Musica Para el Alma
viernes, 27 de mayo de 2022
JUAN 16,23b-28 CICLO C
*Lecturas del Sábado de la 6ª semana de Pascua*
Sábado, 28 de mayo de 2022
Evangelio
*Lectura
del santo evangelio según san Juan (16,23b-28)*
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«En verdad, en verdad os digo: si pedís algo al Padre en mi nombre, os lo dará.
Hasta ahora no habéis pedido nada en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que
vuestra alegría sea completa. Os he hablado de esto en comparaciones; viene la
hora en que ya no hablaré en comparaciones, sino que os hablaré del Padre
claramente.
Aquel día pediréis en mi nombre, y no os digo que yo rogaré al Padre por
vosotros, pues el Padre mismo os quiere, porque vosotros me queréis y creéis
que yo salí de Dios.
Salí del Padre y he venido al mundo, otra vez dejo el mundo y me voy al Padre».
Palabra del Señor
*Que la Paz del Señor llegue primero a
vuestros corazones antes que mis palabras*
(«El Padre
los ama, porque ustedes me quieren y han creído»).
*Esta es una
palabra que me obliga de una manera agradable a creer en el amor. Es una
palabra que me invita a dejarme seducir por los sentimientos del bien. Es una
palabra que me llena de alegría y puedo ver que el Señor, no hace distinción de
persona porque él, no se fija en la apariencia. El Señor sabe muy bien que
dentro de mi existen muchas cosas extrañas que no son muy agradable, pero él no
se fija en eso, sino que le agradan los pequeños detalles, él sabe que, en mí,
muy adentro de mí, tengo el deseo de amar, el deseo de hacer el bien, y él sabe
que hay ocasiones que no me salen. La buena noticia para mi es que él, se ha
dado cuenta que tengo deseo de creer en él, en su amor, en su misericordia*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón según el Señor: llegará a
ser, Santo*
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a
la vida eterna.
R. Amén.
LAS LAUDES Y LAS VISPERAS DEL SABADO 28
*LAS LAUDES Y LAS VISPERAS*
Abre,
Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de todos los
pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y enciende mi
sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar este Oficio, y
merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por Cristo nuestro
Señor. Amén
*SABADO SEMANA VI DE PASCUA*
LAUDES
(Oración de la mañana)
INVITATORIO
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza
Ant. Verdaderamente ha resucitado el
Señor. Aleluya.
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Verdaderamente ha resucitado el
Señor. Aleluya.
Himno: VELARON LAS
ESTRELLAS EL SUEÑO DE SU MUERTE
Velaron las estrellas el sueño de su muerte,
sus luces de esperanzas las recogió ya el sol,
en haces luminosos la aurora resplandece,
es hoy el nuevo día en que el Señor actuó.
Los pobres de sí mismos creyeron su palabra,
la noche de los hombres fue grávida de Dios,
él dijo volvería colmando su esperanza,
más fuerte que la muerte fue su infinito amor.
De angustia estremecida lloró y gimió la tierra,
en lágrimas y sangre su humanidad vivió,
pecado, mal y muerte perdieron ya su fuerza,
el Cristo siempre vivo es hoy nuestro blasón.
De gozo reverdecen los valles y praderas,
los pájaros y flores, su canto y su color,
celebran con los hombres la eterna primavera
del día y la victoria en que el Señor actuó.
Recibe, Padre santo, los cánticos y amores
de cuantos en tu Hijo hallaron salvación,
tu Espíritu divino nos llene de sus dones,
los hombres y los pueblos se abran a tu Amor. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Tus acciones, Señor,
son mi alegría, y mi júbilo las obras de tus manos. Aleluya.
Salmo 91 - ALABANZA A
DIOS QUE CON SABIDURÍA Y JUSTICIA DIRIGE LA VIDA DE LOS HOMBRES.
Es bueno dar gracias al Señor
y tocar para tu nombre, oh Altísimo,
proclamar por la mañana tu misericordia
y de noche tu fidelidad,
con arpas de diez cuerdas y laúdes
sobre arpegios de cítaras.
Tus acciones, Señor, son mi alegría,
y mi júbilo, las obras de tus manos.
¡Qué magníficas son tus obras, Señor,
qué profundos tus designios!
El ignorante no los entiende
ni el necio se da cuenta.
Aunque germinen como hierba los malvados
y florezcan los malhechores,
serán destruidos para siempre.
Tú, en cambio, Señor,
eres excelso por los siglos.
Porque tus enemigos, Señor, perecerán,
los malhechores serán dispersados;
pero a mí me das la fuerza de un búfalo
y me unges con aceite nuevo.
Mis ojos no temerán a mis enemigos,
mis oídos escucharán su derrota.
El justo crecerá como una palmera
y se alzará como un cedro del Líbano:
plantado en la casa del Señor,
crecerá en los atrios de nuestro Dios;
en la vejez seguirá dando fruto
y estará lozano y frondoso,
para proclamar que el Señor es justo,
que en mi Roca no existe la maldad.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Tus acciones, Señor, son mi
alegría, y mi júbilo las obras de tus manos. Aleluya.
Ant 2. El nos hace morir y él nos da la
vida; él nos hirió y él nos vendará. Aleluya.
Cántico: BENEFICIOS DE
DIOS PARA CON SU PUEBLO Dt 32, 1-12
Escuchad, cielos, y hablaré;
oye, tierra, los dichos de mi boca;
descienda como lluvia mi doctrina,
destile como rocío mi palabra;
como llovizna sobre la hierba,
como sereno sobre el césped;
voy a proclamar el nombre del Señor:
dad gloria a nuestro Dios.
Él es la Roca, sus obras son perfectas,
sus caminos son justos,
es un Dios fiel, sin maldad;
es justo y recto.
Hijos degenerados, se portaron mal con él,
generación malvada y pervertida.
¿Así le pagas al Señor,
pueblo necio e insensato?
¿no es él tu padre y tu creador,
el que te hizo y te constituyó?
Acuérdate de los días remotos,
considera las edades pretéritas,
pregunta a tu padre y te lo contará,
a tus ancianos y te lo dirán:
Cuando el Altísimo daba a cada pueblo su heredad,
y distribuía a los hijos de Adán,
trazando las fronteras de las naciones,
según el número de los hijos de Dios,
la porción del Señor fue su pueblo,
Jacob fue la parte de su heredad.
Lo encontró en una tierra desierta,
en una soledad poblada de aullidos:
lo rodeó cuidando de él,
lo guardó como a las niñas de sus ojos.
Como el águila incita a su nidada,
revolando sobre los polluelos,
así extendió sus alas, los tomó
y los llevó sobre sus plumas.
El Señor solo los condujo
no hubo dioses extraños con él.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El nos hace morir y él nos da la
vida; él nos hirió y él nos vendará. Aleluya.
Ant 3. Coronaste de gloria y dignidad a tu
Cristo. Aleluya.
Salmo 8 MAJESTAD DEL
SEÑOR Y DIGNIDAD DEL HOMBRE.
Señor, dueño nuestro,
¡que admirable es tu nombre
en toda la tierra!
Ensalzaste tu majestad sobre los cielos.
De la boca de los niños de pecho
has sacado una alabanza contra tus enemigos,
para reprimir al adversario y al rebelde.
Cuando contemplo el cielo, obra de tus manos;
la luna y las estrellas que has creado,
¿qué es el hombre, para que te acuerdes de él;
el ser humano, para darle poder?
Lo hiciste poco inferior a los ángeles,
lo coronaste de gloria y dignidad,
le diste el mando sobre las obras de tus manos,
todo lo sometiste bajo sus pies:
rebaños de ovejas y toros,
y hasta las bestias del campo,
las aves del cielo, los peces del mar,
que trazan sendas por las aguas.
Señor, dueño nuestro,
¡que admirable es tu nombre
en toda la tierra!
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Coronaste de gloria y dignidad a tu
Cristo. Aleluya.
LECTURA
BREVE Rm 14, 7-9
Ninguno de nosotros vive para sí y ninguno muere para sí. Que si vivimos,
vivimos para el Señor; y si morimos, para el Señor morimos. En fin, que tanto
en vida como en muerte somos del Señor. Para esto murió Cristo y retornó a la
vida, para ser Señor de vivos y muertos.
RESPONSORIO BREVE
V. El Señor ha resucitado
del sepulcro. Aleluya. Aleluya.
R. El Señor ha resucitado del sepulcro.
Aleluya. Aleluya.
V. El que por nosotros colgó del
madero.
R. Aleluya. Aleluya.
V. Gloria al Padre,y al Hijo, y al
Espíritu Santo.
R. El Señor ha resucitado del
sepulcro. Aleluya. Aleluya.
PRIMERA LECTURA
De los Hechos de los
Apóstoles 23, 12-35
CONSPIRACIÓN DE LOS
JUDÍOS CONTRA PABLO
En aquellos días, tuvieron un conciliábulo los judíos y juraron no comer ni
beber hasta matar a Pablo. Los conjurados eran más de cuarenta. Estos hombres
se presentaron a los pontífices y a los ancianos y les dijeron:
«Nos hemos juramentado solemnemente a no probar bocado hasta matar a Pablo.
Ahora, vosotros, de acuerdo con el Consejo, indicad al tribuno que lo haga
comparecer en vuestra presencia con el pretexto de examinar más a fondo su
causa. Nosotros, por nuestra parte, estamos preparados para darle muerte antes
de que llegue.»
Pero el hijo de la hermana de Pablo se enteró de este complot. Se presentó en
la fortaleza y se lo comunicó a Pablo. Pablo llamó enseguida a un centurión y
le dijo: «Lleva a este joven al tribuno, porque tiene algo que comunicarle.»
Lo tomó, pues, el centurión y lo llevó al tribuno, diciéndole:
«EI preso Pablo me ha llamado y me ha rogado que te traiga a este joven, pues
tiene algo que comunicarte.»
El tribuno lo tomó de la mano, se retiró aparte y le preguntó:
«¿Qué es lo que tienes que comunicarme?»
Él contestó:
«Los judíos se han puesto de acuerdo para pedirte que hagas comparecer mañana a
Pablo ante el Consejo de ancianos con el pretexto de examinar más a fondo su
causa. No los creas. Porque se han conjurado contra él más de cuarenta hombres
de entre ellos, y se han juramentado bajo anatema a no comer ni beber hasta
matarlo. Ahora están preparados, aguardando tu respuesta favorable.»
El tribuno despidió al joven con este aviso:
«No digas a nadie que me has revelado este asunto.»
Llamó en seguida a dos centinelas, y les dio esta orden:
«Preparad doscientos soldados para que marchen a Cesarea a las nueve de la
noche; y también setenta jinetes y doscientos lanceros. Además, aparejad cabalgaduras
para que, montado y sin peligro, lleven a Pablo hasta el procurador Félix.»
Y escribió una carta en estos términos:
«Claudio Lisias saluda al excelentísimo procurador Félix. Te envío aquí a este
hombre, que ha sido arrestado por los judíos y ha estado a punto de ser muerto
por ellos. Yo lo he sacado del peligro, acudiendo con la tropa, al enterarme de
que era un ciudadano romano.
He querido saber el crimen de que lo acusan, y lo he hecho comparecer ante el
Consejo. Me he encontrado con que lo acusan de cuestiones referentes a su ley,
pero no ha cometido delito alguno que merezca la muerte o la prisión. Enterado
de las asechanzas que preparaban contra este hombre, he resuelto al punto
enviártelo, intimando también a los acusadores a que expongan su demanda en tu
tribunal.»
Los soldados, conforme a las órdenes recibidas, tomaron consigo a Pablo y lo
condujeron de noche a Antípatris; y después, al otro día, dejando a los jinetes
que fuesen escoltando a Pablo, se volvieron a su cuartel. Los jinetes, una vez
llegados a Cesarea, entregaron la carta al procurador y dejaron en su poder a
Pablo. Después que leyó la carta, el procurador se informó de qué provincia era
y, al saber que era de Cilicia, dijo:
«Te tomaré declaración cuando se presenten tus acusadores.».
Y dio orden de que guardasen a Pablo en el palacio de Herodes.
RESPONSORIO
Mt 10, 18. 19-20
R. Cuando os hagan comparecer ante
gobernadores y reyes, no os preocupéis de lo que vais a decir o de cómo lo
diréis. * En Su momento se os sugerirá lo que tenéis que decir. Aleluya.
V. No seréis vosotros los que habléis,
el Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros.
R. En su momento se os sugerirá lo que
tenéis que decir. Aleluya.
SEGUNDA LECTURA
De los Tratados de san
Agustín, obispo, sobre el evangelio de san Juan
(Tratado 124, 5. 7: CCL 36, 685-687)
DOS VIDAS
La Iglesia sabe de dos vidas, ambas anunciadas y recomendadas por el Señor; de
ellas, una se desenvuelve en la fe, la otra en la visión; una durante el tiempo
de nuestra peregrinación, la otra en las moradas eternas; una en medio de la
fatiga, la otra en el descanso; una en el camino, la otra en la patria; una en
el esfuerzo de la actividad, la otra en el premio de la contemplación.
La primera vida es significada por el apóstol Pedro, la segunda por el apóstol
Juan. La primera se desarrolla toda ella aquí, hasta el fin de este mundo, que
es cuándo terminará; la segunda se inicia oscuramente en este mundo, pero su
perfección se aplaza hasta el fin de él, y en el mundo futuro no tendrá fin.
Por eso se le dice a Pedro: Sígueme; en cambio de Juan se dice: Si yo quiero
que él permanezca así hasta mi venida, ¿a ti qué? Tú, sígueme. «Tú, sígueme por
la imitación en soportar las dificultades de esta vida; él, que permanezca así
hasta mi venida para otorgar mis bienes.» Lo cual puede explicarse más
claramente así: «Sígame una actuación perfecta, impregnada del ejemplo de mi
pasión; pero la contemplación incoada permanezca así hasta mi venida para
perfeccionarla.»
El seguimiento de Cristo consiste, pues, en una amorosa y perfecta constancia
en el sufrimiento, capaz de llegar hasta la muerte; la sabiduría, en cambio,
permanecerá así, en estado de perfeccionamiento, hasta que venga Cristo para
llevarla a su plenitud. Aquí, en efecto, hemos de tolerar los males de este
mundo en el país de los mortales; allá, en cambio, contemplaremos los bienes
del Señor en el país de la vida.
Aquellas palabras de Cristo: Si yo quiero que él permanezca así hasta mi venida
no debemos entenderlas en el sentido de permanecer hasta el fin o de permanecer
siempre igual, sino en el sentido de esperar; pues lo que Juan representa no
alcanza ahora su plenitud, sino que la alcanzará con la venida de Cristo. En
cambio, lo que representa Pedro, a quien el Señor dijo: Tú, sígueme, hay que
ponerlo ahora por obra, para alcanzar lo que esperamos. Pero nadie separe lo
que significan estos dos apóstoles, ya que ambos estaban incluidos en lo que
significaba Pedro y ambos estarían después incluidos en lo que significaba
Juan. El seguimiento del uno y la permanencia del otro eran un signo. Uno y
otro, creyendo, toleraban los males de esta vida presente; uno y otro,
esperando, confiaban alcanzar los bienes de la vida futura.
Y no sólo ellos, sino que toda la santa Iglesia, esposa de Cristo, hace lo
mismo, luchando con las tentaciones presentes, para alcanzar la felicidad
futura. Pedro y Juan fueron, cada uno, figura de cada una de estas dos vidas.
Pero uno y otro caminaron por la fe, en la vida presente; uno y otro habían de
gozar para siempre de la visión, en la vida futura.
Por esto, Pedro, el primero de los apóstoles, recibió las llaves del reino de
los cielos, con el poder de atar y desatar los pecados, para que fuese el
piloto de todos los santos, unidos inseparablemente al cuerpo de Cristo, en
medio de las tempestades de esta vida; y, por esto, Juan, el evangelista, se
reclinó sobre el pecho de Cristo, para significar el tranquilo puerto de
aquella vida arcana.
En efecto, no sólo Pedro, sino toda la Iglesia ata y desata los pecados. Ni fue
sólo Juan quien bebió, en la fuente del pecho del Señor, para enseñarla con su
predicación, la doctrina acerca de la Palabra que existía en el principio y
estaba en Dios y era Dios - y lo demás acerca de la divinidad de Cristo, y
aquellas cosas tan sublimes acerca de la trinidad y unidad de Dios, verdades
todas estas que contemplaremos cara a cara en el reino, pero que ahora, hasta
que venga el Señor, las tenemos que mirar como en un espejo y oscuramente -,
sino que el Señor en persona difundió por toda la tierra este mismo Evangelio,
para que todos bebiesen de él, cada uno según su capacidad.
RESPONSORIO
1Pe 5, 10; 2Co 4, 14
R. El Dios de toda gracia, que os ha
llamado a su eterna gloria en Cristo Jesús, * tras un breve padecer, él mismo
os restablecerá, os afianzará y os robustecerá. Aleluya.
V. Aquel que resucitó a Jesús nos
resucitará también a nosotros con Jesús.
R. Tras un breve padecer, él mismo os
restablecerá, os afianzará y os robustecerá. Aleluya.
*Lecturas del Sábado de la 6ª semana de Pascua*
Sábado, 28 de mayo de 2022
Evangelio
*Lectura
del santo evangelio según san Juan (16,23b-28)*
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«En verdad, en verdad os digo: si pedís algo al Padre en mi nombre, os lo dará.
Hasta ahora no habéis pedido nada en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que
vuestra alegría sea completa. Os he hablado de esto en comparaciones; viene la
hora en que ya no hablaré en comparaciones, sino que os hablaré del Padre
claramente.
Aquel día pediréis en mi nombre, y no os digo que yo rogaré al Padre por
vosotros, pues el Padre mismo os quiere, porque vosotros me queréis y creéis
que yo salí de Dios.
Salí del Padre y he venido al mundo, otra vez dejo el mundo y me voy al Padre».
Palabra del Señor
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Yo os lo aseguro:
cuanto pidáis al Padre en mi nombre os lo concederá. Aleluya.
Cántico de Zacarías. EL
MESÍAS Y SU PRECURSOR Lc 1, 68-79
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Yo os lo aseguro: cuanto pidáis al
Padre en mi nombre os lo concederá. Aleluya.
PRECES
Oremos a Cristo, que
nos ha manifestado la vida eterna, y digámosle confiados:
Que tu resurrección, Señor, nos haga crecer en gracia.
Pastor eterno, contempla con amor a tu pueblo, que se levanta ahora del
descanso,
y aliméntalo durante este día con tu palabra y tu eucaristía.
No permitas que seamos arrebatados por el lobo que devora o entregados por el
mercenario que huye,
sino haz que escuchemos siempre tu voz de buen pastor.
Tú que actúas siempre juntamente con los ministros de tu Evangelio y confirmas
su palabra con tu gracia,
haz que durante este día proclamemos tu resurrección con nuestras palabras y
con nuestra vida.
Sé, Señor, tú mismo nuestro gozo, el gozo que nadie puede arrebatarnos,
y haz que, alejados de toda tristeza, fruto del pecado, tengamos hambre de
poseer tu vida eterna.
Se pueden añadir algunas
intenciones libres
Concluyamos nuestra oración, diciendo juntos las palabras de Jesús, nuestro
maestro:
Padre nuestro...
ORACION
Mueve, Señor, nuestros
corazones para que se adhieran siempre a obrar el bien; que, tendiendo sin
desfallecer hacia lo mejor, alcancemos vivir también en la eternidad los bienes
del misterio pascual. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina
contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los
siglos. Amén
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga,
nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
VÍSPERAS
(Oración de la tarde)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi
auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
Himno: NO, YO NO DEJO LA
TIERRA
«No, yo no dejo la tierra.
No, yo no olvido a los hombres.
Aquí, yo he dejado la guerra;
arriba, están vuestros nombres.»
¿Qué hacéis mirando al cielo,
varones, sin alegría?
Lo que ahora parece un vuelo
ya es vuelta y es cercanía.
El gozo es mi testigo.
La paz, mi presencia viva,
que, al irme, se va conmigo
la cautividad cautiva.
El cielo ha comenzado.
Vosotros sois mi cosecha.
El Padre ya os ha sentado
conmigo, a su derecha.
Partid frente a la aurora.
Salvad a todo el que crea.
Vosotros marcáis mi hora.
Comienza vuestra tarea. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Salí del Padre y vine
al mundo; ahora dejo el mundo y voy al Padre. Aleluya.
Salmo 112 - ALABADO SEA
EL NOMBRE DEL SEÑOR
Alabad, siervos del Señor,
alabad el nombre del Señor.
Bendito sea el nombre del Señor,
ahora y por siempre:
de la salida del sol hasta su ocaso,
alabado sea el nombre del Señor.
El Señor se eleva sobre todos los pueblos,
su gloria sobre los cielos.
¿Quién como el Señor Dios nuestro,
que se eleva en su trono
y se abaja para mirar
al cielo y a la tierra?
Levanta del polvo al desvalido,
alza de la basura al pobre,
para sentarlo con los príncipes,
los príncipes de su pueblo;
a la estéril le da un puesto en la casa,
como madre feliz de hijos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Salí del Padre y vine al mundo;
ahora dejo el mundo y voy al Padre. Aleluya.
Ant 2. Después de haber tratado con ellos,
el Señor Jesús fue elevado al cielo, y allí está sentado a la diestra de Dios.
Aleluya.
Salmo 116 - INVITACIÓN
UNIVERSAL A LA ALABANZA DIVINA.
Alabad al Señor, todas las naciones,
aclamadlo, todos los pueblos:
Firme es su misericordia con nosotros,
su fidelidad dura por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Después de haber tratado con ellos,
el Señor Jesús fue elevado al cielo, y allí está sentado a la diestra de Dios.
Aleluya.
Ant 3. Nadie sube al cielo sino aquel que
ha bajado del cielo, el Hijo del hombre, que está en el cielo. Aleluya.
Cántico: EL JUICIO DE
DIOS Ap 11, 17-18; 12, 10b-12ª
Gracias te damos, Señor Dios omnipotente,
el que eres y el que eras,
porque has asumido el gran poder
y comenzaste a reinar.
Se encolerizaron las naciones,
llegó tu cólera,
y el tiempo de que sean juzgados los muertos,
y de dar el galardón a tus siervos los profetas,
y a los santos y a los que temen tu nombre,
y a los pequeños y a los grandes,
y de arruinar a los que arruinaron la tierra.
Ahora se estableció la salud y el poderío,
y el reinado de nuestro Dios,
y la potestad de su Cristo;
porque fue precipitado
el acusador de nuestros hermanos,
el que los acusaba ante nuestro Dios día y noche.
Ellos le vencieron en virtud de la sangre del Cordero
y por la palabra del testimonio que dieron,
y no amaron tanto su vida que temieran la muerte.
Por esto, estad alegres, cielos,
y los que moráis en sus tiendas.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Nadie sube al cielo sino aquel que
ha bajado del cielo, el Hijo del hombre, que está en el cielo. Aleluya.
LECTURA
BREVE Ef 2, 4-6
Dios, que es rico en misericordia, por el gran amor con que nos amó, aun cuando
estábamos muertos por nuestros pecados, nos vivificó con Cristo -por pura
gracia habéis sido salvados- y nos resucitó con él, y nos hizo sentar en los
cielos con Cristo Jesús.
RESPONSORIO BREVE
V. Dios asciende entre aclamaciones.
Aleluya, aleluya.
R. Dios asciende entre aclamaciones.
Aleluya, aleluya.
V. El Señor, al son de trompetas.
R. Aleluya, aleluya.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al
Espíritu Santo.
R. Dios asciende entre aclamaciones.
Aleluya, aleluya.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Padre, he dado a
conocer tu nombre a los hombres que me diste; te ruego por ellos, no por el
mundo, ahora que voy a ti. Aleluya.
Cántico de María. ALEGRÍA
DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Padre, he dado a conocer tu nombre
a los hombres que me diste; te ruego por ellos, no por el mundo, ahora que voy
a ti. Aleluya.
PRECES
Aclamemos, alegres, a
Jesucristo, que se ha sentado hoy a la derecha del Padre, y digámosle:
Cristo, tú eres el rey de la gloria.
Rey de la gloria, que has querido glorificar por medio de tu cuerpo la
fragilidad de nuestra carne, elevándola hasta la gloria del cielo,
purifícanos de toda mancha y devuélvenos nuestra antigua dignidad.
Tú que por amor descendiste hasta nosotros,
haz que también nosotros por amor subamos hasta ti.
Tú que prometiste atraer a todos hacia ti,
no permitas que nosotros seamos apartados de la unidad de tu cuerpo.
Tú que nos has precedido al cielo en tu ascensión gloriosa,
haz que te sigamos ahí con nuestro corazón y nuestra mente.
Se pueden añadir algunas
intenciones libres
Ya que te esperamos como Dios, juez de todos los hombres,
haz que un día podamos contemplarte en tu gloria y majestad, junto con nuestros
hermanos difuntos.
Llenos de fe, invoquemos juntos al Padre, repitiendo la oración que Cristo nos
enseñó:
Padre nuestro...
ORACION
Concédenos, Señor,
rebosar de alegría al celebrar la gloriosa ascensión de tu Hijo, y elevar a ti
una cumplida acción de gracias, pues el triunfo de Cristo es ya nuestra
victoria y, ya que él es la cabeza de la Iglesia, haz que nosotros, que somos
su cuerpo, nos sintamos atraídos por una irresistible esperanza hacia donde él
nos precedió. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo
en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga,
nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAS LECTURAS DEL SABADO 28 DE MAYO 2022
*Lecturas del Sábado de la 6ª semana de Pascua*
Sábado, 28 de mayo de 2022
Primera
lectura
Lectura del
libro de los Hechos de los apóstoles (18,23-28):
Pasado algún tiempo en Antioquía, Pablo marchó y recorrió
sucesivamente Galacia y Frigia, animando a los discípulos.
Llegó a Éfeso un judío llamado Apolo, natural de Alejandría, hombre elocuente y
muy versado en las Escrituras. Lo habían instruido en el camino del Señor y
exponía con entusiasmo y exactitud lo referente a Jesús, aunque no conocía más
que el bautismo de Juan.
Apolo, pues, se puso a hablar públicamente en la sinagoga. Cuando lo oyeron
Priscila y Áquila, lo tomaron por su cuenta y le explicaron con más detalle el
camino de Dios. Decidió pasar a Acaya, y los hermanos lo animaron y escribieron
a los discípulos de allí que lo recibieran bien. Una vez llegado, con la ayuda
de la gracia, contribuyó mucho al provecho de los creyentes, pues rebatía
vigorosamente en público a los judíos, demostrando con la Escritura que Jesús
es el Mesías.
Palabra de Dios
Salmo
Sal
46,2-18-9.10
R/. Dios es el rey del
mundo
Pueblos todos, batid palmas,
aclamad a Dios con gritos de júbilo;
porque el Señor altísimo es terrible,
emperador de toda la tierra. R/.
Porque Dios es el rey del mundo:
tocad con maestría.
Dios reina sobre las naciones,
Dios se sienta en su trono sagrado. R/.
Los príncipes de los gentiles se reúnen
con el pueblo del Dios de Abrahán;
porque de Dios son los grandes de la tierra,
y él es excelso. R/.
*Lecturas del Sábado de la 6ª semana de Pascua*
Sábado, 28 de mayo de 2022
Evangelio
*Lectura
del santo evangelio según san Juan (16,23b-28)*
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«En verdad, en verdad os digo: si pedís algo al Padre en mi nombre, os lo dará.
Hasta ahora no habéis pedido nada en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que
vuestra alegría sea completa. Os he hablado de esto en comparaciones; viene la
hora en que ya no hablaré en comparaciones, sino que os hablaré del Padre
claramente.
Aquel día pediréis en mi nombre, y no os digo que yo rogaré al Padre por
vosotros, pues el Padre mismo os quiere, porque vosotros me queréis y creéis
que yo salí de Dios.
Salí del Padre y he venido al mundo, otra vez dejo el mundo y me voy al Padre».
Palabra del Señor
*Que la Paz del Señor llegue primero a
vuestros corazones antes que mis palabras*
(«El Padre
los ama, porque ustedes me quieren y han creído»).
*Esta es una
palabra que me obliga de una manera agradable a creer en el amor. Es una
palabra que me invita a dejarme seducir por los sentimientos del bien. Es una
palabra que me llena de alegría y puedo ver que el Señor, no hace distinción de
persona porque él, no se fija en la apariencia. El Señor sabe muy bien que
dentro de mi existen muchas cosas extrañas que no son muy agradable, pero él no
se fija en eso, sino que le agradan los pequeños detalles, él sabe que, en mí,
muy adentro de mí, tengo el deseo de amar, el deseo de hacer el bien, y él sabe
que hay ocasiones que no me salen. La buena noticia para mi es que él, se ha
dado cuenta que tengo deseo de creer en él, en su amor, en su misericordia*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón según el Señor: llegará a
ser, Santo*
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a
la vida eterna.
R. Amén.
jueves, 26 de mayo de 2022
JUAN 16,20-23a CICLO C
*Lecturas del Viernes de la 6ª semana de Pascua*
Viernes, 27 de mayo de 2022
Evangelio
*Lectura
del santo evangelio según san Juan (16,20-23a)*
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«En verdad, en verdad os digo: vosotros lloraréis y os lamentaréis, mientras el
mundo estará alegre; vosotros estaréis tristes, pero vuestra tristeza se
convertirá en alegría.
La mujer, cuando va a dar a luz, siente tristeza, porque ha llegado su hora;
pero, en cuanto da a luz al niño, ni se acuerda del apuro, por la alegría de
que al mundo le ha nacido un hombre.
También vosotros ahora sentís tristeza; pero volveré a veros, y se alegrará
vuestro corazón, y nadie os quitará vuestra alegría. Ese día no me preguntaréis
nada».
Palabra del Señor
*Que la Paz del Señor llegue primero a vuestros
corazones antes que mis palabras*
(Pero,
en cuanto da a luz al niño, ni se acuerda del apuro, por la alegría de que al
mundo le ha nacido un hombre).
*El Señor me quiere regalar la fuerza de poder amar
por en sima de los dolores que me puedan causar, el miedo, la angustia, la
tristeza. Me invita a no tener miedo, porque
el amor supera todas las barreras, es la fuerza del amor que puede provocar en
mi, llegar hacer un ser nuevo y libre; ya pueden venir los grandes torrencial
de aguas y mi casa seguirá inmovible, porque esta edificada en la gran roca que
es el Señor. Recuerdo que la muerte fue vencida en la Victoria de tu
Resurrección. El Señor me quiere regalar esa alegría que perdura hasta la vida
eterna*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a
la vida eterna.
R. Amén.
LAS LAUDES Y LAS VISPERAS DEL VIERNES 27
*LAS LAUDES Y LAS VISPERAS*
Abre,
Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de todos los
pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y enciende mi
sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar este Oficio, y
merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por Cristo nuestro
Señor. Amén
*VIERENES SEMANA VI DE
PASCUA*
LAUDES
(Oración de la mañana)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza
INVITATORIO
Ant. Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya.
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos
salva;
entremos a su presencia dándole
gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios
grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la
tierra,
son suyas las cumbres de los
montes;
suyo es el mar, porque él lo
hizo,
la tierra firme que modelaron sus
manos.
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador
nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como
en Meribá,
como el día de Masá en el
desierto;
cuando vuestros padres me
pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían
visto mis obras.
Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y
dije:
Es un pueblo de corazón
extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al
Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y
siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Himno: TU CUERPO ES LAZO DE AMORES
Tu cuerpo es lazo de amores,
de Dios y el hombre atadura;
amor que a tu cuerpo acude
como tu cuerpo perdura.
Tu cuerpo, surco de penas,
hoy es de luz y rocío;
que lo vean los que lloran
con ojos enrojecidos.
Tu cuerpo espiritual
es la Iglesia congregada;
tan fuerte como tu cruz,
tan bella como tu Pascua.
Tu cuerpo sacramental
es de tu carne y tu sangre,
y la Iglesia, que es tu Esposa,
se acerca para abrazarte. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Confía, hijo, tus pecados son perdonados. Aleluya.
Salmo 50 - CONFESIÓN DEL PECADOR ARREPENTIDO
Misericordia, Dios mío, por tu
bondad;
por tu inmensa compasión borra mi
culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado.
Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti solo pequé,
cometí la maldad que aborreces.
En la sentencia tendrás razón,
en el juicio brillará tu
rectitud.
Mira, que en la culpa nací,
pecador me concibió mi madre.
Te gusta un corazón sincero,
y en mi interior me inculcas
sabiduría.
Rocíame con el hisopo: quedaré
limpio;
lávame: quedaré más blanco que la
nieve.
Hazme oír el gozo y la alegría,
que se alegren los huesos
quebrantados.
Aparta de mi pecado tu vista,
borra en mí toda culpa.
¡Oh Dios!, crea en mí un corazón
puro,
renuévame por dentro con espíritu
firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu.
Devuélveme la alegría de tu
salvación,
afiánzame con espíritu generoso:
enseñaré a los malvados tus
caminos,
los pecadores volverán a ti.
Líbrame de la sangre, ¡oh Dios,
Dios, Salvador mío!,
y cantará mi lengua tu justicia.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza.
Los sacrificios no te satisfacen;
si te ofreciera un holocausto, no
lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu
quebrantado:
un corazón quebrantado y
humillado
tú no lo desprecias.
Señor, por tu bondad, favorece a
Sión,
reconstruye las murallas de
Jerusalén:
entonces aceptarás los
sacrificios rituales,
ofrendas y holocaustos,
sobre tu altar se inmolarán
novillos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al
Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y
siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Confía, hijo, tus pecados son perdonados. Aleluya.
Ant 2. Tú, Señor, has salido con Cristo a salvar a tu pueblo.
Aleluya.
Cantico: JUICIO DE DIOS - Ha 3, 2-4. 13a. 15-19
¡Señor, he oído tu fama,
me ha impresionado tu obra!
En medio de los años, realízala;
en medio de los años,
manifiéstala;
en el terremoto acuérdate de la
misericordia.
El Señor viene de Temán;
el Santo, del monte Farán:
su resplandor eclipsa el cielo,
la tierra se llena de su
alabanza;
su brillo es como el día,
su mano destella velando su
poder.
Sales a salvar a tu pueblo,
a salvar a tu ungido;
pisas el mar con tus caballos,
revolviendo las aguas del océano.
Lo escuché y temblaron mis
entrañas,
al oírlo se estremecieron mis
labios;
me entró un escalofrío por los
huesos,
vacilaban mis piernas al andar.
Tranquilo espero el día de la
angustia
que sobreviene al pueblo que nos
oprime.
Aunque la higuera no echa yemas
y las viñas no tienen fruto,
aunque el olivo olvida su
aceituna
y los campos no dan cosechas,
aunque se acaban las ovejas del
redil
y no quedan vacas en el establo,
yo exultaré con el Señor,
me gloriaré en Dios mi salvador.
El Señor soberano es mi fuerza,
él me da piernas de gacela
y me hace caminar por las
alturas.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al
Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y
siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Tú, Señor, has salido con Cristo a salvar a tu pueblo. Aleluya.
Ant 3. Alaba a tu Dios, Sión, que ha puesto paz en tus fronteras.
Aleluya.
Salmo 147 - RESTAURACIÓN DE JERUSALÉN.
Glorifica al Señor, Jerusalén;
alaba a tu Dios, Sión:
que ha reforzado los cerrojos de
tus puertas
y ha bendecido a tus hijos dentro
de ti;
ha puesto paz en tus fronteras,
te sacia con flor de harina.
Él envía su mensaje a la tierra,
y su palabra corre veloz;
manda la nieve como lana,
esparce la escarcha como ceniza;
hace caer el hielo como migajas
y con el frío congela las aguas;
envía una orden, y se derriten;
sopla su aliento, y corren.
Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así,
ni les dio a conocer sus
mandatos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al
Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y
siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Alaba a tu Dios, Sión, que ha puesto paz en tus fronteras.
Aleluya.
LECTURA BREVE Hch 5, 30-32
El Dios de nuestros padres
resucitó a Jesús, a quien vosotros matasteis colgándole de un madero. La
diestra de Dios lo exaltó haciéndolo jefe y salvador, para otorgar a Israel la
conversión, el perdón de los pecados. Testigos de esto somos nosotros y el
Espíritu Santo, que Dios da a los que le obedecen.
RESPONSORIO BREVE
V. El Señor ha resucitado del
sepulcro. Aleluya, aleluya.
R. El Señor ha resucitado del
sepulcro. Aleluya, aleluya.
V. El que por nosotros colgó del
madero.
R. Aleluya, aleluya.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y
al Espíritu Santo.
R. El Señor ha resucitado del
sepulcro. Aleluya, aleluya.
PRIMERA LECTURA
De los Hechos de los Apóstoles 23, 12-35
CONSPIRACIÓN DE LOS JUDÍOS CONTRA PABLO
En aquellos días, tuvieron un
conciliábulo los judíos y juraron no comer ni beber hasta matar a Pablo. Los
conjurados eran más de cuarenta. Estos hombres se presentaron a los pontífices
y a los ancianos y les dijeron:
«Nos hemos juramentado
solemnemente a no probar bocado hasta matar a Pablo. Ahora, vosotros, de
acuerdo con el Consejo, indicad al tribuno que lo haga comparecer en vuestra
presencia con el pretexto de examinar más a fondo su causa. Nosotros, por
nuestra parte, estamos preparados para darle muerte antes de que llegue.»
Pero el hijo de la hermana de
Pablo se enteró de este complot. Se presentó en la fortaleza y se lo comunicó a
Pablo. Pablo llamó enseguida a un centurión y le dijo: «Lleva a este joven al
tribuno, porque tiene algo que comunicarle.»
Lo tomó, pues, el centurión y lo
llevó al tribuno, diciéndole:
«EI preso Pablo me ha llamado y
me ha rogado que te traiga a este joven, pues tiene algo que comunicarte.»
El tribuno lo tomó de la mano, se
retiró aparte y le preguntó:
«¿Qué es lo que tienes que
comunicarme?»
Él contestó:
«Los judíos se han puesto de
acuerdo para pedirte que hagas comparecer mañana a Pablo ante el Consejo de
ancianos con el pretexto de examinar más a fondo su causa. No los creas. Porque
se han conjurado contra él más de cuarenta hombres de entre ellos, y se han
juramentado bajo anatema a no comer ni beber hasta matarlo. Ahora están
preparados, aguardando tu respuesta favorable.»
El tribuno despidió al joven con
este aviso:
«No digas a nadie que me has
revelado este asunto.»
Llamó en seguida a dos
centinelas, y les dio esta orden:
«Preparad doscientos soldados
para que marchen a Cesarea a las nueve de la noche; y también setenta jinetes y
doscientos lanceros. Además, aparejad cabalgaduras para que, montado y sin
peligro, lleven a Pablo hasta el procurador Félix.»
Y escribió una carta en estos
términos:
«Claudio Lisias saluda al
excelentísimo procurador Félix. Te envío aquí a este hombre, que ha sido
arrestado por los judíos y ha estado a punto de ser muerto por ellos. Yo lo he
sacado del peligro, acudiendo con la tropa, al enterarme de que era un
ciudadano romano.
He querido saber el crimen de que
lo acusan, y lo he hecho comparecer ante el Consejo. Me he encontrado con que
lo acusan de cuestiones referentes a su ley, pero no ha cometido delito alguno
que merezca la muerte o la prisión. Enterado de las asechanzas que preparaban
contra este hombre, he resuelto al punto enviártelo, intimando también a los
acusadores a que expongan su demanda en tu tribunal.»
Los soldados, conforme a las
órdenes recibidas, tomaron consigo a Pablo y lo condujeron de noche a
Antípatris; y después, al otro día, dejando a los jinetes que fuesen escoltando
a Pablo, se volvieron a su cuartel. Los jinetes, una vez llegados a Cesarea,
entregaron la carta al procurador y dejaron en su poder a Pablo. Después que
leyó la carta, el procurador se informó de qué provincia era y, al saber que
era de Cilicia, dijo:
«Te tomaré declaración cuando se
presenten tus acusadores.».
Y dio orden de que guardasen a
Pablo en el palacio de Herodes.
RESPONSORIO Mt 10, 18. 19-20
R. Cuando os hagan comparecer
ante gobernadores y reyes, no os preocupéis de lo que vais a decir o de cómo lo
diréis. * En Su momento se os sugerirá lo que tenéis que decir. Aleluya.
V. No seréis vosotros los que
habléis, el Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros.
R. En su momento se os sugerirá
lo que tenéis que decir. Aleluya.
SEGUNDA LECTURA
De los Tratados de san Agustín, obispo, sobre el evangelio de san
Juan
(Tratado 124, 5. 7: CCL 36, 685-687)
DOS VIDAS
La Iglesia sabe de dos vidas,
ambas anunciadas y recomendadas por el Señor; de ellas, una se desenvuelve en
la fe, la otra en la visión; una durante el tiempo de nuestra peregrinación, la
otra en las moradas eternas; una en medio de la fatiga, la otra en el descanso;
una en el camino, la otra en la patria; una en el esfuerzo de la actividad, la
otra en el premio de la contemplación.
La primera vida es significada
por el apóstol Pedro, la segunda por el apóstol Juan. La primera se desarrolla
toda ella aquí, hasta el fin de este mundo, que es cuando terminará; la segunda
se inicia oscuramente en este mundo, pero su perfección se aplaza hasta el fin
de él, y en el mundo futuro no tendrá fin. Por eso se le dice a Pedro: Sígueme;
en cambio de Juan se dice: Si yo quiero que él permanezca así hasta mi venida,
¿a ti qué? Tú, sígueme. «Tú, sígueme por la imitación en soportar las
dificultades de esta vida; él, que permanezca así hasta mi venida para otorgar
mis bienes.» Lo cual puede explicarse más claramente así: «Sígame una actuación
perfecta, impregnada del ejemplo de mi pasión; pero la contemplación incoada
permanezca así hasta mi venida para perfeccionarla.»
El seguimiento de Cristo
consiste, pues, en una amorosa y perfecta constancia en el sufrimiento, capaz
de llegar hasta la muerte; la sabiduría, en cambio, permanecerá así, en estado
de perfeccionamiento, hasta que venga Cristo para llevarla a su plenitud. Aquí,
en efecto, hemos de tolerar los males de este mundo en el país de los mortales;
allá, en cambio, contemplaremos los bienes del Señor en el país de la vida.
Aquellas palabras de Cristo: Si
yo quiero que él permanezca así hasta mi venida no debemos entenderlas en el
sentido de permanecer hasta el fin o de permanecer siempre igual, sino en el
sentido de esperar; pues lo que Juan representa no alcanza ahora su plenitud,
sino que la alcanzará con la venida de Cristo. En cambio, lo que representa
Pedro, a quien el Señor dijo: Tú, sígueme, hay que ponerlo ahora por obra, para
alcanzar lo que esperamos. Pero nadie separe lo que significan estos dos
apóstoles, ya que ambos estaban incluidos en lo que significaba Pedro y ambos
estarían después incluidos en lo que significaba Juan. El seguimiento del uno y
la permanencia del otro eran un signo. Uno y otro, creyendo, toleraban los
males de esta vida presente; uno y otro, esperando, confiaban alcanzar los
bienes de la vida futura.
Y no sólo ellos, sino que toda la
santa Iglesia, esposa de Cristo, hace lo mismo, luchando con las tentaciones
presentes, para alcanzar la felicidad futura. Pedro y Juan fueron, cada uno,
figura de cada una de estas dos vidas. Pero uno y otro caminaron por la fe, en
la vida presente; uno y otro habían de gozar para siempre de la visión, en la
vida futura.
Por esto, Pedro, el primero de
los apóstoles, recibió las llaves del reino de los cielos, con el poder de atar
y desatar los pecados, para que fuese el piloto de todos los santos, unidos
inseparablemente al cuerpo de Cristo, en medio de las tempestades de esta vida;
y, por esto, Juan, el evangelista, se reclinó sobre el pecho de Cristo, para
significar el tranquilo puerto de aquella vida arcana.
En efecto, no sólo Pedro, sino
toda la Iglesia ata y desata los pecados. Ni fue sólo Juan quien bebió, en la
fuente del pecho del Señor, para enseñarla con su predicación, la doctrina
acerca de la Palabra que existía en el principio y estaba en Dios y era Dios -
y lo demás acerca de la divinidad de Cristo, y aquellas cosas tan sublimes
acerca de la trinidad y unidad de Dios, verdades todas estas que contemplaremos
cara a cara en el reino, pero que ahora, hasta que venga el Señor, las tenemos
que mirar como en un espejo y oscuramente -, sino que el Señor en persona
difundió por toda la tierra este mismo Evangelio, para que todos bebiesen de
él, cada uno según su capacidad.
RESPONSORIO 1Pe 5, 10; 2Co 4, 14
R. El Dios de toda gracia, que os
ha llamado a su eterna gloria en Cristo Jesús, * tras un breve padecer, él
mismo os restablecerá, os afianzará y os robustecerá. Aleluya.
V. Aquel que resucitó a Jesús nos
resucitará también a nosotros con Jesús.
R. Tras un breve padecer, él
mismo os restablecerá, os afianzará y os robustecerá. Aleluya.
*Lecturas del Viernes de la 6ª semana de Pascua*
Viernes, 27 de mayo de 2022
Evangelio
*Lectura
del santo evangelio según san Juan (16,20-23a)*
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«En verdad, en verdad os digo: vosotros lloraréis y os lamentaréis, mientras el
mundo estará alegre; vosotros estaréis tristes, pero vuestra tristeza se
convertirá en alegría.
La mujer, cuando va a dar a luz, siente tristeza, porque ha llegado su hora;
pero, en cuanto da a luz al niño, ni se acuerda del apuro, por la alegría de
que al mundo le ha nacido un hombre.
También vosotros ahora sentís tristeza; pero volveré a veros, y se alegrará
vuestro corazón, y nadie os quitará vuestra alegría. Ese día no me preguntaréis
nada».
Palabra del Señor
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Vemos a Jesús, coronado de gloria y de honor por haber padecido
la muerte. Aleluya.
Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU
PRECURSOR Lc 1, 68-79
Bendito sea el Señor, Dios de
Israel,
porque ha visitado y redimido a
su pueblo.
suscitándonos una fuerza de
salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde
antiguo
por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de
nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos
odian;
ha realizado así la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro
padre Abraham.
Para concedernos que, libres de
temor,
arrancados de la mano de los
enemigos,
le sirvamos con santidad y
justicia,
en su presencia, todos nuestros
días.
Y a ti, niño, te llamarán Profeta
del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la
salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de
nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de
lo alto,
para iluminar a los que viven en
tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al
Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y
siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Vemos a Jesús, coronado de gloria y de honor por haber padecido
la muerte. Aleluya.
PRECES
Dirijamos nuestra oración a Dios
Padre, que por el Espíritu resucitó a Jesús de entre los muertos y vivificará
también nuestros cuerpos mortales; digámosle:
*Vivifícanos, Señor, con tu Espíritu Santo*.
Padre santo, tú que al resucitar
a tu Hijo de entre los muertos manifestaste que habías aceptado su sacrificio,
acepta también la ofrenda de
nuestro día y condúcenos a la plenitud de la vida.
Bendice; Señor, las acciones de
nuestro día
y ayúdanos a buscar en ellas tu
gloria y el bien de nuestros hermanos.
Que el trabajo de hoy sirva para
la edificación de un mundo nuevo
y nos conduzca también a tu reino
eterno.
Te pedimos, Señor, que nos hagas
ser siempre solícitos del bien de los hombres
y que nos ayudes a amarnos
mutuamente.
Se pueden añadir algunas
intenciones libres
Dirijamos ahora al Padre nuestra
oración con las mismas palabras que Cristo nos enseñó:
Padre nuestro...
ORACION
Escucha, Señor, nuestra oración y
haz que mediante la predicación del Evangelio llegue a ser realidad en todo el
mundo la salvación inaugurada en la glorificación de tu Hijo, y que todos los hombres
alcancen la adopción filial que él anunció con su palabra de verdad. Por
nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del
Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la
vida eterna.
R. Amén.
HORA
TERCIA
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en
socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y
siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.
Himno: ESPÍRITU DE DIOS, LA
TIERRA LLENAS
Espíritu de Dios, la tierra
llenas,
las mentes de los hombres las
bañas en tu luz,
tú que eres Luz de Dios, divino
fuego,
infunde en todo hombre la fuerza
de la cruz.
Sé luz resplandeciente en las
tinieblas
de quienes el pecado sumió en la
obscuridad,
reúne en la asamblea de los hijos
los justos que te amaron, los
muertos por la paz.
Acaba en plenitud al Cristo vivo,
confirma en el creyente la gracia
y el perdón,
reúnelos a todos en la Iglesia,
testigos jubilosos de la
resurrección. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Aleluya, aleluya, aleluya.
Salmo 118, 73-80
Tus manos me hicieron y me
formaron:
instrúyeme para que aprenda tus
mandatos;
tus fieles verán con alegría
que he esperado en tu palabra;
reconozco, Señor, que tus
mandamientos son justos,
que con razón me hiciste sufrir.
Que tu bondad me consuele,
según la promesa hecha a tu
siervo;
cuando me alcance tu compasión,
viviré,
y mis delicias serán tu voluntad;
que se avergüencen los insolentes
del daño que me hacen;
yo meditaré tus decretos.
Vuelvan a mí tus fieles
que hacen caso de tus preceptos;
sea mi corazón perfecto en tus
leyes,
así no quedaré avergonzado.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al
Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y
siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Salmo 58, 2-6a. 10-11. 17-18:
ORACIÓN PIDIENDO LA PROTECCIÓN DE DIOS ANTE LOS ENEMIGOS
Líbrame de mi enemigo, Dios mío;
protégeme de mis agresores,
líbrame de los malhechores,
sálvame de los hombres
sanguinarios.
Mira que me están acechando,
y me acosan los poderosos:
sin que yo haya pecado ni
faltado, Señor,
sin culpa mía, avanzan para
acometerme.
Despierta, ven a mi encuentro,
mira:
tú, el Señor de los ejércitos,
el Dios de Israel.
Estoy velando contigo, fuerza
mía,
porque tú, ¡oh Dios!, eres mi
alcázar.
Que tu favor se adelante, ¡oh
Dios!,
y me haga ver la derrota del
enemigo.
Pero yo cantaré tu fuerza,
por la mañana aclamaré tu
misericordia;
porque has sido mi alcázar
y mi refugio en el peligro.
Y tocaré en tu honor, fuerza mía,
porque tú, ¡oh Dios!, eres mi
alcázar.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al
Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y
siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Salmo 59 - ORACIÓN DESPUÉS DE UNA
CALAMIDAD
¡Oh Dios!, nos rechazaste y
rompiste nuestras filas;
estabas airado, pero restáuranos.
Has sacudido y agrietado el país:
repara sus grietas, que se
desmorona.
Hiciste sufrir un desastre a tu
pueblo,
dándole a beber un vino de
vértigo;
diste a tus fieles la señal de
desbandada,
haciéndolos huir de los arcos.
Para que se salven tus
predilectos,
que tu mano salvadora nos
responda.
Dios habló en su santuario:
«Triunfante ocuparé Siquén,
parcelaré el valle de Sucot;
mío es Galaad, mío Manasés,
Efraím es yelmo de mi cabeza,
Judá es mi cetro;
Moab, una jofaina para lavarme;
sobre Edom echo mi sandalia,
sobre Filistea canto victoria.»
Pero ¿quién me guiará a la plaza
fuerte,
quién me conducirá a Edom,
si tú, ¡oh Dios!, nos has
rechazado
y no sales ya con nuestras
tropas?
Auxílianos contra el enemigo,
que la ayuda del hombre es
inútil.
Con Dios haremos proezas,
él pisoteará a nuestros enemigos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al
Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y
siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.
LECTURA BREVE Hch 2,
32. 36
Dios ha resucitado a Jesús;
testigos somos todos nosotros. Así, pues, que todo el pueblo de Israel lo sepa
con absoluta certeza: Dios ha constituido Señor y Mesías a este mismo Jesús, a
quien vosotros habéis crucificado.
V. Verdaderamente ha resucitado
el Señor. Aleluya.
R. Y se ha aparecido a Simón.
Aleluya.
ORACIÓN
OREMOS,
Escucha, Señor, nuestra oración y
haz que mediante la predicación del Evangelio llegue a ser realidad en todo el
mundo la salvación inaugurada en la glorificación de tu Hijo, y que todos los
hombres alcancen la adopción filial que él anunció con su palabra de verdad.
Por Cristo nuestro Señor.
Amén.
CONCLUSIÓN
V. Bendigamos al Señor.
R. Demos gracias a Dios.
HORA
SEXTA
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en
socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y
siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.
Himno: CUANDO LA LUZ DEL DÍA ESTÁ
EN SU CUMBRE
Cuando la luz del día está en su
cumbre,
eres, Señor Jesús, luz y alegría
de quienes en la fe y en la
esperanza
celebran ya la fiesta de la Vida
Eres resurrección, palabra y
prenda
de ser y de vivir eternamente;
sembradas de esperanzas nuestras
vidas,
serán en ti cosecha para siempre.
Ven ya, Señor Jesús, Salvador
nuestro,
de tu radiante luz llena este
día,
camino de alegría y de esperanza,
cabal acontecer de nueva vida.
Concédenos, oh Padre omnipotente,
por tu Hijo Jesucristo, hermano
nuestro,
vivir ahora el fuego de tu
Espíritu,
haciendo de esta tierra un cielo
nuevo. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Aleluya, aleluya, aleluya.
Salmo 122 - EL SEÑOR, ESPERANZA
DEL PUEBLO
A ti levanto mis ojos,
a ti que habitas en el cielo.
Como están los ojos de los
esclavos
fijos en las manos de sus
señores,
como están los ojos de la esclava
fijos en las manos de su señora,
así están nuestros ojos
en el Señor, Dios nuestro,
esperando su misericordia.
Misericordia, Señor,
misericordia,
que estamos saciados de
desprecios;
nuestra alma está saciada
del sarcasmo de los satisfechos,
del desprecio de los orgullosos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al
Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y
siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Salmo 123 - NUESTRO AUXILIO ES EL
NOMBRE DEL SEÑOR
Si el Señor no hubiera estado de
nuestra parte
-que lo diga Israel-,
si el Señor no hubiera estado de
nuestra parte,
cuando nos asaltaban los hombres,
nos habrían tragado vivos:
tanto ardía su ira contra
nosotros.
Nos habrían arrollado las aguas,
llegándonos el torrente hasta el
cuello;
nos habrían llegado hasta el
cuello
las aguas espumantes.
Bendito el Señor, que no nos
entregó
como presa a sus dientes;
hemos salvado la vida como un
pájaro
de la trampa del cazador:
la trampa se rompió y escapamos.
Nuestro auxilio es el nombre del
Señor,
que hizo el cielo y la tierra.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al
Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y
siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Salmo 124 - EL SEÑOR VELA POR SU
PUEBLO.
Los que confían en el Señor son
como el monte Sión:
no tiembla, está asentado para
siempre.
Jerusalén está rodeada de
montañas,
y el Señor rodea a su pueblo
ahora y por siempre.
No pesará el cetro de los
malvados
sobre el lote de los justos,
no sea que los justos extiendan
su mano a la maldad.
Señor, concede bienes a los
buenos,
a los sinceros de corazón;
y a los que se desvían por sendas
tortuosas,
que los rechace el Señor con los
malhechores.
¡Paz a Israel!
Gloria al Padre, y al Hijo, y al
Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y
siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.
LECTURA BREVE Ga 3,
27-28
Todos los que habéis sido
bautizados en Cristo os habéis revestido de Cristo. Ya no hay distinción entre
judío y gentil, ni entre libre y esclavo, ni entre hombre y mujer: todos sois
uno en Cristo Jesús.
V. Los discípulos se llenaron de
alegría. Aleluya.
R. Al ver al Señor. Aleluya.
ORACIÓN
OREMOS,
Escucha, Señor, nuestra oración y
haz que mediante la predicación del Evangelio llegue a ser realidad en todo el
mundo la salvación inaugurada en la glorificación de tu Hijo, y que todos los
hombres alcancen la adopción filial que él anunció con su palabra de verdad.
Por Cristo nuestro Señor.
Amén.
CONCLUSIÓN
V. Bendigamos al Señor.
R. Demos gracias a Dios.
HORA
NONA
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en
socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y
siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.
Himno: SALVADOR DEL MUNDO
Salvador del mundo,
Señor de los ángeles:
por tu cruz gloriosa
la muerte venciste.
Oh Señor, consérvanos
los dones amables
que, con sufrimientos,
tú nos mereciste.
Y a quienes a precio
de dolor salvaste,
llévalos al cielo
para que te alaben.
Llévanos a todos,
Señor, suplicámoste,
pues que nos hiciste
reino de tu Padre. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Aleluya, aleluya, aleluya.
Salmo 125 - DIOS, ALEGRÍA Y
ESPERANZA NUESTRA.
Cuando el Señor cambió la suerte
de Sión,
nos parecía soñar:
la boca se nos llenaba de risas,
la lengua de cantares.
Hasta los gentiles decían:
«El Señor ha estado grande con
ellos.»
El Señor ha estado grande con
nosotros,
y estamos alegres.
Que el Señor cambie nuestra
suerte
como los torrentes del Negueb.
Los que sembraban con lágrimas
cosechan entre cantares.
Al ir, iban llorando,
llevando la semilla;
al volver, vuelven cantando,
trayendo sus gavillas.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al
Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y
siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Salmo 126 - EL ESFUERZO HUMANO ES
INÚTIL SIN DIOS.
Si el Señor no construye la casa,
en vano se cansan los albañiles;
si el Señor no guarda la ciudad,
en vano vigilan los centinelas.
Es inútil que madruguéis,
que veléis hasta muy tarde,
los que coméis el pan de vuestros
sudores:
¡Dios lo da a sus amigos mientras
duermen!
La herencia que da el Señor son
los hijos;
una recompensa es el fruto de las
entrañas:
son saetas en mano de un guerrero
los hijos de la juventud.
Dichoso el hombre que llena
con ellas su aljaba:
no quedará derrotado cuando
litigue
con su adversario en la plaza.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al
Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y
siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Salmo 127 - PAZ DOMÉSTICA EN EL
HOGAR DEL JUSTO
¡Dichoso el que teme al Señor
y sigue sus caminos!
Comerás del fruto de tu trabajo,
serás dichoso, te irá bien;
tu mujer, como una vid fecunda,
en medio de tu casa;
tus hijos, como renuevos de
olivo,
alrededor de tu mesa:
ésta es la bendición del hombre
que teme al Señor.
Que el Señor te bendiga desde
Sión,
que veas la prosperidad de
Jerusalén
todos los días de tu vida;
que veas a los hijos de tus
hijos.
¡Paz a Israel!
Gloria al Padre, y al Hijo, y al
Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y
siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.
LECTURA BREVE 1Co 5,
7-8
Tirad fuera la levadura vieja
para que seáis una masa nueva, ya que ahora sois panes ázimos, pues Cristo,
nuestro cordero pascual, ha sido inmolado. Así, pues, celebremos nuestra fiesta
no con la vieja levadura ni con levadura de malicia y perversidad, sino con los
panes ázimos de pureza y verdad.
V. Quédate con nosotros, Señor.
Aleluya.
R. Porque ya es tarde. Aleluya.
ORACIÓN
OREMOS,
Escucha, Señor, nuestra oración y
haz que mediante la predicación del Evangelio llegue a ser realidad en todo el
mundo la salvación inaugurada en la glorificación de tu Hijo, y que todos los
hombres alcancen la adopción filial que él anunció con su palabra de verdad.
Por Cristo nuestro Señor.
Amén.
CONCLUSIÓN
V. Bendigamos al Señor.
R. Demos gracias a Dios.
VÍSPERAS
(Oración de la tarde)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en
socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y
siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.
Himno: TU CUERPO ES PRECIOSA
LÁMPARA
Tu cuerpo es preciosa lámpara,
llagado y resucitado,
tu rostro es la luz del mundo,
nuestra casa, tu costado.
Tu cuerpo es ramo de abril
y blanca flor del espino,
y el fruto que nadie sabe
tras la flor eres tú mismo.
Tu cuerpo es salud sin fin,
joven, sin daño de días;
para el que busca vivir
es la raíz de la vida. Amén.
SALMODIA
Ant 1. El Señor ha salvado mi
vida de los lazos del abismo. Aleluya.
Salmo 114 - ACCIÓN DE GRACIAS
Amo al Señor, porque escucha
mi voz suplicante,
porque inclina su oído hacia mí
el día que lo invoco.
Me envolvían redes de muerte,
me alcanzaron los lazos del
abismo,
caí en tristeza y angustia.
Invoqué el nombre del Señor:
«Señor, salva mi vida.»
El Señor es benigno y justo,
nuestro Dios es compasivo;
el Señor guarda a los sencillos:
estando yo sin fuerzas me salvó.
Alma mía, recobra tu calma,
que el Señor fue bueno contigo:
arrancó mi vida de la muerte,
mis ojos de las lágrimas,
mis pies de la caída.
Caminaré en presencia del Señor
en el país de la vida.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al
Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y
siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El Señor ha salvado mi vida
de los lazos del abismo. Aleluya.
Ant 2. El Señor guarda a su
pueblo como a las niñas de sus ojos. Aleluya.
Salmo 120 - EL GUARDIÁN DEL
PUEBLO.
Levanto mis ojos a los montes:
¿de dónde me vendrá el auxilio?
El auxilio me viene del Señor,
que hizo el cielo y la tierra.
No permitirá que resbale tu pie,
tu guardián no duerme;
no duerme ni reposa
el guardián de Israel.
El Señor te guarda a su sombra,
está a tu derecha;
de día el sol no te hará daño,
ni la luna de noche.
El Señor te guarda de todo mal,
él guarda tu alma;
el Señor guarda tus entradas y
salidas,
ahora y por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al
Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y
siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El Señor guarda a su pueblo
como a las niñas de sus ojos. Aleluya.
Ant 3. Mi fuerza y mi poder es el
Señor, él fue mi salvación. Aleluya.
Cántico: CANTO DE LOS VENCEDORES
Ap 15, 3-4
Grandes y maravillosas son tus
obras,
Señor, Dios omnipotente,
justos y verdaderos tus caminos,
¡oh Rey de los siglos!
¿Quién no temerá, Señor,
y glorificará tu nombre?
Porque tú solo eres santo,
porque vendrán todas las naciones
y se postrarán en tu acatamiento,
porque tus juicios se hicieron
manifiestos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al
Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y
siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Mi fuerza y mi poder es el
Señor, él fue mi salvación. Aleluya.
LECTURA BREVE Hb 5,
8-10
Cristo, aunque era Hijo de Dios,
aprendió por experiencia, en sus padecimientos, la obediencia y, habiendo así
llegado hasta la plena consumación, se convirtió en causa de salvación para
todos los que lo obedecen, proclamado por Dios sumo sacerdote «según el rito de
Melquisedec».
RESPONSORIO BREVE
V. Los discípulos se llenaron de
alegría. Aleluya, aleluya.
R. Los discípulos se llenaron de
alegría. Aleluya, aleluya.
V. Al ver al Señor.
R. Aleluya, aleluya.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y
al Espíritu Santo.
R. Los discípulos se llenaron de
alegría. Aleluya, aleluya.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Vuestro Padre dará desde el
cielo el Espíritu Santo a quienes se lo pidan. Aleluya.
Cántico de María. ALEGRÍA DEL
ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
Proclama mi alma la grandeza del
Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi
salvador;
porque ha mirado la humillación
de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas
las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras
grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus
fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de
corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de
bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a
nuestros padres-
en favor de Abraham y su
descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al
Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y
siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Vuestro Padre dará desde el
cielo el Espíritu Santo a quienes se lo pidan. Aleluya.
PRECES
Oremos a Cristo, fuente de toda
vida y principio de todo bien, y digámosle confiadamente:
Instaura, Señor, tu reino en el
mundo.
Jesús salvador, tú que, muerto en
la carne, fuiste devuelto a la vida por el Espíritu,
haz que nosotros, muertos al
pecado, vivamos también de tu Espíritu.
Tú que enviaste a tus discípulos
al mundo entero para que proclamaran tu Evangelio a todos los pueblos,
haz que cuantos anuncian el
Evangelio a los hombres vivan de tu Espíritu.
Tú que recibiste todo poder en el
cielo y en la tierra para dar testimonio de la verdad,
guarda en tu verdad a quienes nos
gobiernan.
Tú que todo lo renuevas y nos
mandas esperar anhelantes la llegada de tu reino,
haz que, cuanto más esperemos el
cielo nuevo y la tierra nueva que nos prometes, con tanto mayor empeño
trabajemos por la edificación del mundo presente.
Se pueden añadir algunas
intenciones libres
Tú que descendiste a la mansión
de la muerte para anunciar el gozo del Evangelio a los difuntos,
sé tú mismo la eterna alegría de
todos los que mueren.
Terminemos nuestra oración con
las palabras del Señor:
Padre nuestro...
ORACION
Escucha, Señor, nuestra oración y
haz que mediante la predicación del Evangelio llegue a ser realidad en todo el
mundo la salvación inaugurada en la glorificación de tu Hijo, y que todos los
hombres alcancen la adopción filial que él anunció con su palabra de verdad.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad
del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos
guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
COMPLETAS
(Oración antes del descanso
nocturno)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en
socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y
siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.
EXAMEN DE CONCIENCIA
Hermanos, habiendo llegado al
final de esta jornada que Dios nos ha concedido, reconozcamos sinceramente
nuestros pecados.
Yo confieso ante Dios
todopoderoso
y ante vosotros, hermanos,
que he pecado mucho
de pensamiento, palabra, obra y
omisión:
por mi culpa, por mi culpa, por
mi gran culpa.
Por eso ruego a santa María,
siempre Virgen,
a los ángeles, a los santos y a
vosotros, hermanos,
que intercedáis por mí ante Dios,
nuestro Señor.
V. El Señor todopoderoso tenga
misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
Himno: EN TI, SEÑOR, REPOSAN
NUESTRAS VIDAS
En ti, Señor, reposan nuestras
vidas
en el descanso santo de la noche;
tú nos preparas para la alborada
y en el Espíritu Santo nos
acoges.
En apartadas y lejanas tierras
el sol ha despertado las
ciudades;
amigo de los hombres, ve sus
penas
y ensancha de tu amor los
manantiales.
Vencedor de la muerte y de las
sombras,
Hijo eterno de Dios, resucitado,
líbranos del peligro de la noche
al dormirnos confiados en tus
brazos. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Aleluya, aleluya, aleluya.
Salmo 87 - ORACIÓN DE UN HOMBRE
GRAVEMENTE ENFERMO
Señor, Dios mío, de día te pido
auxilio,
de noche grito en tu presencia;
llegue hasta ti mi súplica,
inclina tu oído a mi clamor.
Porque mi alma está colmada de
desdichas,
y mi vida está al borde del
abismo;
ya me cuentan con los que bajan a
la fosa,
soy como un inválido.
Tengo mi cama entre los muertos,
como los caídos que yacen en el
sepulcro,
de los cuales ya no guardas
memoria,
porque fueron arrancados de tu
mano.
Me has colocado en lo hondo de la
fosa,
en las tinieblas del fondo;
tu cólera pesa sobre mí,
me echas encima todas tus olas.
Has alejado de mí a mis
conocidos,
me has hecho repugnante para
ellos:
encerrado, no puedo salir,
y los ojos se me nublan de pesar.
Todo el día te estoy invocando,
tendiendo las manos hacia ti.
¿Harás tú maravillas por los
muertos?
¿Se alzarán las sombras para
darte gracias?
¿Se anuncia en el sepulcro tu
misericordia,
o tu fidelidad en el reino de la
muerte?
¿Se conocen tus maravillas en la
tiniebla
o tu justicia en el país del
olvido?
Pero yo te pido auxilio,
por la mañana irá a tu encuentro
mi súplica.
¿Por qué, Señor, me rechazas
y me escondes tu rostro?
Desde niño fui desgraciado y
enfermo,
me doblo bajo el peso de tus
terrores,
pasó sobre mí tu incendio,
tus espantos me han consumido:
me rodean como las aguas todo el
día,
me envuelven todos a una;
alejaste de mí amigos y
compañeros:
mi compañía son las tinieblas.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al
Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y
siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Aleluya, aleluya, aleluya.
LECTURA BREVE Jr 14,
9
Tú estás en medio de nosotros,
Señor, tu nombre ha sido invocado sobre nosotros: no nos abandones, Señor Dios
nuestro.
RESPONSORIO BREVE
V. En tus manos, Señor,
encomiendo mi espíritu. Aleluya, aleluya.
R. En tus manos, Señor,
encomiendo mi espíritu. Aleluya, aleluya.
V. Tú, el Dios leal, nos
librarás.
R. Aleluya, aleluya.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y
al Espíritu Santo.
R. En tus manos, Señor,
encomiendo mi espíritu. Aleluya, aleluya.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Sálvanos, Señor, despiertos,
protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz.
Aleluya.
CÁNTICO DE
SIMEÓN Lc 2, 29-32
Ahora, Señor, según tu promesa,
puedes dejar a tu siervo irse en
paz,
porque mis ojos han visto a tu
Salvador,
a quien has presentado ante todos
los pueblos
luz para alumbrar a las naciones
y gloria de tu pueblo Israel.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al
Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y
siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Sálvanos, Señor, despiertos,
protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz.
Aleluya.
ORACION
OREMOS,
Señor, Dios todopoderoso: ya que
con nuestro descanso vamos a imitar a tu Hijo que reposó en el sepulcro, te
pedimos que, al levantarnos mañana, lo imitemos también resucitando a una vida
nueva. Por Cristo nuestro Señor.
Amén.
BENDICIÓN
V. El Señor todopoderoso nos
conceda una noche tranquila y una santa muerte.
R. Amén.
ANTIFONA FINAL DE LA SANTISIMA
VIRGEN
Reina del cielo, alégrate,
aleluya,
porque Cristo,
a quien llevaste en tu seno,
aleluya,
ha resucitado, según su palabra,
aleluya.
Ruega al Señor por nosotros,
aleluya.






