Musica Para el Alma
miércoles, 8 de abril de 2026
LUCAS 24,35-48 CICLO A
Evangelio del Jueves de la Octava de Pascua
09 Abr 2026
*Lectura del santo evangelio según san Lucas (24,35-48)*
En aquel tiempo, los discípulos de Jesús
contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al
partir el pan.
Estaban hablando de estas cosas, cuando él se presentó en medio de ellos y les
dice:
«Paz a vosotros».
Pero ellos, aterrorizados y llenos de miedo, creían ver un espíritu.
Y él les dijo:
«¿Por qué os alarmáis?, ¿por qué surgen dudas en vuestro corazón? Mirad mis
manos y mis pies: soy yo en persona. Palpadme y daos cuenta de que un espíritu
no tiene carne y huesos, como veis que yo tengo».
Dicho esto, les mostró las manos y los pies. Pero como no acababan de creer por
la alegría, y seguían atónitos, les dijo:
«¿Tenéis ahí algo de comer?».
Ellos le ofrecieron un trozo de pez asado. Él lo tomó y comió delante de ellos.
Y les dijo:
«Esto es lo que os dije mientras estaba con vosotros: que era necesario que se
cumpliera todo lo escrito en la Ley de Moisés y en los Profetas y Salmos acerca
de mí».
Entonces les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras.
Y les dijo:
«Así está escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al
tercer día y en su nombre se proclamará la conversión para el perdón de los
pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén. Vosotros sois testigos
de esto».
Palabra del Señor
*Que la
Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*
(¿Por
qué os alarmáis?, ¿por qué surgen dudas en vuestro corazón?)
*Esta pregunta que hace Jesús ¿por
qué surgen dudas en vuestro corazón? Esta pregunta es una invitación para que
podamos descansar. Jesús sabe que cuando somos visitados por la duda, se aleja
de nosotros la paz, y cuando no tenemos paz, entonces somos invadidos por el
temor y el miedo. Jesús nos invita a no alarmarnos, a no dar oportunidad, a no
ceder especio, ni lugar a la duda, de que pueda entrar en nuestros corazones.
Hay una forma donde podemos combatir y recibir ayuda; esa ayuda la podemos
encontrar haciendo oraciones y también haciendo jaculatorias que nos permitan
sentir la presencia de Jesús. El Señor
no quiere que les demos ninguna oportunidad a la duda de que entre en nuestro
corazón, él necesita que seamos testigos auténticos de su amor, porque él está
vivo y vive dentro de nosotros, y llenos de alegría podamos gritar “Cristo ha
Resucitado Aleluya, Aleluya*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAUDES Y VISPERAS DEL JUEVES 9
*LAS LAUDES Y
LAS VISPERAS*
Abre, Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de
todos los pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y
enciende mi sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar
este Oficio, y merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por
Cristo nuestro Señor. Amén
*JUEVES
SEMANA DE LA OCTAVA DE PASCUA*
LAUDES
(Oración
de la mañana)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza
INVITATORIO
Ant. Verdaderamente ha resucitado el
Señor. Aleluya.
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA
DIVINA
Venid,
aclamemos al Señor,
demos
vítores a la Roca que nos salva;
entremos
a su presencia dándole gracias,
aclamándolo
con cantos.
Porque
el Señor es un Dios grande,
soberano
de todos los dioses:
tiene
en su mano las simas de la tierra,
son
suyas las cumbres de los montes;
suyo
es el mar, porque él lo hizo,
la
tierra firme que modelaron sus manos.
Venid,
postrémonos por tierra,
bendiciendo
al Señor, creador nuestro.
Porque
él es nuestro Dios,
y
nosotros su pueblo,
el
rebaño que él guía.
Ojalá
escuchéis hoy su voz:
«No
endurezcáis el corazón como en Meribá,
como
el día de Masá en el desierto;
cuando
vuestros padres me pusieron a prueba
y
dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante
cuarenta años
aquella
generación me repugnó, y dije:
Es
un pueblo de corazón extraviado,
que
no reconoce mi camino;
por
eso he jurado en mi cólera
que
no entrarán en mi descanso»
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Himno: EL AGUA PURA, DON DE LA MAÑANA
El
agua pura, don de la mañana,
da
a los ojos el brillo de la vida,
y
el alma se despierta cuando escucha
que
el ángel dice: «¡Cristo resucita!»
¡Cómo
quieren las venas de mi cuerpo
ser
música, ser cuerdas de la lira,
y
cantar, salmodiar como los pájaros,
en
esta Pascua santa la alegría!
Mirad
cuál surge Cristo transparente:
en
medio de los hombres se perfila
su
cuerpo humano, cuerpo del amigo
deseado,
serena compañía.
El
que quiera palparlo, aquí se acerque,
entre
con su fe en el Hombre que humaniza,
derrame
su dolor y su quebranto,
dé
riendas al amor, su gozo diga.
A
ti, Jesús ungido, te ensalzamos,
a
ti, nuestro Señor, que depositas
tu
santo y bello cuerpo en este mundo,
como
en el campo se echa la semilla. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Cristo ha resucitado y con su
claridad ilumina al pueblo rescatado con su sangre. Aleluya.
SALMO 62, 2-9 - EL ALMA SEDIENTA DE
DIOS
¡Oh
Dios!, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi
alma está sedienta de ti;
mi
carne tiene ansia de ti,
como
tierra reseca, agostada, sin agua.
¡Cómo
te contemplaba en el santuario
viendo
tu fuerza y tu gloria!
Tu
gracia vale más que la vida,
te
alabarán mis labios.
Toda
mi vida te bendeciré
y
alzaré las manos invocándote.
Me
saciaré de manjares exquisitos,
y
mis labios te alabarán jubilosos.
En
el lecho me acuerdo de ti
y
velando medito en ti,
porque
fuiste mi auxilio,
y
a la sombra de tus alas canto con júbilo;
mi
alma está unida a ti,
y
tu diestra me sostiene.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Cristo ha resucitado y con su claridad ilumina al pueblo rescatado con su
sangre. Aleluya.
Ant
2. Ha resucitado del sepulcro nuestro Redentor; cantemos un himno al Señor,
nuestro Dios. Aleluya.
Cántico: TODA LA CREACIÓN ALABE AL
SEÑOR - Dn 3, 57-88. 56
Creaturas
todas del Señor, bendecid al Señor,
ensalzadlo
con himnos por los siglos.
Ángeles
del Señor, bendecid al Señor;
cielos,
bendecid al Señor.
Aguas
del espacio, bendecid al Señor;
ejércitos
del Señor, bendecid al Señor.
Sol
y luna, bendecid al Señor;
astros
del cielo, bendecid al Señor.
Lluvia
y rocío, bendecid al Señor;
vientos
todos, bendecid al Señor.
Fuego
y calor, bendecid al Señor;
fríos
y heladas, bendecid al Señor.
Rocíos
y nevadas, bendecid al Señor;
témpanos
y hielos, bendecid al Señor.
Escarchas
y nieves, bendecid al Señor;
noche
y día, bendecid al Señor.
Luz
y tinieblas, bendecid al Señor;
rayos
y nubes, bendecid al Señor.
Bendiga
la tierra al Señor,
ensálcelo
con himnos por los siglos.
Montes
y cumbres, bendecid al Señor;
cuanto
germina en la tierra, bendiga al Señor.
Manantiales,
bendecid al Señor;
mares
y ríos, bendecid al Señor.
Cetáceos
y peces, bendecid al Señor;
aves
del cielo, bendecid al Señor.
Fieras
y ganados, bendecid al Señor,
ensalzadlo
con himnos por los siglos.
Hijos
de los hombres, bendecid al Señor;
bendiga
Israel al Señor.
Sacerdotes
del Señor, bendecid al Señor;
siervos
del Señor, bendecid al Señor.
Almas
y espíritus justos, bendecid al Señor;
santos
y humildes de corazón, bendecid al Señor.
Ananías,
Azarías y Misael, bendecid al Señor,
ensalzadlo
con himnos por los siglos.
Bendigamos
al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo,
ensalcémoslo
con himnos por los siglos.
Bendito
el Señor en la bóveda del cielo,
alabado
y glorioso y ensalzado por los siglos.
No
se dice Gloria al Padre.
Ant.
Ha resucitado del sepulcro nuestro Redentor; cantemos un himno al Señor,
nuestro Dios. Aleluya.
Ant
3. Aleluya. Ha resucitado el Señor, tal como os lo había anunciado. Aleluya.
Salmo 149 - ALEGRÍA DE LOS SANTOS
Cantad
al Señor un cántico nuevo,
resuene
su alabanza en la asamblea de los fieles;
que
se alegre Israel por su Creador,
los
hijos de Sión por su Rey.
Alabad
su nombre con danzas,
cantadle
con tambores y cítaras;
porque
el Señor ama a su pueblo
y
adorna con la victoria a los humildes.
Que
los fieles festejen su gloria
y
canten jubilosos en filas:
con
vítores a Dios en la boca
y
espadas de dos filos en las manos:
para
tomar venganza de los pueblos
y
aplicar el castigo a las naciones,
sujetando
a los reyes con argollas,
a
los nobles con esposas de hierro.
Ejecutar
la sentencia dictada
es
un honor para todos sus fieles.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Aleluya. Ha resucitado el Señor, tal como os lo había anunciado. Aleluya.
LECTURA BREVE Rm 8, 10-11
Si
Cristo está en vosotros, aunque vuestro cuerpo haya muerto por causa del
pecado, el espíritu tiene vida por la justificación. Y si el Espíritu de aquel
que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, el mismo que
resucitó a Cristo Jesús de entre los muertos vivificará también vuestros
cuerpos mortales por obra de su Espíritu que habita en vosotros.
RESPONSORIO BREVE
En
lugar del responsorio breve se dice la siguiente antífona:
Éste es el día en que actuó el Señor: sea él nuestra alegría y nuestro gozo.
Aleluya.
V. En
tu resurrección, oh Cristo. Aleluya.
R. El cielo y la tierra se alegran. Aleluya.
PRIMERA
LECTURA AÑO (I)
PRIMERA
LECTURA
De los Hechos de los apóstoles 2, 42-3, 11
LA PRIMERA COMUNIDAD. CURACIÓN DE UN HOMBRE
TULLIDO
En aquellos días, los hermanos eran constantes en
escuchar la enseñanza de los apóstoles, en la vida común, en la fracción del
pan y en las oraciones. Todo el mundo estaba impresionado por los muchos
prodigios y signos que los apóstoles hacían en Jerusalén. Los creyentes vivían
todos unidos, y lo tenían todo en común; vendían posesiones y bienes, y lo
repartían entre todos según la necesidad de cada uno. Cada día, llevados de un
mismo afecto, se reunían en el templo; y, partiendo el pan en casa, tomaban juntos
el alimento con alegría y sencillez de corazón; alababan a Dios y gozaban de la
simpatía general del pueblo. Día tras día iba el Señor incorporando a la
comunidad a los que se iban a salvar.
A la hora de la oración de la tarde, a eso de las tres, subían Pedro y Juan al
templo. Había allí un hombre, tullido de nacimiento, a quien todos los días
llevaban y colocaban a la puerta llamada Hermosa, para que pidiese limosna a
los que entraban en el templo. Este hombre, cuando vio a Pedro y Juan que
estaban para entrar, les pidió limosna. Pedro y Juan, mirándolo fijamente, le
dijeron:
«Míranos.»
Él estaba atento con la esperanza de recibir alguna cosa. Díjole entonces
Pedro:
«No tengo oro ni plata; pero lo que tengo te lo doy: en nombre de Jesucristo,
el Nazareno, camina.»
Y, asiéndolo de la mano derecha, lo levantó. Al punto cobraron vigor sus pies y
tobillos; de un salto se puso en pie y echó a andar, entrando con ellos en el
templo por su propio pie; y saltaba y daba gracias a Dios. Toda la gente, que
lo vio andar alabando a Dios, cayó en la cuenta de que era el mismo que se
sentaba a pedir limosna en la puerta Hermosa del templo; y quedaron llenos de
estupor y admiración ante lo ocurrido. Como él no se apartaba un momento de
Pedro y de Juan, toda la gente, que no salía de su asombro, corrió al pórtico
llamado de Salomón, donde ellos se encontraban.
RESPONSORIO Cf. Hch 3, 7-8a; Is
35, 4b. 6a
R. Pedro,
asiendo de la mano derecha al tullido, lo levantó; al punto cobraron vigor sus
pies y tobillos; * de un
salto se puso en pie y echó a andar. Aleluya.
V. Dios viene en persona Y os salvará; entonces
saltará como un ciervo el cojo.
R. De un salto se puso en pie y echó a andar.
Aleluya.
SEGUNDA LECTURA
De las Catequesis de Jerusalén
(Catequesis 20 [Mistagógica 2], 4-6:
PG 33, 1079-1082)
EL BAUTISMO ES SIGNO VISIBLE DE LA
PASIÓN DE CRISTO
Fuisteis
conducidos a la sagrada piscina bautismal, del mismo modo que Cristo fue
llevado desde la cruz al sepulcro preparado.
Y
se os preguntó a cada uno personalmente si creíais en el nombre del Padre y del
Hijo y del Espíritu Santo. Y, después de haber hecho esta saludable profesión
de fe, fuisteis sumergidos por tres veces en el agua, y otras tantas sacados de
ella; y con ello significasteis de un modo simbólico los tres días que estuvo
Cristo en el sepulcro.
Porque,
así como nuestro Salvador estuvo tres días con sus noches en el vientre de la
tierra, así vosotros imitasteis con la primera emersión el primer día que
estuvo Cristo en el sepulcro, y con la inmersión imitasteis la primera noche.
Pues, del mismo modo que de noche no vemos nada y, en cambio, de día nos
hallamos en plena luz, así también cuando estabais sumergidos nada veíais, como
si fuera de noche, pero al salir del agua fue como si salierais a la luz del
día. Y, así, en un mismo momento moristeis y nacisteis, y aquella agua
salvadora fue para vosotros, a la vez, sepulcro y madre.
Y
lo que Salomón decía, en otro orden de cosas, a vosotros os cuadra
admirablemente; decía, en efecto: Tiene su tiempo el nacer y su tiempo el
morir. Mas con vosotros sucedió al revés: tiempo de morir y tiempo de nacer; un
mismo instante realizó en vosotros ambas cosas: la muerte y el nacimiento.
¡Oh
nuevo e inaudito género de cosas! No hemos muerto ni hemos sido sepultados
físicamente ni hemos resucitado después de ser crucificados en el sentido
material de estas palabras, sino que hemos llevado a cabo unas acciones que
eran imagen e imitación de estas cosas, obteniendo con ello una salvación real
y verdadera.
Cristo
verdaderamente fue crucificado, fue sepultado y resucitó; y todo esto se nos ha
dado a nosotros como un don gratuito, para que, siendo por la imitación
partícipes de sus dolores, adquiramos, de un modo real, nuestra salvación.
¡Oh
exuberante amor para con los hombres! Cristo recibió los clavos en sus
inmaculados pies y manos, y experimentó el dolor; y a mí, sin dolor ni esfuerzo
alguno, se me da gratuitamente la salvación por la comunicación de sus dolores.
Nadie
piense, pues, que el bautismo consiste únicamente en el perdón de los pecados y
en la gracia de la adopción -como era el caso del bautismo de Juan, que
confería tan sólo el perdón de los pecados-, sino que, como bien sabemos, el
bautismo de Cristo no sólo nos purifica de nuestros pecados y nos otorga el don
del Espíritu Santo, sino que también es tipo y signo sensible de su pasión. En
este sentido exclamaba el apóstol Pablo: Cuantos en el bautismo fuimos
sumergidos en Cristo Jesús fuimos sumergidos en su muerte. Por nuestro bautismo
fuimos, pues, sepultados con él, para participar de su muerte.
RESPONSORIO Cf. Ap
7, 9
R.
Éstos son los corderos nuevos que han dado su testimonio. Aleluya. Han venido
ya a la fuente del agua * y están llenos de luz. Aleluya.
V.
Están delante del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus
manos.
R.
Y están llenos de luz. Aleluya.
Evangelio
Lectura
del santo evangelio según san Lucas (24,35-48):
EN aquel tiempo, los discípulos de Jesús contaron lo que les
había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.
Estaban hablando de estas cosas, cuando él se presentó en medio de ellos y les
dice:
«Paz a vosotros».
Pero ellos, aterrorizados y llenos de miedo, creían ver un espíritu.
Y él les dijo:
«¿Por qué os alarmáis?, ¿por qué surgen dudas en vuestro corazón? Mirad mis
manos y mis pies: soy yo en persona. Palpadme y daos cuenta de que un espíritu
no tiene carne y huesos, como veis que yo tengo».
Dicho esto, les mostró las manos y los pies. Pero como no acababan de creer por
la alegría, y seguían atónitos, les dijo:
«¿Tenéis ahí algo de comer?».
Ellos le ofrecieron un trozo de pez asado. Él lo tomó y comió delante de ellos.
Y les dijo:
«Esto es lo que os dije mientras estaba con vosotros: que era necesario que se
cumpliera todo lo escrito en la Ley de Moisés y en los Profetas y Salmos acerca
de mí».
Entonces les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras.
Y les dijo:
«Así está escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al
tercer día y en su nombre se proclamará la conversión para el perdón de los
pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén. Vosotros sois testigos
de esto».
Palabra del Señor
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant.
Se presentó Jesús en medio de sus discípulos y les dijo: «La paz sea con
vosotros.» Aleluya.
Cántico
de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR Lc 1, 68-79
Bendito
sea el Señor, Dios de Israel,
porque
ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos
una fuerza de salvación
en
la casa de David, su siervo,
según
lo había predicho desde antiguo
por
boca de sus santos profetas:
Es
la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y
de la mano de todos los que nos odian;
ha
realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando
su santa alianza
y
el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para
concedernos que, libres de temor,
arrancados
de la mano de los enemigos,
le
sirvamos con santidad y justicia,
en
su presencia, todos nuestros días.
Y
a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque
irás delante del Señor
a
preparar sus caminos,
anunciando
a su pueblo la salvación,
el
perdón de sus pecados.
Por
la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos
visitará el sol que nace de lo alto,
para
iluminar a los que viven en tiniebla
y
en sombra de muerte,
para
guiar nuestros pasos
por
el camino de la paz.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Se presentó Jesús en medio de sus discípulos y les dijo: «La paz sea con
vosotros.» Aleluya.
PRECES
Glorifiquemos
a Cristo resucitado y siempre presente en su Iglesia, y supliquémosle,
diciendo:
Quédate con nosotros, Señor.
Señor
Jesús, vencedor del pecado y de la muerte,
permanece
en medio de nosotros, tú que vives por los siglos de los siglos.
Señor,
ven a nosotros con tu poder invencible
y
muéstranos la bondad de Dios Padre.
Señor,
ayuda al mundo abrumado por las discordias,
ya
que tú solo tienes el poder de salvar y reconciliar.
Confírmanos
en la fe de la victoria final
y
arraiga en nosotros la esperanza de tu manifestación gloriosa.
Se
pueden añadir algunas intenciones libres
Porque
Jesucristo nos ha hecho participar de su propia vida, somos hijos de Dios, y
por ello nos atrevemos a decir:
Padre nuestro...
ORACION
Oh
Dios, que has reunido a pueblos diversos en la confesión de tu nombre, concede
a los que han renacido en la fuente bautismal una misma fe en su espíritu y una
misma caridad en sus vidas. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y
reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los
siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V.
El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R.
Amén.
VÍSPERAS
(Oración
de la tarde)
INVOCACIÓN
INICIAL
V.
Dios mío, ven en mi auxilio
R.
Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
Himno:
ES LA PASCUA REAL, NO YA LA SOMBRA
Es
la Pascua real, no ya la sombra,
la
verdadera Pascua del Señor;
la
sangre del pasado es sólo un signo,
la
mera imagen de la gran unción.
En
verdad, tú, Jesús, nos protegiste
con
tus sangrientas manos paternales;
envolviendo
en tus alas nuestras almas,
la
verdadera alianza tú sellaste.
Y,
en tu triunfo, llevaste a nuestra carne
reconciliada
con tu Padre eterno;
y,
desde arriba, vienes a llevarnos
a
la danza festiva de tu cielo.
Oh
gozo universal, Dios se hizo hombre
para
unir a los hombres con su Dios;
se
rompen las cadenas del infierno,
y
en los labios renace la canción.
Cristo,
Rey eterno, te pedimos
que
guardes con tus manos a tu Iglesia,
que
protejas y ayudes a tu pueblo
y
que venzas con él a las tinieblas. Amén.
SALMODIA
Ant
1. María Magdalena y la otra María fueron a ver el sepulcro. Aleluya.
Salmo
109, 1-5. 7 - EL MESÍAS, REY Y SACERDOTE.
Oráculo
del Señor a mi Señor:
«Siéntate
a mi derecha,
y
haré de tus enemigos
estrado
de tus pies.»
Desde
Sión extenderá el Señor
el
poder de tu cetro:
somete
en la batalla a tus enemigos.
«Eres
príncipe desde el día de tu nacimiento,
entre
esplendores sagrados;
yo
mismo te engendré, como rocío,
antes
de la aurora.»
El
Señor lo ha jurado y no se arrepiente:
«Tú
eres sacerdote eterno
según
el rito de Melquisedec.»
El
Señor a tu derecha, el día de su ira,
quebrantará
a los reyes.
En
su camino beberá del torrente,
por
eso levantará la cabeza.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
María Magdalena y la otra María fueron a ver el sepulcro. Aleluya.
Ant
2. Venid y ved el lugar donde habían puesto al Señor. Aleluya.
Salmo
113 A - ISRAEL LIBRADO DE EGIPTO; LAS MARAVILLAS DEL ÉXODO.
Cuando
Israel salió de Egipto,
los
hijos de Jacob de un pueblo balbuciente,
Judá
fue su santuario,
Israel
fue su dominio.
El
mar, al verlos, huyó,
el
Jordán se echó atrás;
los
montes saltaron como carneros;
las
colinas, como corderos.
¿Qué
te pasa, mar, que huyes,
y
a ti, Jordán, que te echas atrás?
¿Y
a vosotros, montes, que saltáis como carneros;
colinas,
que saltáis como corderos?
En
presencia del Señor se estremece la tierra,
en
presencia del Dios de Jacob;
que
transforma las peñas en estanques,
el
pedernal en manantiales de agua.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Venid y ved el lugar donde habían puesto al Señor. Aleluya.
Ant
3. Dijo Jesús: «No temáis. Id a decir a mis hermanos que vayan a Galilea, que
allí me verán.» Aleluya.
Cántico:
LAS BODAS DEL CORDERO - Cf. Ap 19,1-2, 5-7
El
cántico siguiente se dice con todos los Aleluya intercalados cuando el oficio
es cantado. Cuando el Oficio se dice sin canto es suficiente decir el Aleluya
sólo al principio y al final de cada estrofa.
Aleluya.
La
salvación y la gloria y el poder son de nuestro Dios
(R.
Aleluya)
porque
sus juicios son verdaderos y justos.
R.
Aleluya, (aleluya).
Aleluya.
Alabad
al Señor sus siervos todos.
(R.
Aleluya)
Los
que le teméis, pequeños y grandes.
R.
Aleluya, (aleluya).
Aleluya.
Porque
reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo.
(R.
Aleluya)
Alegrémonos
y gocemos y démosle gracias.
R.
Aleluya, (aleluya).
Aleluya.
Llegó
la boda del cordero.
(R.
Aleluya)
Su
esposa se ha embellecido.
R.
Aleluya, (aleluya).
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Dijo Jesús: «No temáis. Id a decir a mis hermanos que vayan a Galilea, que allí
me verán.» Aleluya.
LECTURA
BREVE 1P 3, 18. 21b-22
Cristo
murió por los pecados una vez para siempre: el inocente por los culpables, para
conducirnos a Dios. Como era hombre, lo mataron; pero, como poseía el Espíritu,
fue devuelto a la vida. Lo que actualmente os salva no consiste en limpiar una
suciedad corporal, sino en impetrar de Dios una conciencia pura, por la
resurrección de Jesucristo, que llegó al cielo, se le sometieron ángeles
autoridades y poderes, y está a la derecha de Dios.
RESPONSORIO
BREVE
En
lugar del responsorio breve se dice la siguiente antífona:
Éste es el día en que actuó el Señor: sea él nuestra alegría y nuestro gozo.
Aleluya.
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Ant.
Mirad mis manos y mis pies; soy yo. Aleluya.
Cántico
de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
Proclama
mi alma la grandeza del Señor,
se
alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque
ha mirado la humillación de su esclava.
Desde
ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque
el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su
nombre es santo,
y
su misericordia llega a sus fieles
de
generación en generación.
El
hace proezas con su brazo:
dispersa
a los soberbios de corazón,
derriba
del trono a los poderosos
y
enaltece a los humildes,
a
los hambrientos los colma de bienes
y
a los ricos los despide vacíos.
Auxilia
a Israel, su siervo,
acordándose
de su misericordia
-como
lo había prometido a nuestros padres-
en
favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Mirad mis manos y mis pies; soy yo. Aleluya.
PRECES
Glorifiquemos
a Cristo, resucitado de entre los muertos como primicia de los que se han
dormido, y supliquémosle, diciendo:
Tú
que has resucitado de entre los muertos, escucha, Señor, nuestra oración.
Acuérdate,
Señor, de tu Iglesia santa, edificada sobre el cimiento de los apóstoles y
extendida hasta los confines del mundo:
que
tus bendiciones abundantes se derramen sobre cuantos creen en ti.
Tú,
Señor, que eres el médico de nuestros cuerpos y de nuestras almas,
visítanos
con tu amor y sálvanos.
Tú
que experimentaste los dolores de la cruz y ahora estás lleno de gloria,
levanta
y consuela a los enfermos y líbralos de sus sufrimientos.
Tú
que anunciaste la resurrección a los que yacían en las tinieblas del abismo,
libra
a los prisioneros y oprimidos y da pan a los hambrientos.
Se
pueden añadir algunas intenciones libres
Tú,
Señor, que en la cruz destruiste nuestra muerte y mereciste para todos el don
de la inmortalidad,
concede
a nuestros hermanos difuntos la vida nueva de tu reino.
Terminemos
nuestra oración con las palabras del Señor:
Padre
nuestro...
ORACION
Oh
Dios, que has reunido a pueblos diversos en la confesión de tu nombre, concede
a los que han renacido en la fuente bautismal una misma fe en su espíritu y una
misma caridad en sus vidas. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y
reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los
siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V.
El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R.
Amén.



