Lecturas
del Miércoles de la XIX Semana del Tiempo Ordinario
12 Ago 2026
Primera Lectura
Lectura de la profecía de Ezequiel (9,1-7;10,18-22):
Oí al Señor llamar en voz alta: «Acercaos, verdugos
de la ciudad, empuñando cada uno su arma mortal.»
Entonces aparecieron seis hombres por el camino de la puerta de arriba, la que
da al norte, empuñando mazas. En medio de ellos, un hombre vestido de lino, con
los avios de escribano a la cintura. Al llegar, se detuvieron junto al altar de
bronce. La gloria del Dios de Israel se había levantado del querubín en que se
apoyaba, yendo a ponerse en el umbral del templo.
Llamó al hombre vestido de lino, con los avíos de escribano a la cintura, y le
dijo el Señor: «Recorre la ciudad, atraviesa Jerusalén y marca en la frente a
los que se lamentan afligidos por las abominaciones que en ella se cometen.»
A los otros les dijo en mi presencia: «Recorred la ciudad detrás de él,
hiriendo sin compasión y sin piedad. A viejos, mozos y muchachas, a niños y
mujeres, matadlos, acabad con ellos; pero a ninguno de los marcados lo toquéis.
Empezad por mi santuario.» Y empezaron por los ancianos que estaban frente al
templo.
Luego les dijo: «Profanad el templo, llenando sus atrios de cadáveres, y salid
a matar por la ciudad.»
Luego la gloria del Señor salió, levantándose del umbral del templo, y se
colocó sobre los querubines. Vi a los querubines levantar las alas, remontarse
del suelo, sin separarse de las ruedas, y salir. Y se detuvieron junto a la
puerta oriental de la casa del Señor; mientras tanto, la gloria del Dios de
Israel sobresalía por encima de ellos. Eran los seres vivientes que yo había
visto debajo del Dios de Israel a orillas del río Quebar, y me di cuenta de que
eran querubines. Tenían cuatro rostros y cuatro alas cada uno, y una especie de
brazos humanos debajo de las alas, y su fisonomía era la de los rostros que yo
había contemplado a orillas del río Quebar. Caminaban de frente.
Palabra de Dios
Salmo
Sal 112,1-2.3-4.5-6
R/. La gloria del Señor se eleva
sobre el cielo
Alabad, siervos del Señor,
alabad el nombre del Señor.
Bendito sea el nombre del Señor,
ahora y por siempre. R/.
De la salida del sol hasta su ocaso,
alabado sea el nombre del Señor.
El Señor se eleva sobre todos los pueblos,
su gloria sobre el cielo. R/.
¿Quién como el Señor, Dios nuestro,
que se eleva en su trono
y se abaja para mirar al cielo y a la tierra? R/.
Evangelio del Miércoles de la XIX Semana del Tiempo Ordinario
12 Ago 2026
*Lectura del santo evangelio según san Mateo (18,15-20)*
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Si tu hermano peca, repréndelo a solas entre los dos. Si te hace caso, has
salvado a tu hermano. Si no te hace caso, llama a otro o a otros dos, para que
todo el asunto quede confirmado por boca de dos o tres testigos. Si no les hace
caso, díselo a la comunidad, y si no hace caso ni siquiera a la comunidad,
considéralo como un gentil o un publicano. Os aseguro que todo lo que atéis en
la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará
desatado en el cielo. Os aseguro, además, que si dos de vosotros se ponen de
acuerdo en la tierra para pedir algo, se lo dará mi Padre del cielo. Porque
donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.»
Palabra del Señor
*Que la Paz del Señor llegue primero a
vuestros corazones antes que mis palabras*
(Si tu
hermano peca, repréndelo a solas entre los dos. Si te hace caso, has salvado a
tu hermano)
*El Señor hace resplandecer la
belleza que existe en la palabra «sinceridad». Jesús, como gran maestro, nos
invita a ti, que eres mi hermano, y a mí, que soy tu hermano, a que no tengamos
miedo de dejarnos corregir. Todos tenemos la capacidad de pensar y hacer cosas
que no le agradan al Señor y que nos hacen mucho daño. Corregirnos
es decirnos la verdad sin malas intenciones; siempre tú buscando el bien para
mí y yo siempre buscando el bien para ti, sin ofendernos, sin herirnos y sin
malos deseos. Estamos autorizados por el Señor para
cuidarnos, de modo que continuemos juntos por el buen camino. Si cuando tú me corriges para mi bien no quiero aceptar esa
corrección, es porque no estoy abierto al amor y a la misericordia de Dios. La
buena noticia es que, cuando una persona viene a corregirme sin ningún interés
personal, trae en su corazón amor por mí y está en oración por mí para que me
pueda mantener en la presencia del Señor*
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
