DANDO Y RECIBIENDO
El Ángel anunció a María...
Musica Para el Alma
viernes, 12 de junio de 2026
LUCAS 2,41-51 CICLO A
13 Jun 2026
*Lectura del santo evangelio según san Lucas (2,41-51)*
Cuando Jesús cumplió doce años, subieron a la
fiesta según la costumbre y, cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús
se quedó en Jerusalén sin que lo supieran sus padres. Éstos, creyendo que
estaba en la caravana, hicieron una jornada y se pusieron a buscarlo entre los
parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén en su busca.
A los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros,
escuchándolos y haciéndoles preguntas; todos los que le oían quedaban
asombrados de su talento y de las respuestas que daba.
Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre: «Hijo, ¿por qué nos has
tratado así? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados.»
Él les contestó: «¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la
casa de mi Padre?»
Pero ellos no comprendieron lo que quería decir. Él bajó con ellos a Nazaret y
siguió bajo su autoridad. Su madre conservaba todo esto en su corazón.
Palabra del Señor
*Que la Paz del Señor llegue primero a
vuestros corazones antes que mis palabras*
*Él les contestó: «¿Por qué me
buscabais?*
*Podemos
buscar algo con distintas intenciones: porque nunca lo hemos tenido y lo
deseamos, porque lo queremos y lo necesitamos u otra forma puede ser que lo
teníamos y lo perdimos y ahora es que nos enteramos de que lo que perdimos era
de gran valor y ahora lo estamos buscando porque lo queremos recuperar. Y
pensando en todo eso nos podemos hacer esta pregunta ¿Por qué buscamos al
Señor? Frente a esta pregunta podemos encontrar muchas respuestas poéticas que pasan
por nuestra mente. En muchas ocasiones cuando deseamos algo nos lanzamos con
toda la fuerza y nos grabamos una frase: Eso lo consigo yo, cuésteme lo que me
cueste. La buena noticia es que el Señor, está esperándonos en un lugar donde
él se deja encontrar y podemos llegar con nuestros problemas, con nuestras
dificultades y nuestras necesidades, y él nos espera para acogernos; porque
somos eso que estaba perdido en las cosas de este mundo y cuando encontramos a Jesús,
él nos acoge y hace de nosotros una persona nueva, con capacidad de saber
escuchar y con capacidad de poder bendecir en medio de las dificultades*
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAUDES Y VISPERAS DEL SABADO 13
*LAS LAUDES Y LAS VISPERAS*
Abre, Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de
todos los pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y
enciende mi sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar
este Oficio, y merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por
Cristo nuestro Señor. Amén
*TIEMPO
ORDINARIO*
*LUNES DE LA SEMANA X*
*13 de junio. Salterio II*
*MARÍA, MADRE DE LA IGLESIA*. (MEMORIA)
El Papa Pablo VI, el día 21 de noviembre de 1964, al clausurar la tercera etapa
del Concilio Vaticano II, secundando los deseos que le habían presentado muchos
de los Padres conciliares, dio a María el título honorífico de Madre de la
Iglesia. De esta forma subrayó la doctrina conciliar del capítulo VIII de la
Constitución Lumen gentium que acababa de ser promulgada y que reflexiona sobre
las estrechas relaciones que median entre María y la Iglesia. Posteriormente,
al ser promulgada en 1975 la segunda edición del Misal Romano de Pablo VI, se
incluyó entre las misas votivas la celebración de María bajo este título de
Madre de la Iglesia. Por su parte, el episcopado argentino solicitó y obtuvo de
la Sede Apostólica la inserción de la memoria anual de santa María, Madre de la
Iglesia, asignada al lunes después de Pentecostés.
LAUDES
(Oración de la mañana)
INVITATORIO
(Si Laudes no es la primera oración del día
se sigue el esquema del Invitatorio explicado en el Oficio de Lectura)
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza
Ant. Aclamemos al Señor en esta fiesta
de María Virgen.
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Aclamemos al Señor en esta fiesta
de María Virgen.
Himno: CABEZA Y CUERPO
Cabeza y Cuerpo, Cristo forma un todo,
Hijo de Dios e Hijo de María:
un Hijo en quien se juntan muchos hijos:
en su Madre ya la Iglesia se perfila.
Una y otra son madres y son vírgenes,
una y otra conciben del Espíritu,
una y otra sin mancha ni pecado,
al Padre celestial engendran hijos.
María le da al Cuerpo la Cabeza,
la Iglesia a la Cabeza le da el Cuerpo:
una y otra son madre del Señor,
ninguna sin la otra por entero.
Gloria a la Trinidad inaccesible
que ha querido morar entre nosotros,
en María, en la Iglesia, en nuestra alma,
para llenarnos de su eterno gozo. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Por la mañana proclamamos, Señor, tu
misericordia y de noche tu fidelidad.
Salmo 91 - ALABANZA A DIOS QUE CON SABIDURÍA Y
JUSTICIA DIRIGE LA VIDA DE LOS HOMBRES.
Es bueno dar gracias al Señor
y tocar para tu nombre, oh Altísimo,
proclamar por la mañana tu misericordia
y de noche tu fidelidad,
con arpas de diez cuerdas y laúdes
sobre arpegios de cítaras.
Tus acciones, Señor, son mi alegría,
y mi júbilo, las obras de tus manos.
¡Qué magníficas son tus obras, Señor,
qué profundos tus designios!
El ignorante no los entiende
ni el necio se da cuenta.
Aunque germinen como hierba los malvados
y florezcan los malhechores,
serán destruidos para siempre.
Tú, en cambio, Señor,
eres excelso por los siglos.
Porque tus enemigos, Señor, perecerán,
los malhechores serán dispersados;
pero a mí me das la fuerza de un búfalo
y me unges con aceite nuevo.
Mis ojos no temerán a mis enemigos,
mis oídos escucharán su derrota.
El justo crecerá como una palmera
y se alzará como un cedro del Líbano:
plantado en la casa del Señor,
crecerá en los atrios de nuestro Dios;
en la vejez seguirá dando fruto
y estará lozano y frondoso,
para proclamar que el Señor es justo,
que en mi Roca no existe la maldad.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los
siglos de los siglos. Amén.
Ant. Por la mañana proclamamos, Señor, tu
misericordia y de noche tu fidelidad.
Ant 2. Dad gloria a nuestro Dios.
Cántico: BENEFICIOS DE DIOS PARA CON SU PUEBLO Dt
32, 1-12
Escuchad, cielos, y hablaré;
oye, tierra, los dichos de mi boca;
descienda como lluvia mi doctrina,
destile como rocío mi palabra;
como llovizna sobre la hierba,
como sereno sobre el césped;
voy a proclamar el nombre del Señor:
dad gloria a nuestro Dios.
Él es la Roca, sus obras son perfectas,
sus caminos son justos,
es un Dios fiel, sin maldad;
es justo y recto.
Hijos degenerados, se portaron mal con él,
generación malvada y pervertida.
¿Así le pagas al Señor,
pueblo necio e insensato?
¿no es él tu padre y tu creador,
el que te hizo y te constituyó?
Acuérdate de los días remotos,
considera las edades pretéritas,
pregunta a tu padre y te lo contará,
a tus ancianos y te lo dirán:
Cuando el Altísimo daba a cada pueblo su heredad,
y distribuía a los hijos de Adán,
trazando las fronteras de las naciones,
según el número de los hijos de Dios,
la porción del Señor fue su pueblo,
Jacob fue la parte de su heredad.
Lo encontró en una tierra desierta,
en una soledad poblada de aullidos:
lo rodeó cuidando de él,
lo guardó como a las niñas de sus ojos.
Como el águila incita a su nidada,
revolando sobre los polluelos,
así extendió sus alas, los tomó
y los llevó sobre sus plumas.
El Señor solo los condujo
no hubo dioses extraños con él.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los
siglos de los siglos. Amén.
Ant. Dad gloria a nuestro Dios.
Ant 3. ¡Qué admirable es tu nombre, Señor, en
toda la tierra!
Salmo 8 MAJESTAD DEL SEÑOR Y DIGNIDAD DEL HOMBRE.
Señor, dueño nuestro,
¡que admirable es tu nombre
en toda la tierra!
Ensalzaste tu majestad sobre los cielos.
De la boca de los niños de pecho
has sacado una alabanza contra tus enemigos,
para reprimir al adversario y al rebelde.
Cuando contemplo el cielo, obra de tus manos;
la luna y las estrellas que has creado,
¿qué es el hombre, para que te acuerdes de él;
el ser humano, para darle poder?
Lo hiciste poco inferior a los ángeles,
lo coronaste de gloria y dignidad,
le diste el mando sobre las obras de tus manos,
todo lo sometiste bajo sus pies:
rebaños de ovejas y toros,
y hasta las bestias del campo,
las aves del cielo, los peces del mar,
que trazan sendas por las aguas.
Señor, dueño nuestro,
¡que admirable es tu nombre
en toda la tierra!
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los
siglos de los siglos. Amén.
Ant. ¡Qué admirable es tu nombre, Señor, en
toda la tierra!
LECTURA BREVE Rm 12, 14-16a
Bendecid a los que os persiguen, no maldigáis.
Alegraos con los que se alegran; llorad con los que lloran. Tened un mismo
sentir entre vosotros, sin apetecer grandezas; atraídos más bien por lo humilde.
RESPONSORIO BREVE
V. Te aclamarán mis labios, Señor, cuando
salmodie para ti.
R. Te aclamarán mis labios, Señor, cuando
salmodie para ti.
V. Enséñame,
Señor, a caminar con lealtad.
R. Porque tú eres mi Dios y Salvador.
PRIMERA LECTURA
De la carta a los Filipenses 1, 12-26
CUALQUIER CIRCUNSTANCIA ES APTA PARA QUE CRISTO SEA GLORIFICADO
Quiero que sepáis, hermanos, que mi situación actual ha contribuido, más que
otra cosa, al progreso del Evangelio; tanto que en todo el pretorio y fuera de
él se ha hecho público que estoy encadenado por Cristo. Debido a esto, la mayor
parte de los hermanos, cobrando confianza en el Señor por mis cadenas, redoblan
su intrepidez para predicar sin miedo la palabra de Dios. Es cierto que algunos
van predicando a Cristo movidos por envidia y espíritu de rivalidad, pero otros
lo hacen con nobleza de sentimientos. Éstos lo hacen movidos por la caridad,
sabiendo que estoy puesto por Dios para defensa del Evangelio; pero aquéllos lo
hacen por rivalidad, con intenciones torcidas, pensando que añaden mayor
aflicción a mis cadenas.
Pero ¿qué importa? Como quiera que sea, con malas o buenas intenciones, Cristo
es predicado, y yo me alegro y me alegraré. Sé que esto redundará en provecho
mío, debido a vuestra oración y a la asistencia del Espíritu de Jesucristo.
Tengo la firme esperanza de que en ningún caso he de fracasar, y que con toda
seguridad, ahora como siempre, Cristo será enaltecido en mí, ya sea por mi vida
o ya sea por mi muerte. Que para mí la vida es Cristo, y la muerte una
ganancia.
Pero si el vivir esta vida mortal supone para mí una labor fructífera, ¿qué voy
a escoger? No lo sé. Me encuentro en esta alternativa: por un lado, ansío
partir para estar con Cristo, que, sin duda alguna, es lo mejor para mí; pero,
por otro, comprendo que quedarme en esta vida es más provechoso para vosotros.
Convencido como estoy de esto, sé que me quedaré y estaré con todos vosotros
para vuestro progreso y júbilo en la fe. Así os procuraré, por mi nueva
presencia entre vosotros, nuevos motivos de gloria en Cristo Jesús.
RESPONSORIO Flp 1, 20-21
R. Tengo la firme esperanza de que en ningún caso
he de fracasar, y que con toda seguridad, ahora como siempre, * Cristo
será enaltecido en mí, ya sea por mi vida o ya sea por mi muerte.
V. Para mí la vida es Cristo, y la muerte una
ganancia.
R. Cristo será enaltecido en mí, ya sea por mi
vida o ya sea por mi muerte.
SEGUNDA LECTURA
De las obras oratorias de Bossuet, obispo de Meaux, sobre la
bienaventurada Virgen María
(Sermón sobre la fiesta del escapulario: Oeuvres oratoires, edición Lebarq,
Desclée de Brouver 1926, I, 388-389)
MARÍA, MADRE DE LA IGLESIA
La santa Virgen María es la verdadera Eva, la verdadera madre de todos los
vivientes. Vivid, vivid, y María será vuestra madre. Pero vivid de Jesucristo y
por Jesucristo, porque incluso María tiene vida únicamente de Jesucristo y por
Jesucristo.
La maternidad de la santa Virgen es una realidad innegable. Por otra parte, que
María sea madre de los cristianos es algo que no puede ser más oportuno; éste
fue también el designio de Dios, revelado ya desde el paraíso. Pero para que
esta realidad penetre más profundamente en vuestros corazones, debéis admirar
el modo como este designio de Dios llegó a cumplimiento en el Evangelio de
nuestro Salvador, contemplando cómo Jesús quiso asociar a sí a la santa Virgen
al engendrarnos por medio del alumbramiento de su sangre, que siempre tan fértil,
produjo frutos agradables al Padre.
En aquella ocasión, san Juan representaba la universalidad de los fieles.
Entended mi raciocinio: todos los demás discípulos del Salvador abandonaron a
Jesús. Dios permitió que esto sucediera así para que comprendiéramos que son
pocos los que siguen a Jesús hasta su cruz.
Así, pues, habiéndose dispersado todos los demás discípulos, la providencia
quiso que, junto al Dios que moría, no permaneciera sino Juan, el discípulo
amado. Él fue el único, él, el verdadero fiel; porque únicamente es verdadero
fiel de Jesús el que le sigue hasta la cruz. Y fue así como este único fiel
representó a todos los fieles. Por consiguiente, cuando Jesucristo, hablando a
su Madre, le dice que Juan es su hijo, no penséis que considera a san Juan como
un hombre particular: en la persona de Juan entrega a María todos sus
discípulos, todos sus fieles, todos los herederos de la nueva alianza, todos
los hijos de su cruz.
Por esto, precisamente, llama a María «Mujer»; con esta expresión quería
significar «Mujer por excelencia, Mujer elegida singularmente para ser la madre
del pueblo elegido». «Oh Mujer, oh nueva Eva —le dice—, ahí tienes a tu hijo;
por tanto, Juan y todos los fieles a quienes él representa son tus hijos. Juan
es mi discípulo, mi discípulo amado; recibe, pues, en su persona a todos los
cristianos, porque aquí Juan los representa a todos, ya que todos ellos son,
como lo es Juan, mis discípulos, mis discípulos amados.» Esto es lo que el
Salvador quería significar a su santa Madre.
Y lo que más importante se me antoja en este hecho es que Jesús dirija estas
palabras a María desde la cruz. Porque en la cruz es donde el Hijo de Dios nos
dio la vida y nos engendró a la gracia por la fuerza de su sangre derramada por
nosotros. Y es precisamente desde la cruz desde donde significa a la purísima
virgen María que ella es madre de Juan y madre de todos los fieles. Mujer, ahí
tienes a tu hijo, le dice. En estas palabras contemplo al nuevo Adán que, al
engendrarnos por su muerte, asocia a la nueva Eva, su santa Madre, en la
generación, casta y misteriosa, de los hijos del nuevo Testamento.
RESPONSORIO Jn 19, 26; cf. Gn 3, 20
R. «Mujer, ahí tienes a tu hijo», dijo Jesús a su
madre; luego dijo al discípulo: * «Ahí
tienes a tu madre.»
V. Se llamará nueva Eva, por ser la madre de todos
los vivientes.
R. Ahí tienes a tu madre.
*Bienaventurada
Virgen María Madre de la Iglesia*
Evangelio
13 Jun 2026
*Lectura del santo evangelio
según san Lucas (2,41-51)*
Cuando
Jesús cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre y, cuando
terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén sin que lo
supieran sus padres. Éstos, creyendo que estaba en la caravana, hicieron una
jornada y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no
encontrarlo, se volvieron a Jerusalén en su busca. A los tres días, lo
encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y
haciéndoles preguntas; todos los que le oían quedaban asombrados de su talento
y de las respuestas que daba.
Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre: «Hijo, ¿por qué nos has
tratado así? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados.»
Él les contestó: «¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la
casa de mi Padre?»
Pero ellos no comprendieron lo que quería decir. Él bajó con ellos a Nazaret y
siguió bajo su autoridad. Su madre conservaba todo esto en su corazón.
Palabra del Señor
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Ant. Te glorificamos, santa Madre de Dios, porque al concebir en tu
seno virginal al Hijo de Dios y al darlo a luz al mundo, preparaste el
nacimiento de la Iglesia, que hoy por ello te aclama como madre.
Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR
Lc 1, 68-79
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Te glorificamos, santa Madre de
Dios, porque al concebir en tu seno virginal al Hijo de Dios y al darlo a luz
al mundo, preparaste el nacimiento de la Iglesia, que hoy por ello te aclama
como madre.
PRECES
Elevemos nuestras súplicas al Salvador, que quiso nacer de María
Virgen, y digámosle:
Que tu santa Madre, Señor, interceda por nosotros.
Salvador del mundo, tú que con la eficacia de tu redención preservaste a tu
Madre de toda mancha de pecado,
líbranos también a nosotros de toda culpa.
Redentor nuestro, tú que hiciste de la inmaculada Virgen María tabernáculo
purísimo de tu presencia y sagrario del Espíritu Santo,
haz también de nosotros templos de tu Espíritu.
Palabra eterna del Padre, que enseñaste a María a escoger la parte mejor,
ayúdanos a imitarla y a buscar el alimento que perdura hasta la vida eterna.
Rey de reyes, que elevaste contigo a tu Madre en cuerpo y alma al cielo,
haz que aspiremos siempre a los bienes celestiales.
Señor del cielo y de la tierra, que has colocado a tu derecha a María reina,
danos el gozo de tener parte en su gloria.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Según el mandato del Señor, digamos confiadamente:
Padre nuestro...
ORACION
Señor, Padre de misericordia, cuyo Hijo, clavado en la cruz,
proclamó como Madre nuestra a su Madre, santa María virgen, concédenos por su
mediación amorosa, que tu Iglesia, cada día más fecunda, se llene de gozo por
la santidad de sus hijos, y atraiga a su seno a todos los pueblos. Por nuestro
Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu
Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
VÍSPERAS
(Oración de la tarde)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al
Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
Himno: CABEZA Y CUERPO
Cabeza y Cuerpo, Cristo forma un todo,
Hijo de Dios e Hijo de María:
un Hijo en quien se juntan muchos hijos:
en su Madre ya la Iglesia se perfila.
Una y otra son madres y son vírgenes,
una y otra conciben del Espíritu,
una y otra sin mancha ni pecado,
al Padre celestial engendran hijos.
María le da al Cuerpo la Cabeza,
la Iglesia a la Cabeza le da el Cuerpo:
una y otra son madre del Señor,
ninguna sin la otra por entero.
Gloria a la Trinidad inaccesible
que ha querido morar entre nosotros,
en María, en la Iglesia, en nuestra alma,
para llenarnos de su eterno gozo. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Eres el más bello de los hombres, en tus labios se derrama la
gracia.
Salmo 44 I - LAS NUPCIAS DEL REY.
Me brota del corazón un poema bello,
recito mis versos a un rey;
mi lengua es ágil pluma de escribano.
Eres el más bello de los hombres,
en tus labios se derrama la gracia,
el Señor te bendice eternamente.
Cíñete al flanco la espada, valiente:
es tu gala y tu orgullo;
cabalga victorioso por la verdad y la justicia,
tu diestra te enseñe a realizar proezas.
Tus flechas son agudas, los pueblos se te rinden,
se acobardan los enemigos del rey.
Tu trono, ¡oh Dios!, permanece para siempre;
cetro de rectitud es tu cetro real;
has amado la justicia y odiado la impiedad:
por eso el Señor, tu Dios, te ha ungido
con aceite de júbilo entre todos tus compañeros.
A mirra, áloe y acacia huelen tus vestidos,
desde los palacios de marfiles te deleitan las arpas.
Hijas de reyes salen a tu encuentro,
de pie a tu derecha está la reina
enjoyada con oro de Ofir.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Eres el más bello de los hombres,
en tus labios se derrama la gracia.
Ant 2. Llega el esposo, salid a recibirlo.
Salmo 44 II
Escucha, hija, mira: inclina el oído,
olvida tu pueblo y la casa paterna:
prendado está el rey de tu belleza,
póstrate ante él, que él es tu señor.
La ciudad de Tiro viene con regalos,
los pueblos más ricos buscan tu favor.
Ya entra la princesa, bellísima,
vestida de perlas y brocado;
la llevan ante el rey, con séquito de vírgenes,
la siguen sus compañeras:
las traen entre alegría y algazara,
van entrando en el palacio real.
«A cambio de tus padres tendrás hijos,
que nombrarás príncipes por toda la tierra.»
Quiero hacer memorable tu nombre
por generaciones y generaciones,
y los pueblos te alabarán
por los siglos de los siglos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Llega el esposo, salid a recibirlo.
Ant 3. Dios proyectó hacer que todas las
cosas tuviesen a Cristo por cabeza, cuando llegase el momento culminante.
Cántico: EL PLAN DIVINO DE SALVACIÓN - Ef 1, 3-10
Bendito sea Dios,
Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en la persona de Cristo
con toda clase de bienes espirituales y celestiales.
El nos eligió en la persona de Cristo,
antes de crear el mundo,
para que fuésemos consagrados
e irreprochables ante él por el amor.
Él nos ha destinado en la persona de Cristo,
por pura iniciativa suya,
a ser sus hijos,
para que la gloria de su gracia,
que tan generosamente nos ha concedido
en su querido Hijo,
redunde en alabanza suya.
Por este Hijo, por su sangre,
hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.
El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia
ha sido un derroche para con nosotros,
dándonos a conocer el misterio de su voluntad.
Éste es el plan
que había proyectado realizar por Cristo
cuando llegase el momento culminante:
hacer que todas las cosas tuviesen a Cristo por cabeza,
las del cielo y las de la tierra.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Dios proyectó hacer que todas las
cosas tuviesen a Cristo por cabeza, cuando llegase el momento culminante.
LECTURA BREVE Ga 4, 4-5
Cuando se cumplió el tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer, nacido
bajo la ley, para rescatar a los que estaban bajo la ley, para que recibiéramos
el ser hijos por adopción.
RESPONSORIO BREVE
V. Alégrate, María, llena de gracia, el Señor está contigo.
R. Alégrate, María, llena de gracia, el Señor está
contigo.
V. Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto
de tu vientre.
R. El Señor está contigo.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
R. Alégrate, María, llena de gracia, el Señor está
contigo.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. ¡Santa Madre de Dios, gloriosa Virgen María, que junto a la cruz
de tu Hijo fuiste constituida Madre de todos los fieles! Intercede por la
Iglesia y muestra tu favor a este pueblo que confía en tu protección.
Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. ¡Santa Madre de Dios, gloriosa
Virgen María, que junto a la cruz de tu Hijo fuiste constituida Madre de todos
los fieles! Intercede por la Iglesia y muestra tu favor a este pueblo que
confía en tu protección.
PRECES
Proclamemos las grandezas de Dios Padre todopoderoso, que quiso
que todas las generaciones felicitaran a María, la madre de su Hijo, y
supliquémosle diciendo:
Que la llena de gracia interceda por nosotros.
Tú que hiciste de María la madre de misericordia,
haz que los que viven en peligro o están tentados sientan su protección
maternal.
Tú que encomendaste a María la misión de madre de familia en el hogar de Jesús
y de José,
haz que por su intercesión todas las madres fomenten en sus hogares el amor y
la santidad.
Tú que fortaleciste a María cuando estaba al pie de la cruz y la llenaste de
gozo en la resurrección de su Hijo,
levanta y robustece la esperanza de los decaídos.
Tú que hiciste que María meditara tus palabras en su corazón y fuera tu esclava
fiel,
por su intercesión haz de nosotros siervos fieles y discípulos dóciles de tu
Hijo.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Tú que coronaste a María como reina del cielo,
haz que los difuntos puedan alcanzar con todos los santos la felicidad de tu
reino.
Según el mandato del Señor, digamos confiadamente:
Padre nuestro...
ORACION
Señor, Padre de misericordia, cuyo Hijo, clavado en la cruz,
proclamó como Madre nuestra a su Madre, santa María virgen, concédenos por su
mediación amorosa, que tu Iglesia, cada día más fecunda, se llene de gozo por
la santidad de sus hijos, y atraiga a su seno a todos los pueblos. Por nuestro
Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu
Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
LAS LECTURAS DEL SABADO 13 DE JUNIO 2026
Lecturas
del El Inmaculado Corazón de María
13 Jun 2026
Primera lectura
Lectura del profeta Isaías (61,9-11):
La estirpe de mi pueblo será célebre entre las
naciones, y sus vástagos entre los pueblos. Los que los vean reconocerán que
son la estirpe que bendijo el Señor. Desbordo de gozo con el Señor, y me alegro
con mi Dios: porque me ha vestido con un traje de gala y me ha envuelto en un
manto de triunfo, como novio que se pone la corona, o novia que se adorna con
sus joyas. Como el suelo echa sus brotes, como un jardín hace brotar sus
semillas, así el Señor hará brotar la justicia y los himnos ante todos los
pueblos.
Palabra de Dios
Salmo
1Sam 2,1-8
R/. Mi corazón se regocija por el Señor,
mi salvador
Mi corazón se regocija por el señor,
mi poder se exalta por Dios;
mi boca se ríe de mis enemigos,
porque gozo con tu salvación. R/.
Se rompen los arcos de tus valientes,
mientras los cobardes se ciñen de valor;
los hartos se contratan por el pan,
mientras los hambrientos engordan;
la mujer estéril da a luz siete hijos,
mientras la madre de muchos queda baldía. R/.
El Señor da la muerte y la vida,
hunde en el abismo y levanta;
da la pobreza y la riqueza,
humilla y enaltece. R/.
Él levanta del polvo al desvalido,
alza de la basura al pobre,
para hacer que se siente entre príncipes
y que herede un trono de gloria. R/.
13 Jun 2026
*Lectura del santo evangelio según san Lucas (2,41-51)*
Cuando Jesús cumplió doce años, subieron a la
fiesta según la costumbre y, cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús
se quedó en Jerusalén sin que lo supieran sus padres. Éstos, creyendo que
estaba en la caravana, hicieron una jornada y se pusieron a buscarlo entre los
parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén en su busca.
A los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros,
escuchándolos y haciéndoles preguntas; todos los que le oían quedaban
asombrados de su talento y de las respuestas que daba.
Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre: «Hijo, ¿por qué nos has
tratado así? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados.»
Él les contestó: «¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la
casa de mi Padre?»
Pero ellos no comprendieron lo que quería decir. Él bajó con ellos a Nazaret y
siguió bajo su autoridad. Su madre conservaba todo esto en su corazón.
Palabra del Señor
*Que la Paz del Señor llegue primero a
vuestros corazones antes que mis palabras*
*Él les contestó: «¿Por qué me
buscabais?*
*Podemos
buscar algo con distintas intenciones: porque nunca lo hemos tenido y lo
deseamos, porque lo queremos y lo necesitamos u otra forma puede ser que lo
teníamos y lo perdimos y ahora es que nos enteramos de que lo que perdimos era
de gran valor y ahora lo estamos buscando porque lo queremos recuperar. Y
pensando en todo eso nos podemos hacer esta pregunta ¿Por qué buscamos al
Señor? Frente a esta pregunta podemos encontrar muchas respuestas poéticas que pasan
por nuestra mente. En muchas ocasiones cuando deseamos algo nos lanzamos con
toda la fuerza y nos grabamos una frase: Eso lo consigo yo, cuésteme lo que me
cueste. La buena noticia es que el Señor, está esperándonos en un lugar donde
él se deja encontrar y podemos llegar con nuestros problemas, con nuestras
dificultades y nuestras necesidades, y él nos espera para acogernos; porque
somos eso que estaba perdido en las cosas de este mundo y cuando encontramos a Jesús,
él nos acoge y hace de nosotros una persona nueva, con capacidad de saber
escuchar y con capacidad de poder bendecir en medio de las dificultades*
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.






