Musica Para el Alma
martes, 10 de octubre de 2023
LUCAS 11,1-4 CICLO A
*Lecturas del Miércoles de
la 27ª semana del Tiempo Ordinario*
Miércoles,
11 de octubre de 2023
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san Lucas
(11,1-4)*
Una vez que estaba Jesús orando en cierto lugar, cuando terminó, uno de sus
discípulos le dijo: «Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus
discípulos.»
Él les dijo: «Cuando oréis decid: "Padre, santificado sea tu nombre, venga
tu reino, danos cada día nuestro pan del mañana, perdónanos nuestros pecados,
porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe algo, y no nos dejes
caer en la tentación."»
Palabra del Señor
*Que la Paz del Señor llegue primero
a vuestros corazones antes que mis palabras*
(Señor,
enséñanos a orar).
*La primera palabra que sale de la boca de Jesús
para mi es, que aprenda a decir Padre, y es para que pueda aprender, que el
Señor está cerca de mí; como un buen Padre siempre está cerca y pendiente de su
hijo. Esta oración tiene un sabor dulce; dulce porque siento que me perdona. La
buena noticia para mi es que el Señor, me quiere evitar que siga cayendo en las
tentaciones del pecado, me quiere quitar el sabor amargo del odio, que muchas
veces me dejo invadir, todavía en ocasiones me cuesta amar al que no es de mi
agrado. Es por eso que el Señor, quiere que reconozca y les entregue mis
pecados para él, usar conmigo de su misericordia*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAS LAUDES Y LAS VISPERAS DEL MIERCOLES 11
*LAS LAUDES Y
LAS VISPERAS*
Abre, Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de
todos los pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y
enciende mi sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar este
Oficio, y merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por
Cristo nuestro Señor. Amén
*TIEMPO ORDINARIO MIÉRCOLES DE LA
SEMANA III*
De la Feria. Salterio III
LAUDES
(Oración de la mañana)
INVITATORIO
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza
Ant. Adoremos a Dios, porque él nos ha
creado.
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Adoremos a Dios, porque él nos ha
creado.
Himno: DETENTE, AURORA DE ESTE NUEVO DÍA.
¡Detente, aurora de este nuevo día,
refleja en mis pupilas tu paisaje!
Mensajera de amor, es tu equipaje
la hermosura hecha luz y profecía.
¡Detente, aurora, dulce epifanía,
rostro de Dios, qué bello es tu mensaje!
Queme tu amor mi amor que va de viaje
en lucha, y en trabajo y alegría.
Avanzamos, corremos fatigados,
mañana tras mañana enfebrecidos
por la carga de todos los pecados.
Arrópanos, Señor, con la esperanza;
endereza, Señor, los pies perdidos,
y recibe esta aurora de alabanza. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Alegra el alma de tu siervo, pues levanto mi alma hacia ti, Señor.
Salmo 85 - ORACIÓN DE UN POBRE ANTE LAS DIFICULTADES.
Inclina tu oído, Señor; escúchame,
que soy un pobre desamparado;
protege mi vida, que soy un fiel tuyo;
salva a tu siervo, que confía en ti.
Tú eres mi Dios, piedad de mí, Señor,
que a ti te estoy llamando todo el día;
alegra el alma de tu siervo,
pues levanto mi alma hacia ti;
porque tú, Señor, eres bueno y clemente,
rico en misericordia con los que te invocan.
Señor, escucha mi oración,
atiende a la voz de mi súplica.
En el día del peligro te llamo,
y tú me escuchas.
No tienes igual entre los dioses, Señor,
ni hay obras como las tuyas.
Todos los pueblos vendrán
a postrarse en tu presencia, Señor;
bendecirán tu nombre:
«Grande eres tú, y haces maravillas;
tú eres el único Dios.»
Enséñame, Señor, tu camino,
para que siga tu verdad;
mantén mi corazón entero
en el temor de tu nombre.
Te alabaré de todo corazón, Dios mío;
daré gloria a tu nombre por siempre,
por tu grande piedad para conmigo,
porque me salvaste del abismo profundo.
Dios mío, unos soberbios se levantan contra mí,
una banda de insolentes atenta contra mi vida,
sin tenerte en cuenta a ti.
Pero tú, Señor, Dios clemente y misericordioso,
lento a la cólera, rico en piedad y leal,
mírame, ten compasión de mí.
Da fuerza a tu siervo,
salva al hijo de tu esclava;
dame una señal propicia,
que la vean mis adversarios y se avergüencen,
porque tú, Señor, me ayudas y consuelas.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Alegra el alma de tu siervo, pues
levanto mi alma hacia ti, Señor.
Ant 2. Dichoso el hombre que procede con
justicia y habla con rectitud.
Cántico: DIOS JUZGARÁ CON JUSTICIA Is 33, 13-16
Los lejanos, escuchad lo que he hecho;
los cercanos, reconoced mi fuerza.
Temen en Sión los pecadores,
y un temblor se apodera de los perversos:
«¿Quién de nosotros habitará un fuego devorador,
quién de nosotros habitará una hoguera perpetua?».
El que procede con justicia y habla con rectitud
y rehúsa el lucro de la opresión;
el que sacude la mano rechazando el soborno
y tapa su oído a propuestas sanguinarias,
el que cierra los ojos para no ver la maldad:
ése habitará en lo alto,
tendrá su alcázar en un picacho rocoso,
con abasto de pan y provisión de agua.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Dichoso el hombre que procede con
justicia y habla con rectitud.
Ant 3. Aclamad al Rey y Señor.
Salmo 97 - EL SEÑOR, JUEZ VENCEDOR
Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas:
su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo.
El Señor da a conocer su victoria,
revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel.
Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad:
tocad la cítara para el Señor,
suenen los instrumentos:
con clarines y al son de trompetas
aclamad al Rey y Señor.
Retumbe el mar y cuanto contiene,
la tierra y cuantos la habitan;
aplaudan los ríos, aclamen los montes
al Señor, que llega para regir la tierra.
Regirá el orbe con justicia
y los pueblos con rectitud.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Aclamad al Rey y Señor.
LECTURA BREVE Jb 1, 21; 2, 10b
Desnudo salí del vientre de mi madre y desnudo volveré a él. El Señor me lo
dio, el Señor me lo quitó, bendito sea el nombre del Señor. Si aceptamos de
Dios los bienes, ¿no vamos a aceptar los males?
RESPONSORIO BREVE
V. Inclina, Señor, mi corazón a tus preceptos.
R. Inclina, Señor, mi corazón a tus preceptos.
V. Dame vida con tu palabra.
R. Inclina, Señor, mi corazón a tus preceptos.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
R. Inclina, Señor, mi corazón a tus preceptos.
V. La explicación de tus palabras ilumina.
R. Da inteligencia a los ignorantes.
PRIMERA LECTURA
Del segundo libro de los Reyes 18, 37—19, 19.
35-37
ORACIÓN DE EZEQUÍAS. PALABRAS DE CONSUELO DE
ISAÍAS. SALVACIÓN DE JERUSALÉN
En aquellos días, Eliacim, hijo de Helcías,
mayordomo de palacio, Sobna, el secretario, y el heraldo Yoaj, hijo de Asaf, se
presentaron al rey con las vestiduras rasgadas, y le comunicaron las palabras
del copero mayor. Cuando el rey Ezequías lo oyó, se rasgó las vestiduras, se
vistió un sayal y fue al templo; y despachó a Eliacim, mayordomo de palacio, a
Sobna, el secretario, y a los sacerdotes más ancianos, vestidos de sayal, para
que fueran a decirle al profeta Isaías, hijo de Amós:
«Así dice Ezequías: Hoy es un día de angustia, de castigo y de vergüenza; los
hijos llegan al parto y no hay fuerza para darlos a luz. Ojalá oiga el Señor,
tu Dios, las palabras del copero mayor, a quien su señor, el rey de Asiria, ha
enviado para ultrajar al Dios vivo, y castigue las palabras que el Señor, tu
Dios, ha oído. ¡Reza por el resto que todavía subsiste!»
Los ministros del rey Ezequías se presentaron a Isaías, y éste les dijo:
«Decid a vuestro señor: "Así dice el Señor: No te asustes por esas
palabras que has oído, por las blasfemias de los criados del rey de Asiria. Yo
mismo pondré en él un espíritu y, cuando oiga cierta noticia, se volverá a su
país, y allí lo haré morir a espada."»
El copero mayor regresó y encontró al rey de Asiria combatiendo contra Alba,
pues había oído que se había retirado de Laquis al recibir la noticia de que
Tarjaca, rey de Etiopía, había salido para luchar contra él. Senaquerib envió
de nuevo mensajeros a Ezequías a decirle:
«Decid a Ezequías, rey de Judá: "Que no te engañe tu dios en quien
confías, pensando que Jerusalén no caerá en manos del rey de Asiria. Tú mismo
has oído cómo han tratado los reyes de Asiria a todos los países,
exterminándolos, ¿y tú te vas a librar? ¿Los salvaron a ellos los dioses de los
pueblos que destruyeron mis predecesores: Gozán, Jarán, Resef, y los adanitas
de Telasar? ¿Dónde está el rey de Jamat, el rey de Arpad, el rey de Sefarvaím,
de Hena y de Avá?"»
Ezequías tomó la carta de mano de los mensajeros y la leyó; después subió al
templo, la desplegó ante el Señor y oró:
«Señor, Dios de Israel, sentado sobre querubines: Tú solo eres el Dios de todos
los reinos del mundo. Tú hiciste el cielo y la tierra. Inclina tu oído, Señor,
y escucha; abre tus ojos, Señor, y mira. Escucha el mensaje que ha enviado
Senaquerib para ultrajar al Dios vivo. Es verdad, Señor: los reyes de Asiria
han asolado todos los países y su territorio, han quemado todos sus dioses
—porque no son dioses, sino hechura de manos humanas, leño y piedra— y los han
destruido. Ahora, Señor, Dios nuestro, sálvanos de su mano, para que sepan
todos los reinos del mundo que tú solo, Señor, eres Dios.»
Aquella misma noche, salió el ángel del Señor e hirió en el campamento asirio a
ciento ochenta y cinco mil hombres. Por la mañana, al despertar, los
encontraron ya cadáveres. Senaquerib, rey de Asiria, levantó el campamento, se
volvió a Nínive y se quedó allí. Y un día, mientra estaba postrado en el templo
de su dios Nisroc, Adramélec y Saréser lo asesinaron, y escaparon al territorio
de Ararat. Su hijo Asaradón le sucedió en el trono.
RESPONSORIO Cf. Sir 48, 22. 23
R. Invocaron
al Dios altísimo extendiendo los brazos hacia él; Dios se olvidó de sus
culpas * y los salvó por medio del santo profeta Isaías.
V. Escuchó al momento sus voces, y no los entregó
en manos de sus enemigos.
R. Y los salvó por medio del santo profeta Isaías.
SEGUNDA LECTURA
De la carta de san Ignacio de Antioquía, obispo y
mártir, a los Tralianos
(Cap. 8, 1-9, 2; 11, 1-13, 3: Funk 1, 209-211)
CONVERTÍOS EN CREATURAS NUEVAS POR MEDIO DE LA FE,
QUE ES COMO LA CARNE DEL SEÑOR, Y POR MEDIO DE LA CARIDAD, QUE ES COMO SU
SANGRE
Revestíos de mansedumbre y convertíos en creaturas
nuevas por medio de la fe, que es como la carne del Señor, y por medio de la
caridad, que es como su sangre. Que ninguno de vosotros tenga nada contra su
hermano. No deis pretexto con ello a los paganos, no sea que, ante la conducta
insensata de algunos de vosotros, los gentiles blasfemen de la comunidad que ha
sido congregada por el mismo Dios, porque ¡ay de aquel por cuya ligereza
ultrajan mi nombre!
Tapaos, pues, los oídos cuando oigáis hablar de cualquier cosa que no tenga
como fundamento a Cristo Jesús, descendiente del linaje de David, hijo de
María, que nació verdaderamente, que comió y bebió como hombre, que fue
perseguido verdaderamente bajo Poncio Pilato y verdaderamente también fue
crucificado y murió, en presencia de los moradores del cielo, de la tierra y
del abismo y que resucitó verdaderamente de entre los muertos por el poder del
Padre. Este mismo Dios Padre nos resucitará también a nosotros, que amamos a
Jesucristo, a semejanza del mismo Jesucristo, sin el cual no tenemos la vida
verdadera.
Huid de los malos retoños: llevan un fruto mortífero y si alguien gusta de él
muere al momento. Estos retoños no son plantación del Padre. Si lo fueran
aparecerían como ramas de la cruz y su fruto sería incorruptible; por esta cruz
Cristo os invita, como miembros suyos que sois, a participar en su pasión. La
cabeza, en efecto, no puede nacer separada de los miembros, y Dios, que es la
unidad, promete darnos parte en su misma unidad.
Os saludo desde Esmirna, juntamente con las Iglesias de Asia, que están aquí
conmigo y que me han confortado, tanto en la carne como en el espíritu. Mis
cadenas, que llevo por doquier a causa de Cristo mientras no ceso de orar para
ser digno de Dios, ellas mismas os exhortan: perseverad en la concordia y en la
oración de unos por otros. Conviene que cada uno de vosotros, y en particular
los presbíteros, reconfortéis al obispo, honrando así a Dios Padre, a
Jesucristo y a los apóstoles.
Deseo que escuchéis con amor mis palabras, no sea que esta carta se convierta
en testimonio contra vosotros. No dejéis de orar por mí, pues necesito de
vuestro amor ante la misericordia de Dios para ser digno de alcanzar aquella
herencia a la que ya me acerco, no sea caso que me consideren indigno de ella.
Os saluda la caridad de los esmirniotas y de los efesios. Acordaos en vuestras
oraciones de la Iglesia de Siria, de la que no soy digno de llamarme miembro,
porque soy el último de toda la comunidad. Os doy mi adiós en Jesucristo a
todos vosotros, los que estáis sumisos a vuestro obispo, según el querer de
Dios; someteos también, de manera semejante, al colegio de los presbíteros. Y
amaos todos, unos a otros, con un corazón unánime.
Mi espíritu se ofrece como víctima por todos vosotros, y no sólo ahora, sino
que se ofrecerá también cuando llegue a la presencia de Dios. Aún estoy
expuesto al peligro, pero el Padre es fiel y cumplirá, en Cristo Jesús, mi
deseo y el vuestro. Deseo que también vosotros seáis hallados en él sin defecto
ni pecado.
RESPONSORIO 2Ts 2, 14-15; Sir
15, 13
R. Dios os
convocó por medio del Evangelio para daros la posesión de la gloria de nuestro
Señor Jesucristo. * Así
pues, manteneos firmes y guardad las enseñanzas que aprendisteis.
V. El Señor odia toda abominación, y también es
ésta odiosa para los que lo temen a él.
R. Así pues, manteneos firmes y guardad las
enseñanzas que aprendisteis.
*Lecturas del Miércoles de
la 27ª semana del Tiempo Ordinario*
Miércoles,
11 de octubre de 2023
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san Lucas
(11,1-4)*
Una vez que estaba Jesús orando en cierto lugar, cuando terminó, uno de sus
discípulos le dijo: «Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus
discípulos.»
Él les dijo: «Cuando oréis decid: "Padre, santificado sea tu nombre, venga
tu reino, danos cada día nuestro pan del mañana, perdónanos nuestros pecados,
porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe algo, y no nos dejes
caer en la tentación."»
Palabra del Señor
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Realiza, Señor, con nosotros la misericordia y recuerda tu santa
alianza.
Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR
Lc 1, 68-79
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Realiza, Señor, con nosotros la
misericordia y recuerda tu santa alianza.
PRECES
Invoquemos a Cristo, que se entregó a sí mismo por la Iglesia, y
le da alimento y calor, diciendo:
Acuérdate, Señor, de tu Iglesia.
Bendito seas, Señor, Pastor de la Iglesia, que nos vuelves a dar hoy la luz y
la vida;
haz que sepamos agradecerte este magnífico don.
Mira con amor a tu grey, que has congregado en tu nombre;
haz que no se pierda ni uno solo de los que el Padre te ha dado.
Guía a tu Iglesia por el camino de tus mandatos,
y haz que el Espíritu Santo la conserve en la fidelidad.
Que tus fieles, Señor, cobren nueva vida participando en la mesa de tu pan y de
tu palabra,
para que, con la fuerza de este alimento, te sigan con alegría.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Concluyamos nuestra oración diciendo juntos las palabras de Jesús, nuestro
Maestro:
Padre nuestro...
ORACION
Señor Dios, que nos has creado con tu sabiduría y nos gobiernas
con tu providencia, infunde en nuestras almas la claridad de tu luz, y haz que
nuestra vida y nuestras acciones estén del todo consagradas a ti. Por nuestro
Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu
Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
VÍSPERAS
(Oración de la tarde)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al
Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
Himno: SEÑOR, TÚ ERES MI PAZ Y MI CONSUELO.
Señor, tú eres mi paz y mi consuelo
al acabar el día su jornada,
y, libres ya mis manos del trabajo,
a hacerte ofrenda del trabajo vengo.
Señor, tú eres mi paz y mi consuelo
cuando las luces de este día acaban,
y, ante las sombras de la noche oscura,
mirarte a ti, mi luz, mirarte puedo.
Señor, tú eres mi paz y mi consuelo,
y aunque me abruma el peso del pecado,
movido por tu amor y por tu gracia,
mi salvación ponerla en ti yo quiero.
Señor, tú eres mi paz y mi consuelo,
muy dentro de mi alma tu esperanza
sostenga mi vivir de cada día,
mi lucha por el bien que tanto espero.
Señor, tú eres mi paz y mi consuelo;
por el amor de tu Hijo, tan amado,
por el Espíritu de ambos espirado,
conduce nuestra senda hacia tu encuentro. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Los que sembraban con lágrimas cosechan entre cantares.
Salmo 125 - DIOS, ALEGRÍA Y ESPERANZA NUESTRA.
Cuando el Señor cambió la suerte de Sión,
nos parecía soñar:
la boca se nos llenaba de risas,
la lengua de cantares.
Hasta los gentiles decían:
«El Señor ha estado grande con ellos.»
El Señor ha estado grande con nosotros,
y estamos alegres.
Que el Señor cambie nuestra suerte
como los torrentes del Negueb.
Los que sembraban con lágrimas
cosechan entre cantares.
Al ir, iban llorando,
llevando la semilla;
al volver, vuelven cantando,
trayendo sus gavillas.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Los que sembraban con lágrimas
cosechan entre cantares.
Ant 2. Que el Señor nos construya la casa
y nos guarde la ciudad.
Salmo 126 - EL ESFUERZO HUMANO ES INÚTIL SIN DIOS.
Si el Señor no construye la casa,
en vano se cansan los albañiles;
si el Señor no guarda la ciudad,
en vano vigilan los centinelas.
Es inútil que madruguéis,
que veléis hasta muy tarde,
los que coméis el pan de vuestros sudores:
¡Dios lo da a sus amigos mientras duermen!
La herencia que da el Señor son los hijos;
una recompensa es el fruto de las entrañas:
son saetas en mano de un guerrero
los hijos de la juventud.
Dichoso el hombre que llena
con ellas su aljaba:
no quedará derrotado cuando litigue
con su adversario en la plaza.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Que el Señor nos construya la casa
y nos guarde la ciudad.
Ant 3. Él es el primogénito de toda
creatura, es el primero en todo.
Cántico: HIMNO A CRISTO, PRIMOGÉNITO DE TODA CREATURA Y PRIMER
RESUCITADO DE ENTRE LOS MUERTOS. Cf. Col 1, 12-20
Damos gracias a Dios Padre,
que nos ha hecho capaces de compartir
la herencia del pueblo santo en la luz.
Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas,
y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido,
por cuya sangre hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.
Él es imagen de Dios invisible,
primogénito de toda creatura;
pues por medio de él fueron creadas todas las cosas:
celestes y terrestres, visibles e invisibles,
Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades;
todo fue creado por él y para él.
Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él.
Él es también la cabeza del cuerpo de la Iglesia.
Él es el principio, el primogénito de entre los muertos,
y así es el primero en todo.
Porque en él quiso Dios que residiera toda plenitud.
Y por él quiso reconciliar consigo todas las cosas:
haciendo la paz por la sangre de su cruz
con todos los seres, así del cielo como de la tierra.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Él es el primogénito de toda
creatura, es el primero en todo.
LECTURA BREVE Ef 3, 20-21
A aquel que tiene sumo poder para hacer muchísimo más de lo que pedimos o
pensamos, con la energía que obra en nosotros, a él la gloria en la Iglesia y
en Cristo Jesús, en todas las generaciones por los siglos de los siglos. Amén.
RESPONSORIO BREVE
V. Sálvame, Señor, y ten misericordia de mí.
R. Sálvame, Señor, y ten misericordia de mí.
V. No arrebates mi alma con los pecadores.
R. Ten misericordia de mí.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
R. Sálvame, Señor, y ten misericordia de mí.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. El Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo.
Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El Poderoso ha hecho obras grandes
por mí: su nombre es santo.
PRECES
Invoquemos a Dios, que envió a su Hijo como salvador y modelo
supremo de su pueblo, diciendo:
Que tu pueblo, Señor, te alabe.
Te damos gracias, Señor, porque nos has escogido como primicias para la
salvación;
haz que sepamos corresponder y así logremos la gloria de nuestro Señor
Jesucristo.
Haz que todos los que confiesan tu santo nombre sean concordes en la verdad
y vivan unidos por la caridad.
Creador del universo, cuyo Hijo, al venir a este mundo, quiso trabajar con sus
propias manos:
acuérdate de los trabajadores que ganan el pan con el sudor de su rostro.
Acuérdate también de todos los que viven entregados al servicio de los demás;
que no se dejen vencer por el desaliento ante la incomprensión de los hombres.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Ten piedad de nuestros hermanos difuntos
y líbralos del poder del Maligno.
Llenos de fe invoquemos juntos al Padre común, repitiendo la oración que Jesús
nos enseñó:
Padre nuestro...
ORACION
Llegue a tus oídos, Señor, la voz suplicante de tu Iglesia a fin
de que, conseguido el perdón de nuestros pecados, con tu ayuda podamos
dedicarnos a tu servicio y vivamos confiados en tu protección. Por nuestro
Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu
Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
las lecturas del miercoles 11 de octubre 2023
*Lecturas del Miércoles de
la 27ª semana del Tiempo Ordinario*
Miércoles, 11 de octubre de 2023
Primera lectura
Lectura de la profecía de Jonás (4,1-11)
Jonás sintió un disgusto enorme y estaba irritado. Oró al Señor en estos
términos: «Señor, ¿no es esto lo que me temía yo en mi tierra? Por eso me
adelanté a huir a Tarsis, porque sé que eres compasivo y misericordioso, lento
a la cólera y rico en piedad, que te arrepientes de las amenazas. Ahora, Señor,
quítame la vida; más vale morir que vivir.»
Respondióle el Señor: «¿Y tienes tú derecho a irritarte?»
Jonás había salido de la ciudad, y estaba sentado al oriente. Allí se había
hecho una choza y se sentaba a la sombra, esperando el destino de la ciudad.
Entonces hizo crecer el Señor un ricino, alzándose por encima de Jonás para
darle sombra y resguardarle del ardor del sol. Jonás se alegró mucho de aquel
ricino. Pero el Señor envió un gusano, cuando el sol salía al día siguiente, el
cual dañó al ricino, que se secó. Y, cuando el sol apretaba, envió el Señor un
viento solano bochornoso; el sol hería la cabeza de Jonás, haciéndole desfallecer.
Deseó Jonás morir, y dijo: «Más me vale morir que vivir.»
Respondió el Señor a Jonás: «¿Crees que tienes derecho a irritarte por el
ricino?»
Contestó él: «Con razón siento un disgusto mortal.»
Respondióle el Señor: «Tú te lamentas por el ricino, que no cultivaste con tu
trabajo, y que brota una noche y perece la otra. Y yo, ¿no voy a sentir la
suerte de Nínive, la gran ciudad, que habitan más de ciento veinte mil hombres,
que no distinguen la derecha de la izquierda, y gran cantidad de ganado?»
Palabra de Dios
Salmo
Sal 85,3-4.5-6.9-10
R/. Tú, Señor, eres lento a la cólera, rico en piedad
Tú eres mi Dios, piedad de mí, Señor,
que a ti te estoy llamando todo el día;
alegra el alma de tu siervo,
pues levanto mi alma hacia ti. R/.
Porque tú, Señor, eres bueno y clemente,
rico en misericordia con los que te invocan.
Señor, escucha mi oración,
atiende a la voz de mi súplica. R/.
Todos los pueblos vendrán a postrarse en tu presencia, Señor;
bendecirán tu nombre:
«Grande eres tú, y haces maravillas;
tú eres el único Dios.» R/.
*Lecturas del Miércoles de
la 27ª semana del Tiempo Ordinario*
Miércoles,
11 de octubre de 2023
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san Lucas
(11,1-4)*
Una vez que estaba Jesús orando en cierto lugar, cuando terminó, uno de sus
discípulos le dijo: «Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus
discípulos.»
Él les dijo: «Cuando oréis decid: "Padre, santificado sea tu nombre, venga
tu reino, danos cada día nuestro pan del mañana, perdónanos nuestros pecados,
porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe algo, y no nos dejes
caer en la tentación."»
Palabra del Señor
*Que la Paz del Señor llegue primero
a vuestros corazones antes que mis palabras*
(Señor,
enséñanos a orar).
*La primera palabra que sale de la boca de Jesús
para mi es, que aprenda a decir Padre, y es para que pueda aprender, que el
Señor está cerca de mí; como un buen Padre siempre está cerca y pendiente de su
hijo. Esta oración tiene un sabor dulce; dulce porque siento que me perdona. La
buena noticia para mi es que el Señor, me quiere evitar que siga cayendo en las
tentaciones del pecado, me quiere quitar el sabor amargo del odio, que muchas
veces me dejo invadir, todavía en ocasiones me cuesta amar al que no es de mi
agrado. Es por eso que el Señor, quiere que reconozca y les entregue mis
pecados para él, usar conmigo de su misericordia*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
lunes, 9 de octubre de 2023
LUCAS 10,38-42 CICLO A
*Lecturas del Martes de la
27ª semana del Tiempo Ordinario*
Martes, 10
de octubre de 2023
Evangelio
*Lectura del santo Evangelio según san Lucas
(10,38-42)*
En aquel tiempo, entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió
en su casa. Esta tenía una hermana llamada María que, sentada a los pies del
Señor, escuchaba su palabra.
Y Marta, se multiplicaba para dar abasto con el servicio; hasta que se paró y
dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola con el
servicio? Dile que me eche una mano».
Pero el Señor le contestó: «Marta, Marta, andas inquieta y nerviosa con tantas
cosas; sólo una es necesaria. María ha escogido la parte mejor y no se la
quitarán.»
Palabra del Señor
*Que la Paz del Señor llegue primero
a vuestros corazones antes que mis palabras*
(En
aquel tiempo, entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en
su casa).
*Me hago algunas preguntas ¿Se sentirá a gusto el
Señor, en mi casa? ¿Se estará fijando el Señor, de qué manera trato a las
personas que están conmigo? ¿Las amistades que visitan mi casa, me ayudan a
acercarme más al Señor? La buena noticia para mi es que el Señor, ya se enteró
que paso mucho tiempo del día afanándome, por cosas que no tienen nada que ver
con él. Él quiere que elija la parte que no mesera quitada, la es escucha su
palabra, porque su palabra, me unen al Padre y a él. Y atreves de la escucha de
la palabra pueda ser liberado de todas esclavitudes. El Señor, me quiere
enseñar cómo debo tener mi casa limpia y organizada para recibirle; y que él
pueda estar a gusto junto a mí*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAS LAUDES Y LAS VISPERAS DEL MARTES 10
*LAS LAUDES Y
LAS VISPERAS*
Abre, Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de
todos los pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y
enciende mi sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar
este Oficio, y merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por
Cristo nuestro Señor. Amén
*TIEMPO ORDINARIO MARTES DE LA SEMANA
III*
De la Feria. Salterio III
LAUDES
(Oración de la mañana)
INVITATORIO
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza
Ant. Al Señor, al gran Rey, venid,
adorémosle.
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Al Señor, al gran Rey, venid,
adorémosle.
Himno: GRACIAS, SEÑOR POR EL DÍA
Gracias, Señor, por el día,
por tu mensaje de amor
que nos das en cada flor;
por esta luz de alegría,
te doy las gracias, Señor.
Gracias, Señor, por la espina
que encontraré en el sendero,
donde marcho pregonero
de tu esperanza divina;
gracias, por ser compañero.
Gracias, Señor, porque dejas
que abrase tu amor mi ser,
porque haces aparecer
tus flores a mis abejas,
tan sedientas de beber.
Gracias por este camino,
donde caigo y me levanto,
donde te entrego mi canto
mientras marcho peregrino,
Señor, a tu monte santo.
Gracias, Señor, por la luz
que ilumina mi existir;
por este dulce dormir
que me devuelve a tu cruz.
¡Gracias, Señor, por vivir! Amén.
SALMODIA
Ant 1. Señor, has sido bueno con tu tierra, has perdonado la culpa de tu
pueblo.
Salmo 84 - NUESTRA SALVACIÓN ESTA CERCA
Señor, has sido bueno con tu tierra,
has restaurado la suerte de Jacob,
has perdonado la culpa de tu pueblo,
has sepultado todos sus pecados,
has reprimido tu cólera,
has frenado el incendio de tu ira.
Restáuranos, Dios salvador nuestro;
cesa en tu rencor contra nosotros.
¿Vas a estar siempre enojado,
o a prolongar tu ira de edad en edad?
¿No vas a devolvernos la vida,
para que tu pueblo se alegre contigo?
Muéstranos, Señor, tu misericordia
y danos tu salvación.
Voy a escuchar lo que dice el Señor:
«Dios anuncia la paz
a su pueblo y a sus amigos
y a los que se convierten de corazón.»
La salvación está ya cerca de sus fieles,
y la gloria habitará en nuestra tierra;
la misericordia y la fidelidad se encuentran,
la justicia y la paz se besan;
la fidelidad brota de la tierra,
y la justicia mira desde el cielo;
el Señor dará la lluvia,
y nuestra tierra dará su fruto.
La justicia marchará ante él,
la salvación seguirá sus pasos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Señor, has sido bueno con tu
tierra, has perdonado la culpa de tu pueblo.
Ant 2. Mi alma te ansía de noche, Señor;
mi espíritu madruga por ti.
Cántico: HIMNO DESPUÉS DE LA VICTORIA SOBRE EL ENEMIGO Is 26, 1-4.
7-9. 12
Tenemos una ciudad fuerte,
ha puesto para salvarla murallas y baluartes:
Abrid las puertas para que entre un pueblo justo,
que observa la lealtad;
su ánimo está firme y mantiene la paz,
porque confía en ti.
Confiad siempre en el Señor,
porque el Señor es la Roca perpetua:
La senda del justo es recta.
Tú allanas el sendero del justo;
en la senda de tus juicios, Señor, te esperamos,
ansiando tu nombre y tu recuerdo.
Mi alma te ansía de noche,
mi espíritu en mi interior madruga por ti,
porque tus juicios son luz de la tierra,
y aprenden justicia los habitantes del orbe.
Señor, tú nos darás la paz,
porque todas nuestras empresas
nos las realizas tú.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Mi alma te ansía de noche, Señor;
mi espíritu madruga por ti.
Ant 3. Ilumina, Señor, tu rostro sobre
nosotros.
Salmo 66 - QUE TODOS LOS PUEBLOS ALABEN AL SEÑOR.
El Señor tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación.
¡Oh Dios!, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.
Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia,
riges los pueblos con rectitud
y gobiernas las naciones de la tierra.
¡Oh Dios!, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.
La tierra ha dado su fruto,
nos bendice el Señor, nuestro Dios.
Que Dios nos bendiga; que le teman
hasta los confines del orbe.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Ilumina, Señor, tu rostro sobre
nosotros.
LECTURA BREVE 1Jn 4, 14-15
Nosotros hemos visto y damos testimonio de que el Padre envió a su Hijo para
ser Salvador del mundo. Quien confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios
permanece en él y él en Dios.
RESPONSORIO BREVE
V. Dios mío, mi escudo y peña en que me amparo.
R. Dios mío, mi escudo y peña en que me amparo.
V. Mi alcázar, mi libertador.
R. En que me amparo.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
R. Dios mío, mi escudo y peña en que me amparo.
V. Voy a escuchar lo que
dice el Señor.
R. Dios anuncia la paz a su pueblo.
PRIMERA
LECTURA
Del segundo
libro de los Reyes 18, 17-36
AMENAZAS DE
LOS EMBAJADORES DEL REY DE ASIRIA CONTRA JERUSALÉN
En aquellos días, el rey de Asiria despachó desde Laquis al
general en jefe, al prefecto de eunucos y al copero mayor, para que fueran con
un fuerte destacamento a Jerusalén, al rey Ezequías. Fueron y, cuando llegaron
a Jerusalén, se detuvieron ante el canal de la Alberca de Arriba, que queda
junto a la Calzada del campo del Batanero. Llamaron al rey, y salieron a
recibirlos Eliacim, hijo de Helcías, mayordomo de palacio, Sobna, el
secretario, y el heraldo Yoaj, hijo de Asaf. El copero mayor les dijo:
«Decid a Ezequías: Así dice el emperador, el rey de Asiria:
"¿En qué fundas tu confianza? Tú piensas que la estrategia y la valentía
militares son cuestión de palabras. ¿En quién confías para rebelarte contra mí?
¿Te fías de ese bastón de caña quebrada que es Egipto? Al que se apoya en él,
se le clava en la mano y se la atraviesa; eso es el faraón para los que confían
en él. Y si me replicas: 'Yo confío en el Señor, nuestro Dios', ¿no es ése el
dios cuyas ermitas y altares ha suprimido Ezequías, exigiendo a Judá y a
Jerusalén que se postren ante ese altar en Jerusalén? Por tanto, haz una
apuesta con mi señor, el rey de Asiria, y te daré dos mil caballos, si es que
tienes quien los monte. ¿Cómo te atreves a desairar a uno de los últimos
siervos de mi señor, confiando en que Egipto te proporcionará carros y jinetes?
¿Te crees que he subido a arrasar esta ciudad sin consultar con el Señor? Fue
el Señor quien me dijo que subiera a devastar este país."»
Eliacim, hijo de Helcías, Sobna y Yoaj dijeron al copero mayor:
«Por favor, háblanos en arameo, que lo entendemos. No nos hables
en hebreo, ante la gente que está en las murallas.»
Pero el copero les replicó:
«¿Crees que mi señor me ha enviado para que os comunique a ti y a
tu señor este mensaje? También es para los hombres que están en la muralla, y
que con vosotros habrán de comer su excremento y beber su orina.»
E, irguiéndose, gritó a voz en cuello, en hebreo:
«¡Escuchad las palabras del emperador, rey de Asiria! Así dice el
rey: "Que no os engañe Ezequías, porque no podrá libraros de mi mano. Que
Ezequías no os haga confiar en el Señor diciendo: 'El Señor nos librará y no
entregará esta ciudad al rey de Asiria'. No hagáis caso a Ezequías, porque esto
dice el rey de Asiria: Rendíos y haced la paz conmigo, y cada uno comerá de su
viña y su higuera y beberá de su pozo, hasta que llegue yo para llevaros a una
tierra como la vuestra, tierra de trigo y mosto, tierra de pan y viñedos,
tierra de aceite y miel, para que viváis y no muráis. No hagáis caso de
Ezequías, que os engaña, diciendo: 'El Señor nos librará'. ¿Acaso los dioses de
las naciones libraron sus países de la mano del rey de Asiria? ¿Dónde están los
dioses de Jamat y Arpad, los dioses de Sefarvaím, Hena y Avá? ¿Han librado a
Samaría de mi poder? ¿Qué dios de esos países ha podido librar sus territorios
de mi mano? ¿Y va a librar el Señor a Jerusalén de mi mano?"»
Todos callaron y no respondieron palabra. Tenían consigna del rey
de no responder.
RESPONSORIO Is 37, 23. 29. 22
R. ¿Contra quién has alzado la voz y levantado tus ojos altaneros?
¡Contra el Santo de Israel! * Por haberte envalentonado contra mí, pues tu
arrogancia ha subido a mis oídos, te haré volver por el camino por dónde has
venido.
V. Ésta es la palabra que el Señor pronuncia contra el rey de
Asiria.
R. Por haberte envalentonado contra mí, pues tu arrogancia ha
subido a mis oídos, te haré volver por el camino por dónde has venido.
SEGUNDA LECTURA
Comienza la
carta de san Ignacio de Antioquía, obispo y mártir, a los Tralianos
(Cap. 1,
1--3, 2; 4, 1-2; 6, 1; 7, 1--8, 1: Funk 1, 203-209)
OS QUIERO
PREVENIR COMO A HIJOS MÍOS AMADÍSIMOS
Ignacio, por sobrenombre Teóforo, es decir, Portador de Dios, a la
amada de Dios, Padre de Jesucristo, la Iglesia santa que habita en Trales del
Asia, digna de Dios y escogida, que goza de paz, tanto en el cuerpo como en el
espíritu, a causa de la pasión de Jesucristo, el que nos da una esperanza de
resucitar como él; mi mejor saludo apostólico y mis mejores deseos de que
viváis en la alegría.
Sé que tenéis sentimientos irreprochables e inconmovibles, a pesar
de vuestros sufrimientos, y ello no sólo por vuestro esfuerzo, sino también por
vuestro buen natural: así me lo ha manifestado vuestro obispo Polibio, quien
por voluntad de Dios y de Jesucristo ha venido a Esmirna y se ha congratulado
conmigo, que estoy encadenado por Cristo Jesús; en él me ha sido dado
contemplar a toda vuestra comunidad y por él he recibido una prueba de cómo
vuestro amor para conmigo es según Dios, y he dado gracias al Señor, pues de
verdad he conocido que, como ya me habían contado, sois auténticos imitadores
de Dios.
En efecto, al vivir sometidos a vuestro obispo como si se tratara
del mismo Jesucristo, sois, a mis ojos, como quien anda no según la carne, sino
según Cristo Jesús, que por nosotros murió a fin de que, creyendo en su muerte,
escapéis de la muerte. Es necesario, por tanto, que, como ya lo venís
practicando, no hagáis nada sin el obispo; someteos también a los presbíteros
como a los apóstoles de Jesucristo, nuestra esperanza, para que de esta forma
nuestra vida esté unida a la de él.
También es preciso que los diáconos, como ministros que son de los
misterios de Jesucristo, procuren, con todo interés, hacerse gratos a todos,
pues no son ministros de los manjares y de las bebidas, sino de la Iglesia de
Dios. Es, por tanto, necesario que eviten, como si se tratara de fuego, toda
falta que pudiera echárseles en cara.
De manera semejante, que todos reverencien a los diáconos como a
Jesucristo, al obispo como si fuera la imagen del Padre, y a los presbíteros
como si fueran el senado de Dios y el colegio apostólico. Sin ellos no existe
la Iglesia. Creo que estáis bien persuadidos de todo esto. En vuestro obispo, a
quien recibí y a quien tengo aún a mi lado, contemplo como una imagen de
vuestra caridad; su misma manera del vivir es una magnífica lección, y su
mansedumbre una fuerza.
Mis pensamientos en Dios son muy elevados, pero me pongo a raya a
mí mismo, no sea que perezca por mi vanagloria. Pues ahora sobre todo tengo
motivos para temer y me es necesario no prestar oído a quienes podrían tentarme
de orgullo. Porque cuantos me alaban en realidad me dañan. Es cierto que deseo
sufrir el martirio, pero ignoro si soy digno de él. Mi impaciencia, en efecto,
quizá pasa desapercibida a muchos, pero en cambio a mí me da gran guerra. Por
ello necesito adquirir una gran mansedumbre, pues ella desbaratará al príncipe
de este mundo.
Os exhorto, no yo, sino la caridad de Jesucristo, a que uséis
solamente el alimento cristiano y a que os abstengáis de toda hierba extraña a
vosotros, es decir, de toda herejía.
Esto lo realizaréis si os alejáis del orgullo y permanecéis
íntimamente unidos a nuestro Dios, Jesucristo, y a vuestro obispo, sin
apartaros de las enseñanzas de los apóstoles. El que está en el interior del
santuario es puro, pero el que está fuera no es puro: quiero decir con ello que
el que actúa a espaldas del obispo y de los presbíteros y diáconos no es puro
ni tiene limpia su conciencia.
No os escribo esto porque me haya enterado que tales cosas se den
entre vosotros, sino porque os quiero prevenir como a hijos míos amadísimos.
RESPONSORIO Ef 4, 3-6; 1Co 3, 11
R. Esforzaos por mantener la unidad del Espíritu, con el vínculo
de la paz. Un solo cuerpo y un solo Espíritu, como una sola es la meta de la
esperanza a la que habéis sido convocados. * Un Señor, una fe, un bautismo.
V. Nadie puede poner otro cimiento sino el que ya está puesto:
Jesucristo.
R. Un Señor, una fe, un bautismo.
*Lecturas del Martes de la
27ª semana del Tiempo Ordinario*
Martes, 10
de octubre de 2023
Evangelio
*Lectura del santo Evangelio según san Lucas
(10,38-42)*
En aquel tiempo, entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió
en su casa. Esta tenía una hermana llamada María que, sentada a los pies del
Señor, escuchaba su palabra.
Y Marta, se multiplicaba para dar abasto con el servicio; hasta que se paró y
dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola con el
servicio? Dile que me eche una mano».
Pero el Señor le contestó: «Marta, Marta, andas inquieta y nerviosa con tantas
cosas; sólo una es necesaria. María ha escogido la parte mejor y no se la
quitarán.»
Palabra del Señor
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Ant. Nos ha suscitado el Señor una fuerza de salvación, según lo había
predicho por boca de sus santos profetas.
Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR
Lc 1, 68-79
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Nos ha suscitado el Señor una
fuerza de salvación, según lo había predicho por boca de sus santos profetas.
PRECES
Adoremos a Cristo, que con su sangre ha adquirido el pueblo de la
nueva alianza, y digámosle suplicantes:
Acuérdate, Señor, de tu pueblo.
Rey y redentor nuestro, escucha la alabanza que te dirige tu Iglesia en el
comienzo de este día,
y haz que no deje nunca de glorificarte.
Que nunca, Señor, quedemos confundidos
los que en ti ponemos nuestra fe y nuestra esperanza.
Mira compasivo nuestra debilidad y ven en ayuda nuestra,
ya que sin ti nada podemos hacer.
Acuérdate de los pobres y desvalidos;
que este día que comienza les traiga solaz y alegría.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Ya que deseamos que la luz de Cristo ilumine a todos los hombres, pidamos al
Padre que a todos llegue el reino de su Hijo:
Padre nuestro...
ORACION
Dios todopoderoso, de quien dimana la bondad y hermosura de todo
lo creado; haz que comencemos este día con ánimo alegre, y que realicemos
nuestras obras movidos por el amor a ti y a los hermanos. Por nuestro Señor
Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y
es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
VÍSPERAS
(Oración de la tarde)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al
Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
Himno: COMO EL NIÑO QUE NO SABE DORMIRSE
Como el niño que no sabe dormirse
sin cogerse a la mano de su madre,
así mi corazón viene a ponerse
sobre tus manos, al caer la tarde.
Como el niño que sabe que alguien vela
su sueño de inocencia y esperanza,
así descansará mi alma segura
sabiendo que eres tú quien nos aguarda.
Tú endulzarás mi última amargura,
tú aliviarás el último cansancio,
tú cuidarás los sueños de la noche,
tú borrarás las huellas de mi llanto.
Tú nos darás mañana nuevamente
la antorcha de la luz y la alegría,
y, por las horas que te traigo muertas,
tú me darás una mañana viva. Amén.
SALMODIA
Ant 1. El Señor rodea a su pueblo.
Salmo 124 - EL SEÑOR VELA POR SU PUEBLO.
Los que confían en el Señor son como el monte Sión:
no tiembla, está asentado para siempre.
Jerusalén está rodeada de montañas,
y el Señor rodea a su pueblo
ahora y por siempre.
No pesará el cetro de los malvados
sobre el lote de los justos,
no sea que los justos extiendan
su mano a la maldad.
Señor, concede bienes a los buenos,
a los sinceros de corazón;
y a los que se desvían por sendas tortuosas,
que los rechace el Señor con los malhechores.
¡Paz a Israel!
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El Señor rodea a su pueblo.
Ant 2. Si no volvéis a ser como niños, no entraréis
en el reino de los cielos.
Salmo 130 - COMO UN NIÑO, ISRAEL SE ABANDONÓ EN LOS BRAZOS DE DIOS
Señor, mi corazón no es ambicioso,
ni mis ojos altaneros;
no pretendo grandezas
que superan mi capacidad;
sino que acallo y modero mis deseos,
como un niño en brazos de su madre.
Espere Israel en el Señor
ahora y por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Si no volvéis a ser como niños, no
entraréis en el reino de los cielos.
Ant 3. Has hecho de nosotros, Señor, un
reino de sacerdotes para nuestro Dios.
Cántico: HIMNO A DIOS CREADOR Ap 4, 11; 5, 9-10. 12
Eres digno, Señor Dios nuestro, de recibir la gloria,
el honor y el poder,
porque tú has creado el universo;
porque por tu voluntad lo que no existía fue creado.
Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos,
porque fuiste degollado
y por tu sangre compraste para Dios
hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;
y has hecho de ellos para nuestro Dios
un reino de sacerdotes
y reinan sobre la tierra.
Digno es el Cordero degollado
de recibir el poder, la riqueza y la sabiduría,
la fuerza y el honor, la gloria y la alabanza.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Has hecho de nosotros, Señor, un
reino de sacerdotes para nuestro Dios.
LECTURA BREVE Rm 12, 9-12
Que vuestra caridad sea sincera. Aborreced el mal y aplicaos al bien. En punto
a caridad fraterna, amaos entrañablemente unos a otros. En cuanto a la mutua
estima, tened por más dignos a los demás. Nada de pereza en vuestro celo,
sirviendo con fervor de espíritu al Señor. Que la esperanza os tenga alegres;
estad firmes en la tribulación, sed asiduos en la oración.
RESPONSORIO BREVE
V. Tu palabra, Señor, es eterna, más estable que el cielo.
R. Tu palabra, Señor, es eterna, más estable que
el cielo.
V. Tu fidelidad de generación en generación.
R. Más estable que el cielo.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
R. Tu palabra, Señor, es eterna, más estable que
el cielo.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Se alegra mi espíritu en Dios mi salvador.
Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Se alegra mi espíritu en Dios mi
salvador.
PRECES
Invoquemos a Dios, esperanza de su pueblo, diciendo:
Escúchanos, Señor.
Te damos gracias, Señor, porque hemos sido enriquecidos en todo por Cristo, tu
Hijo;
haz que por él crezcamos en todo conocimiento.
En tus manos, Señor, están el corazón y la mente de los que gobiernan;
dales, pues, acierto en sus decisiones para que te sean gratos en su pensar y
obrar.
Tú que a los artistas concedes inspiración para plasmar la belleza que de ti
procede,
haz que con sus obras aumente el gozo y la esperanza de los hombres.
Tú que no permites que seamos tentados por encima de nuestras fuerzas,
da fortaleza a los débiles, levanta a los caídos.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Tú que nos has prometido la resurrección en el último día,
no te olvides de tus hijos que ya han dejado el cuerpo mortal.
Unidos fraternalmente como hermanos de una misma familia, invoquemos al Padre
común:
Padre nuestro...
ORACION
Nuestra oración vespertina suba hasta ti, Padre de clemencia, y
descienda sobre nosotros tu bendición; así, con tu ayuda seremos salvados ahora
y por siempre. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo
en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.






