Musica Para el Alma
domingo, 12 de julio de 2026
MATEO 10,34-11,1 CICLO A
Evangelio del Lunes de la XV Semana del Tiempo Ordinario
13 Jul 2026
*Lectura del santo evangelio según san Mateo (10,34–11,1)*
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles:
«No penséis que he venido a la tierra a sembrar paz; no he venido a sembrar
paz, sino espadas. He venido a enemistar al hombre con su padre, a la hija con
su madre, a la nuera con su suegra; los enemigos de cada uno serán los de su
propia casa. El que quiere a su padre o a su madre más que a mí no es digno de
mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí no es digno de mí; y el
que no coge su cruz y me sigue no es digno de mí. El que encuentre su vida la perderá,
y el que pierda su vida por mí la encontrará. El que os recibe a vosotros me
recibe a mí, y el que me recibe recibe al que me ha enviado; el que recibe a un
profeta porque es profeta tendrá paga de profeta; y el que recibe a un justo
porque es justo tendrá paga de justo. El que dé a beber, aunque no sea más que
un vaso de agua fresca, a uno de estos pobrecillos, sólo porque es mi
discípulo, no perderá su paga, os lo aseguro.»
Cuando Jesús acabó de dar instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí
para enseñar y predicar en sus ciudades.
Palabra del Señor
*Que la
Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*
*El que quiere a su padre o a su madre más que a mí no es digno
de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí no es digno de mí*
*El
lenguaje de Jesús es muy configurado con la voluntad del Padre. Jesús sabe muy
bien que el Padre todo lo ha hecho ben y después de hacerlo todo bien lo
bendijo, por eso nos dice que él, no ha venido a abolir nada. Él ha venido a romper
nuestra relación con la muerte, él ha venido para que seamos totalmente enemigo
de aquel que nos roba la vida. Jesús nos deja ver claro que en nuestra vida
tiene que ser Dios primero en todo, que no pongamos nada por encima de Dios. Cuando
queremos algo mas que a Dios, estamos perdiendo la vida, porque amar solo a
Dios, es encontrar la verdadera vida. Cuando recibimos a Jesús palabra de Dios
hecha carne, estamos recibiendo al mismo Dios. Hemos sido escogidos por Dios,
por medio de nuestro Señor Jesucristo, a quien sea dada gloria por los siglos
de los siglos. Amén*
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAUDES Y VISPERAS DEL LUNES 13
*LAS LAUDES Y
LAS VISPERAS*
Abre, Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de
todos los pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y
enciende mi sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar
este Oficio, y merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por
Cristo nuestro Señor. Amén
TIEMPO ORDINARIO
LUNES
DE LA SEMANA XV
De la Feria.
Salterio III
13 de julio
LAUDES
(Oración de la mañana)
INVITATORIO
(Si Laudes no es la primera oración del día
se sigue el esquema del Invitatorio explicado en el Oficio de Lectura)
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza
Ant. Entremos a la presencia del Señor
dándole gracias.
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Entremos a la presencia del Señor
dándole gracias.
Himno: ERES LA LUZ Y SIEMBRAS CLARIDADES
Eres la luz y siembras claridades;
abres los anchos cielos que sostienen,
como un pilar, los brazos de tu Padre.
Arrebatada en rojos torbellinos,
el alba apaga estrellas lejanísimas;
la tierra se estremece de rocío.
Mientras la noche cede y se disuelve,
la estrella matinal, signo de Cristo,
levanta el nuevo día y lo establece.
Eres la luz total, Día del Día,
el Uno en todo, el Trino todo en Uno:
¡gloria a tu misteriosa teofanía! Amén.
SALMODIA
Ant 1. Dichosos los que viven en tu casa, Señor.
Salmo 83 - AÑORANZA DEL TEMPLO
¡Qué deseables son tus moradas,
Señor de los ejércitos!
Mi alma se consume y anhela
los atrios del Señor,
mi corazón y mi carne
se alegran por el Dios vivo.
Hasta el gorrión ha encontrado una casa;
la golondrina, un nido
donde colocar sus polluelos:
tus altares, Señor de los ejércitos,
Rey mío y Dios mío.
Dichosos los que viven en tu casa
alabándote siempre.
Dichosos los que encuentran en ti su fuerza
al preparar su peregrinación:
cuando atraviesan áridos valles,
los convierten en oasis,
como si la lluvia temprana
los cubriera de bendiciones;
caminan de altura en altura
hasta ver a Dios en Sión.
Señor de los ejércitos, escucha mi súplica;
atiéndeme, Dios de Jacob.
Fíjate, ¡oh Dios!, en nuestro Escudo,
mira el rostro de tu Ungido.
Un solo día en tu casa
vale más que otros mil,
y prefiero el umbral de la casa de Dios
a vivir con los malvados.
Porque el Señor es sol y escudo,
él da la gracia y la gloria,
el Señor no niega sus bienes
a los de conducta intachable.
¡Señor de los ejércitos, dichoso el hombre
que confía en ti!
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Dichosos los que viven en tu casa,
Señor.
Ant 2. Venid, subamos al monte del Señor.
Cántico: EL MONTE DE LA CASA DEL SEÑOR EN LA CIMA DE LOS MONTES Is
2, 2-5
Al final de los días estará firme
el monte de la casa del Señor,
en la cima de los montes,
encumbrado sobre las montañas.
Hacia él confluirán los gentiles,
caminarán pueblos numerosos.
Dirán : «Venid, subamos al monte del Señor,
a la casa del Dios de Jacob:
Él nos instruirá en sus caminos,
y marcharemos por sus sendas;
porque de Sión saldrá la Ley,
de Jerusalén la palabra del Señor.»
Será el árbitro de las naciones,
el juez de pueblos numerosos.
De las espadas forjarán arados,
de las lanzas, podaderas.
No alzará la espada pueblo contra pueblo,
no se adiestrarán para la guerra.
Casa de Jacob, ven;
caminemos a la luz del Señor.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Venid, subamos al monte del Señor.
Ant 3. Cantad al Señor, bendecid su
nombre.
Salmo 95 - EL SEÑOR, REY Y JUEZ DEL MUNDO.
Cantad al Señor un cántico nuevo,
cantad al Señor, toda la tierra;
cantad al Señor, bendecid su nombre,
proclamad día tras día su victoria.
Contad a los pueblos su gloria,
sus maravillas a todas las naciones;
porque es grande el Señor, y muy digno de alabanza,
más temible que todos los dioses.
Pues los dioses de los gentiles son apariencia,
mientras que el Señor ha hecho el cielo;
honor y majestad lo preceden,
fuerza y esplendor están en su templo.
Familias de los pueblos, aclamad al Señor,
aclamad la gloria y el poder del Señor,
aclamad la gloria del nombre del Señor,
entrad en sus atrios trayéndole ofrendas.
Postraos ante el Señor en el atrio sagrado,
tiemble en su presencia la tierra toda;
decid a los pueblos: «El Señor es rey,
él afianzó el orbe, y no se moverá;
él gobierna a los pueblos rectamente.»
Alégrese el cielo, goce la tierra,
retumbe el mar y cuanto lo llena;
vitoreen los campos y cuanto hay en ellos,
aclamen los árboles del bosque,
delante del Señor, que ya llega,
ya llega a regir la tierra:
regirá el orbe con justicia
y los pueblos con fidelidad.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Cantad al Señor, bendecid su
nombre.
LECTURA BREVE St 2, 12-13
Hablad y actuad como quienes han de ser juzgados por una ley de libertad. Pues
habrá un juicio sin misericordia para quien no practicó misericordia; pero la
misericordia triunfa sobre el juicio.
RESPONSORIO BREVE
V. Bendito el Señor ahora y por siempre.
R. Bendito el Señor ahora y por siempre.
V. Solo él hizo maravillas.
R. Ahora y por siempre.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
R. Bendito el Señor ahora y por siempre.
V. Escucha,
pueblo mío, que voy a hablarte.
R. Yo, el Señor, tu Dios.
PRIMERA LECTURA
Del libro de Job 2, 1-13
JOB, CUBIERTO DE ÚLCERAS, ES VISITADO POR UNOS
AMIGOS
Un día fueron los ángeles y se presentaron al
Señor. Entre ellos llegó también Satanás. El Señor le preguntó:
«¿De dónde vienes?»
Él respondió:
«De dar vueltas por la tierra.»
El Señor le dijo:
«¿Te has fijado en mi siervo Job? En la tierra no hay otro como él; es un
hombre justo y honrado que teme a Dios y se aparta del mal. Aunque tú me has
incitado contra él para que lo aniquile sin motivo, él todavía persiste en su
honradez.»
Satanás respondió:
«"¡Piel por piel!" Por salvar la vida el hombre lo da todo. Pero
extiende la mano sobre él, hiérelo en su carne y en sus huesos, y apuesto a que
te maldice en tu cara.»
El Señor le dijo:
«Haz lo que quieras con él, pero respétale la vida.»
Y Satanás se marchó e hirió a Job con llagas malignas desde la planta del pie
hasta la coronilla de la cabeza. Job cogió una tejuela para rasparse con ella,
sentado en tierra, entre la basura. Su mujer le dijo:
«¿Todavía persistes en tu honradez? Maldice a Dios y muérete.»
El le contestó:
«Hablas como una necia. Si aceptamos de Dios los bienes, ¿no vamos a aceptar
los males?»
A pesar de todo, Job no pecó con sus labios.
Tres amigos suyos —Elifaz de Temán, Bildad de Suj y Sofar de Naamat—, al
enterarse de la desgracia que había sufrido, salieron de su lugar y se
reunieron para ir a compartir su pena y consolarlo.
Cuando lo vieron a distancia, no lo reconocían, y rompieron a llorar. Se
rasgaron el manto, echaron polvo sobre su cabeza y hacia el cielo, y se
quedaron con él, sentados en el suelo, siete días con sus noches, sin decirle
una palabra, porque veían lo profundo de su dolor.
RESPONSORIO Sal 37, 2. 3. 4. 12
R. Señor, no
me corrijas con ira, tus flechas se me han clavado. * No
hay parte ilesa en mi carne a causa de tu furor.
V. Mis amigos y compañeros se alejan de mí.
R. No hay parte ilesa en mi carne a causa de tu
furor.
SEGUNDA LECTURA
De los libros de las Morales de san Gregorio
Magno, papa, sobre el libro de Job.
(Libro 3, 15-16: PL 75, 606-608)
SI ACEPTAMOS DE DIOS LOS BIENES, ¿NO VAMOS A
ACEPTAR LOS MALES?
El apóstol Pablo, considerando en sí mismo las
riquezas de la sabiduría interior y viendo al mismo tiempo que en lo exterior
no es más que un cuerpo corruptible, dice: Llevamos este tesoro en vasos de
barro. En el bienaventurado Job, el vaso de barro experimenta exteriormente las
desgarraduras de sus úlceras, pero el tesoro interior permanece intacto. En lo
exterior crujen sus heridas, pero del tesoro de sabiduría que nace sin cesar en
su interior emanan estas palabras llenas de santas enseñanzas: Si aceptamos de
Dios los bienes, ¿no vamos a aceptar los males? Entiendo por bienes los dones
de Dios, tanto temporales como eternos, y por males las calamidades presentes,
acerca de las cuales dice el Señor por boca del profeta: Yo soy el Señor y no
hay otro: artífice de la luz, creador de las tinieblas, autor de la paz,
creador de la desgracia.
Artífice de la luz, creador de las tinieblas, porque, cuando por las
calamidades exteriores son creadas las tinieblas del sufrimiento, en lo
interior se enciende la luz del conocimiento espiritual. Autor de la paz,
creador de la desgracia, porque precisamente entonces se nos devuelve la paz
con Dios, cuando las cosas creadas, que son buenas en sí, pero que no siempre
son rectamente deseadas, se nos convierten en calamidades y causa de desgracia.
Por el pecado perdemos la unión con Dios; es justo, por tanto, que volvamos a
la paz con él a través de las calamidades; de este modo, cuando cualquier cosa
creada, buena en sí misma, se nos convierte en causa de sufrimiento, ello nos
sirve de corrección, para que volvamos humildemente al autor de la paz.
Pero en estas palabras de Job, con las que responde a las imprecaciones de su
esposa, debemos considerar principalmente lo llenas que están de buen sentido.
Dice, en efecto: Si aceptamos de Dios los bienes, ¿no vamos a aceptar los
males? Es un gran consuelo en medio de la tribulación acordarnos, cuando llega
la adversidad, de los dones recibidos de nuestro Creador. Si acude en seguida a
nuestra mente el recuerdo reconfortante de los dones divinos, no nos dejaremos
doblegar por el dolor. Por esto dice la Escritura: En el día dichoso no te
olvides de la desgracia, en el día desgraciado no te olvides de la dicha. En
efecto, aquel que en el tiempo de los favores se olvida del temor de la
calamidad cae en la arrogancia por su actual satisfacción. Y el que en el
tiempo de la calamidad no se consuela con el recuerdo de los favores recibidos
es llevado a la más completa desesperación por su estado mental.
Hay que juntar, pues, lo uno y lo otro, para que se apoyen mutuamente; así el
recuerdo de los favores templará el sufrimiento de la calamidad, y la previsión
y temor de la calamidad moderará la alegría de los favores. Por esto aquel
santo varón, en medio de los sufrimientos causados por sus calamidades, calmaba
su mente angustiada por tantas heridas con el recuerdo de los favores pasados,
diciendo: Si aceptamos de Dios los bienes, ¿no vamos a aceptar los males?
RESPONSORIO Jb 2, 10; 1, 21-22
R. Si
aceptamos de Dios los bienes, ¿no vamos a aceptar los males? * El
Señor me lo dio, el Señor me lo quitó, bendito sea el nombre del Señor.
V. En todo esto no pecó Job, ni dijo nada
insensato contra Dios.
R. El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó,
bendito sea el nombre del Señor.
Evangelio del Lunes de la XV
Semana del Tiempo Ordinario
13
Jul 2026
*Lectura
del santo evangelio según san Mateo (10,34–11,1)*
En
aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «No penséis que he venido a la tierra
a sembrar paz; no he venido a sembrar paz, sino espadas. He venido a enemistar
al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra; los
enemigos de cada uno serán los de su propia casa. El que quiere a su padre o a
su madre más que a mí no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija
más que a mí no es digno de mí; y el que no coge su cruz y me sigue no es digno
de mí. El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí la
encontrará. El que os recibe a vosotros me recibe a mí, y el que me recibe
recibe al que me ha enviado; el que recibe a un profeta porque es profeta
tendrá paga de profeta; y el que recibe a un justo porque es justo tendrá paga
de justo. El que dé a beber, aunque no sea más que un vaso de agua fresca, a
uno de estos pobrecillos, sólo porque es mi discípulo, no perderá su paga, os
lo aseguro.»
Cuando Jesús acabó de dar instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí
para enseñar y predicar en sus ciudades.
Palabra
del Señor
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Ant. Bendito sea el Señor, Dios nuestro.
Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR
Lc 1, 68-79
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Bendito sea el Señor, Dios nuestro.
PRECES
Invoquemos a Dios, que puso en el mundo a los hombres para que
trabajasen concordes para su gloria, y digámosle:
Haz, Señor, que te glorifiquemos.
Te bendecimos, Señor, creador del universo, porque has conservado nuestra vida
hasta el día de hoy;
Haz que en toda nuestra jornada te alabemos y te bendigamos.
Míranos benigno, Señor, ahora que vamos a comenzar nuestra labor cotidiana;
haz que, obrando conforme a tu voluntad, cooperemos en tu obra.
Que nuestro trabajo de hoy sea provechoso para nuestros hermanos,
y así todos juntos edifiquemos un mundo grato a tus ojos.
A nosotros y a todos los que hoy entrarán en contacto con nosotros,
concédenos el gozo y la paz.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Llenos de alegría por nuestra condición de hijos de Dios, digamos
confiadamente:
Padre nuestro...
ORACION
Señor Dios, rey de cielos y tierra, dirige y santifica en este día
nuestros cuerpos y nuestros corazones, nuestros sentidos, palabras y acciones,
según tu ley y tus mandatos; para que, con tu auxilio, podamos ofrecerte hoy en
todas nuestras actividades un sacrificio de alabanza grato a tus ojos. Por
nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del
Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
VÍSPERAS
(Oración de la tarde)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al
Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
Himno: LANGUIDECE, SEÑOR, LA LUZ DEL DÍA.
Languidece, Señor, la luz del día
que alumbra la tarea de los hombres;
mantén, Señor, mi lámpara encendida,
claridad de mis días y mis noches.
Confío en ti, Señor, alcázar mío,
me guíen en la noche tus estrellas,
alejas con su luz mis enemigos,
yo sé que mientras duermo no me dejas.
Dichosos los que viven en tu casa
gozando de tu amor ya para siempre,
dichosos los que llevan la esperanza
de llegar a tu casa para verte.
Que sea de tu Día luz y prenda
este día en el trabajo ya vivido,
recibe amablemente mi tarea,
protégeme en la noche del camino.
Acoge, Padre nuestro, la alabanza
de nuestro sacrificio vespertino,
que todo de tu amor es don y gracia
en el Hijo Señor y el Santo Espíritu. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Nuestros ojos están fijos en el Señor, esperando su misericordia.
Salmo 122 - EL SEÑOR, ESPERANZA DEL PUEBLO
A ti levanto mis ojos,
a ti que habitas en el cielo.
Como están los ojos de los esclavos
fijos en las manos de sus señores,
como están los ojos de la esclava
fijos en las manos de su señora,
así están nuestros ojos
en el Señor, Dios nuestro,
esperando su misericordia.
Misericordia, Señor, misericordia,
que estamos saciados de desprecios;
nuestra alma está saciada
del sarcasmo de los satisfechos,
del desprecio de los orgullosos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Nuestros ojos están fijos en el
Señor, esperando su misericordia.
Ant 2. Nuestro auxilio es el nombre del
Señor, que hizo el cielo y la tierra.
Salmo 123 - NUESTRO AUXILIO ES EL NOMBRE DEL SEÑOR
Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte
—que lo diga Israel—,
si el Señor no hubiera estado de nuestra parte,
cuando nos asaltaban los hombres,
nos habrían tragado vivos:
tanto ardía su ira contra nosotros.
Nos habrían arrollado las aguas,
llegándonos el torrente hasta el cuello;
nos habrían llegado hasta el cuello
las aguas espumantes.
Bendito el Señor, que no nos entregó
como presa a sus dientes;
hemos salvado la vida como un pájaro
de la trampa del cazador:
la trampa se rompió y escapamos.
Nuestro auxilio es el nombre del Señor,
que hizo el cielo y la tierra.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Nuestro auxilio es el nombre del
Señor, que hizo el cielo y la tierra.
Ant 3. Dios nos ha destinado en la persona
de Cristo a ser sus hijos.
Cántico: EL PLAN DIVINO DE SALVACIÓN - Ef 1, 3-10
Bendito sea Dios,
Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en la persona de Cristo
con toda clase de bienes espirituales y celestiales.
El nos eligió en la persona de Cristo,
antes de crear el mundo,
para que fuésemos consagrados
e irreprochables ante él por el amor.
Él nos ha destinado en la persona de Cristo,
por pura iniciativa suya,
a ser sus hijos,
para que la gloria de su gracia,
que tan generosamente nos ha concedido
en su querido Hijo,
redunde en alabanza suya.
Por este Hijo, por su sangre,
hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.
El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia
ha sido un derroche para con nosotros,
dándonos a conocer el misterio de su voluntad.
Éste es el plan
que había proyectado realizar por Cristo
cuando llegase el momento culminante:
hacer que todas las cosas tuviesen a Cristo por cabeza,
las del cielo y las de la tierra.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Dios nos ha destinado en la persona
de Cristo a ser sus hijos.
LECTURA BREVE St 4, 11-13a
No habléis mal unos de otros, hermanos. El que
habla mal de un hermano, o juzga a un hermano, habla mal de la ley y juzga a la
ley. Y si juzgas a la ley no eres cumplidor de la ley, sino su juez. Uno es el
legislador y juez: el que puede salvar o perder. Pero tú, ¿quién eres para
juzgar al prójimo?
RESPONSORIO BREVE
V. Sáname, porque he pecado contra ti.
R. Sáname, porque he pecado contra ti.
V. Yo dije: «Señor, ten misericordia.»
R. Porque he pecado contra ti.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
R. Sáname, porque he pecado contra ti.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Proclama mi alma la grandeza del Señor, porque Dios ha mirado mi
humillación.
Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Proclama mi alma la grandeza del
Señor, porque Dios ha mirado mi humillación.
PRECES
Cristo quiere que todos los hombres alcancen la salvación.
Digámosle, pues, confiadamente:
Atrae, Señor, a todos hacia ti.
Te bendecimos, Señor, porque nos has redimido con tu preciosa sangre de la
esclavitud del pecado;
haz que participemos en la gloriosa libertad de los hijos de Dios.
Ayuda con tu gracia a nuestro obispo N. y
a todos los obispos de la Iglesia,
para que con gozo y fervor sirvan a tu pueblo.
Que todos los que consagran su vida a la investigación de la verdad logren
encontrarla
y que, habiéndola encontrado, se esfuercen por difundirla entre sus hermanos.
Atiende, Señor, a los huérfanos, a las viudas y a los que viven abandonados;
ayúdalos en sus necesidades para que experimenten tu solicitud hacia ellos.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Acoge a nuestros hermanos difuntos en la ciudad santa de la Jerusalén
celestial,
allí donde tú, con el Padre y el Espíritu Santo, serás todo en todos.
Adoctrinados por el mismo Señor, nos atrevemos a decir:
Padre nuestro...
ORACION
Señor, tú que con razón eres llamado luz indeficiente, ilumina
nuestro espíritu en esta hora vespertina, y dígnate perdonar benignamente
nuestras faltas. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina
contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los
siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
LAS LECTURAS DEL LUNES 13 DE JULIO 2026
Lecturas
del Lunes de la XV Semana del Tiempo Ordinario
13 Jul 2026
Primera Lectura
Lectura del libro de Isaías (1,10-17):
Oíd la palabra del Señor, príncipes de Sodoma;
escucha la enseñanza de nuestro Dios, pueblo de Gomorra: «¿Qué me importa el
número de vuestros sacrificios? –dice el Señor–. Estoy harto de holocaustos de
carneros, de grasa de cebones; la sangre de toros, corderos y chivos no me
agrada. ¿Por qué entráis a visitarme? ¿Quién pide algo de vuestras manos cuando
pisáis mis atrios? No me traigáis más dones vacíos, más incienso execrable.
Novilunios, sábados, asambleas, no los aguanto. Vuestras solemnidades y fiestas
las detesto; se me han vuelto una carga que no soporto más. Cuando extendéis
las manos, cierro los ojos; aunque multipliquéis las plegarias, no os
escucharé. Vuestras manos están llenas de sangre. Lavaos, purificaos, apartad
de mi vista vuestras malas acciones. Cesad de obrar mal, aprended a obrar bien;
buscad el derecho, enderezad al oprimido; defended al huérfano, proteged a la
viuda.»
Palabra de Dios
Salmo
Sal 49
R/. Al que sigue buen camino le
haré ver la salvación de Dios
«No te reprocho tus sacrificios,
pues siempre están tus holocaustos ante mí.
Pero no aceptaré un becerro de tu casa,
ni un cabrito de tus rebaños.» R/.
«¿Por qué recitas mis preceptos
y tienes siempre en la boca mi alianza,
tú que detestas mi enseñanza
y te echas a la espalda mis mandatos?» R/.
«Esto haces, ¿y me voy a callar?
¿Crees que soy como tú?
Te acusaré, te lo echaré en cara.
El que me ofrece acción de gracias, ése me honra;
al que sigue buen camino
le haré ver la salvación de Dios.» R/.
Evangelio del Lunes de la XV Semana del Tiempo Ordinario
13 Jul 2026
*Lectura del santo evangelio según san Mateo (10,34–11,1)*
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles:
«No penséis que he venido a la tierra a sembrar paz; no he venido a sembrar
paz, sino espadas. He venido a enemistar al hombre con su padre, a la hija con
su madre, a la nuera con su suegra; los enemigos de cada uno serán los de su
propia casa. El que quiere a su padre o a su madre más que a mí no es digno de
mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí no es digno de mí; y el
que no coge su cruz y me sigue no es digno de mí. El que encuentre su vida la perderá,
y el que pierda su vida por mí la encontrará. El que os recibe a vosotros me
recibe a mí, y el que me recibe recibe al que me ha enviado; el que recibe a un
profeta porque es profeta tendrá paga de profeta; y el que recibe a un justo
porque es justo tendrá paga de justo. El que dé a beber, aunque no sea más que
un vaso de agua fresca, a uno de estos pobrecillos, sólo porque es mi
discípulo, no perderá su paga, os lo aseguro.»
Cuando Jesús acabó de dar instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí
para enseñar y predicar en sus ciudades.
Palabra del Señor
*Que la
Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*
*El que quiere a su padre o a su madre más que a mí no es digno
de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí no es digno de mí*
*El
lenguaje de Jesús es muy configurado con la voluntad del Padre. Jesús sabe muy
bien que el Padre todo lo ha hecho ben y después de hacerlo todo bien lo
bendijo, por eso nos dice que él, no ha venido a abolir nada. Él ha venido a romper
nuestra relación con la muerte, él ha venido para que seamos totalmente enemigo
de aquel que nos roba la vida. Jesús nos deja ver claro que en nuestra vida
tiene que ser Dios primero en todo, que no pongamos nada por encima de Dios. Cuando
queremos algo mas que a Dios, estamos perdiendo la vida, porque amar solo a
Dios, es encontrar la verdadera vida. Cuando recibimos a Jesús palabra de Dios
hecha carne, estamos recibiendo al mismo Dios. Hemos sido escogidos por Dios,
por medio de nuestro Señor Jesucristo, a quien sea dada gloria por los siglos
de los siglos. Amén*
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.




