Musica Para el Alma
viernes, 26 de enero de 2024
MARCOS 4,35-41 CICLO B
*Lecturas del Sábado de la 3ª semana del Tiempo
Ordinario*
Sábado, 27 de enero de 2024
Evangelio
*Lectura
del santo evangelio según san Marcos (4,35-41)*
Un día, al atardecer, dijo Jesús a sus discípulos: «Vamos a la
otra orilla.»
Dejando a la gente, se lo llevaron en barca, como estaba; otras barcas lo
acompañaban. Se levantó un fuerte huracán, y las olas rompían contra la barca
hasta casi llenarla de agua. Él estaba a popa, dormido sobre un almohadón.
Lo despertaron, diciéndole: «Maestro, ¿no te importa que nos hundamos?»
Se puso en pie, increpó al viento y dijo al lago: «¡Silencio, cállate!»
El viento cesó y vino una gran calma.
Él les dijo: «¿Por qué sois tan cobardes? ¿Aún no tenéis fe?»
Se quedaron espantados y se decían unos a otros: «¿Pero quién es éste? ¡Hasta
el viento y las aguas le obedecen!»
Palabra del Señor
*Que la Paz del Señor llegue primero a
vuestros corazones antes que mis palabras*
(Lo despertaron, diciéndole:
«Maestro, ¿no te importa que nos hundamos?» Se puso en pie, increpó al viento y
dijo al lago: «¡Silencio, cállate!» El viento cesó y vino una gran calma)
*En
algunos momentos en medio de todos nuestros afanes diario, que tenemos que
retirarnos a un lugares donde nos podamos encontrar con el silencio, con la
tranquilidad, con la naturaleza, aunque sea en nuestras propia casas o en los
lugares donde vivimos, tenemos que crear esos espacios o esos lugares para
nuestro bien. Un día, Jesús estaba agotado y dijo a sus discípulos: Vamos a la
otra orilla. Ellos se lo llevaron en barca. Se levantó un fuerte huracán. Él
estaba dormido lo despertaron: Maestro, ¿no te importa que nos hundamos? Jesús en
pie, y dijo al lago: ¡Silencio, cállate!» También nosotros tenemos nuestros huracanes
interiores, que hacen que se agiten nuestros lagos interiores, y nos llenamos
de miedos, y de preocupaciones; pero tenemos la firme seguridad de que Jesús, siempre
va dentro de nosotros, y podemos llamarlo cuando algo nos está bien en nuestra
vida. Jesús siempre está para nosotros, no tengamos miedo de llamarlo, él mandará
a callar el miedo, que en algunos momentos nos aterra. Dejémonos sorprender por
el Señor, porque a él ¡Hasta el viento y las aguas le obedecen!*
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAS LAUDES Y LAS VISPERAS DEL SABADO 27
*LAS LAUDES Y
LAS VISPERAS*
Abre, Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de
todos los pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y
enciende mi sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar este
Oficio, y merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por
Cristo nuestro Señor. Amén
*SABADO
SEMANA III*
LAUDES
(Oración de la mañana)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza
INVITATORIO
Ant. Del Señor es la tierra y cuanto la llena; venid, adorémosle.
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Himno: CANTEMOS AL SEÑOR CON INDECIBLE GOZO.
Cantemos al Señor con indecible gozo,
él guarde la esperanza de nuestro corazón,
dejemos la inquietud posar entre sus manos,
abramos nuestro espíritu a su infinito amor.
Dichoso será aquel que siempre en él confía
en horas angustiosas de lucha y de aflicción,
confiad en el Señor si andáis atribulados,
abramos nuestro espíritu a su infinito amor.
Los justos saben bien que Dios siempre nos ama,
en penas y alegrías su paz fue su bastión,
la fuerza del Señor fue gloria en sus batallas,
abramos nuestro espíritu a su infinito amor.
Envíanos, Señor, tu luz esplendorosa
si el alma se acongoja en noche y turbación,
qué luz, qué dulce paz en Dios el hombre encuentra;
abramos nuestro espíritu a su infinito amor.
Recibe, Padre santo, el ruego y la alabanza,
que a ti, por Jesucristo y por el Consolador,
dirige en comunión tu amada y santa Iglesia;
abramos nuestro espíritu a su infinito amor. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Tú, Señor, estás cerca, y todos tus mandatos son estables.
Salmo 118, 145-152 TE INVOCO DE TODO CORAZÓN
Te invoco de todo corazón;
respóndeme, Señor, y guardaré tus leyes;
a ti grito: sálvame,
y cumpliré tus decretos;
me adelanto a la aurora pidiendo auxilio,
esperando tus palabras.
Mis ojos se adelantan a las vigilias de la noche,
meditando tu promesa;
escucha mi voz por tu misericordia,
con tus mandamientos dame vida;
ya se acercan mis inicuos perseguidores,
están lejos de tu voluntad.
Tú, Señor, estás cerca,
y todos tus mandatos son estables;
hace tiempo comprendí que tus preceptos
los fundaste para siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Tú, Señor, estás cerca, y todos tus
mandatos son estables.
Ant 2. Mándame tu sabiduría, Señor, para
que me asista en mis trabajos.
Cántico: DAME SEÑOR, LA SABIDURÍA Sb 9, 1-6. 9-11
Dios de los padres y Señor de la misericordia,
que con tu palabra hiciste todas las cosas,
y en tu sabiduría formaste al hombre,
para que dominase sobre tus creaturas,
y para que rigiese el mundo con santidad y justicia
y lo gobernase con rectitud de corazón.
Dame la sabiduría asistente de tu trono
y no me excluyas del número de tus siervos,
porque siervo tuyo soy, hijo de tu sierva,
hombre débil y de pocos años,
demasiado pequeño para conocer el juicio y las leyes.
Pues aunque uno sea perfecto
entre los hijos de los hombres,
sin la sabiduría, que procede de ti,
será estimado en nada.
Contigo está la sabiduría conocedora de tus obras,
que te asistió cuando hacías el mundo,
y que sabe lo que es grato a tus ojos
y lo que es recto según tus preceptos.
Mándala de tus santos cielos
y de tu trono de gloria envíala
para que me asista en mis trabajos
y venga yo a saber lo que te es grato.
Porque ella conoce y entiende todas las cosas,
y me guiará prudentemente en mis obras,
y me guardará en su esplendor.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Mándame tu sabiduría, Señor, para
que me asista en mis trabajos.
Ant 3. La fidelidad del Señor dura por
siempre.
Salmo 116 - INVITACIÓN UNIVERSAL A LA ALABANZA DIVINA.
Alabad al Señor, todas las naciones,
aclamadlo, todos los pueblos:
Firme es su misericordia con nosotros,
su fidelidad dura por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. La fidelidad del Señor dura por
siempre.
LECTURA BREVE Flp 2, 14-15
Hacedlo todo sin murmuraciones ni discusiones, a fin de que seáis
irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha, en medio de esta
generación mala y perversa, entre la cual aparecéis como antorchas en el mundo.
RESPONSORIO BREVE
V. A ti grito, Señor, tú eres mi refugio.
R. A ti grito, Señor, tú eres mi refugio.
V. Mi heredad en el país de la vida.
R. Tú eres mi refugio.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
R. A ti grito, Señor, tú eres mi refugio.
V. Tu
fidelidad, Señor, llega hasta las nubes.
R. Tus sentencias son como el océano inmenso.
PRIMERA LECTURA
Del libro del Génesis 25, 7-11. 19-34
MUERTE DE ABRAHAM. NACIMIENTO DE ESAÚ Y JACOB
Los años de la vida de Abraham fueron ciento setenta y cinco. Abraham expiró y
murió en buena vejez, colmado de años, y se reunió con los suyos. Isaac e
Ismael, sus hijos, lo enterraron en la cueva de Macpela, en el campo de Efrón,
el hitita, frente a Mambré. En el campo que compró Abraham a los hititas fueron
enterrados Abraham y Sara, su mujer. Muerto Abraham, Dios bendijo a su hijo
Isaac, y éste se estableció en «Pozo del que vive y ve.»
Descendientes de Isaac, hijo de Abraham. Abraham engendró a Isaac. Cuando Isaac
cumplió cuarenta años, tomó por esposa a Rebeca, hija de Betuel, el arameo, de
Padán Aram, hermano de Labán, el arameo. Isaac rezó a Dios por su mujer, que
era estéril. Dios lo escuchó, y Rebeca concibió. Pero las criaturas se agitaban
en su seno, y ella dijo:
«Si es así, ¿para qué seguir viviendo?»
Y fue a consultar al Señor; el cual le respondió:
«Dos naciones hay en tu vientre, dos pueblos se separan en tus entrañas. Un
pueblo vencerá al otro, el mayor servirá al menor.»
Cuando llegó el momento de dar a luz, tenía dos gemelos en el seno. Salió
primero uno, todo rojo, peludo como un manto; y lo llamaron Esaú. Salió después
su hermano, asiendo con la mano el talón de Esaú; y lo llamaron Jacob. Isaac
tenía sesenta años cuando nacieron.
Crecieron los chicos; Esaú se hizo un experto cazador, hombre de campo,
mientras que Jacob era un honrado beduino. Isaac prefería a Esaú, porque le
gustaba comer la caza; y Rebeca prefería a Jacob.
Un día que Jacob estaba guisando un potaje, volvía Esaú del campo, exhausto.
Esaú dijo a Jacob:
«Dame un plato de esa cosa roja, pues estoy agotado.»
Por eso se llama Edom, que quiere decir «rojo». Jacob le contestó:
«Si me lo pagas con los derechos de primogénito.»
Esaú dijo:
«Yo me voy a morir, ¿qué me importan los derechos de primogénito?»
Jacob le dijo:
«Júramelo primero.»
Y él se lo juró; y vendió a Jacob los derechos de primogénito. Entonces Jacob
dio a Esaú pan y potaje de lentejas; él comió y bebió, y se puso en camino. Así
malvendió Esaú sus derechos de primogénito.
RESPONSORIO Hb 12, 14. 15. 16. 17
R. Fomentad la paz con todos y la santificación;
que nadie se vea privado de la gracia de Dios, * como
Esaú, que por un plato vendió su primogenitura, y fue desechado.
V. No logró cambiar el parecer de su padre, aunque
con lágrimas lo intentó.
R. Como Esaú, que por un plato vendió su
primogenitura, y fue desechado.
SEGUNDA LECTURA
De la Constitución pastoral Gaudium et spes, sobre la Iglesia en
el mundo actual, del Concilio Vaticano segundo
(Núms. 18. 22)
EL MISTERIO DE LA MUERTE
El enigma de la condición humana alcanza su vértice en presencia de la muerte.
El hombre no sólo es torturado por el dolor y la progresiva disolución de su
cuerpo, sino también, y mucho más, por el temor de un definitivo aniquilamiento.
El ser humano piensa muy certeramente cuando, guiado por un instinto de su
corazón, detesta y rechaza la hipótesis de una total ruina y de una definitiva
desaparición de su personalidad. La semilla de eternidad que lleva en sí, al
ser irreductible a la sola materia, se subleva contra la muerte. Todos los
esfuerzos de la técnica moderna, por muy útiles que sean, no logran acallar
esta ansiedad del hombre: pues la prolongación de una longevidad biológica no
puede satisfacer esa hambre de vida ulterior que, inevitablemente, lleva
enraizada en su corazón.
Mientras toda imaginación fracasa ante la muerte, la Iglesia, adoctrinada por
la divina revelación, afirma que el hombre ha sido creado por Dios para un
destino feliz que sobrepasa las fronteras de la mísera vida terrestre. Y la fe
cristiana enseña que la misma muerte corporal, de la que el ser humano estaría
libre si no hubiera cometido el pecado, será vencida cuando el omnipotente y
misericordioso Salvador restituya al hombre la salvación perdida por su culpa.
Dios llamó y llama al hombre para que, en la perpetua comunión de la
incorruptible vida divina, se adhiera a él con toda la plenitud de su ser. Y
esta victoria la consiguió Cristo resucitando a la vida y liberando al hombre
de la muerte con su propia muerte. La fe, por consiguiente, apoyada en sólidas
razones, está en condiciones de dar a todo hombre reflexivo la respuesta al
angustioso interrogante sobre su porvenir; y al mismo tiempo le ofrece la
posibilidad de una comunión en Cristo con los seres queridos, arrebatados por
la muerte, confiriendo la esperanza de que ellos han alcanzado ya en Dios la
vida verdadera.
Ciertamente urgen al cristiano la necesidad y el deber de luchar contra el mal,
a través de muchas tribulaciones, y de sufrir la muerte; pero, asociado al
misterio pascual y configurado con la muerte de Cristo, podrá ir al encuentro
de la resurrección robustecido por la esperanza.
Todo esto es válido no sólo para los que creen en Cristo, sino para todos los
hombres de buena voluntad, en cuyo corazón obra la gracia de un modo invisible;
puesto que Cristo murió por todos y una sola es la vocación última de todos los
hombres, es decir, la vocación divina, debemos creer que el Espíritu Santo
ofrece a todos la posibilidad de que, de un modo que sólo Dios conoce, se
asocien a su misterio pascual.
Éste es el gran misterio del hombre, que, para los creyentes, está iluminado
por la revelación cristiana. Por consiguiente, en Cristo y por Cristo se
ilumina el enigma del dolor y de la muerte, que, fuera de su Evangelio, nos
aplasta. Cristo resucitó, venciendo a la muerte con su muerte, y nos dio la
vida, de modo que, siendo hijos de Dios en el Hijo, podamos clamar en el
Espíritu: ¡Padre!
RESPONSORIO Sal 26, 1; 22, 4
R. El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién
temeré? * El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién me hará temblar?
V. Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo,
porque tú vas conmigo.
R. El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién me
hará temblar?
*Lecturas del Sábado de la 3ª semana del Tiempo
Ordinario*
Sábado, 27 de enero de 2024
Evangelio
*Lectura
del santo evangelio según san Marcos (4,35-41)*
Un día, al atardecer, dijo Jesús a sus discípulos: «Vamos a la
otra orilla.»
Dejando a la gente, se lo llevaron en barca, como estaba; otras barcas lo
acompañaban. Se levantó un fuerte huracán, y las olas rompían contra la barca
hasta casi llenarla de agua. Él estaba a popa, dormido sobre un almohadón.
Lo despertaron, diciéndole: «Maestro, ¿no te importa que nos hundamos?»
Se puso en pie, increpó al viento y dijo al lago: «¡Silencio, cállate!»
El viento cesó y vino una gran calma.
Él les dijo: «¿Por qué sois tan cobardes? ¿Aún no tenéis fe?»
Se quedaron espantados y se decían unos a otros: «¿Pero quién es éste? ¡Hasta
el viento y las aguas le obedecen!»
Palabra del Señor
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Ant. Ilumina, Señor, a los que viven en tiniebla y en sombra de muerte.
Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR
Lc 1, 68-79
+Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Ilumina, Señor, a los que viven en
tiniebla y en sombra de muerte.
PRECES
Invoquemos a Dios por intercesión de María, a quien el Señor
colocó por encima de todas las creaturas celestiales y terrenas, diciendo:
Contempla, Señor, a la Madre de tu Hijo y escúchanos.
Padre de misericordia, te damos gracias porque nos has dado a María como madre
y ejemplo;
santifícanos por su intercesión.
Tú que hiciste que María meditara tus palabras, guardándolas en su corazón, y
fuera siempre fidelísima hija tuya,
por su intercesión haz que también nosotros seamos de verdad hijos tuyos y
discípulos de tu Hijo.
Tú que quisiste que María concibiera por obra del Espíritu Santo,
por intercesión de María otórganos los frutos de este mismo Espíritu.
Tú que diste fuerza a María para permanecer junto a la cruz y la llenaste de
alegría con la resurrección de tu Hijo,
por intercesión de María confórtanos en la tribulación y reanima nuestra
esperanza.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Concluyamos nuestras súplicas con la oración que el mismo Cristo nos enseñó:
Padre nuestro...
ORACION
Dios misericordioso, fuente y origen de nuestra salvación, haz
que, mientras dure nuestra vida aquí en la tierra, te alabemos constantemente y
podamos así participar un día en la alabanza eterna del cielo. Por nuestro
Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu
Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
I VÍSPERAS
(Oración de la tarde)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al
Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
Himno: HOY ROMPE LA CLAUSURA
Hoy rompe la clausura
del surco empedernido
el grano en él hundido
por nuestra mano dura;
y hoy da su flor primera
la rama sin pecado
del árbol mutilado
por nuestra mano fiera.
Hoy triunfa el buen Cordero
que, en esta tierra impía,
se dio con alegría
por el rebaño entero;
y hoy junta su extraviada
majada y la conduce
al sitio en que reluce
la luz resucitada.
Hoy surge, viva y fuerte,
segura y vencedora,
la Vida que hasta ahora
yacía en honda muerte;
y hoy alza del olvido
sin fondo y de la nada
al alma rescatada
y al mundo redimido. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Desead la paz a Jerusalén.
Salmo 121 LA CIUDAD SANTA DE JERUSALÉN
¡Qué alegría cuando me dijeron:
«Vamos a la casa del Señor»!
Ya están pisando nuestros pies
tus umbrales, Jerusalén.
Jerusalén está fundada
como ciudad bien compacta.
Allá suben las tribus,
las tribus del Señor,
según la costumbre de Israel,
a celebrar el nombre del Señor;
en ella están los tribunales de justicia
en el palacio de David.
Desead la paz a Jerusalén:
«Vivan seguros los que te aman,
haya paz dentro de tus muros,
seguridad en tus palacios.»
Por mis hermanos y compañeros,
voy a decir: «La paz contigo.»
Por la casa del Señor, nuestro Dios,
te deseo todo bien.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Desead la paz a Jerusalén.
Ant 2. Desde la aurora hasta la noche mi
alma aguarda al Señor.
Salmo 129 - DESDE LO HONDO A TI GRITO, SEÑOR.
Desde lo hondo a ti grito, Señor;
Señor, escucha mi voz;
estén tus oídos atentos
a la voz de mi súplica.
Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?
Pero de ti procede el perdón,
y así infundes respeto.
Mi alma espera en el Señor,
espera en su palabra;
mi alma aguarda al Señor,
más que el centinela la aurora.
Aguarde Israel al Señor,
como el centinela la aurora;
porque del Señor viene la misericordia,
la redención copiosa;
y él redimirá a Israel
de todos sus delitos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Desde la aurora hasta la noche mi
alma aguarda al Señor.
Ant 3. Al nombre de Jesús toda rodilla se
doble en el cielo y en la tierra. Aleluya.
Cántico: CRISTO, SIERVO DE DIOS, EN SU MISTERIO PASCUAL - Flp 2,
6-11
Cristo, a pesar de su condición divina,
no hizo alarde de su categoría de Dios,
al contrario, se anonadó a sí mismo,
y tomó la condición de esclavo,
pasando por uno de tantos.
Y así, actuando como un hombre cualquiera,
se rebajó hasta someterse incluso a la muerte
y una muerte de cruz.
Por eso Dios lo levantó sobre todo
y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre»;
de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble
en el cielo, en la tierra, en el abismo
y toda lengua proclame:
Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Al nombre de Jesús toda rodilla se
doble en el cielo y en la tierra. Aleluya.
LECTURA BREVE 2Pe 1, 19-21
Tenemos confirmada la palabra profética, a la que hacéis bien en prestar
atención, como a lámpara que brilla en lugar oscuro, hasta que despunte el día
y salga el lucero de la mañana en vuestro corazón. Ante todo habéis de saber
que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada; pues nunca
fue proferida alguna por voluntad humana, sino que, llevados del Espíritu Santo,
hablaron los hombres de parte de Dios.
RESPONSORIO BREVE
V. De la salida del sol hasta su ocaso, alabado sea el nombre del
Señor.
R. De la salida del sol hasta su ocaso, alabado
sea el nombre del Señor.
V. Su gloria se eleva sobre los cielos.
R. Alabado sea el nombre del Señor.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo
R. De la salida del sol hasta su ocaso, alabado
sea el nombre del Señor.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Abriré mis labios para hablar en parábolas; declararé cosas que
han estado ocultas desde la creación del mundo.
Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Abriré mis labios para hablar en
parábolas; declararé cosas que han estado ocultas desde la creación del mundo.
PRECES
Invoquemos a Cristo, alegría de cuantos se refugian en él, y
digámosle:
Míranos y escúchanos, Señor.
Testigo fiel y primogénito de entre los muertos, tú que nos purificaste con tu
sangre
no permitas que olvidemos nunca tus beneficios.
Haz que aquellos a quienes elegiste como ministros de tu Evangelio
sean siempre fieles y celosos dispensadores de los misterios del reino.
Rey de la paz, concede abundantemente tu Espíritu a los que gobiernan las
naciones
para que cuiden con interés de los pobres y postergados.
Sé ayuda para cuantos son víctimas de cualquier segregación por causa de su
raza, color, condición social, lengua o religión
y haz que todos reconozcan su dignidad y respeten sus derechos.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
A los que han muerto en tu amor dales también parte en tu felicidad
con María y con todos tus santos.
Porque Jesús ha resucitado, todos somos hijos de Dios; por eso nos atrevemos a
decir:
Padre nuestro...
ORACION
Mira con misericordia a estos tus hijos, Señor, y multiplica tu
gracia sobre nosotros, para que, fervorosos en la fe, la esperanza y el amor,
perseveremos en el fiel cumplimiento de tus mandamientos. Por nuestro Señor
Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y
es Dios, por los siglos de los siglos. Amén
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
LAS LECTURAS DEL SABADO 27 DE ENERO 2024
*Lecturas del Sábado de la 3ª semana del Tiempo
Ordinario*
Sábado, 27 de enero de 2024
Primera
lectura
Lectura
del segundo libro de Samuel (12,1-7a.10-17):
En aquellos días, el Señor envió a Natán a David.
Entró Natán ante el rey y le dijo: «Había dos hombres en un pueblo, uno rico y
otro pobre. El rico tenía muchos rebaños de ovejas y bueyes; el pobre sólo
tenía una corderilla que había comprado; la iba criando, y ella crecía con él y
con sus hijos, comiendo de su pan, bebiendo de su vaso, durmiendo en su regazo:
era como una hija. Llegó una visita a casa del rico, y no queriendo perder una
oveja o un buey, para invitar a su huésped, cogió la cordera del pobre y
convidó a su huésped.»
David se puso furioso contra aquel hombre y dijo a Natán: «Vive Dios, que el
que ha hecho eso es reo de muerte. No quiso respetar lo del otro; pues pagará
cuatro veces el valor de la cordera.»
Natán dijo a David: «¡Eres tú! Pues bien, la espada no se apartará nunca de tu
casa; por haberme despreciado, quedándote con la mujer de Urías, el hitita, y
matándolo a él con la espada amoníta. Asi dice el Señor: "Yo haré que de
tu propia casa nazca tu desgracia; te arrebataré tus mujeres y ante tus ojos se
las daré a otro, que se acostará con ellas a la luz del sol que nos alumbra. Tú
lo hiciste a escondidas, yo lo haré ante todo Israel, en pleno día."»
David respondió a Natán: «¡He pecado contra el Señor!»
Natán le dijo: «El Señor ha perdonado ya tu pecado, no morirás. Pero, por haber
despreciado al Señor con lo que has hecho, el hijo que te ha nacido morirá.»
Natán marchó a su casa. El Señor hirió al niño que la mujer de Urías había dado
a David, y cayó gravemente enfermo. David pidió a Dios por el niño, prolongó su
ayuno y de noche se acostaba en el suelo. Los ancianos de su casa intentaron
levantarlo, pero él se negó y no quiso comer nada con ellos.
Palabra de Dios
Salmo
Sal
50,12-13.14-15.16-17
R/. Oh
Dios, crea en mí un corazón puro
Oh Dios, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu. R/.
Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso:
enseñaré a los malvados tus caminos,
los pecadores volverán a ti. R/.
¡Líbrame de la sangre, oh Dios,
Dios, Salvador mío,
y cantará mi lengua tu justicia.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza. R/.
*Lecturas del Sábado de la 3ª semana del Tiempo
Ordinario*
Sábado, 27 de enero de 2024
Evangelio
*Lectura
del santo evangelio según san Marcos (4,35-41)*
Un día, al atardecer, dijo Jesús a sus discípulos: «Vamos a la
otra orilla.»
Dejando a la gente, se lo llevaron en barca, como estaba; otras barcas lo
acompañaban. Se levantó un fuerte huracán, y las olas rompían contra la barca
hasta casi llenarla de agua. Él estaba a popa, dormido sobre un almohadón.
Lo despertaron, diciéndole: «Maestro, ¿no te importa que nos hundamos?»
Se puso en pie, increpó al viento y dijo al lago: «¡Silencio, cállate!»
El viento cesó y vino una gran calma.
Él les dijo: «¿Por qué sois tan cobardes? ¿Aún no tenéis fe?»
Se quedaron espantados y se decían unos a otros: «¿Pero quién es éste? ¡Hasta
el viento y las aguas le obedecen!»
Palabra del Señor
*Que la Paz del Señor llegue primero a
vuestros corazones antes que mis palabras*
(Lo despertaron, diciéndole:
«Maestro, ¿no te importa que nos hundamos?» Se puso en pie, increpó al viento y
dijo al lago: «¡Silencio, cállate!» El viento cesó y vino una gran calma)
*En
algunos momentos en medio de todos nuestros afanes diario, que tenemos que
retirarnos a un lugares donde nos podamos encontrar con el silencio, con la
tranquilidad, con la naturaleza, aunque sea en nuestras propia casas o en los
lugares donde vivimos, tenemos que crear esos espacios o esos lugares para
nuestro bien. Un día, Jesús estaba agotado y dijo a sus discípulos: Vamos a la
otra orilla. Ellos se lo llevaron en barca. Se levantó un fuerte huracán. Él
estaba dormido lo despertaron: Maestro, ¿no te importa que nos hundamos? Jesús en
pie, y dijo al lago: ¡Silencio, cállate!» También nosotros tenemos nuestros huracanes
interiores, que hacen que se agiten nuestros lagos interiores, y nos llenamos
de miedos, y de preocupaciones; pero tenemos la firme seguridad de que Jesús, siempre
va dentro de nosotros, y podemos llamarlo cuando algo nos está bien en nuestra
vida. Jesús siempre está para nosotros, no tengamos miedo de llamarlo, él mandará
a callar el miedo, que en algunos momentos nos aterra. Dejémonos sorprender por
el Señor, porque a él ¡Hasta el viento y las aguas le obedecen!*
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
jueves, 25 de enero de 2024
MARCOS 4,26-34 CICLO B
*Lecturas del Viernes de la 3ª semana del Tiempo
Ordinario*
Viernes, 26 de enero de 2024
Evangelio
*Lectura
del santo evangelio según san Marcos (4,26-34)*
En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «El reino de Dios se parece a un hombre
que echa simiente en la tierra. Él duerme de noche y se levanta de mañana; la
semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo. La tierra va produciendo
la cosecha ella sola: primero los tallos, luego la espiga, después el grano. Cuando
el grano está a punto, se mete la hoz, porque ha llegado la siega.»
Dijo también: «¿Con qué podemos comparar el reino de Dios? ¿Qué parábola
usaremos? Con un grano de mostaza: al sembrarlo en la tierra es la semilla más
pequeña, pero después brota, se hace más alta que las demás hortalizas y echa
ramas tan grandes que los pájaros pueden cobijarse y anidar en ellas.»
Con muchas parábolas parecidas les exponía la palabra, acomodándose a su
entender. Todo se lo exponía con parábolas, pero a sus discípulos se lo
explicaba todo en privado.
Palabra del Señor
*Que la Paz del Señor llegue primero a
vuestros corazones antes que mis palabras*
*(Es la
semilla más pequeña, pero después de sembrada crece, se hace más alta que las
demás)*
*El
amor es algo tan pequeño, pero con el tiempo va en aumento va creciendo. El
Señor nos está mostrando hasta qué punto debe crecer el amor de Dios dentro de
nosotros. Cuando el amor va en crecimiento es muy importante. Y cuando el amor llega
a su punto más elevado, es cuando es amor nos lleva a la capacidad de “Dar la
vida por nuestros enemigo, dar la vida por los que nos odian y dicen con
mentira toda clase de mal sobre nosotros. Cuando nuestro amor viene de Jesús
crucificado, de Jesús maltratado, de Jesús humillado, de Jesús azotado, cuando
nuestro amor viene de ese Jesús que dijo en la cruz padre perdónalos, estamos
creciendo de una manera tal que podremos desea el bien, a quién nos ha hecho un
mal”. Ese es el amor del reino de lo cielo, ese es el amor del justo, por los
injustos*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAS LAUDES Y LAS VISPERAS DEL VIERNES 26
*LAS LAUDES Y
LAS VISPERAS*
Abre, Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de
todos los pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y
enciende mi sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar este
Oficio, y merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por
Cristo nuestro Señor. Amén
*TIEMPO ORDINARIO VIERNES DE LA SEMANA III*
Del común de pastores para un santo obispo. Salterio III
26 de enero
*SANTOS TIMOTEO Y TITO, obispos. (MEMORIA)*
Timoteo y Tito, discípulos y colaboradores del apóstol Pablo, presidieron las Iglesias
de Éfeso y Creta, respectivamente. Ellos fueron los destinatarios de las cartas
llamadas «pastorales», cartas llenas de excelentes recomendaciones para la
formación de pastores y fieles.
LAUDES
(Oración de la mañana)
INVITATORIO
(Si Laudes no es la primera oración del día
se sigue el esquema del Invitatorio explicado en el Oficio de Lectura)
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza
Ant. Venid, adoremos a Cristo, Pastor
supremo.
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Venid, adoremos a Cristo, Pastor
supremo.
Himno: CRISTO, CABEZA, REY DE LOS PASTORES.
Cristo, cabeza, rey de los pastores,
el pueblo entero, madrugando a fiesta,
canta a la gloria de tu sacerdote
himnos sagrados.
Con abundancia de sagrado crisma,
la unción profunda de tu Santo Espíritu
lo armó guerrero y lo nombró en la Iglesia
jefe del pueblo.
El fue pastor y forma del rebaño,
luz para el ciego, báculo del pobre,
padre común, presencia providente,
todo de todos.
Tú que coronas sus merecimientos,
danos la gracia de imitar su vida,
y al fin, sumisos a su magisterio,
danos su gloria. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Contra ti, contra ti solo pequé, Señor; ten misericordia de mí.
Salmo 50 - CONFESIÓN DEL PECADOR ARREPENTIDO
Misericordia, Dios mío, por tu bondad;
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado.
Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti solo pequé,
cometí la maldad que aborreces.
En la sentencia tendrás razón,
en el juicio brillará tu rectitud.
Mira, que en la culpa nací,
pecador me concibió mi madre.
Te gusta un corazón sincero,
y en mi interior me inculcas sabiduría.
Rocíame con el hisopo: quedaré limpio;
lávame: quedaré más blanco que la nieve.
Hazme oír el gozo y la alegría,
que se alegren los huesos quebrantados.
Aparta de mi pecado tu vista,
borra en mí toda culpa.
¡Oh Dios!, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu.
Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso:
enseñaré a los malvados tus caminos,
los pecadores volverán a ti.
Líbrame de la sangre, ¡oh Dios,
Dios, Salvador mío!,
y cantará mi lengua tu justicia.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza.
Los sacrificios no te satisfacen;
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado:
un corazón quebrantado y humillado
tú no lo desprecias.
Señor, por tu bondad, favorece a Sión,
reconstruye las murallas de Jerusalén:
entonces aceptarás los sacrificios rituales,
ofrendas y holocaustos,
sobre tu altar se inmolarán novillos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Contra ti, contra ti solo pequé,
Señor; ten misericordia de mí.
Ant 2. Reconocemos, Señor, nuestra
impiedad; hemos pecado contra ti.
Cántico: LAMENTACIÓN DEL PUEBLO EN TIEMPO DE HAMBRE Y DE GUERRA - Jr
14,17-21
Mis ojos se deshacen en lágrimas,
día y noche no cesan:
por la terrible desgracia de la doncella de mi pueblo,
una herida de fuertes dolores.
Salgo al campo: muertos a espada;
entro en la ciudad: desfallecidos de hambre;
tanto el profeta como el sacerdote
vagan sin sentido por el país.
¿Por qué has rechazado del todo a Judá?
¿tiene asco tu garganta de Sión?
¿Por que nos has herido sin remedio?
Se espera la paz, y no hay bienestar,
al tiempo de la cura sucede la turbación.
Señor, reconocemos nuestra impiedad,
la culpa de nuestros padres,
porque pecamos contra ti.
No nos rechaces, por tu nombre,
no desprestigies tu trono glorioso;
recuerda y no rompas tu alianza con nosotros.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Reconocemos, Señor, nuestra
impiedad; hemos pecado contra ti.
Ant 3. El Señor es Dios y nosotros somos
su pueblo y ovejas de su rebaño.
Salmo 99 - ALEGRÍA DE LOS QUE ENTRAN EN EL TEMPLO.
Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en su presencia con aclamaciones.
Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño.
Entrad por sus puertas con acción de gracias,
por sus atrios con himnos,
dándole gracias y bendiciendo su nombre:
«El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades.»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El Señor es Dios y nosotros somos
su pueblo y ovejas de su rebaño.
LECTURA BREVE Hb 13, 7-9a
Acordaos de aquellos superiores vuestros que os expusieron la palabra de Dios:
reflexionando sobre el desenlace de su vida, imitad su fe. Jesucristo es el
mismo hoy que ayer, y para siempre. No os dejéis extraviar por doctrinas
llamativas y extrañas.
RESPONSORIO BREVE
V. Sobre tus murallas, Jerusalén, he colocado centinelas.
R. Sobre tus murallas, Jerusalén, he colocado
centinelas.
V. Ni de día ni de noche dejarán de anunciar el
nombre del Señor.
R. He colocado centinelas.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
R. Sobre tus murallas, Jerusalén, he colocado
centinelas.
V. El
Señor nos instruirá en sus caminos.
R. Y marcharemos por sus sendas.
PRIMERA LECTURA
Del libro del Génesis 24, 33-41. 49-67
ISAAC TOMA POR ESPOSA A REBECA
En aquellos días, cuando ofrecieron de comer al
criado de Abraham, él rehusó:
«No comeré hasta explicar mi asunto.»
Y le dijeron:
«Habla.»
Entonces él comenzó:
«Soy criado de Abraham. El Señor ha bendecido inmensamente a mi amo y lo ha
hecho rico; le ha dado ovejas y vacas, oro y plata, siervos y siervas, camellos
y asnos; Sara, la mujer de mi amo, siendo ya vieja, le ha dado un hijo, que lo
hereda todo. Mi amo me tomó juramento:
"Cuando le busques mujer a mi hijo, no la escogerás de los cananeos, en
cuya tierra habito, sino que irás a casa de mi padre y mis parientes, y allí le
buscarás mujer a mi hijo."
Yo le contesté:
"¿Y si la mujer no quiere venir conmigo?"
Él replicó:
"El Señor, en cuya presencia me muevo, enviará su ángel contigo, dará
éxito a tu empresa, y encontrarás mujer para mi hijo en la casa de mi padre y
mis parientes. Pero quedarás libre del juramento si, llegado a casa de mis
parientes, no te la quieren dar; entonces quedarás libre del juramento."
Por tanto, si queréis ser leales y sinceros con mi amo, decídmelo y, si no,
decídmelo también, para actuar en consecuencia.»
Labán y Betuel le contestaron:
«El asunto viene del Señor, nosotros no podemos responderte bien o mal. Ahí
tienes a Rebeca, tómala y vete; y sea la mujer del hijo de tu amo, como el
Señor ha dicho.»
Cuando el criado de Abraham oyó esto, se postró en tierra ante el Señor.
Después, sacó ajuar de plata y oro y vestidos, y se los ofreció a Rebeca; y
ofreció regalos al hermano y a la madre. Comieron y bebieron él y sus
compañeros, y, a la mañana siguiente, se levantaron y dijeron:
«Dejadme volver a mi amo.»
El hermano y la madre replicaron:
«Deja que la chica se quede con nosotros unos diez días, después se marchará.»
Pero él replicó:
«No me detengáis, después que el Señor ha dado éxito a mi viaje: dejadme volver
a mi amo.»
Ellos dijeron:
«Vamos a llamar a la chica y a preguntarle su opinión.»
Llamaron a Rebeca y le preguntaron: «¿Quieres ir con este hombre?»
Ella respondió:
«Sí.»
Entonces, despidieron a Rebeca y a su nodriza, al criado de Abraham y a sus
compañeros. Y bendijeron a Rebeca:
«Tú eres nuestra hermana: crece mil y mil veces, y que tu descendencia someta
el poder de sus enemigos.»
Rebeca y sus compañeras se levantaron, montaron en los camellos y siguieron al
hombre; y así se llevó a Rebeca el criado de Abraham.
Isaac se había trasladado del «Pozo del que vive y ve» al territorio del
Negueb. Una tarde salió a pasear por el campo y, alzando la vista, vio
acercarse unos camellos. También Rebeca alzó la vista y, al ver a Isaac, bajó
del camello y dijo al criado:
«¿Quién es aquel hombre que viene en dirección nuestra por el campo?»
Respondió el criado:
«Es mi amo.»
Y ella tomó el velo y se cubrió. El criado le contó a Isaac todo lo que había
hecho. Isaac introdujo a Rebeca en la tienda de Sara, su madre, la tomó por
esposa y, con su amor, se consoló de la muerte de su madre.
RESPONSORIO Ct 2, 13. 14; cf. Gn
24, 67
R. Levántate,
amada mía, y ven; déjame escuchar tu voz, * porque
es muy dulce tu hablar y gracioso tu semblante.
V. Isaac introdujo a Rebeca en la tienda de su
madre, la tomó por esposa y la amó.
R. Porque es muy dulce tu hablar y gracioso tu
semblante.
SEGUNDA LECTURA
De las Homilías de san Juan Crisóstomo, obispo
(Homilía 2 sobre las alabanzas de san Pablo: PG 50, 480-484)
HE COMBATIDO BIEN MI COMBATE
Pablo, encerrado en la cárcel, habitaba ya en el
cielo, y recibía los azotes y heridas con un agrado superior al de los que
conquistan el premio en los juegos; amaba los sufrimientos no menos que el
premio, ya que estos mismos sufrimientos, para él, equivalían al premio; por
esto, los consideraba como una gracia. Sopesemos bien lo que esto significa. El
premio consistía ciertamente en partir para estar con Cristo; en cambio,
quedarse en esta vida significaba el combate; sin embargo, el mismo anhelo de
estar con Cristo lo movía a diferir el premio, llevado del deseo del combate,
ya que lo juzgaba más necesario.
Comparando las dos cosas, el estar separado de Cristo representaba para él el
combate y el sufrimiento, más aún, el máximo combate y el máximo sufrimiento.
Por el contrario, estar con Cristo representaba el premio sin comparación; con
todo, Pablo, por amor a Cristo, prefiere el combate al premio.
Alguien quizá dirá que todas estas dificultades él las tenía por suaves, por su
amor a Cristo. También yo lo admito, ya que todas aquellas cosas, que para
nosotros son causa de tristeza, en él engendraban el máximo deleite. Y ¿para
qué recordar las dificultades y tribulaciones? Su gran aflicción le hacía
exclamar: ¿Quién sufre angustias sin que yo las comparta? ¿Quién es impugnado
por el enemigo sin que esté yo en ascuas?
Os ruego que no sólo admiréis, sino que también imitéis este magnífico ejemplo
de virtud: así podremos ser partícipes de su corona.
Y si alguien se admira de esto que hemos dicho, a saber, que el que posea unos
méritos similares a los de Pablo obtendrá una corona semejante a la suya, que
atienda a las palabras del mismo Apóstol: He combatido bien mi combate, he
corrido hasta la meta, he mantenido la fe. Ahora me aguarda la corona merecida,
que el Señor, justo juez, me otorgará aquel día; y no sólo a mí, sino también a
todos los que hayan esperado con amor su venida. ¿Te das cuenta de cómo nos
invita a todos a tener parte en su misma gloria?
Así pues, ya que a todos nos aguarda una misma corona de gloria, procuremos
hacernos dignos de los bienes que tenemos prometidos.
Y no sólo debemos considerar en el Apóstol la magnitud y excelencia de sus
virtudes y su pronta y robusta disposición de ánimo, por las que mereció llegar
a un premio tan grande, sino que hemos de pensar también que su naturaleza era
en todo igual a la nuestra; de este modo, las cosas más arduas nos parecerán
fáciles y llevaderas y, esforzándonos en este breve tiempo de nuestra vida, alcanzaremos
aquella corona incorruptible e inmortal, por la gracia y la misericordia de
nuestro Señor Jesucristo, a quien pertenece la gloria y el imperio ahora y
siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
RESPONSORIO 1Tm 6, 11-12; Tt 2,
1
R. Como hombre
de Dios que eres, corre al alcance de la justicia, de la piedad, de la fe, de
la caridad, de la paciencia en el sufrimiento, de la dulzura. * Combate
el buen combate de la fe, conquista la vida eterna.
V. Enseña lo que es conforme a la sana doctrina.
R. Combate el buen combate de la fe, conquista la
vida eterna.
*Lecturas del Viernes de la 3ª semana del Tiempo
Ordinario*
Viernes, 26 de enero de 2024
Evangelio
*Lectura
del santo evangelio según san Marcos (4,26-34)*
En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «El reino de Dios se parece a un hombre
que echa simiente en la tierra. Él duerme de noche y se levanta de mañana; la
semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo. La tierra va produciendo
la cosecha ella sola: primero los tallos, luego la espiga, después el grano. Cuando
el grano está a punto, se mete la hoz, porque ha llegado la siega.»
Dijo también: «¿Con qué podemos comparar el reino de Dios? ¿Qué parábola
usaremos? Con un grano de mostaza: al sembrarlo en la tierra es la semilla más
pequeña, pero después brota, se hace más alta que las demás hortalizas y echa
ramas tan grandes que los pájaros pueden cobijarse y anidar en ellas.»
Con muchas parábolas parecidas les exponía la palabra, acomodándose a su
entender. Todo se lo exponía con parábolas, pero a sus discípulos se lo
explicaba todo en privado.
Palabra del Señor
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Ant. Proclama la palabra, insiste con oportunidad o sin ella, persuade,
reprende, exhorta, armado de toda paciencia y doctrina.
Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR
Lc 1, 68-79
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Proclama la palabra, insiste con
oportunidad o sin ella, persuade, reprende, exhorta, armado de toda paciencia y
doctrina.
PRECES
Demos gracias a Cristo, el buen pastor que entregó la vida por sus
ovejas, y supliquémosle diciendo:
Apacienta a tu pueblo, Señor.
Señor Jesucristo, tú que en los santos pastores nos has revelado tu
misericordia y tu amor,
haz que, por ellos, continúe llegando a nosotros tu acción misericordiosa.
Señor Jesucristo, tú que a través de los santos pastores sigues siendo el único
pastor de tu pueblo,
no dejes de guiarnos siempre por medio de ellos.
Señor Jesucristo, tú que por medio de los santos pastores eres el médico de los
cuerpos y de las almas,
haz que nunca falten en tu Iglesia los ministros que nos guíen por las sendas
de una vida santa.
Señor Jesucristo, tú que has adoctrinado a la Iglesia con la prudencia y el
amor de los santos,
haz que, guiados por nuestros pastores, progresemos en la santidad.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Oremos confiadamente al Padre, como Cristo nos enseñó:
Padre nuestro...
ORACION
Señor Dios nuestro, que concediste a los santos Timoteo y Tito
vivir de manera semejante a los apóstoles, haz que, ayudados por su
intercesión, vivamos en este mundo justa y piadosamente y alcancemos después tu
reino eterno. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo
en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
VÍSPERAS
(Oración de la tarde)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al
Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
Himno: CANTEMOS AL SEÑOR CON ALEGRÍA.
Cantemos al Señor con alegría,
unidos a la voz del pastor santo;
demos gracias a Dios, que es luz y guía,
solícito pastor de su rebaño.
Es su voz y su amor el que nos llama
en la voz del pastor que él ha elegido,
es su amor infinito el que nos ama
en la entrega y amor de este otro cristo.
Conociendo en la fe su fiel presencia,
hambrientos de verdad y luz divina,
sigamos al pastor que es providencia
de pastos abundantes que son vida.
Apacienta, Señor, guarda a tus hijos,
manda siempre a tu mies trabajadores;
cada aurora, a la puerta del aprisco,
nos aguarde el amor de tus pastores. Amén.
SALMODIA
Ant 1. El Señor es grande, nuestro dueño más que todos los dioses.
Salmo 134 I - HIMNO A DIOS POR SUS MARAVILLAS
Alabad el nombre del Señor,
alabadlo, siervos del Señor,
que estáis en la casa del Señor,
en los atrios de la casa de nuestro Dios.
Alabad al Señor porque es bueno,
tañed para su nombre, que es amable.
Porque él se escogió a Jacob,
a Israel en posesión suya.
Yo sé que el Señor es grande,
nuestro dueño más que todos los dioses.
El Señor todo lo que quiere lo hace:
en el cielo y en la tierra,
en los mares y en los océanos.
Hace subir las nubes desde el horizonte,
con los relámpagos desata la lluvia,
suelta a los vientos de sus silos.
Él hirió a los primogénitos de Egipto,
desde los hombres hasta los animales.
Envió signos y prodigios
—en medio de ti, Egipto—
contra el Faraón y sus ministros.
Hirió de muerte a pueblos numerosos,
mató a reyes poderosos:
a Sijón, rey de los amorreos;
a Hog, rey de Basán,
y a todos los reyes de Canaán.
Y dio su tierra en heredad,
en heredad a Israel, su pueblo.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El Señor es grande, nuestro dueño
más que todos los dioses.
Ant 2. Casa de Israel, bendice al Señor;
tañed para su nombre, que es amable.
Salmo 134 II.
Señor, tu nombre es eterno;
Señor, tu recuerdo de edad en edad.
Porque el Señor gobierna a su pueblo
y se compadece de sus siervos.
Los ídolos de los gentiles son oro y plata,
hechura de manos humanas:
tienen boca y no hablan,
tienen ojos y no ven,
tienen orejas y no oyen,
no hay aliento en sus bocas.
Sean lo mismo los que los hacen,
cuantos confían en ellos.
Casa de Israel, bendice al Señor;
casa de Aarón, bendice al Señor;
casa de Leví, bendice al Señor;
fieles del Señor, bendecid al Señor.
Bendito en Sión el Señor,
que habita en Jerusalén.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Casa de Israel, bendice al Señor;
tañed para su nombre, que es amable.
Ant 3. Vendrán todas las naciones y se
postrarán en tu acatamiento, Señor.
Cántico: CANTO DE LOS VENCEDORES Ap 15, 3-4
Grandes y maravillosas son tus obras,
Señor, Dios omnipotente,
justos y verdaderos tus caminos,
¡oh Rey de los siglos!
¿Quién no temerá, Señor,
y glorificará tu nombre?
Porque tú solo eres santo,
porque vendrán todas las naciones
y se postrarán en tu acatamiento,
porque tus juicios se hicieron manifiestos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Vendrán todas las naciones y se
postrarán en tu acatamiento, Señor.
LECTURA BREVE 1Pe 5, 1-4
A los presbíteros en esa comunidad, yo, presbítero
como ellos, testigo de los sufrimientos de Cristo y partícipe de la gloria que
va a descubrirse, os exhorto: Sed pastores del rebaño de Dios a vuestro cargo,
gobernándolo, no a la fuerza, sino de buena gana, como Dios quiere, no por
sórdida ganancia, sino con generosidad, no como dominadores sobre la heredad de
Dios, sino convirtiéndoos en modelos del rebaño. Y, cuando aparezca el supremo
Pastor, recibiréis la corona de gloria que no se marchita.
RESPONSORIO BREVE
V. Éste es el que ama a sus hermanos, el que ora mucho por su pueblo.
R. Éste es el que ama a sus hermanos, el que ora
mucho por su pueblo.
V. El que entregó su vida por sus hermanos.
R. El que ora mucho por su pueblo.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
R. Éste es el que ama a sus hermanos, el que ora
mucho por su pueblo.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Vivamos con justicia y religiosidad, aguardando la feliz esperanza
y la manifestación del Señor.
Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Vivamos con justicia y
religiosidad, aguardando la feliz esperanza y la manifestación del Señor.
PRECES
Glorifiquemos a Cristo, constituido pontífice en favor de los
hombres en lo que se refiere a Dios, y supliquémosle humildemente diciendo:
Salva a tu pueblo, Señor.
Tú que por medio de pastores santos y eximios has glorificado a tu Iglesia,
haz que todos los cristianos resplandezcan por su virtud.
Tú que por la oración de los santos pastores, que a semejanza de Moisés oraban
por el pueblo, perdonaste los pecados de tus fieles,
purifica y santifica también ahora a la santa Iglesia por la intercesión de los
santos.
Tú que de entre los fieles elegiste a los santos pastores y, por tu Espíritu,
los consagraste como ministros en bien de sus hermanos,
llena también de tu Espíritu a todos los pastores del pueblo de Dios.
Tú que fuiste la heredad de los santos pastores,
no permitas que ninguno de los que fueron adquiridos por tu sangre viva alejado
de ti.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Tú que por medio de los pastores de la Iglesia das la vida eterna a tus ovejas
para que nadie las arrebate de tu mano,
salva a los difuntos, por quienes entregaste tu vida.
Digamos juntos la oración que Cristo nos enseñó como modelo de toda oración:
Padre nuestro...
ORACION
Señor Dios nuestro, que concediste a los santos Timoteo y Tito
vivir de manera semejante a los apóstoles, haz que, ayudados por su
intercesión, vivamos en este mundo justa y piadosamente y alcancemos después tu
reino eterno. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo
en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.






