Musica Para el Alma
jueves, 8 de diciembre de 2022
MATEO 11,16-19 CICLO A
*Lecturas del Viernes de la
2ª semana de Adviento*
Viernes, 9
de diciembre de 2022
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san Mateo
(11,16-19)*
En aquel tiempo, dijo Jesús al gentío:
«¿A quién compararé esta generación?
Se asemeja a unos niños sentados en la plaza, que gritan diciendo: “Hemos
tocado la flauta, y no habéis bailado; hemos entonado lamentaciones, y no
habéis llorado”.
Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: “Tiene un demonio”. Vino el
Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: “Ahí tenéis a un comilón y borracho,
amigo de publicanos y pecadores”.
Pero la sabiduría se ha acreditado por sus obras».
Palabra del Señor
*Que la Paz del Señor llegue primero
a vuestros corazones antes que mis palabras*
(“Ahí tenéis a un comilón y borracho, amigo de publicanos y
pecadores”.)
*El Señor es como un “imán” que
atrae sobre él, a todos los que tienen problemas, enfermedades y dificultades.
Me enseña cómo es un verdadero amigo, un amigo en quien no hay engaño. Me da
mucha fuerza saber que puedo contar con uno que no me rechaza en los momentos
difíciles de mi vida, hasta tal punto que no le importa lo que soy. Descubrir
esa cercanía a la que el Señor me llama junto a él es motivo de alegría y de
esperanza, saber que hay uno que hace hasta lo imposible para estar cerca de
mí*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAS LAUDES Y LAS VISPERAS DEL VIERNES 9
*LAS LAUDES Y
LAS VISPERAS*
Abre, Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de
todos los pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y
enciende mi sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar este
Oficio, y merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por
Cristo nuestro Señor. Amén
VIERENES
SEMANA II
LAUDES
(Oración de la mañana)
INVITATORIO
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza
Ant. Al Rey que viene, al Señor que se
acerca, venid, adorémosle.
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Al Rey que viene, al Señor que se
acerca, venid, adorémosle.
Himno: DE LUZ NUEVA SE VISTE LA TIERRA
De luz nueva se
viste la tierra,
porque el Sol
que del cielo ha venido,
en la entraña
feliz de la Virgen,
de su carne se
ha revestido.
El amor hizo
nuevas las cosas,
el Espíritu ha
descendido
y la sombra del
que todo puede
en la Virgen su
luz ha encendido.
Ya la tierra
reclama su fruto
y de bodas se
anuncia alegría;
el Señor que en
los cielos habita
se hizo carne en
la Virgen María.
Gloria a Dios,
el Señor poderoso,
a su Hijo y
Espíritu Santo,
que amoroso nos
ha bendecido
y a su reino nos
ha destinado. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Un corazón quebrantado y humillado, tú no lo desprecias, Señor.
Salmo 50 - CONFESIÓN DEL PECADOR ARREPENTIDO
Misericordia, Dios mío, por tu bondad;
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado.
Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti solo pequé,
cometí la maldad que aborreces.
En la sentencia tendrás razón,
en el juicio brillará tu rectitud.
Mira, que en la culpa nací,
pecador me concibió mi madre.
Te gusta un corazón sincero,
y en mi interior me inculcas sabiduría.
Rocíame con el hisopo: quedaré limpio;
lávame: quedaré más blanco que la nieve.
Hazme oír el gozo y la alegría,
que se alegren los huesos quebrantados.
Aparta de mi pecado tu vista,
borra en mí toda culpa.
¡Oh Dios!, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu.
Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso:
enseñaré a los malvados tus caminos,
los pecadores volverán a ti.
Líbrame de la sangre, ¡oh Dios,
Dios, Salvador mío!,
y cantará mi lengua tu justicia.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza.
Los sacrificios no te satisfacen;
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado:
un corazón quebrantado y humillado
tú no lo desprecias.
Señor, por tu bondad, favorece a Sión,
reconstruye las murallas de Jerusalén:
entonces aceptarás los sacrificios rituales,
ofrendas y holocaustos,
sobre tu altar se inmolarán novillos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Un corazón quebrantado y humillado,
tú no lo desprecias, Señor.
Ant 2. En Tu juicio, Señor, acuérdate de
la misericordia.
Cántico: JUICIO DE DIOS - Ha 3, 2-4. 13a. 15-19
¡Señor, he oído tu fama,
me ha impresionado tu obra!
En medio de los años, realízala;
en medio de los años, manifiéstala;
en el terremoto acuérdate de la misericordia.
El Señor viene de Temán;
el Santo, del monte Farán:
su resplandor eclipsa el cielo,
la tierra se llena de su alabanza;
su brillo es como el día,
su mano destella velando su poder.
Sales a salvar a tu pueblo,
a salvar a tu ungido;
pisas el mar con tus caballos,
revolviendo las aguas del océano.
Lo escuché y temblaron mis entrañas,
al oírlo se estremecieron mis labios;
me entró un escalofrío por los huesos,
vacilaban mis piernas al andar.
Tranquilo espero el día de la angustia
que sobreviene al pueblo que nos oprime.
Aunque la higuera no echa yemas
y las viñas no tienen fruto,
aunque el olivo olvida su aceituna
y los campos no dan cosechas,
aunque se acaban las ovejas del redil
y no quedan vacas en el establo,
yo exultaré con el Señor,
me gloriaré en Dios mi salvador.
El Señor soberano es mi fuerza,
él me da piernas de gacela
y me hace caminar por las alturas.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. En Tu juicio, Señor, acuérdate de
la misericordia.
Ant 3. Glorifica al Señor, Jerusalén.
Salmo 147 - RESTAURACIÓN DE JERUSALÉN.
Glorifica al Señor, Jerusalén;
alaba a tu Dios, Sión:
que ha reforzado los cerrojos de tus puertas
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti;
ha puesto paz en tus fronteras,
te sacia con flor de harina.
Él envía su mensaje a la tierra,
y su palabra corre veloz;
manda la nieve como lana,
esparce la escarcha como ceniza;
hace caer el hielo como migajas
y con el frío congela las aguas;
envía una orden, y se derriten;
sopla su aliento, y corren.
Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así,
ni les dio a conocer sus mandatos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Glorifica al Señor, Jerusalén.
LECTURA BREVE Ef 2,13-16
Ahora estáis en Cristo Jesús. Ahora, por la sangre de Cristo, estáis cerca los
que antes estabais lejos. Él es nuestra paz. Él ha hecho de los dos pueblos,
judíos y gentiles, una sola cosa, derribando con su cuerpo el muro que los
separaba: el odio. Él ha abolido la ley con sus mandamientos y reglas, haciendo
las paces, para crear en él un solo hombre nuevo. Reconcilió con Dios a los dos
pueblos, uniéndolos en un solo cuerpo mediante la cruz, dando muerte en él al
odio.
RESPONSORIO BREVE
V. Invoco al Dios Altísimo, al Dios que hace tanto por mí.
R. Invoco al Dios Altísimo, al Dios que hace tanto
por mí.
V. Desde el cielo me enviará la salvación.
R. El Dios que hace tanto por mí.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo
R. Invoco al Dios Altísimo, al Dios que hace tanto
por mí.
V. Derrama, Señor, tu misericordia sobre
nosotros.
R. Danos tu salvación, según tu
promesa.
PRIMERA LECTURA
Del libro de Rut (2, 14-23)
REGRESO DE RUT JUNTO A NOEMÍ
Cuando llegó la hora de comer, Boaz dijo a
Rut:
"Acércate, coge pan y moja la rebanada
en la salsa."
Ella se sentó junto a los segadores, y él
le ofreció grano tostado. Rut comió hasta quedar satisfecha, y todavía le
sobró. Después se levantó a espigar, y Boaz ordenó a los criados:
"Aunque espigue entre las gavillas, no
la riñáis; y hasta podéis tirar algunas espigas del manojo y las dejáis; y no
la reprendáis cuando las recoja."
Rut estuvo espigando en aquel campo hasta
la tarde; después vareó lo que había espigado y sacó media fanega de cebada. Se
la cargó y marchó al pueblo. Enseñó a su suegra lo que había espigado, sacó lo
que le había sobrado de la comida y se lo dio. Su suegra le preguntó:
"¿Dónde has espigado hoy, y, con quién
has trabajado? ¡Bendito el que se ha interesado por ti!"
Rut le contó:
"El hombre con el que he trabajado hoy
se llama Boaz."
Noemí dijo a su nuera:
"Que el Señor lo bendiga; el Señor,
que no deja de apiadarse de vivos y muertos."
Y añadió:
"Ese hombre es pariente nuestro, uno
de los que tienen que responder por nosotras."
Entonces siguió Rut, la moabita:
"También me dijo que no me apartase de
sus criados hasta que no le acaben toda la siega."
Y Noemí le dijo:
"Hija, más vale que salgas con sus
criados, y así no te molestarán en otra parte."
Así, pues, Rut siguió con los criados de
Boaz, espigando hasta acabar la siega de la cebada y del trigo. Vivía con su
suegra.
RESPONSORIO Lc 1, 68, 70; 1Jn 4, 14
R. El señor ha redimido a su pueblo, *
según lo habían predicho desde antiguo por boca de sus santos profetas.
V. El Padre envió a su Hijo para ser
Salvador del mundo.
R. Según lo habían predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas
SEGUNDA LECTURA
Del tratado de San Ireneo, obispo, Contra las herejías
(Libro 5, 19, 1; 20, 2; 21, 1: SC 153, 248-250. 260-264)
SOBRE EVA Y MARÍA
Cuando vino Dios visiblemente a sus
creaturas y fue sostenido por esta creación que es por él mismo sostenida,
expió aquella desobediencia cometida bajo un árbol, por medio de la obediencia
efectuada sobre otro árbol, y destruyó así la seducción con que fue vilmente
engañada aquella virgen Eva, destinada ya para un varón, con la verdad que le
fue venturosamente anunciada por el ángel a la Virgen María, ya también
prometida a otro varón.
Y así como Eva fue seducida por un ángel
para que se alejara de Dios, desobedeciendo su palabra, así María fue
notificada por otro ángel de que llevaría a Dios en su seno, si obedecía su
palabra. Y como aquélla fue inducida a no obedecer a Dios, así ésta fue
persuadida a obedecerlo, y de esta manera la Virgen María se convirtió en
abogada de la virgen Eva.
Al renovar profundamente el Señor todas las
cosas, declaró la guerra a nuestro enemigo, aplastó a aquel que en un principio
nos había hecho cautivos en Adán y pisoteó su cabeza, según lo que, en el
Génesis, Dios dice a la serpiente: Pongo hostilidad entre ti y la mujer, entre
tu linaje y el suyo: él herirá tu cabeza cuando tú hieras su talón.
Con ello se anunciaba que aquel que debía
nacer de una mujer Virgen, hecho hombre como Adán, aplastaría la cabeza de la
serpiente. De esta descendencia habla el Apóstol, en la carta a los Gálatas,
cuando dice: La ley mosaica fue puesta por Dios hasta que viniese la
descendencia a quien se habían hecho las promesas.
Más claramente aún lo demuestra, en esa
misma carta, al decir: Cuando se cumplió el tiempo, envió Dios a su Hijo,
nacido de una mujer. El enemigo no hubiera sido vencido con justicia si el
hombre que lo venció no hubiera nacido de una mujer, pues ya desde el comienzo
se opuso al hombre, dominándolo por medio de la mujer.
Por eso el Señor afirma que él es el Hijo
del hombre, el hombre por excelencia, el cual resume en sí al linaje nacido de
mujer, de modo que, si nuestra especie bajó a la muerte a causa de un hombre
vencido, por un hombre victorioso subamos de nuevo a la vida.
RESPONSORIO Cf. Lc 1, 26. 27. 30. 31. 32
R. Fue enviado el ángel Gabriel a una
virgen desposada con un hombre llamado José, para anunciarle el mensaje; y se
turbó la Virgen ante su resplandor. «No temas, María, porque has hallado gracia
e los ojos de Dios: * Concebirás y darás a luz un hijo, el cual será llamado
Hijo del Altísimo.»
V. El Señor Dios le dará el trono de David,
su padre y reinará en la casa de Jacob para siempre.
R. Concebirás y darás a luz un hijo, el
cual será llamado Hijo del Altísimo.
*Lecturas del Viernes de la
2ª semana de Adviento*
Viernes, 9
de diciembre de 2022
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san Mateo
(11,16-19)*
En aquel tiempo, dijo Jesús al gentío:
«¿A quién compararé esta generación?
Se asemeja a unos niños sentados en la plaza, que gritan diciendo: “Hemos
tocado la flauta, y no habéis bailado; hemos entonado lamentaciones, y no
habéis llorado”.
Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: “Tiene un demonio”. Vino el
Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: “Ahí tenéis a un comilón y borracho,
amigo de publicanos y pecadores”.
Pero la sabiduría se ha acreditado por sus obras».
Palabra del Señor
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Ant. Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el
sol que nace de lo alto.
Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR
Lc 1, 68-79
+Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Por la entrañable misericordia de
nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto.
PRECES
Adoremos a Cristo, que se ofreció a Dios como sacrificio sin
mancha para purificar nuestras conciencias de las obras muertas, y digámosle
con fe:
En tu voluntad, Señor, encontramos nuestra paz.
Tú que nos has dado la luz del nuevo día,
concédenos también caminar durante sus horas por sendas de vida nueva.
Tú que todo lo has creado con tu poder y con tu providencia lo conservas,
ayúdanos a descubrirte presente en todas tus creaturas.
Tú que has sellado con tu sangre una alianza nueva y eterna,
haz que, obedeciendo siempre tus mandatos, permanezcamos fieles a esa alianza.
Tú que colgado en la cruz quisiste que de tu costado manara sangre y agua,
purifica con esta agua nuestros pecados y alegra con este manantial a la ciudad
de Dios.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Ya que Dios nos ha adoptado como hijos, oremos al Padre como nos enseñó
Jesucristo:
Padre nuestro...
ORACION
Señor, Dios todopoderoso, te pedimos nos concedas que del mismo
modo que hemos cantado tus alabanzas en esta celebración matutina así también
las podamos cantar plenamente en la asamblea de tus santos por toda la
eternidad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en
la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
VIERENES
SEMANA II
VÍSPERAS
(Oración de la tarde)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al
Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
Himno: OH CRISTO, TÚ NO TIENES.
Oh Cristo, tú no tienes
la lóbrega mirada de la muerte;
tus ojos no se cierran:
son agua limpia donde puedo verme.
Oh Cristo, tú no puedes
cicatrizar la llaga del costado:
un corazón tras ella
noches y días me estará esperando.
Oh Cristo, tú conoces
la intimidad oculta de mi vida;
tú sabes mis secretos:
te los voy confesando día a día.
Oh Cristo, tú aleteas
con los brazos unidos al madero;
¡oh valor que convida
a levantarse puro sobre el suelo!
Oh Cristo, tú sonríes
cuando te hieren sordas las espinas;
si mi cabeza hierve,
haz, Señor, que te mire y te sonría.
Oh Cristo, tú que esperas
mi último beso darte ante la tumba,
también mi joven beso
descansa en ti de la incesante lucha. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Arranca, Señor, mi vida de la muerte, mis pies de la caída.
Salmo 114 - ACCIÓN DE GRACIAS
Amo al Señor, porque escucha
mi voz suplicante,
porque inclina su oído hacia mí
el día que lo invoco.
Me envolvían redes de muerte,
me alcanzaron los lazos del abismo,
caí en tristeza y angustia.
Invoqué el nombre del Señor:
«Señor, salva mi vida.»
El Señor es benigno y justo,
nuestro Dios es compasivo;
el Señor guarda a los sencillos:
estando yo sin fuerzas me salvó.
Alma mía, recobra tu calma,
que el Señor fue bueno contigo:
arrancó mi vida de la muerte,
mis ojos de las lágrimas,
mis pies de la caída.
Caminaré en presencia del Señor
en el país de la vida.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Arranca, Señor, mi vida de la
muerte, mis pies de la caída.
Ant 2. El auxilio me viene del Señor, que
hizo el cielo y la tierra.
Salmo 120 - EL GUARDIÁN DEL PUEBLO.
Levanto mis ojos a los montes:
¿de dónde me vendrá el auxilio?
El auxilio me viene del Señor,
que hizo el cielo y la tierra.
No permitirá que resbale tu pie,
tu guardián no duerme;
no duerme ni reposa
el guardián de Israel.
El Señor te guarda a su sombra,
está a tu derecha;
de día el sol no te hará daño,
ni la luna de noche.
El Señor te guarda de todo mal,
él guarda tu alma;
el Señor guarda tus entradas y salidas,
ahora y por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El auxilio me viene del Señor, que
hizo el cielo y la tierra.
Ant 3. Justos y verdaderos son tus
caminos, ¡oh Rey de los siglos!
Cántico: CANTO DE LOS VENCEDORES Ap 15, 3-4
Grandes y maravillosas son tus obras,
Señor, Dios omnipotente,
justos y verdaderos tus caminos,
¡oh Rey de los siglos!
¿Quién no temerá, Señor,
y glorificará tu nombre?
Porque tú solo eres santo,
porque vendrán todas las naciones
y se postrarán en tu acatamiento,
porque tus juicios se hicieron manifiestos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Justos y verdaderos son tus
caminos, ¡oh Rey de los siglos!
LECTURA BREVE 1Co 2, 7-10a
Enseñamos una sabiduría divina, misteriosa, escondida, predestinada por Dios
antes de los siglos para nuestra gloria, que no conoció ninguno de los
príncipes de este siglo; pues si la hubieran conocido, nunca hubieran
crucificado al Señor de la gloria. Pero, según está escrito: «Ni el ojo vio, ni
el oído oyó, ni vino a la mente del hombre lo que Dios ha preparado para los
que le aman.» Pero a nosotros nos lo ha revelado por su Espíritu.
RESPONSORIO BREVE
V. Cristo murió por nuestros pecados, para llevarnos a Dios.
R. Cristo murió por nuestros pecados, para
llevarnos a Dios.
V. Muerto en la carne, pero vivificado en el
espíritu.
R. Para llevarnos a Dios.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
R. Cristo murió por nuestros pecados, para llevarnos
a Dios.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Acuérdate, Señor, de tu misericordia como lo habías prometido a
nuestros padres.
Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
+Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Acuérdate, Señor, de tu misericordia
como lo habías prometido a nuestros padres.
PRECES
Bendigamos ahora al Señor Jesús, que en su vida mortal escuchó
siempre con bondad las súplicas de los que acudían a él y enjugaba con amor las
lágrimas de los que lloraban, y digámosle también nosotros:
Señor, ten piedad.
Señor Jesucristo, tú que consolaste a los tristes y desconsolados, pon ahora
tus ojos en los sufrimientos de los pobres
y consuela a los deprimidos.
Escucha los gemidos de los agonizantes
y envíales tus ángeles para que los consuelen y conforten.
Que los emigrantes sientan el consuelo de tu amor en el destierro, que puedan
regresar a su patria
y que un día alcancen también la patria eterna.
Que los pecadores escuchando tu voz se conviertan,
y encuentren en tu Iglesia el perdón y la paz.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Perdona las faltas de los que han muerto
y dales la plenitud de tu salvación.
Con el gozo que nos da el saber que somos hijos de Dios, digamos con plena
confianza:
Padre nuestro...
ORACION
Dios nuestro, que con el escándalo de la cruz has manifestado de
una manera admirable tu sabiduría escondida, concédenos contemplar, con tal
plenitud de fe, la gloria de la pasión de tu Hijo, que encontremos siempre
nuestra gloria en su cruz. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y
reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los
siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
LAS LECTURAS DEL VIERNES 9 DE DICIEMBRE 2022
*Lecturas del Viernes de la
2ª semana de Adviento*
Viernes, 9 de diciembre de 2022
Primera lectura
Lectura del libro de Isaías (48,17-19):
Esto dice el Señor, tu libertador,
el Santo de Israel:
«Yo, el Señor, tu Dios,
te instruyo por tu bien,
te marco el camino a seguir.
Si hubieras atendido a mis mandatos,
tu bienestar sería como un río,
tu justicia como las olas del mar,
tu descendencia como la arena,
como sus granos, el fruto de tus entrañas;
tu nombre no habría sido aniquilado,
ni eliminado de mi presencia».
Palabra de Dios
Salmo
Sal 1,1-2.3.4.6
R/. El que te sigue, Señor, tendrá la luz de la vida.
V/. Dichoso el hombre
que no sigue el consejo de los impíos,
ni entra por la senda de los pecadores,
ni se sienta en la reunión de los cínicos;
sino que su gozo es la ley del Señor,
y medita su ley día y noche. R/.
V/. Será como un árbol
plantado al borde de la acequia:
da fruto en su sazón
y no se marchitan sus hojas;
y cuanto emprende tiene buen fin. R/.
V/. No así los impíos, no así;
serán paja que arrebata el viento.
Porque el Señor protege el camino de los justos,
pero el camino de los impíos acaba mal. R/.
*Lecturas del Viernes de la
2ª semana de Adviento*
Viernes, 9
de diciembre de 2022
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san Mateo
(11,16-19)*
En aquel tiempo, dijo Jesús al gentío:
«¿A quién compararé esta generación?
Se asemeja a unos niños sentados en la plaza, que gritan diciendo: “Hemos
tocado la flauta, y no habéis bailado; hemos entonado lamentaciones, y no
habéis llorado”.
Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: “Tiene un demonio”. Vino el
Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: “Ahí tenéis a un comilón y borracho,
amigo de publicanos y pecadores”.
Pero la sabiduría se ha acreditado por sus obras».
Palabra del Señor
*Que la Paz del Señor llegue primero
a vuestros corazones antes que mis palabras*
(“Ahí tenéis a un comilón y borracho, amigo de publicanos y
pecadores”.)
*El Señor es como un “imán” que
atrae sobre él, a todos los que tienen problemas, enfermedades y dificultades.
Me enseña cómo es un verdadero amigo, un amigo en quien no hay engaño. Me da
mucha fuerza saber que puedo contar con uno que no me rechaza en los momentos
difíciles de mi vida, hasta tal punto que no le importa lo que soy. Descubrir
esa cercanía a la que el Señor me llama junto a él es motivo de alegría y de
esperanza, saber que hay uno que hace hasta lo imposible para estar cerca de
mí*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
miércoles, 7 de diciembre de 2022
LUCAS 1,26-38 CICLO A
*Lecturas de la Solemnidad
de la Inmaculada Concepción de la Virgen María*
Jueves, 8
de diciembre de 2022
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san Lucas (1.26-38)*
En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea
llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la
estirpe de David; la virgen se llamaba María.
El ángel, entrando en su presencia, dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor
está contigo.»
Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél.
El ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios.
Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús.
Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de
David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no
tendrá fin.»
Y María dijo al ángel: «¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?»
El ángel le contestó: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del
Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará
Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha
concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para
Dios nada hay imposible.»
María contestó: «Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu
palabra.»
Y la dejó el ángel.
Palabra del Señor
*Que la Paz del Señor llegue primero
a vuestros corazones antes que mis palabras*
(«El
Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra»).
*Todas las mujeres tienen una santidad y una
hermosura interior, que siempre está a la vista del Señor. También tienen la
capacidad de gestar en su vientre una criatura nueva, y en su estado de
gestación son visitada por una bendición especial del Señor, y brotan de ellas
un amor especial por sus criaturas; es un amor tan profundo y verdadero que,
cuando una madre siente frio, ella va y arropa a su criatura, y tienen un amor
con una capacidad de hacerse una en el dolor, en la alegría y además como si
todo esto fuera poco el Señor, les regala un don especial y es la capacidad de
poseer un discernimiento especial para la ayuda del hombre*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAS LAUDES Y LAS VISPERAS DEL JUEVES 8
*LAS LAUDES Y
LAS VISPERAS*
Abre, Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de
todos los pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y
enciende mi sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar este
Oficio, y merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por
Cristo nuestro Señor. Amén
*Laudes - LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE
SANTA MARÍA VIRGEN*
Invitatorio
V. Señor, ábreme los
labios.
R. Y mi boca
proclamará tu alabanza.
Antifona: Celebremos la Concepción
Inmaculada de la Virgen María; adoremos a su Hijo, Cristo, el Señor.
Salmo 94
Invitación a la
alabanza divina
Animaos los unos a los otros, día tras día,
mientras dure este «hoy». (Hb 3,13)
Venid,
aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
(Se repite la
antífona)
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
(Se repite la
antífona)
Entrad, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
(Se repite la
antífona)
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y me tentaron, aunque habían visto mis obras.
(Se repite la
antífona)
Durante cuarenta años
aquella generación me asqueó, y dije:
“Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso.”»
(Se repite la
antífona)
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
(Se repite la
antífona)
Laudes
Himno
De luz nueva
se viste la tierra,
porque el Sol que del cielo ha venido
en el seno feliz de la Virgen
de su carne se ha revestido.
El amor hizo nuevas cosas,
el Espíritu ha descendido
y la sombra del que es poderoso
en la Virgen su luz ha encendido.
Ya la tierra reclama su fruto
y de bodas se anuncia alegría,
el Señor que en los cielos moraba
se hizo carne en la Virgen María.
Gloria a Dios, el Señor poderoso,
a su Hijo y Espíritu Santo,
que en su gracia y su amor nos bendijo
y a su reino nos ha destinado. Amén.
Salmodia
Antífona
1: ¡Oh Madre
purísima, que no conoció el pecado y que mereció llevar a Dios!
Salmo 62, 2-9
El alma
sedienta de Dios
Madruga por Dios todo el que rechaza las obras de
las tinieblas.
Oh Dios, tú
eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua.
¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios.
Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré como de enjundia y de manteca,
y mis labios te alabarán jubilosos.
En el lecho me acuerdo de ti
y velando medito en ti,
porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene.
Antífona
2: El Señor Dios
Altísimo te ha bendecido, Virgen María, entre todas las mujeres de la tierra.
Dn 3,57-88.56
Toda la
creación alabe al Señor
Alabad al Señor, sus siervos todos. (Ap 19,5)
Criaturas
todas del Señor, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.
Ángeles del Señor, bendecid al Señor;
cielos, bendecid al Señor.
Aguas del espacio, bendecid al Señor;
ejércitos del Señor, bendecid al Señor.
Sol y luna, bendecid al Señor;
astros del cielo, bendecid al Señor.
Lluvia y rocío, bendecid al Señor;
vientos todos, bendecid al Señor.
Fuego y calor, bendecid al Señor;
fríos y heladas, bendecid al Señor.
Rocíos y nevadas, bendecid al Señor;
témpanos y hielos, bendecid al Señor.
Escarchas y nieves, bendecid al Señor;
noche y día, bendecid al Señor.
Luz y tinieblas, bendecid al Señor;
rayos y nubes, bendecid al Señor.
Bendiga la tierra al Señor,
ensálcelo con himnos por los siglos.
Montes y cumbres, bendecid al Señor;
cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.
Manantiales, bendecid al Señor;
mares y ríos, bendecid al Señor;
Cetáceos y peces, bendecid al Señor;
aves del cielo, bendecid al Señor.
Fieras y ganados, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.
Hijos de los hombres, bendecid al Señor;
bendiga Israel al Señor.
Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;
siervos del Señor, bendecid al Señor.
Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;
santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.
Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.
Bendigamos al Padre y al Hijo con el Espíritu Santo,
ensalcémoslo con himnos por los siglos.
Bendito el Señor en la bóveda del cielo,
alabado y glorioso y ensalzado por los siglos.
Antífona
3: Llévanos
contigo, Virgen inmaculada, correremos tras del aroma de tus perfumes.
Salmo 149
Alegría de los
santos
Los hijos de la Iglesia, nuevo pueblo de Dios, se
alegran por su Rey, Cristo, el Señor. (Hesiquio)
Cantad al
Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sión por su Rey.
Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes.
Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca
y espadas de dos filos en las manos:
para tomar venganza de los pueblos
y aplicar el castigo a las naciones,
sujetando a los reyes con argollas,
a los nobles con esposas de hierro.
Ejecutar la sentencia dictada
es un honor para todos sus fieles.
Lectura
Breve Is 43, 1
Así dice el
Señor, el que te creó, Jacob, el que te formó, Israel: «No temas, que te he
redimido, te he llamado por tu nombre; tú eres mío.»
Responsorio
Breve
V. Dios todopoderoso
me ciñe de valor.
R. Dios todopoderoso
me ciñe de valor.
V. Y me enseña un
camino perfecto.
R. Me ciñe de valor.
V. Gloria al Padre, y
al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Dios todopoderoso
me ciñe de valor.
V. Dios todopoderoso
me ciñó de valor.
R. Y me enseñó un
camino perfecto.
Lecturas
Primera Lectura
De la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 5,
1 12-21
DONDE ABUNDÓ EL PECADO SOBREABUNDÓ LA GRACIA
Hermanos: Así como por un
solo hombre entró el pecado en el mundo y, por el pecado, la muerte, y, de este
modo, la muerte pasó a todos los hombres, dado que todos han pecado. Porque ya
antes de la promulgación de la ley existía el pecado en el mundo, y sin embargo
no puede imputarse pecado si no hay ley; vemos, empero, que, de hecho, la
muerte reinó ya desde Adán a Moisés sobre todos los que pecaron, aun cuando su
transgresión no fue en las mismas condiciones en que pecó Adán, el cual era
figura del que había de venir.
Sin embargo, con el don no sucedió como con el delito, pues, si por el delito
de uno solo murió la multitud, ¡con cuánta mayor profusión, por la gracia de un
solo hombre, Jesucristo, se derramó sobre todos la bondad y el don de Dios! Ni
fueron los efectos de este don como los efectos del pecado de aquel único
hombre que pecó, porque la sentencia que llevó a la condenación vino por uno
solo, en cambio, el don, partiendo de muchas transgresiones, lleva a la
justificación.
Así pues, decía, si, por la falta de uno solo, la muerte estableció su reinado,
también, con mucha mayor razón, por causa de uno solo, de Jesucristo, reinarán
en la vida los que reciben la sobreabundancia de la gracia y el don de la
justificación.
Por consiguiente, así como el delito de uno solo atrajo sobre todos los hombres
la condenación, así también la obra de justicia de uno solo procura a todos la
justificación que da la vida. Y como por la desobediencia de un solo hombre
todos los demás quedaron constituidos pecadores, así también por la obediencia
de uno solo todos quedarán constituidos justos.
La ley, ciertamente, fue ocasión de que se multiplicasen los delitos, pero
donde abundó el pecado sobreabundó la gracia, para que así como reinó el pecado
produciendo la muerte, así también reine la gracia dándonos vida eterna por
Jesucristo, Señor nuestro.
Rm 5, 12; Lc 1, 30; cf. Sal 114, 8; cf. 17,
19
R. Por un solo hombre
entró el pecado en el mundo y, por él, todos han pecado. Pero tú * no temas, María, porque has hallado
gracia a los ojos de Dios.
V. El Señor arrancó tu
alma de la muerte, y fue tu apoyo contra tu adversario.
R. No temas, María,
porque has hallado gracia a los ojos de Dios.
Segunda Lectura
De los sermones de san Anselmo, obispo
(Sermón 52: PL 158, 955-956)
¡OH VIRGEN, POR TU BENDICIÓN QUEDA BENDITA TODA
CRIATURA!
El cielo, las estrellas,
la tierra, los ríos, el día y la noche, y todo cuanto está sometido al poder o
utilidad de los hombres, se felicitan de la gloria perdida, pues una nueva
gracia inefable, resucitada en cierto modo por ti ¡oh Señora!, les ha sido
concedida. Todas las cosas se encontraban como muertas, al haber perdido su
innata dignidad de servir al dominio y al uso de aquellos que alaban a Dios,
para lo que habían sido creadas; se encontraban aplastadas por la opresión y
como descoloridas por el abuso que de ellas hacían los servidores de los ídolos
para los que no habían sido creadas. Pero ahora, como resucitadas, felicitan a María,
al verse regidas por el dominio y honradas por el uso de los que alaban al
Señor.
Ante la nueva e inestimable gracia, las cosas todas saltaron de gozo, al sentir
que, en adelante, no sólo estaban regidas por la presencia rectora e invisible
de Dios su creador, sino que también, usando de ellas visiblemente, las
santificaba. Tan grandes bienes eran obra del bendito fruto del seno bendito de
la bendita María.
Por la plenitud de tu gracia, lo que estaba cautivo en el infierno se alegra
por su liberación, y lo que estaba por encima del mundo se regocija por su
restauración. En efecto, por el poder del Hijo glorioso de tu gloriosa
virginidad, los justos que perecieron antes de la muerte vivificadora de Cristo
se alegran de que haya sido destruida su cautividad, y los ángeles se felicitan
al ver restaurada su ciudad medio derruida.
¡Oh mujer llena de gracia, sobreabundante de gracia, cuya plenitud desborda a
la creación entera y la hace reverdecer! ¡Oh Virgen bendita, bendita por encima
de todo por tu bendición queda bendita toda criatura, no sólo la creación por
el Creador, sino también el Creador por la criatura! Dios entregó a María su
propio Hijo, el único igual a él, a quien engendra de su corazón como amándose
a sí mismo. Valiéndose de María, se hizo Dios un Hijo, no distinto, sino el
mismo, para que realmente fuese uno y el mismo el Hijo de Dios y de María. Todo
lo que nace es criatura de Dios, y Dios nace de María. Dios creó todas las
cosas, y María engendró a Dios. Dios, que hizo todas las cosas, se hizo a sí
mismo mediante María; y, de este modo, volvió a hacer todo lo que había hecho.
El que pudo hacer todas las cosas de la nada no quiso rehacer sin María lo que
había sido manchado.
Dios es, pues, el padre de las cosas creadas; y María es la madre de las cosas
recreadas. Dios es el padre a quien se debe la constitución del mundo; y María
es la madre a quien se debe su restauración. Pues Dios engendró a aquel por
quien todo fue hecho; y María dio a luz a aquel por quien todo fue salvado.
Dios engendró a aquel sin el cual nada existe; y María dio a luz a aquel sin el
cual nada subsiste.
¡Verdaderamente el Señor está contigo, puesto que ha hecho que toda criatura te
debiera tanto como a él!
Sal 33, 4; 85, 13; Lc 1, 48
R. Proclamad conmigo
la grandeza del Señor, * por su
grande piedad para conmigo.
V. Desde ahora me
felicitarán todas las generaciones.
R. Por su grande
piedad para conmigo.
Lecturas del Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Virgen María.
Evangelio
*Lectura
del santo evangelio según san Lucas (1.26-38)*
26 Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una
ciudad de Galilea, llamada Nazaret,
27 a una virgen desposada con un
hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.
28 Y entrando, le dijo: «Alégrate,
llena de gracia, el Señor está contigo.»
29 Ella se conturbó por estas
palabras, y discurría qué significaría aquel saludo.
30 El ángel le dijo: «No temas,
María, porque has hallado gracia delante de Dios;
31 vas a concebir en el seno y vas
a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús.
32 El será grande y será llamado
Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre;
33 reinará sobre la casa de Jacob
por los siglos y su reino no tendrá fin.»
34 María respondió al ángel:
«¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?»
35 El ángel le respondió: «El
Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su
sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios.
36 Mira, también Isabel, tu
pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de
aquella que llamaban estéril,
37 = porque ninguna cosa es
imposible para Dios.» =
38 Dijo María: «He aquí la esclava
del Señor; hágase en mí según tu palabra.» Y el ángel dejándola se fue.
Palabra del Señor
Canto Evangélico
Antifona: El Señor Dios dijo
a la serpiente: «Establezco hostilidades entre ti y la mujer, entre tu estirpe
y la suya; ella te herirá en la cabeza.» Aleluya.
Benedictus Lc
1, 68-79
El Mesías y su
precursor
+ Bendito sea
el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo,
por boca de sus santos profetas.
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al
Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Preces
Elevemos
nuestras súplicas al Salvador, que quiso nacer de María Virgen, y digámosle:
Que tu santa Madre, Señor, interceda por nosotros.
Sol de justicia, a quien María Virgen precedía cual aurora luciente, — haz que
vivamos siempre iluminados por la claridad de tu presencia.
Salvador del mundo, tú que con la eficacia de tu redención preservaste a tu
Madre de toda mancha de pecado, — líbranos también a nosotros de toda culpa.
Redentor nuestro, tú que hiciste de la inmaculada Virgen María tabernáculo
purísimo de tu presencia y sagrario del Espíritu Santo,
— haz también de nosotros templos de tu Espíritu.
Rey de reyes, que elevaste contigo a tu Madre en cuerpo y alma al cielo, — haz
que aspiremos siempre a los bienes celestiales.
Aquí se pueden
añadir algunas intenciones libres.
Según el mandato del Señor, digamos confiadamente: Padre nuestro.
Padre
Nuestro
Padre nuestro,
que estás en el cielo,
santificado sea tu nombre,
venga tu reino,
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día,
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en tentación,
y líbranos del mal.
Oración
Oremos:
Oh Dios, que
por la Concepción inmaculada de la Virgen María preparaste a tu Hijo una digna
morada, y en previsión de la muerte de tu Hijo la preservaste de todo pecado,
concédenos por su intercesión llegar a ti limpios de todas nuestras culpas. Por
nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del
Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.
Amén.
V. El Señor nos
bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
*Vísperas - LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE
SANTA MARÍA VIRGEN*
Invitatorio
Vísperas
Invocación
V. Dios mío, ven en mi
auxilio.
R. Señor, date prisa
en socorrerme.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio,
ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.
Himno
Jesucristo,
Palabra del Padre,
luz eterna de todo creyente:
ven y escucha la súplica ardiente,
ven, Señor, porque ya se hace tarde.
Cuando el mundo dormía en tinieblas,
en tu amor tú quisiste ayudarlo
y trajiste, viniendo a la tierra,
esa vida que puede salvarlo.
Ya madura la historia en promesas,
sólo anhela tu pronto regreso;
si el silencio madura la espera,
el amor no soporta el silencio.
Con María, la Iglesia te aguarda
con anhelos de esposa y de Madre,
y reúne a sus hijos en vela,
para juntos poder esperarte.
Cuando vengas, Señor, en tu gloria,
que podamos salir a tu encuentro
y a tu lado vivamos por siempre,
dando gracias al Padre en el reino. Amén.
Salmodia
Antífona
1: Todo es
hermoso en ti, Virgen María, ni siquiera tienes la mancha del pecado original.
Salmo 121
LA CIUDAD SANTA
DE JERUSALÉN
¡Qué alegría
cuando me dijeron:
"Vamos a la casa del Señor"!
Ya están pisando nuestros pies
tus umbrales, Jerusalén.
Jerusalén está fundada
como ciudad bien compacta.
Allá suben las tribus,
las tribus del Señor,
según la costumbre de Israel,
a celebrar el nombre del Señor;
en ella están los tribunales de justicia,
en el palacio de David.
Desead la paz a Jerusalén:
"Vivan seguros los que te aman,
haya paz dentro de tus muros,
seguridad en tus palacios".
Por mis hermanos y compañeros,
voy a decir: "La paz contigo".
Por la casa del Señor, nuestro Dios,
te deseo todo bien.
Antífona
2: Tú eres la
gloria de Jerusalén; tú, la alegría de Israel; tú, el orgullo de nuestra raza.
Salmo 126
EL ESFUERZO
HUMANO ES INÚTIL SIN DIOS
Si el Señor
no construye la casa,
en vano se cansan los albañiles;
si el Señor no guarda la ciudad,
en vano vigilan los centinelas.
Es inútil que madruguéis,
que veléis hasta muy tarde,
que comáis el pan de vuestros sudores:
¡Dios lo da a sus amigos mientras duermen!
La herencia que da el Señor son los hijos;
su salario, el fruto del vientre:
son saetas en manos de un guerrero
los hijos de la juventud.
Dichoso el hombre que llena
con ellas su aljaba:
No quedará derrotado cuando litigue
con su adversario en la plaza.
Antífona
3: Tus vestidos
son blancos como la nieve, tu rostro resplandeciente como el sol.
Ef 1, 3-10
EL PLAN DIVINO
DE LA SALVACIÓN
Bendito sea
Dios,
Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en la persona de Cristo
con toda clase de bienes espirituales y celestiales.
Él nos eligió en la persona de Cristo,
antes de crear el mundo,
para que fuésemos santos
e irreprochables ante él por el amor.
Él nos ha destinado en la persona de Cristo,
por pura iniciativa suya,
a ser sus hijos,
para que la gloria de su gracia,
que tan generosamente nos ha concedido
en su querido Hijo,
redunde en alabanza suya.
Por este Hijo, por su sangre,
hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.
El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia
ha sido un derroche para con nosotros,
dándonos a conocer el misterio de su voluntad.
Éste es el plan
que había proyectado realizar por Cristo
cuando llegase el momento culminante:
hacer que todas las cosas tuviesen a Cristo por cabeza,
las del cielo y las de la tierra.
Lectura
Breve
Rm 5, 20b-21
Donde abundó
el pecado sobreabundó la gracia, para que así como reinó el pecado produciendo
la muerte, así también reine la gracia dándonos vida eterna, por Jesucristo,
Señor nuestro.
Responsorio
Breve
V. En esto conozco que
me amas.
R. En esto conozco que
me amas.
V. En que mi enemigo
no triunfa de mí.
R. En esto conozco que
me amas.
V. Gloria al Padre, y
al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. En esto conozco que
me amas.
Canto
Evangélico
Antifona: Alégrate, María,
llena de gracia, el Señor está contigo; bendita tú entre las mujeres y bendito
el fruto de tu vientre. Aleluya.
MagnificatLc 1,
46-55
Alegría del
alma en el Señor
Proclama mi
alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.
Gloria al
Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Preces
Proclamemos
las grandezas de Dios Padre todopoderoso, que quiso que todas las generaciones
felicitaran a María, la madre de su Hijo, y supliquémosle diciendo:
Que la llena de gracia interceda por nosotros.
Señor, Dios nuestro, admirable siempre en tus obras, que has querido que la
inmaculada Virgen María participara en cuerpo y alma de la gloria de
Jesucristo, — haz que todos tus hijos deseen y caminen hacia esta misma gloria.
Tú que nos diste a María por madre, concede por su mediación salud a los
enfermos, consuelo a los enfermos, consuelo a los tristes, perdón a los
pecadores, — y a todos abundancia de salud y de paz.
Tú que hiciste de María la madre de misericordia, — haz que los que viven en
peligro o están tentados sientan su protección maternal.
Tú que encomendaste a María la misión de madre de familia en el hogar de Jesús
y de José, — haz que por su intercesión todas las madres fomenten en sus
hogares el amor y la santidad.
Tú que coronaste a María como reina del cielo, — haz que los difuntos puedan
alcanzar con todos los santos la felicidad de tu reino.
Confiando en el Señor, que hizo obras grandes en María, pidamos al Padre que
colme también de bienes al mundo hambriento: Padre nuestro.
Padre
Nuestro
Padre
nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu nombre,
venga tu reino,
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día,
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en tentación,
y líbranos del mal.
Oración
Oh Dios, que
por la Concepción inmaculada de la Virgen María preparaste a tu Hijo una digna
morada, y en previsión de la muerte de tu Hijo la preservaste de todo pecado,
concédenos por su intercesión llegar a ti limpios de todas nuestras culpas. Por
nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del
Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.
Amén.
V. El Señor nos
bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.






