Musica Para el Alma
martes, 6 de enero de 2026
MATEO 4,12-17.23-25 CICLO A
Las lecturas del miércoles 07 Ene 2026
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san Mateo (4,12-17.23-25)*
En aquel tiempo, al enterarse Jesús de que habían arrestado a Juan
se retiró a Galilea. Dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaún, junto al
lago, en el territorio de Zabulón y Neftalí. Así se cumplió lo que había dicho
el profeta Isaías: «País de Zabulón y país de Neftalí, camino del mar, al otro
lado del Jordán, Galilea de los gentiles. El pueblo que habitaba en tinieblas
vio una luz grande; a los que habitaban en tierra y sombras de muerte, una luz
les brilló.»
Entonces comenzó Jesús a predicar diciendo: «Convertíos, porque está cerca el
reino de los cielos.»
Recorría toda Galilea, enseñando en las sinagogas y proclamando el Evangelio
del reino, curando las enfermedades y dolencias del pueblo. Su fama se extendió
por toda Siria y le traían todos los enfermos aquejados de toda clase de
enfermedades y dolores, endemoniados, lunáticos y paralíticos. Y él los curaba.
Y le seguían multitudes venidas de Galilea, Decápolis, Jerusalén, Judea y
Trasjordania.
Palabra del Señor
*Que la
Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*
(A
los que habitaban en tierra y sombras de muerte, una luz les brilló)
*Esta lectura es para mí, una manifestación de amor
al más alto nivel, porque estoy necesitado y cargado de problema. En esta
lectura parece como que el Señor se retira; pero este retirarse del Señor no es
más que una avanzada importante hacia mí, hacia mi historia. Él que es la luz,
tiene la misión de llevar esa luz a cada rincón dentro de mi vida, el Señor
sabe que estoy rodeado de tinieblas y que no me permiten ver. El Señor sabe lo
fácil me salen las mentiras, y son solo una excusa para no decir la verdad. Hay
personas que siento que me molesta, pero me cuesta decirle la verdad, son
muchas las oscuridades que hay en mí, que no me doy cuenta hasta que me visita
la palabra del Señor, cargada de su luz. Por eso me llena de mucha alegría está
palabra, "A los que habitaban en tierra y
sombras de muerte, una luz les brilló" es él Señor, que sale con la luz de Su Palabra, a
manifestarse en las tinieblas de mi vida*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAUDES Y VISPERAS DEL MIERCOLES 7
TIEMPO DE NAVIDAD
MIÉRCOLES
DE LA SEMANA II
Del Propio -
Salterio II
7 de enero
LAUDES
(Oración de la mañana)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza
INVITATORIO
Ant. A Cristo, que se nos ha manifestado, venid, adorémosle.
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Himno: ESTRELLA NUNCA VISTA SE APARECE
Estrella nunca vista se aparece
a los remotos magos orientales,
y, al juzgar de los fuegos celestiales,
otra lumbre mayor los esclarece.
Nacido sacro Rey se les ofrece,
con nuevas maravillas y señales,
para que reverentes y leales
la obediencia le den como merece.
Parten llevados de la luz y el fuego,
del fuego de su amor; luz que los guía
con claridad ardiente y soberana.
Subió al trono de Dios el pío ruego,
y, llenos de firmísima alegría,
vieron la luz de Dios por nube humana.
Gloria y loores por la eternidad
tribútense a la Santa Trinidad. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Dios mío, tus caminos son santos: ¿qué dios es grande como nuestro
Dios?
Salmo 76 - RECUERDO DEL PASADO GLORIOSO DE ISRAEL.
Alzo mi voz a Dios gritando,
alzo mi voz a Dios para que me oiga.
En mi angustia te busco, Señor mío;
de noche extiendo las manos sin descanso,
y mi alma rehúsa el consuelo.
Cuando me acuerdo de Dios, gimo,
y meditando me siento desfallecer.
Sujetas los párpados de mis ojos,
y la agitación no me deja hablar.
Repaso los días antiguos,
recuerdo los años remotos;
de noche lo pienso en mis adentros,
y meditándolo me pregunto:
¿Es que el Señor nos rechaza para siempre
y ya no volverá a favorecernos?
¿Se ha agotado ya su misericordia,
se ha terminado para siempre su promesa?
¿Es que Dios se ha olvidado de su bondad,
o la cólera cierra sus entrañas?
Y me digo: ¡Qué pena la mía!
¡Se ha cambiado la diestra del Altísimo!
Recuerdo las proezas del Señor;
sí, recuerdo tus antiguos portentos,
medito todas tus obras
y considero tus hazañas.
Dios mío, tus caminos son santos:
¿qué dios es grande como nuestro Dios?
Tú, ¡oh Dios!, haciendo maravillas,
mostraste tu poder a los pueblos;
con tu brazo rescataste a tu pueblo,
a los hijos de Jacob y de José.
Te vio el mar, ¡oh Dios!,
te vio el mar y tembló,
las olas se estremecieron.
Las nubes descargaban sus aguas,
retumbaban los nubarrones,
tus saetas zigzagueaban.
Rodaba el fragor de tu trueno,
los relámpagos deslumbraban el orbe,
la tierra retembló estremecida.
Tú te abriste camino por las aguas,
un vado por las aguas caudalosas,
y no quedaba rastro de tus huellas:
mientras guiabas a tu pueblo, como a un rebaño,
por la mano de Moisés y de Aarón.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Dios mío, tus caminos son santos:
¿qué dios es grande como nuestro Dios?
Ant 2. Mi corazón se regocija por el
Señor, que humilla y enaltece.
Cántico: ALEGRIA DE LOS HUMILDES EN DIOS 1S 2,1-10
Mi corazón se regocija por el Señor,
mi poder se exalta por Dios;
mi boca se ríe de mis enemigos,
porque gozo con tu salvación.
No hay santo como el Señor,
no hay roca como nuestro Dios.
No multipliquéis discursos altivos,
no echéis por la boca arrogancias,
porque el Señor es un Dios que sabe;
él es quien pesa las acciones.
Se rompen los arcos de los valientes,
mientras los cobardes se ciñen de valor;
los hartos se contratan por el pan,
mientras los hambrientos no tienen ya que trabajar;
la mujer estéril da a luz siete hijos,
mientras la madre de muchos se marchita.
El Señor da la muerte y la vida,
hunde en el abismo y levanta;
da la pobreza y la riqueza,
humilla y enaltece.
Él levanta del polvo al desvalido,
alza de la basura al pobre,
para hacer que se siente entre príncipes
y que herede un trono de gloria;
pues del Señor son los pilares de la tierra,
y sobre ellos afianzó el orbe.
Él guarda los pasos de sus amigos,
mientras los malvados perecen en las tinieblas,
porque el hombre no triunfa por su fuerza.
El Señor desbarata a sus contrarios,
el Altísimo truena desde el cielo,
el Señor juzga hasta el confín de la tierra.
él da fuerza a su Rey,
exalta el poder de su Ungido.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Mi corazón se regocija por el
Señor, que humilla y enaltece.
Ant 3. El Señor reina, la tierra goza.
Salmo 96 - EL SEÑOR ES UN REY MAYOR QUE TODOS LOS
DIOSES.
El Señor reina, la tierra goza,
se alegran las islas innumerables.
Tiniebla y nube lo rodean,
justicia y derecho sostienen su trono.
Delante de él avanza fuego
abrasando en torno a los enemigos;
sus relámpagos deslumbran el orbe,
y, viéndolos, la tierra se estremece.
Los montes se derriten como cera
ante el dueño de toda la tierra;
los cielos pregonan su justicia,
y todos los pueblos contemplan su gloria.
Los que adoran estatuas se sonrojan,
los que ponen su orgullo en los ídolos;
ante él se postran todos los dioses.
Lo oye Sión, y se alegra,
se regocijan las ciudades de Judá
por tus sentencias, Señor;
porque tú eres, Señor,
altísimo sobre toda la tierra,
encumbrado sobre todos los dioses.
El Señor ama al que aborrece el mal,
protege la vida de sus fieles
y los libra de los malvados.
Amanece la luz para el justo,
y la alegría para los rectos de corazón.
Alegraos, justos, con el Señor,
celebrad su santo nombre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El Señor reina, la tierra goza.
LECTURA BREVE Is 9, 6
Un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado;
lleva sobre sus hombros el señorío y será llamado: «Consejero admirable», «Dios
poderoso», «Padre sempiterno» y «Príncipe de la paz».
RESPONSORIO BREVE
V. Se postrarán ante él todos los reyes.
R. Se postrarán ante él todos los reyes.
V. Todos los pueblos le servirán.
R. Y todos los reyes.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
R. Se postrarán ante él todos los reyes.
V. Los
cielos pregonan su Justicia.
R. y todos los pueblos contemplan su gloria.
PRIMERA LECTURA
Del libro del profeta Isaías 54, 1-17
ALEGRÍA Y HERMOSURA DE LA NUEVA CIUDAD
Alégrate, la estéril, que no dabas a luz; rompe a
cantar de júbilo, la que no tenías dolores: porque la abandonada tendrá más
hijos que la casada —dice el Señor—. Ensancha el espacio de tu tienda,
despliega sin miedo tus lonas, alarga tus cuerdas, hinca bien tus estacas:
porque te extenderás a derecha e izquierda. Tu estirpe heredará las naciones y
poblará ciudades desiertas.
No temas, no tendrás que avergonzarte; no te sonrojes, que no te afrentarán.
Olvidarás la vergüenza de tu soltería, ya no recordarás la afrenta de tu
viudez. El que te hizo te tomará por esposa: su nombre es el Señor de los
ejércitos. Tu redentor es el Santo de Israel, se llama Dios de toda la tierra.
Como a mujer abandonada y abatida te vuelve a llamar el Señor; como a esposa de
juventud, repudiada —dice tu Dios—. Por un instante te abandoné, pero con gran
cariño te reuniré. En un arrebato de ira te escondí un instante mi rostro, pero
con misericordia eterna te quiero —dice el Señor, tu Redentor—.
Me sucede como en tiempo de Noé: Juré que las aguas del diluvio no volverían a
cubrir la tierra; así juro no airarme contra ti ni amenazarte. Aunque se
retiren los montes y vacilen las colinas, no se retirará de ti mi misericordia
ni mi alianza de paz vacilará —dice el Señor, que te quiere—. ¡Oh afligida,
zarandeada, desconsolada! Mira, yo mismo coloco tus piedras sobre azabaches,
tus cimientos sobre zafiros; te pondré almenas de rubí, y puertas de esmeralda,
y muralla de piedras preciosas. Tus hijos serán discípulos del Señor, tendrán
gran paz tus hijos. Tendrás firme asiento en la justicia. Estarás lejos de la
opresión, y no tendrás que temer; y lejos del terror, que no se acercará.
Si alguien te ataca, no será de parte mía; cualquiera que te ataque, contra ti
se estrellará. Yo he creado al herrero, que sopla en las brasas y saca una
herramienta; y yo he creado al devastador funesto: ninguna arma foro jada
contra ti tendrá éxito, ninguna lengua que te acuse en juicio logrará
condenarte. Esta es la herencia de los siervos del Señor, esta es la victoria
que yo les doy —oráculo del Señor—.
RESPONSORIO Cf. Is 54, 8. 10;
43, 11
R. Con
misericordia eterna te quiero —dice el Señor, tu Redentor—; * no
se retirará de ti mi misericordia ni mi alianza de paz vacilará.
V. Yo soy el Señor; fuera de mí no hay salvador.
R. No se retirará de ti mi misericordia ni mi
alianza de paz vacilará.
SEGUNDA LECTURA
De los Sermones de san Pedro Crisólogo, obispo
(Sermón 160: PL 52, 620-622)
AQUEL QUE QUISO NACER PARA NOSOTROS NO QUISO SER
IGNORADO POR NOSOTROS
Aunque en el misterio mismo de la encarnación del
Señor no faltaron claros indicios de su divinidad, la solemnidad que hoy
celebramos nos descubre y revela de diversas maneras que Dios tomó naturaleza
humana, para que nuestra condición mortal, siempre envuelta por las tinieblas
de la ignorancia, no pierda por ignorancia lo que ha alcanzado tener y poseer
sólo por gracia.
Pues aquel que quiso nacer para nosotros no quiso ser ignorado por nosotros, y
por eso se nos revela, para que este gran misterio de amor no se convierta en
ocasión de gran error.
Hoy los magos encuentran llorando en la cuna al que buscaban resplandeciente en
las estrellas. Hoy los magos contemplan claramente entre pañales al que larga y
resignadamente buscaban en los astros, en la oscuridad de las señales.
Hoy los magos revuelven en su mente con profundo estupor lo que allí han visto:
el cielo en la tierra, la tierra en el cielo, el hombre en Dios, Dios en el
hombre, y a aquel a quien no puede contener el universo encerrado en un pequeño
cuerpecillo. Y, al verlo, lo aceptan sin discusión, como lo demuestran sus
dones simbólicos: el incienso, con el que profesan su divinidad; el oro,
expresión de la fe en su realeza; la mirra, como signo de su condición mortal.
Así los gentiles, que eran los últimos, llegan a ser los primeros, ya que la fe
de los magos inaugura la creencia de toda la gentilidad.
Hoy entra Cristo en las aguas del Jordán, para lavar los pecados del mundo: así
lo atestigua Juan con aquellas palabras: Éste es el Cordero de Dios, que quita
el pecado del mundo. Hoy el siervo prevalece sobre el Señor, el hombre sobre
Dios, Juan sobre Cristo; pero prevalece en vista a obtener el perdón, no a
darlo.
Hoy, como dice el salmista, la voz del Señor sobre las aguas. ¿Qué voz? Éste es
mi Hijo amado, en quien tengo mis complacencias.
Hoy el Espíritu Santo se cierne sobre las aguas en forma de paloma, para que
así como aquella otra paloma anunció a Noé que el diluvio había cesado en el
mundo, así ahora ésta fuera el indicio por el que los hombres conocieran que
había terminado el naufragio del mundo; y no lleva, como aquélla, una pequeña
rama del viejo olivo, sino que derrama sobre la cabeza del nuevo progenitor la
plenitud del crisma, para que se cumpla lo profetizado en el salmo: Por eso el
Señor, tu Dios, te ha ungido con aceite de júbilo entre todos tus compañeros.
Hoy Cristo comienza la serie de sus signos celestiales al convertir el agua en
vino. Más tarde, el agua se convertirá en el sacramento de su sangre, con lo
que Cristo dará, a los que beban del vaso de su cuerpo, la auténtica bebida,
dando así cumplimiento a las palabras del salmista: Y mi copa rebosa.
RESPONSORIO
R. Tres fueron
los dones preciosos que los magos ofrecieron al Señor en aquel día, y que
encerraban en sí tres divinos misterios: * el
oro, que lo reconocía como rey poderoso; el incienso, que lo proclamaba como
sumo sacerdote; y la mirra, que profetizaba su muerte y sepultura.
V. Los magos adoraron en la cuna al autor de
nuestra salvación y de sus tesoros, le ofrecieron presentes, llenos de un
místico simbolismo.
R. El oro, que lo reconocía como rey poderoso; el
incienso, que lo proclamaba como sumo sacerdote; y la mirra, que profetizaba su
muerte y sepultura.
Las lecturas del miércoles 07
Ene 2026
Evangelio
*Lectura
del santo evangelio según san Mateo (4,12-17.23-25)*
En
aquel tiempo, al enterarse Jesús de que habían arrestado a Juan se retiró a
Galilea. Dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaún, junto al lago, en el
territorio de Zabulón y Neftalí. Así se cumplió lo que había dicho el profeta
Isaías: «País de Zabulón y país de Neftalí, camino del mar, al otro lado del
Jordán, Galilea de los gentiles. El pueblo que habitaba en tinieblas vio una
luz grande; a los que habitaban en tierra y sombras de muerte, una luz les
brilló.»
Entonces comenzó Jesús a predicar diciendo: «Convertíos, porque está cerca el
reino de los cielos.»
Recorría toda Galilea, enseñando en las sinagogas y proclamando el Evangelio
del reino, curando las enfermedades y dolencias del pueblo. Su fama se extendió
por toda Siria y le traían todos los enfermos aquejados de toda clase de
enfermedades y dolores, endemoniados, lunáticos y paralíticos. Y él los curaba.
Y le seguían multitudes venidas de Galilea, Decápolis, Jerusalén, Judea y
Trasjordania.
Palabra
del Señor
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Ant. Desde oriente vinieron unos magos a Belén para adorar al Señor, y,
abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, como a rey soberano; incienso,
como a Dios verdadero; y mirra, como a hombre mortal. Aleluya.
Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR
Lc 1, 68-79
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Desde oriente vinieron unos magos a
Belén para adorar al Señor, y, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro,
como a rey soberano; incienso, como a Dios verdadero; y mirra, como a hombre
mortal. Aleluya.
PRECES
Aclamemos a Cristo, salvador enviado por Dios, a quien han
contemplado los confines de la tierra, y digámosle:
Gloria a ti, Señor Jesús.
Redentor de todos los pueblos, que al venir al mundo destruiste el muro que
separaba a Israel de las naciones paganas,
haz que desaparezcan del mundo todas las discriminaciones que atentan contra la
dignidad humana.
Tú que por tu encarnación y tu nacimiento quisiste habitar entre nosotros,
enséñanos a descubrir tu presencia en la Iglesia y en todos los hombres.
Tú que nos has dado el pleno conocimiento de Dios, nuestro Padre,
ayúdanos a vivir plenamente de tu palabra por nuestra fe y por nuestras obras.
Tú que eres el «Dios-con-nosotros» que has renovado maravillosamente la
creación entera,
haz que en nosotros todo se renueve también: el corazón, las palabras y las
obras.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
A pesar de que en el mundo existe el odio y la division, oremos a aquel que nos
ha hermanado en Jesucristo diciento:
Padre nuestro...
ORACION
Te pedimos, Señor, que ilumines nuestros corazones con el
esplendor de tu divinidad, para que podamos pasar a través de las tinieblas de
este mundo y llegar a la patria de la eterna claridad. Por nuestro Señor
Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y
es Dios, por los siglos de los siglos. Amén
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
VÍSPERAS
(Oración de la tarde)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al
Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
Himno: REYES QUE VENÍS POR ELLAS
Reyes que venís por ellas,
no busquéis estrellas ya,
porque donde el sol está
no tienen luz las estrellas.
Mirando sus luces bellas,
no sigáis la vuestra ya,
porque donde el sol está
no tienen luz las estrellas.
Aquí parad, que aquí está
quien luz a los cielos da:
Dios es el puerto más cierto,
y si habéis hallado puerto
no busquéis estrellas ya.
No busquéis la estrella ahora:
que su luz ha oscurecido
este Sol recién nacido
en esta Virgen Aurora.
Ya no hallaréis luz en ellas,
el Niño os alumbra ya,
porque donde el sol está
no tienen luz las estrellas.
Aunque eclipsarse pretende,
no reparéis en su llanto,
porque nunca llueve tanto
como cuando el sol se enciende.
Aquellas lágrimas bellas
la estrella oscurecen ya,
porque donde el sol está
no tienen luz las estrellas. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Aguardamos la alegre esperanza, la aparición gloriosa de nuestro
salvador.
Salmo 61 - DIOS, ÚNICA ESPERANZA DEL JUSTO.
Sólo en Dios descansa mi alma,
porque de él viene mi salvación;
sólo él es mi roca y mi salvación,
mi alcázar: no vacilaré.
¿Hasta cuándo arremeteréis contra un hombre
todos juntos, para derribarlo
como a una pared que cede
o a una tapia ruinosa?
Sólo piensan en derribarme de mi altura,
y se complacen en la mentira:
con la boca bendicen,
con el corazón maldicen.
Descansa sólo en Dios, alma mía,
porque él es mi esperanza;
sólo él es mi roca y mi salvación,
mi alcázar: no vacilaré.
De Dios viene mi salvación y mi gloria,
él es mi roca firme,
Dios es mi refugio.
Pueblo suyo, confiad en él,
desahogad ante él vuestro corazón,
que Dios es nuestro refugio.
Los hombres no son más que un soplo,
los nobles son apariencia:
todos juntos en la balanza subirían
más leves que un soplo.
No confiéis en la opresión,
no pongáis ilusiones en el robo;
y aunque crezcan vuestras riquezas,
no les deis el corazón.
Dios ha dicho una cosa,
y dos cosas que he escuchado:
«Que Dios tiene el poder
y el Señor tiene la gracia;
que tú pagas a cada uno
según sus obras.»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Aguardamos la alegre esperanza, la
aparición gloriosa de nuestro salvador.
Ant 2. Que Dios ilumine su rostro sobre
nosotros y nos bendiga.
Salmo 66 - QUE TODOS LOS PUEBLOS ALABEN AL SEÑOR.
El Señor tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación.
¡Oh Dios!, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.
Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia,
riges los pueblos con rectitud
y gobiernas las naciones de la tierra.
¡Oh Dios!, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.
La tierra ha dado su fruto,
nos bendice el Señor, nuestro Dios.
Que Dios nos bendiga; que le teman
hasta los confines del orbe.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Que Dios ilumine su rostro sobre
nosotros y nos bendiga.
Ant 3. Todo fue creado por él y para él.
Cántico: HIMNO A CRISTO, PRIMOGÉNITO DE TODA
CREATURA Y PRIMER RESUCITADO DE ENTRE LOS MUERTOS. Cf. Col 1, 12-20
Damos gracias a Dios Padre,
que nos ha hecho capaces de compartir
la herencia del pueblo santo en la luz.
Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas,
y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido,
por cuya sangre hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.
Él es imagen de Dios invisible,
primogénito de toda creatura;
pues por medio de él fueron creadas todas las cosas:
celestes y terrestres, visibles e invisibles,
Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades;
todo fue creado por él y para él.
Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él.
Él es también la cabeza del cuerpo de la Iglesia.
Él es el principio, el primogénito de entre los muertos,
y así es el primero en todo.
Porque en él quiso Dios que residiera toda plenitud.
Y por él quiso reconciliar consigo todas las cosas:
haciendo la paz por la sangre de su cruz
con todos los seres, así del cielo como de la tierra.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Todo fue creado por él y para él.
LECTURA BREVE Cf. 2Pe 1, 3-4
Cristo, con su divino poder, nos ha concedido todo
lo referente a la vida eterna y a la verdadera religión, mediante el perfecto
conocimiento del que nos convocó por su propia gloria y virtud. Por ellas nos
ha hecho merced de las preciosas y magníficas promesas, para que así seáis
partícipes de la naturaleza divina, escapando de la corrupción existente en el
mundo por causa de la concupiscencia.
RESPONSORIO BREVE
V. Será la bendición de todos los pueblos.
R. Será la bendición de todos los pueblos.
V. Lo proclamarán dichoso todas las razas de la
tierra.
R. Todos los pueblos.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
R. Será la bendición de todos los pueblos.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Al divisar la estrella, los magos sintieron grandísimo gozo;
entraron en la casa y ofrecieron al Señor oro, incienso y mirra.
Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Al divisar la estrella, los magos
sintieron grandísimo gozo; entraron en la casa y ofrecieron al Señor oro,
incienso y mirra.
PRECES
Bendito sea el Señor Jesucristo, que ha visitado a los que vivían
en tinieblas y en sombra de muerte a fin de iluminarlos; supliquémosle,
diciendo:
Oh Cristo, sol que naces de lo alto, ilumínanos con tu luz.
Señor Jesucristo, que al venir al mundo diste nacimiento a la Iglesia, tu
cuerpo,
haz que esta Iglesia crezca y se construya en la caridad.
Tú que con tu poder gobiernas el cielo y la tierra,
haz que los pueblos y sus gobernantes reconozcan y confiesen tu soberanía
divina.
Tú que, al hacerte hombre, has sido constituido sacerdote eterno,
haz que todos los sacerdotes sean ministros idóneos de tu redención.
Tú que en el seno de María Virgen desposaste místicamente la humanidad con la
divinidad,
bendice a las vírgenes que se han consagrado a ti para tenerte como su único y
celestial esposo.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Tú que al unirte a nuestra naturaleza mortal destruiste la muerte introducida
por el pecado,
transforma en vida eterna la muerte de nuestros difuntos.
Como Jesucristo, también nosotros somos hijos de Dios; por eso con él nos
atrevemos a decir:
Padre nuestro...
ORACION
Te pedimos, Señor, que ilumines nuestros corazones con el
esplendor de tu divinidad, para que podamos pasar a través de las tinieblas de
este mundo y llegar a la patria de la eterna claridad. Por nuestro Señor
Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y
es Dios, por los siglos de los siglos. Amén
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
LAS LECTURAS DEL MIERCOLES 7 DE ENERO 2026
Las lecturas
del miércoles 07 Ene 2026
Primera Lectura
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan (3,22–4,6):
Cuanto pedimos lo recibimos de Dios, porque
guardamos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada. Y éste es su
mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y que nos amemos
unos a otros, tal como nos lo mandó. Quien guarda sus mandamientos permanece en
Dios, y Dios en él; en esto conocemos que permanece en nosotros: por el
Espíritu que nos dio. Queridos: no os fiéis de cualquier espíritu, sino
examinad si los espíritus vienen de Dios, pues muchos falsos profetas han
salido al mundo. Podréis conocer en esto el espíritu de Dios: todo espíritu que
confiesa a Jesucristo venido en carne es de Dios; y todo espíritu que no
confiesa a Jesús no es de Dios: es del Anticristo. El cual habéis oído que iba
a venir; pues bien, ya está en el mundo. Vosotros, hijos míos, sois de Dios y
lo habéis vencido. Pues el que está en vosotros es más que el que está en el
mundo. Ellos son del mundo; por eso hablan según el mundo y el mundo los
escucha. Nosotros somos de Dios. Quien conoce a Dios nos escucha, quien no es
de Dios no nos escucha. En esto conocemos el espíritu de la verdad y el
espíritu del error.
Palabra de Dios
Salmo
Sal 2,7-8.10-12ª
R/. Te daré en herencia las
naciones
Voy a proclamar el decreto del Señor;
él me ha dicho: «Tú eres mi Hijo:
yo te he engendrado hoy.
Pídemelo: te daré en herencia las naciones,
en posesión, los confines de la tierra.» R/.
Y ahora, reyes, sed sensatos;
escarmentad, los que regís la tierra:
servid al Señor con temor,
rendidle homenaje temblando. R/.
Las lecturas del miércoles 07 Ene 2026
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san Mateo (4,12-17.23-25)*
En aquel tiempo, al enterarse Jesús de que habían arrestado a Juan
se retiró a Galilea. Dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaún, junto al
lago, en el territorio de Zabulón y Neftalí. Así se cumplió lo que había dicho
el profeta Isaías: «País de Zabulón y país de Neftalí, camino del mar, al otro
lado del Jordán, Galilea de los gentiles. El pueblo que habitaba en tinieblas
vio una luz grande; a los que habitaban en tierra y sombras de muerte, una luz
les brilló.»
Entonces comenzó Jesús a predicar diciendo: «Convertíos, porque está cerca el
reino de los cielos.»
Recorría toda Galilea, enseñando en las sinagogas y proclamando el Evangelio
del reino, curando las enfermedades y dolencias del pueblo. Su fama se extendió
por toda Siria y le traían todos los enfermos aquejados de toda clase de
enfermedades y dolores, endemoniados, lunáticos y paralíticos. Y él los curaba.
Y le seguían multitudes venidas de Galilea, Decápolis, Jerusalén, Judea y
Trasjordania.
Palabra del Señor
*Que la
Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*
(A
los que habitaban en tierra y sombras de muerte, una luz les brilló)
*Esta lectura es para mí, una manifestación de amor
al más alto nivel, porque estoy necesitado y cargado de problema. En esta
lectura parece como que el Señor se retira; pero este retirarse del Señor no es
más que una avanzada importante hacia mí, hacia mi historia. Él que es la luz,
tiene la misión de llevar esa luz a cada rincón dentro de mi vida, el Señor
sabe que estoy rodeado de tinieblas y que no me permiten ver. El Señor sabe lo
fácil me salen las mentiras, y son solo una excusa para no decir la verdad. Hay
personas que siento que me molesta, pero me cuesta decirle la verdad, son
muchas las oscuridades que hay en mí, que no me doy cuenta hasta que me visita
la palabra del Señor, cargada de su luz. Por eso me llena de mucha alegría está
palabra, "A los que habitaban en tierra y
sombras de muerte, una luz les brilló" es él Señor, que sale con la luz de Su Palabra, a
manifestarse en las tinieblas de mi vida*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.




