Musica Para el Alma
martes, 21 de abril de 2026
JUAN 6,35-40 CICLO A
Evangelio del Miércoles de la III Semana de Pascua
22 Abr 2026
*Lectura del santo evangelio según san Juan (6,35-40)*
En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «Yo soy
el pan de la vida. El que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí
nunca pasará sed; pero, como os he dicho, me habéis visto y no creéis. Todo lo
que me da el Padre vendrá a mí, y al que venga a mí no lo echaré afuera, porque
he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha
enviado. Ésta es la voluntad del que me ha enviado: que no pierda nada de lo
que me dio, sino que lo resucite en el último día. Esta es la voluntad de mi
Padre: que todo el que ve al Hijo y cree en él tenga vida eterna, y yo lo
resucitaré en el último día.»
Palabra del Señor.
*Que la
Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*
(Dijo Jesús a la gente: «Yo soy
el pan de la vida. El que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí
nunca pasará sed)
*Tenemos
que tener claro que es Jesús el pan bajado del cielo, y que no se compra en la
panadería. El pan es símbolo del alimento que comemos cada día. Jesús para
nosotros nunca debe de ser un lujo, sino “una necesidad”. Cuando podamos descubrir en nuestro interior que
sin Jesús no podremos llegar a la vida eterna porque: “Nuestro Dios es amor y pan. Nosotros no
podemos vivir sin Dios, porque nadie puede vivir la fe, sin el pan del amor”.
El Señor, también nos has dicho en el evangelio: El que crea en mí no tendrá
nunca sed. Nosotros tenemos una sed profunda y es la sed de felicidad, la sed
de la paz, la sed de la salud interior. Estoy seguro que nos gustaría saciar
nuestra sed, con el agua que solo sabe dar nuestro Señor, el Señor, es el agua
viva, el Señor es la fuente de la salvación donde podemos sacar el agua bendita
que sacia toda nuestra sed*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAUDES Y VISPERAS DEL MIERCOLES 22
*LAS LAUDES Y
LAS VISPERAS*
Abre, Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de
todos los pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y
enciende mi sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar
este Oficio, y merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por
Cristo nuestro Señor. Amén
*MIÉRCOLES DE LA SEMANA III DE PASCUA*
LAUDES
(Oración
de la mañana)
INVOCACIÓN
INICIAL
V.
Señor abre mis labios
R.
Y mi boca proclamará tu alabanza
INVITATORIO
Ant.
Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya.
Salmo
94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid,
aclamemos al Señor,
demos
vítores a la Roca que nos salva;
entremos
a su presencia dándole gracias,
aclamándolo
con cantos.
Porque
el Señor es un Dios grande,
soberano
de todos los dioses:
tiene
en su mano las simas de la tierra,
son
suyas las cumbres de los montes;
suyo
es el mar, porque él lo hizo,
la
tierra firme que modelaron sus manos.
Venid,
postrémonos por tierra,
bendiciendo
al Señor, creador nuestro.
Porque
él es nuestro Dios,
y
nosotros su pueblo,
el
rebaño que él guía.
Ojalá
escuchéis hoy su voz:
«No
endurezcáis el corazón como en Meribá,
como
el día de Masá en el desierto;
cuando
vuestros padres me pusieron a prueba
y
dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante
cuarenta años
aquella
generación me repugnó, y dije:
Es
un pueblo de corazón extraviado,
que
no reconoce mi camino;
por
eso he jurado en mi cólera
que
no entrarán en mi descanso»
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Himno:
GLORIOSA AURORA DE ESTE NUEVO DÍA
Gloriosa
aurora de este nuevo día,
despierta
en nuestras almas la alegría
de
ver nuestro Señor glorificado,
vencidos
ya la muerte y el pecado.
Jesús
llena de luz el mundo entero;
de
cuantos vivirán, él el primero
entró
en la luz de eternas claridades,
glorioso
ya sin fin de eternidades.
Torrente
de alegría, salte y fluya
el
grito jubiloso de aleluya,
los
hombres y los pueblos lo repitan,
sus
vidas en el Cristo resucitan.
Jesús,
presente y vivo en tus hermanos,
acoge
nuestras manos en tus manos,
conduce
el caminar de nuestras vidas
por
sendas de vivir ya redimidas.
Recibe,
Padre santo, la alabanza
del
pueblo que te aclama en la esperanza
de
ser junto a tu Hijo eternamente
reunido
por tu Espíritu clemente. Amén.
SALMODIA
Ant
1. Todos los pueblos vendrán a adorar al Señor. Aleluya.
Salmo
85 - ORACIÓN DE UN POBRE ANTE LAS DIFICULTADES.
Inclina
tu oído, Señor; escúchame,
que
soy un pobre desamparado;
protege
mi vida, que soy un fiel tuyo;
salva
a tu siervo, que confía en ti.
Tú
eres mi Dios, piedad de mí, Señor,
que
a ti te estoy llamando todo el día;
alegra
el alma de tu siervo,
pues
levanto mi alma hacia ti;
porque
tú, Señor, eres bueno y clemente,
rico
en misericordia con los que te invocan.
Señor,
escucha mi oración,
atiende
a la voz de mi súplica.
En
el día del peligro te llamo,
y
tú me escuchas.
No
tienes igual entre los dioses, Señor,
ni
hay obras como las tuyas.
Todos
los pueblos vendrán
a
postrarse en tu presencia, Señor;
bendecirán
tu nombre:
«Grande
eres tú, y haces maravillas;
tú
eres el único Dios.»
Enséñame,
Señor, tu camino,
para
que siga tu verdad;
mantén
mi corazón entero
en
el temor de tu nombre.
Te
alabaré de todo corazón, Dios mío;
daré
gloria a tu nombre por siempre,
por
tu grande piedad para conmigo,
porque
me salvaste del abismo profundo.
Dios
mío, unos soberbios se levantan contra mí,
una
banda de insolentes atenta contra mi vida,
sin
tenerte en cuenta a ti.
Pero
tú, Señor, Dios clemente y misericordioso,
lento
a la cólera, rico en piedad y leal,
mírame,
ten compasión de mí.
Da
fuerza a tu siervo,
salva
al hijo de tu esclava;
dame
una señal propicia,
que
la vean mis adversarios y se avergüencen,
porque
tú, Señor, me ayudas y consuelas.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Todos los pueblos vendrán a adorar al Señor. Aleluya.
Ant
2. Nuestros ojos contemplarán al Rey en su gloria. Aleluya.
Cántico:
DIOS JUZGARÁ CON JUSTICIA Is 33, 13-16
Los
lejanos, escuchad lo que he hecho;
los
cercanos, reconoced mi fuerza.
Temen
en Sión los pecadores,
y
un temblor se apodera de los perversos:
«¿Quién
de nosotros habitará un fuego devorador,
quién
de nosotros habitará una hoguera perpetua?».
El
que procede con justicia y habla con rectitud
y
rehúsa el lucro de la opresión;
el
que sacude la mano rechazando el soborno
y
tapa su oído a propuestas sanguinarias,
el
que cierra los ojos para no ver la maldad:
ése
habitará en lo alto,
tendrá
su alcázar en un picacho rocoso,
con
abasto de pan y provisión de agua.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Nuestros ojos contemplarán al Rey en su gloria. Aleluya.
Ant
3. Toda carne contemplará la salvación de Dios. Aleluya.
Salmo
97 - EL SEÑOR, JUEZ VENCEDOR
Cantad
al Señor un cántico nuevo,
porque
ha hecho maravillas:
su
diestra le ha dado la victoria,
su
santo brazo.
El
Señor da a conocer su victoria,
revela
a las naciones su justicia:
se
acordó de su misericordia y su fidelidad
en
favor de la casa de Israel.
Los
confines de la tierra han contemplado
la
victoria de nuestro Dios.
Aclama
al Señor, tierra entera;
gritad,
vitoread, tocad:
tocad
la cítara para el Señor,
suenen
los instrumentos:
con
clarines y al son de trompetas
aclamad
al Rey y Señor.
Retumbe
el mar y cuanto contiene,
la
tierra y cuantos la habitan;
aplaudan
los ríos, aclamen los montes
al
Señor, que llega para regir la tierra.
Regirá
el orbe con justicia
y
los pueblos con rectitud.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Toda carne contemplará la salvación de Dios. Aleluya.
LECTURA
BREVE Rm 6, 8-11
Si
verdaderamente hemos muerto con Cristo, tenemos fe de que también viviremos con
él, pues sabemos que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no
muere; la muerte no tiene ya poder sobre él. Su muerte fue un morir al pecado
de una vez para siempre, mas su vida es un vivir para Dios. Así también,
considerad vosotros que estáis muertos al pecado, pero que vivís para Dios en
unión con Cristo Jesús.
RESPONSORIO
BREVE
V.
El Señor ha resucitado del sepulcro. Aleluya, aleluya.
R.
El Señor ha resucitado del sepulcro. Aleluya, aleluya.
V.
El que por nosotros colgó del madero.
R.
Aleluya, aleluya.
V.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R.
El Señor ha resucitado del sepulcro. Aleluya, aleluya.
V. Dios
resucitó a Cristo de entre los muertos. Aleluya.
R. Para que nuestra fe y esperanza se centren en
Dios. Aleluya.
PRIMERA LECTURA AÑO (II)
De
los Hechos de los apóstoles 9, 23-43
SAULO
EN JERUSALÉN. MILAGROS DE PEDRO
Después
que transcurrieron muchos días, resolvieron los judíos quitar la vida a Saulo.
Pero sus planes llegaron a conocimiento de Saulo. Y como día y noche vigilaban
las puertas de la ciudad con el objeto de darle muerte, sus discípulos lo
tomaron una noche y lo bajaron por la muralla, descolgándolo en una espuerta.
Así, llegó a Jerusalén y allí quiso juntarse con los discípulos; pero todos
recelaban de él, pues creían que no era en verdad un discípulo. Por fin Bernabé
lo tomó consigo y lo llevó a presencia de los apóstoles. Con todo detalle les
refirió cómo Saulo había visto al Señor en el camino y cómo éste le había
hablado; les contó además cómo Saulo había predicado en Damasco con toda
valentía en el nombre de Jesús.
Quedóse,
pues, Saulo con ellos en Jerusalén y predicaba con toda intrepidez en el nombre
del Señor. Hablaba también y discutía con los judíos helenistas, hasta que
éstos resolvieron quitarle la vida. Enterados de ello los hermanos, lo llevaron
a Cesárea, y de allí lo enviaron a Tarso.
Mientras
tanto, la Iglesia disfrutaba de paz en toda Judea, Galilea y Samaría, y se
edificaba y progresaba en el temor del Señor y estaba llena del consuelo del
Espíritu Santo. Pedro, que recorría los diversos lugares, llegó una vez a los
fieles que moraban en Lida. Allí encontró a un hombre, llamado Eneas, que era
paralítico y llevaba ocho años tendido en cama. Pedro le dijo:
«Eneas:
Jesús, el Mesías, te devuelve la salud. Levántate y arregla tú mismo la cama.»
Y
al instante se levantó. Lo vieron todos los habitantes de Lida y de Sarón, y se
convirtieron al Señor.
Había
en Joppe una discípula, llamada Tabita -nombre que quiere decir «Gacela»-, que
se dedicaba enteramente a las obras de piedad y a hacer limosnas. En aquellos
días, cayó enferma y murió. Lavaron su cuerpo y lo colocaron en la habitación
superior de la casa. Como Lida está cerca de Joppe, los discípulos, enterados
de que Pedro estaba allí, le enviaron dos hombres con este recado:
«Ven
aquí sin tardar.»
Pedro
se puso al instante en camino y se fue con ellos. Apenas llegado allá, le
hicieron subir a la habitación superior, donde acudieron todas las viudas
llorando y mostrándole las túnicas y mantos que en vida les hiciera Tabita.
Pedro hizo salir a todos, se puso de rodillas e hizo oración; después,
volviéndose hacia el cadáver, exclamó:
«Tabita,
levántate.»
Abrió
ella los ojos y, al ver a Pedro, sé incorporó. Él le dio la mano, y la ayudó a
ponerse en pie. Y, llamando a los fieles y a las viudas, se la devolvió con
vida. Todo Joppe se enteró del hecho, y muchos creyeron en el Señor. Pedro se
quedó bastantes días en Joppe, en casa de un curtidor, llamado Simón.
RESPONSORIO
Jn 14, 12. 13
R.
El que crea plenamente en mí * hará las mismas obras que yo hago. Aleluya.
V.
Cuanto pidáis en mi nombre yo lo concederé, para que el Padre sea glorificado
en el Hijo.
R.
Hará las mismas obras que yo hago. Aleluya.
SEGUNDA
LECTURA
De
la Apología primera de san Justino, mártir, en favor de los cristianos
(Cap.
61: PG 6, 419-422)
EL
BAÑO DE REGENERACIÓN
Vamos
ahora a explicar cómo nos consagramos a Dios los renovados por Cristo.
A
todos los que han aceptado como verdadero lo que les hemos enseñado y
explicado, y se han comprometido a vivir según estas enseñanzas, se los exhorta
a que pidan perdón a Dios de los pecados cometidos, con oraciones y ayunos, y
nosotros nos unimos también a sus oraciones y ayunos.
Después
los conducimos hasta el lugar donde se halla el agua bautismal, y allí son
regenerados del mismo modo
que
lo fuimos nosotros, es decir, recibiendo el baño de agua en el nombre del
Padre, Dios y Señor de todos, y de nuestro salvador Jesucristo y del Espíritu
Santo.
Jesucristo
dijo, en efecto: El que no nace de nuevo no podrá entrar en el reino de los
cielos. Y para todos es evidente que no es posible que, una vez nacidos,
volvamos a entrar en el seno materno.
También
el profeta Isaías nos enseña de qué manera apartan de sí el pecado los que han
faltado y se arrepienten. He aquí sus palabras: Lavaos, purificaos, apartad de
mi vista vuestras malas acciones. Cesad de obrar mal, aprended a obrar bien;
buscad lo que es justo, haced justicia al oprimido, defended al huérfano,
proteged a la viuda. Entonces, venid, y litigaremos -dice el Señor-. Aunque
vuestros pecados sean como la grana, blanquearán como la nieve; aunque sean
rojos como escarlata, quedarán blancos como lana. Pero, si no sabéis obedecer,
la espada os comerá. -Lo ha dicho el Señor-.
Los
apóstoles nos explican la razón de todo esto. En nuestra primera generación,
fuimos engendrados de un modo inconsciente por nuestra parte y por una ley
natural y necesaria, por la acción del germen paterno en la unión de nuestros
padres, y sufrimos la influencia de costumbres malas y de una instrucción
desviada. Mas, para que tengamos también un nacimiento, no ya fruto de la
necesidad natural e inconsciente, sino de nuestra libre y consciente elección,
y consigamos por el agua el perdón de los pecados anteriormente cometidos, se
pronuncia sobre aquel que quiere ser regenerado y está arrepentido de sus
pecados el nombre del Padre, Señor y Dios de todos; y éste es el único nombre
que aplicamos a Dios, al llevar a la piscina bautismal al que va a ser bautizado.
Nadie
hay, en efecto, que pueda llamar por su nombre propio al Dios inefable, y, si
alguien se atreviese a decir que puede ser capaz de ello, daría pruebas de una
locura sin remedio.
Este
baño se llama iluminación, porque son iluminadas las mentes de los que aprenden
estas cosas. Pero, además, el que es iluminado es también lavado en el nombre
de Jesucristo (que fue crucificado bajo el poder de Poncio Pilato), y en el
nombre del Espíritu Santo, que anunció de antemano, por boca de los profetas,
todo lo referente a Jesús.
RESPONSORIO
Jn 3, 5-6
R.
Jesús dijo a Nicodemo: «Yo te lo aseguro: * el que no nazca de agua y de
Espíritu no puede entrar en el reino de Dios.» Aleluya.
V.
Lo que de la carne nace carne es, y lo que nace del espíritu espíritu es.
R.
El que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el reino de Dios.
Aleluya.
Evangelio del Miércoles de la III
Semana de Pascua
22
Abr 2026
*Lectura
del santo evangelio según san Juan (6,35-40)*
En
aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «Yo soy el pan de la vida. El que viene a
mí no pasará hambre, y el que cree en mí nunca pasará sed; pero, como os he
dicho, me habéis visto y no creéis. Todo lo que me da el Padre vendrá a mí, y
al que venga a mí no lo echaré afuera, porque he bajado del cielo, no para
hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado. Ésta es la voluntad
del que me ha enviado: que no pierda nada de lo que me dio, sino que lo
resucite en el último día. Esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que ve
al Hijo y cree en él tenga vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.»
Palabra
del Señor.
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Ant.
Todo el que ve al Hijo y cree en él tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el
último día. Aleluya.
Cántico
de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR Lc 1, 68-79
Bendito
sea el Señor, Dios de Israel,
porque
ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos
una fuerza de salvación
en
la casa de David, su siervo,
según
lo había predicho desde antiguo
por
boca de sus santos profetas:
Es
la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y
de la mano de todos los que nos odian;
ha
realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando
su santa alianza
y
el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para
concedernos que, libres de temor,
arrancados
de la mano de los enemigos,
le
sirvamos con santidad y justicia,
en
su presencia, todos nuestros días.
Y
a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque
irás delante del Señor
a
preparar sus caminos,
anunciando
a su pueblo la salvación,
el
perdón de sus pecados.
Por
la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos
visitará el sol que nace de lo alto,
para
iluminar a los que viven en tiniebla
y
en sombra de muerte,
para
guiar nuestros pasos
por
el camino de la paz.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Todo el que ve al Hijo y cree en él tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el
último día. Aleluya.
PRECES
Oremos
a Cristo, que fue entregado por nuestros pecados y resucitado para nuestra
justificación, y aclamémoslo, diciendo:
Por
tu victoria, sálvanos, Señor.
Salvador
nuestro, Señor Jesús, que con tu victoria sobre la muerte nos has alegrado y
con tu resurrección nos has exaltado y nos has enriquecido,
ilumina
hoy nuestras mentes y santifica nuestra jornada con la gracia de tu Espíritu
Santo.
Tú
que en el cielo eres glorificado por los ángeles y en la tierra eres adorado
por los hombres,
recibe
la adoración que en espíritu y verdad te tributamos en estas fiestas de tu
resurrección.
Sálvanos,
Señor Jesús, muestra tu amor y tu misericordia al pueblo que confía en tu
resurrección
y,
compadecido de nosotros, defiéndenos hoy de todo mal.
Rey
de la gloria y vida nuestra, haz que, cuando te manifiestes al mundo,
podamos
aparecer también nosotros juntamente contigo en la gloria.
Se
pueden añadir algunas intenciones libres
Concluyamos
nuestra oración, diciendo juntos las palabras de Jesús, nuestro maestro:
Padre
nuestro...
ORACION
Protege,
Señor, a tu pueblo y, ya que le has dado la gracia de la fe, concédele la
participación eterna en la resurrección de tu Hijo. Que vive y reina contigo en
la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V.
El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R.
Amén.
I VÍSPERAS
(Oración
de la tarde)
INVOCACIÓN
INICIAL
V.
Dios mío, ven en mi auxilio
R.
Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
Himno:
EXCELSA REINA DE VÍRGENES
Excelsa
Reina de vírgenes,
de
Dios Madre virginal,
puerta
y dulzura del cielo,
esperanza
del mortal.
Cándida
flor entre espinas,
paloma
de luz solar,
nacida
de nuestra estirpe
donas
medicina al mal.
Alcázar
inexpugnable,
fúlgida
estrella del mar,
desbarata
los ardides,
guíenos
tu claridad.
Sola
inmaculada brillas
sin
mancha original,
y
triunfas de la serpiente
y
su veneno letal.
Disipa
sombras de errores,
aleja
escollo fatal,
y
el que fluctúa extraviado
halle
en ti seguridad.
Se
tribute excelsa gloria
a
la augusta Trinidad
que
te embelleció de gracias
y
santidad singular. Amén.
SALMODIA
Ant
1. Como aurora naciente, Virgen Madre de Dios, anunciaste la alegría a nuestro
pueblo. Aleluya.
Salmo
112 - ALABADO SEA EL NOMBRE DEL SEÑOR
Alabad,
siervos del Señor,
alabad
el nombre del Señor.
Bendito
sea el nombre del Señor,
ahora
y por siempre:
de
la salida del sol hasta su ocaso,
alabado
sea el nombre del Señor.
El
Señor se eleva sobre todos los pueblos,
su
gloria sobre los cielos.
¿Quién
como el Señor Dios nuestro,
que
se eleva en su trono
y
se abaja para mirar
al
cielo y a la tierra?
Levanta
del polvo al desvalido,
alza
de la basura al pobre,
para
sentarlo con los príncipes,
los
príncipes de su pueblo;
a
la estéril le da un puesto en la casa,
como
madre feliz de hijos.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Como aurora naciente, Virgen Madre de Dios, anunciaste la alegría a nuestro
pueblo. Aleluya.
Ant
2. He elegido y santificado este lugar, para que en él permanezca mi nombre
para siempre y estén fijos en él mis ojos y mi corazón. Aleluya.
Salmo
147 - RESTAURACIÓN DE JERUSALÉN.
Glorifica
al Señor, Jerusalén;
alaba
a tu Dios, Sión:
que
ha reforzado los cerrojos de tus puertas
y
ha bendecido a tus hijos dentro de ti;
ha
puesto paz en tus fronteras,
te
sacia con flor de harina.
Él
envía su mensaje a la tierra,
y
su palabra corre veloz;
manda
la nieve como lana,
esparce
la escarcha como ceniza;
hace
caer el hielo como migajas
y
con el frío congela las aguas;
envía
una orden, y se derriten;
sopla
su aliento, y corren.
Anuncia
su palabra a Jacob,
sus
decretos y mandatos a Israel;
con
ninguna nación obró así,
ni
les dio a conocer sus mandatos.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
He elegido y santificado este lugar, para que en él permanezca mi nombre para siempre
y estén fijos en él mis ojos y mi corazón. Aleluya.
Ant
3. Reconozcan, Señor, que aquí está tu mano, que eres tú quien lo ha hecho.
Aleluya.
Cántico:
EL PLAN DIVINO DE SALVACIÓN - Ef 1, 3-10
Bendito
sea Dios,
Padre
de nuestro Señor Jesucristo,
que
nos ha bendecido en la persona de Cristo
con
toda clase de bienes espirituales y celestiales.
El
nos eligió en la persona de Cristo,
antes
de crear el mundo,
para
que fuésemos consagrados
e
irreprochables ante él por el amor.
Él
nos ha destinado en la persona de Cristo,
por
pura iniciativa suya,
a
ser sus hijos,
para
que la gloria de su gracia,
que
tan generosamente nos ha concedido
en
su querido Hijo,
redunde
en alabanza suya.
Por
este Hijo, por su sangre,
hemos
recibido la redención,
el
perdón de los pecados.
El
tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia
ha
sido un derroche para con nosotros,
dándonos
a conocer el misterio de su voluntad.
Éste
es el plan
que
había proyectado realizar por Cristo
cuando
llegase el momento culminante:
hacer
que todas las cosas tuviesen a Cristo por cabeza,
las
del cielo y las de la tierra.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Reconozcan, Señor, que aquí está tu mano, que eres tú quien lo ha hecho.
Aleluya.
LECTURA
BREVE Ga 4, 4-5
Cuando
se cumplió el tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la
ley, para rescatar a los que estaban bajo la ley, para que recibiéramos el ser
hijos por adopción.
RESPONSORIO
BREVE
V.
Se levantaron sus hijos, y la proclamaron bienaventurada. Aleluya, aleluya.
R.
Se levantaron sus hijos, y la proclamaron bienaventurada. Aleluya, aleluya.
V.
Ella abrió sus labios con sabiduría y su lengua pronunció palabras de amor.
R.
Aleluya, aleluya.
V.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R.
Se levantaron sus hijos, y la proclamaron bienaventurada. Aleluya, aleluya.
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Ant.
Dijo la madre de Jesús a los servidores: «Haced lo que él os diga.» Aleluya.
Cántico
de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
Proclama
mi alma la grandeza del Señor,
se
alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque
ha mirado la humillación de su esclava.
Desde
ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque
el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su
nombre es santo,
y
su misericordia llega a sus fieles
de
generación en generación.
El
hace proezas con su brazo:
dispersa
a los soberbios de corazón,
derriba
del trono a los poderosos
y
enaltece a los humildes,
a
los hambrientos los colma de bienes
y
a los ricos los despide vacíos.
Auxilia
a Israel, su siervo,
acordándose
de su misericordia
-como
lo había prometido a nuestros padres-
en
favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Dijo la madre de Jesús a los servidores: «Haced lo que él os diga.» Aleluya.
PRECES
Proclamemos
las grandezas de Dios Padre todopoderoso, que quiso que todas las generaciones
felicitaran a María, la madre de su Hijo, y supliquémosle diciendo:
Que
la llena de gracia interceda por nosotros.
Señor,
Dios nuestro, admirable siempre en tus obras, que has querido que la inmaculada
Virgen María participara en cuerpo y alma de la gloria de Jesucristo,
haz
que todos tus hijos deseen y caminen hacia esta misma gloria.
Tú
que nos diste a María por madre, concede por su mediación salud a los enfermos,
socorro a los desamparados, unidad a los hogares
y
casa a los sin techo.
Tú
que hiciste de María la madre de misericordia,
haz
que cuantos viven en peligros o están tentados sientan su protección maternal.
Tú
que en tu madre, nuestra Señora de Luján, abriste en nuestra patria una fuente
de bendición, mira benigno a nuestras autoridades y pueblo,
y
haz que la Iglesia crezca y se dilate en la verdadera fe y caridad.
Se
pueden añadir algunas intenciones libres
Tú
que coronaste a María como reina del cielo,
haz
que nuestros queridos muertos puedan alcanzar con todos los santos, la
felicidad de tu reino.
Confiando
en el Señor, que hizo obras grandes en María, pidamos al Padre que colme
también de bienes al mundo hambriento de Verdad y de pan:
Padre
nuestro...
ORACION
Señor,
mira con bondad la fidelidad de tu Pueblo y concédenos que, por los méritos e
intercesión de la santísima Virgen María, obtengamos los dones de tu gracia en
la vida presente y la salvación eterna en el cielo. Por nuestro Señor
Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y
es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V.
El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R.
Amén.
*
En otros Lugares:
VÍSPERAS
(Oración
de la tarde)
INVOCACIÓN
INICIAL
V.
Dios mío, ven en mi auxilio
R.
Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
Himno:
HOY ROMPE LA CLAUSURA
Hoy
rompe la clausura
del
surco empedernido
el
grano en él hundido
por
nuestra mano dura;
y
hoy da su flor primera
la
rama sin pecado
del
árbol mutilado
por
nuestra mano fiera.
Hoy
triunfa el buen Cordero
que,
en esta tierra impía,
se
dio con alegría
por
el rebaño entero;
y
hoy junta su extraviada
majada
y la conduce
al
sitio en que reluce
la
luz resucitada.
Hoy
surge, viva y fuerte,
segura
y vencedora,
la
Vida que hasta ahora
yacía
en honda muerte;
y
hoy alza del olvido
sin
fondo y de la nada
al
alma rescatada
y
al mundo redimido. Amén.
SALMODIA
Ant
1. Vuestra tristeza se convertirá en gozo. Aleluya.
Salmo
125 - DIOS, ALEGRÍA Y ESPERANZA NUESTRA.
Cuando
el Señor cambió la suerte de Sión,
nos
parecía soñar:
la
boca se nos llenaba de risas,
la
lengua de cantares.
Hasta
los gentiles decían:
«El
Señor ha estado grande con ellos.»
El
Señor ha estado grande con nosotros,
y
estamos alegres.
Que
el Señor cambie nuestra suerte
como
los torrentes del Negueb.
Los
que sembraban con lágrimas
cosechan
entre cantares.
Al
ir, iban llorando,
llevando
la semilla;
al
volver, vuelven cantando,
trayendo
sus gavillas.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Vuestra tristeza se convertirá en gozo. Aleluya.
Ant
2. Ya vivamos, ya muramos, del Señor somos. Aleluya.
Salmo
126 - EL ESFUERZO HUMANO ES INÚTIL SIN DIOS.
Si
el Señor no construye la casa,
en
vano se cansan los albañiles;
si
el Señor no guarda la ciudad,
en
vano vigilan los centinelas.
Es
inútil que madruguéis,
que
veléis hasta muy tarde,
los
que coméis el pan de vuestros sudores:
¡Dios
lo da a sus amigos mientras duermen!
La
herencia que da el Señor son los hijos;
una
recompensa es el fruto de las entrañas:
son
saetas en mano de un guerrero
los
hijos de la juventud.
Dichoso
el hombre que llena
con
ellas su aljaba:
no
quedará derrotado cuando litigue
con
su adversario en la plaza.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Ya vivamos, ya muramos, del Señor somos. Aleluya.
Ant
3. De él todo procede, por él existe todo, en él todo subsiste: a él la gloria
por los siglos. Aleluya.
Cántico:
HIMNO A CRISTO, PRIMOGÉNITO DE TODA CREATURA Y PRIMER RESUCITADO DE ENTRE LOS
MUERTOS. Cf. Col 1, 12-20
Damos
gracias a Dios Padre,
que
nos ha hecho capaces de compartir
la
herencia del pueblo santo en la luz.
Él
nos ha sacado del dominio de las tinieblas,
y
nos ha trasladado al reino de su Hijo querido,
por
cuya sangre hemos recibido la redención,
el
perdón de los pecados.
Él
es imagen de Dios invisible,
primogénito
de toda creatura;
pues
por medio de él fueron creadas todas las cosas:
celestes
y terrestres, visibles e invisibles,
Tronos,
Dominaciones, Principados, Potestades;
todo
fue creado por él y para él.
Él
es anterior a todo, y todo se mantiene en él.
Él
es también la cabeza del cuerpo de la Iglesia.
Él
es el principio, el primogénito de entre los muertos,
y
así es el primero en todo.
Porque
en él quiso Dios que residiera toda plenitud.
Y
por él quiso reconciliar consigo todas las cosas:
haciendo
la paz por la sangre de su cruz
con
todos los seres, así del cielo como de la tierra.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
De él todo procede, por él existe todo, en él todo subsiste: a él la gloria por
los siglos. Aleluya.
LECTURA
BREVE Hb 7, 24-27
Jesús,
como permanece para siempre, tiene un sacerdocio eterno. De aquí que tiene
poder para llevar a la salvación definitiva a cuantos por él se vayan acercando
a Dios, porque vive para siempre para interceder por ellos. Y tal era
precisamente el sumo sacerdote que nos convenía: santo, sin maldad, sin mancha,
excluido del número de los pecadores y exaltado más alto que los cielos. No
tiene necesidad, como los sumos sacerdotes, de ofrecer víctimas cada día,
primero por sus propios pecados y luego por los del pueblo. Esto lo hizo una
vez por todas, ofreciéndose a sí mismo.
RESPONSORIO
BREVE
V.
Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya, aleluya.
R.
Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya, aleluya.
V.
Al ver al Señor.
R.
Aleluya, aleluya.
V.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R.
Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya, aleluya.
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Ant.
Todos los que el Padre me ha dado vendrán a mi, y a los que vengan a mi yo no
los echaré fuera. Aleluya.
Cántico
de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
Proclama
mi alma la grandeza del Señor,
se
alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque
ha mirado la humillación de su esclava.
Desde
ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque
el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su
nombre es santo,
y
su misericordia llega a sus fieles
de
generación en generación.
El
hace proezas con su brazo:
dispersa
a los soberbios de corazón,
derriba
del trono a los poderosos
y
enaltece a los humildes,
a
los hambrientos los colma de bienes
y
a los ricos los despide vacíos.
Auxilia
a Israel, su siervo,
acordándose
de su misericordia
-como
lo había prometido a nuestros padres-
en
favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Todos los que el Padre me ha dado vendrán a mi, y a los que vengan a mi yo no
los echaré fuera. Aleluya.
PRECES
Oremos
a Cristo, que resucitó de entre los muertos y está sentado a la derecha del
Padre, y digámosle:
Cristo,
que vives por siempre para interceder por los hombres, escucha nuestra oración.
Acuérdate,
Señor, de los que se han consagrado a tu servicio,
que
sean para tu pueblo ejemplo de santidad.
Concede,
Señor, el espíritu de justicia a los que gobiernan las naciones
y
haz que trabajen en bien de la paz, para que todos podamos vivir según tu ley.
Concede
la paz a nuestros días
y
multiplica los bienes de la tierra, para que los pobres puedan gozar de las
riquezas de tu bondad.
Se
pueden añadir algunas intenciones libres
Cristo
salvador, que con tu triunfo has iluminado el mundo entero y con tu
resurrección has dado a los hombres una prenda de su inmortalidad,
concede
la luz eterna a nuestros hermanos difuntos.
Terminemos
nuestra oración con las palabras del Señor:
Padre
nuestro...
ORACION
Protege,
Señor, a tu pueblo y, ya que le has dado la gracia de la fe, concédele la
participación eterna en la resurrección de tu Hijo. Que vive y reina contigo en
la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V.
El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R.
Amén.
*
En la Argentina:
COMPLETAS NS.
DE LUJÁN
(Oración
antes del descanso nocturno)
INVOCACIÓN
INICIAL
V.
Dios mío, ven en mi auxilio
R.
Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
EXAMEN
DE CONCIENCIA
Hermanos,
habiendo llegado al final de esta jornada que Dios nos ha concedido,
reconozcamos sinceramente nuestros pecados.
Yo
confieso ante Dios todopoderoso
y
ante vosotros, hermanos,
que
he pecado mucho
de
pensamiento, palabra, obra y omisión:
por
mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.
Por
eso ruego a santa María, siempre Virgen,
a
los ángeles, a los santos y a vosotros, hermanos,
que
intercedáis por mí ante Dios, nuestro Señor.
V.
El Señor todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados
y nos lleve a la vida eterna.
R.
Amén.
Himno:
EL CORAZÓN SE DILATA
El
corazón se dilata
sin
noche en tu santo cuerpo,
oh
morada iluminada,
mansión
de todo consuelo.
Por
tu muerte sin pecado,
por
tu descanso y tu premio,
en
ti, Jesús, confiamos,
y
te miramos sin miedo.
Como
vigilia de amor
te
ofrecemos nuestro sueño;
tú
que eres el paraíso,
danos
un puesto en tu reino. Amén.
SALMODIA
Ant
1. Aleluya, aleluya, aleluya.
Salmo
4 - ACCIÓN DE GRACIAS.
Escúchame
cuando te invoco, Dios, defensor mío;
tú
que en el aprieto me diste anchura,
ten
piedad de mí y escucha mi oración.
Y
vosotros, ¿hasta cuándo ultrajaréis mi honor,
amaréis
la falsedad y buscaréis el engaño?
Sabedlo:
el Señor hizo milagros en mi favor,
y
el Señor me escuchará cuando lo invoque.
Temblad
y no pequéis, reflexionad
en
el silencio de vuestro lecho;
ofreced
sacrificios legítimos
y
confiad en el Señor.
Hay
muchos que dicen: «¿Quién nos hará ver la dicha,
si
la luz de tu rostro ha huido de nosotros?»
Pero
tú, Señor, has puesto en mi corazón más alegría
que
si abundara en trigo y en vino.
En
paz me acuesto y en seguida me duermo,
porque
tú sólo, Señor, me haces vivir tranquilo.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Salmo
133 - ORACIÓN VESPERTINA EN EL TEMPLO
Y
ahora bendecid al Señor,
los
siervos del Señor,
los
que pasáis la noche
en
la casa del Señor:
Levantad
las manos hacia el santuario,
y
bendecid al Señor.
El
Señor te bendiga desde Sión:
el
que hizo cielo y tierra.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Aleluya, aleluya, aleluya.
LECTURA
BREVE Dt 6,4-7
Escucha,
Israel: El Señor, nuestro Dios, es solamente uno. Amarás al Señor, tu Dios, con
todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas. Las palabras que hoy
te digo quedarán en tu memoria; se las repetirás a tus hijos y hablarás de
ellas estando en casa y yendo de camino, acostado y levantado.
RESPONSORIO
BREVE
V.
En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. Aleluya, aleluya.
R.
En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. Aleluya, aleluya.
V.
Tú, el Dios leal, nos librarás.
R.
Aleluya, aleluya.
V.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R.
En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. Aleluya, aleluya.
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Ant.
Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con
Cristo y descansemos en paz. Aleluya.
CÁNTICO
DE SIMEÓN Lc 2, 29-32
Ahora,
Señor, según tu promesa,
puedes
dejar a tu siervo irse en paz,
porque
mis ojos han visto a tu Salvador,
a
quien has presentado ante todos los pueblos
luz
para alumbrar a las naciones
y
gloria de tu pueblo Israel.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con
Cristo y descansemos en paz. Aleluya.
ORACION
OREMOS,
Visita,
Señor, esta habitación: aleja de ella las insidias del enemigo; que tus santos
ángeles habiten en ella y nos guarden en paz y que tu bendición permanezca
siempre con nosotros. Por Cristo nuestro Señor.
Amén.
BENDICIÓN
V.
El Señor todopoderoso nos conceda una noche tranquila y una santa muerte.
R.
Amén.
ANTIFONA
FINAL DE LA SANTISIMA VIRGEN
Reina
del cielo, alégrate, aleluya,
porque
Cristo,
a
quien llevaste en tu seno, aleluya,
ha
resucitado, según su palabra, aleluya.
Ruega
al Señor por nosotros, aleluya.
*
En otros Lugares:
COMPLETAS
(Oración
antes del descanso nocturno)
INVOCACIÓN
INICIAL
V.
Dios mío, ven en mi auxilio
R.
Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
EXAMEN
DE CONCIENCIA
Hermanos,
habiendo llegado al final de esta jornada que Dios nos ha concedido,
reconozcamos sinceramente nuestros pecados.
Yo
confieso ante Dios todopoderoso
y
ante vosotros, hermanos,
que
he pecado mucho
de
pensamiento, palabra, obra y omisión:
por
mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.
Por
eso ruego a santa María, siempre Virgen,
a
los ángeles, a los santos y a vosotros, hermanos,
que
intercedáis por mí ante Dios, nuestro Señor.
V.
El Señor todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados
y nos lleve a la vida eterna.
R.
Amén.
Himno:
EL CORAZÓN SE DILATA
El
corazón se dilata
sin
noche en tu santo cuerpo,
oh
morada iluminada,
mansión
de todo consuelo.
Por
tu muerte sin pecado,
por
tu descanso y tu premio,
en
ti, Jesús, confiamos,
y
te miramos sin miedo.
Como
vigilia de amor
te
ofrecemos nuestro sueño;
tú
que eres el paraíso,
danos
un puesto en tu reino. Amén.
SALMODIA
Ant
1. Aleluya, aleluya, aleluya.
Salmo
30 - SÚPLICA CONFIADA Y ACCIÓN DE GRACIAS.
A
ti, Señor, me acojo:
no
quede yo nunca defraudado;
tú,
que eres justo, ponme a salvo,
inclina
tu oído hacia mí;
ven
aprisa a librarme,
sé
la roca de mi refugio,
un
baluarte donde me salve,
tú
que eres mi roca y mi baluarte;
por
tu nombre dirígeme y guíame:
sácame
de la red que me han tendido,
porque
tú eres mi amparo.
En
tus manos encomiendo mi espíritu:
tú,
el Dios leal, me librarás.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Salmo
129 - DESDE LO HONDO A TI GRITO, SEÑOR.
Desde
lo hondo a ti grito, Señor;
Señor,
escucha mi voz;
estén
tus oídos atentos
a
la voz de mi súplica.
Si
llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién
podrá resistir?
Pero
de ti procede el perdón,
y
así infundes respeto.
Mi
alma espera en el Señor,
espera
en su palabra;
mi
alma aguarda al Señor,
más
que el centinela la aurora.
Aguarde
Israel al Señor,
como
el centinela la aurora;
porque
del Señor viene la misericordia,
la
redención copiosa;
y
él redimirá a Israel
de
todos sus delitos.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Aleluya, aleluya, aleluya.
LECTURA
BREVE Ef 4,26-27
No
lleguéis a pecar; que la puesta del sol no os sorprenda en vuestro enojo. No
dejéis lugar al diablo.
RESPONSORIO
BREVE
V.
En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. Aleluya, aleluya.
R.
En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. Aleluya, aleluya.
V.
Tú, el Dios leal, nos librarás.
R.
Aleluya, aleluya.
V.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R.
En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. Aleluya, aleluya.
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Ant.
Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con
Cristo y descansemos en paz. Aleluya.
CÁNTICO
DE SIMEÓN Lc 2, 29-32
Ahora,
Señor, según tu promesa,
puedes
dejar a tu siervo irse en paz,
porque
mis ojos han visto a tu Salvador,
a
quien has presentado ante todos los pueblos
luz
para alumbrar a las naciones
y
gloria de tu pueblo Israel.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con
Cristo y descansemos en paz. Aleluya.
ORACION
OREMOS,
Señor
Jesucristo, tú que eres manso y humilde de corazón ofreces a los que vienen a
ti un yugo llevadero y una carga ligera; dígnate, pues, aceptar los deseos y
las acciones del día que hemos terminado: que podamos descansar durante la
noche para que así, renovado nuestro cuerpo y nuestro espíritu, perseveremos
constantes en tu servicio. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
BENDICIÓN
V.
El Señor todopoderoso nos conceda una noche tranquila y una santa muerte.
R.
Amén.
ANTIFONA
FINAL DE LA SANTISIMA VIRGEN
Reina
del cielo, alégrate, aleluya,
porque
Cristo,
a
quien llevaste en tu seno, aleluya,
ha
resucitado, según su palabra, aleluya.
Ruega
al Señor por nosotros, aleluya.



