Musica Para el Alma
lunes, 4 de mayo de 2026
JUAN 14,27-31a CICLO A
Evangelio del Martes de la V Semana de Pascua
05 May 2026
*Lectura del santo evangelio según san Juan (14,27-31a)*
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy yo como la da el mundo. Que no
turbe vuestro corazón ni se acobarde. Me habéis oído decir: “Me voy y vuelvo a
vuestro lado”. Si me amarais, os alegraríais de que vaya al Padre, porque el
Padre es más que yo. Os lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando
suceda creáis.
Ya no hablaré mucho con vosotros, pues se acerca el príncipe del mundo; no es
que él tenga poder sobre mí, pero es necesario que el mundo comprenda que yo
amo al Padre, y que, como el Padre me ha ordenado, así actúo yo».
Palabra del Señor
*Que la
Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*
(«Os dejo la paz, mi paz os doy; no os la doy como
la da el mundo.»)
*El Señor, nos
quiere dejar algo que solo él tiene, algo que solo él nos puede dar, y no es
algo que se pueda conseguir en el mercado. El Señor, nos ofrece la paz, y él quiere
que todo el mundo la pueda conocer y la pueda disfrutar. Por eso nos invita no
tener miedo en el corazón, y que no nos dejemos confundir, porque la paz que nos
ofrece el Señor, es un escándalo en este mundo, es una paz que goza cuando
busca el bien de los demás, es una paz que recibe vida cuando podemos entender
que lo más importante es luchar para conservar la vida humana, y esa Paz solo
se puede vivir desde el amor. Es por eso que Jesús nos invita a la alegría, a
que nos alegremos de su partida al Padre, porque solo con su partida podremos
recibir lo más importante el Espíritu Santo, que vendrá y nos lo explicara
todo, y entre las cosas que nos mostrara es la gracia de poder comprender las palabras
de Jesús cuando nos dice: Si me amarais, os alegraríais de que vaya al Padre*
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAUDES Y VISPERAS DEL MARTES 5
*LAS LAUDES Y
LAS VISPERAS*
Abre, Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de
todos los pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y
enciende mi sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar
este Oficio, y merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por
Cristo nuestro Señor. Amén
*MARTES
SEMANA V PASCUA*
LAUDES
(Oración
de la mañana)
INVOCACIÓN
INICIAL
V.
Señor abre mis labios
R.
Y mi boca proclamará tu alabanza
INVITATORIO
Ant.
Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya.
Salmo
94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid,
aclamemos al Señor,
demos
vítores a la Roca que nos salva;
entremos
a su presencia dándole gracias,
aclamándolo
con cantos.
Porque
el Señor es un Dios grande,
soberano
de todos los dioses:
tiene
en su mano las simas de la tierra,
son
suyas las cumbres de los montes;
suyo
es el mar, porque él lo hizo,
la
tierra firme que modelaron sus manos.
Venid,
postrémonos por tierra,
bendiciendo
al Señor, creador nuestro.
Porque
él es nuestro Dios,
y
nosotros su pueblo,
el
rebaño que él guía.
Ojalá
escuchéis hoy su voz:
«No
endurezcáis el corazón como en Meribá,
como
el día de Masá en el desierto;
cuando
vuestros padres me pusieron a prueba
y
dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante
cuarenta años
aquella
generación me repugnó, y dije:
Es
un pueblo de corazón extraviado,
que
no reconoce mi camino;
por
eso he jurado en mi cólera
que
no entrarán en mi descanso»
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Himno:
ESTABA AL ALBA MARÍA
Estaba
al alba María,
porque
era la enamorada.
«¡María!»,
la voz amada.
«¡Rabbuní!»,
dice María.
El
amor se hizo un abrazo
junto
a las plantas benditas;
las
llagas glorificadas
ríos
de fuego y delicia;
Jesús,
esposo divino,
María,
esposa cautiva.
Estaba
al alba María,
para
una unción preparada.
Jesús
en las azucenas
al
claro del bello día.
En
los brazos del Esposo
la
Iglesia se regocija.
¡Gloria
al Señor encontrado,
gloria
al Dios de la alegría,
gloria
al Amor más amado,
gloria
y paz, y Pascua y dicha! ¡Aleluya!
Estaba
al alba María,
es
Pascua en la Iglesia santa. ¡Aleluya! Amén.
SALMODIA
Ant
1. El que bajó es el mismo que ha subido también a lo más alto de los cielos.
Aleluya.
Salmo
23 - ENTRADA SOLEMNE DE DIOS EN SU TEMPLO.
Del
Señor es la tierra y cuanto la llena,
el
orbe y todos sus habitantes:
El
la fundó sobre los mares,
El
la afianzó sobre los ríos.
¿Quién
puede subir al monte del Señor?
¿Quién
puede estar en el recinto sacro?
El
hombre de manos inocentes
y
puro corazón,
que
no confía en los ídolos
ni
jura contra el prójimo en falso.
Ese
recibirá la bendición del Señor,
le
hará justicia el Dios de salvación.
Este
es el grupo que busca al Señor,
que
viene a tu presencia, Dios de Jacob.
¡Portones!,
alzad los dinteles,
levantaos,
puertas antiguas:
va
a entrar el Rey de la gloria.
¿Quién
es ese Rey de la gloria?
El
Señor, héroe valeroso;
el
Señor, héroe de la guerra.
¡Portones!,
alzad los dinteles,
levantaos,
puertas antiguas:
va
a entrar el Rey de la gloria.
¿Quién
es ese Rey de la gloria?
El
Señor, Dios de los ejércitos.
Él
es el Rey de la gloria.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
El que bajó es el mismo que ha subido también a lo más alto de los cielos. Aleluya.
Ant
2. Ensalzad al rey del cielo y alegraos de su grandeza. Aleluya.
Cántico:
ESPERANZA DE ISRAEL EN BABILONIA Tb 13, 1-10
Bendito
sea Dios, que vive eternamente,
y
cuyo reino dura por los siglos:
él
azota y se compadece,
hunde
hasta el abismo y saca de él,
y
no hay quien escape de su mano.
Dadle
gracias, israelitas, ante los gentiles,
porque
él nos dispersó entre ellos.
Proclamad
allí su grandeza,
ensalzadlo
ante todos los vivientes:
que
él es nuestro Dios y Señor,
nuestro
Padre por todos los siglos.
Él
nos azota por nuestros delitos,
pero
se compadecerá de nuevo,
y
os congregará de entre todas las naciones
por
donde estáis dispersados.
Si
volvéis a él de todo corazón
y
con toda el alma,
siendo
sinceros con él,
él
volverá a vosotros
y
no os ocultará su rostro.
Veréis
lo que hará con vosotros,
le
daréis gracias a boca llena,
bendeciréis
al Señor de la justicia
y
ensalzaréis al rey de los siglos.
Yo
le doy gracias en mi cautiverio,
anuncio
su grandeza y su poder
a
un pueblo pecador.
Convertíos,
pecadores,
obrad
rectamente en su presencia:
quizá
os mostrará benevolencia
y
tendrá compasión.
Ensalzaré
a mi Dios, al rey del cielo,
y
me alegraré de su grandeza.
Anuncien
todos los pueblos sus maravillas
y
alábenle sus elegidos en Jerusalén.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Ensalzad al rey del cielo y alegraos de su grandeza. Aleluya.
Ant
3. La tierra está llena de la bondad del Señor. Aleluya.
Salmo
32 - HIMNO AL PODER Y A LA PROVIDENCIA DE DIOS
Aclamad,
justos, al Señor,
que
merece la alabanza de los buenos.
Dad
gracias al Señor con la cítara,
tocad
en su honor el arpa de diez cuerdas;
cantadle
un cántico nuevo,
acompañando
vuestra música con aclamaciones:
que
la palabra del Señor es sincera,
y
todas sus acciones son leales,
él
ama la justicia y el derecho,
y
su misericordia llena la tierra.
La
palabra del Señor hizo el cielo;
el
aliento de su boca, sus ejércitos;
encierra
en un odre las aguas marinas,
mete
en un depósito el océano.
Tema
al Señor la tierra entera,
tiemblen
ante él los habitantes del orbe:
porque
él lo dijo, y existió;
él
lo mandó, y surgió.
El
Señor deshace los planes de las naciones,
frustra
los proyectos de los pueblos;
pero
el plan del Señor subsiste por siempre,
los
proyectos de su corazón, de edad en edad.
Dichosa
la nación cuyo Dios es el Señor,
el
pueblo que él se escogió como heredad.
El
Señor mira desde el cielo,
se
fija en todos los hombres;
desde
su morada observa
a
todos los habitantes de la tierra:
él
modeló cada corazón,
y
comprende todas sus acciones.
No
vence el rey por su gran ejército,
no
escapa el soldado por su mucha fuerza,
nada
valen sus caballos para la victoria,
ni
por su gran ejército se salva.
Los
ojos del Señor están puestos en sus fieles,
en
los que esperan en su misericordia,
para
librar sus vidas de la muerte
y
reanimarlos en tiempo de hambre.
Nosotros
esperamos en el Señor:
él
es nuestro auxilio y escudo,
con
él se alegra nuestro corazón,
en
su santo nombre confiamos.
Que
tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como
lo esperamos de ti.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
La tierra está llena de la bondad del Señor. Aleluya.
LECTURA
BREVE Hch 13, 30-33
Dios
resucitó a Jesús de entre los muertos. Y durante muchos días se apareció a los
que con él habían subido de Galilea a Jerusalén: éstos, efectivamente, dan
ahora testimonio de él ante el pueblo. Y nosotros os damos la buena nueva: la
promesa que Dios hizo a nuestros padres la ha cumplido él ahora con nosotros,
sus hijos, resucitando a Jesús, según está escrito en el salmo segundo: «Tú
eres mi Hijo; yo te he engendrado hoy.»
RESPONSORIO
BREVE
V.
El Señor ha resucitado del sepulcro. Aleluya, aleluya.
R.
El Señor ha resucitado del sepulcro. Aleluya, aleluya.
V.
El que por nosotros colgó del madero.
R.
Aleluya, aleluya.
V.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R.
El Señor ha resucitado del sepulcro. Aleluya, aleluya.
PRIMERA
LECTURA
De
los Hechos de los apóstoles 17, 19-34
DISCURSO
DE PABLO EN EL AREÓPAGO
Un
día, los atenienses tomaron a Pablo y lo llevaron al Areópago; y le dijeron:
«¿Podemos
saber qué nueva doctrina es ésta que enseñas? Son cosas extrañas las que nos
dices, y queremos saber qué quiere decir todo eso.»
Todos
los atenienses y los extranjeros que allí viven no se ocupan de otra cosa que
de decir y oír novedades. Puesto Pablo en pie, en medio del Areópago, dijo:
«Atenienses,
veo que sois en todo los hombres más religiosos. Al recorrer y contemplar
vuestros monumentos sagrados, hasta he hallado un altar con la siguiente
inscripción: "Al dios desconocido." Pues bien, a ése que, sin
conocer, veneráis, vengo yo a anunciaros. El Dios que hizo el mundo con todo lo
que hay en él, ese Dios, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en
templos levantados por los hombres, ni tampoco es servido por manos humanas,
como si de algo necesitase. Él da a todos lá vida, el aliento y todas las
cosas. Él hizo que todo el linaje humano, proveniente de un solo hombre,
poblase la faz de la tierra. Él fijó a cada nación las épocas de su historia y
los confines de su territorio; todo ello, con el fin dé que buscasen a Dios y,
siquiera a tientas, lo hallasen; porque ciertamente no está lejos de nosotros,
pues en él vivimos, nos movemos y existimos.
Así
lo han dicho también algunos de vuestros poetas: "Porque somos también de
su linaje." Si, pues, somos linaje de Dios, no debemos figurarnos que lá
divinidad es semejante al oro, o a la plata, o a la piedra, obras del arte y
del ingenio humano. Dios ha dejado pasar estos tiempos de ignorancia como si no
los viese. Pero ahora anuncia a los hombres que todos y en todas partes deben
convertirse, porque ha fijado un día para juzgar al mundo con toda justicia por
medio de un hombre, a quien ha establecido para ese fin, y lo ha acreditado
resucitándolo de entre los muertos.»
Cuando
oyeron lo de la resurrección de los muertos, unos se echaron a reír; otros
dijeron:
«Ya
volveremos a escucharte otra vez sobre lo mismo.»
Y
Pablo salió de entre ellos. Algunos se adhirieron a la doctrina y abrazaron la
fe. Entre éstos se encontraban Dionisio Areopagita, una mujer llamada Damaris y
algunos más.
RESPONSORIO
Hch 17, 31; Sal 97, 9b
R.
Dios ha fijado un día para juzgar al mundo con toda justicia * por medio de un
hombre, a quien ha establecido para ese fin, resucitándolo de entre los
muertos. Aleluya.
V.
Regirá el orbe con justicia y los pueblos con rectitud.
R.
Por medio de un hombre, a quien ha establecido para ese fin, resucitándolo de
entre los muertos. Aleluya.
SEGUNDA
LECTURA
Del
Comentario de san Cirilo de Alejandría, obispo, sobre el evangelio de san Juan
(Libro
10, 2: PG 74, 331-334)
YO
SOY LA VID, VOSOTROS LOS SARMIENTOS
El
Señor -queriendo enseñarnos la necesidad que tenemos de estar unidos a él por
el amor, y el gran provecho que nos proviene de esta unión- se da a sí mismo el
nombre de vid, y llama sarmientos a los que están injertados y como
introducidos en él, y han sido hechos ya partícipes de su misma naturaleza por
la comunicación del Espíritu Santo (ya que es el santo Espíritu de Cristo quien
nos une a él).
La
adhesión de los que se allegan a la vid es una adhesión de voluntad y de
propósito, la unión de la vid con nosotros es una adhesión de afecto y de
naturaleza. Movidos por nuestro buen propósito, nos allegamos a Cristo por la
fe y, así, nos convertimos en linaje suyo, al obtener de él la dignidad de la
adopción filial. En efecto, como dice san Pablo, quien se une al Señor es un
espíritu con él.
Del
mismo modo que el Apóstol, en otro lugar de la Escritura, da al Señor el nombre
de base y fundamento (ya que sobre él somos edificados y somos llamados piedras
vivas y espirituales, formando un sacerdocio sagrado, para ser morada de Dios
en el Espíritu, y no existe otro modo con que podamos ser así edificados, si no
tenemos a Cristo por fundamento), aquí también, en el mismo sentido, el Señor
se da a sí mismo el nombre de vid, como madre y educadora de sus sarmientos.
Hemos
sido regenerados por él y en él, en el Espíritu, para que demos frutos de vida,
no de aquella vida antigua y ya caduca, sino de aquella otra que consiste en la
novedad de vida y en el amor para con él. Nuestra permanencia en este nuevo ser
depende de que estemos en cierto modo injertados en él, de que permanezcamos
tenazmente adheridos al santo mandamiento nuevo que se nos ha dado, y nos toca
a nosotros conservar con solicitud este título de nobleza, no permitiendo en
absoluto que el Espíritu que habita en nosotros sea contristado en lo más
mínimo, ya que por él habita Dios en nosotros.
El
evangelista Juan nos enseña sabiamente de qué modo estamos en Cristo y él en
nosotros, cuando dice: En esto conocemos que permanecemos en él y él en
nosotros: en que nos ha dado de su Espíritu.
En
efecto, del mismo modo que la raíz comunica a las ramas su misma manera de ser,
así también el Verbo unigénito de Dios infunde en los santos un cierto
parentesco de naturaleza con Dios Padre y consigo mismo, otorgando el Espíritu
y una santidad omnímoda, principalmente, a aquellos que están unidos a él por
la fe, a quienes impulsa a su amor, infundiendo en ellos el conocimiento de
toda virtud y bondad.
RESPONSORIO
Jn 15, 4. 16
R.
Permaneced en mí y yo permaneceré en vosotros: * como el sarmiento no puede dar
fruto por sí mismo, si no está unido a la vid, así tampoco vosotros, si no
permanecéis en mí. Aleluya.
V.
Yo os he elegido para que vayáis y deis fruto, y que vuestro fruto sea
permanente.
R.
Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no está unido a la vid,
así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Aleluya.
Evangelio del Martes de la V
Semana de Pascua
05
May 2026
*Lectura
del santo evangelio según san Juan (14,27-31a)*
En
aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy yo como la da el mundo. Que no
turbe vuestro corazón ni se acobarde. Me habéis oído decir: “Me voy y vuelvo a
vuestro lado”. Si me amarais, os alegraríais de que vaya al Padre, porque el
Padre es más que yo. Os lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando
suceda creáis.
Ya no hablaré mucho con vosotros, pues se acerca el príncipe del mundo; no es
que él tenga poder sobre mi, pero es necesario que el mundo comprenda que yo
amo al Padre, y que, como el Padre me ha ordenado, así actúo yo».
Palabra
del Señor
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Ant.
La paz os dejo, aleluya, mi paz os doy. Aleluya.
Cántico
de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR Lc 1, 68-79
Bendito
sea el Señor, Dios de Israel,
porque
ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos
una fuerza de salvación
en
la casa de David, su siervo,
según
lo había predicho desde antiguo
por
boca de sus santos profetas:
Es
la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y
de la mano de todos los que nos odian;
ha
realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando
su santa alianza
y
el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para
concedernos que, libres de temor,
arrancados
de la mano de los enemigos,
le
sirvamos con santidad y justicia,
en
su presencia, todos nuestros días.
Y
a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque
irás delante del Señor
a
preparar sus caminos,
anunciando
a su pueblo la salvación,
el
perdón de sus pecados.
Por
la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos
visitará el sol que nace de lo alto,
para
iluminar a los que viven en tiniebla
y
en sombra de muerte,
para
guiar nuestros pasos
por
el camino de la paz.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
La paz os dejo, aleluya, mi paz os doy. Aleluya.
PRECES
Alabemos
a Cristo, que con su poder reconstruyó el templo destruido de su cuerpo, y
supliquémosle:
Concédenos,
Señor, los frutos de tu resurrección.
Cristo
Salvador, que en tu resurrección anunciaste la alegría a las mujeres y a los
apóstoles y salvaste al universo entero,
conviértenos
en testigos de tu resurrección.
Tú
que has prometido la resurrección universal y has anunciado una vida nueva,
haz
de nosotros mensajeros del Evangelio de la vida.
Tú
que te apareciste repetidas veces a los apóstoles y les comunicaste el Espíritu
Santo,
renuévanos
por el Espíritu consolador.
Tú
que prometiste estar con tus discípulos hasta el fin del mundo,
quédate
hoy con nosotros y sé siempre nuestro compañero.
Se
pueden añadir algunas intenciones libres
Concluyamos
nuestra oración, diciendo juntos las palabras de Jesús, nuestro maestro:
Padre
nuestro...
ORACION
Dios
nuestro, que por la resurrección de Cristo nos restituyes el derecho de entrar
en la vida eterna, fortifica la fe y la esperanza de tu pueblo, para que
esperemos siempre confiadamente la realización de todo aquello que nos tienes
prometido. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en
la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V.
El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R.
Amén.
VÍSPERAS
(Oración
de la tarde)
INVOCACIÓN
INICIAL
V.
Dios mío, ven en mi auxilio
R.
Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
Himno:
NOS REÚNE DE NUEVO EL MISTERIO
Nos
reúne de nuevo el misterio
del
Señor que resurge a la vida,
con
su luz ilumina a la Iglesia,
como
el sol al nacer cada día.
Resucita
también nuestras almas,
que
tu muerte libró del castigo
y
vencieron contigo al pecado
en
las aguas del santo bautismo.
Transfigura
los cuerpos mortales
que
contemplan tu rostro glorioso,
bella
imagen del Dios invisible
que
ha querido habitar con nosotros.
Cuando
vengas, Señor, en tu gloria,
que
podamos salir a tu encuentro,
y
a tu lado vivamos por siempre
dando
gracias al Padre en el reino. Amén.
SALMODIA
Ant
1. Ha llegado el reino de Dios y el poder de su Cristo. Aleluya.
Salmo
19 - ORACIÓN POR LA VICTORIA DEL REY.
Que
te escuche el Señor el día del peligro,
que
te sostenga el nombre del Dios de Jacob;
que
te envíe auxilio desde el santuario,
que
te apoye desde el monte Sión;
que
se acuerde de todas tus ofrendas,
que
le agraden tus sacrificios;
que
cumpla el deseo de tu corazón,
que
dé éxito a todos tus planes.
Que
podamos celebrar tu victoria
y
en el nombre de nuestro Dios alzar estandartes;
que
el Señor te conceda todo lo que pides.
Ahora
reconozco que el Señor
da
la victoria a su Ungido,
que
lo ha escuchado desde su santo cielo,
con
los prodigios de su mano victoriosa.
Unos
confían en sus carros,
otros
en su caballería;
nosotros
invocamos el nombre
del
Señor, Dios nuestro.
Ellos
cayeron derribados,
nosotros
nos mantenemos en pie.
Señor,
da la victoria al rey
y
escúchanos cuando te invocamos.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Ha llegado el reino de Dios y el poder de su Cristo. Aleluya.
Ant
2. Has asumido, Señor, el poder y has empezado a reinar. Aleluya.
Salmo
20, 2-8. 14 - ACCIÓN DE GRACIAS POR LA VICTORIA DEL REY.
Señor,
el rey se alegra por tu fuerza,
¡y
cuánto goza con tu victoria!
Le
has concedido el deseo de su corazón,
no
le has negado lo que pedían sus labios.
Te
adelantaste a bendecirlo con el éxito,
y
has puesto en su cabeza una corona de oro fino.
Te
pidió vida, y se la has concedido,
años
que se prolongan sin término.
Tu
victoria ha engrandecido su fama,
lo
has vestido de honor y majestad.
Le
concedes bendiciones incesantes,
lo
colmas de gozo en tu presencia;
porque
el rey confía en el Señor,
y
con la gracia del Altísimo no fracasará.
Levántate,
Señor, con tu fuerza,
y
al son de instrumentos cantaremos tu poder.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Has asumido, Señor, el poder y has empezado a reinar. Aleluya.
Ant
3. Tema al Señor la tierra entera, porque él lo dijo y existió. Aleluya.
Cántico:
HIMNO A DIOS CREADOR Ap. 4, 11; 5, 9-10. 12
Eres
digno, Señor Dios nuestro, de recibir la gloria,
el
honor y el poder,
porque
tú has creado el universo;
porque
por tu voluntad lo que no existía fue creado.
Eres
digno de tomar el libro y abrir sus sellos,
porque
fuiste degollado
y
por tu sangre compraste para Dios
hombres
de toda raza, lengua, pueblo y nación;
y
has hecho de ellos para nuestro Dios
un
reino de sacerdotes
y
reinan sobre la tierra.
Digno
es el Cordero degollado
de
recibir el poder, la riqueza y la sabiduría,
la
fuerza y el honor, la gloria y la alabanza.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Tema al Señor la tierra entera, porque él lo dijo y existió. Aleluya.
LECTURA
BREVE 1Pe 2, 4-5
Acercándoos
al Señor, la piedra viva, rechazada por los hombres, pero escogida y apreciada
por Dios, también vosotros, como piedras vivas, entráis en la construcción del
templo del Espíritu, formando un sacerdocio sagrado, para ofrecer sacrificios
espirituales que Dios acepta por Jesucristo.
RESPONSORIO
BREVE
V.
Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya, aleluya.
R.
Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya, aleluya.
V.
Al ver al Señor.
R.
Aleluya, aleluya.
V.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R.
Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya, aleluya.
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Ant.
Si me amaseis de veras, os alegraríais de que fuera yo al Padre. Aleluya.
Cántico
de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
Proclama
mi alma la grandeza del Señor,
se
alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque
ha mirado la humillación de su esclava.
Desde
ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque
el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su
nombre es santo,
y
su misericordia llega a sus fieles
de
generación en generación.
El
hace proezas con su brazo:
dispersa
a los soberbios de corazón,
derriba
del trono a los poderosos
y
enaltece a los humildes,
a
los hambrientos los colma de bienes
y
a los ricos los despide vacíos.
Auxilia
a Israel, su siervo,
acordándose
de su misericordia
-como
lo había prometido a nuestros padres-
en
favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Si me amaseis de veras, os alegraríais de que fuera yo al Padre. Aleluya.
PRECES
Aclamemos
alegres a Cristo, que después de ser sepultado en el seno de la tierra resucitó
gloriosamente a vida nueva, y digámosle confiados:
Rey
de la gloria, escúchanos.
Te
rogamos, Señor, por los obispos, los presbíteros y los diáconos: que sirvan con
celo a tu pueblo
y
lo conduzcan por los caminos del bien.
Te
rogamos, Señor, por los que sirven a tu Iglesia con el estudio de tu palabra:
que
escudriñen tu doctrina con pureza de corazón y deseo de adoctrinar a tu pueblo.
Te
rogamos, Señor, por todos los fieles de la Iglesia: que combatan bien el
combate de la fe
y,
habiendo corrido hasta la meta, alcancen la corona merecida.
Tú
que en la cruz cancelaste la nota de cargo de nuestra deuda,
destruye
también en nosotros toda clase de esclavitud y líbranos de toda tiniebla.
Se
pueden añadir algunas intenciones libres
Tú
que al bajar al lugar de los muertos abriste las puertas del abismo,
recibe
a nuestros hermanos difuntos en tu reino.
Terminemos
nuestra oración con las palabras del Señor:
Padre
nuestro...
ORACION
Dios
nuestro, que por la resurrección de Cristo nos restituyes el derecho de entrar
en la vida eterna, fortifica la fe y la esperanza de tu pueblo, para que
esperemos siempre confiadamente la realización de todo aquello que nos tienes
prometido. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en
la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V.
El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R.
Amén.
COMPLETAS
(Oración
antes del descanso nocturno)
INVOCACIÓN
INICIAL
V.
Dios mío, ven en mi auxilio
R.
Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
EXAMEN
DE CONCIENCIA
Hermanos,
habiendo llegado al final de esta jornada que Dios nos ha concedido,
reconozcamos sinceramente nuestros pecados.
Yo
confieso ante Dios todopoderoso
y
ante vosotros, hermanos,
que
he pecado mucho
de
pensamiento, palabra, obra y omisión:
por
mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.
Por
eso ruego a santa María, siempre Virgen,
a
los ángeles, a los santos y a vosotros, hermanos,
que
intercedáis por mí ante Dios, nuestro Señor.
V.
El Señor todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados
y nos lleve a la vida eterna.
R.
Amén.
Himno:
EN TI, SEÑOR, REPOSAN NUESTRAS VIDAS
En
ti, Señor, reposan nuestras vidas
en
el descanso santo de la noche;
tú
nos preparas para la alborada
y
en el Espíritu Santo nos acoges.
En
apartadas y lejanas tierras
el
sol ha despertado las ciudades;
amigo
de los hombres, ve sus penas
y
ensancha de tu amor los manantiales.
Vencedor
de la muerte y de las sombras,
Hijo
eterno de Dios, resucitado,
líbranos
del peligro de la noche
al
dormirnos confiados en tus brazos. Amén.
SALMODIA
Ant
1. Aleluya, aleluya, aleluya.
Salmo
142, 1-11 - LAMENTACIÓN Y SÚPLICA ANTE LA ANGUSTIA
Señor,
escucha mi oración;
tú
que eres fiel, atiende a mi súplica;
tú
que eres justo, escúchame.
No
llames a juicio a tu siervo,
pues
ningún hombre vivo es inocente frente a ti.
El
enemigo me persigue a muerte,
empuja
mi vida al sepulcro,
me
confina a las tinieblas
como
a los muertos ya olvidados.
mi
aliento desfallece,
mi
corazón dentro de mí está yerto.
Recuerdo
los tiempos antiguos,
medito
todas tus acciones,
considero
las obras de tus manos
y
extiendo mis brazos hacia ti:
tengo
sed de ti como tierra reseca.
Escúchame
en seguida, Señor,
que
me falta el aliento.
No
me escondas tu rostro,
igual
que a los que bajan a la fosa.
En
la mañana hazme escuchar tu gracia,
ya
que confío en ti;
indícame
el camino que he de seguir,
pues
levanto mi alma a ti.
Líbrame
del enemigo, Señor,
que
me refugio en ti.
Enséñame
a cumplir tu voluntad,
ya
que tú eres mi Dios.
Tu
espíritu, que es bueno,
me
guíe por tierra llana.
Por
tu nombre, Señor, consérvame vivo;
por
tu clemencia, sácame de la angustia.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Aleluya, aleluya, aleluya.
LECTURA
BREVE 1Pe 5,8-9
Sed
sobrios, estad despiertos: vuestro enemigo, el diablo, como león rugiente,
ronda buscando a quien devorar; resistidle, firmes en la fe.
RESPONSORIO
BREVE
V.
En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. Aleluya, aleluya.
R.
En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. Aleluya, aleluya.
V.
Tú, el Dios leal, nos librarás.
R.
Aleluya, aleluya.
V.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R.
En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. Aleluya, aleluya.
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Ant.
Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con
Cristo y descansemos en paz. Aleluya.
CÁNTICO
DE SIMEÓN Lc 2, 29-32
Ahora,
Señor, según tu promesa,
puedes
dejar a tu siervo irse en paz,
porque
mis ojos han visto a tu Salvador,
a
quien has presentado ante todos los pueblos
luz
para alumbrar a las naciones
y
gloria de tu pueblo Israel.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con
Cristo y descansemos en paz. Aleluya.
ORACION
OREMOS,
Ilumina,
Señor, nuestra noche y concédenos un descanso tranquilo; que mañana nos
levantemos en tu nombre y podamos contemplar, con salud y gozo, el clarear del
nuevo día. Por Cristo nuestro Señor.
Amén.
BENDICIÓN
V.
El Señor todopoderoso nos conceda una noche tranquila y una santa muerte.
R.
Amén.
ANTIFONA
FINAL DE LA SANTISIMA VIRGEN
Reina
del cielo, alégrate, aleluya,
porque
Cristo,
a
quien llevaste en tu seno, aleluya,
ha
resucitado, según su palabra, aleluya.
Ruega
al Señor por nosotros, aleluya.



