Musica Para el Alma
lunes, 18 de mayo de 2026
JUAN 17,1-11a CICLO A
Evangelio del Martes de la VII Semana de Pascua
19 May 2026
*Lectura del santo evangelio según san Juan (17,1-11a)*
En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al
cielo, dijo: «Padre, ha llegado la hora, glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo
te glorifique y, por el poder que tú le has dado sobre toda carne, dé la vida
eterna a los que le confiaste. Ésta es la vida eterna:
que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a tu enviado, Jesucristo. Yo te
he glorificado sobre la tierra, he coronado la obra que me encomendaste. Y
ahora, Padre, glorifícame cerca de ti, con la gloria que yo tenía cerca de ti,
antes que el mundo existiese. He manifestado tu nombre a los hombres que me
diste de en medio del mundo. Tuyos eran, y tú me los diste, y ellos han
guardado tu palabra. Ahora han conocido que todo lo que me diste procede de ti,
porque yo les he comunicado las palabras que tú me diste, y ellos las han
recibido, y han conocido verdaderamente que yo salí de ti, y han creído que tú
me has enviado. Te ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por éstos
que tú me diste, y son tuyos. Sí, todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; y en ellos
he sido glorificado. Ya no voy a estar en el mundo, pero ellos están en el
mundo, mientras yo voy a ti.»
Palabra del Señor
*Que la
Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*
(«Padre, ha llegado la hora, glorifica a tu Hijo»)
*Esta expresión hoy,
para mí tiene una nueva dimensión, cuando dice, Padre glorifica a tu Hijo, para
mí, siento que Jesús está pidiendo al Padre, para que yo pueda llegar al punto
más elevado del amor, y desde ahí pueda conocer cuál es la voluntad de Dios, en
mi vida; y cuando reconozca y crea en su enviado que es Jesús, su Hijo el
amado, seré coronado con su mandamiento de “Amar a todas las personas, como lo
hizo él. Siento una gran alegría, y a la vez una enorme esperanza, porque el
Señor, está rogando al Padre por mí. El Señor está pidiendo para que yo sea
revestido en el amor a su Santa Palabra. El Señor, me deja ver muy claro que la
voluntad del Padre es que yo tenga vida eterna; y la vida eterna es reconocer a
Dios Padre y a su enviado Jesucristo. Que alegría saber que podemos tener vida
eterna tan solo aceptando la palabra de Dios y poniéndola en práctica*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAUDES Y VISPERAS DEL MARTES 19
*LAS LAUDES Y
LAS VISPERAS*
Abre, Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de
todos los pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y
enciende mi sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar
este Oficio, y merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por
Cristo nuestro Señor. Amén
TIEMPO PASCUAL
MARTES
DE SEMANA VII
Propio del Tiempo. Salterio III
LAUDES
(Oración de la mañana)
INVITATORIO
(Si Laudes no es la primera oración del día
se sigue el esquema del Invitatorio explicado en el Oficio de Lectura)
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza
Ant. A Cristo, el Señor, que nos
prometió el Espíritu Santo, venid, adorémosle. Aleluya.
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. A Cristo, el Señor, que nos
prometió el Espíritu Santo, venid, adorémosle. Aleluya.
Himno: CONTIGO SUBE EL MUNDO CUANDO SUBES.
Contigo sube el mundo cuando subes,
y al son de tu alegría matutina
nos alzamos los muertos de las tumbas;
salvados respiramos vida pura,
bebiendo de tus labios el Espíritu.
Cuanto la lengua a proferir no alcanza
tu cuerpo nos lo dice, ¡Oh Traspasado!
Tu carne santa es luz de las estrellas,
victoria de los hombres, fuego y brisa,
y fuente bautismal, ¡oh Jesucristo!
Cuanto el amor humano sueña y quiere,
en tu pecho, en tu médula, en tus llagas
vivo está, ¡oh Jesús glorificado!
En ti, Dios fuerte, Hijo primogénito,
callando, el corazón lo gusta y siente.
Lo que fue, lo que existe, lo que viene,
lo que en el Padre es vida incorruptible,
tu cuerpo lo ha heredado y nos lo entrega.
Tú nos haces presente la esperanza,
tú que eres nuestro hermano para siempre.
Cautivos de tu vuelo y exaltados
contigo hasta la diestra poderosa,
al Padre y al Espíritu alabamos;
como espigas que doblan la cabeza,
los hijos de la Iglesia te adoramos. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Tú nos devuelves la vida, y tu pueblo, Señor, se alegra contigo.
Aleluya.
Salmo 84 - NUESTRA SALVACIÓN ESTA CERCA
Señor, has sido bueno con tu tierra,
has restaurado la suerte de Jacob,
has perdonado la culpa de tu pueblo,
has sepultado todos sus pecados,
has reprimido tu cólera,
has frenado el incendio de tu ira.
Restáuranos, Dios salvador nuestro;
cesa en tu rencor contra nosotros.
¿Vas a estar siempre enojado,
o a prolongar tu ira de edad en edad?
¿No vas a devolvernos la vida,
para que tu pueblo se alegre contigo?
Muéstranos, Señor, tu misericordia
y danos tu salvación.
Voy a escuchar lo que dice el Señor:
«Dios anuncia la paz
a su pueblo y a sus amigos
y a los que se convierten de corazón.»
La salvación está ya cerca de sus fieles,
y la gloria habitará en nuestra tierra;
la misericordia y la fidelidad se encuentran,
la justicia y la paz se besan;
la fidelidad brota de la tierra,
y la justicia mira desde el cielo;
el Señor dará la lluvia,
y nuestra tierra dará su fruto.
La justicia marchará ante él,
la salvación seguirá sus pasos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Tú nos devuelves la vida, y tu
pueblo, Señor, se alegra contigo. Aleluya.
Ant 2. Confiamos en el Señor; él nos dará
la luz y la paz. Aleluya.
Cántico: HIMNO DESPUÉS DE LA VICTORIA SOBRE EL ENEMIGO Is 26, 1-4.
7-9. 12
Tenemos una ciudad fuerte,
ha puesto para salvarla murallas y baluartes:
Abrid las puertas para que entre un pueblo justo,
que observa la lealtad;
su ánimo está firme y mantiene la paz,
porque confía en ti.
Confiad siempre en el Señor,
porque el Señor es la Roca perpetua:
La senda del justo es recta.
Tú allanas el sendero del justo;
en la senda de tus juicios, Señor, te esperamos,
ansiando tu nombre y tu recuerdo.
Mi alma te ansía de noche,
mi espíritu en mi interior madruga por ti,
porque tus juicios son luz de la tierra,
y aprenden justicia los habitantes del orbe.
Señor, tú nos darás la paz,
porque todas nuestras empresas
nos las realizas tú.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Confiamos en el Señor; él nos dará
la luz y la paz. Aleluya.
Ant 3. La tierra ha dado su fruto: que
canten de alegría las naciones. Aleluya.
Salmo 66 - QUE TODOS LOS PUEBLOS ALABEN AL SEÑOR.
El Señor tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación.
¡Oh Dios!, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.
Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia,
riges los pueblos con rectitud
y gobiernas las naciones de la tierra.
¡Oh Dios!, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.
La tierra ha dado su fruto,
nos bendice el Señor, nuestro Dios.
Que Dios nos bendiga; que le teman
hasta los confines del orbe.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. La tierra ha dado su fruto: que
canten de alegría las naciones. Aleluya.
LECTURA BREVE Hch 13, 30-33
Dios resucitó a Jesús de entre los muertos. Y durante muchos días se apareció a
los que con él habían subido de Galilea a Jerusalén: éstos, efectivamente, dan
ahora testimonio de él ante el pueblo. Y nosotros os damos la buena nueva: la
promesa que Dios hizo a nuestros padres la ha cumplido él ahora con nosotros,
sus hijos, resucitando a Jesús, según está escrito en el salmo segundo: «Tú
eres mi Hijo; yo te he engendrado hoy.»
RESPONSORIO BREVE
V. El Señor ha resucitado del sepulcro. Aleluya. Aleluya.
R. El Señor ha resucitado del sepulcro. Aleluya.
Aleluya.
V. El que por nosotros colgó del madero.
R. Aleluya. Aleluya.
V. Gloria al Padre,y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. El Señor ha resucitado del sepulcro. Aleluya.
Aleluya.
V. Cristo,
una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere. Aleluya.
R. La muerte no tiene ya poder sobre él. Aleluya.
PRIMERA LECTURA
De los Hechos de los apóstoles 26, 1-32
DISCURSO DE PABLO ANTE EL REY AGRIPA
En aquellos días, Agripa dijo a Pablo: «Puedes
hablar en tu favor.»
Pablo, entonces, extendiendo la mano, empezó así su defensa:
«Me considero feliz, rey Agripa, de poder defender me hoy ante ti de todas las
acusaciones de los judíos; sobre todo por estar tú al tanto de sus costumbres y
de todos sus problemas. Por eso te ruego que me escuches con paciencia.
Pues bien, todos los judíos saben cómo he vivido yo desde mi juventud entre los
de mi nación y en Jerusalén, conociéndome, como me conocen, desde mucho tiempo
atrás; y, si quieren, pueden atestiguar que he vivido como fariseo, es decir,
dentro de la secta más estricta de nuestra religión. Si ahora me encuentro
procesado es porque espero el cumplimiento de las promesas hechas por Diosa
nuestros padres; cumplimiento a que esperan llegar también nuestras doce
tribus, mientras día y noche, con todo celo, van dando culto a Dios. Por esta
esperanza, oh rey, me acusan los judíos. ¿Os parece increíble que Dios resucite
a los muertos?
Por mi parte, yo me creí en el deber de luchar a toda costa contra la causa de
Jesús Nazareno. Y lo hice efectivamente en Jerusalén, donde encerré a muchos
fieles en la cárcel, por la autoridad que tenía de los jefes de los sacerdotes,
y donde daba mi voto de aprobación cuando les quitaban la vida. Yendo de
sinagoga en sinagoga, a fuerza de continuos castigos los obligaba a blasfemar
y, loco de furor contra ellos, los perseguía hasta en las ciudades extranjeras.
En este estado de ánimo, me dirigía yo a Damasco con potestad y comisión de los
jefes de los sacerdotes; y en mi camino, a mitad del día, vi, oh rey, una luz
del cielo más brillante que la del sol, que me envolvía a mí y a todos cuantos
iban conmigo. Todos caímos a tierra, y yo oí una voz que me decía en lengua
aramea: "Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Duro te es dar coces contra
el aguijón." Yo dije: "Señor, ¿quién eres?" y el Señor me
contestó: "Yo soy Jesús, a quien tú persigues. Pero levántate y ponte en
pie. Me he dejado ver de ti para hacerte siervo mío y testigo de la visión en
que me has visto y de otras que te manifestaré. Yo te sacaré de todos los
peligros que te vengan de tu nación y de los gentiles. A éstos te envío ahora
para que les abras los ojos y se conviertan de las tinieblas a la luz, del
poder de Satanás a Dios; para que por la fe en mí reciban el perdón de los
pecados y su parte en la herencia de los justos."
En verdad, oh rey Agripa, no he sido desobediente a aquella visión del cielo;
sino que, primero a los de Damasco y luego a los de Jerusalén, a los de toda
Judea y a los gentiles, vengo predicando que se arrepientan y se conviertan a
Dios y hagan obras de verdadero arrepentimiento. Por este motivo me prendieron
los judíos en el templo con intención de quitarme la vida; pero, con la ayuda
de Dios, que me ha sostenido hasta hoy, estoy todavía firme llevando mi mensaje
a pequeños y grandes, sin decir cosa alguna que no sea lo que los profetas y
Moisés dijeron que había de suceder: esto es, que el Mesías había de padecer y
que, después de ser el primero en resucitar de entre los muertos, había de
anunciar la luz al pueblo de Israel y a los gentiles.»
Así continuaba él hablando en su defensa, cuando Festo exclamó en alta voz:
«Tú deliras, Pablo; tus muchas letras te han sorbido el seso.»
Pablo le respondió:
«No deliro, nobilísimo Festo. Lo que digo son palabras de verdad y de sensatez.
Y bien sabe estas cosas el rey, en cuya presencia estoy hablando con tanta
libertad y confianza. Estoy convencido de que nada de esto se oculta al rey,
pues no son cosas que se han llevado a cabo en el último rincón. ¿Crees, oh rey
Agripa, en los profetas ? Yo sé que crees.»
Agripa respondió a Pablo:
«En poco tiempo quieres convencerte de que me has hecho cristiano.»
A lo que replicó Pablo:
«En poco o en mucho tiempo, quisiera Dios que no sólo tú, sino todos cuantos me
escucháis ahora, vinieseis a ser como yo, aunque sin estas cadenas.»
Se levantaron el rey y el procurador, Berenice y cuantos con ellos estaban
sentados. Y, al retirarse, iban diciéndose unos a otros:
«Este hombre no ha hecho nada que merezca la muerte o la cárcel.»
Agripa, por su parte, dijo a Festo:
«Se le podría poner en libertad, si no hubiera apelado al César.»
RESPONSORIO Cf. Hch 26, 16. 18;
Ga 2, 8
R. Te he
elegido como siervo mío y testigo, para que abras los ojos de los gentiles y se
conviertan de las tinieblas a la luz; * para
que por la fe en Cristo reciban el perdón de los pecados y su parte en la
herencia de los justos. Aleluya.
V. Aquel que dio poder a Pedro para ejercer el
apostolado entre los judíos me lo dio a mí para ejercerlo entre los gentiles.
R. Para que por la fe en Cristo reciban el perdón
de los pecados y su parte en la herencia de los justos. Aleluya.
SEGUNDA LECTURA
Del Libro de san Basilio Magno, obispo, Sobre el Espíritu Santo
(Cap. 9, núms. 22-23: PG 32, 107-110)
LA ACCIÓN DEL ESPÍRITU SANTO
¿Quién, habiendo oído los nombres que se dan al Espíritu, no siente levantado
su ánimo y no eleva su pensamiento hacia la naturaleza divina? Ya que es
llamado Espíritu de Dios y Espíritu de verdad que procede del Padre; Espíritu
firme, Espíritu generoso, Espíritu Santo son sus apelativos propios y
peculiares.
Hacia él dirigen su mirada todos los que sienten necesidad de santificación;
hacia él tiende el deseo de todos los que llevan una vida virtuosa, y su soplo
es para ellos a manera de riego que los ayuda en la consecución de su fin
propio y natural.
Fuente de santificación, luz de nuestra inteligencia, él es quien da, de sí
mismo, una especie de claridad a nuestra razón natural, para que conozca la
verdad.
Inaccesible por su naturaleza, se hace accesible por su bondad; todo lo llena
con su poder, pero se comunica solamente a los que son dignos de ello, y no a
todos en la misma medida, sino que distribuye sus dones a proporción de la fe
de cada uno.
Simple en su naturaleza, diverso en su virtualidad, está presente todo él en
cada uno, sin dejar de estar todo él en todas partes. De tal manera se divide,
que en nada queda disminuido; todos participan de él, aunque él permanece
intacto, a la manera del rayo de sol, del que cada uno se beneficia como si
fuera para él solo y, con todo, ilumina la tierra y el mar y se mezcla con el
aire.
Así también el Espíritu Santo está presente en cada uno de los que son capaces
de recibirlo, como si estuviera en él solo, infundiendo a todos la totalidad de
la gracia que necesitan. Gozan de su posesión todos los que de él participan,
en la medida en que lo permite la disposición de cada uno, pero no en la medida
del poder del mismo Espíritu.
Por él, los corazones son elevados hacia lo alto, los débiles son llevados de
la mano, los que ya van progresando llegan a la perfección; iluminando a los
que están limpios de toda mancha, los hace espirituales por la comunión con él.
Y, del mismo modo que los cuerpos límpidos y transparentes, cuando les da un
rayo de luz, se vuelven brillantes en gran manera y despiden un nuevo fulgor,
así las almas portadoras del Espíritu y por él iluminadas se hacen ellas
también espirituales e irradian a los demás su gracia.
De ahí procede el conocimiento de las cosas futuras, la inteligencia de los
misterios, la comprensión de las cosas ocultas, la distribución de dones, el
trato celestial, la unión con los coros angélicos; de ahí deriva el gozo que no
termina, la perseverancia en Dios, la semejanza con Dios y, lo más sublime que
imaginarse pueda, nuestra propia deificación.
RESPONSORIO Cf. Jn 14, 27; 16, 22; 14, 16
R. No se turbe vuestro corazón: voy al Padre, y,
cuando me haya ido de vuestro lado, os enviaré * el
Espíritu de verdad, y se alegrará vuestro corazón. Aleluya.
V. Yo rogaré al Padre y él os dará otro Abogado.
R. El Espíritu de verdad, y se alegrará vuestro
corazón. Aleluya.
Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Juan
(17,1-11a):
En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, dijo: «Padre, ha llegado
la hora, glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique y, por el poder
que tú le has dado sobre toda carne, dé la vida eterna a los que le confiaste.
Ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a tu
enviado, Jesucristo. Yo te he glorificado sobre la tierra, he coronado la obra
que me encomendaste. Y ahora, Padre, glorifícame cerca de ti, con la gloria que
yo tenía cerca de ti, antes que el mundo existiese. He manifestado tu nombre a
los hombres que me diste de en medio del mundo. Tuyos eran, y tú me los diste,
y ellos han guardado tu palabra. Ahora han conocido que todo lo que me diste
procede de ti, porque yo les he comunicado las palabras que tú me diste, y
ellos las han recibido, y han conocido verdaderamente que yo salí de ti, y han
creído que tú me has enviado. Te ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino
por éstos que tú me diste, y son tuyos. Sí, todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío;
y en ellos he sido glorificado. Ya no voy a estar en el mundo, pero ellos están
en el mundo, mientras yo voy a ti.»
Palabra del Señor
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Ant. El Señor resucitó de entre los muertos, como había dicho;
alegrémonos y regocijémonos todos, porque él reina para siempre. Aleluya.
Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR
Lc 1, 68-79
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El Señor resucitó de entre los
muertos, como había dicho; alegrémonos y regocijémonos todos, porque él reina
para siempre. Aleluya.
PRECES
Glorifiquemos a Cristo, el Señor, que nos prometió enviar el
Espíritu Santo que procede del Padre, y supliquémosle, diciendo:
Señor Jesucristo, danos tu Espíritu.
Que tu palabra, oh Cristo, habite con toda riqueza en nosotros,
para que te demos gracias con salmos, himnos y cánticos inspirados por el
Espíritu.
Tú que por medio del Espíritu nos hiciste hijos de Dios,
haz que, unidos a ti, invoquemos siempre al Padre por medio del Espíritu.
Haz que obremos guiados siempre por tu sabiduría
y que realicemos nuestras acciones para gloria de Dios.
Tú que eres compasivo y misericordioso,
concédenos estar en paz con todo el mundo.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Porque deseamos que la luz de Cristo alumbre a todos los hombres, pidamos al
Padre que su reino llegue a nosotros:
Padre nuestro...
ORACION
Dios omnipotente y misericordioso, te pedimos que nos envíes al
Espíritu Santo para que habite en nosotros y nos transforme en templos de su
gloria. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la
unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
VÍSPERAS
(Oración de la tarde)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al
Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
Himno: VEN, ESPÍRITU DIVINO.
Ven, Espíritu divino,
manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre,
don en tus dones espléndido,
luz que penetra las almas,
fuente del mayor consuelo.
Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.
Entra hasta el fondo del alma,
divina luz, y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre,
si tú faltas por dentro;
mira el poder del pecado,
cuando no envías tu aliento.
Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas, infunde
calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.
Reparte tus siete dones,
según la fe de tus siervos;
por tu bondad y tu gracia,
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno. Amén.
SALMODIA
Ant 1. La paz sea con vosotros; soy yo, no tengáis miedo. Aleluya.
Salmo 124 - EL SEÑOR VELA POR SU PUEBLO.
Los que confían en el Señor son como el monte Sión:
no tiembla, está asentado para siempre.
Jerusalén está rodeada de montañas,
y el Señor rodea a su pueblo
ahora y por siempre.
No pesará el cetro de los malvados
sobre el lote de los justos,
no sea que los justos extiendan
su mano a la maldad.
Señor, concede bienes a los buenos,
a los sinceros de corazón;
y a los que se desvían por sendas tortuosas,
que los rechace el Señor con los malhechores.
¡Paz a Israel!
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. La paz sea con vosotros; soy yo, no
tengáis miedo. Aleluya.
Ant 2. Espere Israel en el Señor. Aleluya.
Salmo 130 - COMO UN NIÑO, ISRAEL SE ABANDONÓ EN LOS BRAZOS DE DIOS
Señor, mi corazón no es ambicioso,
ni mis ojos altaneros;
no pretendo grandezas
que superan mi capacidad;
sino que acallo y modero mis deseos,
como un niño en brazos de su madre.
Espere Israel en el Señor
ahora y por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Espere Israel en el Señor. Aleluya.
Ant 3. Tema al Señor la tierra entera,
porque él lo dijo y existió. Aleluya.
Cántico: HIMNO A DIOS CREADOR Ap 4, 11; 5, 9-10. 12
Eres digno, Señor Dios nuestro, de recibir la gloria,
el honor y el poder,
porque tú has creado el universo;
porque por tu voluntad lo que no existía fue creado.
Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos,
porque fuiste degollado
y por tu sangre compraste para Dios
hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;
y has hecho de ellos para nuestro Dios
un reino de sacerdotes
y reinan sobre la tierra.
Digno es el Cordero degollado
de recibir el poder, la riqueza y la sabiduría,
la fuerza y el honor, la gloria y la alabanza.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Tema al Señor la tierra entera,
porque él lo dijo y existió. Aleluya.
LECTURA BREVE Rm 8, 26-27
El Espíritu acude en ayuda de nuestra debilidad, pues no sabemos pedir como
conviene; y el Espíritu mismo aboga por nosotros con gemidos que no pueden ser
expresados en palabras. Y aquel que escudriña los corazones sabe cuáles son los
deseos del Espíritu y que su intercesión en favor de los fieles es según el
querer de Dios.
RESPONSORIO BREVE
V. El Espíritu Santo. Aleluya, aleluya.
R. El Espíritu Santo. Aleluya, aleluya.
V. Os lo enseñará todo.
R. Aleluya, aleluya.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
R. El Espíritu Santo. Aleluya, aleluya.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Recibiréis la fortaleza del Espíritu Santo, que descenderá sobre
vosotros; y seréis mis testigos hasta los últimos confines de la tierra.
Aleluya.
Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Recibiréis la fortaleza del
Espíritu Santo, que descenderá sobre vosotros; y seréis mis testigos hasta los
últimos confines de la tierra. Aleluya.
PRECES
Glorifiquemos a Cristo, que nos ha hecho partícipes del Espíritu,
y supliquémosle, diciendo:
Escúchanos, Señor Jesús.
Derrama, Señor, sobre la Iglesia el Espíritu Santo que procede del Padre,
para que la purifique, la fortalezca y la acreciente a través del mundo.
Llena de tu Espíritu a los que dirigen los destinos de los pueblos,
para que sean servidores del bien común.
Envía tu Espíritu, que es el padre de los pobres,
para que su fuerza ayude a los necesitados.
Te rogamos, Señor, por todos los ministros de tu Iglesia:
que vivan con fidelidad la vocación a que fueron llamados.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Concede la plenitud de la redención a las almas y a los cuerpos de nuestros
difuntos,
tú que por tu pasión, resurrección y ascensión has realizado la salvación de la
carne y del espíritu.
Sintiéndonos verdaderos hijos de Dios, digamos a nuestro Padre:
Padre nuestro...
ORACION
Dios omnipotente y misericordioso, te pedimos que nos envíes al
Espíritu Santo para que habite en nosotros y nos transforme en templos de su
gloria. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la
unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
COMPLETAS
(Oración antes del descanso nocturno)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al
Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
EXAMEN DE CONCIENCIA
Hermanos, habiendo llegado al final de esta jornada que Dios nos ha concedido,
reconozcamos sinceramente nuestros pecados.
Yo confieso ante Dios todopoderoso
y ante vosotros, hermanos,
que he pecado mucho
de pensamiento, palabra, obra y omisión:
por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.
Por eso ruego a santa María, siempre Virgen,
a los ángeles, a los santos y a vosotros, hermanos,
que intercedáis por mí ante Dios, nuestro Señor.
V. El Señor todopoderoso tenga misericordia de
nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
Himno: EL CORAZÓN SE DILATA
El corazón se dilata
sin noche en tu santo cuerpo,
oh morada iluminada,
mansión de todo consuelo.
Por tu muerte sin pecado,
por tu descanso y tu premio,
en ti, Jesús, confiamos,
y te miramos sin miedo.
Como vigilia de amor
te ofrecemos nuestro sueño;
tú que eres el paraíso,
danos un puesto en tu reino. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Aleluya, aleluya, aleluya.
Salmo 142, 1-11 - LAMENTACIÓN Y SÚPLICA ANTE LA
ANGUSTIA
Señor, escucha mi oración;
tú que eres fiel, atiende a mi súplica;
tú que eres justo, escúchame.
No llames a juicio a tu siervo,
pues ningún hombre vivo es inocente frente a ti.
El enemigo me persigue a muerte,
empuja mi vida al sepulcro,
me confina a las tinieblas
como a los muertos ya olvidados.
mi aliento desfallece,
mi corazón dentro de mí está yerto.
Recuerdo los tiempos antiguos,
medito todas tus acciones,
considero las obras de tus manos
y extiendo mis brazos hacia ti:
tengo sed de ti como tierra reseca.
Escúchame en seguida, Señor,
que me falta el aliento.
No me escondas tu rostro,
igual que a los que bajan a la fosa.
En la mañana hazme escuchar tu gracia,
ya que confío en ti;
indícame el camino que he de seguir,
pues levanto mi alma a ti.
Líbrame del enemigo, Señor,
que me refugio en ti.
Enséñame a cumplir tu voluntad,
ya que tú eres mi Dios.
Tu espíritu, que es bueno,
me guíe por tierra llana.
Por tu nombre, Señor, consérvame vivo;
por tu clemencia, sácame de la angustia.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.
LECTURA BREVE 1Pe 5, 8-9
Sed sobrios, estad despiertos: vuestro enemigo, el
diablo, como león rugiente, ronda buscando a quien devorar; resistidle, firmes
en la fe.
RESPONSORIO BREVE
V. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. Aleluya, aleluya.
R. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.
Aleluya, aleluya.
V. Tú, el Dios leal, nos librarás.
R. Aleluya, aleluya.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
R. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.
Aleluya, aleluya.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para
que velemos con Cristo y descansemos en paz. Aleluya.
CÁNTICO DE SIMEÓN Lc 2, 29-32
Ahora, Señor, según tu promesa,
puedes dejar a tu siervo irse en paz,
porque mis ojos han visto a tu Salvador,
a quien has presentado ante todos los pueblos
luz para alumbrar a las naciones
y gloria de tu pueblo Israel.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Sálvanos, Señor, despiertos,
protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz.
Aleluya.
ORACION
OREMOS,
Ilumina, Señor, nuestra noche y concédenos un descanso tranquilo; que mañana
nos levantemos en tu nombre y podamos contemplar, con salud y gozo, el clarear
del nuevo día. Por Cristo nuestro Señor.
Amén.
BENDICIÓN
V. El Señor todopoderoso nos conceda una noche tranquila y una santa
muerte.
R. Amén.
ANTIFONA FINAL DE LA SANTISIMA VIRGEN
Reina del cielo, alégrate, aleluya,
porque Cristo,
a quien llevaste en tu seno, aleluya,
ha resucitado, según su palabra, aleluya.
Ruega al Señor por nosotros, aleluya.
LAS LECTURAS DEL MARTES 19 DE MAYO 2026
Lecturas
del Martes de la VII Semana de Pascua
19 May 2026
Primera Lectura
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (20,17-27):
En aquellos días, desde Mileto, mandó Pablo
llamar a los presbíteros de la Iglesia de Éfeso.
Cuando se presentaron, les dijo: «Vosotros sabéis que todo el tiempo que he
estado aquí, desde el día que por primera vez puse pie en Asia, he servido al
Señor con toda humildad, en las penas y pruebas que me han procurado las
maquinaciones de los judíos. Sabéis que no he ahorrado medio alguno, que os he
predicado y enseñado en público y en privado, insistiendo a judíos y griegos a
que se conviertan a Dios y crean en nuestro Señor Jesús. Y ahora me dirijo a
Jerusalén, forzado por el Espíritu. No sé lo que me espera allí, sólo sé que el
Espíritu Santo, de ciudad en ciudad, me asegura que me aguardan cárceles y
luchas. Pero a mí no me importa la vida; lo que me importa es completar mi
carrera, y cumplir el encargo que me dio el Señor Jesús: ser testigo del
Evangelio, que es la gracia de Dios. He pasado por aquí predicando el reino, y
ahora sé que ninguno de vosotros me volverá a ver. Por eso declaro hoy que no
soy responsable de la suerte de nadie: nunca me he reservado nada; os he
anunciado enteramente el plan de Dios.»
Palabra de Dios
Salmo
Sal 67,10-11.20-21
R/. Reyes de la tierra, cantad a
Dios
Derramaste en tu heredad,
oh Dios, una lluvia copiosa,
aliviaste la tierra extenuada
y tu rebaño habitó en la tierra que tu bondad,
oh Dios, preparó para los pobres. R/.
Bendito el Señor cada día,
Dios lleva nuestras cargas,
es nuestra salvación.
Nuestro Dios es un Dios que salva,
el Señor Dios nos hace escapar de la muerte. R/.
Evangelio del Martes de la VII Semana de Pascua
19 May 2026
*Lectura del santo evangelio según san Juan (17,1-11a)*
En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al
cielo, dijo: «Padre, ha llegado la hora, glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo
te glorifique y, por el poder que tú le has dado sobre toda carne, dé la vida
eterna a los que le confiaste. Ésta es la vida eterna:
que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a tu enviado, Jesucristo. Yo te
he glorificado sobre la tierra, he coronado la obra que me encomendaste. Y
ahora, Padre, glorifícame cerca de ti, con la gloria que yo tenía cerca de ti,
antes que el mundo existiese. He manifestado tu nombre a los hombres que me
diste de en medio del mundo. Tuyos eran, y tú me los diste, y ellos han
guardado tu palabra. Ahora han conocido que todo lo que me diste procede de ti,
porque yo les he comunicado las palabras que tú me diste, y ellos las han
recibido, y han conocido verdaderamente que yo salí de ti, y han creído que tú
me has enviado. Te ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por éstos
que tú me diste, y son tuyos. Sí, todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; y en ellos
he sido glorificado. Ya no voy a estar en el mundo, pero ellos están en el
mundo, mientras yo voy a ti.»
Palabra del Señor
*Que la
Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*
(«Padre, ha llegado la hora, glorifica a tu Hijo»)
*Esta expresión hoy,
para mí tiene una nueva dimensión, cuando dice, Padre glorifica a tu Hijo, para
mí, siento que Jesús está pidiendo al Padre, para que yo pueda llegar al punto
más elevado del amor, y desde ahí pueda conocer cuál es la voluntad de Dios, en
mi vida; y cuando reconozca y crea en su enviado que es Jesús, su Hijo el
amado, seré coronado con su mandamiento de “Amar a todas las personas, como lo
hizo él. Siento una gran alegría, y a la vez una enorme esperanza, porque el
Señor, está rogando al Padre por mí. El Señor está pidiendo para que yo sea
revestido en el amor a su Santa Palabra. El Señor, me deja ver muy claro que la
voluntad del Padre es que yo tenga vida eterna; y la vida eterna es reconocer a
Dios Padre y a su enviado Jesucristo. Que alegría saber que podemos tener vida
eterna tan solo aceptando la palabra de Dios y poniéndola en práctica*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.




