Musica Para el Alma
miércoles, 6 de mayo de 2026
JUAN 15,9-11 CICLO A
Evangelio del Jueves de la V Semana de Pascua
07 May 2026
*Lectura del santo evangelio según san Juan (15,9-11)*
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor.
Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he
guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría
llegue a plenitud».
Palabra del Señor
*Que la
Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*
(Como el Padre me ha amado, así
os he amado yo; permaneced en mi amor).
*Si pudiéramos entender el amor incondicional de Dios por
nosotros, la vida sería radicalmente diferente, un camino de alegría. La
alegría puede estar presente en medio de las dificultades. La alegría de Jesús
es profunda, incluso en su Pasión. Es la alegría de ser amados por el Padre. Mi
alegría debe brotar de una profunda conciencia de que soy masivamente amado por
Dios. Señor, no sé porque te debería importar que mi alegría sea
completa. Pero te importa, así que déjame darte tiempo ahora para saborearlo y
alabarte y agradecerte. Hay muchas personas que han experimentado que la
verdadera alegría, la verdadera libertad, la verdadera paz y la verdadera sanación
interior solo la han logrado cuando tomaron la decisión de amar a Dios, y permanecer
en el amor solo a Dios, y pudieron descubrir que quien ama solo a Dios, ama también
todo lo que Dios, ha creado. Hoy tenemos un camino, un camino seguro, donde nuestra
alegría llegue a
plenitud*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAUDES Y VISPERAS DEL JUEVES 7
*LAS LAUDES Y
LAS VISPERAS*
Abre, Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de
todos los pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y
enciende mi sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar
este Oficio, y merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por
Cristo nuestro Señor. Amén
*JUEVES
SEMANA V PASCUA*
LAUDES
(Oración
de la mañana)
INVOCACIÓN
INICIAL
V.
Señor abre mis labios
R.
Y mi boca proclamará tu alabanza
INVITATORIO
Ant.
Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya.
Salmo
94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid,
aclamemos al Señor,
demos
vítores a la Roca que nos salva;
entremos
a su presencia dándole gracias,
aclamándolo
con cantos.
Porque
el Señor es un Dios grande,
soberano
de todos los dioses:
tiene
en su mano las simas de la tierra,
son
suyas las cumbres de los montes;
suyo
es el mar, porque él lo hizo,
la
tierra firme que modelaron sus manos.
Venid,
postrémonos por tierra,
bendiciendo
al Señor, creador nuestro.
Porque
él es nuestro Dios,
y
nosotros su pueblo,
el
rebaño que él guía.
Ojalá
escuchéis hoy su voz:
«No
endurezcáis el corazón como en Meribá,
como
el día de Masá en el desierto;
cuando
vuestros padres me pusieron a prueba
y
dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante
cuarenta años
aquella
generación me repugnó, y dije:
Es
un pueblo de corazón extraviado,
que
no reconoce mi camino;
por
eso he jurado en mi cólera
que
no entrarán en mi descanso»
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Himno:
EL AGUA PURA, DON DE LA MAÑANA
El
agua pura, don de la mañana,
da
a los ojos el brillo de la vida,
y
el alma se despierta cuando escucha
que
el ángel dice: «¡Cristo resucita!»
¡Cómo
quieren las venas de mi cuerpo
ser
música, ser cuerdas de la lira,
y
cantar, salmodiar como los pájaros,
en
esta Pascua santa la alegría!
Mirad
cuál surge Cristo transparente:
en
medio de los hombres se perfila
su
cuerpo humano, cuerpo del amigo
deseado,
serena compañía.
El
que quiera palparlo, aquí se acerque,
entre
con su fe en el Hombre que humaniza,
derrame
su dolor y su quebranto,
dé
riendas al amor, su gozo diga.
A
ti, Jesús ungido, te ensalzamos,
a
ti, nuestro Señor, que depositas
tu
santo y bello cuerpo en este mundo,
como
en el campo se echa la semilla. Amén.
SALMODIA
Ant
1. Elévate sobre el cielo, Dios mío. Aleluya.
Salmo
56 - ORACIÓN MATUTINA DE UN AFLIGIDO.
Misericordia,
Dios mío, misericordia,
que
mi alma se refugia en ti;
me
refugio a la sombra de tus alas
mientras
pasa la calamidad.
Invoco
al Dios Altísimo,
al
Dios que hace tanto por mí:
desde
el cielo me enviará la salvación,
confundirá
a los que ansían matarme,
enviará
su gracia y su lealtad.
Estoy
echado entre leones
devoradores
de hombres;
sus
dientes son lanzas y flechas,
su
lengua es una espada afilada.
Elévate
sobre el cielo, Dios mío,
y
llene la tierra tu gloria.
Han
tendido una red a mis pasos
para
que sucumbiera;
me
han cavado delante una fosa,
pero
han caído en ella.
Mi
corazón está firme, Dios mío,
mi
corazón está firme.
Voy
a cantar y a tocar:
despierta,
gloria mía;
despertad,
cítara y arpa;
despertaré
a la aurora.
Te
daré gracias ante los pueblos, Señor;
tocaré
para ti ante las naciones:
por
tu bondad, que es más grande que los cielos;
por
tu fidelidad, que alcanza a las nubes.
Elévate
sobre el cielo, Dios mío,
y
llene la tierra tu gloria.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Elévate sobre el cielo, Dios mío. Aleluya.
Ant
2. El Señor redimió a su pueblo. Aleluya.
Cántico:
FELICIDAD DEL PUEBLO REDIMIDO Jr 31, 10-14
Escuchad,
pueblos, la palabra del Señor,
anunciadla
en las islas remotas:
«El
que dispersó a Israel lo reunirá,
lo
guardará como un pastor a su rebaño;
porque
el Señor redimió a Jacob,
lo
rescató de una mano más fuerte.»
Vendrán
con aclamaciones a la altura de Sión,
afluirán
hacia los bienes del Señor:
hacia
el trigo y el vino y el aceite,
y
los rebaños de ovejas y de vacas;
su
alma será como un huerto regado,
y
no volverán a desfallecer.
Entonces
se alegrará la doncella en la danza,
gozarán
los jóvenes y los viejos;
convertiré
su tristeza en gozo,
los
alegraré y aliviaré sus penas;
alimentaré
a los sacerdotes con manjares sustanciosos,
y
mi pueblo se saciará de mis bienes.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
El Señor redimió a su pueblo. Aleluya.
Ant
3. Éste es nuestro Dios por siempre jamás. Aleluya.
Salmo
47 - HIMNO A LA GLORIA DE JERUSALÉN.
Grande
es el Señor y muy digno de alabanza
en
la ciudad de nuestro Dios,
su
monte santo, altura hermosa,
alegría
de toda la tierra:
el
monte Sión, vértice del cielo,
ciudad
del gran rey;
entre
sus palacios,
Dios
descuella como un alcázar.
Mirad:
los reyes se aliaron
para
atacarla juntos;
pero,
al verla, quedaron aterrados
y
huyeron despavoridos;
allí
los agarró un temblor
y
dolores como de parto;
como
un viento del desierto,
que
destroza las naves de Tarsis.
Lo
que habíamos oído lo hemos visto
en
la ciudad del Señor de los ejércitos,
en
la ciudad de nuestro Dios:
que
Dios la ha fundado para siempre.
¡Oh
Dios!, meditamos tu misericordia
en
medio de tu templo:
como
tu renombre, ¡oh Dios!, tu alabanza
llega
al confín de la tierra;
tu
diestra está llena de justicia:
el
monte Sión se alegra,
las
ciudades de Judá se gozan
con
tus sentencias.
Dad
la vuelta en torno a Sión,
contando
sus torreones;
fijaos
en sus baluartes,
observad
sus palacios,
para
poder decirle a la próxima generación:
«Este
es el Señor, nuestro Dios.»
Él
nos guiará por siempre jamás.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Éste es nuestro Dios por siempre jamás. Aleluya.
LECTURA
BREVE Rm 8, 10-11
Si
Cristo está en vosotros, aunque vuestro cuerpo haya muerto por causa del
pecado, el espíritu tiene vida por la justificación. Y si el Espíritu de aquel
que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, el mismo que
resucitó a Cristo Jesús de entre los muertos vivificará también vuestros
cuerpos mortales por obra de su Espíritu que habita en vosotros.
RESPONSORIO
BREVE
V.
El Señor ha resucitado del sepulcro. Aleluya, aleluya.
R.
El Señor ha resucitado del sepulcro. Aleluya, aleluya.
V.
El que por nosotros colgó del madero.
R.
Aleluya, aleluya.
V.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R.
El Señor ha resucitado del sepulcro. Aleluya, aleluya.
PRIMERA
LECTURA
De
los Hechos de los apóstoles 19, 1-20
PABLO
EN ÉFESO
En
aquellos días, mientras Apolo se encontraba en Corinto, Pablo, después de
atravesar la región alta del Asia proconsular, llegó a Éfeso, donde encontró
algunos discípulos. Y les preguntó:
«¿Recibisteis
el Espíritu Santo cuando abrazasteis la fe?»
Ellos
contestaron:
«Ni
siquiera hemos oído que exista el Espíritu Santo.»
Él
les preguntó de nuevo:
«Pues
entonces, ¿qué bautismo recibisteis?»
Le
respondieron:
«El
bautismo de Juan.»
Y
dijo Pablo:
«Juan
bautizó con un bautismo que era sólo una señal de arrepentimiento, y fue
diciendo al pueblo que creyese en el que iba a venir después de él, esto es, en
Jesús.»
Oídas
estas palabras, se hicieron bautizar en el nombre de Jesús, el Señor. Pablo les
impuso después las manos, y descendió sobre ellos el Espíritu Santo; y
comenzaron a hablar distintas lenguas y a proferir discursos inspirados por
Dios. Eran en total unos doce hombres.
Entró
Pablo en la sinagoga, y con entereza y libertad habló por espacio de tres meses
acerca del reino de Dios, tratando de convencer a los judíos. Pero, como
algunos de ellos se obstinasen en no creer y en plena asamblea blasfemasen de
la doctrina del Señor, Pablo rompió con ellos. Tomó aparte a sus discípulos y
comenzó a enseñar todos los días en la escuela de un tal Tirano. Esta situación
se prolongó por dos años, de manera que todos los habitantes del Asia
proconsular, tanto judíos como griegos, llegaron a escuchar la doctrina del
Señor.
Obraba
Dios por medio de Pablo milagros extraordinarios; hasta tal punto que, con sólo
aplicar a los enfermos los pañuelos y delantales que habían estado en contacto
con su cuerpo, desaparecían las enfermedades y salían los espíritus malignos.
Hasta unos exorcistas ambulantes, que eran judíos, llegaron a invocar sobre los
posesos el nombre de Jesús, el Señor, con las siguientes palabras:
«Os
conjuro por Jesús, a quien Pablo predica.»
Los
que tal hacían eran siete hijos de un tal Esceva, judío perteneciente a la
familia pontifical. Pero, una vez, el mal espíritu les replicó:
«Conozco
a Jesús y sé quién es Pablo; pero vosotros, ¿quiénes sois?»
Y,
abalanzándose el poseso sobre ellos, los sujetó a todos y la emprendió con tal
violencia que, desnudos y maltrechos, tuvieron que escapar de aquella casa.
Este suceso llegó a conocimiento de todos cuantos vivían en Éfeso, tanto judíos
como griegos; con lo que se apoderó de todos un gran temor, y dieron gloria al
nombre de Jesús, el Señor. Muchos de los que se habían hecho cristianos venían
a confesar y revelar sus fórmulas secretas de magia. Y buen número de los que
se habían dedicado a las artes mágicas traían sus libros para quemarlos en
presencia de todos. Se calculó el valor de los mismos en cincuenta mil monedas
de plata. De este modo, por la eficacia que daba el Señor, se extendía y
arraigaba el Evangelio.
RESPONSORIO
Hch 2, 4; 19, 6
R.
Todos quedaron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar, * según les
hacía expresarse el Espíritu. Aleluya.
V.
Pablo les impuso las manos, y descendió sobre ellos el Espíritu Santo; y comenzaron
a hablar distintas lenguas y a proferir discursos inspirados.
R.
Según les hacía expresarse el Espíritu. Aleluya.
SEGUNDA
LECTURA
De
los Tratados de san Gaudencio de Brescia, obispo
(Tratado
2: CSEL 68, 26. 29-30)
LA
EUCARISTÍA ES LA PASCUA DEL SEÑOR
Uno
solo murió por todos, el mismo que ahora en cada una de las asambleas
cristianas, por el sacramento del pan y del vino, nos rehace con su inmolación,
por la fe en él nos da la vida y, ofreciéndose a sí mismo en sacrificio,
consagra a los que ofrecen esta oblación.
Ésta
es la carne y la sangre del Cordero, pues aquel pan bajado del cielo afirma: El
pan que yo voy a dar es mi carne ofrecida por la vida del mundo. Y con razón su
sangre es significada por el vino, ya que, al afirmar él mismo en el Evangelio:
Yo soy la vid verdadera, manifiesta con suficiente claridad que el vino es su
sangre ofrecida en el sacramento de su pasión; en este sentido el patriarca
Jacob había profetizado de Cristo: Lava su ropa en vino y su túnica en sangre
de uvas. En efecto, él lavó con su propia sangre la vestimenta de nuestro
cuerpo que había tomado sobre sí como una vestidura.
El
mismo Creador y Señor de la naturaleza, el que hace salir el pan de la tierra,
convirtió el pan en su propio cuerpo (porque podía hacerlo y así lo había
prometido); y el que había convertido el agua en vino convirtió después el vino
en su sangre.
Es
la Pascua del Señor, dice la Escritura, esto es, el paso del Señor; no tengas
por cosa terrena lo que ha sido convertido en algo celestial por obra de aquel
que pasó a esa materia y la ha convertido en su cuerpo y sangre.
Lo
que recibes es el cuerpo de aquel pan bajado del cielo y la sangre de aquella
vid sagrada. En efecto, al dar a sus discípulos el pan y el vino consagrados,
les dijo: Esto es mi cuerpo; ésta es mi sangre. Creamos, pues, en aquel en
quien hemos puesto nuestra confianza: el que es la verdad en persona no puede
engañarnos.
Por
esto, cuando hablaba a la multitud de comer su cuerpo y beber su sangre, y la
multitud murmuraba desconcertada: ¡Duras son estas palabras! ¿Quién es capaz de
aceptarlas?, queriendo Cristo purificar con fuego celestial estos pensamientos
que, como antes he dicho, han de ser evitados, añadió: El espíritu es el que da
vida; la carne no vale nada. Las palabras que yo os he dicho son espíritu y
vida.
RESPONSORIO
Jn 6, 58; Lc 22, 19
R.
Como me envió el Padre que posee la vida y yo vivo por el Padre, de la misma
manera * quien me come vivirá por mí. Aleluya.
V.
Esto es mi cuerpo que va a ser entregado por vosotros.
R.
Quien me come vivirá por mí. Aleluya.
Evangelio del Jueves de la V
Semana de Pascua
07
May 2026
*Lectura
del santo evangelio según san Juan (15,9-11)*
En
aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor.
Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he
guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría
llegue a plenitud».
Palabra
del Señor
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Ant.
Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor. Aleluya.
Cántico
de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR Lc 1, 68-79
Bendito
sea el Señor, Dios de Israel,
porque
ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos
una fuerza de salvación
en
la casa de David, su siervo,
según
lo había predicho desde antiguo
por
boca de sus santos profetas:
Es
la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y
de la mano de todos los que nos odian;
ha
realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando
su santa alianza
y
el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para
concedernos que, libres de temor,
arrancados
de la mano de los enemigos,
le
sirvamos con santidad y justicia,
en
su presencia, todos nuestros días.
Y
a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque
irás delante del Señor
a
preparar sus caminos,
anunciando
a su pueblo la salvación,
el
perdón de sus pecados.
Por
la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos
visitará el sol que nace de lo alto,
para
iluminar a los que viven en tiniebla
y
en sombra de muerte,
para
guiar nuestros pasos
por
el camino de la paz.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor. Aleluya.
PRECES
Glorifiquemos
a Cristo resucitado y siempre presente en su Iglesia, y supliquémosle, diciendo:
Quédate
con nosotros, Señor.
Señor
Jesús, vencedor del pecado y de la muerte,
permanece
en medio de nosotros, tú que vives por los siglos de los siglos.
Señor,
ven a nosotros con tu poder invencible
y
muéstranos la bondad de Dios Padre.
Señor,
ayuda al mundo abrumado por las discordias,
ya
que tú solo tienes el poder de salvar y reconciliar.
Confírmanos
en la fe de la victoria final
y
arraiga en nosotros la esperanza de tu manifestación gloriosa.
Se
pueden añadir algunas intenciones libres
Porque
Jesucristo nos ha hecho participar de su propia vida, somos hijos de Dios, y
por ello nos atrevemos a decir:
Padre
nuestro...
ORACION
Dios
nuestro, cuya gracia nos transforma de culpables en justos, de infelices en
dichosos, no dejes de favorecernos con la acción de tu gracia y con tus dones,
y concédenos a los que hemos alcanzado ya la justificación por la fe la fuerza
necesaria para perseverar siempre en ella. Por nuestro Señor Jesucristo, tu
Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por
los siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V.
El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R.
Amén.
VÍSPERAS
(Oración
de la tarde)
INVOCACIÓN
INICIAL
V.
Dios mío, ven en mi auxilio
R.
Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
Himno:
ES LA PASCUA REAL, NO YA LA SOMBRA
Es
la Pascua real, no ya la sombra,
la
verdadera Pascua del Señor;
la
sangre del pasado es sólo un signo,
la
mera imagen de la gran unción.
En
verdad, tú, Jesús, nos protegiste
con
tus sangrientas manos paternales;
envolviendo
en tus alas nuestras almas,
la
verdadera alianza tú sellaste.
Y,
en tu triunfo, llevaste a nuestra carne
reconciliada
con tu Padre eterno;
y,
desde arriba, vienes a llevarnos
a
la danza festiva de tu cielo.
Oh
gozo universal, Dios se hizo hombre
para
unir a los hombres con su Dios;
se
rompen las cadenas del infierno,
y
en los labios renace la canción.
Cristo,
Rey eterno, te pedimos
que
guardes con tus manos a tu Iglesia,
que
protejas y ayudes a tu pueblo
y
que venzas con él a las tinieblas. Amén.
SALMODIA
Ant
1. Cambiaste mi luto en gozo. Aleluya.
Salmo
29 - ACCIÓN DE GRACIAS POR LA CURACIÓN DE UN ENFERMO EN PELIGRO DE MUERTE.
Te
ensalzaré, Señor, porque me has librado
y
no has dejado que mis enemigos se rían de mí.
Señor,
Dios mío, a ti grité,
y
tú me sanaste.
Señor,
sacaste mi vida del abismo,
me
hiciste revivir cuándo bajaba a la fosa.
Tañed
para el Señor, fieles suyos,
dad
gracias a su nombre santo;
su
cólera dura un instante;
su
bondad, de por vida;
al
atardecer nos visita el llanto,
por
la mañana, el júbilo.
Yo
pensaba muy seguro:
«No
vacilaré jamás.»
Tu
bondad, Señor, me aseguraba
el
honor y la fuerza;
pero
escondiste tu rostro,
y
quedé desconcertado.
A
ti, Señor, llamé,
supliqué
a mi Dios:
«¿Qué
ganas con mi muerte,
con
que yo baje a la fosa?
¿Te
va a dar gracias el polvo,
o
va a proclamar tu lealtad?
Escucha,
Señor, y ten piedad de mí;
Señor,
socórreme.»
Cambiaste
mi luto en danzas,
me
desataste el sayal y me has vestido de fiesta;
te
cantará mi alma sin callarse.
Señor,
Dios mío, te daré gracias por siempre.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Cambiaste mi luto en gozo. Aleluya.
Ant
2. Hemos sido reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo. Aleluya.
Salmo
31 - ACCIÓN DE GRACIAS DE UN PECADOR PERDONADO.
Dichoso
el que está absuelto de su culpa,
a
quien le han sepultado su pecado;
dichoso
el hombre a quien el Señor
no
le apunta el delito.
Mientras
callé se consumían mis huesos,
rugiendo
todo el día,
porque
día y noche tu mano
pesaba
sobre mí;
mi
savia se me había vuelto
un
fruto seco.
Había
pecado, lo reconocí,
no
te encubrí mi delito;
propuse:
«Confesaré al Señor mi culpa»,
y
tú perdonaste mi culpa y mi pecado.
Por
eso, que todo fiel te suplique
en
el momento de la desgracia:
la
crecida de las aguas caudalosas
no
lo alcanzará.
Tú
eres mi refugio, me libras del peligro,
me
rodeas de cantos de liberación.
Te
instruiré y te enseñaré el camino que has de seguir,
fijaré
en ti mis ojos.
No
seáis irracionales como caballos y mulos,
cuyo
brío hay que domar con freno y brida;
si
no, no puedes acercarte.
Los
malvados sufren muchas penas;
al
que confía en el Señor,
la
misericordia lo rodea.
Alegraos,
justos, y gozad con el Señor,
aclamadlo,
los de corazón sincero.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Hemos sido reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo. Aleluya.
Ant
3. ¿Quién como tú, Señor, entre los dioses? ¿Quién como tú, terrible entre los
santos? Aleluya.
Cántico:
EL JUICIO DE DIOS Ap. 11, 17-18; 12, 10b-12a
Gracias
te damos, Señor Dios omnipotente,
el
que eres y el que eras,
porque
has asumido el gran poder
y
comenzaste a reinar.
Se
encolerizaron las naciones,
llegó
tu cólera,
y
el tiempo de que sean juzgados los muertos,
y
de dar el galardón a tus siervos los profetas,
y
a los santos y a los que temen tu nombre,
y
a los pequeños y a los grandes,
y
de arruinar a los que arruinaron la tierra.
Ahora
se estableció la salud y el poderío,
y
el reinado de nuestro Dios,
y
la potestad de su Cristo;
porque
fue precipitado
el
acusador de nuestros hermanos,
el
que los acusaba ante nuestro Dios día y noche.
Ellos
le vencieron en virtud de la sangre del Cordero
y
por la palabra del testimonio que dieron,
y
no amaron tanto su vida que temieran la muerte.
Por
esto, estad alegres, cielos,
y
los que moráis en sus tiendas.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
¿Quién como tú, Señor, entre los dioses? ¿Quién como tú, terrible entre los
santos? Aleluya.
LECTURA
BREVE 1Pe 3, 18. 21b-22
Cristo
murió por los pecados una vez para siempre: el inocente por los culpables, para
conduciros a Dios. Como era hombre, lo mataron; pero, como poseía el Espíritu,
fue devuelto a la vida. Lo que actualmente os salva no consiste en limpiar una
suciedad corporal, sino en impetrar de Dios una conciencia pura, por la
resurrección de Jesucristo, que llegó al cielo, se le sometieron ángeles,
autoridades y poderes, y está a la derecha de Dios.
RESPONSORIO
BREVE
V.
Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya, aleluya.
R.
Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya, aleluya.
V.
Al ver al Señor.
R.
Aleluya, aleluya.
V.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R.
Los discípulos se llenaron de alegría. Aleluya, aleluya.
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Ant.
Esto os lo he dicho para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo quede
colmado. Aleluya.
Cántico
de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
Proclama
mi alma la grandeza del Señor,
se
alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque
ha mirado la humillación de su esclava.
Desde
ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque
el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su
nombre es santo,
y
su misericordia llega a sus fieles
de
generación en generación.
El
hace proezas con su brazo:
dispersa
a los soberbios de corazón,
derriba
del trono a los poderosos
y
enaltece a los humildes,
a
los hambrientos los colma de bienes
y
a los ricos los despide vacíos.
Auxilia
a Israel, su siervo,
acordándose
de su misericordia
-como
lo había prometido a nuestros padres-
en
favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Esto os lo he dicho para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo quede
colmado. Aleluya.
PRECES
Glorifiquemos
a Cristo, resucitado de entre los muertos como primicia de los que han dormido,
y supliquémosle, diciendo:
Tú
que has resucitado de entre los muertos, escucha, Señor, nuestra oración.
Acuérdate,
Señor, de tu Iglesia santa, edificada sobre el cimiento de los apóstoles y
extendida hasta los confines del mundo:
que
tus bendiciones abundantes se derramen sobre cuantos creen en ti.
Tú,
Señor, que eres el médico de nuestros cuerpos y de nuestras almas,
visítanos
con tu amor y sálvanos.
Tú
que experimentaste los dolores de la cruz y ahora estás lleno de gloria,
levanta
y consuela a los enfermos y líbralos de sus sufrimientos.
Tú
que anunciaste la resurrección a los que yacían en las tinieblas del abismo,
libra
a los prisioneros y oprimidos y da pan a los hambrientos.
Se
pueden añadir algunas intenciones libres
Tú,
Señor, que en la cruz destruiste nuestra muerte y mereciste para todos el don
de la inmortalidad,
concede
a nuestros hermanos difuntos la vida nueva de tu reino.
Terminemos
nuestra oración con las palabras del Señor:
Padre
nuestro...
ORACION
Dios
nuestro, cuya gracia nos transforma de culpables en justos, de infelices en
dichosos, no dejes de favorecernos con la acción de tu gracia y con tus dones,
y concédenos a los que hemos alcanzado ya la justificación por la fe la fuerza
necesaria para perseverar siempre en ella. Por nuestro Señor Jesucristo, tu
Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por
los siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V.
El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R.
Amén.
COMPLETAS
(Oración
antes del descanso nocturno)
INVOCACIÓN
INICIAL
V.
Dios mío, ven en mi auxilio
R.
Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
EXAMEN
DE CONCIENCIA
Hermanos,
habiendo llegado al final de esta jornada que Dios nos ha concedido,
reconozcamos sinceramente nuestros pecados.
Yo
confieso ante Dios todopoderoso
y
ante vosotros, hermanos,
que
he pecado mucho
de
pensamiento, palabra, obra y omisión:
por
mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.
Por
eso ruego a santa María, siempre Virgen,
a
los ángeles, a los santos y a vosotros, hermanos,
que
intercedáis por mí ante Dios, nuestro Señor.
V.
El Señor todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados
y nos lleve a la vida eterna.
R.
Amén.
Himno:
EN TI, SEÑOR, REPOSAN NUESTRAS VIDAS
En
ti, Señor, reposan nuestras vidas
en
el descanso santo de la noche;
tú
nos preparas para la alborada
y
en el Espíritu Santo nos acoges.
En
apartadas y lejanas tierras
el
sol ha despertado las ciudades;
amigo
de los hombres, ve sus penas
y
ensancha de tu amor los manantiales.
Vencedor
de la muerte y de las sombras,
Hijo
eterno de Dios, resucitado,
líbranos
del peligro de la noche
al
dormirnos confiados en tus brazos. Amén.
SALMODIA
Ant
1. Aleluya, aleluya, aleluya.
Salmo
15 - CRISTO Y SUS MIEMBROS ESPERAN LA RESURRECCIÓN.
Protégeme,
Dios mío, que me refugio en ti;
yo
digo al Señor: «Tú eres mi bien.»
Los
dioses y señores de la tierra
no
me satisfacen.
Multiplican
las estatuas
de
dioses extraños;
no
derramaré sus libaciones con mis manos,
ni
tomaré sus nombres en mis labios.
El
Señor es mi heredad y mi copa;
mi
suerte está en tu mano:
me
ha tocado un lote hermoso,
me
encanta mi heredad.
Bendeciré
al Señor, que me aconseja,
hasta
de noche me instruye internamente.
Tengo
siempre presente al Señor,
con
él a mi derecha no vacilaré.
Por
eso se me alegra el corazón,
se
gozan mis entrañas,
y
mi carne descansa serena.
Porque
no me entregarás a la muerte,
ni
dejarás a tu fiel conocer la corrupción.
Me
enseñarás el sendero de la vida,
me
saciarás de gozo en tu presencia,
de
alegría perpetua a tu derecha.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Aleluya, aleluya, aleluya.
LECTURA
BREVE 1Ts 5, 23
Que
el mismo Dios de la paz os consagre totalmente y que todo vuestro ser, alma y
cuerpo, sea custodiado sin reproche hasta la Parusía de nuestro Señor
Jesucristo.
RESPONSORIO
BREVE
V.
En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. Aleluya, aleluya.
R.
En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. Aleluya, aleluya.
V.
Tú, el Dios leal, nos librarás.
R.
Aleluya, aleluya.
V.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R.
En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu. Aleluya, aleluya.
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Ant.
Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con
Cristo y descansemos en paz. Aleluya.
CÁNTICO
DE SIMEÓN Lc 2, 29-32
Ahora,
Señor, según tu promesa,
puedes
dejar a tu siervo irse en paz,
porque
mis ojos han visto a tu Salvador,
a
quien has presentado ante todos los pueblos
luz
para alumbrar a las naciones
y
gloria de tu pueblo Israel.
Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como
era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con
Cristo y descansemos en paz. Aleluya.
ORACION
OREMOS,
Señor,
Dios nuestro, concédenos un descanso tranquilo que restaure nuestras fuerzas,
desgastadas ahora por el trabajo del día; así, fortalecidos con tu ayuda, te
serviremos siempre con todo nuestro cuerpo y nuestro espíritu. Por Cristo
nuestro Señor.
Amén.
BENDICIÓN
V.
El Señor todopoderoso nos conceda una noche tranquila y una santa muerte.
R.
Amén.
ANTIFONA
FINAL DE LA SANTISIMA VIRGEN
Reina
del cielo, alégrate, aleluya,
porque
Cristo,
a
quien llevaste en tu seno, aleluya,
ha
resucitado, según su palabra, aleluya.
Ruega
al Señor por nosotros, aleluya.



