Musica Para el Alma
lunes, 27 de abril de 2026
JUAN 10,22-30 CICLO A
Evangelio del Martes de la IV
Semana de Pascua
28 Abr 2026
*Lectura del evangelio según san Juan (10,22-30)*
SE celebraba en Jerusalén la fiesta de la Dedicación del templo.
Era invierno, y Jesús se paseaba en el templo por el pórtico de Salomón.
Los judíos, rodeándolo, le preguntaban:
«¿Hasta cuándo nos vas a tener en suspenso? Si tú eres el Mesías, dínoslo
francamente».
Jesús les respondió:
«Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, esas
dan testimonio de mí. Pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas.
Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy
la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano.
Lo que mi Padre me ha dado es más que todas las cosas, y nadie puede arrebatar
nada de la mano de mi Padre. Yo y el Padre somos uno».
Palabra del Señor
*Que la
Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*
(«Mis
ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco»).
*Esta palabra me cuestiona interiormente ¿Cómo
escucho la voz del Señor? ¿Entiendo lo que el Señor me quiere decir? Yo tengo
personas cercanas a mí, que me cuesta escucharlos, y si no escucho, no puedo
entender lo que me quieren decir, es imposible que pueda hablarle bien, y de
dentro de mi comienzo a pelear y a decir improperio, que ofenden y causan
heridas. Y la culpa no es de ellos, es que a mí me cuesta prestar atención para
escuchar y entender. Lo mismo sucede con mi relación con el Señor, él está
tratando de decirme cosas muy importantes que tienen que ver con mi vida eterna
y como no escucho poniendo atención, trato de hacer lo que creo o lo que a mí
me parece. Si quiero seguir al Señor, tengo que escuchar su voz, y la voz del
Señor es una voz, que produce alegría, deseo de hacer el bien y deseo de vivir.
Tengo un perro que cuando escucha mi voz, aunque no me vea, se alegra y se pone
inquieto. Más alegre y más inquieto tengo que ponerme cuando escucho la voz del
Señor*
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAUDES Y VISPERAS DEL MARTES 28
*LAS LAUDES Y
LAS VISPERAS*
Abre, Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de
todos los pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y
enciende mi sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar
este Oficio, y merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por
Cristo nuestro Señor. Amén
MARTES SEMANA
IV DE PASCUA
LAUDES
(Oración
de la mañana)
INVOCACIÓN
INICIAL
V.
Señor abre mis labios
R.
Y mi boca proclamará tu alabanza
INVITATORIO
Ant.
Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya.
Salmo
94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid,
aclamemos al Señor,
demos
vítores a la Roca que nos salva;
entremos
a su presencia dándole gracias,
aclamándolo
con cantos.
Porque
el Señor es un Dios grande,
soberano
de todos los dioses:
tiene
en su mano las simas de la tierra,
son
suyas las cumbres de los montes;
suyo
es el mar, porque él lo hizo,
la
tierra firme que modelaron sus manos.
Venid,
postrémonos por tierra,
bendiciendo
al Señor, creador nuestro.
Porque
él es nuestro Dios,
y
nosotros su pueblo,
el
rebaño que él guía.
Ojalá
escuchéis hoy su voz:
«No
endurezcáis el corazón como en Meribá,
como
el día de Masá en el desierto;
cuando
vuestros padres me pusieron a prueba
y
dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante
cuarenta años
aquella
generación me repugnó, y dije:
Es
un pueblo de corazón extraviado,
que
no reconoce mi camino;
por
eso he jurado en mi cólera
que
no entrarán en mi descanso»
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Himno:
ESTABA AL ALBA MARÍA
Estaba
al alba María,
porque
era la enamorada.
«¡María!»,
la voz amada.
«¡Rabbuní!»,
dice María.
El
amor se hizo un abrazo
junto
a las plantas benditas;
las
llagas glorificadas
ríos
de fuego y delicia;
Jesús,
esposo divino,
María,
esposa cautiva.
Estaba
al alba María,
para
una unción preparada.
Jesús
en las azucenas
al
claro del bello día.
En
los brazos del Esposo
la
Iglesia se regocija.
¡Gloria
al Señor encontrado,
gloria
al Dios de la alegría,
gloria
al Amor más amado,
gloria
y paz, y Pascua y dicha! ¡Aleluya!
Estaba
al alba María,
es
Pascua en la Iglesia santa. ¡Aleluya! Amén.
SALMODIA
Ant
1. El que hace la voluntad de mi Padre entrará en el reino de los cielos.
Aleluya.
Salmo
100 - PROPÓSITO DE UN PRÍNCIPE JUSTO
Voy
a cantar la bondad y la justicia,
para
ti es mi música, Señor;
voy
a explicar el camino perfecto:
¿Cuándo
vendrás a mí?
Andaré
con rectitud de corazón
dentro
de mi casa;
no
pondré mis ojos
en
intenciones viles.
Aborrezco
al que obra mal,
no
se juntará conmigo;
lejos
de mí el corazón torcido,
no
aprobaré al malvado.
Al
que en secreto difama a su prójimo
lo
haré callar;
ojos
engreídos, corazones arrogantes
no
los soportaré.
Pongo
mis ojos en los que son leales,
ellos
vivirán conmigo;
el
que sigue un camino perfecto,
ése
me servirá.
No
habitará en mi casa
quien
comete fraudes;
el
que dice mentiras
no
durará en mi presencia.
Cada
mañana haré callar
a
los hombres malvados,
para
excluir de la ciudad del Señor
a
todos los malhechores.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
El que hace la voluntad de mi Padre entrará en el reino de los cielos. Aleluya.
Ant
2. Conozcan los pueblos, Señor, tu misericordia con nosotros. Aleluya.
Cántico:
ORACIÓN DE AZARÍAS EN EL HORNO Dn. 3, 26-27. 29. 34-41
Bendito
seas, Señor, Dios de nuestros padres,
digno
de alabanza y glorioso es tu nombre.
Porque
eres justo en cuanto has hecho con nosotros
y
todas tus obras son verdad,
y
rectos tus caminos,
y
justos todos tus juicios.
Hemos
pecado y cometido iniquidad
apartándonos
de ti, y en todo hemos delinquido.
Por
el honor de tu nombre,
no
nos desampares para siempre,
no
rompas tu alianza,
no
apartes de nosotros tu misericordia.
Por
Abraham, tu amigo,
por
Isaac, tu siervo,
por
Israel, tu consagrado,
a
quienes prometiste
multiplicar
su descendencia
como
las estrellas del cielo,
como
la arena de las playas marinas.
Pero
ahora, Señor, somos el más pequeño
de
todos los pueblos;
hoy
estamos humillados por toda la tierra
a
causa de nuestros pecados.
En
este momento no tenemos príncipes,
ni
profetas, ni jefes;
ni
holocausto, ni sacrificios,
ni
ofrendas, ni incienso;
ni
un sitio donde ofrecerte primicias,
para
alcanzar misericordia.
Por
eso, acepta nuestro corazón contrito,
y
nuestro espíritu humilde,
como
un holocausto de carneros y toros
o
una multitud de corderos cebados;
que
éste sea hoy nuestro sacrificio,
y
que sea agradable en tu presencia:
porque
los que en ti confían
no
quedan defraudados.
Ahora
te seguimos de todo corazón,
te
respetamos y buscamos tu rostro.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Conozcan los pueblos, Señor, tu misericordia con nosotros. Aleluya.
Ant
3. El Señor es mi escudo y mi refugio. Aleluya.
Salmo
143, 1-10 - ORACIÓN POR LA VICTORIA Y POR LA PAZ
Bendito
el Señor, mi Roca,
que
adiestra mis manos para el combate,
mis
dedos para la pelea;
mi
bienhechor, mi alcázar,
baluarte
donde me pongo a salvo,
mi
escudo y mi refugio,
que
me somete los pueblos.
Señor,
¿qué es el hombre para que te fijes en él?
¿Qué
los hijos de Adán para que pienses en ellos?
El
hombre es igual que un soplo;
sus
días, una sombra que pasa.
Señor,
inclina tu cielo y desciende,
toca
los montes, y echarán humo,
fulmina
el rayo y dispérsalos,
dispara
tus saetas y desbarátalos.
Extiende
la mano desde arriba:
defiéndeme,
líbrame de las aguas caudalosas,
de
la mano de los extranjeros,
cuya
boca dice falsedades,
cuya
diestra jura en falso.
Dios
mío, te cantaré un cántico nuevo,
tocaré
para ti el arpa de diez cuerdas:
para
ti que das la victoria a los reyes,
y
salvas a David, tu siervo.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
El Señor es mi escudo y mi refugio. Aleluya.
LECTURA
BREVE Hch 13, 30-33
Dios
resucitó a Jesús de entre los muertos. Y durante muchos días se apareció a los
que con él habían subido de Galilea a Jerusalén: éstos, efectivamente, dan
ahora testimonio de él ante el pueblo. Y nosotros os damos la buena nueva: la
promesa que Dios hizo a nuestros padres la ha cumplido él ahora con nosotros,
sus hijos, resucitando a Jesús, según está escrito en el salmo segundo: «Tú
eres mi Hijo; yo te he engendrado hoy.»
RESPONSORIO
BREVE
V.
El Señor ha resucitado del sepulcro. Aleluya, aleluya.
R.
El Señor ha resucitado del sepulcro. Aleluya, aleluya.
V.
El que por nosotros colgó del madero.
R.
Aleluya, aleluya.
V.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R.
El Señor ha resucitado del sepulcro. Aleluya, aleluya.
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Ant.
Las obras que el Padre me concede realizar, las mismas que hago, testifican que
el Padre me ha enviado. Aleluya.
PRIMERA
LECTURA
De
los Hechos de los apóstoles. 13, 14b-43
DISCURSO
DE PABLO EN LA SINAGOGA DE ANTIOQUÍA DE PISIDIA
En
aquellos días, Pablo y sus compañeros entraron un sábado en la sinagoga, donde
tomaron asiento. Después de la lectura de la ley y de los profetas, los jefes
de la sinagoga les hicieron esta invitación:
«Hermanos,
si tenéis alguna palabra para enfervorizar al pueblo, decidla.»
Pablo
se levantó y, haciendo una señal con la mano, dijo:
«Hombres
de Israel y vosotros, los que adoráis a Dios, escuchad. El Dios de este pueblo,
Israel, eligió a nuestros padres, engrandeció al pueblo durante su estancia en
la tierra de Egipto y, con el poder de su brazo, los sacó de allí. Durante unos
cuarenta años los cuidó y llevó por el desierto, como una madre lleva y cuida a
su hijo. Y, exterminando a siete naciones en la tierra de Canaán, se la dio en
heredad. Habían pasado unos cuatrocientos cincuenta años. Después, hasta el
profeta Samuel, les dio jueces. Como luego pidiesen un rey, Dios les dio a
Saúl, hijo de Cis, de la tribu de Benjamín, que reinó por espacio de cuarenta
años. Después que destituyó a éste, les dio por rey a David, de quien dijo
estas hermosas palabras: "He encontrado en David, hijo de Jesé, un hombre
según mi corazón. Él cumplirá en todo mi voluntad." Según lo prometido,
Dios sacó para Israel de la descendencia de David un Salvador, Jesús. Y su
precursor fue Juan. Ya éste, antes de presentarse Jesús, había predicado a todo
el pueblo de Israel un bautismo como señal de arrepentimiento. Y, cuando estaba
para terminar su misión, solía decir: "No soy yo el que vosotros os
imagináis. Pero, mirad, viene otro después de mí; y yo no soy digno de desatar
su calzado."
Hermanos,
hijos de Abraham y los que adoráis a Dios, a vosotros envía Dios este mensaje
de salvación. Los habitantes de Jerusalén y sus jefes no reconocieron a Jesús,
pero, al condenarlo á muerte, dieron cumplimiento a las palabras de los
profetas que se leen cada sábado. Y, a pesar de que no encontraron en él causa
alguna digna de muerte, pidieron a Pilato que lo hiciera morir. Una vez que
Cumplieron todo lo que de él estaba escrito, lo bajaron de la cruz y lo
depositaron en un sepulcro. Pero Dios lo resucitó de entre los muertos. Y
durante muchos días se apareció a los que con él habían subido de Galilea a
Jerusalén: éstos, efectivamente, dan ahora testimonio de él ante el pueblo. Y
nosotros os damos la buena nueva: la promesa que Dios hizo a nuestros padres la
ha cumplido él ahora con nosotros, sus hijos, resucitando a Jesús, según está
escrito en el salmo segundo: "Tú eres mi Hijo: yo te he engendrado
hoy."
Que
Dios lo ha resucitado de entre los muertos para que no vuelva ya nunca a la
corrupción, lo dijo con aquellas palabras: "Yo os daré los bienes santos
que prometí a David, los que no han de fallar." Por eso, afirma en otro
lugar: "No permitirás que tu santo experimente la corrupción." Ahora
bien, David, después de haber servido durante su vida a los designios de Dios,
murió, fue a reunirse con sus padres y experimentó la corrupción del sepulcro.
Pero aquel a quien Dios resucitó no pasó por la corrupción.
Sabed,
pues, hermanos, que por medio de Jesús os Ofrece Dios el perdón de los pecados.
Y, por él, todo el que tiene fe alcanza la justificación que no habéis podido
alcanzar vosotros por la ley de Moisés. Mirad, pues, que no os suceda lo que
dijeron los profetas: "¡Mirad, desdeñosos, asombraos y desapareced! Porque
en vuestros días voy a realizar una obra tal, que si os la contaran no la
creeríais."»
A
la salida, rogaron a Pabló y Bernabé que el sábado siguiente les hablaran de
las mismas cosas. Después que se disolvió lá reunión, muchos judíos y
prosélitos, adoradores de Dios, siguieron a Pablo y Bernabé. Éstos, en sus conversaciones,
les instaban a permanecer en la gracia de Dios.
RESPONSORIO
Hch 13, 32. 33; cf. Jdt 13, 18
R.
La promesa que Dios hizo a nuestros padres la ha cumplido él ahora con
nosotros, * resucitando a Jesús. Aleluya.
V.
Dios no ha retirado su misericordia de la casa de Israel.
R.
Resucitando a Jesús. Aleluya.
SEGUNDA
LECTURA
De
los Sermones de san Pedro Crisólogo, obispo
(Sermón
108: PL 52, 499-500)
SÉ
SACRIFICIO Y SACERDOTE PARA DIOS
Os
exhorto por la misericordia de Dios. Pablo, o, mejor dicho, Dios por boca de
Pablo, nos exhorta porque prefiere ser amado antes que temido. Nos exhorta
porque prefiere ser padre antes que Señor. Nos exhorta Dios, por su
misericordia, para que no tenga que castigarnos por su rigor.
Oye
lo que dice el Señor: «Ved, ved en mí vuestro propio cuerpo, vuestros miembros,
vuestras entrañas, vuestros huesos, vuestra sangre. Y si teméis lo que es de
Dios, ¿por qué no amáis lo que es también vuestro? Si rehuís al que es Señor,
¿por qué no recurrís al que es padre?
Quizás
os avergüence la magnitud de mis sufrimientos, de los que vosotros habéis sido
la causa. No temáis. La cruz, más que herirme a mí, hirió a la muerte. Estos
clavos, más que infligirme dolor, fijan en mí un amor más grande hacia
vosotros. Estas heridas, más que hacerme gemir, os introducen más profundamente
en mi interior. La extensión de mi cuerpo en la cruz, más que aumentar mi
sufrimiento, sirve para prepararos un regazo más amplio. La efusión de mi
sangre, más que una pérdida para mí, es el precio de vuestra redención.
Pero
oigamos ya qué es lo que nos pide el Apóstol: Os exhorto -dice-, por la
misericordia de Dios, a presentar vuestros cuerpos. Este ruego del Apóstol
promueve a todos los hombres a la altísima dignidad del sacerdocio. A presentar
vuestros cuerpos como hostia viva.
Inaudito
ministerio del sacerdocio cristiano: el hombre es a la vez víctima y sacerdote;
el hombre no ha de buscar fuera de sí qué ofrecer a Dios, sino que aporta
consigo, en su misma persona, lo que ha de sacrificar a Dios; la víctima y el
sacerdote permanecen inalterados; la víctima es inmolada y continúa viva, y el
sacerdote oficiante no puede matarla.
Admirable
sacrificio, en el que se ofrece el cuerpo sin que sea destruido, y la sangre
sin que sea derramada. Os exhorto -dice-, por la misericordia de Dios, a
presentar vuestros cuerpos como hostia viva.
Este
sacrificio, hermanos, es semejante al de Cristo, quien inmoló su cuerpo vivo
por la vida del mundo: él hizo realmente de su cuerpo una hostia viva, ya que
fue muerto y ahora vive. Esta víctima admirable pagó su tributo a la muerte,
pero permanece viva, después de haber castigado a la muerte. Por esta razón,
los mártires nacen al morir, su fin significa el principio, al matarlos se les
dio la vida, y ahora brillan en el cielo, cuando se pensaba haberlos suprimido
en la tierra.
Os
exhorto -dice-, por la misericordia de Dios, a presentar vuestros cuerpos como
hostia viva, santa. Es lo que había cantado el profeta: No quisiste sacrificios
ni ofrendas, pero me has preparado un cuerpo.
Sé,
pues, oh hombre, sacrificio y sacerdote para Dios; no pierdas lo que te ha sido
dado por el poder de Dios; revístete de la vestidura de santidad, cíñete el
cíngulo de la castidad; sea Cristo el casco de protección para tu cabeza; que
la cruz se mantenga en tu frente como una defensa; pon sobre tu pecho el
misterio del conocimiento de Dios; haz que arda continuamente el incienso
aromático de tu oración; empuña la espada del Espíritu; haz de tu corazón un
altar; y así, puesta en Dios tu confianza, lleva tu cuerpo al sacrificio.
Lo
que pide Dios es la fe, no la muerte; tiene sed de tu buena intención, no de
sangre; se satisface con la buena voluntad, no con matanzas.
RESPONSORIO
Ap 5, 9. 10
R.
Eres digno, Señor, de tomar el libro y abrir sus sellos, porque fuiste
degollado * y por tu sangre nos compraste para Dios. Aleluya.
V.
Has hecho de nosotros para nuestro Dios un reino de sacerdotes.
R.
Y por tu sangre nos compraste para Dios. Aleluya.
Evangelio del Martes de la IV
Semana de Pascua
28
Abr 2026
*Lectura
del evangelio según san Juan (10,22-30)*
SE
celebraba en Jerusalén la fiesta de la Dedicación del templo. Era invierno, y
Jesús se paseaba en el templo por el pórtico de Salomón.
Los judíos, rodeándolo, le preguntaban:
«¿Hasta cuándo nos vas a tener en suspenso? Si tú eres el Mesías, dínoslo
francamente».
Jesús les respondió:
«Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, esas
dan testimonio de mí. Pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas.
Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy
la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano.
Lo que mi Padre me ha dado es más que todas las cosas, y nadie puede arrebatar
nada de la mano de mi Padre. Yo y el Padre somos uno».
Palabra
del Señor
Cántico
de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR Lc 1, 68-79
Bendito
sea el Señor, Dios de Israel,
porque
ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos
una fuerza de salvación
en
la casa de David, su siervo,
según
lo había predicho desde antiguo
por
boca de sus santos profetas:
Es
la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y
de la mano de todos los que nos odian;
ha
realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando
su santa alianza
y
el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para
concedernos que, libres de temor,
arrancados
de la mano de los enemigos,
le
sirvamos con santidad y justicia,
en
su presencia, todos nuestros días.
Y
a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque
irás delante del Señor
a
preparar sus caminos,
anunciando
a su pueblo la salvación,
el
perdón de sus pecados.
Por
la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos
visitará el sol que nace de lo alto,
para
iluminar a los que viven en tiniebla
y
en sombra de muerte,
para
guiar nuestros pasos
por
el camino de la paz.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Las obras que el Padre me concede realizar, las mismas que hago, testifican que
el Padre me ha enviado. Aleluya.
PRECES
Oremos
agradecidos a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, el Cordero inmaculado
que quitó el pecado del mundo y nos comunica su vida nueva, y digámosle:
Autor
de la vida, vivifícanos.
Dios,
autor de la vida, acuérdate de la muerte y resurrección del Cordero inmolado en
la cruz
y
atiende su continua intercesión por nosotros.
Haz,
Señor, que, tirada fuera la vieja levadura de la malicia y de la perversidad,
vivamos
la Pascua de Cristo con panes ázimos de pureza y de verdad.
Que
sepamos rechazar hoy el pecado de discordia y de envidia,
y
seamos más sensibles a las necesidades de nuestros hermanos.
Concédenos
vivir auténticamente el espíritu evangélico,
para
que hoy y siempre sigamos el camino de tus mandatos.
Se
pueden añadir algunas intenciones libres
Porque
deseamos que la luz de Cristo alumbre a todos los hombres, pidamos al Padre que
su reino llegue a nosotros:
Padre
nuestro...
ORACION
Dios
todopoderoso, concédenos que la celebración de las fiestas de Cristo resucitado
aumente en nosotros la alegría de saber que estamos salvados. Por nuestro Señor
Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y
es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V.
El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R.
Amén.
VÍSPERAS
(Oración
de la tarde)
INVOCACIÓN
INICIAL
V.
Dios mío, ven en mi auxilio
R.
Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
Himno:
NOS REÚNE DE NUEVO EL MISTERIO
Nos
reúne de nuevo el misterio
del
Señor que resurge a la vida,
con
su luz ilumina a la Iglesia,
como
el sol al nacer cada día.
Resucita
también nuestras almas,
que
tu muerte libró del castigo
y
vencieron contigo al pecado
en
las aguas del santo bautismo.
Transfigura
los cuerpos mortales
que
contemplan tu rostro glorioso,
bella
imagen del Dios invisible
que
ha querido habitar con nosotros.
Cuando
vengas, Señor, en tu gloria,
que
podamos salir a tu encuentro,
y
a tu lado vivamos por siempre
dando
gracias al Padre en el reino. Amén.
SALMODIA
Ant
1. Cantadnos un cantar de Sión. Aleluya.
Salmo
136, 1-6 - JUNTO A LOS CANALES DE BABILONIA.
Junto
a los canales de Babilonia
nos
sentamos a llorar con nostalgia de Sión;
en
los sauces de sus orillas
colgábamos
nuestras cítaras.
Allí
los que nos deportaron
nos
invitaban a cantar;
nuestros
opresores, a divertirlos:
«Cantadnos
un cantar de Sión.»
¡Cómo
cantar un cántico del Señor
en
tierra extranjera!
Si
me olvido de ti, Jerusalén,
que
se me paralice la mano derecha;
que
se me pegue la lengua al paladar
si
no me acuerdo de ti,
si
no pongo a Jerusalén
en
la cumbre de mis alegrías.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Cantadnos un cantar de Sión. Aleluya.
Ant
2. En medio de los peligros me conservaste la vida. Aleluya.
Salmo
137 - HIMNO DE ACCIÓN DE GRACIAS DE UN REY
Te
doy gracias, Señor, de todo corazón;
delante
de los ángeles tañeré para ti,
me
postraré hacia tu santuario,
daré
gracias a tu nombre;
por
tu misericordia y tu lealtad,
porque
tu promesa supera a tu fama;
cuando
te invoqué, me escuchaste,
acreciste
el valor en mi alma.
Que
te den gracias, Señor, los reyes de la tierra
al
escuchar el oráculo de tu boca;
canten
los caminos del Señor,
porque
la gloria del Señor es grande.
El
Señor es sublime, se fija en el humilde,
y
de lejos conoce al soberbio.
Cuando
camino entre peligros,
me
conservas la vida;
extiendes
tu izquierda contra la ira de mi enemigo,
y
tu derecha me salva.
El
Señor completará sus favores conmigo:
Señor,
tu misericordia es eterna,
no
abandones la obra de tus manos.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
En medio de los peligros me conservaste la vida. Aleluya.
Ant
3. Tuyos son, Señor, el poder y la riqueza, la fuerza y la gloria. Aleluya.
Cántico:
HIMNO A DIOS CREADOR Ap 4, 11; 5, 9-10. 12
Eres
digno, Señor Dios nuestro, de recibir la gloria,
el
honor y el poder,
porque
tú has creado el universo;
porque
por tu voluntad lo que no existía fue creado.
Eres
digno de tomar el libro y abrir sus sellos,
porque
fuiste degollado
y
por tu sangre compraste para Dios
hombres
de toda raza, lengua, pueblo y nación;
y
has hecho de ellos para nuestro Dios
un
reino de sacerdotes
y
reinan sobre la tierra.
Digno
es el Cordero degollado
de
recibir el poder, la riqueza y la sabiduría,
la
fuerza y el honor, la gloria y la alabanza.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Tuyos son, Señor, el poder y la riqueza, la fuerza y la gloria. Aleluya.
LECTURA
BREVE 1Pe 2, 4-5
Acercándoos
al Señor, la piedra viva, rechazada por los hombres, pero escogida y apreciada
por Dios, también vosotros, como piedras vivas, entráis en la construcción del
templo del Espíritu, formando un sacerdocio sagrado, para ofrecer sacrificios
espirituales que Dios acepta por Jesucristo.
RESPONSORIO
BREVE
V.
Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya, aleluya.
R.
Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya, aleluya.
V.
Al ver al Señor.
R.
Aleluya, aleluya.
V.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R.
Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya, aleluya.
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Ant.
Yo conozco a mis ovejas y ellas me siguen, y yo les doy vida eterna. Aleluya.
Cántico
de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
Proclama
mi alma la grandeza del Señor,
se
alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque
ha mirado la humillación de su esclava.
Desde
ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque
el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su
nombre es santo,
y
su misericordia llega a sus fieles
de
generación en generación.
El
hace proezas con su brazo:
dispersa
a los soberbios de corazón,
derriba
del trono a los poderosos
y
enaltece a los humildes,
a
los hambrientos los colma de bienes
y
a los ricos los despide vacíos.
Auxilia
a Israel, su siervo,
acordándose
de su misericordia
-como
lo había prometido a nuestros padres-
en
favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Yo conozco a mis ovejas y ellas me siguen, y yo les doy vida eterna. Aleluya.
PRECES
Invoquemos
a Cristo, que con su resurrección ha reanimado la esperanza de su pueblo, y
digámosle:
Señor
Jesús, tú que siempre vives para interceder por nosotros, escúchanos.
Señor
Jesús, de cuyo costado abierto salió sangre y agua,
haz
de la Iglesia tu esposa inmaculada.
Pastor
supremo de la Iglesia, que después de tu resurrección encomendaste a Pedro, al
confesarte su amor, el cuidado de tus ovejas,
concede
al papa Francisco un amor ardiente y un celo apostólico.
Tú
que concediste una pesca abundante a los discípulos que pescaban en el mar,
envía
operarios que continúen su trabajo apostólico.
Tú
que preparaste a la orilla del mar el pan y los peces para los discípulos,
no
permitas que nuestros hermanos mueran de hambre por culpa nuestra.
Se
pueden añadir algunas intenciones libres
Señor
Jesús, nuevo Adán, que nos das la vida, transforma a nuestros difuntos a imagen
tuya,
para
que compartan contigo la alegría de tu reino.
Sintiéndonos
verdaderos hijos de Dios, digamos a nuestro Padre:
Padre
nuestro...
ORACION
Dios
todopoderoso, concédenos que la celebración de las fiestas de Cristo resucitado
aumente en nosotros la alegría de saber que estamos salvados. Por nuestro Señor
Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y
es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V.
El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R.
Amén.
COMPLETAS
(Oración
antes del descanso nocturno)
INVOCACIÓN
INICIAL
V.
Dios mío, ven en mi auxilio
R.
Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
EXAMEN
DE CONCIENCIA
Hermanos,
habiendo llegado al final de esta jornada que Dios nos ha concedido,
reconozcamos sinceramente nuestros pecados.
Yo
confieso ante Dios todopoderoso
y
ante vosotros, hermanos,
que
he pecado mucho
de
pensamiento, palabra, obra y omisión:
por
mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.
Por
eso ruego a santa María, siempre Virgen,
a
los ángeles, a los santos y a vosotros, hermanos,
que
intercedáis por mí ante Dios, nuestro Señor.
V.
El Señor todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados
y nos lleve a la vida eterna.
R.
Amén.
Himno:
EL CORAZÓN SE DILATA
El
corazón se dilata
sin
noche en tu santo cuerpo,
oh
morada iluminada,
mansión
de todo consuelo.
Por
tu muerte sin pecado,
por
tu descanso y tu premio,
en
ti, Jesús, confiamos,
y
te miramos sin miedo.
Como
vigilia de amor
te
ofrecemos nuestro sueño;
tú
que eres el paraíso,
danos
un puesto en tu reino. Amén.
SALMODIA
Ant
1. Aleluya, aleluya, aleluya.
Salmo
142, 1-11 - LAMENTACIÓN Y SÚPLICA ANTE LA ANGUSTIA
Señor,
escucha mi oración;
tú
que eres fiel, atiende a mi súplica;
tú
que eres justo, escúchame.
No
llames a juicio a tu siervo,
pues
ningún hombre vivo es inocente frente a ti.
El
enemigo me persigue a muerte,
empuja
mi vida al sepulcro,
me
confina a las tinieblas
como
a los muertos ya olvidados.
mi
aliento desfallece,
mi
corazón dentro de mí está yerto.
Recuerdo
los tiempos antiguos,
medito
todas tus acciones,
considero
las obras de tus manos
y
extiendo mis brazos hacia ti:
tengo
sed de ti como tierra reseca.
Escúchame
en seguida, Señor,
que
me falta el aliento.
No
me escondas tu rostro,
igual
que a los que bajan a la fosa.
En
la mañana hazme escuchar tu gracia,
ya
que confío en ti;
indícame
el camino que he de seguir,
pues
levanto mi alma a ti.
Líbrame
del enemigo, Señor,
que
me refugio en ti.
Enséñame
a cumplir tu voluntad,
ya
que tú eres mi Dios.
Tu
espíritu, que es bueno,
me
guíe por tierra llana.
Por
tu nombre, Señor, consérvame vivo;
por
tu clemencia, sácame de la angustia.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Aleluya, aleluya, aleluya.
LECTURA
BREVE 1Pe 5,8-9
Sed
sobrios, estad despiertos, vuestro enemigo, el diablo, como león rugiente,
ronda buscando a quien devorar; resistidle, firmes en la fe.
RESPONSORIO
BREVE
V.
En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. Aleluya, aleluya.
R.
En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. Aleluya, aleluya.
V.
Tú, el Dios leal, nos librarás.
R.
Aleluya, aleluya.
V.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R.
En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. Aleluya, aleluya.
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Ant.
Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con
Cristo y descansemos en paz. Aleluya.
CÁNTICO
DE SIMEÓN Lc 2, 29-32
Ahora,
Señor, según tu promesa,
puedes
dejar a tu siervo irse en paz,
porque
mis ojos han visto a tu Salvador,
a
quien has presentado ante todos los pueblos
luz
para alumbrar a las naciones
y
gloria de tu pueblo Israel.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con
Cristo y descansemos en paz. Aleluya.
ORACION
OREMOS,
Ilumina,
Señor, nuestra noche y concédenos un descanso tranquilo; que mañana nos
levantemos en tu nombre y podamos contemplar, con salud y gozo, el clarear del
nuevo día. Por Cristo nuestro Señor.
Amén.
BENDICIÓN
V.
El Señor todopoderoso nos conceda una noche tranquila y una santa muerte.
R.
Amén.
ANTIFONA
FINAL DE LA SANTISIMA VIRGEN
Reina
del cielo, alégrate, aleluya,
porque
Cristo,
a
quien llevaste en tu seno, aleluya,
ha
resucitado, según su palabra, aleluya.
Ruega
al Señor por nosotros, aleluya.


