Musica Para el Alma
lunes, 8 de septiembre de 2025
LUCAS 6,12-19 CICLO C
Lecturas
del Martes de la XXIII Semana del Tiempo Ordinario
09 Sep 2025
Evangelio
*Lectura del santo evangelio
según San Lucas (6, 12-19)*
Sucedió que por aquellos días se fue él al monte
a orar, y se pasó la noche en la oración de Dios. Cuando se hizo de día, llamó
a sus discípulos, y eligió doce de entre ellos, a los que llamó también
apóstoles.
A Simón, a quien llamó Pedro,
y a su hermano Andrés;
a Santiago y Juan,
a Felipe y Bartolomé,
a Mateo y Tomás,
a Santiago de Alfeo y Simón, llamado Zelotes;
a Judas de Santiago, y a Judas Iscariote, que llegó a ser un traidor.
Bajando con ellos se detuvo en un paraje llano; había una gran multitud de
discípulos suyos y gran muchedumbre del pueblo, de toda Judea, de Jerusalén y
de la región costera de Tiro y Sidón, que habían venido para oírle y ser
curados de sus enfermedades. Y los que eran molestados por espíritus inmundos
quedaban curados.
Toda la gente procuraba tocarle, porque salía de él una fuerza que sanaba a
todos.
Palabra del Señor
*Que la
Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*
(Pasó
la noche orando a Dios. Escogió a doce de ellos y los nombró apóstoles).
*Dos cosas me llaman a la atención: la elección del
primero y la elección del último, el primero lo negó tres veces y el último lo
traiciono y lo vendió: En cuál de estos dos acontecimientos está colocada mi
vida es estos momentos, en la negación o en la traición. La buena noticia es que,
en el Señor, no hay extremos difíciles, sino amó para el que lo negó y da de su
propio pan, al que lo vendería más tardes. Lucas el evangelista al final de
esta lectura me muestra con sus palabras que solo tengo que procurar una sola
cosa y eso que tengo que procurar, me lo hace saber cuándo dice: Toda la gente procuraba tocarle, porque salía
de él una fuerza que sanaba a todos. Tengo la esperanza de que la misericordia está pendiente
de mí, y lo único que tengo que hacer es estar pendiente y preocupado de tocar
a Jesús, porque de él sale la fuerza que lo sana todo*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAUDES Y VISPERAS DEL MARTES 9
*LAS LAUDES Y
LAS VISPERAS*
Abre, Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de
todos los pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y
enciende mi sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar
este Oficio, y merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por
Cristo nuestro Señor. Amén
TIEMPO ORDINARIO
MARTES
DE LA SEMANA III
De la Feria. Salterio III
LAUDES
(Oración de la mañana)
INVITATORIO
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza
Ant. Al Señor, al gran Rey, venid,
adorémosle.
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Al Señor, al gran Rey, venid,
adorémosle.
Himno: GRACIAS, SEÑOR POR EL DÍA
Gracias, Señor, por el día,
por tu mensaje de amor
que nos das en cada flor;
por esta luz de alegría,
te doy las gracias, Señor.
Gracias, Señor, por la espina
que encontraré en el sendero,
donde marcho pregonero
de tu esperanza divina;
gracias, por ser compañero.
Gracias, Señor, porque dejas
que abrase tu amor mi ser,
porque haces aparecer
tus flores a mis abejas,
tan sedientas de beber.
Gracias por este camino,
donde caigo y me levanto,
donde te entrego mi canto
mientras marcho peregrino,
Señor, a tu monte santo.
Gracias, Señor, por la luz
que ilumina mi existir;
por este dulce dormir
que me devuelve a tu cruz.
¡Gracias, Señor, por vivir! Amén.
SALMODIA
Ant 1. Señor, has sido bueno con tu tierra, has perdonado la culpa de tu
pueblo.
Salmo 84 - NUESTRA SALVACIÓN ESTA CERCA
Señor, has sido bueno con tu tierra,
has restaurado la suerte de Jacob,
has perdonado la culpa de tu pueblo,
has sepultado todos sus pecados,
has reprimido tu cólera,
has frenado el incendio de tu ira.
Restáuranos, Dios salvador nuestro;
cesa en tu rencor contra nosotros.
¿Vas a estar siempre enojado,
o a prolongar tu ira de edad en edad?
¿No vas a devolvernos la vida,
para que tu pueblo se alegre contigo?
Muéstranos, Señor, tu misericordia
y danos tu salvación.
Voy a escuchar lo que dice el Señor:
«Dios anuncia la paz
a su pueblo y a sus amigos
y a los que se convierten de corazón.»
La salvación está ya cerca de sus fieles,
y la gloria habitará en nuestra tierra;
la misericordia y la fidelidad se encuentran,
la justicia y la paz se besan;
la fidelidad brota de la tierra,
y la justicia mira desde el cielo;
el Señor dará la lluvia,
y nuestra tierra dará su fruto.
La justicia marchará ante él,
la salvación seguirá sus pasos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Señor, has sido bueno con tu
tierra, has perdonado la culpa de tu pueblo.
Ant 2. Mi alma te ansía de noche, Señor;
mi espíritu madruga por ti.
Cántico: HIMNO DESPUÉS DE LA VICTORIA SOBRE EL ENEMIGO Is 26, 1-4.
7-9. 12
Tenemos una ciudad fuerte,
ha puesto para salvarla murallas y baluartes:
Abrid las puertas para que entre un pueblo justo,
que observa la lealtad;
su ánimo está firme y mantiene la paz,
porque confía en ti.
Confiad siempre en el Señor,
porque el Señor es la Roca perpetua:
La senda del justo es recta.
Tú allanas el sendero del justo;
en la senda de tus juicios, Señor, te esperamos,
ansiando tu nombre y tu recuerdo.
Mi alma te ansía de noche,
mi espíritu en mi interior madruga por ti,
porque tus juicios son luz de la tierra,
y aprenden justicia los habitantes del orbe.
Señor, tú nos darás la paz,
porque todas nuestras empresas
nos las realizas tú.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Mi alma te ansía de noche, Señor;
mi espíritu madruga por ti.
Ant 3. Ilumina, Señor, tu rostro sobre
nosotros.
Salmo 66 - QUE TODOS LOS PUEBLOS ALABEN AL SEÑOR.
El Señor tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación.
¡Oh Dios!, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.
Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia,
riges los pueblos con rectitud
y gobiernas las naciones de la tierra.
¡Oh Dios!, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.
La tierra ha dado su fruto,
nos bendice el Señor, nuestro Dios.
Que Dios nos bendiga; que le teman
hasta los confines del orbe.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Ilumina, Señor, tu rostro sobre
nosotros.
LECTURA BREVE 1Jn 4, 14-15
Nosotros hemos visto y damos testimonio de que el Padre envió a su Hijo para
ser Salvador del mundo. Quien confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios
permanece en él y él en Dios.
RESPONSORIO BREVE
V. Dios mío, mi escudo y peña en que me amparo.
R. Dios mío, mi escudo y peña en que me amparo.
V. Mi alcázar, mi libertador.
R. En que me amparo.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
R. Dios mío, mi escudo y peña en que me amparo.
V. Voy a escuchar lo que dice
el Señor.
R. Dios anuncia la paz a su pueblo.
Primera
Lectura
Del libro del profeta Amós 9, 1-15
SALVACIÓN DE LOS JUSTOS
En aquellos días, vi al Señor de pie junto al
altar, me dijo:
«¡Golpea los capiteles y que se desplomen los umbrales! Hazlos trizas sobre las
cabezas de todos, y a los que queden los mataré yo a espada; no escapará ni un
fugitivo, ni un evadido se salvará.
Aunque perforen hasta el infierno, de allí los
sacará mi mano; aunque suban hasta el cielo, de allí los derribaré; aunque se
escondan en la cumbre del Carmelo, allí los descubriré y prenderé; aunque se
oculten de mis ojos en lo profundo del mar, allá
enviaré la serpiente que los muerda; aunque vayan prisioneros delante de sus
enemigos, allá enviaré la espada que los mate; volveré contra ellos mis ojos
para mal, y no para bien.»
El Señor de los ejércitos toca la tierra y se
derrite, y desfallecen sus habitantes. La hace crecer como el Nilo, y menguar
como el río de Egipto; construye en el cielo su morada, cimienta sobre la
tierra su bóveda; convoca las aguas del mar, y las derrama sobre la
superficie de la tierra. «El Señor» es su nombre.
«¿No sois para mí como etíopes, hijos de Israel? -dice el Señor-¿No hice subir
a Israel del país de Egipto, como a los filisteos de Creta y a los sirios de
Quir? Mirad, los ojos del Señor se vuelven contra el reino pecador, lo
aniquilaré de la superficie de la tierra; pero no aniquilaré a la casa de Jacob
-oráculo del Señor-. Daré órdenes para que zarandeen a Israel entre las
naciones, como se zarandea una criba sin que caiga un grano a tierra. Los pecadores
de mi pueblo morirán a espada, los que dicen: "No se acerca, no nos
alcanza la desgracia."
Aquel día levantaré la tienda caída de David, taparé sus brechas, levantaré sus
ruinas como en otros tiempos. Para que posean las primicias de Edom y de todas
las naciones donde se invocó mi nombre -oráculo del Señor-.
Mirad que llegan días -oráculo del Señor-en que el que ara seguirá de cerca al
segador; el que pisa las uvas, al sembrador; los montes manarán vino, y fluirán
los collados. Haré volver los cautivos de Israel, reconstruirán las ciudades
destruidas y las habitarán,
plantarán viñas y, beberán de su vino, cultivarán huertos y comerán de sus
frutos. Los plantaré en su suelo, y no serán arrancados de su tierra que yo les
di -dice el Señor, tu Dios-.»
Responsorio Cf. Hch
15, 16-17. 14
R. «Para
que busquen al Señor todos los hombres y todas las naciones que invocan mi nombre, * volveré
y reconstruiré la tienda de David que está caída», dice el Señor.
V. Dios intervino para procurarse entre los gentiles un pueblo para
su nombre, según lo dice la Escritura.
R. «Volveré y reconstruiré la tienda de David que está caída», dice
el Señor.
SEGUNDA LECTURA
De las Cuestiones de san Máximo Confesor, abad, a Talasio
(Cuestión 63: PG 90, 667-670)
LA LUZ QUE ILUMINA A TODO HOMBRE
La lámpara colocada sobre el candelero, de la que habla la Escritura, es
nuestro Señor Jesucristo, luz verdadera del Padre, que viniendo a este mundo
ilumina a todo hombre; al tomar nuestra carne, el Señor se ha convertido en
lámpara y por esto es llamado «luz», es decir, Sabiduría y Palabra del Padre y
de su misma naturaleza. Como tal es proclamado en la Iglesia por la fe y por la
piedad de los fieles. Glorificado y manifestado ante las naciones por su vida
santa y por la observancia de los mandamientos, alumbra a todos los que están
en la casa (es decir, en este mundo), tal como lo afirma en cierto lugar esta
misma Palabra de Dios: No se enciende una lámpara para meterla bajo el celemín,
sino para ponerla sobre el candelero, así alumbra a todos los que están en la
casa. Se llama a sí mismo claramente lámpara, como quiera que siendo Dios por
naturaleza quiso hacerse hombre por una dignación de su amor.
Según mi parecer, también el gran David se refiere a esto cuando, hablando del
Señor, dice: Lámpara es tu palabra para mis pasos, luz en mi sendero. Con
razón, pues, la Escritura llama lámpara a nuestro Dios y Salvador, ya que él
nos libra de las tinieblas de la ignorancia y del mal.
El, en efecto, al disipar, a semejanza de una lámpara, la oscuridad de nuestra
ignorancia y las tinieblas de nuestro pecado, ha venido a ser como un camino de
salvación para todos los hombres: con la fuerza que comunica y con el
conocimiento que otorga, el Señor conduce hacia el Padre a quienes con él
quieren avanzar por el camino de la justicia y seguir la senda de los mandatos
divinos. En cuanto al candelero, hay que decir que significa la santa Iglesia,
la cual, con su predicación, hace que la palabra luminosa de Dios brille e
ilumine a los hombres del mundo entero, como si fueran los moradores de la
casa, y sean llevados de este modo al conocimiento de Dios con los fulgores de
la verdad.
La palabra de Dios no puede, en modo alguno, quedar oculta bajo el celemín; al
contrario, debe ser colocada en lo más alto de la Iglesia, como el mejor de sus
adornos. Si la palabra quedara disimulada bajo la letra de la ley, como bajo un
celemín, dejaría de iluminar con su luz eterna a los hombres. Escondida bajo el
celemín, la palabra ya no sería fuente de contemplación espiritual para los que
desean librarse de la seducción de los sentidos, que, con su engaño, nos
inclinan a captar solamente las cosas pasajeras y materiales; puesta, en
cambio, sobre el candelero de la Iglesia, es decir, interpretada por el culto
en espíritu y verdad, la palabra de Dios ilumina a todos los hombres. La letra,
en efecto, si no se interpreta según su sentido espiritual, no tiene más valor
que el sensible y está limitada a lo que significan materialmente sus palabras,
sin que el alma llegue a comprender el sentido de lo que está escrito.
No coloquemos, pues, bajo el celemín, con nuestros pensamientos racionales, la
lámpara encendida (es decir, la palabra que ilumina la inteligencia), a fin de
que no se nos pueda culpar de haber colocado bajo la materialidad de la letra
la fuerza incomprensible de la sabiduría; coloquémosla, más bien, sobre el
candelero (es decir, sobre la interpretación que le da la Iglesia), en lo más
elevado de la genuina contemplación; así iluminará a todos los hombres con los
fulgores de la revelación divina.
RESPONSORIO Jn 12, 35. 36; 9, 39
R. Caminad mientras tenéis luz, para que las
tinieblas no os sorprendan. * Mientras
tenéis luz, creed en la luz, para que seáis hijos de la luz.
V. Yo he venido a este mundo para que los que no
ven vean.
R. Mientras tenéis luz, creed en la luz, para que
seáis hijos de la luz.
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san Lucas
(6,12-19)*
En aquel tiempo, subió Jesús a la montaña a orar, y pasó la noche orando a
Dios. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, escogió a doce de ellos y
los nombró apóstoles: Simón, al que puso de nombre Pedro, y Andrés, su hermano,
Santiago, Juan, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago Alfeo, Simón, apodado
el Celotes, Judas el de Santiago y Judas Iscariote, que fue el traidor. Bajó
del monte con ellos y se paró en un llano, con un grupo grande de discípulos y
de pueblo, procedente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de
Sidón. Venían a oírlo y a que los curara de sus enfermedades; los atormentados
por espíritus inmundos quedaban curados, y la gente trataba de tocarlo, porque
salta de él una fuerza que los curaba a todos.
Palabra del Señor
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Ant. Nos ha suscitado el Señor una fuerza de salvación, según lo había
predicho por boca de sus santos profetas.
Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR
Lc 1, 68-79
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Nos ha suscitado el Señor una
fuerza de salvación, según lo había predicho por boca de sus santos profetas.
PRECES
Adoremos a Cristo, que con su sangre ha adquirido el pueblo de la
nueva alianza, y digámosle suplicantes:
Acuérdate, Señor, de tu pueblo.
Rey y redentor nuestro, escucha la alabanza que te dirige tu Iglesia en el
comienzo de este día,
y haz que no deje nunca de glorificarte.
Que nunca, Señor, quedemos confundidos
los que en ti ponemos nuestra fe y nuestra esperanza.
Mira compasivo nuestra debilidad y ven en ayuda nuestra,
ya que sin ti nada podemos hacer.
Acuérdate de los pobres y desvalidos;
que este día que comienza les traiga solaz y alegría.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Ya que deseamos que la luz de Cristo ilumine a todos los hombres, pidamos al
Padre que a todos llegue el reino de su Hijo:
Padre nuestro...
ORACION
Dios todopoderoso, de quien dimana la bondad y hermosura de todo
lo creado; haz que comencemos este día con ánimo alegre, y que realicemos
nuestras obras movidos por el amor a ti y a los hermanos. Por nuestro Señor
Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y
es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
VÍSPERAS
(Oración de la tarde)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al
Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
Himno: COMO EL NIÑO QUE NO SABE DORMIRSE
Como el niño que no sabe dormirse
sin cogerse a la mano de su madre,
así mi corazón viene a ponerse
sobre tus manos, al caer la tarde.
Como el niño que sabe que alguien vela
su sueño de inocencia y esperanza,
así descansará mi alma segura
sabiendo que eres tú quien nos aguarda.
Tú endulzarás mi última amargura,
tú aliviarás el último cansancio,
tú cuidarás los sueños de la noche,
tú borrarás las huellas de mi llanto.
Tú nos darás mañana nuevamente
la antorcha de la luz y la alegría,
y, por las horas que te traigo muertas,
tú me darás una mañana viva. Amén.
SALMODIA
Ant 1. El Señor rodea a su pueblo.
Salmo 124 - EL SEÑOR VELA POR SU PUEBLO.
Los que confían en el Señor son como el monte Sión:
no tiembla, está asentado para siempre.
Jerusalén está rodeada de montañas,
y el Señor rodea a su pueblo
ahora y por siempre.
No pesará el cetro de los malvados
sobre el lote de los justos,
no sea que los justos extiendan
su mano a la maldad.
Señor, concede bienes a los buenos,
a los sinceros de corazón;
y a los que se desvían por sendas tortuosas,
que los rechace el Señor con los malhechores.
¡Paz a Israel!
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El Señor rodea a su pueblo.
Ant 2. Si no volvéis a ser como niños, no
entraréis en el reino de los cielos.
Salmo 130 - COMO UN NIÑO, ISRAEL SE ABANDONÓ EN LOS BRAZOS DE DIOS
Señor, mi corazón no es ambicioso,
ni mis ojos altaneros;
no pretendo grandezas
que superan mi capacidad;
sino que acallo y modero mis deseos,
como un niño en brazos de su madre.
Espere Israel en el Señor
ahora y por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Si no volvéis a ser como niños, no
entraréis en el reino de los cielos.
Ant 3. Has hecho de nosotros, Señor, un
reino de sacerdotes para nuestro Dios.
Cántico: HIMNO A DIOS CREADOR Ap 4, 11; 5, 9-10. 12
Eres digno, Señor Dios nuestro, de recibir la gloria,
el honor y el poder,
porque tú has creado el universo;
porque por tu voluntad lo que no existía fue creado.
Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos,
porque fuiste degollado
y por tu sangre compraste para Dios
hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;
y has hecho de ellos para nuestro Dios
un reino de sacerdotes
y reinan sobre la tierra.
Digno es el Cordero degollado
de recibir el poder, la riqueza y la sabiduría,
la fuerza y el honor, la gloria y la alabanza.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Has hecho de nosotros, Señor, un
reino de sacerdotes para nuestro Dios.
LECTURA BREVE Rm 12, 9-12
Que vuestra caridad sea sincera. Aborreced el mal y aplicaos al bien. En punto
a caridad fraterna, amaos entrañablemente unos a otros. En cuanto a la mutua
estima, tened por más dignos a los demás. Nada de pereza en vuestro celo,
sirviendo con fervor de espíritu al Señor. Que la esperanza os tenga alegres;
estad firmes en la tribulación, sed asiduos en la oración.
RESPONSORIO BREVE
V. Tu palabra, Señor, es eterna, más estable que el cielo.
R. Tu palabra, Señor, es eterna, más estable que
el cielo.
V. Tu fidelidad de generación en generación.
R. Más estable que el cielo.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
R. Tu palabra, Señor, es eterna, más estable que
el cielo.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Se alegra mi espíritu en Dios mi salvador.
Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Se alegra mi espíritu en Dios mi
salvador.
PRECES
Invoquemos a Dios, esperanza de su pueblo, diciendo:
Escúchanos, Señor.
Te damos gracias, Señor, porque hemos sido enriquecidos en todo por Cristo, tu
Hijo;
haz que por él crezcamos en todo conocimiento.
En tus manos, Señor, están el corazón y la mente de los que gobiernan;
dales, pues, acierto en sus decisiones para que te sean gratos en su pensar y
obrar.
Tú que a los artistas concedes inspiración para plasmar la belleza que de ti
procede,
haz que con sus obras aumente el gozo y la esperanza de los hombres.
Tú que no permites que seamos tentados por encima de nuestras fuerzas,
da fortaleza a los débiles, levanta a los caídos.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Tú que nos has prometido la resurrección en el último día,
no te olvides de tus hijos que ya han dejado el cuerpo mortal.
Unidos fraternalmente como hermanos de una misma familia, invoquemos al Padre
común:
Padre nuestro...
ORACION
Nuestra oración vespertina suba hasta ti, Padre de clemencia, y
descienda sobre nosotros tu bendición; así, con tu ayuda seremos salvados ahora
y por siempre. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo
en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
LAS LECTURAS DEL MARTES 9 DE SEPTIEMBRE 2025
Lecturas
del Martes de la XXIII Semana del Tiempo Ordinario
09 Sep 2025
Primera Lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses 2, 6-15
Hermanos:
Ya que habéis aceptado a Cristo Jesús, el Señor,
proceded según
Arraigados en él, dejaos construir y afianzar en
la fe que os enseñaron, y rebosad agradecimiento.
Cuidado con que haya alguno que os capture con
esa teoría que es una insulsa patraña forjada y transmitida por hombres,
fundada en los elementos del mundo y no en Cristo.
Porque es en Cristo en quien habita
corporalmente toda la plenitud de la divinidad, y por él, que es cabeza de todo
principado y autoridad, habéis obtenido vuestra plenitud.
Por él fuisteis también circuncidados con una
circuncisión no hecha por hombres, cuando os despojaron de los bajos instintos
de la carne, por la circuncisión de Cristo.
Por el bautismo fuisteis sepultados con él, y
habéis resucitado con él, porque habéis creído en la fuerza de Dios que lo
resucitó de entre los muertos. Estabais muertos por vuestros pecados, porque no
estabais circuncidados; pero Dios os dio vida en él, perdonándoos todos los
pecados. Borró el protocolo que nos condenaba con sus cláusulas y era contrario
a nosotros; lo quitó de en medio, clavándolo en la cruz, y, destituyendo por
medio de Cristo a los principados y autoridades, los ofreció en espectáculo
público y los llevó cautivos en su cortejo
Palabra de Dios.
Salmo
Sal 144, 1-2. 8-9. 10-11
R/. El Señor es bueno con todos.
Te ensalzaré, Dios mío, mi rey; bendeciré tu
nombre por siempre jamás. Día tras día, te bendeciré y alabaré tu nombre por
siempre jamás.. R/.
El Señor es clemente y misericordioso, lento a
la cólera y rico en piedad; el Señor es bueno con todos, es cariñoso con todas
sus criaturas R/.
Que todas tus criaturas te den gracias, Señor,
que te bendigan tus fieles; que proclamen la gloria de tu reinado, que hablen
de tus hazañas R/.
Lecturas
del Martes de la XXIII Semana del Tiempo Ordinario
09 Sep 2025
Evangelio
*Lectura del santo evangelio
según San Lucas (6, 12-19)*
Sucedió que por aquellos días se fue él al monte
a orar, y se pasó la noche en la oración de Dios. Cuando se hizo de día, llamó
a sus discípulos, y eligió doce de entre ellos, a los que llamó también
apóstoles.
A Simón, a quien llamó Pedro,
y a su hermano Andrés;
a Santiago y Juan,
a Felipe y Bartolomé,
a Mateo y Tomás,
a Santiago de Alfeo y Simón, llamado Zelotes;
a Judas de Santiago, y a Judas Iscariote, que llegó a ser un traidor.
Bajando con ellos se detuvo en un paraje llano; había una gran multitud de
discípulos suyos y gran muchedumbre del pueblo, de toda Judea, de Jerusalén y
de la región costera de Tiro y Sidón, que habían venido para oírle y ser
curados de sus enfermedades. Y los que eran molestados por espíritus inmundos
quedaban curados.
Toda la gente procuraba tocarle, porque salía de él una fuerza que sanaba a
todos.
Palabra del Señor
*Que la
Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*
(Pasó
la noche orando a Dios. Escogió a doce de ellos y los nombró apóstoles).
*Dos cosas me llaman a la atención: la elección del
primero y la elección del último, el primero lo negó tres veces y el último lo
traiciono y lo vendió: En cuál de estos dos acontecimientos está colocada mi
vida es estos momentos, en la negación o en la traición. La buena noticia es que,
en el Señor, no hay extremos difíciles, sino amó para el que lo negó y da de su
propio pan, al que lo vendería más tardes. Lucas el evangelista al final de
esta lectura me muestra con sus palabras que solo tengo que procurar una sola
cosa y eso que tengo que procurar, me lo hace saber cuándo dice: Toda la gente procuraba tocarle, porque salía
de él una fuerza que sanaba a todos. Tengo la esperanza de que la misericordia está pendiente
de mí, y lo único que tengo que hacer es estar pendiente y preocupado de tocar
a Jesús, porque de él sale la fuerza que lo sana todo*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
domingo, 7 de septiembre de 2025
MATEO 1,1-16.18-23 CICLO C
*Lecturas
del La Natividad de la Bienaventurada Virgen María*
08 Sep 2025
Evangelio
*Lectura del santo evangelio
según san Mateo (1,1-16.18-23)*
El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera:
María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó
que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era
justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero, apenas
había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que
le dijo: «José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer,
porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un
hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los
pecados.»
Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por el
Profeta: «Mirad: la Virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrá por
nombre Enmanuel, que significa «Dios-con-nosotros».»
Palabra del Señor
*Que la Paz del Señor llegue primero a
vuestros corazones antes que mis palabras*
(«Mirad: la Virgen concebirá y dará a luz un hijo
y le pondrá por nombre Enmanuel, que significa «Dios-con-nosotros»)
*La humildad da a luz, a la Santidad. Ya a los
antiguos profetas Dios les avía revelado, que una joven en Belén, una pequeña aldea,
de ahí iba a hacer al mas grande de todos los hombres, el jefe de Israel. Hoy celebramos la Natividad
de la Virgen María. María es la Madre del, Enmanuel, que significa Dios-con-nosotros,
esto marca el inicio de nuestra salvación, en medio de nosotros habitara por
siempre el León de Juda. Esto tiene que provocar en nosotros fiesta, alegría, y
una esperanza que no termina y al mismo tiempo nos sostiene, porque nos
recuerda el plan de salvación que Dios ha inaugurado en su Hijo el Amado; así
como en las grandes avenidas hay señales muy claras para que nadie se extravié,
así también nosotros tenemos una gran señal que nos marca el camino que conduce
a la vida eterna. Solo la humildad nos lleva por el camino correcto y podemos
decir si miedo: A Jesús por María*
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LASUDES Y VISPERAS DEL LUNES 8
*LAS LAUDES Y
LAS VISPERAS*
Abre, Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de
todos los pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y
enciende mi sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar
este Oficio, y merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por
Cristo nuestro Señor. Amén
TIEMPO ORDINARIO
LUNES
DE LA SEMANA III
De la Feria. Salterio III
8 de septiembre
*LA NATIVIDAD DE LA
SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA. (FIESTA)*.
LAUDES
(Oración de la mañana)
INVITATORIO
(Si Laudes no es la primera oración del día
se sigue el esquema del Invitatorio explicado en el Oficio de Lectura)
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza
Ant. Celebremos el nacimiento de santa
María Virgen y adoremos a su Hijo Jesucristo, el Señor.
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Celebremos el nacimiento de santa
María Virgen y adoremos a su Hijo Jesucristo, el Señor.
Himno: DESDE EL ALBOR DE NUESTRA HISTORIA
Desde el albor de nuestra historia,
suave, discreta y escondida,
llega María a nuestra tierra,
Virgen y Madre prometida.
La luz del Hijo la rodea,
por él es bella sin medida,
y no hay bondad entre los hombres
que pueda serle parecida.
Suba al Señor cual blanca nube
esta alabanza proferida:
a Dios bendito bendecimos
por la que fue la Bendecida. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Hoy es el nacimiento de la gloriosa Virgen María, del linaje de
Abraham, nacida de la tribu de Judá, y de la noble estirpe de David.
SALMO 62, 2-9 - EL ALMA SEDIENTA DE DIOS
¡Oh Dios!, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua.
¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios.
Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré de manjares exquisitos,
y mis labios te alabarán jubilosos.
En el lecho me acuerdo de ti
y velando medito en ti,
porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Hoy es el nacimiento de la gloriosa
Virgen María, del linaje de Abraham, nacida de la tribu de Judá, y de la noble
estirpe de David.
Ant 2. Gloriosa es la estirpe de María,
santa su raíz, bendito el fruto de su vientre; su nacimiento ilumina al mundo
entero.
Cántico: TODA LA CREACIÓN ALABE AL SEÑOR - Dn 3, 57-88. 56
Creaturas todas del Señor, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.
Ángeles del Señor, bendecid al Señor;
cielos, bendecid al Señor.
Aguas del espacio, bendecid al Señor;
ejércitos del Señor, bendecid al Señor.
Sol y luna, bendecid al Señor;
astros del cielo, bendecid al Señor.
Lluvia y rocío, bendecid al Señor;
vientos todos, bendecid al Señor.
Fuego y calor, bendecid al Señor;
fríos y heladas, bendecid al Señor.
Rocíos y nevadas, bendecid al Señor;
témpanos y hielos, bendecid al Señor.
Escarchas y nieves, bendecid al Señor;
noche y día, bendecid al Señor.
Luz y tinieblas, bendecid al Señor;
rayos y nubes, bendecid al Señor.
Bendiga la tierra al Señor,
ensálcelo con himnos por los siglos.
Montes y cumbres, bendecid al Señor;
cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.
Manantiales, bendecid al Señor;
mares y ríos, bendecid al Señor.
Cetáceos y peces, bendecid al Señor;
aves del cielo, bendecid al Señor.
Fieras y ganados, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.
Hijos de los hombres, bendecid al Señor;
bendiga Israel al Señor.
Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;
siervos del Señor, bendecid al Señor.
Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;
santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.
Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.
Bendigamos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo,
ensalcémoslo con himnos por los siglos.
Bendito el Señor en la bóveda del cielo,
alabado y glorioso y ensalzado por los siglos.
No se dice Gloria al Padre.
Ant. Gloriosa es la estirpe de María,
santa su raíz, bendito el fruto de su vientre; su nacimiento ilumina al mundo
entero.
Ant 3. Celebremos con gozo el nacimiento
de santa María y pidámosle que interceda por nosotros ante Jesucristo, nuestro
Señor.
Salmo 149 - ALEGRÍA DE LOS SANTOS
Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sión por su Rey.
Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes.
Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca
y espadas de dos filos en las manos:
para tomar venganza de los pueblos
y aplicar el castigo a las naciones,
sujetando a los reyes con argollas,
a los nobles con esposas de hierro.
Ejecutar la sentencia dictada
es un honor para todos sus fieles.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Celebremos con gozo el nacimiento
de santa María y pidámosle que interceda por nosotros ante Jesucristo, nuestro
Señor.
LECTURA BREVE Is 11, 1-3a
Saldrá un renuevo del tronco de Jesé, y de su raíz brotará un vástago. Sobre él
se posará el espíritu del Señor: espíritu de sabiduría y de inteligencia,
espíritu de consejo y de fortaleza, espíritu de ciencia y de temor del Señor.
RESPONSORIO BREVE
V. Dios la eligió y la predestinó.
R. Dios la eligió y la predestinó.
V. La hizo morar en su templo santo.
R. Y la predestinó.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
R. Dios la eligió y la predestinó.
V. María
conservaba todas estas cosas.
R. Meditándolas en su corazón.
PRIMERA LECTURA
Del libro del Génesis 3, 9-20
SENTENCIA CONTRA EL PECADOR Y PROMESA DE SALVACIÓN
En aquellos días, el Señor Dios llamó al hombre y le dijo:
«¿Dónde estás?»
Éste contestó:
«Te oí andar por el jardín y tuve miedo, porque estoy desnudo. Por eso me
escondí.»
El Señor Dios le replicó:
«Y ¿quién te ha hecho ver que estabas desnudo? ¿Has comido acaso del árbol del
que te prohibí comer?»
Respondió el hombre:
«La mujer que me diste por compañera me dio del árbol y comí.»
Dijo pues, el Señor Dios a la mujer:
«¿Por qué lo has hecho?»
Y contestó la mujer:
«La serpiente me sedujo, y comí.»
Entonces el Señor Dios dijo a la serpiente:
Por haber hecho esto, maldita seas entre todas las bestias y entre todos los
animales del campo. Sobre tu vientre caminarás y polvo comerás todos los días
de tu vida. Pongo hostilidad entre ti y la mujer, entre tu linaje y el suyo: él
herirá tu cabeza cuando tú hieras su talón.»
A la mujer le dijo:
«Tantas haré tus fatigas cuantos sean tus embarazos: con trabajo darás a luz a
tus hijos. Pero tu deseo te impulsará hacia tu marido, y él te dominará.»
Al hombre le dijo:
«Por haber accedido a la voz de tu mujer, comiendo del árbol del que yo te
había prohibido comer, maldito el suelo por tu culpa: con fatiga sacarás de él
el alimento todos los días de tu vida. Brotará para ti cardos y espinas y
comerás las hierbas del campo. Con sudor de tu frente comerás el pan, hasta que
vuelvas al suelo, pues de él fuiste tomado, porque eres polvo y al polvo
volverás.»
El hombre llamó «Eva» a su mujer, por ser ella la madre de todos los vivientes.
RESPONSORIO
R. En este día nació la santísima Virgen María del
linaje de David; * por
ella surgió la salvación del mundo para los creyentes, de su vida gloriosa
brotó la luz para todo el universo.
V. Celebremos con gran fervor el nacimiento de la
santísima Virgen María.
R. Por ella surgió la salvación del mundo para los
creyentes, de su vida gloriosa brotó la luz para todo el Universo.
SEGUNDA LECTURA
De las Disertaciones de san Andrés de Creta, obispo
(Disertación 1: PG 97, 806-810)
LO ANTIGUO HA PASADO, LO NUEVO HA COMENZADO
Cristo es el término y el fin de la ley mosaica; él nos hace pasar de la
esclavitud de esta ley a la libertad del espíritu. La ley tendía hacia él como
a su complemento; y él, como supremo legislador, da cumplimiento a su misión,
transformando en espíritu la letra de la ley. De este modo, hacía que todas las
cosas lo tuviesen a él por cabeza. La gracia es la que da vida a la ley y, por
esto, es superior a la misma, y de la unión de ambas resulta un conjunto
armonioso, conjunto que no hemos de considerar como una mezcla, en la cual
alguno de los dos elementos citados pierda sus características propias, sino
como una transmutación divina, según la cual todo lo que había de esclavitud en
la ley se cambia en suavidad y libertad, de modo que, como dice el Apóstol, no
vivamos ya esclavizados por los «elementos del mundo» ni sujetos al yugo y a la
esclavitud de la ley.
Éste es el compendio de todos los beneficios que Cristo nos ha hecho; ésta es
la revelación del designio amoroso de Dios: su anonadamiento, su encarnación y
la consiguiente divinización del hombre. Convenía, pues, que esta fulgurante y
sorprendente venida de Dios a los hombres fuera precedida de algún hecho que
nos preparara a recibir con gozo el gran don de la salvación. Y éste es el
significado de la fiesta que hoy celebramos, ya que el nacimiento de la Madre
de Dios es el exordio de todo este cúmulo de bienes, exordio que hallará su
término y complemento en la unión del Verbo con la carne que le estaba
destinada. El día de hoy nació la Virgen; es luego amamantada y se va
desarrollando; y es preparada para ser la madre de Dios, rey de todos los
siglos.
Un doble beneficio nos aporta este hecho: nos conduce a la verdad y nos libera
de una manera de vivir sujeta a la esclavitud de la letra de la ley. ¿De qué
modo tiene lugar esto? Por el hecho de que la sombra se retira ante la llegada
de la luz, y la gracia sustituye a la letra de la ley por la libertad del
espíritu. Precisamente la solemnidad de hoy representa el tránsito de un
régimen al otro, en cuanto que convierte en realidad lo que no era más que
símbolo y figura, sustituyendo lo antiguo por lo nuevo.
Que toda la creación, pues, rebose de contento y contribuya a su modo a la
alegría propia de este día. Cielo y tierra se aúnen en esta celebración, y que
la festeje con gozo todo lo que hay en el mundo y por encima del mundo. Hoy, en
efecto, ha sido construido el santuario creado del Creador de todas las cosas,
y la creación, de un modo nuevo y más digno, queda dispuesta para hospedar en
sí al supremo Hacedor.
RESPONSORIO
R. Celebremos hoy con gran fervor el nacimiento de
la siempre Virgen María, la Madre de Dios, * cuya
existencia gloriosa ilumina a toda la Iglesia.
V. Cantemos con todo el corazón y con toda nuestra
mente las glorias de Cristo, en esta sagrada festividad de María, la excelsa
Madre de Dios.
R. Cuya existencia gloriosa ilumina a toda la
Iglesia.
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san Mateo (1,1-16.18-23)*
El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre,
estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba
un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era justo y no quería
denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero, apenas había tomado esta
resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: «José,
hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura
que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás
por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados.»
Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por el
Profeta: «Mirad: la Virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrá por
nombre Enmanuel, que significa "Dios-con-nosotros".»
Palabra del Señor
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Tu nacimiento, santa Madre de Dios, ha anunciado la alegría al
mundo entero, pues de ti nació el sol de justicia, Cristo, nuestro Dios: él ha
sido quien, destruyendo la maldición, nos ha aportado la bendición y,
aniquilando la muerte, nos ha otorgado la vida eterna.
Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR
Lc 1, 68-79
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Tu nacimiento, santa Madre de Dios,
ha anunciado la alegría al mundo entero, pues de ti nació el sol de justicia,
Cristo, nuestro Dios: él ha sido quien, destruyendo la maldición, nos ha
aportado la bendición y, aniquilando la muerte, nos ha otorgado la vida eterna.
PRECES
Elevemos nuestras súplicas al Salvador, que quiso nacer de María
Virgen, y digámosle:
Que tu santa Madre, Señor, interceda por nosotros.
Sol de justicia, a quien María Virgen precedía cual aurora luciente,
haz que vivamos siempre iluminados por la claridad de tu presencia.
Palabra eterna del Padre, tú que elegiste a María como arca de tu morada,
líbranos de toda ocasión de pecado.
Salvador del mundo, que quisiste que tu Madre estuviera junto a tu cruz,
por su intercesión concédenos compartir con alegría tus padecimientos.
Señor Jesús, que colgado en la cruz entregaste María a Juan como madre,
haz que nosotros vivamos también como hijos suyos.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Según el mandato del Señor, digamos confiadamente:
Padre nuestro...
ORACION
Concede a tus siervos, Señor, el don de tu gracia, para que, a
quienes recibimos las primicias de la salvación por la maternidad de la Virgen
María, la fiesta anual de su nacimiento nos traiga aumento de paz. Por nuestro
Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu
Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
VÍSPERAS
(Oración de la tarde)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al
Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
Himno: VINO A LA VIDA PARA QUE LA MUERTE.
Vino a la vida para que la muerte
dejara de vivir en nuestra vida,
y para que lo que antes era vida
fuera más muerte que la misma muerte.
Vino a la vida para que la vida
pudiera darnos vida con su muerte,
y para que lo que antes era muerte
fuera más vida que la misma vida.
Desde entonces la vida es tanta vida
y la muerte de ayer tan poca muerte,
que si a la vida le faltara vida
y a nuestra muerte le sobrara muerte,
con esta vida nos daría tal vida
para dar muerte al resto de la muerte. Amén.
SALMODIA
Ant 1. De la estirpe de Jesé nació la Virgen María, en cuyo tálamo tuvo
morada el Espíritu del Dios altísimo.
Salmo 121 LA CIUDAD SANTA DE JERUSALÉN
¡Qué alegría cuando me dijeron:
«Vamos a la casa del Señor»!
Ya están pisando nuestros pies
tus umbrales, Jerusalén.
Jerusalén está fundada
como ciudad bien compacta.
Allá suben las tribus,
las tribus del Señor,
según la costumbre de Israel,
a celebrar el nombre del Señor;
en ella están los tribunales de justicia
en el palacio de David.
Desead la paz a Jerusalén:
«Vivan seguros los que te aman,
haya paz dentro de tus muros,
seguridad en tus palacios.»
Por mis hermanos y compañeros,
voy a decir: «La paz contigo.»
Por la casa del Señor, nuestro Dios,
te deseo todo bien.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. De la estirpe de Jesé nació la
Virgen María, en cuyo tálamo tuvo morada el Espíritu del Dios altísimo.
Ant 2. Hoy es el nacimiento de santa María
Virgen, cuya hermosura y humildad miró Dios complacido.
Salmo 126 - EL ESFUERZO HUMANO ES INÚTIL SIN DIOS.
Si el Señor no construye la casa,
en vano se cansan los albañiles;
si el Señor no guarda la ciudad,
en vano vigilan los centinelas.
Es inútil que madruguéis,
que veléis hasta muy tarde,
los que coméis el pan de vuestros sudores:
¡Dios lo da a sus amigos mientras duermen!
La herencia que da el Señor son los hijos;
una recompensa es el fruto de las entrañas:
son saetas en mano de un guerrero
los hijos de la juventud.
Dichoso el hombre que llena
con ellas su aljaba:
no quedará derrotado cuando litigue
con su adversario en la plaza.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Hoy es el nacimiento de santa María
Virgen, cuya hermosura y humildad miró Dios complacido.
Ant 3. Bendita y venerable eres, santa
María, virgen y madre de Dios; al celebrar tu nacimiento, te pedimos que
intercedas por nosotros al Señor, nuestro Dios.
Cántico: EL PLAN DIVINO DE SALVACIÓN - Ef 1, 3-10
Bendito sea Dios,
Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en la persona de Cristo
con toda clase de bienes espirituales y celestiales.
El nos eligió en la persona de Cristo,
antes de crear el mundo,
para que fuésemos consagrados
e irreprochables ante él por el amor.
Él nos ha destinado en la persona de Cristo,
por pura iniciativa suya,
a ser sus hijos,
para que la gloria de su gracia,
que tan generosamente nos ha concedido
en su querido Hijo,
redunde en alabanza suya.
Por este Hijo, por su sangre,
hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.
El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia
ha sido un derroche para con nosotros,
dándonos a conocer el misterio de su voluntad.
Éste es el plan
que había proyectado realizar por Cristo
cuando llegase el momento culminante:
hacer que todas las cosas tuviesen a Cristo por cabeza,
las del cielo y las de la tierra.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Bendita y venerable eres, santa
María, virgen y madre de Dios; al celebrar tu nacimiento, te pedimos que
intercedas por nosotros al Señor, nuestro Dios.
LECTURA BREVE Rm 9, 4-5
Son ellos israelitas, de quienes es la adopción divina, la manifestación
sensible de la presencia de Dios, las alianzas con él, la legislación de
Moisés, el culto del templo y las promesas de Dios. De ellos son los
patriarcas, y de ellos procede también Cristo según la carne, el cual está por
encima de todas las cosas, Dios bendito por los siglos. Amén.
RESPONSORIO BREVE
V. Alégrate, María, llena de gracia, el Señor está contigo.
R. Alégrate, María, llena de gracia, el Señor está
contigo.
V. Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto
de tu vientre.
R. El Señor está contigo.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
R. Alégrate, María, llena de gracia, el Señor está
contigo.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Celebremos el nacimiento glorioso de la Virgen María, quien, ante el
anuncio del ángel, concibió al Redentor del mundo, porque Dios había mirado su
humillación.
Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Celebremos el nacimiento glorioso
de la Virgen María, quien, ante el anuncio del ángel, concibió al Redentor del
mundo, porque Dios había mirado su humillación.
PRECES
Proclamemos las grandezas de Dios Padre todopoderoso, que quiso
que todas las generaciones felicitaran a María, la madre de su Hijo, y
supliquémosle diciendo:
Mira a la llena de gracia y escúchanos.
Señor, Dios nuestro, admirable siempre en tus obras, que has querido que la
inmaculada Virgen María participara en cuerpo y alma de la gloria de
Jesucristo,
haz que todos tus hijos deseen y caminen hacia esta misma gloria.
Tú que nos diste a María por Madre, concede por su mediación salud a los
enfermos, consuelo a los tristes, perdón a los pecadores,
y a todos abundancia de salud y de paz.
Tú que hiciste de María la llena de gracia,
concede la abundancia de tu gracia a todos los hombres.
Haz, Señor, que tu Iglesia tenga un solo corazón y una sola alma por el amor,
y que todos los fieles perseveren unánimes en la oración con María, la madre de
Jesús.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Tú que coronaste a María como reina del cielo,
haz que los difuntos puedan alcanzar con todos los santos la felicidad de tu
reino.
Confiando en el Señor que hizo obras grandes en María, pidamos al Padre que
colme también de bienes al mundo hambriento:
Padre nuestro...
ORACION
Concede a tus siervos, Señor, el don de tu gracia, para que, a
quienes recibimos las primicias de la salvación por la maternidad de la Virgen
María, la fiesta anual de su nacimiento nos traiga aumento de paz. Por nuestro
Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu
Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.






