Musica Para el Alma
jueves, 20 de agosto de 2026
MATEO 2234-40 CICLO A
Evangelio del Viernes de la XX Semana del Tiempo Ordinario
21 Ago 2026
*Lectura del santo evangelio según san Mateo (22,34-40)*
En aquel tiempo, los fariseos, al oír que Jesús
había hecho callar a los saduceos, formaron grupo, y uno de ellos, que era
experto en la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿cuál es el
mandamiento principal de la Ley?»
Él le dijo: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma,
con todo tu ser.» Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es
semejante a él: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo.» Estos dos mandamientos
sostienen la Ley entera y los profetas.»
Palabra del Señor
*Que la
Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*
(Amarás a tu prójimo como a ti
mismo).
*Ser
cristiano implica hacer oración, alabar y dar toda honra y gloria a Dios,
bendecir al Señor en todo tiempo y tener la seguridad de que todo, obra
para bien. También implica ayunar, acoger al que sufre y visitar a las personas
que se sienten tristes, solas y abandonadas. El gran Maestro, el
que tiene el poder de la vida, me quiere mostrar que a mi alrededor tengo
personas que no son de mi agrado, que no las soporto y que, en ocasiones, hago
lo posible por evitarlas, tratando de no hablarles ni saludarlas. Sin embargo,
debo pensar que esas personas que no me agradan son mi prójimo, y que mi Dios y
Señor está dentro de ellas, como también está dentro de mí. Jesús, el gran
Maestro y Señor, me hace ver que él está dentro de esas personas y me hace una
invitación que dice: «Amarás al prójimo como a ti
mismo». La única manera de entrar en ese amor es a través de las personas
que están a mi alrededor*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAUDES Y VISPERAS DEL VIERNES 21
*LAS LAUDES Y
LAS VISPERAS*
Abre, Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de
todos los pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y
enciende mi sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar
este Oficio, y merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por
Cristo nuestro Señor. Amén
TIEMPO ORDINARIO
VIERNES DE LA SEMANA XX
Del común de los pastores: para un santo papa. Salterio IV
21 de agosto
*SAN PIO X, papa. (MEMORIA)*
Nació en la aldea de Riese, situada en la región véneta, el año 1835. Primero
ejerció santamente como presbítero; más tarde fue obispo de Mantua y luego
patriarca de Venecia. El Año 1903 fue elegido papa. Adoptó como lema de su
pontificado: «Instaurare omnia in Christo», consigna por la que trabajó
intensamente con sencillez de espíritu, pobreza y fortaleza, dando así un nuevo
incremento a la vida de la Iglesia. Tuvo que luchar también contra los errores
doctrinales que en ella se infiltraban. Murió el día 20 de agosto del año 1914.
LAUDES
(Oración de la mañana)
INVITATORIO
(Si Laudes no es la primera oración del día
se sigue el esquema del Invitatorio explicado en el Oficio de Lectura)
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza
Ant. Venid, adoremos a Cristo, Pastor
supremo.
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Venid, adoremos a Cristo, Pastor
supremo.
Himno: CRISTO, CABEZA, REY DE LOS PASTORES.
Cristo, cabeza, rey de los pastores,
el pueblo entero, madrugando a fiesta,
canta a la gloria de tu sacerdote
himnos sagrados.
Con abundancia de sagrado crisma,
la unción profunda de tu Santo Espíritu
lo armó guerrero y lo nombró en la Iglesia
jefe del pueblo.
El fue pastor y forma del rebaño,
luz para el ciego, báculo del pobre,
padre común, presencia providente,
todo de todos.
Tú que coronas sus merecimientos,
danos la gracia de imitar su vida,
y al fin, sumisos a su magisterio,
danos su gloria. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con
Espíritu firme.
Salmo 50 - CONFESIÓN DEL PECADOR ARREPENTIDO
Misericordia, Dios mío, por tu bondad;
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado.
Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti solo pequé,
cometí la maldad que aborreces.
En la sentencia tendrás razón,
en el juicio brillará tu rectitud.
Mira, que en la culpa nací,
pecador me concibió mi madre.
Te gusta un corazón sincero,
y en mi interior me inculcas sabiduría.
Rocíame con el hisopo: quedaré limpio;
lávame: quedaré más blanco que la nieve.
Hazme oír el gozo y la alegría,
que se alegren los huesos quebrantados.
Aparta de mi pecado tu vista,
borra en mí toda culpa.
¡Oh Dios!, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu.
Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso:
enseñaré a los malvados tus caminos,
los pecadores volverán a ti.
Líbrame de la sangre, ¡oh Dios,
Dios, Salvador mío!,
y cantará mi lengua tu justicia.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza.
Los sacrificios no te satisfacen;
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado:
un corazón quebrantado y humillado
tú no lo desprecias.
Señor, por tu bondad, favorece a Sión,
reconstruye las murallas de Jerusalén:
entonces aceptarás los sacrificios rituales,
ofrendas y holocaustos,
sobre tu altar se inmolarán novillos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Oh Dios, crea en mí un corazón
puro, renuévame por dentro con Espíritu firme.
Ant 2. Alégrate, Jerusalén, porque en ti
serán congregados todos los pueblos.
Cántico: ACCIÓN DE GRACIAS POR LA LIBERACIÓN DEL PUEBLO - Tb 13,
10-15. 17-19
Anuncien todos los pueblos sus maravillas
y alábenle sus elegidos en Jerusalén,
la ciudad del Santo;
por las obras de tus hijos te azotará,
pero de nuevo se compadecerá
de los hijos de los justos.
Confiesa dignamente al Señor
y bendice al Rey de los siglos,
para que de nuevo sea en ti
edificado su tabernáculo con alegría,
para que alegre en ti a los cautivos
y muestre en ti su amor hacia los desdichados,
por todas las generaciones y generaciones.
Brillarás cual luz de lámpara
y todos los confines de la tierra vendrán a ti.
Pueblos numerosos vendrán de lejos
al nombre del Señor, nuestro Dios,
trayendo ofrendas en sus manos,
ofrendas para el rey del cielo.
Las generaciones de las generaciones
exultarán en ti.
Y benditos para siempre todos los que te aman.
Alégrate y salta de gozo por los hijos de los justos,
que serán congregados,
y al Señor de los justos bendecirán.
Dichosos los que te aman;
en tu paz se alegrarán.
Dichosos cuantos se entristecieron por tus azotes,
pues en ti se alegrarán
contemplando toda tu gloria,
y se regocijarán para siempre.
Bendice, alma mía, a Dios, rey grande,
porque Jerusalén con zafiros y esmeraldas
será reedificada,
con piedras preciosas sus muros
y con oro puro sus torres y sus almenas.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Alégrate, Jerusalén, porque en ti
serán congregados todos los pueblos.
Ant 3. Sión, alaba a tu Dios, que envía su
mensaje a la tierra.
Salmo 147 - RESTAURACIÓN DE JERUSALÉN.
Glorifica al Señor, Jerusalén;
alaba a tu Dios, Sión:
que ha reforzado los cerrojos de tus puertas
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti;
ha puesto paz en tus fronteras,
te sacia con flor de harina.
Él envía su mensaje a la tierra,
y su palabra corre veloz;
manda la nieve como lana,
esparce la escarcha como ceniza;
hace caer el hielo como migajas
y con el frío congela las aguas;
envía una orden, y se derriten;
sopla su aliento, y corren.
Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así,
ni les dio a conocer sus mandatos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Sión, alaba a tu Dios, que envía su
mensaje a la tierra.
LECTURA BREVE Hb 13, 7-9a
Acordaos de aquellos superiores vuestros que os expusieron la palabra de Dios:
reflexionando sobre el desenlace de su vida, imitad su fe. Jesucristo es el
mismo hoy que ayer, y para siempre. No os dejéis extraviar por doctrinas
llamativas y extrañas.
RESPONSORIO BREVE
V. Sobre tus murallas, Jerusalén, he colocado centinelas.
R. Sobre tus murallas, Jerusalén, he colocado
centinelas.
V. Ni de día ni de noche dejarán de anunciar el
nombre del Señor.
R. He colocado centinelas.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
R. Sobre tus murallas, Jerusalén, he colocado
centinelas.
V. Hijo
mío, haz caso de mi sabiduría.
R. Presta oído a mi inteligencia.
PRIMERA LECTURA
Del libro del Qohelet 8, 5-9, 10
CONSUELO DEL SABIO
El que guarda los mandamientos no experimenta el infortunio, y el corazón del
sabio sabe el cuándo y el cómo. Porque todo asunto tiene su cuándo y su cómo.
Pues es grande el peligro que acecha al hombre, ya que éste ignora lo que está
por venir, pues lo que está por venir ¿quién va a anunciárselo? No es el hombre
señor del viento. Tampoco tiene señorío sobre el día de la muerte, ni hay
evasión en la agonía, ni libra la maldad a sus autores. Todo esto tengo visto
al aplicar mi corazón a cuanto pasa bajo el sol, cuando el hombre domina al
hombre para causarle el mal.
Por ejemplo, he visto a gente mala llevada a la tumba. Partieron del lugar
santo, y se dio al olvido en la ciudad que hubiesen obrado de aquel modo.
¡Otro absurdo!: que no se ejecute en seguida la sentencia de la conducta del
malo, con lo que el corazón de los humanos se llena de deseos de hacer el mal; que
el pecador haga el mal cien veces, y se le den largas. Pues yo tenía entendido
que les va bien a los temerosos de Dios, a aquellos que ante su rostro temen, y
que no le va bien al malvado, ni alargará sus días como sombra el que no teme
ante el rostro de Dios.
Pues bien, un absurdo se da en la tierra: hay justos a quienes les sucede cual
corresponde a las obras de los malos, y malos a quienes sucede cual corresponde
a las obras de los buenos. Digo que éste es otro absurdo.
Y yo por mí alabo la alegría, ya que otra cosa buena no existe para el hombre
bajo el sol, si no es comer, beber y gozar; y eso es lo que le acompaña en sus
trabajos, en los días de su vida que Dios le ha dado bajo el sol.
Cuanto más apliqué mi corazón a estudiar la sabiduría y a contemplar el ajetreo
que se da sobre la tierra —pues ni de día ni de noche concilian los ojos el
sueño—, fui viendo que el ser humano no puede descubrir todas las obras de
Dios, las obras que se realizan bajo el sol. Por más que se afane el hombre en
buscar, no las descubre, y el mismo sabio, aunque diga saberlo, no es capaz de
descubrirlo.
Pues bien, a todo eso he aplicado mi corazón y todo lo he explorado, y he visto
que los justos y los sabios y sus obras están en manos de Dios. Y ni de amor ni
de odio saben los hombres nada; todo les resulta absurdo: como el que haya un
destino común para todos, para el justo y para el malvado, el puro y el
manchado, el que hace sacrificios y el que no los hace, así el bueno como el
pecador, el que jura como el que se recata de jurar.
Eso es lo peor de todo cuanto pasa bajo el sol: que haya un destino común para
todos, y así el corazón de los humanos está lleno de maldad y hay locura en sus
corazones mientras viven, y después... ¡con los muertos! Mientras uno sigue
unido a todos los vivientes hay algo seguro, pues vale más perro vivo que león
muerto. Porque los vivos saben que han de morir, pero los muertos no saben
nada, y no hay ya paga para ellos, pues se perdió su memoria. Tanto su amor,
como su odio, como sus celos ha tiempo que perecieron, y no tomarán parte nunca
jamás en todo lo que pasa bajo el sol.
Anda, come tu pan con alegría y bebe tu vino con alegre corazón, que Dios está
ya contento con tus obras. Lleva en todo tiempo vestidos de alegría y no falte
ungüento sobre tu cabeza. Goza de la vida con la mujer que amas, todo el
espacio de tu vana existencia que se te ha dado bajo el sol, ya que tal es tu
parte en la vida y en los afanes con que te afanas bajo el sol.
Cualquier cosa que esté a tu alcance el hacerla, hazla según tus fuerzas,
porque no existirá obra, ni razones, ni ciencia, ni sabiduría en el sheol a
donde te encaminas.
RESPONSORIO 1Co 2, 9-10; Qo 8, 17
R. Ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni vino a la
mente del hombre lo que Dios ha preparado para los que le aman. * Pero
a nosotros Dios nos lo ha revelado por su Espíritu, pues el Espíritu todo lo
penetra, hasta la profundidad de Dios.
V. El ser humano no puede descubrir todas las
obras de Dios.
R. Pero a nosotros Dios nos lo ha revelado por su Espíritu,
pues el Espíritu todo lo penetra, hasta la profundidad de Dios.
SEGUNDA LECTURA
De la Constitución apostólica Divino afflátu del papa san Pío
décimo
(AAS 3 [1911], 633-635)
LA VOZ DE LA IGLESIA QUE RESUENA DULCEMENTE
Es un hecho demostrado que los salmos, compuestos por inspiración divina, cuya
colección forma parte de las Sagradas Escrituras, ya desde los orígenes de la
Iglesia sirvieron admirablemente para fomentar la piedad de los fieles, que
ofrecían continuamente a Dios un sacrificio de alabanza, es decir, el tributo
de los labios que van bendiciendo su nombre, y que además, por una costumbre
heredada del antiguo Testamento, alcanzaron un lugar importante en la sagrada
liturgia y en el Oficio divino. De ahí nació lo que san Basilio llama «la voz
de la Iglesia», y la salmodia, calificada por nuestro antecesor Urbano octavo
como «hija de la himnodia que se canta asiduamente ante el trono de Dios y del
Cordero», y que, según el dicho de san Atanasio, enseña, sobre todo a las
personas dedicadas al culto divino, «cómo hay que alabar a Dios y cuáles son
las palabras más adecuadas» para ensalzarlo. Con relación a este tema, dice
bellamente san Agustín: «Para que el hombre alabara dignamente a Dios, Dios se
alabó a sí mismo; y, porque se dignó alabarse, por esto el hombre halló el modo
de alabarlo.»
Los salmos tienen, además, una eficacia especial para suscitar en las almas el
deseo de todas las virtudes. En efecto, «si bien es verdad que todas las partes
de la Escritura, tanto del antiguo como del nuevo Testamento, están inspiradas
por Dios y son útiles para instruir, según está escrito, sin embargo, el libro
de los salmos, como el paraíso en el que se hallan (los frutos) de todos los
demás (libros sagrados), prorrumpe en cánticos y, al salmodiar, pone de
manifiesto sus propios frutos junto con aquellos otros.» Estas palabras son
también de san Atanasio, quien añade asimismo: «A mi modo de ver, los salmos
vienen a ser como un espejo, en el que quienes salmodian se contemplan a sí
mismos y sus diversos sentimientos, y con esta sensación los recitan.» San
Agustín dice en el libro de sus Confesiones: «¡Cuánto lloré con tus himnos y
cánticos, conmovido intensamente por las voces de tu Iglesia que resonaba
dulcemente! A medida que aquellas voces se infiltraban en mis oídos, la verdad
se iba haciendo más clara en mi interior y me sentía inflamado en sentimientos
de piedad, y corrían las lágrimas, que me hacían mucho bien.»
En efecto, ¿quién dejará de conmoverse ante aquellas frecuentes expresiones de
los salmos en las que se ensalza de un modo tan elevado la inmensa majestad de
Dios, su omnipotencia, su inefable justicia, su bondad o clemencia y todos sus
demás infinitos atributos, dignos de alabanza? ¿En quién no encontrarán eco
aquellos sentimientos de acción de gracias por los beneficios recibidos de
Dios, o aquellas humildes y confiadas súplicas por los que se espera recibir, o
aquellos lamentos del alma que llora sus pecados? ¿Quién no se sentirá
inflamado de amor al descubrir la imagen esbozada de Cristo redentor, de quien
san Agustín «oía la voz en todos los salmos, ora salmodiando, ora gimiendo, ora
alegre por la esperanza, ora suspirando por la realidad»?
RESPONSORIO 1Ts 2, 4. 3
R. Así como hemos sido juzgados aptos por Dios
para confiarnos el Evangelio, así lo predicamos. * No
buscamos agradar a los hombres, sino a Dios.
V. Nuestra exhortación no procede del error, ni de
la impureza, ni con engaño.
R. No buscamos agradar a los hombres, sino a Dios.
Evangelio del Viernes de la XX
Semana del Tiempo Ordinario
21
Ago 2026
*Lectura
del santo evangelio según san Mateo (22,34-40)*
En
aquel tiempo, los fariseos, al oír que Jesús había hecho callar a los saduceos,
formaron grupo, y uno de ellos, que era experto en la Ley, le preguntó para
ponerlo a prueba: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?»
Él le dijo: «»Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma,
con todo tu ser.» Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es
semejante a él: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo.» Estos dos mandamientos
sostienen la Ley entera y los profetas.»
Palabra
del Señor
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Ant. No sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro
Padre quien habla por vosotros.
Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR
Lc 1, 68-79
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. No sois vosotros los que habláis,
sino el Espíritu de vuestro Padre quien habla por vosotros.
PRECES
Demos gracias a Cristo, el buen pastor que entregó la vida por sus
ovejas, y supliquémosle diciendo:
Apacienta a tu pueblo, Señor.
Señor Jesucristo, tú que en los santos pastores nos has revelado tu
misericordia y tu amor,
haz que, por ellos, continúe llegando a nosotros tu acción misericordiosa.
Señor Jesucristo, tú que a través de los santos pastores sigues siendo el único
pastor de tu pueblo,
no dejes de guiarnos siempre por medio de ellos.
Señor Jesucristo, tú que por medio de los santos pastores eres el médico de los
cuerpos y de las almas,
haz que nunca falten en tu Iglesia los ministros que nos guíen por las sendas
de una vida santa.
Señor Jesucristo, tú que has adoctrinado a la Iglesia con la prudencia y el
amor de los santos,
haz que, guiados por nuestros pastores, progresemos en la santidad.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Oremos confiadamente al Padre, como Cristo nos enseñó:
Padre nuestro...
ORACION
Dios todopoderoso y eterno, que, para defender la fe católica e
instaurar todas las cosas en Cristo, colmaste al papa san Pío décimo de
sabiduría divina y de fortaleza apostólica, concédenos que, dóciles a sus instrucciones
y ejemplos, consigamos la recompensa eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu
Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por
los siglos de los siglos. Amén
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
VÍSPERAS
(Oración de la tarde)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al
Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
Himno: CANTEMOS AL SEÑOR CON ALEGRÍA.
Cantemos al Señor con alegría,
unidos a la voz del pastor santo;
demos gracias a Dios, que es luz y guía,
solícito pastor de su rebaño.
Es su voz y su amor el que nos llama
en la voz del pastor que él ha elegido,
es su amor infinito el que nos ama
en la entrega y amor de este otro cristo.
Conociendo en la fe su fiel presencia,
hambrientos de verdad y luz divina,
sigamos al pastor que es providencia
de pastos abundantes que son vida.
Apacienta, Señor, guarda a tus hijos,
manda siempre a tu mies trabajadores;
cada aurora, a la puerta del aprisco,
nos aguarde el amor de tus pastores. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Día tras día te bendeciré, Señor, y explicaré tus proezas.
Salmo 144 I - HIMNO A LA GRANDEZA DE DIOS.
Te ensalzaré, Dios mío, mi rey;
bendeciré tu nombre por siempre jamás.
Día tras día te bendeciré
y alabaré tu nombre por siempre jamás.
Grande es el Señor, merece toda alabanza,
es incalculable su grandeza;
una generación pondera tus obras a la otra,
y le cuenta tus hazañas.
Alaban ellos la gloria de tu majestad,
y yo repito tus maravillas;
encarecen ellos tus temibles proezas,
y yo narro tus grandes acciones;
difunden la memoria de tu inmensa bondad,
y aclaman tus victorias.
El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus creaturas.
Que todas tus creaturas te den gracias, Señor,
que te bendigan tus fieles;
que proclamen la gloria de tu reinado,
que hablen de tus hazañas;
explicando tus proezas a los hombres,
la gloria y majestad de tu reinado.
Tu reinado es un reinado perpetuo,
tu gobierno va de edad en edad.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Día tras día te bendeciré, Señor, y
explicaré tus proezas.
Ant 2. Los ojos de todos te están
aguardando, Señor, tú estás cerca de los que te invocan.
Salmo 144 II
El Señor es fiel a sus palabras,
bondadoso en todas sus acciones.
El Señor sostiene a los que van a caer,
endereza a los que ya se doblan.
Los ojos de todos te están aguardando,
tú les das la comida a su tiempo;
abres tú la mano,
y sacias de favores a todo viviente.
El Señor es justo en todos sus caminos,
es bondadoso en todas sus acciones;
cerca está el Señor de los que lo invocan,
de los que lo invocan sinceramente.
Satisface los deseos de sus fieles,
escucha sus gritos, y los salva.
El Señor guarda a los que lo aman,
pero destruye a los malvados.
Pronuncie mi boca la alabanza del Señor,
todo viviente bendiga su santo nombre
por siempre jamás.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Los ojos de todos te están
aguardando, Señor, tú estás cerca de los que te invocan.
Ant 3. Justos y verdaderos son tus
caminos, ¡oh Rey de los siglos!
Cántico: CANTO DE LOS VENCEDORES Ap 15, 3-4
Grandes y maravillosas son tus obras,
Señor, Dios omnipotente,
justos y verdaderos tus caminos,
¡oh Rey de los siglos!
¿Quién no temerá, Señor,
y glorificará tu nombre?
Porque tú solo eres santo,
porque vendrán todas las naciones
y se postrarán en tu acatamiento,
porque tus juicios se hicieron manifiestos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Justos y verdaderos son tus
caminos, ¡oh Rey de los siglos!
LECTURA BREVE 1Pe 5, 1-4
A los presbíteros en esa comunidad, yo, presbítero como ellos, testigo de los
sufrimientos de Cristo y partícipe de la gloria que va a descubrirse, os
exhorto: Sed pastores del rebaño de Dios a vuestro cargo, gobernándolo, no a la
fuerza, sino de buena gana, como Dios quiere, no por sórdida ganancia, sino con
generosidad, no como dominadores sobre la heredad de Dios, sino convirtiéndoos
en modelos del rebaño. Y, cuando aparezca el supremo Pastor, recibiréis la
corona de gloria que no se marchita.
RESPONSORIO BREVE
V. Éste es el que ama a sus hermanos, el que ora mucho por su pueblo.
R. Éste es el que ama a sus hermanos, el que ora
mucho por su pueblo.
V. El que entregó su vida por sus hermanos.
R. El que ora mucho por su pueblo.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
R. Éste es el que ama a sus hermanos, el que ora
mucho por su pueblo.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Éste es el administrador fiel y prudente, a quien su señor ha
puesto al frente de su servidumbre para que les reparta la ración a sus horas.
Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Éste es el administrador fiel y
prudente, a quien su señor ha puesto al frente de su servidumbre para que les
reparta la ración a sus horas.
PRECES
Glorifiquemos a Cristo, constituido pontífice en favor de los
hombres en lo que se refiere a Dios, y supliquémosle humildemente diciendo:
Salva a tu pueblo, Señor.
Tú que por medio de pastores santos y eximios has glorificado a tu Iglesia,
haz que todos los cristianos resplandezcan por su virtud.
Tú que por la oración de los santos pastores, que a semejanza de Moisés oraban
por el pueblo, perdonaste los pecados de tus fieles,
purifica y santifica también ahora a la santa Iglesia por la intercesión de los
santos.
Tú que de entre los fieles elegiste a los santos pastores y, por tu Espíritu,
los consagraste como ministros en bien de sus hermanos,
llena también de tu Espíritu a todos los pastores del pueblo de Dios.
Tú que fuiste la heredad de los santos pastores,
no permitas que ninguno de los que fueron adquiridos por tu sangre viva alejado
de ti.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Tú que por medio de los pastores de la Iglesia das la vida eterna a tus ovejas
para que nadie las arrebate de tu mano,
salva a los difuntos, por quienes entregaste tu vida.
Digamos juntos la oración que Cristo nos enseñó como modelo de toda oración:
Padre nuestro...
ORACION
Dios todopoderoso y eterno, que, para defender la fe católica e
instaurar todas las cosas en Cristo, colmaste al papa san Pío décimo de
sabiduría divina y de fortaleza apostólica, concédenos que, dóciles a sus
instrucciones y ejemplos, consigamos la recompensa eterna. Por nuestro Señor
Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y
es Dios, por los siglos de los siglos. Amén
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
LAS LECTURAS DEL VIERNES 21 DE AGOSTO 2026
Lecturas
del Viernes de la XX Semana del Tiempo Ordinario
21 Ago 2026
Primera Lectura
Lectura de la profecía de Ezequiel (37,1-14):
En aquellos días, la mano del Señor se posó
sobre mi y, con su Espíritu, el Señor me sacó y me colocó en medio de un valle
todo lleno de huesos. Me hizo dar vueltas y vueltas en torno a ellos: eran
innumerables sobre la superficie del valle y estaban completamente secos.
Me preguntó: «Hijo de Adán, ¿podrán revivir estos huesos?»
Yo respondí: «Señor, tú lo sabes.»
Él me dijo: «Pronuncia un oráculo sobre estos huesos y diles: «¡Huesos secos,
escuchad la palabra del Señor! Así dice el Señor a estos huesos: Yo mismo
traeré sobre vosotros espíritu, y viviréis. Pondré sobre vosotros tendones,
haré crecer sobre vosotros carne, extenderé sobre vosotros piel, os infundiré
espíritu, y viviréis. Y sabréis que yo soy el Señor.»»
Y profeticé como me había ordenado y, a la voz de mi oráculo, hubo un
estrépito, y los huesos se juntaron hueso con hueso. Me fijé en ellos: tenían
encima tendones, la carne había crecido, y la piel los recubría; pero no tenían
espíritu.
Entonces me dijo: «Conjura al espíritu, conjura, hijo de Adán, y di al
espíritu: «Así lo dice el Señor: De los cuatro vientos ven, espíritu, y sopla
sobre estos muertos para que vivan.»»
Yo profeticé como me había ordenado; vino sobre ellos el espíritu, y revivieron
y se pusieron en pie. Era una multitud innumerable.
Y me dijo: «Hijo de Adán, estos huesos son la entera casa de Israel, que dice:
«Nuestros huesos están secos, nuestra esperanza ha perecido, estamos
destrozados.» Por eso, profetiza y diles: «Así dice el Señor: Yo mismo abriré
vuestros sepulcros, y os haré salir de vuestros sepulcros, pueblo mío, y os
traeré a la tierra de Israel. Y, cuando abra vuestros sepulcros y os saque de
vuestros sepulcros, pueblo mío, sabréis que soy el Señor. Os infundiré mi
espíritu, y viviréis; os colocaré en vuestra tierra y sabréis que yo, el Señor,
lo digo y lo hago.»» Oráculo del Señor.
Palabra de Dios
Salmo
Sal 106,2-3.4-5.6-7.8-9
R/. Dad gracias al Señor, porque es
eterna su misericordia
Que lo confiesen los redimidos por el Señor,
los que él rescató de la mano del enemigo,
los que reunió de todos los países:
norte y sur, oriente y occidente. R/.
Erraban por un desierto solitario,
no encontraban el camino de ciudad habitada;
pasaban hambre y sed,
se les iba agotando la vida. R/.
Pero gritaron al Señor en su angustia,
y los arrancó de la tribulación.
Los guió por un camino derecho,
para que llegaran a ciudad habitada. R/.
Den gracias al Señor por su misericordia,
por las maravillas que hace con los hombres.
Calmó el ansia de los sedientos,
y a los hambrientos los colmó de bienes. R/.
Evangelio del Viernes de la XX Semana del Tiempo Ordinario
21 Ago 2026
*Lectura del santo evangelio según san Mateo (22,34-40)*
En aquel tiempo, los fariseos, al oír que Jesús
había hecho callar a los saduceos, formaron grupo, y uno de ellos, que era
experto en la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿cuál es el
mandamiento principal de la Ley?»
Él le dijo: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma,
con todo tu ser.» Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es
semejante a él: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo.» Estos dos mandamientos
sostienen la Ley entera y los profetas.»
Palabra del Señor
*Que la
Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*
(Amarás a tu prójimo como a ti
mismo).
*Ser
cristiano implica hacer oración, alabar y dar toda honra y gloria a Dios,
bendecir al Señor en todo tiempo y tener la seguridad de que todo, obra
para bien. También implica ayunar, acoger al que sufre y visitar a las personas
que se sienten tristes, solas y abandonadas. El gran Maestro, el
que tiene el poder de la vida, me quiere mostrar que a mi alrededor tengo
personas que no son de mi agrado, que no las soporto y que, en ocasiones, hago
lo posible por evitarlas, tratando de no hablarles ni saludarlas. Sin embargo,
debo pensar que esas personas que no me agradan son mi prójimo, y que mi Dios y
Señor está dentro de ellas, como también está dentro de mí. Jesús, el gran
Maestro y Señor, me hace ver que él está dentro de esas personas y me hace una
invitación que dice: «Amarás al prójimo como a ti
mismo». La única manera de entrar en ese amor es a través de las personas
que están a mi alrededor*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.




