Musica Para el Alma
jueves, 16 de abril de 2026
JUAN 6,1-15 CICLO A
Evangelio del Viernes de la II Semana de Pascua
17 Abr 2026
*Lectura del santo evangelio según san Juan (6,1-15)*
En aquel tiempo, Jesús se marchó a la otra parte
del mar de Galilea, o de Tiberíades. Lo seguía mucha gente, porque habían visto
los signos que hacía con los enfermos.
Subió Jesús entonces a la montaña y se sentó allí con sus discípulos.
Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Jesús entonces levantó los
ojos y, al ver que acudía mucha gente, dice a Felipe:
«¿Con qué compraremos panes para que coman estos?».
Lo decía para probarlo, pues bien sabía él lo que iba a hacer.
Felipe le contestó:
«Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo».
Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dice:
«Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces; pero ¿qué es
eso para tantos?».
Jesús dijo:
«Decid a la gente que se siente en el suelo».
Había mucha hierba en aquel sitio. Se sentaron; solo los hombres eran unos
cinco mil.
Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que
estaban sentados, y lo mismo todo lo que quisieron del pescado.
Cuando se saciaron, dice a sus discípulos:
«Recoged los pedazos que han sobrado; que nada se pierda».
Los recogieron y llenaron doce canastos con los pedazos de los cinco panes de
cebada que sobraron a los que habían comido. La gente entonces, al ver el signo
que había hecho, decía:
«Este es verdaderamente el Profeta que va a venir al mundo».
Jesús, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró otra vez
a la montaña él solo.
Palabra del Señor
*Que la
Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*
«Recoged los pedazos que han
sobrado; que nada se pierda».
*Este
Milagro revela el corazón de Dios, quien se preocupa por todas nuestras
necesidades y no quiere que nada se pierda. Dios espera que nos pongamos al
servicio de su hijo Jesús. Dios nos deja ver que nuestro trabajo es obedecer en
todo a su Hijo, para nuestro bien, y el bien de los demás. Me
imagino entrando en esta asombrosa escena, compartiendo con Felipe que sabe
calcular, pero no sabía y no tenía ni la más mínima idea de que cuando: La
Bendición de Dios, entra en la ecuación matemática todo da infinito. Miro a
Jesús mientras ora, y mientras parte el pan, el asombro se va a ponderando de
sus discípulos, a quienes les toco completar este milagro llevándoles el pan y
los pescados a las personas que estaban sentado, nunca estas personas habían
comido un pan y un pescado tan bueno y tan sabroso, porque lo que Jesús bendice
tiene sabor a Gloria*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAUDES Y VISPERAS DEL VIERNES 17
*LAS LAUDES Y
LAS VISPERAS*
Abre, Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de
todos los pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y
enciende mi sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar
este Oficio, y merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por
Cristo nuestro Señor. Amén
*VIERENES
SEMANA II DE PASCUA*
LAUDES
(Oración de la mañana)
INVITATORIO
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza
Ant. Verdaderamente ha resucitado el
Señor. Aleluya.
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya.
Himno: TU CUERPO ES LAZO DE AMORES
Tu cuerpo es lazo de amores,
de Dios y el hombre atadura;
amor que a tu cuerpo acude
como tu cuerpo perdura.
Tu cuerpo, surco de penas,
hoy es de luz y rocío;
que lo vean los que lloran
con ojos enrojecidos.
Tu cuerpo espiritual
es la Iglesia congregada;
tan fuerte como tu cruz,
tan bella como tu Pascua.
Tu cuerpo sacramental
es de tu carne y tu sangre,
y la Iglesia, que es tu Esposa,
se acerca para abrazarte. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Confía, hijo, tus pecados son
perdonados. Aleluya.
Salmo 50 - CONFESIÓN DEL PECADOR
ARREPENTIDO
Misericordia, Dios mío, por tu bondad;
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado.
Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti solo pequé,
cometí la maldad que aborreces.
En la sentencia tendrás razón,
en el juicio brillará tu rectitud.
Mira, que en la culpa nací,
pecador me concibió mi madre.
Te gusta un corazón sincero,
y en mi interior me inculcas sabiduría.
Rocíame con el hisopo: quedaré limpio;
lávame: quedaré más blanco que la nieve.
Hazme oír el gozo y la alegría,
que se alegren los huesos quebrantados.
Aparta de mi pecado tu vista,
borra en mí toda culpa.
¡Oh Dios!, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu.
Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso:
enseñaré a los malvados tus caminos,
los pecadores volverán a ti.
Líbrame de la sangre, ¡oh Dios,
Dios, Salvador mío!,
y cantará mi lengua tu justicia.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza.
Los sacrificios no te satisfacen;
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado:
un corazón quebrantado y humillado
tú no lo desprecias.
Señor, por tu bondad, favorece a Sión,
reconstruye las murallas de Jerusalén:
entonces aceptarás los sacrificios rituales,
ofrendas y holocaustos,
sobre tu altar se inmolarán novillos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Confía, hijo, tus pecados son perdonados. Aleluya.
Ant 2. Tú, Señor, has salido con Cristo a salvar a tu pueblo. Aleluya.
Cántico: JUICIO DE DIOS - Ha 3, 2-4. 13a.
15-19
¡Señor, he oído tu fama,
me ha impresionado tu obra!
En medio de los años, realízala;
en medio de los años, manifiéstala;
en el terremoto acuérdate de la misericordia.
El Señor viene de Temán;
el Santo, del monte Farán:
su resplandor eclipsa el cielo,
la tierra se llena de su alabanza;
su brillo es como el día,
su mano destella velando su poder.
Sales a salvar a tu pueblo,
a salvar a tu ungido;
pisas el mar con tus caballos,
revolviendo las aguas del océano.
Lo escuché y temblaron mis entrañas,
al oírlo se estremecieron mis labios;
me entró un escalofrío por los huesos,
vacilaban mis piernas al andar.
Tranquilo espero el día de la angustia
que sobreviene al pueblo que nos oprime.
Aunque la higuera no echa yemas
y las viñas no tienen fruto,
aunque el olivo olvida su aceituna
y los campos no dan cosechas,
aunque se acaban las ovejas del redil
y no quedan vacas en el establo,
yo exultaré con el Señor,
me gloriaré en Dios mi salvador.
El Señor soberano es mi fuerza,
él me da piernas de gacela
y me hace caminar por las alturas.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Tú, Señor, has salido con Cristo a salvar a tu pueblo. Aleluya.
Ant 3. Alaba a tu Dios, Sión, que ha puesto paz en tus fronteras. Aleluya.
Salmo 147 - RESTAURACIÓN DE JERUSALÉN.
Glorifica al Señor, Jerusalén;
alaba a tu Dios, Sión:
que ha reforzado los cerrojos de tus puertas
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti;
ha puesto paz en tus fronteras,
te sacia con flor de harina.
Él envía su mensaje a la tierra,
y su palabra corre veloz;
manda la nieve como lana,
esparce la escarcha como ceniza;
hace caer el hielo como migajas
y con el frío congela las aguas;
envía una orden, y se derriten;
sopla su aliento, y corren.
Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así,
ni les dio a conocer sus mandatos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Alaba a tu Dios, Sión, que ha puesto paz en tus fronteras. Aleluya.
LECTURA BREVE Hch 5,
30-32
El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús, a quien vosotros matasteis
colgándole de un madero. La diestra de Dios lo exaltó haciéndolo jefe y
salvador, para otorgar a Israel la conversión, el perdón de los pecados.
Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo, que Dios da a los que le
obedecen.
RESPONSORIO BREVE
V. El Señor ha resucitado del sepulcro.
Aleluya. Aleluya.
R. El Señor ha resucitado del sepulcro. Aleluya. Aleluya.
V. El que por nosotros colgó del madero.
R. Aleluya. Aleluya.
V. Gloria al Padre,y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. El Señor ha resucitado del sepulcro. Aleluya. Aleluya.
V. En
tu resurrección, oh Cristo. Aleluya.
R. El cielo y la tierra se alegran. Aleluya.
PRIMERA LECTURA
AÑO (II)
De los Hechos de los apóstoles 7, 17-43
LA HISTORIA DE MOISÉS EN EL DISCURSO DE
ESTEBAN
En aquellos días, Esteban prosiguió su discurso, diciendo:
«Según se acercaba el tiempo de la promesa hecha por Dios a Abraham, el pueblo
iba creciendo y multiplicándose en Egipto; hasta que sobrevino allí un rey que
no había conocido a José. Este rey, usando de malas artes contra nuestro
pueblo, tiranizó a nuestros padres, hasta el punto de obligarles a exponer sus
hijos para que no sobreviviese ninguno. En estas circunstancias, nació Moisés.
Era un hermosísimo niño, que fue criado durante tres meses en la casa paterna.
Habiendo sido también expuesto, fue recogido por la hija del Faraón, la cual lo
hizo criar como si fuese hijo suyo. Así Moisés fue instruido en todas las
ciencias de los egipcios, y adquirió mucha influencia por sus palabras y por su
actuación.
Cuando hubo cumplido los cuarenta años, sintió deseos de visitar a sus
hermanos, los israelitas. Y, viendo a uno maltratado, acudió en su defensa; y
lo vengó, matando al egipcio. Creía él que sus hermanos caerían en la cuenta de
que, por su mano, Dios les brindaba la salvación; pero ellos no lo entendieron.
Al día siguiente, sorprendió a dos riñendo, y quiso ponerlos en paz,
diciéndoles: "Amigos míos, sois hermanos. ¿Por qué os hacéis daño el uno
al otro?" Pero el que maltrataba a su prójimo apartó de sí con violencia a
Moisés, diciéndole: "¿Quién te ha nombrado jefe y juez sobre nosotros?
¿Quieres acaso matarme como mataste ayer al egipcio?" Ante estas palabras
Moisés huyó, y vivió como extranjero en la tierra de Madián, donde tuvo dos
hijos.
Transcurridos cuarenta años, se le apareció un ángel en el desierto del monte
Sinaí, en medio de una zarza que estaba ardiendo. Moisés se maravilló al ver la
visión, y, como se acercase para verla mejor, oyó la voz del Señor: "Yo
soy el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob."
Sobrecogido de espanto, Moisés no se atrevía a mirar. Y el Señor le dijo:
"Quítate las sandalias de los pies, pues el sitio que pisas es terreno
sagrado. He visto la opresión de mi pueblo, que está en Egipto; he oído sus
lamentos y he bajado a librarlos. Ven, pues, que voy a enviarte a Egipto."
Este mismo Moisés, que había sido rechazado con estas palabras: "¿Quién te
ha nombrado jefe y juez?", éste mismo fue enviado por Dios como jefe y
libertador, ayudado por el ángel que se le apareció en la zarza. Él los sacó de
la esclavitud, obrando señales y prodigios en la tierra de Egipto, en el mar
Rojo y en el desierto por espacio de cuarenta años. Éste es Moisés, el mismo
que dijo a los israelitas: "Dios suscitará para vuestra salud de entre
vuestros hermanos a un profeta, como me ha suscitado a mí." Éste es
Moisés, el que en la asamblea, reunida en el desierto, estuvo con el ángel, que
le hablaba en el monte Sinaí, y con nuestros padres; el que recibió palabras de
vida para comunicárnoslas.
Pero nuestros padres no sólo se negaron a obedecerlo, sino que lo rechazaron,
volviendo sus pensamientos a Egipto y diciendo a Aarón: "Haznos dioses que
guíen nuestra marcha, porque no sabemos qué se ha hecho de ese Moisés que nos
sacó de la tierra de Egipto." Fabricaron luego un becerro, y ofrecieron
sacrificios al ídolo, festejando la obra de sus manos. Entonces Dios se apartó
de ellos y los abandonó al culto de los astros. Así está escrito en el libro de
los profetas: "¿Acaso me ofrecisteis en el desierto sacrificios y ofrendas
durante cuarenta años, casa de Israel? No. Sino que os llevasteis con vosotros
el tabernáculo de Moloc y la estrella del dios Re-fán, ídolos fabricados por
vosotros mismos para darles culto. Por eso, yo os voy a llevar más allá de
Babilonia."»
RESPONSORIO Hch 7, 31.
32. 34
R. Moisés oyó la voz del Señor: * «Yo soy el Dios de tus padres, el
Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob.» Aleluya.
V. He visto la opresión de mi pueblo y he bajado a librarlos.
R. Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob.
SEGUNDA LECTURA
De las Disertaciones de san Teodoro
Estudita
(Disertación sobre la adoración de la cruz: PG 99, 691-694. 695. 698-699)
LA PRECIOSA Y VIVIFICANTE CRUZ DE CRISTO
¡Oh don valiosísimo de la cruz! ¡Cuán grande es su magnificencia! la cruz no
encierra en sí mezcla de bien y de mal, como el árbol del Edén, sino que toda
ella es hermosa y agradable, tanto para la vista como para el gusto. Se trata,
en efecto, del leño que engendra la vida, no la muerte; que da luz, no
tinieblas; que introduce en el Edén, no que hace salir de él. La cruz es el
madero al cual subió Cristo, como un rey a su carro de combate, para, desde él,
vencer al demonio, que detentaba el poder de la muerte, y liberar al género
humano de la esclavitud del tirano.
Es el madero en el cual el Señor, como esforzado guerrero, heridos en la
batalla sus pies, sus manos y su divino costado, curó las llagas de nuestras
malas acciones, es decir, nuestra naturaleza herida de muerte por el dragón
infernal.
Primero hallamos la muerte en un árbol, ahora en otro árbol hemos recuperado la
vida; los que habíamos sido antes engañados en un árbol hemos rechazado a la
astuta serpiente en otro árbol. Nueva y extraña mudanza, ciertamente. A cambio
de la muerte se nos da la vida, a cambio de la corrupción se nos da la
incorrupción, a cambio del deshonor se nos da la gloria.
No sin motivo exclamaba el santo Apóstol: En cuanto a mí, líbreme Dios de
gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo; por él el mundo está
crucificado para mí y yo para el mundo. Pues aquella suprema sabiduría que nace
de la cruz ha desmentido la jactancia de la sabiduría del mundo y la arrogancia
de lo que no es más que necedad. Los bienes de toda clase que dimanan de la
cruz han destruido todo germen de malicia.
Ya desde el principio del mundo, todas aquellas cosas que no eran sino figuras
y anuncios anticipados de este leño fueron signo e indicio de algo mucho más
admirable que ellas mismas. Mira, si no, tú que deseas saberlo. ¿Por ventura no
escapó Noé del desastre del diluvio, por decisión divina, él, su esposa, sus
hijos y las esposas de éstos, y los animales de cada especie, en un frágil
madero?
¿Qué significaba también la vara de Moisés? ¿No era acaso una figura de la
cruz? Cuando convirtió el agua en sangre, cuando devoró a las falsas serpientes
de los magos, cuando con su golpe y virtud dividió las aguas del mar, cuando de
nuevo las volvió a su curso, sumergiendo en ellas al enemigo y preservando al
pueblo elegido.
Semejante poder tuvo la vara de Aarón, figura también de la cruz, que floreció
en un solo día, demostrando así quién era el legítimo sacerdote.
También Abraham anunció la cruz de antemano cuando puso a su hijo atado sobre
el montón de maderos.
Por la cruz fue destruida la muerte, y Adán fue restituido a la vida. En la
cruz se gloriaron todos los apóstoles, por ella fueron coronados todos los
mártires, santificados todos los santos. Por la cruz nos revestimos de Cristo y
nos despojamos del hombre viejo. Por la cruz nosotros, ovejas de Cristo, hemos
sido reunidos en un solo redil y destinados al aprisco celestial.
RESPONSORIO
R. Este es el árbol nobilísimo, plantado en medio del paraíso, * en
ti, el Autor de nuestra salvación venció con su propia muerte a la muerte de
todos los mortales. Aleluya.
V. Tú sobresales por encima de los cedros más elevados.
R. En ti, el Autor de nuestra salvación venció con su propia muerte a la
muerte de todos los mortales. Aleluya.
Evangelio del Viernes de la II
Semana de Pascua
17
Abr 2026
*Lectura
del santo evangelio según san Juan (6,1-15)*
En
aquel tiempo, Jesús se marchó a la otra parte del mar de Galilea, o de
Tiberíades. Lo seguía mucha gente, porque habían visto los signos que hacía con
los enfermos.
Subió Jesús entonces a la montaña y se sentó allí con sus discípulos.
Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Jesús entonces levantó los
ojos y, al ver que acudía mucha gente, dice a Felipe:
«¿Con qué compraremos panes para que coman estos?».
Lo decía para probarlo, pues bien sabía él lo que iba a hacer.
Felipe le contestó:
«Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo».
Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dice:
«Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces; pero ¿qué es
eso para tantos?».
Jesús dijo:
«Decid a la gente que se siente en el suelo».
Había mucha hierba en aquel sitio. Se sentaron; solo los hombres eran unos
cinco mil.
Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que
estaban sentados, y lo mismo todo lo que quisieron del pescado.
Cuando se saciaron, dice a sus discípulos:
«Recoged los pedazos que han sobrado; que nada se pierda».
Los recogieron y llenaron doce canastos con los pedazos de los cinco panes de
cebada que sobraron a los que habían comido. La gente entonces, al ver el signo
que había hecho, decía:
«Este es verdaderamente el Profeta que va a venir al mundo».
Jesús, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró otra vez
a la montaña él solo.
Palabra
del Señor
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Tomó Jesús los panes, y, después de
haber dado gracias, los repartió entre los que estaban recostados en el suelo.
Aleluya.
Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU
PRECURSOR Lc 1, 68-79
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Tomó Jesús los panes, y, después de haber dado gracias, los repartió
entre los que estaban recostados en el suelo. Aleluya.
PRECES
Dirijamos nuestra oración a Dios Padre,
que por el Espíritu resucitó a Jesús de entre los muertos y vivificará también
nuestros cuerpos mortales; digámosle:
*Vivifícanos, Señor, con tu Espíritu
Santo*.
Padre santo, tú que al resucitar a tu Hijo de entre los muertos manifestaste
que habías aceptado su sacrificio,
acepta también la ofrenda de nuestro día y condúcenos a la plenitud de la vida.
Bendice, Señor, las acciones de nuestro día
y ayúdanos a buscar en ellas tu gloria y el bien de nuestros hermanos.
Que el trabajo de hoy sirva para la edificación de un mundo nuevo
y nos conduzca también a tu reino eterno.
Te pedimos, Señor, que nos hagas ser siempre solícitos del bien de los hombres
y que nos ayudes a amarnos mutuamente.
Se pueden añadir algunas intenciones
libres
Dirijamos ahora al Padre nuestra oración con las mismas palabras que Cristo nos
enseñó:
Padre nuestro...
ORACION
Dios nuestro, que quisiste que tu Hijo
muriera en el patíbulo de la cruz para librarnos del poder del enemigo, te
pedimos nos concedas alcanzar la gracia de la resurrección. Por nuestro Señor
Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y
es Dios, por los siglos de los siglos. Amén
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo
mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
VÍSPERAS
(Oración de la tarde)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi
auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
Himno: TU CUERPO ES
PRECIOSA LÁMPARA
Tu cuerpo es preciosa lámpara,
llagado y resucitado,
tu rostro es la luz del mundo,
nuestra casa, tu costado.
Tu cuerpo es ramo de abril
y blanca flor del espino,
y el fruto que nadie sabe
tras la flor eres tú mismo.
Tu cuerpo es salud sin fin,
joven, sin daño de días;
para el que busca vivir
es la raíz de la vida. Amén.
SALMODIA
Ant 1. El Señor ha salvado mi
vida de los lazos del abismo. Aleluya.
Salmo 114 - ACCIÓN DE
GRACIAS
Amo al Señor, porque escucha
mi voz suplicante,
porque inclina su oído hacia mí
el día que lo invoco.
Me envolvían redes de muerte,
me alcanzaron los lazos del abismo,
caí en tristeza y angustia.
Invoqué el nombre del Señor:
«Señor, salva mi vida.»
El Señor es benigno y justo,
nuestro Dios es compasivo;
el Señor guarda a los sencillos:
estando yo sin fuerzas me salvó.
Alma mía, recobra tu calma,
que el Señor fue bueno contigo:
arrancó mi vida de la muerte,
mis ojos de las lágrimas,
mis pies de la caída.
Caminaré en presencia del Señor
en el país de la vida.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El Señor ha salvado mi vida de los
lazos del abismo. Aleluya.
Ant 2. El Señor guarda a su pueblo como a
las niñas de sus ojos. Aleluya.
Salmo 120 - EL GUARDIÁN
DEL PUEBLO.
Levanto mis ojos a los montes:
¿de dónde me vendrá el auxilio?
El auxilio me viene del Señor,
que hizo el cielo y la tierra.
No permitirá que resbale tu pie,
tu guardián no duerme;
no duerme ni reposa
el guardián de Israel.
El Señor te guarda a su sombra,
está a tu derecha;
de día el sol no te hará daño,
ni la luna de noche.
El Señor te guarda de todo mal,
él guarda tu alma;
el Señor guarda tus entradas y salidas,
ahora y por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El Señor guarda a su pueblo como a
las niñas de sus ojos. Aleluya.
Ant 3. Mi fuerza y mi poder es el Señor,
él fue mi salvación. Aleluya.
Cántico: CANTO DE LOS
VENCEDORES Ap 15, 3-4
Grandes y maravillosas son tus obras,
Señor, Dios omnipotente,
justos y verdaderos tus caminos,
¡oh Rey de los siglos!
¿Quién no temerá, Señor,
y glorificará tu nombre?
Porque tú solo eres santo,
porque vendrán todas las naciones
y se postrarán en tu acatamiento,
porque tus juicios se hicieron manifiestos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Mi fuerza y mi poder es el Señor,
él fue mi salvación. Aleluya.
LECTURA
BREVE Hb 5, 8-10
Cristo, aunque era Hijo de Dios, aprendió por experiencia, en sus
padecimientos, la obediencia, y, habiendo así llegado hasta la plena
consumación, se convirtió en causa de salvación para todos los que lo obedecen,
proclamado por Dios sumo sacerdote «según el rito de Melquisedec».
RESPONSORIO BREVE
V. Los discípulos se
llenaron de alegría. Aleluya. Aleluya.
R. Los discípulos se llenaron de
alegría. Aleluya. Aleluya.
V. Al ver al Señor.
R. Aleluya. Aleluya.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al
Espíritu Santo.
R. Los discípulos se llenaron de
alegría. Aleluya. Aleluya.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Subió al árbol santo de
la cruz, destruyó el poderío de la muerte, se revistió de poder, resucitó al
tercer día. Aleluya.
Cántico de María. ALEGRÍA
DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Subió al árbol santo de la cruz,
destruyó el poderío de la muerte, se revistió de poder, resucitó al tercer día.
Aleluya.
PRECES
Oremos a Cristo, fuente
de toda vida y principio de todo bien, y digámosle confiadamente:
Instaura, Señor, tu reino en el mundo.
Jesús salvador, tú que, muerto en la carne, fuiste devuelto a la vida por el
Espíritu,
haz que nosotros, muertos al pecado, vivamos también de tu Espíritu.
Tú que enviaste a tus discípulos al mundo entero para que proclamaran tu
Evangelio a todos los pueblos,
haz que cuantos anuncian el Evangelio a los hombres vivan de tu Espíritu.
Tú que recibiste todo poder en el cielo y en la tierra para dar testimonio de
la verdad,
guarda en tu verdad a quienes nos gobiernan.
Tú que todo lo renuevas y nos mandas esperar anhelantes la llegada de tu reino,
haz que, cuanto más esperemos el cielo nuevo y la tierra nueva que nos
prometes, con tanto mayor empeño trabajemos por la edificación del mundo
presente.
Se pueden añadir algunas
intenciones libres
Tú que descendiste a la mansión de la muerte para anunciar el gozo del
Evangelio a los difuntos,
sé tú mismo la eterna alegría de todos los que mueren.
Terminemos nuestra oración con las palabras del Señor:
Padre nuestro...
ORACION
Dios nuestro, que
quisiste que tu Hijo muriera en el patíbulo de la cruz para librarnos del poder
del enemigo, te pedimos nos concedas alcanzar la gracia de la resurrección. Por
nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del
Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga,
nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAS LECTURAS DEL VIERNES 17 DE ABRIL 2026
Lecturas
del Viernes de la II Semana de Pascua
17 Abr 2026
Primera Lectura
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles (5,34-42):
En aquellos días, un fariseo llamado Gamaliel,
doctor de la ley, respetado por todo el pueblo, se levantó en el Sanedrín,
mandó que sacaran fuera un momento a los apóstoles y dijo:
«Israelitas, pensad bien lo que vais a hacer con esos hombres. Hace algún
tiempo se levantó Teudas, dándoselas de hombre importante, y se le juntaron
unos cuatrocientos hombres. Fue ejecutado, se dispersaron todos sus secuaces y
todo acabó en nada.
Más tarde, en los días del censo, surgió Judas el Galileo, arrastrando detrás
de sí gente del pueblo; también pereció, y se disgregaron todos sus secuaces.
En el caso presente, os digo: no os metáis con esos hombres; soltadlos. Si su
idea y su actividad son cosa de hombres, se disolverá; pero, si es cosa de
Dios, no lograréis destruirlos, y os expondríais a luchar contra Dios».
Le dieron la razón y, habiendo llamado a los apóstoles, los azotaron, les
prohibieron hablar en nombre de Jesús, y los soltaron. Ellos, pues, salieron
del Sanedrín contentos de haber merecido aquel ultraje por el Nombre. Ningún
día dejaban de enseñar, en el templo y por las casas, anunciando la buena
noticia acerca del Mesías Jesús.
Palabra de Dios
Salmo
Sal 26,1.4.13-14
R/. Una cosa pido al Señor: habitar
en su casa
El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién temeré?
El Señor es la defensa de mi vida,
¿quién me hará temblar? R/.
Una cosa pido al Señor,
eso buscaré:
habitar en la casa del Señor
por los días de mi vida;
gozar de la dulzura del Señor,
contemplando su templo. R/.
Espero gozar de la dicha del Señor
en el país de la vida.
Espera en el Señor, sé valiente,
ten ánimo, espera en el Señor. R/.
Evangelio del Viernes de la II Semana de Pascua
17 Abr 2026
*Lectura del santo evangelio según san Juan (6,1-15)*
En aquel tiempo, Jesús se marchó a la otra parte
del mar de Galilea, o de Tiberíades. Lo seguía mucha gente, porque habían visto
los signos que hacía con los enfermos.
Subió Jesús entonces a la montaña y se sentó allí con sus discípulos.
Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Jesús entonces levantó los
ojos y, al ver que acudía mucha gente, dice a Felipe:
«¿Con qué compraremos panes para que coman estos?».
Lo decía para probarlo, pues bien sabía él lo que iba a hacer.
Felipe le contestó:
«Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo».
Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dice:
«Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces; pero ¿qué es
eso para tantos?».
Jesús dijo:
«Decid a la gente que se siente en el suelo».
Había mucha hierba en aquel sitio. Se sentaron; solo los hombres eran unos
cinco mil.
Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que
estaban sentados, y lo mismo todo lo que quisieron del pescado.
Cuando se saciaron, dice a sus discípulos:
«Recoged los pedazos que han sobrado; que nada se pierda».
Los recogieron y llenaron doce canastos con los pedazos de los cinco panes de
cebada que sobraron a los que habían comido. La gente entonces, al ver el signo
que había hecho, decía:
«Este es verdaderamente el Profeta que va a venir al mundo».
Jesús, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró otra vez
a la montaña él solo.
Palabra del Señor
*Que la
Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*
«Recoged los pedazos que han
sobrado; que nada se pierda».
*Este
Milagro revela el corazón de Dios, quien se preocupa por todas nuestras
necesidades y no quiere que nada se pierda. Dios espera que nos pongamos al
servicio de su hijo Jesús. Dios nos deja ver que nuestro trabajo es obedecer en
todo a su Hijo, para nuestro bien, y el bien de los demás. Me
imagino entrando en esta asombrosa escena, compartiendo con Felipe que sabe
calcular, pero no sabía y no tenía ni la más mínima idea de que cuando: La
Bendición de Dios, entra en la ecuación matemática todo da infinito. Miro a
Jesús mientras ora, y mientras parte el pan, el asombro se va a ponderando de
sus discípulos, a quienes les toco completar este milagro llevándoles el pan y
los pescados a las personas que estaban sentado, nunca estas personas habían
comido un pan y un pescado tan bueno y tan sabroso, porque lo que Jesús bendice
tiene sabor a Gloria*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
miércoles, 15 de abril de 2026
JUAN 3,31-36 CICLO A
Evangelio del Jueves de la II Semana de Pascua
16 Abr 2026
*Lectura del santo evangelio según san Juan (3,31-36)*
El que viene de lo alto está por encima de
todos. El que es de la tierra es de la tierra y habla de la tierra. El que
viene del cielo está por encima de todos. De lo que ha visto y ha oído da
testimonio, y nadie acepta su testimonio. El que acepta su testimonio certifica
que Dios es veraz.
El que Dios envió habla las palabras de Dios, porque no da el Espíritu con
medida. El Padre ama al Hijo y todo lo ha puesto en su mano. El que cree en el
Hijo posee la vida eterna; el que no crea al Hijo no verá la vida, sino que la
ira de Dios pesa sobre él.
Palabra del Señor
*Que la
Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*
(El que es de la tierra es de la
tierra y habla de la tierra. El que viene del cielo está por encima de todos).
*El Señor nos invita
a creer, nos invita a dejar el lenguaje terreno, no tenemos ninguna excusa
porque él, el Señor nos conoce. Los labios del Señor, son limpios y puros, por
eso me dice la verdad, él sabe que mis deseos son de estar en esta tierra y no
de morir para estar con él, y como él me ama quiere que tenga el deseo por las
cosas santas, por las cosas del cielo, donde esta él sentado a la derecha del
Padre, y así podré hablar de él, con seguridad, sin miedo, como a un amigo
verdadero en quien puedo confiar mis más íntimos secretos. La buena noticia es
que el Señor, quiere darme la gracia para que de mi boca salga un canto nuevo,
con palabras sinceras y verdaderas que me inviten cada día a una verdadera
unión con él*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAUDES Y VISPERAS DEL JUEVES 16
*LAS LAUDES Y
LAS VISPERAS*
Abre, Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de
todos los pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y
enciende mi sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar
este Oficio, y merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por
Cristo nuestro Señor. Amén
*JUEVES
SEMANA II DE PASCUA*
LAUDES
(Oración
de la mañana)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza
INVITATORIO
Ant. Verdaderamente ha resucitado el
Señor. Aleluya.
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA
DIVINA
Venid,
aclamemos al Señor,
demos
vítores a la Roca que nos salva;
entremos
a su presencia dándole gracias,
aclamándolo
con cantos.
Porque
el Señor es un Dios grande,
soberano
de todos los dioses:
tiene
en su mano las simas de la tierra,
son
suyas las cumbres de los montes;
suyo
es el mar, porque él lo hizo,
la
tierra firme que modelaron sus manos.
Venid,
postrémonos por tierra,
bendiciendo
al Señor, creador nuestro.
Porque
él es nuestro Dios,
y
nosotros su pueblo,
el
rebaño que él guía.
Ojalá
escuchéis hoy su voz:
«No
endurezcáis el corazón como en Meribá,
como
el día de Masá en el desierto;
cuando
vuestros padres me pusieron a prueba
y
dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante
cuarenta años
aquella
generación me repugnó, y dije:
Es
un pueblo de corazón extraviado,
que
no reconoce mi camino;
por
eso he jurado en mi cólera
que
no entrarán en mi descanso»
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Himno: EL AGUA PURA, DON DE LA MAÑANA
El
agua pura, don de la mañana,
da
a los ojos el brillo de la vida,
y
el alma se despierta cuando escucha
que
el ángel dice: «¡Cristo resucita!»
¡Cómo
quieren las venas de mi cuerpo
ser
música, ser cuerdas de la lira,
y
cantar, salmodiar como los pájaros,
en
esta Pascua santa la alegría!
Mirad
cuál surge Cristo transparente:
en
medio de los hombres se perfila
su
cuerpo humano, cuerpo del amigo
deseado,
serena compañía.
El
que quiera palparlo, aquí se acerque,
entre
con su fe en el Hombre que humaniza,
derrame
su dolor y su quebranto,
dé
riendas al amor, su gozo diga.
A
ti, Jesús ungido, te ensalzamos,
a
ti, nuestro Señor, que depositas
tu
santo y bello cuerpo en este mundo,
como
en el campo se echa la semilla. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Yo soy la vid, vosotros sois
los sarmientos. Aleluya.
Salmo 79 - VEN A VISITAR TU VIÑA
Pastor
de Israel, escucha,
tú
que guías a José como a un rebaño;
tú
que te sientas sobre querubines, resplandece
ante
Efraím, Benjamín y Manasés;
despierta
tu poder y ven a salvarnos.
¡Oh
Dios!, restáuranos,
que
brille tu rostro y nos salve.
Señor
Dios de los ejércitos,
¿hasta
cuándo estarás airado
mientras
tu pueblo te suplica?
Le
diste a comer llanto,
a
beber lágrimas a tragos;
nos
entregaste a las disputas de nuestros vecinos,
nuestros
enemigos se burlan de nosotros.
Dios
de los ejércitos, restáuranos,
que
brille tu rostro y nos salve.
Sacaste
una vid de Egipto,
expulsaste
a los gentiles, y la trasplantaste;
le
preparaste el terreno y echó raíces
hasta
llenar el país;
su
sombra cubría las montañas,
y
sus pámpanos, los cedros altísimos;
extendió
sus sarmientos hasta el mar,
y
sus brotes hasta el Gran Río.
¿Por
qué has derribado su cerca
para
que la saqueen los viandantes,
la
pisoteen los jabalíes
y
se la coman las alimañas?
Dios
de los ejércitos, vuélvete:
mira
desde el cielo, fíjate,
ven
a visitar tu viña,
la
cepa que tu diestra plantó,
y
que tú hiciste vigorosa.
La
han talado y le han prendido fuego:
con
un bramido hazlos perecer.
Que
tu mano proteja a tu escogido,
al
hombre que tú fortaleciste.
No
nos alejaremos de ti:
danos
vida, para que invoquemos tu nombre.
Señor
Dios de los ejércitos, restáuranos,
que
brille tu rostro y nos salve.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Yo soy la vid, vosotros sois los
sarmientos. Aleluya.
Ant 2. Sacaréis aguas con gozo de las
fuentes de la salvación. Aleluya.
Cántico: ACCION DE GRACIAS DEL PUEBLO
SALVADO - Is 12, 1-6
Te
doy gracias, Señor,
porque
estabas airado contra mí,
pero
ha cesado tu ira
y
me has consolado.
Él
es mi Dios y salvador:
confiare
y no temeré,
porque
mi fuerza y mi poder es el Señor,
él
fue mi salvación.
Y
sacaréis aguas con gozo
de
las fuentes de la salvación.
Aquel
día, diréis:
Dad
gracias al Señor,
invocad
su nombre,
contad
a los pueblos sus hazañas,
proclamad
que su nombre es excelso.
Tañed
para el Señor, que hizo proezas;
anunciadlas
a toda la tierra;
gritad
jubilosos, habitantes de Sión:
«¡Qué
grande es en medio de ti
el
Santo de Israel!».
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Sacaréis aguas con gozo de las
fuentes de la salvación. Aleluya.
Ant 3. El Señor nos alimentó con flor
de harina. Aleluya.
Salmo 80 - SOLEMNE RENOVACIÓN DE LA
ALIANZA
Aclamad
a Dios, nuestra fuerza;
dad
vítores al Dios de Jacob:
acompañad,
tocad los panderos,
las
cítaras templadas y las arpas;
tocad
la trompeta por la luna nueva,
por
la luna llena, que es nuestra fiesta;
porque
es una ley de Israel,
un
precepto del Dios de Jacob,
una
norma establecida para José
al
salir de Egipto.
Oigo
un lenguaje desconocido:
«Retiré
sus hombros de la carga,
y
sus manos dejaron la espuerta.
Clamaste
en la aflicción, y te libré,
te
respondí oculto entre los truenos,
te
puse a prueba junto a la fuente de Meribá.
Escucha,
pueblo mío, doy testimonio contra ti;
¡ojalá
me escuchases, Israel!
No
tendrás un dios extraño,
no
adorarás un dios extranjero;
yo
soy el Señor Dios tuyo,
que
te saqué del país de Egipto;
abre
tu boca y yo la saciaré.
Pero
mi pueblo no escuchó mi voz,
Israel
no quiso obedecer:
los
entregué a su corazón obstinado,
para
que anduviesen según sus antojos.
¡Ojalá
me escuchase mi pueblo
y
caminase Israel por mi camino!:
en
un momento humillaría a sus enemigos
y
volvería mi mano contra sus adversarios;
los
que aborrecen al Señor te adularían,
y
su suerte quedaría fijada;
te
alimentaría con flor de harina,
te
saciaría con miel silvestre.»
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El Señor nos alimentó con flor
de harina. Aleluya.
LECTURA BREVE Rm 8, 10-11
Si
Cristo está en vosotros, aunque vuestro cuerpo haya muerto por causa del
pecado, el espíritu tiene vida por la justificación. Y si el Espíritu de aquel
que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, el mismo que
resucitó a Cristo Jesús de entre los muertos vivificará también vuestros
cuerpos mortales por obra de su Espíritu que habita en vosotros.
RESPONSORIO BREVE
V.
El Señor ha resucitado del sepulcro. Aleluya, aleluya.
R.
El Señor ha resucitado del sepulcro. Aleluya, aleluya.
V.
El que por nosotros colgó del madero.
R.
Aleluya, aleluya.
V.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R.
El Señor ha resucitado del sepulcro. Aleluya, aleluya.
V. Dios
resucitó al Señor. Aleluya.
R. Y nos resucitará también a nosotros por su
poder. Aleluya.
PRIMERA LECTURA AÑO (II)
De los Hechos de los apóstoles 7,
1-16
COMIENZO DEL DISCURSO DE ESTEBAN
SOBRE LA HISTORIA DE LOS PATRIARCAS
En
aquellos días, el sumo sacerdote preguntó a Esteban:
«¿Es
verdad lo que éstos dicen?»
Él
contestó:
«Hermanos
y padres, escuchad: El Dios de la gloria se apareció a nuestro padre Abraham,
cuando vivía en Mesopotamia, antes de establecerse en Harán, y le dijo:
"Sal de tu tierra y de tu parentela; y vete a la tierra que yo te
indicaré." Salió entonces del país de los caldeos y se estableció en
Harán. Y de allí, después de la muerte de su padre, Dios lo trasladó a esta
tierra que vosotros habitáis ahora. Y no le dio propiedad en ella, ni siquiera
de un palmo de terreno. Eso sí, le hizo promesa de darla en posesión a él y a
su descendencia, cuando no tenía hijos todavía.
Y
Dios le habló así: "Tus descendientes vivirán en tierra extranjera, y
serán reducidos a esclavitud y maltratados por espacio de cuatrocientos años;
pero yo juzgaré al pueblo que los va a esclavizar -palabra de Dios-. Después de
esto, saldrán en libertad y me darán culto en este lugar." Luego hizo un
pacto con él, pacto que selló con la circuncisión. De esta manera llegó a ser
Abraham padre de Isaac, a quien circuncidó al octavo día; e Isaac lo fue de
Jacob, y Jacob de los doce patriarcas.
Los
patriarcas, por pura envidia, vendieron a José como esclavo con destino a
Egipto; pero Dios, que estaba con él, lo libró de todas las tribulaciones, y le
dio gracia y sabiduría ante el Faraón, rey de Egipto, quien lo constituyó
gobernador de Egipto y de toda su casa. Sobrevino entonces en todo Egipto y en
Canaán un hambre y una miseria tan grande que nuestros padres no encontraban
provisión alguna. Habiéndose enterado Jacob de que había trigo en Egipto, envió
allá a nuestros padres en un primer viaje. En el segundo viaje, José se dio a
conocer a sus hermanos, y así el Faraón llegó a tener conocimiento del linaje
de José.
José
hizo venir a su padre Jacob con toda su familia; eran setenta y cinco personas
en total. Y Jacob bajó a Egipto, donde murieron él y también nuestros padres. Y
los trasladaron a Siquem, y los depositaron en él sepulcro que Abraham había
comprado a precio de plata a los hijos de Emor, en Siquem.»
RESPONSORIO Cf. Hch
18, 24. 25; 6, 8
R.
Muy versado en las Escrituras e instruido en la doctrina del Señor, hablaba con
fervor de espíritu * y enseñaba rectamente todo lo referente a Jesús. Aleluya.
V.
Esteban, lleno de gracia y de poder sobrenatural, obraba señales y prodigios
entre el pueblo.
R.
Y enseñaba rectamente todo lo referente a Jesús. Aleluya.
SEGUNDA LECTURA
De los Tratados de san Gaudencio de
Brescia, obispo
(Tratado 2: CSEL 68, 30-32)
EL DON DE LA NUEVA ALIANZA QUE NOS
DEJÓ EN HERENCIA
El
sacrificio celestial instituido por Cristo es verdaderamente el don de su nueva
alianza que nos dejó en herencia, como prenda de su presencia entre nosotros,
la misma noche en que iba a ser entregado para ser crucificado. Éste es el
viático de nuestro camino, con el cual nos alimentamos y nutrimos durante el
peregrinar de nuestra vida presente, hasta que salgamos de este mundo y
lleguemos al Señor; por esto decía el mismo Señor: Si no coméis mi carne y no
bebéis mi sangre, no tendréis vida en vosotros.
Quiso,
en efecto, que sus beneficios permanecieran en nosotros, quiso que las almas
redimidas con su sangre preciosa fueran continuamente santificadas por el
sacramento de su pasión; por esto mandó a sus fieles discípulos, a los que
instituyó también como primeros sacerdotes de su Iglesia, que celebraran
incesantemente estos misterios de vida eterna, que todos los sacerdotes deben
continuar celebrando en las Iglesias de todo el mundo, hasta que Cristo vuelva
desde el cielo, de modo que, tanto los mismos sacerdotes como los fieles todos,
teniendo cada día ante nuestros ojos y en nuestras manos el memorial de la
pasión de Cristo, recibiéndolo en nuestros labios y en nuestro pecho,
conservemos el recuerdo indeleble de nuestra redención.
Además,
puesto que el pan, compuesto de muchos granos de trigo reducidos a harina,
necesita, para llegar a serlo, de la acción del agua y del fuego, nuestra mente
descubre en él una figura del cuerpo de Cristo, el cual, como sabemos, es un
solo cuerpo compuesto por la muchedumbre de todo el género humano y unido por
el fuego del Espíritu Santo.
Jesús,
en efecto, nació por obra del Espíritu Santo y, porque así convenía para
cumplir la voluntad salvífica de Dios, penetró en las aguas bautismales para
consagrarlas, y volvió del Jordán lleno del Espíritu Santo, que había
descendido sobre él en forma de paloma, como atestigua el evangelista san
Lucas: Jesús regresó de las orillas del Jordán, lleno del Espíritu Santo.
Asimismo,
también el vino que es su sangre, resultante de la unión de muchos granos de
uva de la viña por él plantada, fue exprimido en el lagar de la cruz, y
fermenta, por su propia virtud, en el espacioso recipiente de los que lo beben
con espíritu de fe.
Todos
nosotros, los que hemos escapado de la tiranía de Egipto y del diabólico
Faraón, debemos recibir, con toda la avidez de que es capaz nuestro religioso
corazón, este sacrificio de la Pascua salvadora, para que nuestro Señor
Jesucristo, al que creemos presente en sus sacramentos, santifique nuestro
interior; él, cuya inestimable eficacia perdura a través de los siglos.
RESPONSORIO Lc 22,
19; Jn 6, 59
R.
Jesús tomó pan, dio gracias, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: *
«Esto es mi cuerpo que va a ser entregado por vosotros; haced esto en memoria
mía.» Aleluya.
V.
Éste es el pan que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para
siempre.
R.
Esto es mi cuerpo que va a ser entregado por vosotros; haced esto en memoria
mía. Aleluya.
Evangelio del Jueves de la II
Semana de Pascua
16
Abr 2026
*Lectura
del santo evangelio según san Juan (3,31-36)*
El
que viene de lo alto está por encima de todos. El que es de la tierra es de la
tierra y habla de la tierra. El que viene del cielo está por encima de todos.
De lo que ha visto y ha oído da testimonio, y nadie acepta su testimonio. El
que acepta su testimonio certifica que Dios es veraz.
El que Dios envió habla las palabras de Dios, porque no da el Espíritu con
medida. El Padre ama al Hijo y todo lo ha puesto en su mano. El que cree en el
Hijo posee la vida eterna; el que no crea al Hijo no verá la vida, sino que la
ira de Dios pesa sobre él.
Palabra
del Señor
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. El Padre ama al Hijo y ha puesto
en sus manos todas las cosas. Aleluya.
Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU
PRECURSOR Lc 1, 68-79
Bendito
sea el Señor, Dios de Israel,
porque
ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos
una fuerza de salvación
en
la casa de David, su siervo,
según
lo había predicho desde antiguo
por
boca de sus santos profetas:
Es
la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y
de la mano de todos los que nos odian;
ha
realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando
su santa alianza
y
el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para
concedernos que, libres de temor,
arrancados
de la mano de los enemigos,
le
sirvamos con santidad y justicia,
en
su presencia, todos nuestros días.
Y
a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque
irás delante del Señor
a
preparar sus caminos,
anunciando
a su pueblo la salvación,
el
perdón de sus pecados.
Por
la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos
visitará el sol que nace de lo alto,
para
iluminar a los que viven en tiniebla
y
en sombra de muerte,
para
guiar nuestros pasos
por
el camino de la paz.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El Padre ama al Hijo y ha puesto
en sus manos todas las cosas. Aleluya.
PRECES
Oremos
confiados a Dios Padre, que quiso que Cristo fuera la primicia de la
resurrección de los hombres, y aclamémoslo, diciendo:
*Que el Señor Jesús sea nuestra vida*.
Tú
que por la columna de fuego iluminaste a tu pueblo en el desierto,
ilumina
hoy con la resurrección de Cristo el día que empezamos.
Tú
que por la voz de Moisés adoctrinaste a tu pueblo en el Sinaí,
haz
que Cristo, por su resurrección, sea hoy palabra de vida para nosotros.
Tú
que con el maná alimentaste a tu pueblo peregrino en el desierto,
haz
que Cristo, por su resurrección, sea durante este día nuestro pan de vida.
Tú
que por el agua de la roca diste de beber a tu pueblo en el desierto,
por
la resurrección de tu Hijo danos hoy parte en tu Espíritu de vida.
Se
pueden añadir algunas intenciones libres
Por
Jesús hemos sido hechos hijos de Dios; por eso nos atrevemos a decir:
Padre nuestro...
ORACION
Te
pedimos, Señor, que los dones recibidos en esta Pascua den fruto abundante en
toda nuestra vida. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina
contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los
siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V.
El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R.
Amén.
*HORA TERCIA*
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y
siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.
Himno: AL SEÑOR CONFESAMOS, ¡ALELUYA!
Al
Señor confesamos, ¡aleluya!
En
la hora de tercia a la mañana
se
llenaron los suyos de esperanza,
y
lejos de la noche y de la duda
salieron
con la llama y la palabra.
Al
Señor adoramos, ¡aleluya!
Han
marcado sus pies nuestros caminos,
marcó
su nombre el nombre de los siglos,
y
en la tierra su voz cual voz ninguna
convoca
seguidores y testigos.
Al
Señor esperamos, ¡aleluya!
Y
ahora celebramos al Viviente,
a
Jesús victorioso de la muerte;
acéptanos,
oh Cristo, cual liturgia
de
gloria que ganaste y a ti vuelve. Amén.
SALMODIA
Ant
1. Aleluya, aleluya, aleluya.
Salmo
119 - DESEO DE LA PAZ
En
mi aflicción llamé al Señor,
y
él me respondió.
Líbrame,
Señor, de los labios mentirosos,
de
la lengua traidora.
¿Qué
te va a dar o a mandar Dios,
lengua
traidora?
Flechas
de arquero, afiladas
con
ascuas de retama.
¡Ay
de mí, desterrado en Masac,
acampado
en Cadar!
Demasiado
llevo viviendo
con
los que odian la paz;
cuando
yo digo: «Paz»,
ellos
dicen: «Guerra».
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Salmo
120 - EL GUARDIÁN DEL PUEBLO.
Levanto
mis ojos a los montes:
¿de
dónde me vendrá el auxilio?
El
auxilio me viene del Señor,
que
hizo el cielo y la tierra.
No
permitirá que resbale tu pie,
tu
guardián no duerme;
no
duerme ni reposa
el
guardián de Israel.
El
Señor te guarda a su sombra,
está
a tu derecha;
de
día el sol no te hará daño,
ni
la luna de noche.
El
Señor te guarda de todo mal,
él
guarda tu alma;
el
Señor guarda tus entradas y salidas,
ahora
y por siempre.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Salmo
121 LA CIUDAD SANTA DE JERUSALÉN
¡Qué
alegría cuando me dijeron:
«Vamos
a la casa del Señor»!
Ya
están pisando nuestros pies
tus
umbrales, Jerusalén.
Jerusalén
está fundada
como
ciudad bien compacta.
Allá
suben las tribus,
las
tribus del Señor,
según
la costumbre de Israel,
a
celebrar el nombre del Señor;
en
ella están los tribunales de justicia
en
el palacio de David.
Desead
la paz a Jerusalén:
«Vivan
seguros los que te aman,
haya
paz dentro de tus muros,
seguridad
en tus palacios.»
Por
mis hermanos y compañeros,
voy
a decir: «La paz contigo.»
Por
la casa del Señor, nuestro Dios,
te
deseo todo bien.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Aleluya, aleluya, aleluya.
LECTURA
BREVE 1Co 12, 13
Todos
nosotros, judíos y griegos, esclavos y libres, hemos sido bautizados en un
mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo. Y todos hemos bebido de un solo
Espíritu.
V.
Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya.
R.
Y se ha aparecido a Simón. Aleluya.
ORACIÓN
OREMOS,
Te
pedimos, Señor, que los dones recibidos en esta Pascua den fruto abundante en
toda nuestra vida. Por Cristo nuestro Señor.
Amén.
CONCLUSIÓN
V.
Bendigamos al Señor.
R.
Demos gracias a Dios.
HORA SEXTA
INVOCACIÓN
INICIAL
V.
Dios mío, ven en mi auxilio
R.
Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
Himno:
VERBO DE DIOS, EL SOL DE MEDIODÍA
Verbo
de Dios, el sol de mediodía,
amable
mensajero de tu rostro,
fecunda
nuestra tierra y la hermosea
como
fuente de luz, de vida y gozo.
Más
hermoso tu cuerpo, que es pleroma
del
infinito amor jamás gastado;
y
de ese mar sin fondo ni ribera
la
Iglesia es tu pleroma continuado.
Verbo
de Dios, que reinas sin fatiga,
que
emerges victorioso del trabajo,
reina
dichoso tú que nos esperas
mientras
nosotros vamos caminando. Amén.
SALMODIA
Ant
1. Aleluya, aleluya, aleluya.
Salmo
122 - EL SEÑOR, ESPERANZA DEL PUEBLO
A
ti levanto mis ojos,
a
ti que habitas en el cielo.
Como
están los ojos de los esclavos
fijos
en las manos de sus señores,
como
están los ojos de la esclava
fijos
en las manos de su señora,
así
están nuestros ojos
en
el Señor, Dios nuestro,
esperando
su misericordia.
Misericordia,
Señor, misericordia,
que
estamos saciados de desprecios;
nuestra
alma está saciada
del
sarcasmo de los satisfechos,
del
desprecio de los orgullosos.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Salmo
123 - NUESTRO AUXILIO ES EL NOMBRE DEL SEÑOR
Si
el Señor no hubiera estado de nuestra parte
-que
lo diga Israel-,
si
el Señor no hubiera estado de nuestra parte,
cuando
nos asaltaban los hombres,
nos
habrían tragado vivos:
tanto
ardía su ira contra nosotros.
Nos
habrían arrollado las aguas,
llegándonos
el torrente hasta el cuello;
nos
habrían llegado hasta el cuello
las
aguas espumantes.
Bendito
el Señor, que no nos entregó
como
presa a sus dientes;
hemos
salvado la vida como un pájaro
de
la trampa del cazador:
la
trampa se rompió y escapamos.
Nuestro
auxilio es el nombre del Señor,
que
hizo el cielo y la tierra.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Salmo
124 - EL SEÑOR VELA POR SU PUEBLO.
Los
que confían en el Señor son como el monte Sión:
no
tiembla, está asentado para siempre.
Jerusalén
está rodeada de montañas,
y
el Señor rodea a su pueblo
ahora
y por siempre.
No
pesará el cetro de los malvados
sobre
el lote de los justos,
no
sea que los justos extiendan
su
mano a la maldad.
Señor,
concede bienes a los buenos,
a
los sinceros de corazón;
y
a los que se desvían por sendas tortuosas,
que
los rechace el Señor con los malhechores.
¡Paz
a Israel!
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Aleluya, aleluya, aleluya.
LECTURA
BREVE Tt 3, 5b-7
Dios
nos trajo la salud mediante el baño bautismal de regeneración y renovación que
obra el Espíritu Santo. Él derramó con toda profusión sobre nosotros este
Espíritu por Cristo Jesús, nuestro salvador. Así, justificados por la gracia de
Cristo, hemos obtenido la esperanza de poseer en herencia la vida eterna.
V.
Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya.
R.
Al ver al Señor. Aleluya.
ORACIÓN
OREMOS,
Te
pedimos, Señor, que los dones recibidos en esta Pascua den fruto abundante en
toda nuestra vida. Por Cristo nuestro Señor.
Amén.
CONCLUSIÓN
V.
Bendigamos al Señor.
R.
Demos gracias a Dios.
HORA NONA
INVOCACIÓN
INICIAL
V.
Dios mío, ven en mi auxilio
R.
Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
Himno:
REINA EL SEÑOR ALLÍ DONDE NINGUNO
Reina
el Señor allí donde ninguno
ciñe
corona que haya dado el mundo;
reina
el Señor allí donde la vida
sin
lágrimas es río de delicias.
Reina
el Señor, el compasivo siervo,
que
en sus hombros cargó nuestro madero;
vive
el muerto en la cruz, el sepultado
y
con hierro sellado y custodiado.
Cruzó
el oscuro valle de la muerte
hasta
bajar a tumba de rebeldes;
fingía
que era suya nuestra pena,
y
en silencio escuchó nuestra sentencia.
Pero
reina el Señor, la tierra goza,
y
ya se escuchan los cánticos de boda.
¡Gloria
al Señor Jesús resucitado,
nuestra
esperanza y triunfo deseado! Amén.
SALMODIA
Ant
1. Aleluya, aleluya, aleluya.
Salmo
118, 65-72
Has
dado bienes a tu siervo,
Señor,
conforme a tus palabras;
enséñame
a gustar y a comprender,
porque
me fío de tus mandatos;
antes
de sufrir, yo andaba extraviado,
pero
ahora me ajusto a tu promesa.
Tú
eres bueno y haces el bien;
instrúyeme
en tus leyes;
los
insolentes urden engaños contra mí,
pero
yo custodio tus leyes;
tienen
el corazón espeso como grasa,
pero
mi delicia es tu voluntad,
Me
estuvo bien el sufrir,
así
aprendí tus mandamientos;
más
estimo yo los preceptos de tu boca
que
miles de monedas de oro y plata.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Salmo
55, 2-7b. 9-14 - CONFIANZA EN LA PALABRA DE DIOS
Misericordia,
Dios mío, que me hostigan,
me
atacan y me acosan todo el día;
todo
el día me hostigan mis enemigos,
me
atacan en masa.
Levántame
en el día terrible,
yo
confío en ti.
En
Dios, cuya promesa alabo,
en
Dios confío y no temo:
¿qué
podrá hacerme un mortal?
Todos
los días discuten y planean
pensando
sólo en mi daño;
buscan
un sitio para espiarme,
acechan
mis pasos y atentan contra mi vida.
Anota
en tu libro mi vida errante,
recoge
mis lágrimas en tu odre, Dios mío.
Que
retrocedan mis enemigos cuando te invoco,
y
así sabré que eres mi Dios.
En
Dios, cuya promesa alabo;
en
el Señor, cuya promesa alabo,
en
Dios confío y no temo:
¿qué
podrá hacerme un hombre?
Te
debo, Dios mío, los votos que hice,
los
cumpliré con acción de gracias;
porque
libraste mi alma de la muerte,
mis
pies de la caída;
para
que camine en presencia de Dios
a
la luz de la vida.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Salmo
56 - ORACIÓN MATUTINA DE UN AFLIGIDO.
Misericordia,
Dios mío, misericordia,
que
mi alma se refugia en ti;
me
refugio a la sombra de tus alas
mientras
pasa la calamidad.
Invoco
al Dios Altísimo,
al
Dios que hace tanto por mí:
desde
el cielo me enviará la salvación,
confundirá
a los que ansían matarme,
enviará
su gracia y su lealtad.
Estoy
echado entre leones
devoradores
de hombres;
sus
dientes son lanzas y flechas,
su
lengua es una espada afilada.
Elévate
sobre el cielo, Dios mío,
y
llene la tierra tu gloria.
Han
tendido una red a mis pasos
para
que sucumbiera;
me
han cavado delante una fosa,
pero
han caído en ella.
Mi
corazón está firme, Dios mío,
mi
corazón está firme.
Voy
a cantar y a tocar:
despierta,
gloria mía;
despertad,
cítara y arpa;
despertaré
a la aurora.
Te
daré gracias ante los pueblos, Señor;
tocaré
para ti ante las naciones:
por
tu bondad, que es más grande que los cielos;
por
tu fidelidad, que alcanza a las nubes.
Elévate
sobre el cielo, Dios mío,
y
llene la tierra tu gloria.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Aleluya, aleluya, aleluya.
LECTURA
BREVE Cf. Col 1, 12-14
Damos
gracias a Dios Padre, que nos ha hecho capaces de compartir la herencia del
pueblo santo en la luz. Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas, y nos ha
trasladado al reino de su Hijo querido, por cuya sangre hemos recibido la
redención, el perdón de los pecados.
V.
Quédate con nosotros, Señor. Aleluya.
R.
Porque ya es tarde. Aleluya.
ORACIÓN
OREMOS,
Te
pedimos, Señor, que los dones recibidos en esta Pascua den fruto abundante en
toda nuestra vida. Por Cristo nuestro Señor.
Amén.
CONCLUSIÓN
V.
Bendigamos al Señor.
R.
Demos gracias a Dios.
VÍSPERAS
(Oración
de la tarde)
INVOCACIÓN
INICIAL
V.
Dios mío, ven en mi auxilio
R.
Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
Himno:
ES LA PASCUA REAL, NO YA LA SOMBRA
Es
la Pascua real, no ya la sombra,
la
verdadera Pascua del Señor;
la
sangre del pasado es sólo un signo,
la
mera imagen de la gran unción.
En
verdad, tú, Jesús, nos protegiste
con
tus sangrientas manos paternales;
envolviendo
en tus alas nuestras almas,
la
verdadera alianza tú sellaste.
Y,
en tu triunfo, llevaste a nuestra carne
reconciliada
con tu Padre eterno;
y,
desde arriba, vienes a llevarnos
a
la danza festiva de tu cielo.
Oh
gozo universal, Dios se hizo hombre
para
unir a los hombres con su Dios;
se
rompen las cadenas del infierno,
y
en los labios renace la canción.
Cristo,
Rey eterno, te pedimos
que
guardes con tus manos a tu Iglesia,
que
protejas y ayudes a tu pueblo
y
que venzas con él a las tinieblas. Amén.
SALMODIA
Ant
1. Cristo está constituido por Dios juez de vivos y muertos. Aleluya.
Salmo
71 I - PODER REAL DEL MESÍAS
Dios
mío, confía tu juicio al rey,
tu
justicia al hijo de reyes,
para
que rija a tu pueblo con justicia,
a
tus humildes con rectitud.
Que
los montes traigan paz,
y
los collados justicia;
que
él defienda a los humildes del pueblo,
socorra
a los hijos del pobre
y
quebrante al explotador.
Que
dure tanto como el sol,
como
la luna, de edad en edad;
que
baje como lluvia sobre el césped,
como
llovizna que empapa la tierra.
Que
en sus días florezca la justicia
y
la paz hasta que falte la luna.
Que
domine de mar a mar,
del
Gran Río al confín de la tierra.
Que
en su presencia se inclinen sus rivales;
que
sus enemigos muerdan el polvo;
que
los reyes de Tarsis y de las islas
le
paguen tributo.
Que
los reyes de Saba y de Arabia
le
ofrezcan sus dones;
que
se postren ante él todos los reyes,
y
que todos los pueblos le sirvan.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Cristo está constituido por Dios juez de vivos y muertos. Aleluya.
Ant
2. Él será la bendición de todos los pueblos. Aleluya.
Salmo
71 II
Él
librará al pobre que clamaba,
al
afligido que no tenía protector;
él
se apiadará del pobre y del indigente,
y
salvará la vida de los pobres;
él
rescatará sus vidas de la violencia,
su
sangre será preciosa a sus ojos.
Que
viva y que le traigan el oro de Saba;
él
intercederá por el pobre
y
lo bendecirá.
Que
haya trigo abundante en los campos,
y
ondee en lo alto de los montes,
den
fruto como el Líbano,
y
broten las espigas como hierba del campo.
Que
su nombre sea eterno,
y
su fama dure como el sol;
que
él sea la bendición de todos los pueblos,
y
lo proclamen dichoso todas las razas de la tierra.
Bendito
sea el Señor, Dios de Israel,
el
único que hace maravillas;
bendito
por siempre su nombre glorioso,
que
su gloria llene la tierra.
¡Amén,
amén!
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Él será la bendición de todos los pueblos. Aleluya.
Ant
3. Ayer como hoy, Jesucristo es el mismo y lo será siempre. Aleluya.
Cántico:
EL JUICIO DE DIOS Ap. 11, 17-18; 12, 10b-12a
Gracias
te damos, Señor Dios omnipotente,
el
que eres y el que eras,
porque
has asumido el gran poder
y
comenzaste a reinar.
Se
encolerizaron las naciones,
llegó
tu cólera,
y
el tiempo de que sean juzgados los muertos,
y
de dar el galardón a tus siervos los profetas,
y
a los santos y a los que temen tu nombre,
y
a los pequeños y a los grandes,
y
de arruinar a los que arruinaron la tierra.
Ahora
se estableció la salud y el poderío,
y
el reinado de nuestro Dios,
y
la potestad de su Cristo;
porque
fue precipitado
el
acusador de nuestros hermanos,
el
que los acusaba ante nuestro Dios día y noche.
Ellos
le vencieron en virtud de la sangre del Cordero
y
por la palabra del testimonio que dieron,
y
no amaron tanto su vida que temieran la muerte.
Por
esto, estad alegres, cielos,
y
los que moráis en sus tiendas.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Ayer como hoy, Jesucristo es el mismo y lo será siempre. Aleluya.
LECTURA
BREVE 1Pe 3, 18. 21b-22
Cristo
murió por los pecados una vez para siempre: el inocente por los culpables, para
conduciros a Dios. Como era hombre, lo mataron; pero, como poseía el Espíritu,
fue devuelto a la vida. Lo que actualmente os salva no consiste en limpiar una
suciedad corporal, sino en impetrar de Dios una conciencia pura, por la
resurrección de Jesucristo, que llegó al cielo, se le sometieron ángeles,
autoridades y poderes, y está a la derecha de Dios.
RESPONSORIO
BREVE
V.
Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya, aleluya.
R.
Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya, aleluya.
V.
Al ver al Señor.
R.
Aleluya, aleluya.
V.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R.
Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya, aleluya.
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Ant.
El que tiene fe en el Hijo tiene la vida eterna. Aleluya.
Cántico
de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
Proclama
mi alma la grandeza del Señor,
se
alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque
ha mirado la humillación de su esclava.
Desde
ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque
el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su
nombre es santo,
y
su misericordia llega a sus fieles
de
generación en generación.
El
hace proezas con su brazo:
dispersa
a los soberbios de corazón,
derriba
del trono a los poderosos
y
enaltece a los humildes,
a
los hambrientos los colma de bienes
y
a los ricos los despide vacíos.
Auxilia
a Israel, su siervo,
acordándose
de su misericordia
-como
lo había prometido a nuestros padres-
en
favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
El que tiene fe en el Hijo tiene la vida eterna. Aleluya.
PRECES
Alabemos
y glorifiquemos a Cristo, a quien Dios Padre constituyó fundamento de nuestra
esperanza y primicia de la humanidad resucitada, y aclamémoslo, suplicantes:
Rey
de la gloria, escúchanos.
Señor
Jesús, tú que, por tu propia sangre y por tú resurrección, penetraste en el
santuario de Dios,
llévanos
contigo al reino del Padre.
Tú
que, por tu resurrección, robusteciste la fe de tus discípulos y los enviaste a
anunciar el Evangelio al mundo,
haz
que los obispos y presbíteros sean fieles heraldos de tu Evangelio.
Tú
que, por tu resurrección, eres nuestra reconciliación y nuestra paz,
haz
que todos los bautizados vivan en la unidad de una sola fe y de un solo amor.
Tú
que, por tu resurrección, diste la salud, al tullido del templo,
mira
con bondad a los enfermos y manifiesta en ellos tu gloria.
Se
pueden añadir algunas intenciones libres
Tú
que, por tu resurrección, fuiste constituido primogénito de los muertos que
resucitan,
haz
que los difuntos que en ti creyeron y esperaron participen de tu gloria.
Terminemos
nuestra oración con las palabras del Señor:
Padre
nuestro...
ORACION
Te
pedimos, Señor, que los dones recibidos en esta Pascua den fruto abundante en
toda nuestra vida. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina
contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los
siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V.
El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R.
Amén.
COMPLETAS
(Oración
antes del descanso nocturno)
INVOCACIÓN
INICIAL
V.
Dios mío, ven en mi auxilio
R.
Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
EXAMEN
DE CONCIENCIA
Hermanos,
habiendo llegado al final de esta jornada que Dios nos ha concedido,
reconozcamos sinceramente nuestros pecados.
Yo
confieso ante Dios todopoderoso
y
ante vosotros, hermanos,
que
he pecado mucho
de
pensamiento, palabra, obra y omisión:
por
mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.
Por
eso ruego a santa María, siempre Virgen,
a
los ángeles, a los santos y a vosotros, hermanos,
que
intercedáis por mí ante Dios, nuestro Señor.
V.
El Señor todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados
y nos lleve a la vida eterna.
R.
Amén.
Himno:
EL CORAZÓN SE DILATA
El
corazón se dilata
sin
noche en tu santo cuerpo,
oh
morada iluminada,
mansión
de todo consuelo.
Por
tu muerte sin pecado,
por
tu descanso y tu premio,
en
ti, Jesús, confiamos,
y
te miramos sin miedo.
Como
vigilia de amor
te
ofrecemos nuestro sueño;
tú
que eres el paraíso,
danos
un puesto en tu reino. Amén.
SALMODIA
Ant
1. Aleluya, aleluya, aleluya.
Salmo
15 - CRISTO Y SUS MIEMBROS ESPERAN LA RESURRECCIÓN.
Protégeme,
Dios mío, que me refugio en ti;
yo
digo al Señor: «Tú eres mi bien.»
Los
dioses y señores de la tierra
no
me satisfacen.
Multiplican
las estatuas
de
dioses extraños;
no
derramaré sus libaciones con mis manos,
ni
tomaré sus nombres en mis labios.
El
Señor es mi heredad y mi copa;
mi
suerte está en tu mano:
me
ha tocado un lote hermoso,
me
encanta mi heredad.
Bendeciré
al Señor, que me aconseja,
hasta
de noche me instruye internamente.
Tengo
siempre presente al Señor,
con
él a mi derecha no vacilaré.
Por
eso se me alegra el corazón,
se
gozan mis entrañas,
y
mi carne descansa serena.
Porque
no me entregarás a la muerte,
ni
dejarás a tu fiel conocer la corrupción.
Me
enseñarás el sendero de la vida,
me
saciarás de gozo en tu presencia,
de
alegría perpetua a tu derecha.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Aleluya, aleluya, aleluya.
LECTURA
BREVE 1Ts 5, 23
Que
el mismo Dios de la paz os consagre totalmente y que todo vuestro ser, alma y
cuerpo, sea custodiado sin reproche hasta la Parusía de nuestro Señor
Jesucristo.
RESPONSORIO
BREVE
V.
En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. Aleluya, aleluya.
R.
En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. Aleluya, aleluya.
V.
Tú, el Dios leal, nos librarás.
R.
Aleluya, aleluya.
V.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R.
En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. Aleluya, aleluya.
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Ant.
Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con
Cristo y descansemos en paz. Aleluya.
CÁNTICO
DE SIMEÓN Lc 2, 29-32
Ahora,
Señor, según tu promesa,
puedes
dejar a tu siervo irse en paz,
porque
mis ojos han visto a tu Salvador,
a
quien has presentado ante todos los pueblos
luz
para alumbrar a las naciones
y
gloria de tu pueblo Israel.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con
Cristo y descansemos en paz. Aleluya.
ORACION
OREMOS,
Señor,
Dios nuestro, concédenos un descanso tranquilo que restaure nuestras fuerzas,
desgastadas ahora por el trabajo del día; así, fortalecidos con tu ayuda, te
serviremos siempre con todo nuestro cuerpo y nuestro espíritu. Por Cristo
nuestro Señor.
Amén.
BENDICIÓN
V.
El Señor todopoderoso nos conceda una noche tranquila y una santa muerte.
R.
Amén.
ANTIFONA
FINAL DE LA SANTISIMA VIRGEN
Reina
del cielo, alégrate, aleluya,
porque
Cristo,
a
quien llevaste en tu seno, aleluya,
ha
resucitado, según su palabra, aleluya.
Ruega
al Señor por nosotros, aleluya.








