DANDO Y RECIBIENDO
El Ángel anunció a María...
Musica Para el Alma
lunes, 3 de agosto de 2026
LUCAS 9,57-62 CICLO A
Santo
Domingo de Guzmán, memoria obligatoria
Evangelio del Martes de la XVIII
Semana del Tiempo Ordinario
*Lectura del santo evangelio según san Lucas (9,57-62)*
57 Mientras iban caminando, uno le dijo:
«Te seguiré adondequiera que vayas.»
58 Jesús le dijo: «Las zorras tienen
guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde
reclinar la cabeza.»
59 A otro dijo: «Sígueme.» El respondió:
«Déjame ir primero a enterrar a mi padre.»
60 Le respondió: «Deja que los muertos
entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el Reino de Dios.»
61 También otro le dijo: «Te seguiré, Señor;
pero déjame antes despedirme de los de mi casa.»
62 Le dijo Jesús: «Nadie que pone la mano en
el arado y mira hacia atrás es apto para el Reino de Dios.»
Palabra del Señor
*Que la Paz del Señor llegue primero a
vuestros corazones antes que mis palabras*
(«Nadie que pone la mano en el arado y mira
hacia atrás es apto para el Reino de Dios.»)
*El Señor me
quiere libre, sin ningún tipo de atadura. Él sabe que constantemente estoy
mirando hacia atrás; mi corazón desea y anhela seguir las huellas del Señor,
pero siempre encuentro una distracción, una situación o algún inconveniente que
me impulsa a mirar atrás. El Señor viene para liberarme del miedo, de la
inseguridad y de la afectividad desordenada. Por eso quiere abrir mis oídos
para poder escucharlo, librarme del fuego de las pasiones y seguirlo para hacer
su voluntad*
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAUDES Y VISPERAS DEL MARTES 4
*LAS LAUDES Y
LAS VISPERAS*
Abre, Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de
todos los pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y
enciende mi sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar
este Oficio, y merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por
Cristo nuestro Señor. Amén
TIEMPO ORDINARIO
MARTES DE LA SEMANA XVIII
Del Común de pastores para un santo presbítero. Salterio II
4 de agosto
*SAN JUAN MARÍA VIANNEY*, presbítero. (MEMORIA)
Nació cerca de Lyon el año 1786. Tuvo que superar muchas dificultades para
llegar por fin a ordenarse sacerdote. Se le confió la parroquia de Ars, en la
diócesis de Belley, y el santo, con una activa predicación, con la
mortificación, la oración y la caridad, la gobernó, y promovió de un modo
admirable su adelanto espiritual. Estaba dotado de unas cualidades
extraordinarias como confesor, lo cual hacía que los fieles acudiesen a él de
todas partes, para escuchar sus santos consejos. Murió el año 1859.
MARTES SEMANA
II
LAUDES
(Oración de la mañana)
INVITATORIO
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza
Ant. Al Señor, al Dios grande, venid,
adorémosle.
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Al Señor, al Dios grande, venid,
adorémosle.
Himno: TE DAMOS GRACIAS, SEÑOR
Te damos gracias, Señor,
porque has depuesto la ira
y has detenido ante el pueblo
la mano que lo castiga.
Tú eres el Dios que nos salva,
la luz que nos ilumina,
la mano que nos sostiene
y el techo que nos cobija.
Y sacaremos con gozo
del manantial de la Vida
las aguas que dan al hombre
la fuerza que resucita.
Entonces proclamaremos:
«¡Cantadle con alegría!
¡El nombre de Dios es grande!
¡Su caridad infinita!
¡Que alabe al Señor la tierra!
Cantemos sus maravillas.
¡Qué grande, en medio del pueblo
el Dios que nos justifica!». Amén.
SALMODIA
Ant 1. Envíame, Señor, tu luz y tu verdad.
Salmo 42 - DESEO DEL TEMPLO
Hazme justicia, ¡oh Dios!, defiende mi causa
contra gente sin piedad,
sálvame del hombre traidor y malvado.
Tú eres mi Dios y protector,
¿por qué me rechazas?
¿Por qué voy andando sombrío,
hostigado por mi enemigo?
Envía tu luz y tu verdad:
que ellas me guíen
y me conduzcan hasta tu monte santo,
hasta tu morada.
Que yo me acerque al altar de Dios,
al Dios de mi alegría;
que te dé gracias al son de la cítara,
Señor, Dios mío.
¿Por qué te acongojas, alma mía,
por qué te me turbas?
Espera en Dios, que volverás a alabarlo:
«Salud de mi rostro, Dios mío.»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Envíame, Señor, tu luz y tu verdad.
Ant 2. Protégenos, Señor, todos los días
de nuestra vida.
Cántico: ANGUSTIA DE UN MORIBUNDO Y ALEGRÍA DE LA CURACIÓN Is 38,
10-14. 17-20
Yo pensé: «En medio de mis días
tengo que marchar hacia las puertas del abismo;
me privan del resto de mis años.»
Yo pensé: «Ya no veré más al Señor
en la tierra de los vivos,
ya no miraré a los hombres
entre los habitantes del mundo.
Levantan y enrollan mi vida
como una tienda de pastores.
Como un tejedor devanaba yo mi vida,
y me cortan la trama.»
Día y noche me estás acabando,
sollozo hasta el amanecer.
Me quiebras los huesos como un león,
día y noche me estas acabando.
Estoy piando como una golondrina,
gimo como una paloma.
Mis ojos mirando al cielo se consumen:
¡Señor, que me oprimen, sal fiador por mí!
Me has curado, me has hecho revivir,
la amargura se me volvió paz
cuando detuviste mi alma ante la tumba vacía
y volviste la espalda a todos mis pecados.
El abismo no te da gracias,
ni la muerte te alaba,
ni esperan en tu fidelidad
los que bajan a la fosa.
Los vivos, los vivos son quienes te alaban:
como yo ahora.
El Padre enseña a sus hijos tu fidelidad.
Sálvame, Señor, y tocaremos nuestras arpas
todos nuestros días en la casa del Señor.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Protégenos, Señor, todos los días
de nuestra vida.
Ant 3. ¡Oh Dios!, tu mereces un himno en
Sión.
Salmo 64 - SOLEMNE ACCIÓN DE GRACIAS.
¡Oh Dios!, tú mereces un himno en Sión,
y a ti se te cumplen los votos,
porque tú escuchas las súplicas.
A ti acude todo mortal
a causa de sus culpas;
nuestros delitos nos abruman,
pero tú los perdonas.
Dichoso el que tú eliges y acercas
para que viva en tus atrios:
que nos saciemos de los bienes de tu casa,
de los dones sagrados de tu templo.
Con portentos de justicia nos respondes,
Dios, salvador nuestro;
tú, esperanza del confín de la tierra
y del océano remoto;
Tú que afianzas los montes con tu fuerza,
ceñido de poder;
tú que reprimes el estruendo del mar,
el estruendo de las olas
y el tumulto de los pueblos.
Los habitantes del extremo del orbe
se sobrecogen ante tus signos,
y a las puertas de la aurora y del ocaso
las llenas de júbilo.
Tú cuidas de la tierra, la riegas
y la enriqueces sin medida;
la acequia de Dios va llena de agua,
preparas los trigales;
riegas los surcos, igualas los terrones,
tu llovizna los deja mullidos,
bendices sus brotes;
coronas el año con tus bienes,
las rodadas de tu carro rezuman abundancia;
rezuman los pastos del páramo,
y las colinas se orlan de alegría;
las praderas se cubren de rebaños,
y los valles se visten de mieses,
que aclaman y cantan.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. ¡Oh Dios!, tu mereces un himno en
Sión.
LECTURA BREVE 1Ts 5, 4-5
No viváis, hermanos, en tinieblas para que el día del Señor no os sorprenda
como ladrón; porque todos sois hijos de la luz e hijos del día. No somos de la
noche ni de las tinieblas.
RESPONSORIO BREVE
V. Escucha mi voz, Señor; espero en tu palabra.
R. Escucha mi voz, Señor; espero en tu palabra.
V. Me adelanto a la aurora pidiendo auxilio.
R. Espero en tu palabra.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
R. Escucha mi voz, Señor; espero en tu palabra.
V. Enséñame Señor, a gustar y a comprender.
R. Porque me fío de tus mandatos.
PRIMERA
LECTURA
Del libro del
profeta Joel 2, 12-27
CONVERTIOS A
MI DE TODO CORAZÓN
Esto dice el
Señor:
«Convertíos a mí de todo corazón con ayuno, con
llanto, con luto.»
Rasgad vuestros corazones y no vuestras
vestiduras, y convertíos al Señor, vuestro Dios, porque es compasivo y
misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad; y se arrepiente de las
amenazas. Quizá se arrepienta y nos deje todavía su bendición, la ofrenda, la
libación para el Señor, vuestro Dios.
Tocad la trompeta en Sión, proclamad el ayuno,
convocad la reunión. Congregad al pueblo, santificad la asamblea, reunid a los
ancianos, congregad a los muchachos y a los niños de pecho. Salga el esposo de
la alcoba y la esposa del tálamo.
Entre el atrio y el altar lloren los
sacerdotes, ministros del Señor, y digan: «Perdona, Señor, a tu pueblo; no
entregues tu heredad al oprobio, no la dominen las naciones; no se diga entre
las gentes: "¿Dónde está su Dios?"» El Señor tenga celos por su
tierra, y perdone a su pueblo.
Entonces el Señor respondió a su pueblo,
diciendo:
«Mirad, os envío el trigo, el vino y el aceite,
hasta saciaros; y no os entregaré más al oprobio de las gentes. Alejaré de
vosotros al enemigo del norte, lo arrojaré a una tierra árida y desierta: la
vanguardia, hacia el mar de oriente; la retaguardia, hacia el mar de poniente.
Asciende su hedor, sube su pestilencia, porque intentó cosas grandes.
No temas, tierra, alégrate y regocíjate, porque
el Señor hace cosas grandes. No temáis, animales del campo; germinarán las
estepas, los árboles darán fruto, la vid y la higuera producirán su riqueza.
Hijos de Sión, alegraos, gozaos en el Señor,
vuestro Dios, que os dará la lluvia a su tiempo, hará descender como antaño las
lluvias tempranas y las tardías. Las eras se llenarán de trigo, rebosarán los
lagares de vino y aceite; os compensaré por los años en que devoraban la
langosta y los saltamontes, mi ejército numeroso que envié contra vosotros.
Comeréis hasta hartaros y alabaréis el nombre del Señor, Dios vuestro, que hizo
milagros en vuestro favor. Sabréis que estoy en medio de Israel, yo, el Señor,
Dios vuestro, el único. ¡Mi pueblo no será confundido jamás!»
RESPONSORIO
Jl 2, 23. 32. 28
R. Hijos de Sión, alegraos en el Señor, vuestro
Dios, porque os dará al Maestro de la justicia. * Y todo el que invoque el
nombre del Señor se salvará.
V. Hasta sobre los siervos y las siervas
derramaré mi Espíritu en aquellos días.
R. Y todo el que invoque el nombre del Señor se
salvará.
SEGUNDA LECTURA
De la catequesis de san Juan María Vianney,
presbítero
(«Catéchisme sur la priére»: A. Monnin, «Esprit du Curé d'Ars», París 1899, pp.
87-89)
HERMOSA OBLIGACIÓN DEL HOMBRE: ORAR Y AMAR
Consideradlo, hijos míos: el tesoro del hombre
cristiano no está en la tierra, sino en el cielo. Por esto nuestro pensamiento
debe estar siempre orientado hacia allí donde está nuestro tesoro.
El hombre tiene un hermoso deber y obligación: orar y amar. Si oráis y amáis,
habréis hallado la felicidad en este mundo.
La oración no es otra cosa que la unión con Dios. Todo aquel que tiene el
corazón puro y unido a Dios experimenta en sí mismo como una suavidad y dulzura
que lo embriaga, se siente como rodeado de una luz admirable. En esta íntima
unión, Dios y el alma son como dos trozos de cera fundidos en uno solo, que ya
nadie puede separar. Es algo muy hermoso esta unión de Dios con su pobre
creatura; es una felicidad que supera nuestra comprensión.
Nosotros nos habíamos hecho indignos de orar, pero Dios, por su bondad, nos ha
permitido hablar con él. Nuestra oración es el incienso que más le agrada.
Hijos míos, vuestro corazón es pequeño, pero la oración lo dilata y lo hace
capaz de amar a Dios. La oración es una degustación anticipada del cielo, hace
que una parte del paraíso baje hasta nosotros. Nunca nos deja sin dulzura; es
como una miel que se derrama sobre el alma y lo endulza todo. En la oración
hecha debidamente, se funden las penas como la nieve ante el sol.
Otro beneficio de la oración es que hace que el tiempo transcurra tan aprisa y
con tanto deleite, que ni se percibe su duración. Mirad: cuando era párroco en
Bresse, en cierta ocasión, en que casi todos mis colegas habían caído enfermos,
tuve que hacer largas caminatas, durante las cuales oraba al buen Dios, y,
creedme, que el tiempo se me hacía corto.
Hay personas que se sumergen totalmente en la oración, como los peces en el
agua, porque están totalmente entregadas al buen Dios. Su corazón no está
dividido. ¡Cuánto amo a estas almas generosas! San Francisco de Asís y santa
Coleta veían a nuestro Señor y hablaban con él, del mismo modo que hablamos
entre nosotros.
Nosotros, por el contrario, ¡cuántas veces venimos a la iglesia sin saber lo
que hemos de hacer o pedir! Y, sin embargo, cuando vamos a casa de cualquier
persona, sabemos muy bien para qué vamos. Hay algunos que incluso parece como
si le dijeran al buen Dios: «Sólo dos palabras, para deshacerme de ti ... »
Muchas veces pienso que, cuando venimos a adorar al Señor, obtendríamos todo lo
que le pedimos si se lo pidiéramos con una fe muy viva y un corazón muy puro.
RESPONSORIO 2Co 4, 17; 1Co 2, 9
R. Una
tribulación pasajera y liviana produce en nosotros * un
inmenso e incalculable tesoro de gloria.
V. Ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni vino a la
mente del hombre lo que Dios ha preparado para los que le aman.
R. Un inmenso e incalculable tesoro de gloria.
Evangelio del Martes de la XVIII
Semana del Tiempo Ordinario
*Lectura del santo evangelio
según san Lucas (9,57-62)*
57 Mientras iban caminando, uno le dijo:
«Te seguiré adondequiera que vayas.»
58 Jesús le dijo: «Las zorras tienen
guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde
reclinar la cabeza.»
59 A otro dijo: «Sígueme.» El respondió:
«Déjame ir primero a enterrar a mi padre.»
60 Le respondió: «Deja que los muertos
entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el Reino de Dios.»
61 También otro le dijo: «Te seguiré, Señor;
pero déjame antes despedirme de los de mi casa.»
62 Le dijo Jesús: «Nadie que pone la mano en
el arado y mira hacia atrás es apto para el Reino de Dios.»
Palabra del Señor
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Ant. De la mano de nuestros enemigos, líbranos, Señor.
Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR
Lc 1, 68-79
+Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. De la mano de nuestros enemigos,
líbranos, Señor.
PRECES
Bendigamos a nuestro Salvador, que con su resurrección ha
iluminado el mundo, y digámosle suplicantes:
Haz, Señor, que caminemos por tu senda.
Señor Jesús, al consagrar nuestra oración matinal en memoria de tu santa
resurrección,
te pedimos que la esperanza de participar de tu gloria ilumine todo nuestro
día.
Te ofrecemos, Señor, los deseos y proyectos de nuestra jornada:
dígnate aceptarlos y bendecirlos como primicia de nuestro día.
Concédenos crecer hoy en tu amor,
a fin de que todo concurra para nuestro bien y el de nuestros hermanos.
Haz, Señor, que el ejemplo de nuestra vida resplandezca como una luz ante los
hombres,
para que todos den gloria al Padre que está en los cielos.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Porque deseamos que la luz de Cristo ilumine a todos los hombres, pidamos al
Padre que su reino llegue a nosotros:
Padre nuestro...
ORACION
Señor Jesucristo, luz verdadera que alumbras a todo hombre y le
muestras el camino de la salvación: concédenos la abundancia de tu gracia para
que preparemos, delante de ti, sendas de justicia y de paz. Tú que vives y
reinas con el Padre, en la unidad del Espíritu Santo y eres Dios, por los
siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
MARTES SEMANA
II
VÍSPERAS
(Oración de la tarde)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al
Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
Himno: MENTES CANSADAS.
Mentes cansadas,
manos encallecidas,
labriegos al fin de la jornada,
jornaleros de tu viña,
venimos, Padre,
atardecidos de cansancio,
agradecidos por la lucha,
a recibir tu denario.
Llenos de polvo,
el alma hecha girones,
romeros al filo de la tarde,
peregrinos de tus montes,
venimos, Padre,
heridos por los desengaños,
contentos por servir a tu mesa,
a recibir tu denario.
Hartos de todo,
llenos de nada,
sedientos al brocal de tus pozos
y hambrientos de tu casa,
venimos, Padre,
el corazón entre tus brazos,
la frente humilde de delitos,
a recibir tu denario. Amén.
SALMODIA
Ant 1. No podéis servir a Dios y al dinero.
Salmo 48 I - VANIDAD DE LAS RIQUEZAS
Oíd esto, todas las naciones,
escuchadlo, habitantes del orbe:
plebeyos y nobles, ricos y pobres;
mi boca hablará sabiamente,
y serán muy sensatas mis reflexiones;
prestaré oído al proverbio
y propondré mi problema al son de la cítara.
¿Por qué habré de temer los días aciagos,
cuando me cerquen y me acechen los malvados,
que confían en su opulencia
y se jactan de sus inmensas riquezas,
si nadie puede salvarse
ni dar a Dios un rescate?
Es tan caro el rescate de la vida,
que nunca les bastará
para vivir perpetuamente
sin bajar a la fosa.
Mirad: los sabios mueren,
lo mismo que perecen los ignorantes y necios,
y legan sus riquezas a extraños.
El sepulcro es su morada perpetua
y su casa de edad en edad,
aunque hayan dado nombre a países.
El hombre no perdura en la opulencia,
sino que perece como los animales.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. No podéis servir a Dios y al
dinero.
Ant 2. «Atesorad tesoros en el cielo»,
dice el Señor.
Salmo 48 II
Éste es el camino de los confiados,
el destino de los hombres satisfechos:
son un rebaño para el abismo,
la muerte es su pastor,
y bajan derechos a la tumba;
se desvanece su figura
y el abismo es su casa.
Pero a mí, Dios me salva,
me saca de las garras del abismo
y me lleva consigo.
No te preocupes si se enriquece un hombre
y aumenta el fasto de su casa:
cuando muera, no se llevará nada,
su fasto no bajará con él.
Aunque en vida se felicitaba:
«Ponderan lo bien que lo pasas»,
irá a reunirse con sus antepasados,
que no verán nunca la luz.
El hombre rico e inconsciente
es como un animal que perece.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. «Atesorad tesoros en el cielo»,
dice el Señor.
Ant 3. Digno es el Cordero degollado de
recibir el honor y la gloria.
Cántico: HIMNO A DIOS CREADOR Ap 4, 11; 5, 9-10. 12
Eres digno, Señor Dios nuestro, de recibir la gloria,
el honor y el poder,
porque tú has creado el universo;
porque por tu voluntad lo que no existía fue creado.
Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos,
porque fuiste degollado
y por tu sangre compraste para Dios
hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;
y has hecho de ellos para nuestro Dios
un reino de sacerdotes
y reinan sobre la tierra.
Digno es el Cordero degollado
de recibir el poder, la riqueza y la sabiduría,
la fuerza y el honor, la gloria y la alabanza.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Digno es el Cordero degollado de
recibir el honor y la gloria.
LECTURA BREVE Rm 3, 23-25a
Todos pecaron y se hallan privados de la gloria de Dios; son justificados
gratuitamente, mediante la gracia de Cristo, en virtud de la redención
realizada en él, a quien Dios ha propuesto como instrumento de propiciación.
RESPONSORIO BREVE
V. Me saciarás de gozo en tu presencia, Señor.
R. Me saciarás de gozo en tu presencia, Señor.
V. De alegría perpetua a tu derecha.
R. En tu presencia, Señor.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
R. Me saciarás de gozo en tu presencia, Señor.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Haz, Señor, obras grandes por nosotros, porque tú eres poderoso y
tu nombre es santo.
Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
+Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Haz, Señor, obras grandes por
nosotros, porque tú eres poderoso y tu nombre es santo.
PRECES
Alabemos a Cristo, pastor y obispo de nuestras vidas, que vela
siempre con amor por su pueblo, y digámosle suplicantes:
Protege, Señor, a tu pueblo.
Pastor eterno, protege a nuestro obispo N.
y a todos los pastores de la Iglesia.
Mira con bondad a los que sufren persecución
y líbralos de todas sus angustias.
Compadécete de los pobres y necesitados
y da pan a los hambrientos.
Ilumina a los que tienen la misión de gobernar a los pueblos
y dales sabiduría y prudencia.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
No olvides, Señor, a los difuntos redimidos por tu sangre
y admítelos en el festín de las bodas eternas.
Unidos fraternalmente como hermanos de una misma familia, invoquemos al Padre
común:
Padre nuestro...
ORACION
Dios todopoderoso y eterno, Señor del día y de la noche,
humildemente te pedimos que la luz de Cristo, verdadero sol de justicia,
ilumine siempre nuestras vidas para que así merezcamos gozar un día de aquella
luz en la que tú habitas eternamente. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los
siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
LAS LECTURAS DEL MARTES 4 DE AGOSTO 2026
Santo
Domingo de Guzmán, memoria obligatoria
Lecturas
del Martes de la XVIII Semana del Tiempo Ordinario
04 Ago 2026
Primera Lectura
Lectura de la primera carta a los corintio 2,1-10a:
1 Pues yo, hermanos, cuando fui a vosotros, no
fui con el prestigio de la palabra o de la sabiduría a anunciaros el misterio
de Dios,
2
pues no quise saber entre vosotros sino a Jesucristo, y éste crucificado.
3 Y
me presenté ante vosotros débil, tímido y tembloroso.
4 Y
mi palabra y mi predicación no tuvieron nada de los persuasivos discursos de la
sabiduría, sino que fueron una demostración del Espíritu y del poder
5
para que vuestra fe se fundase, no en sabiduría de hombres, sino en el poder de
Dios.
6
Sin embargo, hablamos de sabiduría entre los perfectos, pero no de sabiduría de
este mundo ni de los príncipes de este mundo, abocados a la ruina;
7
sino que hablamos de una sabiduría de Dios, misteriosa, escondida, destinada
por Dios desde antes de los siglos para gloria nuestra,
8
desconocida de todos los príncipes de este mundo - pues de haberla conocido no
hubieran crucificado al Señor de la Gloria -.
9
Más bien, como dice la Escritura, anunciamos: = lo que ni el ojo vio, ni el
oído oyó, ni al corazón del hombre llegó, lo que Dios = preparó = para los que
le aman. =
10
Porque a nosotros nos lo reveló Dios por medio del Espíritu; y el Espíritu todo
lo sondea, hasta las profundidades de Dios.
Palabra de Dios
Salmo
Sal 95,1-3.7-8ª.10
Cuenten las maravillas del Señor a todas las naciones
1
¡Cantad a Yahveh un canto nuevo, cantad a Yahveh, toda la tierra,
2
cantad a Yahveh, su nombre bendecid! Anunciad su salvación día tras día,
R 3
contad su gloria a las naciones, a todos los pueblos sus maravillas.
4 Que
grande es Yahveh, y muy digno de alabanza, más temible que todos los dioses.
5 Pues
nada son todos los dioses de los pueblos. Mas Yahveh los cielos hizo;
6
gloria y majestad están ante él, poder y fulgor en su santuario.
R 7
Rendid a Yahveh, familias de los pueblos, rendid a Yahveh gloria y poder,
8
rendid a Yahveh la gloria de su nombre. Traed ofrendas y en sus atrios entrad,
R 10
Decid entre las gentes: «¡Yahveh es rey!» El orbe está seguro, no vacila; él
gobierna a los pueblos rectamente.
Santo
Domingo de Guzmán, memoria obligatoria
Evangelio del Martes de la XVIII
Semana del Tiempo Ordinario
*Lectura del santo evangelio según san Lucas (9,57-62)*
57 Mientras iban caminando, uno le dijo:
«Te seguiré adondequiera que vayas.»
58 Jesús le dijo: «Las zorras tienen
guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde
reclinar la cabeza.»
59 A otro dijo: «Sígueme.» El respondió:
«Déjame ir primero a enterrar a mi padre.»
60 Le respondió: «Deja que los muertos
entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el Reino de Dios.»
61 También otro le dijo: «Te seguiré, Señor;
pero déjame antes despedirme de los de mi casa.»
62 Le dijo Jesús: «Nadie que pone la mano en
el arado y mira hacia atrás es apto para el Reino de Dios.»
Palabra del Señor
*Que la Paz del Señor llegue primero a
vuestros corazones antes que mis palabras*
(«Nadie que pone la mano en el arado y mira
hacia atrás es apto para el Reino de Dios.»)
*El Señor me
quiere libre, sin ningún tipo de atadura. Él sabe que constantemente estoy
mirando hacia atrás; mi corazón desea y anhela seguir las huellas del Señor,
pero siempre encuentro una distracción, una situación o algún inconveniente que
me impulsa a mirar atrás. El Señor viene para liberarme del miedo, de la
inseguridad y de la afectividad desordenada. Por eso quiere abrir mis oídos
para poder escucharlo, librarme del fuego de las pasiones y seguirlo para hacer
su voluntad*
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.





