Abre, Señor, mi boca para
bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de todos los pensamientos vanos,
perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y enciende mi sentimiento para
que, digna, atenta y devotamente pueda recitar este Oficio, y merezca ser escuchado
en la presencia de tu divina majestad. Por Cristo nuestro Señor. Amén
TIEMPO PASCUAL
MIÉRCOLES DE SEMANA VI
Propio del Tiempo. Salterio II
29 de mayo
LAUDES
(Oración de la mañana)
INVITATORIO
(Si Laudes no es la primera oración del día
se sigue el esquema del Invitatorio explicado en el Oficio de Lectura)
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca
proclamará tu alabanza
Ant. Verdaderamente ha
resucitado el Señor. Aleluya.
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Verdaderamente ha
resucitado el Señor. Aleluya.
Himno: GLORIOSA AURORA DE ESTE NUEVO DÍA
Gloriosa aurora de este nuevo día,
despierta en nuestras almas la alegría
de ver nuestro Señor glorificado,
vencidos ya la muerte y el pecado.
Jesús llena de luz el mundo entero;
de cuantos vivirán, él el primero
entró en la luz de eternas claridades,
glorioso ya sin fin de eternidades.
Torrente de alegría, salte y fluya
el grito jubiloso de aleluya,
los hombres y los pueblos lo repitan,
sus vidas en el Cristo resucitan.
Jesús, presente y vivo en tus hermanos,
acoge nuestras manos en tus manos,
conduce el caminar de nuestras vidas
por sendas de vivir ya redimidas.
Recibe, Padre santo, la alabanza
del pueblo que te aclama en la esperanza
de ser junto a tu Hijo eternamente
reunido por tu Espíritu clemente. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Te vio el mar, ¡oh Dios!, te vio el mar mientras
guiabas a tu pueblo por las aguas caudalosas. Aleluya.
Salmo 76 - RECUERDO DEL PASADO GLORIOSO DE ISRAEL.
Alzo mi voz a Dios gritando,
Alzo mi voz a Dios para que me oiga.
En mi angustia te busco, Señor mío;
de noche extiendo las manos sin descanso,
y mi alma rehúsa el consuelo.
Cuando me acuerdo de Dios, gimo,
y meditando me siento desfallecer.
Sujetas los párpados de mis ojos,
y la agitación no me deja hablar.
Repaso los días antiguos,
recuerdo los años remotos;
de noche lo pienso en mis adentros,
y meditándolo me pregunto:
¿Es que el Señor nos rechaza para siempre
y ya no volverá a favorecernos?
¿Se ha agotado ya su misericordia,
se ha terminado para siempre su promesa?
¿Es que Dios se ha olvidado de su bondad,
o la cólera cierra sus entrañas?
Y me digo: ¡Qué pena la mía!
¡Se ha cambiado la diestra del Altísimo!
Recuerdo las proezas del Señor;
sí, recuerdo tus antiguos portentos,
medito todas tus obras
y considero tus hazañas.
Dios mío, tus caminos son santos:
¿qué dios es grande como nuestro Dios?
Tú, ¡oh Dios!, haciendo maravillas,
mostraste tu poder a los pueblos;
con tu brazo rescataste a tu pueblo,
a los hijos de Jacob y de José.
Te vio el mar, ¡oh Dios!,
te vio el mar y tembló,
las olas se estremecieron.
Las nubes descargaban sus aguas,
retumbaban los nubarrones,
tus saetas zigzagueaban.
Rodaba el fragor de tu trueno,
los relámpagos deslumbraban el orbe,
la tierra retembló estremecida.
Tú te abriste camino por las aguas,
un vado por las aguas caudalosas,
y no quedaba rastro de tus huellas:
mientras guiabas a tu pueblo, como a un rebaño,
por la mano de Moisés y de Aarón.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Te vio el mar, ¡oh
Dios!, te vio el mar mientras guiabas a tu pueblo por las aguas caudalosas.
Aleluya.
Ant 2. El Señor da la
muerte y la vida. Aleluya.
Cántico: ALEGRIA DE LOS HUMILDES EN DIOS 1S 2,1-10
Mi corazón se regocija por el Señor,
mi poder se exalta por Dios;
mi boca se ríe de mis enemigos,
porque gozo con tu salvación.
No hay santo como el Señor,
no hay roca como nuestro Dios.
No multipliquéis discursos altivos,
no echéis por la boca arrogancias,
porque el Señor es un Dios que sabe;
él es quien pesa las acciones.
Se rompen los arcos de los valientes,
mientras los cobardes se ciñen de valor;
los hartos se contratan por el pan,
mientras los hambrientos no tienen ya que trabajar;
la mujer estéril da a luz siete hijos,
mientras la madre de muchos se marchita.
El Señor da la muerte y la vida,
hunde en el abismo y levanta;
da la pobreza y la riqueza,
humilla y enaltece.
Él levanta del polvo al desvalido,
alza de la basura al pobre,
para hacer que se siente entre príncipes
y que herede un trono de gloria;
pues del Señor son los pilares de la tierra,
y sobre ellos afianzó el orbe.
Él guarda los pasos de sus amigos,
mientras los malvados perecen en las tinieblas,
porque el hombre no triunfa por su fuerza.
El Señor desbarata a sus contrarios,
el Altísimo truena desde el cielo,
el Señor juzga hasta el confín de la tierra.
él da fuerza a su Rey,
exalta el poder de su Ungido.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El Señor da la
muerte y la vida. Aleluya.
Ant 3. Amanece la luz
para el justo, y la alegría para los rectos de corazón. Aleluya.
Salmo 96 - EL SEÑOR ES UN REY MAYOR QUE TODOS LOS
DIOSES.
El Señor reina, la tierra goza,
se alegran las islas innumerables.
Tiniebla y nube lo rodean,
justicia y derecho sostienen su trono.
Delante de él avanza fuego
abrasando en torno a los enemigos;
sus relámpagos deslumbran el orbe,
y, viéndolos, la tierra se estremece.
Los montes se derriten como cera
ante el dueño de toda la tierra;
los cielos pregonan su justicia,
y todos los pueblos contemplan su gloria.
Los que adoran estatuas se sonrojan,
los que ponen su orgullo en los ídolos;
ante él se postran todos los dioses.
Lo oye Sión, y se alegra,
se regocijan las ciudades de Judá
por tus sentencias, Señor;
porque tú eres, Señor,
altísimo sobre toda la tierra,
encumbrado sobre todos los dioses.
El Señor ama al que aborrece el mal,
protege la vida de sus fieles
y los libra de los malvados.
Amanece la luz para el justo,
y la alegría para los rectos de corazón.
Alegraos, justos, con el Señor,
celebrad su santo nombre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Amanece la luz
para el justo, y la alegría para los rectos de corazón. Aleluya.
LECTURA BREVE Rm 6, 8-11
Si verdaderamente hemos muerto con Cristo, tenemos fe de que también viviremos
con él, pues sabemos que Cristo, una vez resucitado de entre los muertos, ya no
muere; la muerte no tiene ya poder sobre él. Su muerte fue un morir al pecado
de una vez para siempre, mas su vida es un vivir para Dios. Así también,
considerad vosotros que estáis muertos al pecado, pero que vivís para Dios en
unión con Cristo Jesús.
RESPONSORIO BREVE
V. El Señor ha resucitado del sepulcro. Aleluya.
Aleluya.
R. El Señor ha
resucitado del sepulcro. Aleluya. Aleluya.
V. El que por
nosotros colgó del madero.
R. Aleluya. Aleluya.
V. Gloria al Padre,y
al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. El Señor ha
resucitado del sepulcro. Aleluya. Aleluya.
PRIMERA LECTURA
De la primera carta del apóstol san Juan 2, 18-29
EL ANTICRISTO
Hijos míos, ésta es la hora última. Habéis oído decir que va a venir el anticristo.
Pues bien, ahora se han levantado muchos anticristos. Por eso conocemos que
ésta es la hora postrera. De entre nosotros han salido, pero no eran de los
nuestros. Si hubiesen sido de los nuestros, habrían quedado con nosotros. Con
esto se da a conocer que no todos son de los nuestros. Vosotros, en cambio,
poseéis la unción que viene del Santo, y todos los sabéis.
Os escribo, no porque no conozcáis la verdad, sino porque la conocéis y porque
sabéis que ninguna mentira tiene su origen en la verdad. ¿Quién es el que
miente sino el que niega que Jesús es el Cristo? Ése es el anticristo, el que
niega al Padre y al Hijo. Quien niega al Hijo tampoco posee al Padre. Quien
reconoce al Hijo posee también al Padre.
Vosotros, en cambio, procurad manteneros en la doctrina que desde un principio
escuchasteis. Si en vosotros permanece la doctrina que oísteis desde el
principio, permaneceréis en el Hijo y en el Padre. Y ésta es la promesa que él
nos hizo: la vida eterna.
Os escribo la presente a propósito de los que intentan induciros al error. La
unción que de él habéis recibido permanece en vosotros, y no tenéis necesidad
de que nadie os enseñe. Como su unción os instruye en todas las cosas (y es
verídica y no mentirosa) ,permaneced en él, tal como él os lo enseñó. Y ahora,
hijos míos, permaneced en él, para que, cuando se manifieste, cobremos plena
confianza y no nos apartemos de él, confundidos, en su advenimiento.
Si sabéis que él es justo, sabéis también que todo el que practica la justicia
ha nacido de él.
RESPONSORIO 1Jn 2, 27; Jl 2, 23
R. La unción que de Dios habéis recibido permanece en vosotros, * y
no tenéis necesidad de que nadie os enseñe, sino que su unción os instruye en
todas las cosas. Aleluya.
V. Alegraos, gozaos en el Señor vuestro Dios, que os dará el maestro
de la santidad.
R. Y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe, sino que su unción
os instruye en todas las cosas. Aleluya.
SEGUNDA LECTURA
De los Sermones de san León Magno, papa
(Sermón 1 Sobre la Ascensión, 2-4: PL 54, 395-396)
LOS DÍAS ENTRE LA RESURRECCIÓN Y LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR
Aquellos días, amadísimos hermanos, que transcurrieron entre la resurrección
del Señor y su ascensión no fueron infructuosos, sino que en ellos fueron
reafirmados grandes misterios y reveladas importantes verdades.
En el transcurso de estos días fue abolido el temor de la muerte funesta y
proclamada la inmortalidad, no sólo del alma, sino también del cuerpo. En estos
días, mediante el soplo del Señor, todos los apóstoles recibieron el Espíritu
Santo; en estos días le fue confiado al bienaventurado apóstol Pedro, por
encima de los demás, el cuidado del aprisco del Señor, después de que hubo
recibido las llaves del reino.
Durante estos días, el Señor se juntó, como uno más, a los dos discípulos que
iban de camino y los reprendió por su resistencia en creer, a ellos, que
estaban temerosos y turbados, para disipar en nosotros toda tiniebla de duda.
Sus corazones, por él iluminados, recibieron la llama de la fe y se
convirtieron de tibios en ardientes, al abrirles el Señor el sentido de las
Escrituras. En la fracción del pan, cuando estaban sentados con él a la mesa,
se abrieron también sus ojos, con lo cual tuvieron la dicha inmensa de poder
contemplar su naturaleza glorificada.
Por tanto, amadísimos hermanos, durante todo este tiempo que media entre la
resurrección del Señor y su ascensión, la providencia de Dios se ocupó en
demostrar, insinuándose en los ojos y en el corazón de los suyos, que la
resurrección del Señor Jesucristo era tan real como su nacimiento, pasión y
muerte.
Por esto, los apóstoles y todos los discípulos, que estaban turbados por su
muerte en la cruz y dudaban de su resurrección, fueron fortalecidos de tal modo
por la evidencia de la verdad que, cuando el Señor subió al cielo, no sólo no
experimentaron tristeza alguna, sino que se llenaron de gran gozo.
Y es que en realidad fue motivo de una inmensa e inefable alegría el hecho de
que la naturaleza humana, en presencia de una santa multitud, ascendiera por
encima de la dignidad de todas las creaturas celestiales, para ser elevada más
allá de todos los ángeles, por encima de los mismos arcángeles, sin que ningún
grado de elevación pudiera dar la medida de su exaltación, hasta ser recibida
junto al Padre, entronizada y asociada a la gloria de aquel con cuya naturaleza
divina se había unido en la persona del Hijo.
RESPONSORIO Jn 14, 2. 3. 16. 18
R. Voy a prepararos un lugar, pero volveré otra vez, * para tomaros y
llevaros conmigo, para que donde yo esté estéis también vosotros. Aleluya.
V. Yo rogaré al Padre y él os dará otro Abogado que esté con vosotros
para siempre; no os dejaré huérfanos, volveré a vosotros.
R. Para tomaros y llevaros conmigo, para que donde yo esté estéis
también vosotros. Aleluya.
Miércoles,
29 de mayo de 2019
Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Juan (16,12-15):
EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora;
cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena.
Pues no hablará por cuenta propia, sino que hablará de lo que oye y os
comunicará lo que está por venir.
Él me glorificará, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará.
Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso os he dicho que recibirá y tomará de
lo mío y os lo anunciará».
Palabra del Señor
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Tendría aún muchas cosas que deciros, pero no
estáis ahora en disposición de entenderlas; cuando venga el Espíritu de verdad,
os conducirá a la verdad completa. Aleluya.
Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR
Lc 1, 68-79
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Tendría aún muchas
cosas que deciros, pero no estáis ahora en disposición de entenderlas; cuando
venga el Espíritu de verdad, os conducirá a la verdad completa. Aleluya.
PRECES
Dirijámonos a Dios, que quiso manifestar a Jesús
resucitado a los apóstoles, y digámosle suplicantes:
Ilumínanos, Señor, con la claridad de tu Cristo.
Señor, fuente de toda luz, te aclamamos con acción de gracias en esta mañana,
porque nos has llamado a participar de tu luz admirable
y nos has querido dar la salvación.
Haz, Señor, que la fuerza del Espíritu Santo nos purifique y nos fortalezca,
para que con nuestro trabajo hagamos más humana la vida de los hombres.
Haz que nos entreguemos de tal modo al servicio de nuestros hermanos,
que logremos hacer de la familia humana una ofrenda agradable a tus ojos.
Llénanos, desde el principio de este nuevo día, de tu misericordia,
para que en toda nuestra jornada nos gocemos en tu alabanza.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Concluyamos nuestra oración, diciendo juntos las palabras de Jesús, nuestro
maestro:
Padre nuestro...
ORACION
Concédenos, Señor, que, así como ahora celebramos
en la fe la gloriosa resurrección de tu Hijo Jesucristo, así también merezcamos
regocijarnos con todos los santos, cuando vuelva él triunfalmente al fin de los
tiempos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la
unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos
lleve a la vida eterna.
R. Amén.
Maximino nació al comienzo del siglo IV en Poitiers (Aquitania),
al sudoeste de la antigua Galia. Provenía de un hogar muy piadoso.
La santidad de Agricio, obispo de Tréveris, llevó a Maximino a
dejar el suelo natal e ir en busca de aquel prelado, para recibir lecciones de
religión, ciencias y humanidades. El santo reconoció en el recién llegado una
lúcida inteligencia y un firme amor a la doctrina católica, razón por la cual
le confirió las sagradas órdenes. En el ejercicio de estas funciones hizo en
breve tiempo notables progresos.
Al morir Agricio, conocidos por el pueblo los atributos de
Maximino, por voluntad unánime éste fue su sucesor, ocupando la cátedra de
Tréveris en el año 332.
Perturbaba en aquel tiempo en la Iglesia el arrianismo, doctrina
que negaba la unidad y consustancialidad en las tres personas de la santísima
Trinidad; según ellos el Verbo habría sido creado de la nada y era muy inferior
al Padre. El Verbo encarnado era Hijo de Dios, pero por adopción.
Contra esta interpretación, que disminuía el misterio de la
encarnación y el de la redención del hombre, se levantó Atanasio, obispo de
Alejandría, que se había de constituir en el campeón de la ortodoxia.
Reinaba entonces el emperador Constantino el Grande, a quien los
herejes engañaron acumulando calumnias sobre Atanasio, y así lograron que lo
desterraste a Tréveris en el año 336. Allí Maximino lo recibió con evidencias
de la veneración que le profesaba y trató por todos los medios de suavizar la
situación del desterrado. Lo mismo hizo con Pablo, obispo de Constantinopla,
también forzado a ir a Tréveris después de un remedo de sínodo arriano. Al
morir Constantino, el hijo mayor, Constantino el Joven, su sucesor en
Occidente, devolvió a Atanasio la sede de Alejandría.
En el año 345, Maximino concurrió al concilio de Milán, donde los
arrianos, cuyo jefe era Eusebio de Nicomedia, fueron otra vez condenados.
Considerado indispensable para cimentar la paz de la Iglesia celebrar un nuevo
concilio ecuménico. Maximino lo propuso al emperador Constante; éste,
hallándolo conveniente, escribió a su hermano Constantino, concertándose para
tal reunión la ciudad de Sárdica (hoy Sofía, capital de Bulgaria).
Los arrianos quisieron atraer al emperador a su secta y justificar
la conducta seguida contra Atanasio. Pero Maximino alertó al emperador,
defendiendo así al obispo sin culpa; y Atanasio fue nuevamente restablecido.
Vuelto a su Iglesia, Maximino hizo frente a las necesidades,
socorriendo a los pobres. Su familia residía en Poitiers y allá fue a visitarlos,
pero murió al poco tiempo en esa ciudad, en el año 349. La fecha de hoy
recuerda la traslación de sus reliquias a Tréveris.
Austriaca. Fundadora de la Congregación de las Religiosas
Ursulinas del Sagrado Corazón de Jesús Agonizante (1865-1939).
1865: Julia nace en Loosdorf, Austria, como segunda de los siete
hijos de Antonio y Josefina Salis-Zizers.
1883: La familia Ledóchowska se traslada a Lipnica Murowana, cerca
de Cracovia, en Polonia.
1886: Julia entra al Convento de las Hermanas Ursulinas en
Cracovia, conocido por su profunda espiritualidad, así como también por la
enseñanza y educación de las niñas, tanto de las comunidades locales como de
lugares distantes de Galicia y Rusia.
1907: Con la bendición del Papa Pió X, va a Petersburgo acompañada
por dos hermanas, allí se hace cargo de la dirección del internado para jóvenes
polacas del Colegio Santa Catalina.
1908: Crece la comunidad de hermanas, viviendo la vida religiosa
en secreto, transformándose en Convento autónomo en Petersburgo con Madre
Ursula como su superiora. Las futuras ursulinas se preparan para la vida
religiosa en secreto.
1910: A la orilla de la bahía finlandesa se abre una comunidad,
realizándose el ideal pedagógico de Madre Ursula - Colegio e internado para las
jóvenes.
1914: El estallido de la guerra causa el exilio de Ursula de
Rusia. Se establece en Escandinavia, primeramente en Estocolmo y luego en
Dinamarca. Gradualmente traslada a las hermanas desde Petersburgo, donde ya se
sufren las consecuencias de la guerra. Juntas organizan la escuela para las
jóvenes escandinavas. Se incorporan también a la vida de la Iglesia local y su
ambiente, e inician un trabajo comunitario en el COMITE DE AYUDA A LAS VICTIMAS
DE LA GUERRA EN POLONIA, fundado en Suiza por Henryk Sienkievicz.
1920: La comunidad ursulina de Petersburgo regresa a la Polonia
independiente y se establece en INEGI, cerca de Poznan. Pronto recibe el
permiso de la Sagrada Congregación para transformarse en la Congregación de
Hermanas Ursulinas del Corazón de Jesús Agonizante (ursulinas grises). Desde la
antigua raíz crece una nueva rama, que desea vivir de acuerdo a la
espiritualidad ursulina y a su tradición en el trabajo educativo como
instrumento privilegiado de evangelización, así como también buscando nuevos
caminos para responder a las necesidades nuevas, en especial de los pobres.
La Congregación bajo la guía de Madre Ursula, se desarrolla
pronto. Se erigen comunidades apostólicas en Polonia y pequeñas comunidades
misioneras en la frontera oriental.
Desde 1928, la Congregación se hace presente en Italia, y en
Francia en 1930, donde las hermanas acompañan a las jóvenes mujeres que van a
Francia a ganarse la vida con su trabajo. La Madre forma a las hermanas para
amar a Dios por sobre todas las cosas, anhelando vivir en la simplicidad y en
la humildad, e igualmente entregadas al sacrificio, buscando iniciativas
creativas en el servicio a los otros. Considera la sonrisa, la serenidad de
espíritu y la bondad, como testimonios especiales y creíbles de estar unidas a
Cristo, teniendo esto gran influencia en la evangelización y educación.
Enseña que la santidad es accesible a cada uno y esta basada en el
profundo amor a Dios y a los otros, demostrado en los deberes de cada Día.
Viaja mucho, visita las comunidades y responde a las nuevas propuestas de
trabajo. Aprecia el enorme rol de las asociaciones que contribuyen a la
catequesis y a la enseñanza religiosa. Entre otras inicativas, traslada a
territorio polaco la Cruzada Eucarística (hoy: Movimiento Eucarístico Juvenil).
Organiza la publicación del periódico para jóvenes, escribiendo personalmente
los artículos.
1939: Cuando muere en Roma el 29 de mayo, la gente dice que
"ha muerto una santa..."
1983: El 20 de Junio en Poznan Juan Pablo II beatifica a Madre
Ursula. Es esta la primera beatificación en tierra polaca.
1989: El cuerpo incorrupto de Beata Ursula es trasladado de Roma a
Pniewy y yace en la capilla de la casa Madre.
2002: Promulgación del decreto de confirmación del milagro por
intercesión de Beata Ursula. Se cierra el proceso de canonización.
2003: El domingo 18 de mayo, el Papa Juan Pablo II presidió en la
Plaza de San Pedro, a las 10 de la mañana, la ceremonia de canonización de la
Beata Úrsula Ledochowska junto a la de 3 Beatos más.
LA CONGREGACION HOY...
En la actualidad la Congregación cuenta con alrededor de 900
hermanas en 100 comunidades, en 12 países.
Las hermanas desean seguir el camino radical del evangelio y del
servicio fraterno, ante todo a los más necesitados, a través de:
- El testimonio personal de vida y la comunión fraterna en la
comunidad, - Trabajo catequístico, enseñanza y educación, trabajo caritativo y
misional.
Fuente: Página oficial de las Hermanas Ursulinas