Musica Para el Alma
viernes, 2 de enero de 2026
JUAN 1,29-34 CICLO A
Evangelio
y Lecturas del Sábado de la II Semana de Navidad
03 Ene 2026
Evangelio
*Lectura del santo Evangelio según san Juan (1,29-34)*
Al día siguiente, al ver Juan a Jesús que venía
hacia él, exclamó: «Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.
Este es aquel de quien yo dije: «Trás de mí viene un hombre que está por
delante de mí, porque existía antes que yo.» Yo no lo conocía, pero he salido a
bautizar con agua para que sea manifestado a Israel.»
Y Juan dio testimonio diciendo: «He contemplado el Espíritu que bajaba del
cielo como una paloma, y se posó sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me
envió a bautizar con agua me dijo: «Aquél sobre quien veas bajar el Espíritu y
posarse sobre él, ése es el que ha de bautizar con Espíritu Santo.» Y yo lo he
visto, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios.»
Palabra del Señor
*Que la
Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*
(Este
es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.)
*Puedo ver dentro de esta lectura, una alegría que
sale del corazón de Juan. Desde que Juan ve a Jesús brota de su alma una
exclamación, cargada de alegría como diciendo, mis sufrimientos por los pecados
del mundo, han encontrado un descanso miren (Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del
mundo). La buena noticia para mi es que la alegría
que sintió Juan también llega a mi vida en este tiempo, donde también estoy
invitado a celebrar y a reconocer al Señor, como mi único y verdadero
salvador*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAUDES Y VISPERAS DEL SABADO 3
*LAS LAUDES Y
LAS VISPERAS*
Abre, Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de
todos los pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y
enciende mi sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar
este Oficio, y merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por
Cristo nuestro Señor. Amén
TIEMPO DE NAVIDAD
SÁBADO
DE LA SEMANA I
Del Propio - Salterio I
3 de enero
LAUDES
(Oración de la mañana)
INVITATORIO
(Si Laudes no es la primera oración del día
se sigue el esquema del Invitatorio explicado en el Oficio de Lectura)
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza
Ant. A Cristo, que por nosotros ha
nacido, venid, adorémosle.
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. A Cristo, que por nosotros ha
nacido, venid, adorémosle.
Himno: VER A DIOS EN LA CRIATURA
Ver a Dios en la criatura,
ver a Dios hecho mortal,
ver en humano portal
la celestial hermosura.
¡Gran merced y gran ventura
a quien verlo mereció!
¡Quién lo viera y fuera yo!
Ver llorar a la alegría,
ver tan pobre a la riqueza,
ver tan baja a la grandeza
y ver que Dios lo quería.
¡Gran merced fue en aquel día
la que el hombre recibió!
¡Quién lo viera y fuera yo!
Poner paz en tanta guerra,
calor donde hay tanto frío,
ser de todos lo que es mío,
plantar un cielo en la tierra.
¡Qué misión de escalofrío
la que Dios nos confió!
¡Quién lo hiciera y fuera yo! Amén.
SALMODIA
Ant 1. Me adelanto a la aurora pidiendo auxilio.
Salmo 118, 145-152 TE INVOCO DE TODO CORAZÓN
Te invoco de todo corazón;
respóndeme, Señor, y guardaré tus leyes;
a ti grito: sálvame,
y cumpliré tus decretos;
me adelanto a la aurora pidiendo auxilio,
esperando tus palabras.
Mis ojos se adelantan a las vigilias de la noche,
meditando tu promesa;
escucha mi voz por tu misericordia,
con tus mandamientos dame vida;
ya se acercan mis inicuos perseguidores,
están lejos de tu voluntad.
Tú, Señor, estás cerca,
y todos tus mandatos son estables;
hace tiempo comprendí que tus preceptos
los fundaste para siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Me adelanto a la aurora pidiendo
auxilio.
Ant 2. Mi fuerza y mi poder es el Señor,
él fue mi salvación.
Cántico: HIMNO A DIOS, DESPUÉS DE LA VICTORIA DEL MAR ROJO Ex 15,
1-4. 8-13. 17-18
Cantaré al Señor, sublime es su victoria,
caballos y carros ha arrojado en el mar.
Mi fuerza y mi poder es el Señor,
él fue mi salvación.
Él es mi Dios: yo lo alabaré;
el Dios de mis padres: yo lo ensalzaré.
El Señor es un guerrero,
su nombre es «El Señor».
Los carros del faraón los lanzó al mar,
ahogó en el mar rojo a sus mejores capitanes.
Al soplo de tu ira se amontonaron las aguas,
las corrientes se alzaron como un dique,
las olas se cuajaron en el mar.
Decía el enemigo: «Los perseguiré y alcanzaré,
repartiré el botín, se saciará mi codicia,
empuñaré la espada, los agarrará mi mano.»
Pero sopló tu aliento y los cubrió el mar,
se hundieron como plomo en las aguas formidables.
¿Quién como tú, Señor, entre los dioses?
¿Quién como tú, terrible entre los santos,
temibles por tus proezas, autor de maravillas?
Extendiste tu diestra: se los tragó la tierra;
guiaste con misericordia a tu pueblo rescatado,
los llevaste con tu poder hasta tu santa morada.
Lo introduces y lo plantas en el monte de tu heredad,
lugar del que hiciste tu trono, Señor;
santuario, Señor, que fundaron tus manos.
El Señor reina por siempre jamás.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Mi fuerza y mi poder es el Señor,
él fue mi salvación.
Ant 3. Alabad al Señor, todas las
naciones.
Salmo 116 - INVITACIÓN UNIVERSAL A LA ALABANZA DIVINA.
Alabad al Señor, todas las naciones,
aclamadlo, todos los pueblos:
Firme es su misericordia con nosotros,
su fidelidad dura por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Alabad al Señor, todas las
naciones.
LECTURA BREVE Is 62, 11-12
Decid a la ciudad de Sión: «Mira a tu Salvador que llega, el premio de su
victoria lo acompaña, su recompensa lo precede. Los llamarán "Pueblo
santo", "Redimidos del Señor"»
RESPONSORIO BREVE
V. El Señor revela su salvación. Aleluya, aleluya.
R. El Señor revela su salvación. Aleluya, aleluya.
V. Los confines de la tierra la han contemplado.
R. Aleluya, aleluya.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
R. El Señor revela su salvación. Aleluya, aleluya.
V. El
Hijo de Dios ha venido y nos ha dado inteligencia.
R. Para que conozcamos al verdadero Dios.
PRIMERA LECTURA
Del libro del Cantar de los cantares 5, 2—6, 2
LA ESPOSA BUSCA Y ALABA AL ESPOSO
Estaba durmiendo, mi corazón en vela, cuando oigo a mi amado que me llama:
«Ábreme, hermana mía, amada mía, mi paloma sin mancha: que tengo la cabeza
cuajada de rocío, mis rizos, del relente de la noche.»
Ya me quité la túnica, ¿cómo voy a ponérmela de nuevo? Ya me lavé los pies,
¿cómo voy a mancharlos otra vez? Mi amor introduce la mano por la abertura: me
estremezco al sentirlo, al escucharlo se me escapa el alma.
Ya me he levantado a abrir a mi amado: mis manos gotean perfume de mirra; mis
dedos, mirra que fluye por la manilla de la cerradura. Yo misma abro a mi
amado, abro, y mi amado se ha marchado ya. Lo busco, y no lo encuentro; lo
llamo, y no responde. Me encontraron los guardias que rondan la ciudad. Me
golpearon e hirieron, me quitaron el manto los centinelas de las murallas.
Muchachas de Jerusalén, os conjuro que, si encontráis a mi amado, le digáis...
¿qué le diréis?... que estoy enferma de amor.
¿Qué distingue a tu amado de los otros, tú, la más bella? ¿Qué distingue a tu
amado de los otros, que así nos conjuras?
Mi amado es blanco y sonrosado, descuella entre diez mil. Su cabeza es de oro,
del más puro, sus rizos son racimos de palmera, negros como los cuervos; sus
ojos dos palomas a la vera del agua, que se bañan en leche y se posan al borde
de la alberca; sus mejillas, macizos de bálsamo que exhalan aromas; sus labios
son lirios con mirra que fluye; sus brazos, torneados en oro, engastados con
piedras de Tarsis; su cuerpo es de marfil labrado, todo incrustado de zafiros;
sus piernas, columnas de mármol, apoyadas en plintos de oro.
Gallardo como el Líbano, juvenil como un cedro; es muy dulce su boca, todo él,
pura delicia. Así es mi amado, mi amigo, muchachas de Jerusalén.
¿Adónde fue tu amado, la más bella de todas las mujeres? ¿Adónde fue tu amado?
Queremos buscarlo contigo.
Ha bajado mi amado a su jardín, a los macizos de las balsameras, el pastor de
jardines a cortar azucenas. Yo soy para mi amado, y él es para mí; él pastorea
entre azucenas.
RESPONSORIO Ct 5, 2; Ap 3, 20
R. Mi amado me llama: * «Ábreme,
hermana mía, amada mía.»
V. Mira que estoy a la puerta y llamo; si alguno
me abre, cenaré con él y él conmigo.
R. Ábreme, hermana mía, amada mía.
SEGUNDA LECTURA
De los Tratados de san Agustín, obispo, sobre el evangelio de san
Juan
(Tratado 17, 7-9: CCL 36, 174-175)
EL DOBLE PRECEPTO DE LA CARIDAD
Lleno de amor ha venido a nosotros el mismo Señor, el maestro de la caridad, y
al venir ha resumido, como ya lo había predicho el profeta, el mensaje divino,
sintetizando la ley y los profetas en el doble precepto de la caridad.
Recordad conmigo, hermanos, cuales sean estos dos preceptos. Deberíais
conocerlos tan perfectamente que no sólo vinieran a vuestra mente cuando yo os
los recuerdo, sino que deberían estar siempre como impresos en vuestro corazón.
Continuamente debemos pensar en amar a Dios y al prójimo: A Dios con todo el
corazón, con toda el alma, con toda la mente; y al prójimo como a nosotros
mismos.
Éste debe ser el objeto continuo de nuestros pensamientos, éste el tema de
nuestras meditaciones, esto lo que hemos de recordar, esto lo que debemos
hacer, esto lo que debemos conseguir. El primero de los mandamientos es el amor
a Dios, pero en el orden de la acción debemos comenzar por llevar a la práctica
el amor al prójimo. El que te ha dado el precepto del doble amor en manera alguna
podía ordenarte amar primero al prójimo y después a Dios, sino que
necesariamente debía inculcarte primero el amor a Dios, después el amor al
prójimo.
Pero piensa que tú, que aún no ves a Dios, merecerás contemplarlo si amas al
prójimo, pues amando al prójimo purificas tu mirada para que tus ojos puedan
contemplar a Dios; así lo atestigua expresamente san Juan: Quien no ama a su
hermano, a quien ve, no puede amar a Dios, a quien no ve.
Escucha bien lo que se te dice: ama a Dios. Si me dijeras: «Muéstrame al que
debo amar», ¿qué podré responderte sino lo que dice el mismo san Juan: Nadie ha
visto jamás a Dios? Pero no pienses que está completamente fuera de tu alcance
contemplar a Dios, pues el mismo apóstol dice en otro lugar: Dios es amor y
quien permanece en el amor permanece en Dios. Por lo tanto, ama al prójimo y
encontrarás dentro de ti el motivo de este amor; allí podrás contemplar a Dios,
en la medida que esta contemplación es posible.
Empieza, por tanto, amando al prójimo: Parte tu pan con el que tiene hambre, da
hospedaje a los pobres que no tienen techo, cuando veas a alguien desnudo
cúbrelo, y no desprecies a tu semejante.
¿Qué recompensa obtendrás al realizar estas acciones? Escucha lo que sigue:
Entonces brillará tu luz como la aurora. Tu luz es tu Dios, él es tu aurora,
porque a ti vendrá después de la noche de este mundo. Él, ciertamente, no
conoce el nacimiento ni el ocaso, porque permanece para siempre.
Amando al prójimo y preocupándote por él, progresas sin duda en tu camino. Y
¿hacia dónde avanzas por este camino sino hacia el Señor, tu Dios, hacia aquel
a quien debemos amar con todo el corazón, con toda el alma y con toda la mente?
Aún no hemos llegado hasta el Señor, pero al prójimo lo tenemos ya con
nosotros. Preocúpate, pues, de aquel que tienes a tu lado mientras caminas por
este mundo y llegarás a aquel con quien deseas permanecer eternamente.
RESPONSORIO 1Jn 4, 10-11. 16
R. Dios nos amó y nos envió a su Hijo como
propiciación por nuestros pecados. * Si
Dios nos amó de esta manera, también nosotros debemos amarnos unos a otros.
V. Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos
tiene y hemos creído en él.
R. Si Dios nos amó de esta manera, también
nosotros debemos amarnos unos a otros.
Evangelio y Lecturas del Sábado
de la II Semana de Navidad
03
Ene 2026
Evangelio
*Lectura
del santo Evangelio según san Juan (1,29-34)*
Al
día siguiente, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó: «Este es el
Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Este es aquel de quien yo dije:
«Trás de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes
que yo.» Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua para que sea
manifestado a Israel.»
Y Juan dio testimonio diciendo: «He contemplado el Espíritu que bajaba del
cielo como una paloma, y se posó sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me
envió a bautizar con agua me dijo: «Aquél sobre quien veas bajar el Espíritu y
posarse sobre él, ése es el que ha de bautizar con Espíritu Santo.» Y yo lo he
visto, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios.»
Palabra
del Señor
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Ant. La Palabra se hizo carne y puso su morada entre nosotros, llena de
gracia y de verdad, y de su plenitud todos hemos recibido gracia sobre gracia.
Aleluya.
Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR
Lc 1, 68-79
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. La Palabra se hizo carne y puso su
morada entre nosotros, llena de gracia y de verdad, y de su plenitud todos
hemos recibido gracia sobre gracia. Aleluya.
PRECES
Acudamos alegres a nuestro Redentor, al Hijo de Dios hecho hombre
para renovar al hombre, y digámosle confiados:
Quédate con nosotros, oh Enmanuel.
Oh Jesús, Hijo de Dios vivo, esplendor del Padre, luz increada, rey de la
gloria, sol de justicia e hijo de la Virgen María,
ilumina con la luz de tu encarnación el día que ahora empezamos.
Oh Jesús, consejero admirable, Dios poderoso, padre sempiterno, príncipe de la
paz,
haz que los ejemplos de tu humanidad santa sean norma para nuestra vida.
Oh Jesús, todopoderoso y paciente, humilde de corazón y obediente,
manifiesta a todos los hombres la belleza de la humildad.
Oh Jesús, padre de los pobres, gloria de los fieles, pastor bueno, luz
indeficiente, sabiduría infinita y bondad inmensa, camino, verdad y vida para
todos,
concede a tu Iglesia el espíritu de pobreza.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Como Jesucristo, también nosotros somos hijos de Dios; por eso con él nos atrevemos
a decir:
Padre nuestro...
ORACION
Dios nuestro, que quisiste que en el parto de la santísima Virgen
María la carne de tu Hijo no quedara sometida a la antigua sentencia dada al
género humano, concédenos, ya que por el nacimiento de Cristo hemos entrado a
participar de esta renovación de la creatura, que nos veamos libres del
contagio de la antigua condición. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que
vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos
de los siglos. Amén
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
I VÍSPERAS
(Oración de la tarde)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al
Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
Himno: TE DIRÉ MI AMOR, REY MÍO
Te diré mi amor, Rey mío,
en la quietud de la tarde,
cuando se cierran los ojos
y los corazones se abren.
Te diré mi amor, Rey mío,
con una mirada suave,
te lo diré contemplando
tu cuerpo que en pajas yace.
Te diré mi amor, Rey mío,
adorándote en la carne,
te lo diré con mis besos,
quizá con gotas de sangre.
Te diré mi amor, Rey mío,
con los hombres y los ángeles,
con el aliento del cielo
que espiran los animales.
Te diré mi amor, Rey mío,
con el amor de tu Madre,
con los labios de tu Esposa
y con la fe de tus mártires.
Te diré mi amor, Rey mío,
¡oh Dios del amor más grande!
¡Bendito en la Trinidad,
que has venido a nuestro valle! Amén.
SALMODIA
Ant 1. Con su consentimiento la Virgen concibió y, permeneciendo virgen,
dio a luz al Rey de reyes.
Salmo 118, 105-112 - HIMNO A LA LEY DIVINA
Lámpara es tu palabra para mis pasos,
luz en mi sendero;
lo juro y lo cumpliré:
guardaré tus justos mandamientos;
¡estoy tan afligido!
Señor, dame vida según tu promesa.
Acepta, Señor, los votos que pronuncio,
enséñame tus mandatos;
mi vida está siempre en peligro,
pero no olvido tu voluntad;
los malvados me tendieron un lazo,
pero no me desvié de tus decretos.
Tus preceptos son mi herencia perpetua,
la alegría de mi corazón;
inclino mi corazón a cumplir tus leyes,
siempre y cabalmente.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Con su consentimiento la Virgen
concibió y, permeneciendo virgen, dio a luz al Rey de reyes.
Ant 2. Gozad con Jerusalén, porque el
Señor hará derivar hacia ella como un río la paz.
Salmo 15 - CRISTO Y SUS MIEMBROS ESPERAN LA RESURRECCIÓN.
Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti;
yo digo al Señor: «Tú eres mi bien.»
Los dioses y señores de la tierra
no me satisfacen.
Multiplican las estatuas
de dioses extraños;
no derramaré sus libaciones con mis manos,
ni tomaré sus nombres en mis labios.
El Señor es mi heredad y mi copa;
mi suerte está en tu mano:
me ha tocado un lote hermoso,
me encanta mi heredad.
Bendeciré al Señor, que me aconseja,
hasta de noche me instruye internamente.
Tengo siempre presente al Señor,
con él a mi derecha no vacilaré.
Por eso se me alegra el corazón,
se gozan mis entrañas,
y mi carne descansa serena.
Porque no me entregarás a la muerte,
ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción.
Me enseñarás el sendero de la vida,
me saciarás de gozo en tu presencia,
de alegría perpetua a tu derecha.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Gozad con Jerusalén, porque el
Señor hará derivar hacia ella como un río la paz.
Ant 3. Nos ha nacido el que es Dios de
Dios, Luz de Luz, que ya existía desde el principio.
Cántico: CRISTO, SIERVO DE DIOS, EN SU MISTERIO PASCUAL - Flp 2,
6-11
Cristo, a pesar de su condición divina,
no hizo alarde de su categoría de Dios,
al contrario, se anonadó a sí mismo,
y tomó la condición de esclavo,
pasando por uno de tantos.
Y así, actuando como un hombre cualquiera,
se rebajó hasta someterse incluso a la muerte
y una muerte de cruz.
Por eso Dios lo levantó sobre todo
y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre»;
de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble
en el cielo, en la tierra, en el abismo
y toda lengua proclame:
Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Nos ha nacido el que es Dios de
Dios, Luz de Luz, que ya existía desde el principio.
LECTURA BREVE 1Jn 5, 20
Sabemos que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado inteligencia, para que
conozcamos al Dios verdadero y para que estemos en él, su verdadero Hijo, el
cual es Dios verdadero y es vida eterna.
RESPONSORIO BREVE
V. La Palabra se hizo carne. Aleluya, aleluya.
R. La Palabra se hizo carne. Aleluya, aleluya.
V. Y puso su morada entre nosotros.
R. Aleluya, aleluya.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
R. La Palabra se hizo carne. Aleluya, aleluya.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. El Don del cielo ha penetrado en las entrañas de la Virgen pura; y
ella lleva en su seno un misterio que no había sospechado.
Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El Don del cielo ha penetrado en
las entrañas de la Virgen pura; y ella lleva en su seno un misterio que no
había sospechado.
PRECES
Adoremos a Cristo, que se anonadó a sí mismo y tomó la condición
de esclavo, probado en todo exactamente como nosotros, menos en el pecado, y
supliquémosle con fe ardiente, diciendo:
Por tu nacimiento, socorre Señor, a quienes has redimido.
Tú que al entrar en el mundo has inaugurado el tiempo nuevo anunciado por los
profetas,
haz que tu Iglesia se rejuvenezca siempre.
Tú que asumiste las debilidades de los hombres,
dígnate ser luz para los que no ven, fuerza para los débiles, consuelo para los
tristes.
Tú que naciste pobre y humilde,
mira con amor a los pobres y dígnate consolarlos.
Tú que anuncias a todos la alegría de una vida sin fin por tu nacimiento
terreno,
alegra a los agonizantes con la esperanza de un nacimiento a una vida eterna.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Tú que descendiste al mundo para que los hombres pudiesen ascender al cielo,
admite en tu gloria a todos los difuntos.
Porque Dios ha infundido en nuestros corazones un espíritu filial, nos
atrevemos a decir:
Padre nuestro...
ORACION
Dios omnipotente y eterno, resplandor de las almas fieles, dígnate
llenar el mundo de tu gloria y muéstrate a todos los pueblos con la claridad de
tu luz. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la
unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
LAS LECTURAS DEL SABADO 3 DE ENERO 2026
Evangelio y Lecturas del Sábado
de la II Semana de Navidad
03 Ene 2026
Primera Lectura
Lectura de la primera carta de Juan (2,29;3,1-6):
Si sabéis que él es justo, reconoced que todo el
que obra la justicia ha nacido de él. Mirad que amor nos ha tenido el Padre
para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos! El mundo no nos conoce porque no
le conoció a él. Queridos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado
lo que seremos. Sabemos que, cuando él se manifieste, seremos semejantes a él,
porque lo veremos tal cual es. Todo el que tiene esperanza en él se purifica a
sí mismo, como él es puro. Todo el que comete pecado quebranta también la ley,
pues el pecado es quebrantamiento de la ley. Y sabéis que él se manifestó para
quitar los pecados, y en él no hay pecado. Todo el que permanece en él no peca.
Todo el que peca no le ha visto ni conocido.
Palabra de Dios
Salmo
Sal 97,1.3cd-4.5-6
R/. Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios
Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas;
su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo. R/.
Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera,
gritad, vitoread, tocad. R/.
Tañed la cítara para el Señor
suenen los instrumentos:
con clarines y al son de trompetas
aclamad al Rey y Señor. R/.
Evangelio
y Lecturas del Sábado de la II Semana de Navidad
03 Ene 2026
Evangelio
*Lectura del santo Evangelio según san Juan (1,29-34)*
Al día siguiente, al ver Juan a Jesús que venía
hacia él, exclamó: «Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.
Este es aquel de quien yo dije: «Trás de mí viene un hombre que está por
delante de mí, porque existía antes que yo.» Yo no lo conocía, pero he salido a
bautizar con agua para que sea manifestado a Israel.»
Y Juan dio testimonio diciendo: «He contemplado el Espíritu que bajaba del
cielo como una paloma, y se posó sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me
envió a bautizar con agua me dijo: «Aquél sobre quien veas bajar el Espíritu y
posarse sobre él, ése es el que ha de bautizar con Espíritu Santo.» Y yo lo he
visto, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios.»
Palabra del Señor
*Que la
Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*
(Este
es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.)
*Puedo ver dentro de esta lectura, una alegría que
sale del corazón de Juan. Desde que Juan ve a Jesús brota de su alma una
exclamación, cargada de alegría como diciendo, mis sufrimientos por los pecados
del mundo, han encontrado un descanso miren (Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del
mundo). La buena noticia para mi es que la alegría
que sintió Juan también llega a mi vida en este tiempo, donde también estoy
invitado a celebrar y a reconocer al Señor, como mi único y verdadero
salvador*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.




