Musica Para el Alma
miércoles, 13 de mayo de 2026
JUAN 15,9-17 CICLO A
San
Matías, apóstol
14 May 2026
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san Juan (15,9-17)*
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor. Si
guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he
guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Os he hablado de
esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud.
Éste es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado. Nadie
tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis
amigos, si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamo siervos, porque el siervo
no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he
oído a mi Padre os lo he dado a conocer. No sois vosotros los que me habéis
elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis
fruto, y vuestro fruto dure. De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os
lo dé. Esto os mando: que os améis unos a otros.»
Palabra del Señor
*Que la
Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*
(«No sois vosotros los que me habéis
elegido, soy yo quien os he elegido.»).
*Cuando joven tuve
la oportunidad de pertenecer a un equipo, recuerdo que el mánayer elegía a los
que jugaría en el juego, y cuando era elegido para iniciar el juego me sentía
bien, pero cuando me sacaban para darle oportunidad a otro, me llenaba de
rabia, de ira y otras cosas feas. En esta ocasión el Señor, me ha elegido para
que ame, el Señor, me ha elegido para que participe en su equipo y mi posición
en el equipo es ser un buen portero, un buen defensor, tengo que estar
pendiente para que el demonio no me anote ningún gol, el Señor, me ha elegido
para que sea un gran defensor de mi equipo, que no permita que, entre el odio,
que no deje pasar la murmuración. El Señor, ha puesto su confianza en mí, para que
permanezca en su equipo y el rogara al Padre, para que me ponga un defensor,
que se llama Espíritu Santo, para que me ayude a bloquear los ataque del
diablo, que constantemente usa toda clase de trampa par que yo pierda, pero Jesús
nos ha dicho: No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he
elegido*
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAUDES Y VISPERAS DEL JUEVES 14
*LAS LAUDES Y
LAS VISPERAS*
Abre, Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de
todos los pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y
enciende mi sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar
este Oficio, y merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por
Cristo nuestro Señor. Amén
TIEMPO PASCUAL
JUEVES DE LA SEMANA VI
Del Común de apóstoles.
14 de mayo
*SAN MATÍAS, apóstol. (FIESTA)*
Fue agregado al grupo de los Doce, en sustitución de Judas, para ser, con los
demás apóstoles, testigo de la resurrección del Señor, como leemos en los
Hechos de los apóstoles (1, 15-26).
LAUDES
(Oración de la mañana)
INVITATORIO
(Si Laudes no es la primera oración del día
se sigue el esquema del Invitatorio explicado en el Oficio de Lectura)
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza
Ant. Venid, adoremos al Señor, rey de
los apóstoles. Aleluya.
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Venid, adoremos al Señor, rey de
los apóstoles. Aleluya.
Himno: CON EL GOZO PASCUAL
Con el gozo pascual,
el sol de nuevo brilla
cuando ven los apóstoles
que Jesús resucita.
En la carne de Cristo
ven claras las heridas
y paladinamente
que está vivo predican.
Cristo, rey clementísimo,
nuestras almas habita
para que te celebremos
por siempre en nuestra vida.
Sé, Jesús, de las almas
la pascual alegría,
que, en gracia renacidos,
tu triunfo nos anima.
A ti, Jesús, la gloria,
que, la muerte vencida,
abres por los apóstoles
nuevas sendas de vida. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Éste es mi mandamiento, que os améis unos a otros como yo os he
amado. Aleluya.
SALMO 62, 2-9 - EL ALMA SEDIENTA DE DIOS
¡Oh Dios!, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua.
¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios.
Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré de manjares exquisitos,
y mis labios te alabarán jubilosos.
En el lecho me acuerdo de ti
y velando medito en ti,
porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Éste es mi mandamiento, que os
améis unos a otros como yo os he amado. Aleluya.
Ant 2. Nadie tiene más amor que el que da
la vida por sus amigos. Aleluya.
Cántico: TODA LA CREACIÓN ALABE AL SEÑOR - Dn 3, 57-88. 56
Creaturas todas del Señor, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.
Ángeles del Señor, bendecid al Señor;
cielos, bendecid al Señor.
Aguas del espacio, bendecid al Señor;
ejércitos del Señor, bendecid al Señor.
Sol y luna, bendecid al Señor;
astros del cielo, bendecid al Señor.
Lluvia y rocío, bendecid al Señor;
vientos todos, bendecid al Señor.
Fuego y calor, bendecid al Señor;
fríos y heladas, bendecid al Señor.
Rocíos y nevadas, bendecid al Señor;
témpanos y hielos, bendecid al Señor.
Escarchas y nieves, bendecid al Señor;
noche y día, bendecid al Señor.
Luz y tinieblas, bendecid al Señor;
rayos y nubes, bendecid al Señor.
Bendiga la tierra al Señor,
ensálcelo con himnos por los siglos.
Montes y cumbres, bendecid al Señor;
cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.
Manantiales, bendecid al Señor;
mares y ríos, bendecid al Señor.
Cetáceos y peces, bendecid al Señor;
aves del cielo, bendecid al Señor.
Fieras y ganados, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.
Hijos de los hombres, bendecid al Señor;
bendiga Israel al Señor.
Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;
siervos del Señor, bendecid al Señor.
Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;
santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.
Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.
Bendigamos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo,
ensalcémoslo con himnos por los siglos.
Bendito el Señor en la bóveda del cielo,
alabado y glorioso y ensalzado por los siglos.
No se dice Gloria al Padre.
Ant. Nadie tiene más amor que el que da
la vida por sus amigos. Aleluya.
Ant 3. Vosotros sois mis amigos si hacéis
lo que os mando. Aleluya.
Salmo 149 - ALEGRÍA DE LOS SANTOS
Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sión por su Rey.
Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes.
Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca
y espadas de dos filos en las manos:
para tomar venganza de los pueblos
y aplicar el castigo a las naciones,
sujetando a los reyes con argollas,
a los nobles con esposas de hierro.
Ejecutar la sentencia dictada
es un honor para todos sus fieles.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Vosotros sois mis amigos si hacéis
lo que os mando. Aleluya.
LECTURA BREVE Ef 2, 19-22
Ya no sois extranjeros ni forasteros, sino que sois ciudadanos del pueblo de
Dios y miembros de la familia de Dios. Estáis edificados sobre el cimiento de
los apóstoles y profetas, y el mismo Cristo Jesús es la piedra angular. Por él
todo el edificio queda ensamblado, y se va levantando hasta formar un templo
consagrado al Señor. Por él también vosotros os vais integrando en la
construcción, para ser morada de Dios por el Espíritu.
RESPONSORIO BREVE
V. Los nombrarás príncipes sobre toda la tierra. Aleluya, aleluya.
R. Los nombrarás príncipes sobre toda la tierra.
Aleluya, aleluya.
V. Harán memorable tu nombre, Señor.
R. Aleluya, aleluya.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
R. Los nombrarás príncipes sobre toda la tierra.
Aleluya, aleluya.
V. Contaron
las alabanzas del Señor y su poder. Aleluya.
R. Y las maravillas que realizó. Aleluya.
PRIMERA LECTURA
De los Hechos de los apóstoles 5, 12-32
LOS APÓSTOLES EN LA IGLESIA PRIMITIVA
En aquellos días, los apóstoles hacían muchos signos y prodigios en medio del
pueblo. Los fieles se reunían de común acuerdo en el pórtico de Salomón; los
demás no se atrevían a juntárseles, aunque la gente se hacía lenguas de ellos;
más aún, crecía el número de los creyentes, hombres y mujeres, que se adherían
al Señor. La gente sacaba los enfermos a la calle y los ponía en catres y
camillas, para que, al pasar Pedro, su sombra por lo menos cayera sobre alguno.
Mucha gente de los alrededores acudía a Jerusalén llevando enfermos y poseídos
de espíritu inmundo; y todos se curaban.
Entonces el sumo sacerdote y los de su partido —la secta de los saduceos—,
llenos de coraje, mandaron prender a los apóstoles y meterlos en la cárcel
común. Pero por la noche el ángel del Señor les abrió las puertas y los sacó
fuera, diciéndoles:
«Id al templo y explicadle allí al pueblo este modo de vida.» Entonces ellos
entraron en el templo al amanecer y se pusieron a enseñar. Llegó entre tanto el
sumo sacerdote con los de su partido, convocaron el Consejo y el pleno del
senado israelita y mandaron por los presos a la cárcel. Fueron los guardias,
pero no los encontraron en la celda, y volvieron a informar:
«Hemos encontrado la cárcel cerrada, con las barras echadas, y a los centinelas
guardando las puertas; pero al abrir no encontramos a nadie dentro.»
El comisario del templo y los sumos sacerdotes no atinaban a explicarse qué
había pasado con los presos.
Uno se presentó avisando:
«Los hombres que metisteis en la cárcel están ahí en el templo y siguen
enseñando al pueblo.»
El comisario salió con los guardias y se los trajo, sin emplear la fuerza, por
miedo a que el pueblo los apedrease. Los guardias condujeron a los apóstoles a
presencia del Consejo, y el sumo sacerdote les interrogó:
«¿No os habíamos prohibido expresamente enseñar en nombre de ése? En cambio,
habéis llenado Jerusalén con vuestra enseñanza y queréis hacernos responsables
de la sangre de ese hombre.»
Pedro y los apóstoles replicaron:
«Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres
resucitó a Jesús, a quien vosotros matasteis colgándole de un madero. La
diestra de Dios lo exaltó haciéndolo jefe y salvador, para otorgar a Israel la
conversión, el perdón de los pecados. Testigos de esto somos nosotros y el
Espíritu Santo, que Dios da a los que le obedecen.»
RESPONSORIO Cf. Hch 4, 33. 31b
R. Los apóstoles daban testimonio de la
resurrección del Señor con mucho valor. * Todos
eran muy bien vistos. Aleluya.
V. Los llenó a todos el Espíritu Santo y
anunciaban con valentía la palabra de Dios.
R. Todos eran muy bien vistos. Aleluya.
SEGUNDA LECTURA
De las Homilías de san Juan Crisóstomo, obispo, sobre los Hechos
de los apóstoles.
(Homilía 3, 1. 2. 3: PG 60, 33-36. 38)
MUÉSTRANOS, SEÑOR, A QUIÉN HAS ELEGIDO
Uno de aquellos días, dirigiéndose Pedro a los hermanos reunidos, habló así.
Pedro, a quien el Señor había encomendado su grey, vehemente como siempre,
ejerce el papel de protagonista y es el primero en tomar la palabra: Hermanos,
es preciso que elijamos a uno de entre nosotros. Permite que todos den su
opinión, a fin de que el elegido sea recibido con agrado, precaviéndose de la
envidia a que este hecho podía dar ocasión, ya que estas cosas, con frecuencia,
son origen de grandes males.
¿Qué conclusión, por tanto, sacaremos de esto? ¿Es que Pedro no podía elegir
por sí mismo? Ciertamente, podía; pero se abstuvo de ello, para no demostrar
preferencia por nadie. Además, no había recibido aún el Espíritu Santo. Y
presentaron a dos —dice el texto sagrado—: a José, llamado Barsabás, por
sobrenombre Justo, y a Matías. No los presenta él, sino todos, Él lo que hizo
fue aconsejar esta elección, haciendo ver que la iniciativa no partía de él,
sino que se trataba de algo ya profetizado de antemano. Por esto su
intervención en este caso fue la del que interpreta los designios de Dios, no
la del que manda algo.
Hay aquí entre nosotros —dice— hombres que han andado en nuestra compañía.
Fijémonos cómo quiere que el elegido sea un testigo ocular; aunque luego había
de venir el Espíritu Santo, pone en esto un gran interés.
Hombres que han andado en nuestra compañía, y añade: todo el tiempo del
ministerio público de Jesús, el Señor. Se refiere a los que han convivido con
él, y no a los que sólo han sido discípulos suyos. Es sabido, en efecto, que
eran muchos los que lo seguían desde el principio. Y, así, vemos que dice el
Evangelio: Era uno de los dos que, oídas las palabras de Juan, habían ido en
seguimiento de Jesús.
Y prosigue: Todo el tiempo del ministerio público de Jesús, el Señor, es decir,
desde el bautismo de Juan. Con razón señala este punto de partida, ya que los
hechos anteriores nadie los conocía por experiencia, sino que los enseñó el
Espíritu Santo.
Luego continúa diciendo: Hasta el día de la ascensión; es, pues, preciso que
elijamos a uno de ellos para que, junto con nosotros, dé testimonio de la
verdad de la resurrección. No dice: «Para que dé testimonio de la verdad de las
demás cosas», sino taxativamente: Para que dé testimonio de la verdad de la
resurrección. En efecto, había de ser más digno de crédito uno que pudiera
afirmar: «Aquel mismo que comía, bebía y fue crucificado es el que ahora ha
resucitado.» Por lo tanto, interesaba un testigo no de lo del tiempo pasado ni
de lo del futuro ni de los milagros, sino escuetamente de la resurrección.
Porque todas aquellas cosas eran patentes y manifiestas; la resurrección, en
cambio, era algo oculto que sólo ellos conocían.
Y todos juntos oraron, diciendo: Tú, Señor, que conoces los corazones de todos,
muéstranos. «Tú, no nosotros.» Muy acertadamente invocan al que conoce los
corazones, ya que él, y nadie más, era el que tenía que hacer la elección. Y
hablan a Dios con esta confianza, porque saben que la elección es algo
absolutamente necesario. Y no dicen: «Escoge», sino: «Muéstranos al elegido» —a
quién has elegido, dice el texto—, pues saben que Dios lo tiene todo
determinado ya de antemano. Echaron suertes entre ellos. Es que aún no se
consideraban dignos de hacer por sí mismos la elección, y por esto deseaban
alguna señal que les diera seguridad.
RESPONSORIO Hch 1, 24-26
R. Tú, Señor, que conoces los corazones de
todos, * muéstranos a quién has elegido para ocupar el puesto en el
ministerio del apostolado. Aleluya.
V. Echaron suertes entre ellos, y la suerte cayó
sobre Matías; así quedó agregado a los once apóstoles.
R. Muéstranos a quién has elegido para ocupar el
puesto en el ministerio del apostolado. Aleluya.
San Matías, apóstol
14
May 2026
Evangelio
*Lectura
del santo evangelio según san Juan (15,9-17)*
En
aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Como el Padre me ha amado, así os
he amado yo; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis
en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y
permanezco en su amor. Os he hablado de esto para que mi alegría esté en
vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud. Éste es mi mandamiento: que os
améis unos a otros como yo os he amado. Nadie tiene amor más grande que el que
da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os
mando. Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a
vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a
conocer. No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido
y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure. De modo
que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé. Esto os mando: que os améis
unos a otros.»
Palabra
del Señor
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Ant. Hay aquí entre nosotros hombres que han andado en nuestra compañía
todo el tiempo del ministerio público de Jesús, el Señor; es, pues, preciso que
elijamos a uno de ellos para que, junto con nosotros, dé testimonio de la
verdad de la resurrección. Aleluya.
Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR
Lc 1, 68-79
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Hay aquí entre nosotros hombres que
han andado en nuestra compañía todo el tiempo del ministerio público de Jesús,
el Señor; es, pues, preciso que elijamos a uno de ellos para que, junto con
nosotros, dé testimonio de la verdad de la resurrección. Aleluya.
PRECES
Demos gracias a nuestro Padre que está en los cielos, porque por
medio de los apóstoles nos ha dado parte en la herencia de los elegidos, y
aclamémosle diciendo:
El coro de los apóstoles te alaba, Señor.
Te alabamos, Señor, porque por medio de los apóstoles nos has dado la mesa de
tu cuerpo y de tu sangre:
en ella encontramos nuestra fuerza y nuestra vida.
Te alabamos, Señor, porque por medio de los apóstoles nos has preparado la mesa
de tu palabra:
por ella crecemos en el conocimiento de la verdad y se acrecienta nuestro gozo.
Te alabamos, Señor, porque por medio de los apóstoles has fundado tu Iglesia:
por ella nos edificas en la unidad de tu pueblo.
Te alabamos, Señor, porque por medio de los apóstoles nos has dado el bautismo
y la penitencia:
por ellos nos purificas de todas nuestras culpas.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Concluyamos nuestra oración con la plegaria que Jesús enseñó a los apóstoles:
Padre nuestro...
ORACION
Señor Dios, tú que, para completar el número de los doce
apóstoles, elegiste a san Matías, concédenos, por la intercesión de este
apóstol, a nosotros, que hemos recibido el don de tu amistad, poder ser
contados un día entre tus elegidos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que
vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos
de los siglos. Amén
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
VÍSPERAS
(Oración de la tarde)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al
Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
Himno: TRISTES ESTABAN LOS APÓSTOLES
Tristes estaban los apóstoles
tras sepultar a Cristo
que, a muerte despiadada,
lo sentenciaron los impíos.
Con dulces palabras, un ángel
a las mujeres dijo
que en Galilea el Señor
habría muy pronto de ser visto.
Mientras corrían presurosas
a hablar a los discípulos,
lo ven, besan sus pies,
pues se les aparece vivo.
Cuando lo saben los apóstoles
acuden velocísimos
a ver en Galilea
el rostro adorable de Cristo.
Sé, Jesús, de las almas júbilo
y pascual regocijo,
a tus triunfos asócianos,
que en la gracia hemos renacido.
Tribútese, oh Jesús, la gloria
a ti, que, ya vencido
el reino de la muerte,
nos abre lúcido el camino. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Vosotros sois los que habéis perseverado conmigo en mis pruebas.
Aleluya
Salmo 115 - ACCIÓN DE GRACIAS EN EL TEMPLO.
Tenía fe, aun cuando dije:
«¡Qué desgraciado soy!»
Yo decía en mi apuro:
«Los hombres son unos mentirosos.»
¿Cómo pagaré al Señor
todo el bien que me ha hecho?
Alzaré la copa de la salvación,
invocando su nombre.
Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo.
Vale mucho a los ojos del Señor
la vida de sus fieles.
Señor, yo soy tu siervo,
siervo tuyo, hijo de tu esclava:
rompiste mis cadenas.
Te ofreceré un sacrificio de alabanza,
invocando tu nombre, Señor.
Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo,
en el atrio de la casa del Señor,
en medio de ti, Jerusalén.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Vosotros sois los que habéis
perseverado conmigo en mis pruebas. Aleluya
Ant 2. Yo estoy en medio de vosotros como
el que sirve. Aleluya
Salmo 125 - DIOS, ALEGRÍA Y ESPERANZA NUESTRA.
Cuando el Señor cambió la suerte de Sión,
nos parecía soñar:
la boca se nos llenaba de risas,
la lengua de cantares.
Hasta los gentiles decían:
«El Señor ha estado grande con ellos.»
El Señor ha estado grande con nosotros,
y estamos alegres.
Que el Señor cambie nuestra suerte
como los torrentes del Negueb.
Los que sembraban con lágrimas
cosechan entre cantares.
Al ir, iban llorando,
llevando la semilla;
al volver, vuelven cantando,
trayendo sus gavillas.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Yo estoy en medio de vosotros como
el que sirve. Aleluya
Ant 3. Ya no os llamo siervos, a vosotros
os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer.
Aleluya
Cántico: EL PLAN DIVINO DE SALVACIÓN - Ef 1, 3-10
Bendito sea Dios,
Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en la persona de Cristo
con toda clase de bienes espirituales y celestiales.
El nos eligió en la persona de Cristo,
antes de crear el mundo,
para que fuésemos consagrados
e irreprochables ante él por el amor.
Él nos ha destinado en la persona de Cristo,
por pura iniciativa suya,
a ser sus hijos,
para que la gloria de su gracia,
que tan generosamente nos ha concedido
en su querido Hijo,
redunde en alabanza suya.
Por este Hijo, por su sangre,
hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.
El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia
ha sido un derroche para con nosotros,
dándonos a conocer el misterio de su voluntad.
Éste es el plan
que había proyectado realizar por Cristo
cuando llegase el momento culminante:
hacer que todas las cosas tuviesen a Cristo por cabeza,
las del cielo y las de la tierra.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Ya no os llamo siervos, a vosotros
os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer.
Aleluya
LECTURA BREVE Ef 4, 11-13
Cristo ha constituido a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros,
evangelistas; a otros, pastores y doctores, para el perfeccionamiento de los
fieles, en función de su ministerio, y para la edificación del cuerpo de
Cristo; hasta que lleguemos todos a la unidad en la fe y en el conocimiento del
Hijo de Dios, al hombre perfecto, a la medida de Cristo en su plenitud.
RESPONSORIO BREVE
V. Contad a los pueblos la gloria del Señor. Aleluya, aleluya.
R. Contad a los pueblos la gloria del Señor.
Aleluya, aleluya.
V. Sus maravillas a todas las naciones.
R. Aleluya, aleluya.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
R. Contad a los pueblos la gloria del Señor.
Aleluya, aleluya.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he
elegido; y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure.
Aleluya.
Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. No sois vosotros los que me habéis
elegido, soy yo quien os he elegido; y os he destinado para que vayáis y deis
fruto, y vuestro fruto dure. Aleluya.
PRECES
Hermanos: Edificados sobre el cimiento de los apóstoles, oremos al
Padre por su pueblo santo, diciendo:
Acuérdate, Señor, de tu Iglesia.
Padre santo, que quisiste que tu Hijo resucitado de entre los muertos se
manifestara en primer lugar a los apóstoles,
haz que también nosotros seamos testigos de Cristo hasta los confines del
mundo.
Padre santo, tú que enviaste a tu Hijo al mundo para dar la Buena Noticia a los
pobres,
haz que el Evangelio sea proclamado a toda la creación.
Tú que enviaste a tu Hijo a sembrar la semilla de la palabra,
haz que, sembrando también tu palabra con nuestro esfuerzo, recojamos sus
frutos con alegría.
Tú que enviaste a tu Hijo para que reconciliara el mundo contigo,
haz que también nosotros cooperemos a la reconciliación de los hombres.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Tú que quisiste que tu Hijo resucitara el primero de entre los muertos,
concede a todos los que son de Cristo resucitar con él, el día de su venida.
Oremos ahora al Padre, como Jesús enseñó a los apóstoles:
Padre nuestro...
ORACION
Señor Dios, tú que, para completar el número de los doce
apóstoles, elegiste a san Matías, concédenos, por la intercesión de este
apóstol, a nosotros, que hemos recibido el don de tu amistad, poder ser
contados un día entre tus elegidos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que
vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos
de los siglos. Amén
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
LAS LECTURAS DEL JUEVES 14 DE MAYO 2026
Lecturas
de San Matías, apóstol
14 May 2026
Primera Lectura
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (1,15-17.20-26):
Uno de aquellos días, Pedro se puso en pie en
medio de los hermanos y dijo (había reunidas unas ciento veinte personas):
«Hermanos, tenía que cumplirse lo que el Espíritu Santo, por boca de David,
había predicho en la Escritura acerca de Judas, que hizo de guía a los que
arrestaron a Jesús. Era uno de nuestro grupo y compartía el mismo ministerio.
En el libro de los Salmos está escrito: «Que su morada quede desierta, y que
nadie habite en ella,» y también: «Que su cargo lo ocupe otro.» Hace falta, por
tanto, que uno se asocie a nosotros como testigo de la resurrección de Jesús,
uno de los que nos acompañaron mientras convivió con nosotros el Señor Jesús,
desde que Juan bautizaba, hasta el día de su ascensión.»
Propusieron dos nombres: José, apellidado Barsabá, de sobrenombre Justo, y
Matías.
Y rezaron así: «Señor, tú penetras el corazón de todos; muéstranos a cuál de
los dos has elegido para que, en este ministerio apostólico, ocupe el puesto
que dejó Judas para marcharse al suyo propio.» Echaron suertes, le tocó a
Matías, y lo asociaron a los once apóstoles.
Palabra de Dios
Salmo
Sal 112,1-2.3-4.5-6.7-8
R/. El Señor lo sentó con los príncipes de su pueblo
Alabad, siervos del Señor,
alabad el nombre del Señor.
Bendito sea el nombre del Señor,
ahora y por siempre. R/.
De la salida del sol hasta su ocaso,
alabado sea el nombre del Señor.
El Señor se eleva sobre todos los pueblos,
su gloria sobre los cielos. R/.
¿Quién como el Señor, Dios nuestro,
que se eleva en su trono
y se abaja para mirar
al cielo y a la tierra? R/.
Levanta del polvo al desvalido,
alza de la basura al pobre,
para sentarlo con los príncipes,
los príncipes de su pueblo. R/.
San
Matías, apóstol
14 May 2026
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san Juan (15,9-17)*
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor. Si
guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he
guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Os he hablado de
esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud.
Éste es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado. Nadie
tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis
amigos, si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamo siervos, porque el siervo
no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he
oído a mi Padre os lo he dado a conocer. No sois vosotros los que me habéis
elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis
fruto, y vuestro fruto dure. De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os
lo dé. Esto os mando: que os améis unos a otros.»
Palabra del Señor
*Que la
Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*
(«No sois vosotros los que me habéis
elegido, soy yo quien os he elegido.»).
*Cuando joven tuve
la oportunidad de pertenecer a un equipo, recuerdo que el mánayer elegía a los
que jugaría en el juego, y cuando era elegido para iniciar el juego me sentía
bien, pero cuando me sacaban para darle oportunidad a otro, me llenaba de
rabia, de ira y otras cosas feas. En esta ocasión el Señor, me ha elegido para
que ame, el Señor, me ha elegido para que participe en su equipo y mi posición
en el equipo es ser un buen portero, un buen defensor, tengo que estar
pendiente para que el demonio no me anote ningún gol, el Señor, me ha elegido
para que sea un gran defensor de mi equipo, que no permita que, entre el odio,
que no deje pasar la murmuración. El Señor, ha puesto su confianza en mí, para que
permanezca en su equipo y el rogara al Padre, para que me ponga un defensor,
que se llama Espíritu Santo, para que me ayude a bloquear los ataque del
diablo, que constantemente usa toda clase de trampa par que yo pierda, pero Jesús
nos ha dicho: No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he
elegido*
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.




