Musica Para el Alma
sábado, 25 de abril de 2026
JUAN 10,1-10 CICLO A
Evangelio del IV Domingo de Pascua
26 Abr 2026
*Lectura del santo evangelio según san Juan (10,1-10)*
En aquel tiempo, dijo Jesús:
«En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el aprisco de
las ovejas, sino que salta por otra parte, ese es ladrón y bandido; pero el que
entra por la puerta es pastor de las ovejas. A este le abre el guarda y las
ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las
saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, camina delante de ellas, y las
ovejas lo siguen, porque conocen su voz; a un extraño no lo seguirán, sino que
huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños».
Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba.
Por eso añadió Jesús:
«En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que
han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los
escucharon.
Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y
encontrará pastos.
El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estragos; yo he venido para
que tengan vida y la tengan abundante».
Palabra del Señor
*Que la
Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*
(Yo soy la puerta: quien entre
por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos)
*El Señor me hace un
llamado a entrar por la puerta que es él. Para mi esa puerta, es la humildad, y
para poder entrar por esa puerta, tengo que tener mis oídos sintonizado con la
voz de mi pastor, tengo que tener mis ojos abiertos para poder seguir el camino
por donde me esta guiado y con mi boca tengo que gritar a mi pastor, cuando
sienta que me estoy alejando, que no lo estoy viendo, que me siento perdido, que
mi vida y mi alma, corren el peligro de ser devoradas, por el lobo, de la soberbia,
del orgullo, de la angustia, de la amargura, de la tristeza, de la tentación y sentir
que nadie me quiere, que mi vida no tiene ningún sentido, que Dios a mí no me escucha,
que se ha olvidado de mí. Si me siento así, es porque brincó y entro un ladrón
por la cerca, y el trabajo del ladrón es robarme el alma, destruirme, matarme,
diciéndome que Dios a mí no me quiere, que si Dios, me quisiera a mí no me
pasaran tantas cosas. Señor tu eres la puerta, dame la humildad para dejarme
conducir por ti, que yo pueda decir*
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAUDES Y VISPERAS DEL DOMINGO 26
*LAS LAUDES Y
LAS VISPERAS*
Abre, Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de
todos los pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y
enciende mi sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar
este Oficio, y merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por
Cristo nuestro Señor. Amén
DOMINGO DE LA
IV SEMANA DE PASCUA
LAUDES
(Oración de la mañana)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza
INVITATORIO
Ant. Verdaderamente ha resucitado el
Señor. Aleluya.
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA
DIVINA
Venid,
aclamemos al Señor,
demos
vítores a la Roca que nos salva;
entremos
a su presencia dándole gracias,
aclamándolo
con cantos.
Porque
el Señor es un Dios grande,
soberano
de todos los dioses:
tiene
en su mano las simas de la tierra,
son
suyas las cumbres de los montes;
suyo
es el mar, porque él lo hizo,
la
tierra firme que modelaron sus manos.
Venid,
postrémonos por tierra,
bendiciendo
al Señor, creador nuestro.
Porque
él es nuestro Dios,
y
nosotros su pueblo,
el
rebaño que él guía.
Ojalá
escuchéis hoy su voz:
«No
endurezcáis el corazón como en Meribá,
como
el día de Masá en el desierto;
cuando
vuestros padres me pusieron a prueba
y
dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante
cuarenta años
aquella
generación me repugnó, y dije:
Es
un pueblo de corazón extraviado,
que
no reconoce mi camino;
por
eso he jurado en mi cólera
que
no entrarán en mi descanso»
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Himno: ESTABA AL ALBA MARÍA
Estaba
al alba María,
llamándole
con sus lágrimas.
Vino
la Gloria del Padre
y
amaneció el primer día.
Envuelto
en la blanca túnica
de
su propia luz divina
-la
sábana de la muerte
dejada
en tumba vacía-,
Jesús,
alzado, reinaba;
pero
ella no lo veía.
Estaba
al alba María,
la
fiel esposa que aguarda.
Mueva
el Espíritu al aura
en
el jardín de la vida.
Las
flores huelan la Pascua
de
la carne sin mancilla,
y
quede quieta la esposa
sin
preguntas ni fatiga.
¡Ya
está delante el esposo,
venido
de la colina!
Estaba
al alba María,
porque
era la enamorada. Amén.
SALMODIA
Ant 1. No he de morir, viviré para
contar las hazañas del Señor. Aleluya.
Salmo 117 - HIMNO DE ACCIÓN DE
GRACIAS DESPUÉS DE LA VICTORIA.
Dad
gracias al Señor porque es bueno,
porque
es eterna su misericordia.
Diga
la casa de Israel:
eterna
es su misericordia.
Diga
la casa de Aarón:
eterna
es su misericordia.
Digan
los fieles del Señor:
eterna
es su misericordia.
En
el peligro grité al Señor,
y
me escuchó, poniéndome a salvo.
El
Señor está conmigo: no temo;
¿qué
podrá hacerme el hombre?
El
Señor está conmigo y me auxilia,
veré
la derrota de mis adversarios.
Mejor
es refugiarse en el Señor
que
fiarse de los hombres,
mejor
es refugiarse en el Señor
que
confiar en los magnates.
Todos
los pueblos me rodeaban,
en
el nombre del Señor los rechacé;
me
rodeaban cerrando el cerco,
en
el nombre del Señor los rechacé;
me
rodeaban como avispas,
ardiendo
como fuego en las zarzas,
en
el nombre del Señor los rechacé.
Empujaban
y empujaban para derribarme,
pero
el Señor me ayudó;
el
Señor es mi fuerza y mi energía,
él
es mi salvación.
Escuchad:
hay cantos de victoria
en
las tiendas de los justos:
«La
diestra del Señor es poderosa,
la
diestra del Señor es excelsa,
la
diestra del Señor es poderosa.»
No
he de morir, viviré
para
contar las hazañas del Señor.
Me
castigó, me castigó el Señor,
pero
no me entregó a la muerte.
Abridme
las puertas del triunfo,
y
entraré para dar gracias al Señor.
Esta
es la puerta del Señor:
los
vencedores entrarán por ella.
Te
doy gracias porque me escuchaste
y
fuiste mi salvación.
La
piedra que desecharon los arquitectos
es
ahora la piedra angular.
Es
el Señor quien lo ha hecho,
ha
sido un milagro patente.
Éste
es el día en que actuó el Señor:
sea
nuestra alegría y nuestro gozo.
Señor,
danos la salvación;
Señor,
danos prosperidad.
Bendito
el que viene en nombre del Señor,
os
bendecimos desde la casa del Señor;
el
Señor es Dios: él nos ilumina.
Ordenad
una procesión con ramos
hasta
los ángulos del altar.
Tú
eres mi Dios, te doy gracias;
Dios
mío, yo te ensalzo.
Dad
gracias al Señor porque es bueno,
porque
es eterna su misericordia.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. No he de morir, viviré para
contar las hazañas del Señor. Aleluya.
Ant 2. Bendito tu nombre, santo y
glorioso. Aleluya.
Cántico: QUE LA CREACIÓN ENTERA ALABE
AL SEÑOR Dn 3, 52-57
Bendito
eres, Señor, Dios de nuestros padres:
a
ti gloria y alabanza por los siglos.
Bendito
tu nombre, Santo y glorioso:
a
él gloria y alabanza por los siglos.
Bendito
eres en el templo de tu santa gloria:
a
ti gloria y alabanza por los siglos.
Bendito
eres sobre el trono de tu reino:
a
ti gloria y alabanza por los siglos.
Bendito
eres tú, que sentado sobre querubines sondeas los abismos:
a
ti gloria y alabanza por los siglos.
Bendito
eres en la bóveda del cielo:
a
ti honor y alabanza por los siglos.
Creaturas
todas del Señor, bendecid al Señor,
ensalzadlo
con himnos por los siglos.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Bendito tu nombre, santo y
glorioso. Aleluya.
Ant 3. Dad gloria a nuestro Dios, él
es la Roca, sus obras son perfectas, sus caminos son justos. Aleluya.
Salmo 150 - ALABAD AL SEÑOR
Alabad
al Señor en su templo,
alabadlo
en su augusto firmamento.
Alabadlo
por sus obras magníficas,
alabadlo
por su inmensa grandeza.
Alabadlo
tocando trompetas,
alabadlo
con arpas y cítaras,
Alabadlo
con tambores y danzas,
alabadlo
con trompas y flautas,
alabadlo
con platillos sonoros,
alabadlo
con platillos vibrantes.
Todo
ser que alienta, alabe al Señor.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Dad gloria a nuestro Dios, él es
la Roca, sus obras son perfectas, sus caminos son justos. Aleluya.
LECTURA BREVE Hch 10,
40-43
Dios
resucitó a Jesús al tercer día e hizo que se apareciese no a todo el pueblo,
sino a nosotros, que somos los testigos elegidos de antemano por Dios. Nosotros
hemos comido y bebido con él, después que Dios lo resucitó de entre los
muertos. Y él nos mandó predicar al pueblo y atestiguar que ha sido constituido
por Dios juez de vivos y muertos. De él hablan todos los profetas y aseguran
que cuantos tengan fe en él recibirán por su nombre el perdón de sus pecados.
RESPONSORIO BREVE
V.
Cristo, Hijo de Dios vivo, ten piedad de nosotros. Aleluya, aleluya.
R.
Cristo, Hijo de Dios vivo, ten piedad de nosotros. Aleluya, aleluya.
V.
Tú que has resucitado de entre los muertos.
R.
Aleluya, aleluya.
V.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R.
Cristo, Hijo de Dios vivo, ten piedad de nosotros. Aleluya, aleluya.
V. Mi
corazón se alegra. Aleluya.
R. Y te canto agradecido. Aleluya.
LECTURA AÑO (II)
De los Hechos de los apóstoles 12,
1-23
PEDRO ES LIBERADO DE LA CÁRCEL POR UN
ÁNGEL
Por
aquel tiempo, el rey Herodes se apoderó de algunos fieles de la Iglesia con el
fin de hacerles daño, e hizo morir por la espada a Santiago, hermano de Juan.
Y, viendo que esto era del agrado de los judíos, resolvió prender también a
Pedro. Era por los días de los panes ázimos. Una vez que se apoderó de él, lo
hizo meter en la cárcel y lo puso bajo la vigilancia de cuatro escuadras de
cuatro soldados cada una. Tenía el propósito de hacerlo comparecer en juicio
ante el pueblo después de la Pascua. Mientras Pedro estaba detenido en la
cárcel, la Iglesia oraba incesantemente por él.
La
noche anterior al día en que Herodes iba a hacerlo comparecer en su tribunal,
se hallaba Pedro atado con dos cadenas y durmiendo entre dos soldados. Mientras
tanto, los centinelas hacían guardia ante las puertas de la cárcel. De repente,
se presentó un ángel del Señor, y el calabozo se llenó de luz. El ángel tocó a
Pedro en el costado, lo despertó y le dijo:
«Levántate
en seguida.»
Y,
al momento, cayeron las cadenas de sus manos. Le dijo el ángel: «Ponte el
ceñidor y las sandalias.»
Él
obedeció. En seguida el ángel añadió:
«Envuélvete
en tu manto y sígueme.»
Salió
Pedro fuera, detrás de él; pero no se daba cuenta de si era realidad lo que
estaba haciendo el ángel; le parecía que estaba viendo un sueño. Después de
atravesar la primera y segunda guardia, llegaron a la puerta de hierro que daba
a la ciudad; la puerta se abrió por sí misma. Salieron y avanzaron por una
calle, y, de pronto, el ángel desapareció. Pedro, dándose cuenta de la
realidad, exclamó:
«Ahora
comprendo verdaderamente que el Señor ha enviado su ángel y me ha librado de
las garras de Herodes y de todo lo que el pueblo judío esperaba.»
Después
de pensar un momento, se dirigió a casa de María, la madre de Juan, por
sobrenombre Marcos, donde había muchos fieles reunidos en oración. Golpeó la
puerta del vestíbulo, y salió a abrir una criada, llamada Rode. Ésta, al
reconocer la voz de Pedro, fuera de sí de alegría, nó abrió la puerta, sino que
entró corriendo a avisar que Pedro estaba en el vestíbulo. Ellos le dijeron:
«Tú
estás loca.»
Pero
ella afirmaba con insistencia que era verdad. Entonces dijeron:
«Será
su ángel.»
Mientras
tanto, Pedro seguía llamando. Abriéronle por fin y, al verlo, quedaron
estupefactos. Haciéndoles señas con la mano de que callasen, les contó cómo el
Señor lo había sacado de la cárcel. Luego añadió:
«Comunicad
esto a Santiago y a los demás hermanos.»
Y
se marchó a otro lugar. Cuando se hizo de día, se produjo gran alarma entre los
soldados, porque no sabían qué había sido de Pedro. Herodes lo hizo buscar y,
al no hallarlo, sometió a interrogatorio a los guardias y los mandó ajusticiar.
Luego, bajó de Judea a Cesárea y se quedó allí. Estaba muy irritado contra los
tirios y los sidonios. Éstos, de común acuerdo, vinieron a presentarse ante él,
y, por medio de Blasto, tesorero real, a quien se habían ganado con dinero,
pidieron hacer las paces; pues el país de los tirios y los sidonios dependía
económicamente del territorio real de Herodes. El día señalado, Herodes,
vestido regiamente y sentado en su trono, les dirigió una alocución. Y el
pueblo allí reunido comenzó a decir a grandes voces:
«Es
un dios, no un hombre, el que está hablando.»
Pero,
al instante, lo hirió un ángel del Señor, porque no había dado gloria a Dios; y
luego, comido de gusanos, expiró.
RESPONSORIO Cf. Hch
12, 7
R.
Levántate, Pedro, y vístete; recibe la fortaleza para salvar a las naciones. *
Porque han caído las cadenas de tus manos. Aleluya.
V.
Se presentó un ángel del Señor, y el calabozo se llenó de luz. El ángel tocó a
Pedro en el costado, lo despertó y le dijo: «Levántate en seguida.»
R.
Porque han caído las cadenas de tus manos. Aleluya.
SEGUNDA LECTURA
De las Homilías de san Gregorio
Magno, papa, sobre los Evangelios
(Homilía 14, 3-6: PL 76, 1129-1130)
CRISTO EL BUEN PASTOR
Yo
soy el buen Pastor, y conozco a mis ovejas, es decir, las amo, y ellas me
conocen a mi. Es como si dijese con toda claridad: «Los que me aman me
obedecen.» Pues el que no ama la verdad es que todavía no la conoce.
Ya
que habéis oído, hermanos, cuál sea nuestro peligro, pensad también, por estas
palabras del Señor, cuál es el vuestro. Ved si sois verdaderamente ovejas
suyas, ved si de verdad lo conocéis, ved si percibís la luz de la verdad. Me
refiero a la percepción no por la fe, sino por el amor y por las obras. Pues el
mismo evangelista Juan, de quien son estas palabras, afirma también: Quien
dice: «Yo conozco a Dios», y no guarda sus mandamientos, miente.
Por
esto el Señor añade, en este mismo texto: Como el Padre me conoce a mi, yo
conozco al Padre y doy mi vida por mis ovejas, lo que equivale a decir: «En
esto consiste mi conocimiento del Padre y el conocimiento que el Padre tiene de
mí, en que doy mi vida por mis ovejas; esto es, el amor que me hace morir por
mis ovejas demuestra hasta qué punto amo al Padre.»
Referente
a sus ovejas, dice también: Mis ovejas oyen mi voz; yo las conozco y ellas me
siguen, y yo les doy vida eterna. Y un poco antes había dicho también acerca de
ellas: El que entre por mi se salvará, disfrutará de libertad para entrar y
salir, y encontrará pastos abundantes. Entrará, en efecto, al abrirse a la fe,
saldrá al pasar de la fe a la visión y la contemplación, encontrará pastos en
el banquete eterno.
Sus
ovejas encontrarán pastos, porque todo aquel que lo sigue con un corazón
sencillo es alimentado con un pasto siempre verde. ¿Y cuál es el pasto de estas
ovejas, sino el gozo íntimo de un paraíso siempre lozano? El pasto de los
elegidos es la presencia del rostro de Dios, que, al ser contemplado ya sin
obstáculo alguno, sacia para siempre el espíritu con el alimento de vida.
Busquemos,
pues, queridos hermanos, estos pastos, para alegrarnos en ellos junto con la
multitud de los ciudadanos del cielo. La misma alegría de los que ya disfrutan
de este gozo nos invita a ello. Por tanto, hermanos, despertemos nuestro
espíritu, enardezcamos nuestra fe, inflamemos nuestro deseo de las cosas
celestiales; amar así es ponernos ya en camino.
Que
ninguna adversidad nos prive del gozo de esta fiesta interior, porque al que
tiene la firme decisión de llegar a término ningún obstáculo del camino puede
frenarlo en su propósito. No nos dejemos seducir por la prosperidad, ya que
sería un caminante insensato el que, contemplando la amenidad del paisaje, se
olvidara del término de su camino.
RESPONSORIO Cf. Jn
10, 14. 15; 1Co 5, 7
R.
Resucitó el buen Pastor, que dio la vida por sus ovejas; * él se dignó morir
por su rebaño. Aleluya.
V.
Cristo, nuestro cordero pascual, ha sido inmolado.
R.
Él se dignó morir por su rebaño. Aleluya.
Evangelio del IV Domingo de Pascua
26
Abr 2026
Lectura
del santo evangelio según san Juan (10,1-10):
En
aquel tiempo, dijo Jesús:
«En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el aprisco de
las ovejas, sino que salta por otra parte, ese es ladrón y bandido; pero el que
entra por la puerta es pastor de las ovejas. A este le abre el guarda y las
ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las
saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, camina delante de ellas, y las
ovejas lo siguen, porque conocen su voz; a un extraño no lo seguirán, sino que
huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños».
Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba.
Por eso añadió Jesús:
«En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que
han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los
escucharon.
Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y
encontrará pastos.
El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estragos; yo he venido para
que tengan vida y la tengan abundante».
Palabra
del Señor
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Yo soy el Pastor de las ovejas;
yo soy el camino, la verdad y la vida; yo soy el buen Pastor, y conozco a mis
ovejas y ellas me conocen a mí. Aleluya.
Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU
PRECURSOR Lc 1, 68-79
Bendito
sea el Señor, Dios de Israel,
porque
ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos
una fuerza de salvación
en
la casa de David, su siervo,
según
lo había predicho desde antiguo
por
boca de sus santos profetas:
Es
la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y
de la mano de todos los que nos odian;
ha
realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando
su santa alianza
y
el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para
concedernos que, libres de temor,
arrancados
de la mano de los enemigos,
le
sirvamos con santidad y justicia,
en
su presencia, todos nuestros días.
Y
a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque
irás delante del Señor
a
preparar sus caminos,
anunciando
a su pueblo la salvación,
el
perdón de sus pecados.
Por
la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos
visitará el sol que nace de lo alto,
para
iluminar a los que viven en tiniebla
y
en sombra de muerte,
para
guiar nuestros pasos
por
el camino de la paz.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Yo soy el Pastor de las ovejas;
yo soy el camino, la verdad y la vida; yo soy el buen Pastor, y conozco a mis
ovejas y ellas me conocen a mí. Aleluya.
PRECES
Invoquemos
a Dios, Padre todopoderoso, que resucitó a Jesús, nuestro jefe y salvador, y
aclamémoslo, diciendo:
*Ilumínanos, Señor, con la luz de
Cristo*.
Padre
santo, que hiciste pasar a tu Hijo amado de las tinieblas de la muerte a la luz
de tu gloria,
haz
que podamos llegar también nosotros a tu luz admirable.
Tú
que nos has salvado por la fe,
haz
que vivamos hoy según la fe que profesamos en nuestro bautismo.
Tú
que quieres que busquemos las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a tu
derecha,
líbranos
de la seducción del pecado.
Haz
que nuestra vida, oculta en ti con Cristo, brille en el mundo,
para
que aparezcan los cielos nuevos y la tierra nueva.
Se
pueden añadir algunas intenciones libres
Dirijámonos
ahora al Padre con las palabras que el Espíritu del Señor resucitado pone en
nuestra boca:
Padre nuestro...
ORACION
Dios
todopoderoso y eterno, que has dado a tu Iglesia el gozo inmenso de la
resurrección de Jesucristo, te pedimos que nos lleves a gozar de las alegrías celestiales,
para que así llegue también el humilde rebaño hasta donde penetró su victorioso
Pastor. Él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios,
por los siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V.
El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R.
Amén.
II VÍSPERAS
(Oración
de la tarde)
INVOCACIÓN
INICIAL
V.
Dios mío, ven en mi auxilio
R.
Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
Himno:
AL FIN SERÁ LA PAZ Y LA CORONA
Al
fin será la paz y la corona,
los
vítores, las palmas sacudidas,
y
un aleluya inmenso como el cielo
para
cantar la gloria del Mesías.
Será
el estrecho abrazo de los hombres,
sin
muerte, sin pecado, sin envidia;
será
el amor perfecto del encuentro,
será
como quien llora de alegría.
Porque
hoy remonta el vuelo el sepultado
y
va por el sendero de la vida
a
saciarse de gozo junto al Padre
y
a preparar la mesa de familia.
Se
fue, pero volvía, se mostraba,
lo
abrazaban, hablaba, compartía;
y
escondido la Iglesia lo contempla,
lo
adora más presente todavía.
Hundimos
en sus ojos la mirada,
y
ya es nuestra la historia que principia,
nuestros
son los laureles de su frente,
aunque
un día le dimos las espinas.
Que
el tiempo y el espacio limitados
sumisos
al Espíritu se rindan,
y
dejen paso a Cristo omnipotente,
a
quien gozoso el mundo glorifica. Amén.
SALMODIA
Ant
1. Buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo, sentado a la derecha de
Dios. Aleluya.
Salmo
109, 1-5. 7 - EL MESÍAS, REY Y SACERDOTE.
Oráculo
del Señor a mi Señor:
«Siéntate
a mi derecha,
y
haré de tus enemigos
estrado
de tus pies.»
Desde
Sión extenderá el Señor
el
poder de tu cetro:
somete
en la batalla a tus enemigos.
«Eres
príncipe desde el día de tu nacimiento,
entre
esplendores sagrados;
yo
mismo te engendré, como rocío,
antes
de la aurora.»
El
Señor lo ha jurado y no se arrepiente:
«Tú
eres sacerdote eterno
según
el rito de Melquisedec.»
El
Señor a tu derecha, el día de su ira,
quebrantará
a los reyes.
En
su camino beberá del torrente,
por
eso levantará la cabeza.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo, sentado a la derecha de
Dios. Aleluya.
Ant
2. En las tinieblas brilla una luz para el justo. Aleluya.
Salmo
111- FELICIDAD DEL JUSTO
Dichoso
quien teme al Señor
y
ama de corazón sus mandatos.
Su
linaje será poderoso en la tierra,
la
descendencia del justo será bendita.
En
su casa habrá riquezas y abundancia,
su
caridad es constante, sin falta.
En
las tinieblas brilla como una luz
el
que es justo, clemente y compasivo.
Dichoso
el que se apiada y presta,
y
administra rectamente sus asuntos.
El
justo jamás vacilará,
su
recuerdo será perpetuo.
No
temerá las malas noticias,
su
corazón está firme en el Señor.
Su
corazón está seguro, sin temor,
hasta
que vea derrotados a sus enemigos.
Reparte
limosna a los pobres;
su
caridad es constante, sin falta,
y
alzará la frente con dignidad.
El
malvado, al verlo, se irritará,
rechinará
los dientes hasta consumirse.
La
ambición del malvado fracasará.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
En las tinieblas brilla una luz para el justo. Aleluya.
Ant
3. Aleluya. La salvación y la gloria y el poder son de nuestro Dios. Aleluya.
Cántico:
LAS BODAS DEL CORDERO - Cf. Ap 19,1-2, 5-7
El
cántico siguiente se dice con todos los Aleluya intercalados cuando el oficio
es cantado. Cuando el Oficio se dice sin canto es suficiente decir el Aleluya
sólo al principio y al final de cada estrofa.
Aleluya.
La
salvación y la gloria y el poder son de nuestro Dios
(R.
Aleluya)
porque
sus juicios son verdaderos y justos.
R.
Aleluya, (aleluya).
Aleluya.
Alabad
al Señor sus siervos todos.
(R.
Aleluya)
Los
que le teméis, pequeños y grandes.
R.
Aleluya, (aleluya).
Aleluya.
Porque
reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo.
(R.
Aleluya)
Alegrémonos
y gocemos y démosle gracias.
R.
Aleluya, (aleluya).
Aleluya.
Llegó
la boda del cordero.
(R.
Aleluya)
Su
esposa se ha embellecido.
R.
Aleluya, (aleluya).
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Aleluya. La salvación y la gloria y el poder son de nuestro Dios. Aleluya.
LECTURA
BREVE Hb 10, 12-14
Cristo,
habiendo ofrecido un solo sacrificio en expiación de los pecados, está sentado
para siempre a la diestra de Dios, y espera el tiempo que falta «hasta que sus
enemigos sean puestos por escabel de sus pies». Así, con una sola oblación, ha
llevado para siempre a la perfección en la gloria a los que ha santificado.
RESPONSORIO
BREVE
V.
Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya, aleluya.
R.
Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya, aleluya.
V.
Y se ha aparecido a Simón.
R.
Aleluya, aleluya.
V.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R.
Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya, aleluya.
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Ant.
Mis ovejas atienden a mi voz, y yo, el Señor, las conozco a ellas. Aleluya.
Cántico
de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
Proclama
mi alma la grandeza del Señor,
se
alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque
ha mirado la humillación de su esclava.
Desde
ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque
el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su
nombre es santo,
y
su misericordia llega a sus fieles
de
generación en generación.
El
hace proezas con su brazo:
dispersa
a los soberbios de corazón,
derriba
del trono a los poderosos
y
enaltece a los humildes,
a
los hambrientos los colma de bienes
y
a los ricos los despide vacíos.
Auxilia
a Israel, su siervo,
acordándose
de su misericordia
-como
lo había prometido a nuestros padres-
en
favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Mis ovejas atienden a mi voz, y yo, el Señor, las conozco a ellas. Aleluya.
PRECES
Oremos
a Dios Padre, que resucitó a su Hijo Jesucristo y lo exaltó a su derecha, y
digámosle:
Haz
que participemos, Señor, de la gloria de Cristo.
Padre
justo, que por la victoria de la cruz elevaste a Cristo sobre la tierra,
atrae
hacia él a todos los hombres.
Por
tu Hijo glorificado, envía, Señor, sobre tu Iglesia al Espíritu Santo,
a
fin de que tu pueblo sea en medio del mundo signo de la unidad de los hombres.
Conserva
en la fe de su bautismo a la nueva prole renacida del agua y del Espíritu
Santo,
para
que alcance la vida eterna.
Por
tu Hijo glorificado, ayuda, Señor, a los que sufren, da la libertad a los
presos, la salud a los enfermos
y
la abundancia de tus bienes a todos los hombres.
Se
pueden añadir algunas intenciones libres
A
nuestros hermanos difuntos, a quienes mientras vivían en este mundo diste el
cuerpo y la sangre de tu Hijo glorioso,
concédeles
la gloria de la resurrección en el último día.
Terminemos
nuestra oración con las palabras del Señor:
Padre
nuestro...
ORACION
Dios
todopoderoso y eterno, que has dado a tu Iglesia el gozo inmenso de la
resurrección de Jesucristo, te pedimos que nos lleves a gozar de las alegrías
celestiales, para que así llegue también el humilde rebaño hasta donde penetró
su victorioso Pastor. Él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu
Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V.
El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R.
Amén.
COMPLETAS
(Oración
antes del descanso nocturno)
INVOCACIÓN
INICIAL
V.
Dios mío, ven en mi auxilio
R.
Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
EXAMEN
DE CONCIENCIA
Hermanos,
habiendo llegado al final de esta jornada que Dios nos ha concedido,
reconozcamos sinceramente nuestros pecados.
Yo
confieso ante Dios todopoderoso
y
ante vosotros, hermanos,
que
he pecado mucho
de
pensamiento, palabra, obra y omisión:
por
mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.
Por
eso ruego a santa María, siempre Virgen,
a
los ángeles, a los santos y a vosotros, hermanos,
que
intercedáis por mí ante Dios, nuestro Señor.
V.
El Señor todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados
y nos lleve a la vida eterna.
R.
Amén.
Himno:
EL CORAZÓN SE DILATA
El
corazón se dilata
sin
noche en tu santo cuerpo,
oh
morada iluminada,
mansión
de todo consuelo.
Por
tu muerte sin pecado,
por
tu descanso y tu premio,
en
ti, Jesús, confiamos,
y
te miramos sin miedo.
Como
vigilia de amor
te
ofrecemos nuestro sueño;
tú
que eres el paraíso,
danos
un puesto en tu reino. Amén.
SALMODIA
Ant
1. Aleluya, aleluya, aleluya.
Salmo
90 - A LA SOMBRA DEL OMNIPOTENTE.
Tú
que habitas al amparo del Altísimo,
que
vives a la sombra del Omnipotente,
di
al Señor: «Refugio mío, alcázar mío.
Dios
mío, confío en ti.»
Él
te librará de la red del cazador,
de
la peste funesta.
Te
cubrirá con sus plumas,
bajo
sus alas te refugiarás:
su
brazo es escudo y armadura.
No
temerás el espanto nocturno,
ni
la flecha que vuela de día,
ni
la peste que se desliza en las tinieblas,
ni
la epidemia que devasta a mediodía.
Caerán
a tu izquierda mil,
diez
mil a tu derecha;
a
ti no te alcanzará.
Tan
sólo abre tus ojos
y
verás la paga de los malvados,
porque
hiciste del Señor tu refugio,
tomaste
al Altísimo por defensa.
No
se te acercará la desgracia,
ni
la plaga llegará hasta tu tienda,
porque
a sus ángeles ha dado órdenes
para
que te guarden en tus caminos;
te
llevarán en sus palmas,
para
que tu pie no tropiece en la piedra;
caminarás
sobre áspides y víboras,
pisotearás
leones y dragones.
«Se
puso junto a mí: lo libraré;
lo
protegeré porque conoce mi nombre,
me
invocará y lo escucharé.
Con
él estaré en la tribulación,
lo
defenderé, lo glorificaré;
lo
saciaré de largos días,
y
le haré ver mi salvación.»
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Aleluya, aleluya, aleluya.
LECTURA
BREVE Ap 22, 4-5
Verán
el rostro del Señor, y tendrán su nombre en la frente. Y no habrá más noche, y
no necesitarán luz de lámpara ni de sol, porque el Señor Dios alumbrará sobre
ellos, y reinarán por los siglos de los siglos.
RESPONSORIO
BREVE
V.
En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. Aleluya, aleluya.
R.
En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. Aleluya, aleluya.
V.
Tú, el Dios leal, nos librarás.
R.
Aleluya, aleluya.
V.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R.
En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. Aleluya, aleluya.
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Ant.
Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con
Cristo y descansemos en paz. Aleluya.
CÁNTICO
DE SIMEÓN Lc 2, 29-32
Ahora,
Señor, según tu promesa,
puedes
dejar a tu siervo irse en paz,
porque
mis ojos han visto a tu Salvador,
a
quien has presentado ante todos los pueblos
luz
para alumbrar a las naciones
y
gloria de tu pueblo Israel.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con
Cristo y descansemos en paz. Aleluya.
ORACION
OREMOS,
Humildemente
te pedimos, Señor, que después de haber celebrado en este día los misterios de
la resurrección de tu Hijo, sin temor alguno, descansemos en tu paz, y mañana
nos levantemos alegres para cantar nuevamente tus alabanzas. Por Cristo nuestro
Señor.
Amén.
BENDICIÓN
V.
El Señor todopoderoso nos conceda una noche tranquila y una santa muerte.
R.
Amén.
ANTIFONA
FINAL DE LA SANTISIMA VIRGEN
Reina
del cielo, alégrate, aleluya,
porque
Cristo,
a
quien llevaste en tu seno, aleluya,
ha
resucitado, según su palabra, aleluya.
Ruega
al Señor por nosotros, aleluya.



