Musica Para el Alma
domingo, 25 de enero de 2026
LUCAS 10,1-9 CICLO A
*San Timoteo y San Tito,
Obispos*
Lecturas
del lunes de la tercera semana del Tiempo Ordinario
26 Ene 2026
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san Lucas (10,1-9)*
En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los
mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba
ir él. Y les decía: "La mies es abundante y los obreros pocos; rogad,
pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies. ¡Poneos en camino! Miras
que os mando como corderos en medio de lobos. No llevéis talega, ni alforja, ni
sandalias; y no os detengáis a saludar a nadie por el camino. Cuando entréis en
una casa, decid primero: "Paz a esta casa." Y, si allí hay gente de
paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no volverá a vosotros. Quedaos en
la misma casa, comed y bebed de lo que tengan, porque el obrero merece su
salario. No andéis cambiando de casa. Si entráis en un pueblo y os reciben
bien, comed los que os pongan, curad a los enfermos que haya, y decid:
"Está cerca de vosotros el reino de Dios.""
Palabra del Señor
*Que la
Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*
(La mies es abundante y los
obreros pocos).
*La mies es recoger los frutos
que está bien maduro, para que no caiga al suelo y se estropee. El Señor
entiende que nosotros estamos listos para ir a recoger los frutos que ya está
bien maduro, que están listo, pidamos al Señor, que nuestros ojos estén pendientes
para cuando él, nos avise. A nosotros no nos toca recoger los frutos, de las
personas muy cercana a nosotros, para eso hay otros grupos. Por eso no tenemos
que preocuparnos cuando le hablamos a personas que están cerca de nosotros y no
nos escuchan, sabemos que el Señor puede arrancarlos de la tristeza, de la
angustia, de las tentaciones, esas personas llegaran a sus vidas y tocaran con amor
y con el espíritu santo su alma, porque andan con la orden y el poder de parte
del Señor para curar a todos los enfermo sin distinción.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAUDES Y VISPERAS DEL LUNES 26
*LAS LAUDES Y
LAS VISPERAS*
Abre, Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de
todos los pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y
enciende mi sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar
este Oficio, y merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por
Cristo nuestro Señor. Amén
TIEMPO
ORDINARIO
LUNES DE LA SEMANA III
Del común de pastores para un santo obispo. Salterio III
26 de enero
*SANTOS TIMOTEO Y TITO, obispos. (MEMORIA)*
Timoteo y Tito, discípulos y colaboradores del apóstol Pablo, presidieron las
Iglesias de Éfeso y Creta, respectivamente. Ellos fueron los destinatarios de
las cartas llamadas «pastorales», cartas llenas de excelentes recomendaciones
para la formación de pastores y fieles.
LAUDES
(Oración de la mañana)
INVITATORIO
(Si Laudes no es la primera oración del día
se sigue el esquema del Invitatorio explicado en el Oficio de Lectura)
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza
Ant. Venid, adoremos a Cristo, Pastor
supremo.
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Venid, adoremos a Cristo, Pastor
supremo.
Himno: CRISTO, CABEZA, REY DE LOS PASTORES.
Cristo, cabeza, rey de los pastores,
el pueblo entero, madrugando a fiesta,
canta a la gloria de tu sacerdote
himnos sagrados.
Con abundancia de sagrado crisma,
la unción profunda de tu Santo Espíritu
lo armó guerrero y lo nombró en la Iglesia
jefe del pueblo.
El fue pastor y forma del rebaño,
luz para el ciego, báculo del pobre,
padre común, presencia providente,
todo de todos.
Tú que coronas sus merecimientos,
danos la gracia de imitar su vida,
y al fin, sumisos a su magisterio,
danos su gloria. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Dichosos los que viven en tu casa, Señor.
Salmo 83 - AÑORANZA DEL TEMPLO
¡Qué deseables son tus moradas,
Señor de los ejércitos!
Mi alma se consume y anhela
los atrios del Señor,
mi corazón y mi carne
se alegran por el Dios vivo.
Hasta el gorrión ha encontrado una casa;
la golondrina, un nido
donde colocar sus polluelos:
tus altares, Señor de los ejércitos,
Rey mío y Dios mío.
Dichosos los que viven en tu casa
alabándote siempre.
Dichosos los que encuentran en ti su fuerza
al preparar su peregrinación:
cuando atraviesan áridos valles,
los convierten en oasis,
como si la lluvia temprana
los cubriera de bendiciones;
caminan de altura en altura
hasta ver a Dios en Sión.
Señor de los ejércitos, escucha mi súplica;
atiéndeme, Dios de Jacob.
Fíjate, ¡oh Dios!, en nuestro Escudo,
mira el rostro de tu Ungido.
Un solo día en tu casa
vale más que otros mil,
y prefiero el umbral de la casa de Dios
a vivir con los malvados.
Porque el Señor es sol y escudo,
él da la gracia y la gloria,
el Señor no niega sus bienes
a los de conducta intachable.
¡Señor de los ejércitos, dichoso el hombre
que confía en ti!
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Dichosos los que viven en tu casa,
Señor.
Ant 2. Venid, subamos al monte del Señor.
Cántico: EL MONTE DE LA CASA DEL SEÑOR EN LA CIMA DE LOS MONTES Is
2, 2-5
Al final de los días estará firme
el monte de la casa del Señor,
en la cima de los montes,
encumbrado sobre las montañas.
Hacia él confluirán los gentiles,
caminarán pueblos numerosos.
Dirán : «Venid, subamos al monte del Señor,
a la casa del Dios de Jacob:
Él nos instruirá en sus caminos,
y marcharemos por sus sendas;
porque de Sión saldrá la Ley,
de Jerusalén la palabra del Señor.»
Será el árbitro de las naciones,
el juez de pueblos numerosos.
De las espadas forjarán arados,
de las lanzas, podaderas.
No alzará la espada pueblo contra pueblo,
no se adiestrarán para la guerra.
Casa de Jacob, ven;
caminemos a la luz del Señor.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Venid, subamos al monte del Señor.
Ant 3. Cantad al Señor, bendecid su
nombre.
Salmo 95 - EL SEÑOR, REY Y JUEZ DEL MUNDO.
Cantad al Señor un cántico nuevo,
cantad al Señor, toda la tierra;
cantad al Señor, bendecid su nombre,
proclamad día tras día su victoria.
Contad a los pueblos su gloria,
sus maravillas a todas las naciones;
porque es grande el Señor, y muy digno de alabanza,
más temible que todos los dioses.
Pues los dioses de los gentiles son apariencia,
mientras que el Señor ha hecho el cielo;
honor y majestad lo preceden,
fuerza y esplendor están en su templo.
Familias de los pueblos, aclamad al Señor,
aclamad la gloria y el poder del Señor,
aclamad la gloria del nombre del Señor,
entrad en sus atrios trayéndole ofrendas.
Postraos ante el Señor en el atrio sagrado,
tiemble en su presencia la tierra toda;
decid a los pueblos: «El Señor es rey,
él afianzó el orbe, y no se moverá;
él gobierna a los pueblos rectamente.»
Alégrese el cielo, goce la tierra,
retumbe el mar y cuanto lo llena;
vitoreen los campos y cuanto hay en ellos,
aclamen los árboles del bosque,
delante del Señor, que ya llega,
ya llega a regir la tierra:
regirá el orbe con justicia
y los pueblos con fidelidad.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Cantad al Señor, bendecid su
nombre.
LECTURA BREVE Hb 13, 7-9a
Acordaos de aquellos superiores vuestros que os expusieron la palabra de Dios:
reflexionando sobre el desenlace de su vida, imitad su fe. Jesucristo es el
mismo hoy que ayer, y para siempre. No os dejéis extraviar por doctrinas
llamativas y extrañas.
RESPONSORIO BREVE
V. Sobre tus murallas, Jerusalén, he colocado centinelas.
R. Sobre tus murallas, Jerusalén, he colocado
centinelas.
V. Ni de día ni de noche dejarán de anunciar el
nombre del Señor.
R. He colocado centinelas.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
R. Sobre tus murallas, Jerusalén, he colocado
centinelas.
V. Escucha,
pueblo mío, que voy a hablarte.
R. Yo, el Señor, tu Dios.
PRIMERA LECTURA
Del libro del Génesis 19, 1.17. 23-29
LA DESTRUCCIÓN DE SODOMA
En aquellos días, los dos ángeles llegaron a
Sodoma por la tarde. Lot, que estaba sentado a la puerta de la ciudad, al
verlos, se levantó a recibirlos y se prosternó rostro en tierra. Y dijo:
«Señores míos, pasad a casa de vuestro siervo, para hospedaros; os lavaréis los
pies y, por la mañana, seguiréis vuestro camino.»
Contestaron:
«No; pasaremos la noche en la plaza.»
Pero él insistió tanto, que pasaron y entraron en su casa. Les preparó comida,
coció panes, y ellos comieron. Aún no se habían acostado, cuando los hombres de
la ciudad rodearon la casa: jóvenes y viejos, toda la población hasta el
último. Y le gritaban a Lot:
«¿Dónde están los hombres que han entrado en tu casa esta noche? Sácalos para
que abusemos de ellos.»
Lot se asomó a la entrada, cerrando la puerta al salir, y les dijo:
«Hermanos míos, no seáis malvados. Mirad, tengo dos hijas que no han tenido que
ver con hombres; os las sacaré para que las tratéis como queráis; pero no
hagáis nada a estos hombres que se han cobijado bajo mi techo.»
Contestaron:
«¡Atrás!, este hombre ha venido como inmigrante y pretende ser juez. Pues ahora
te trataremos a ti peor que a ellos.»
Y se agolpaban contra Lot, acercándose a forzar la puerta. Pero los visitantes
alargaron el brazo, metieron a Lot en casa y cerraron la puerta. Y a los que
estaban a la puerta, pequeños y grandes, los deslumbraron con su brillo, de
modo que no daban con la puerta. Los visitantes dijeron a Lot:
«¿Quién es de los tuyos? A tus yernos, hijos, hijas, a todos los tuyos de la
ciudad, sácalos de este lugar. Pues vamos a destruir este lugar, porque las
acusaciones contra él crecen delante del Señor; y el Señor nos ha enviado para
destruirla.»
Lot salió a decirles a sus yernos (prometidos de sus hijas):
«Vamos, salid de este lugar; porque el Señor va a destruir la ciudad.»
Pero ellos lo tomaron a broma. Cuando amanecía, los ángeles urgieron a Lot:
«Vamos, toma a tu mujer y a tus dos hijas que están aquí, para que no perezcan
por culpa de la ciudad.»
Y, como no se decidía, los cogieron de la mano, a él, a su mujer y a las dos
hijas, pues el Señor los perdonaba; los sacaron y los guiaron fuera de la
ciudad. Y, cuando los sacaron fuera, le dijeron:
«Ponte a salvo; no mires atrás. No te detengas en la vega; ponte a salvo en los
montes, para no perecer.»
Salía el sol cuando Lot llegó a Soar. El Señor hizo llover sobre Sodoma y
Gomorra azufre y fuego desde el cielo. Arrasó aquellas ciudades y toda la vega;
los habitantes de las ciudades y la hierba del campo. La mujer de Lot miró
atrás, y se convirtió en estatua de sal.
Abraham madrugó y se dirigió al sitio donde había estado delante del Señor.
Miró en dirección de Sodoma y Gomorra, toda la extensión de la vega, y vio humo
que subía del suelo, como humo de horno.
Cuando el Señor destruyó las ciudades de la vega, se acordó de Abraham y sacó a
Lot de la catástrofe, al arrasar las ciudades en que había vivido Lot.
RESPONSORIO Lc 17, 29. 30. 33
R. En cuanto
salió Lot de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, que abrasó a todos. * Lo
mismo sucederá el día en que tenga lugar la manifestación del Hijo del hombre.
V. El que pretenda poner a salvo su vida la
perderá, y el que la pierda la conservará.
R. Lo mismo sucederá el día en que tenga lugar la
manifestación del Hijo del hombre.
SEGUNDA LECTURA
De las Homilías de san Juan Crisóstomo, obispo
(Homilía 2 sobre las alabanzas de san Pablo: PG 50, 480-484)
HE COMBATIDO BIEN MI COMBATE
Pablo, encerrado en la cárcel, habitaba ya en el
cielo, y recibía los azotes y heridas con un agrado superior al de los que
conquistan el premio en los juegos; amaba los sufrimientos no menos que el
premio, ya que estos mismos sufrimientos, para él, equivalían al premio; por
esto, los consideraba como una gracia. Sopesemos bien lo que esto significa. El
premio consistía ciertamente en partir para estar con Cristo; en cambio,
quedarse en esta vida significaba el combate; sin embargo, el mismo anhelo de estar
con Cristo lo movía a diferir el premio, llevado del deseo del combate, ya que
lo juzgaba más necesario.
Comparando las dos cosas, el estar separado de Cristo representaba para él el
combate y el sufrimiento, más aún, el máximo combate y el máximo sufrimiento.
Por el contrario, estar con Cristo representaba el premio sin comparación; con
todo, Pablo, por amor a Cristo, prefiere el combate al premio.
Alguien quizá dirá que todas estas dificultades él las tenía por suaves, por su
amor a Cristo. También yo lo admito, ya que todas aquellas cosas, que para
nosotros son causa de tristeza, en él engendraban el máximo deleite. Y ¿para
qué recordar las dificultades y tribulaciones? Su gran aflicción le hacía
exclamar: ¿Quién sufre angustias sin que yo las comparta? ¿Quién es impugnado
por el enemigo sin que esté yo en ascuas?
Os ruego que no sólo admiréis, sino que también imitéis este magnífico ejemplo
de virtud: así podremos ser partícipes de su corona.
Y si alguien se admira de esto que hemos dicho, a saber, que el que posea unos
méritos similares a los de Pablo obtendrá una corona semejante a la suya, que
atienda a las palabras del mismo Apóstol: He combatido bien mi combate, he
corrido hasta la meta, he mantenido la fe. Ahora me aguarda la corona merecida,
que el Señor, justo juez, me otorgará aquel día; y no sólo a mí, sino también a
todos los que hayan esperado con amor su venida. ¿Te das cuenta de cómo nos
invita a todos a tener parte en su misma gloria?
Así pues, ya que a todos nos aguarda una misma corona de gloria, procuremos
hacernos dignos de los bienes que tenemos prometidos.
Y no sólo debemos considerar en el Apóstol la magnitud y excelencia de sus
virtudes y su pronta y robusta disposición de ánimo, por las que mereció llegar
a un premio tan grande, sino que hemos de pensar también que su naturaleza era
en todo igual a la nuestra; de este modo, las cosas más arduas nos parecerán
fáciles y llevaderas y, esforzándonos en este breve tiempo de nuestra vida,
alcanzaremos aquella corona incorruptible e inmortal, por la gracia y la
misericordia de nuestro Señor Jesucristo, a quien pertenece la gloria y el
imperio ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
RESPONSORIO 1Tm 6, 11-12; Tt 2,
1
R. Como hombre
de Dios que eres, corre al alcance de la justicia, de la piedad, de la fe, de
la caridad, de la paciencia en el sufrimiento, de la dulzura. * Combate
el buen combate de la fe, conquista la vida eterna.
V. Enseña lo que es conforme a la sana doctrina.
R. Combate el buen combate de la fe, conquista la
vida eterna.
*San Timoteo y San Tito, Obispos*
Lecturas del lunes de la tercera
semana del Tiempo Ordinario
26
Ene 2026
Evangelio
*Lectura
del santo evangelio según san Lucas (10,1-9)*
En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los
mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba
ir él. Y les decía: "La mies es abundante y los obreros pocos; rogad,
pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies. ¡Poneos en camino! Miras
que os mando como corderos en medio de lobos. No llevéis talega, ni alforja, ni
sandalias; y no os detengáis a saludar a nadie por el camino. Cuando entréis en
una casa, decid primero: "Paz a esta casa." Y, si allí hay gente de
paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no volverá a vosotros. Quedaos en
la misma casa, comed y bebed de lo que tengan, porque el obrero merece su
salario. No andéis cambiando de casa. Si entráis en un pueblo y os reciben
bien, comed los que os pongan, curad a los enfermos que haya, y decid:
"Está cerca de vosotros el reino de Dios.""
Palabra
del Señor
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Ant. Proclama la palabra, insiste con oportunidad o sin ella, persuade,
reprende, exhorta, armado de toda paciencia y doctrina.
Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR
Lc 1, 68-79
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Proclama la palabra, insiste con
oportunidad o sin ella, persuade, reprende, exhorta, armado de toda paciencia y
doctrina.
PRECES
Demos gracias a Cristo, el buen pastor que entregó la vida por sus
ovejas, y supliquémosle diciendo:
Apacienta a tu pueblo, Señor.
Señor Jesucristo, tú que en los santos pastores nos has revelado tu
misericordia y tu amor,
haz que, por ellos, continúe llegando a nosotros tu acción misericordiosa.
Señor Jesucristo, tú que a través de los santos pastores sigues siendo el único
pastor de tu pueblo,
no dejes de guiarnos siempre por medio de ellos.
Señor Jesucristo, tú que por medio de los santos pastores eres el médico de los
cuerpos y de las almas,
haz que nunca falten en tu Iglesia los ministros que nos guíen por las sendas
de una vida santa.
Señor Jesucristo, tú que has adoctrinado a la Iglesia con la prudencia y el
amor de los santos,
haz que, guiados por nuestros pastores, progresemos en la santidad.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Oremos confiadamente al Padre, como Cristo nos enseñó:
Padre nuestro...
ORACION
Señor Dios nuestro, que concediste a los santos Timoteo y Tito
vivir de manera semejante a los apóstoles, haz que, ayudados por su
intercesión, vivamos en este mundo justa y piadosamente y alcancemos después tu
reino eterno. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo
en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
VÍSPERAS
(Oración de la tarde)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al
Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
Himno: CANTEMOS AL SEÑOR CON ALEGRÍA.
Cantemos al Señor con alegría,
unidos a la voz del pastor santo;
demos gracias a Dios, que es luz y guía,
solícito pastor de su rebaño.
Es su voz y su amor el que nos llama
en la voz del pastor que él ha elegido,
es su amor infinito el que nos ama
en la entrega y amor de este otro cristo.
Conociendo en la fe su fiel presencia,
hambrientos de verdad y luz divina,
sigamos al pastor que es providencia
de pastos abundantes que son vida.
Apacienta, Señor, guarda a tus hijos,
manda siempre a tu mies trabajadores;
cada aurora, a la puerta del aprisco,
nos aguarde el amor de tus pastores. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Nuestros ojos están fijos en el Señor, esperando su misericordia.
Salmo 122 - EL SEÑOR, ESPERANZA DEL PUEBLO
A ti levanto mis ojos,
a ti que habitas en el cielo.
Como están los ojos de los esclavos
fijos en las manos de sus señores,
como están los ojos de la esclava
fijos en las manos de su señora,
así están nuestros ojos
en el Señor, Dios nuestro,
esperando su misericordia.
Misericordia, Señor, misericordia,
que estamos saciados de desprecios;
nuestra alma está saciada
del sarcasmo de los satisfechos,
del desprecio de los orgullosos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Nuestros ojos están fijos en el
Señor, esperando su misericordia.
Ant 2. Nuestro auxilio es el nombre del
Señor, que hizo el cielo y la tierra.
Salmo 123 - NUESTRO AUXILIO ES EL NOMBRE DEL SEÑOR
Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte
—que lo diga Israel—,
si el Señor no hubiera estado de nuestra parte,
cuando nos asaltaban los hombres,
nos habrían tragado vivos:
tanto ardía su ira contra nosotros.
Nos habrían arrollado las aguas,
llegándonos el torrente hasta el cuello;
nos habrían llegado hasta el cuello
las aguas espumantes.
Bendito el Señor, que no nos entregó
como presa a sus dientes;
hemos salvado la vida como un pájaro
de la trampa del cazador:
la trampa se rompió y escapamos.
Nuestro auxilio es el nombre del Señor,
que hizo el cielo y la tierra.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Nuestro auxilio es el nombre del
Señor, que hizo el cielo y la tierra.
Ant 3. Dios nos ha destinado en la persona
de Cristo a ser sus hijos.
Cántico: EL PLAN DIVINO DE SALVACIÓN - Ef 1, 3-10
Bendito sea Dios,
Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en la persona de Cristo
con toda clase de bienes espirituales y celestiales.
El nos eligió en la persona de Cristo,
antes de crear el mundo,
para que fuésemos consagrados
e irreprochables ante él por el amor.
Él nos ha destinado en la persona de Cristo,
por pura iniciativa suya,
a ser sus hijos,
para que la gloria de su gracia,
que tan generosamente nos ha concedido
en su querido Hijo,
redunde en alabanza suya.
Por este Hijo, por su sangre,
hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.
El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia
ha sido un derroche para con nosotros,
dándonos a conocer el misterio de su voluntad.
Éste es el plan
que había proyectado realizar por Cristo
cuando llegase el momento culminante:
hacer que todas las cosas tuviesen a Cristo por cabeza,
las del cielo y las de la tierra.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Dios nos ha destinado en la persona
de Cristo a ser sus hijos.
LECTURA BREVE 1Pe 5, 1-4
A los presbíteros en esa comunidad, yo, presbítero
como ellos, testigo de los sufrimientos de Cristo y partícipe de la gloria que
va a descubrirse, os exhorto: Sed pastores del rebaño de Dios a vuestro cargo,
gobernándolo, no a la fuerza, sino de buena gana, como Dios quiere, no por
sórdida ganancia, sino con generosidad, no como dominadores sobre la heredad de
Dios, sino convirtiéndoos en modelos del rebaño. Y, cuando aparezca el supremo
Pastor, recibiréis la corona de gloria que no se marchita.
RESPONSORIO BREVE
V. Éste es el que ama a sus hermanos, el que ora mucho por su pueblo.
R. Éste es el que ama a sus hermanos, el que ora
mucho por su pueblo.
V. El que entregó su vida por sus hermanos.
R. El que ora mucho por su pueblo.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
R. Éste es el que ama a sus hermanos, el que ora
mucho por su pueblo.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Vivamos con justicia y religiosidad, aguardando la feliz esperanza
y la manifestación del Señor.
Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Vivamos con justicia y religiosidad,
aguardando la feliz esperanza y la manifestación del Señor.
PRECES
Glorifiquemos a Cristo, constituido pontífice en favor de los
hombres en lo que se refiere a Dios, y supliquémosle humildemente diciendo:
Salva a tu pueblo, Señor.
Tú que por medio de pastores santos y eximios has glorificado a tu Iglesia,
haz que todos los cristianos resplandezcan por su virtud.
Tú que por la oración de los santos pastores, que a semejanza de Moisés oraban
por el pueblo, perdonaste los pecados de tus fieles,
purifica y santifica también ahora a la santa Iglesia por la intercesión de los
santos.
Tú que de entre los fieles elegiste a los santos pastores y, por tu Espíritu,
los consagraste como ministros en bien de sus hermanos,
llena también de tu Espíritu a todos los pastores del pueblo de Dios.
Tú que fuiste la heredad de los santos pastores,
no permitas que ninguno de los que fueron adquiridos por tu sangre viva alejado
de ti.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Tú que por medio de los pastores de la Iglesia das la vida eterna a tus ovejas
para que nadie las arrebate de tu mano,
salva a los difuntos, por quienes entregaste tu vida.
Digamos juntos la oración que Cristo nos enseñó como modelo de toda oración:
Padre nuestro...
ORACION
Señor Dios nuestro, que concediste a los santos Timoteo y Tito
vivir de manera semejante a los apóstoles, haz que, ayudados por su
intercesión, vivamos en este mundo justa y piadosamente y alcancemos después tu
reino eterno. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo
en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
.
LAS LECTURAS DEL LUNES 26 DE ENERO 2026
*San Timoteo y San Tito,
Obispos*
Lecturas
del lunes de la tercera semana del Tiempo Ordinario
26 Ene 2026
Primera Lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a Timoteo (1-1-8):
Pablo, apóstol de Cristo Jesús por designio de Dios, llamado
a anunciar la promesa de vida que hay en Cristo Jesús, a Timoteo, hijo querido;
te deseo la gracia, misericordia y paz de Dios Padre y de Cristo Jesús, Señor
nuestro. Doy gracias a Dios, a quien sirvo con pura conciencia, como mis
antepasados, porque tengo siempre tu nombre en mis labios cuando rezo, de noche
y de día. Al acordarme de tus lágrimas, ansío verte, para llenarme de alegría,
refrescando la memoria de tu fe sincera, esa fe que tuvieron tu abuela Loide y
tu madre Eunice, y que estoy seguro que tienes también tú. Por esta razón te
recuerdo que reavives el don de Dios, que recibiste cuando te impuse las manos;
porque Dios no nos ha dado un espíritu cobarde, sino un espíritu de energía, amor
y buen juicio. No te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor y de mí, su
prisionero. Toma parte en los duros trabajos del Evangelio, según la fuerza de
Dios.
Palabra de Dios
Salmo
Sal 88,20.21-22.25-26
R/. Cuenten las maravillas
del Señor a todas las naciones
Cantad al Señor un cántico nuevo,
cantad al Señor, toda la tierra;
cantad al Señor, bendecid su nombre. R.
Proclamad día tras día su victoria.
Contad a los pueblos su gloria,
sus maravillas a todas las naciones. R.
Familias de los pueblos, aclamad al Señor,
aclamad la gloria y el poder del Señor,
aclamad la gloria del nombre del Señor. R.
Decid a los pueblos: "El Señor es rey,
él afianzó el orbe, y no se moverá;
él gobierna a los pueblos rectamente." R.
*San Timoteo y San Tito,
Obispos*
Lecturas
del lunes de la tercera semana del Tiempo Ordinario
26 Ene 2026
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san Lucas (10,1-9)*
En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los
mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba
ir él. Y les decía: "La mies es abundante y los obreros pocos; rogad,
pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies. ¡Poneos en camino! Miras
que os mando como corderos en medio de lobos. No llevéis talega, ni alforja, ni
sandalias; y no os detengáis a saludar a nadie por el camino. Cuando entréis en
una casa, decid primero: "Paz a esta casa." Y, si allí hay gente de
paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no volverá a vosotros. Quedaos en
la misma casa, comed y bebed de lo que tengan, porque el obrero merece su
salario. No andéis cambiando de casa. Si entráis en un pueblo y os reciben
bien, comed los que os pongan, curad a los enfermos que haya, y decid:
"Está cerca de vosotros el reino de Dios.""
Palabra del Señor
*Que la
Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*
(La mies es abundante y los
obreros pocos).
*La mies es recoger los frutos
que está bien maduro, para que no caiga al suelo y se estropee. El Señor
entiende que nosotros estamos listos para ir a recoger los frutos que ya está
bien maduro, que están listo, pidamos al Señor, que nuestros ojos estén pendientes
para cuando él, nos avise. A nosotros no nos toca recoger los frutos, de las
personas muy cercana a nosotros, para eso hay otros grupos. Por eso no tenemos
que preocuparnos cuando le hablamos a personas que están cerca de nosotros y no
nos escuchan, sabemos que el Señor puede arrancarlos de la tristeza, de la
angustia, de las tentaciones, esas personas llegaran a sus vidas y tocaran con amor
y con el espíritu santo su alma, porque andan con la orden y el poder de parte
del Señor para curar a todos los enfermo sin distinción.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.




