Musica Para el Alma

viernes, 23 de octubre de 2026

LAS LECTURAS DEL SABADO 24 DE OCTUBRE 2026


 

Lecturas del Sábado de la XXIX Semana del Tiempo Ordinario

24 Oct 2026

Primera Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios (4,7-16):

 

A cada uno de nosotros se le ha dado la gracia según la medida del don de Cristo. Por eso dice la Escritura: «Subió a lo alto llevando cautivos y dio dones a los hombres.» El «subió» supone que había bajado a lo profundo de la tierra; y el que bajó es el mismo que subió por encima de todos los cielos para llenar el universo. Y él ha constituido a unos, apóstoles, a otros, profetas, a otros, evangelizadores, a otros, pastores y maestros, para el perfeccionamiento de los santos, en función de su ministerio, y para la edificación del cuerpo de Cristo; hasta que lleguemos todos a la unidad en la fe y en el conocimiento del Hijo de Dios, al hombre perfecto, a la medida de Cristo en su plenitud. Para que ya no seamos niños sacudidos por las olas y llevados al retortero por todo viento de doctrina, en la trampa de los hombres, que con astucia conduce al error; sino que, realizando la verdad en el amor, hagamos crecer todas las cosas hacia él, que es la cabeza: Cristo, del cual todo el cuerpo, bien ajustado y unido a través de todo el complejo de junturas que lo nutren, actuando a la medida de cada parte, se procura el crecimiento del cuerpo, para construcción de sí mismo en el amor

 

Palabra de Dios

 

Salmo

Sal 121,1-2.3-4a.4b-5

 

R/. Vamos alegres a la casa del Señor

 

¡Qué alegría cuando me dijeron:
«Vamos a la casa del Señor»!
Ya están pisando nuestros pies
tus umbrales, Jerusalén. R/.

 

Jerusalén está fundada
como ciudad bien compacta.
Allá suben las tribus,
las tribus del Señor. R/.

 

Según la costumbre de Israel,
a celebrar el nombre del Señor;
en ella están los tribunales de justicia,
en el palacio de David. R/.

 

Evangelio del Sábado de la XXIX Semana del Tiempo Ordinario

24 Oct 2026

*Lectura del santo evangelio según san Lucas (13,1-9)*

 

En una ocasión, se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos cuya sangre vertió Pilato con la de los sacrificios que ofrecían.
Jesús les contestó: «¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos, porque acabaron así? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis lo mismo. Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé, ¿pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera.»
Y les dijo esta parábola: «Uno tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró. Dijo entonces al viñador: «Ya ves: tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a ocupar terreno en balde?» Pero el viñador contestó: «Señor, déjala todavía este año; yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto. Si no, la cortas.»»

 

Palabra del Señor

 

*Que la Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*

 

(Si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo)

*Todos los noticieros tratan de hacernos ver las noticias lo más trágicas posibles, por lo que les inyectan un poco de morbo para causar un mayor impacto. Así logran hacernos creer que nos están dando una noticia muy trágica y lamentable. Con Jesús quisieron hacer lo mismo, pero él utilizó estas mismas noticias para corregirlos. Jesús les dijo: «Si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo». Esta palabra me hace ver y descubrir que, en algunas ocasiones, cuando he dado alguna mala noticia, le he puesto un poco de morbo para hacerla sentir más trágica. Y yo, sin saberlo, en mi ignorancia, me he puesto al servicio del príncipe de las tinieblas. Es por eso que Jesús me reprende para ayudarme y me hace ver que lo más importante es hablar con la verdad, porque todo lo que sucede en esta tierra es porque Dios lo permite*

 

*El que desea y quiere amar, con el corazón según el Señor: llegará a ser, Santo*

 

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.


R. Amén.