Musica Para el Alma
viernes, 17 de septiembre de 2021
EVANGELIO DE LUCAS 8,4-15 CICLO B
*Lecturas del Sábado de la 24ª semana del Tiempo Ordinario*
Sábado, 18 de septiembre de 2021
Evangelio
*Lectura
del santo evangelio según san Lucas (8,4-15)*
En aquel tiempo, se le juntaba a Jesús mucha gente y, al pasar por los pueblos,
otros se iban añadiendo. Entonces les dijo esta parábola: «Salió el sembrador a
sembrar su semilla. Al sembrarla, algo cayó al borde del camino, lo pisaron, y los
pájaros se lo comieron. Otro poco cayó en terreno pedregoso y, al crecer, se
secó por falta de humedad. Otro poco cayó entre zarzas, y las zarzas, creciendo
al mismo tiempo, lo ahogaron. El resto cayó en tierra buena y, al crecer, dio
fruto al ciento por uno.»
Dicho esto, exclamó: «El que tenga oídos para oír, que oiga.»
Entonces le preguntaron los discípulos: «¿Qué significa esa parábola?»
Él les respondió: «A vosotros se os ha concedido conocer los secretos del reino
de Dios; a los demás, sólo en parábolas, para que viendo no vean y oyendo no
entiendan. El sentido de la parábola es éste: La semilla es la palabra de Dios.
Los del borde del camino son los que escuchan, pero luego viene el diablo y se
lleva la palabra de sus corazones, para que no crean y se salven. Los del
terreno pedregoso son los que, al escucharla, reciben la palabra con alegría,
pero no tienen raíz; son los que por algún tiempo creen, pero en el momento de
la prueba fallan. Lo que cayó entre zarzas son los que escuchan, pero, con los afanes
y riquezas y placeres de la vida, se van ahogando y no maduran. Los de la
tierra buena son los que con un corazón noble y generoso escuchan la palabra,
la guardan y dan fruto perseverando.»
Palabra del Señor
(La simiente es la Palabra de Dios)
*La simiente es Jesucristo, Jesucristo es el Verbo
hecho carne, quien al morir en la cruz, ha dado muchos frutos. El Señor a
través de esta palabra me invita a que deje que la simiente incorrupta de su
palabra penetre dentro de mi vida. Esta es una palabra muy seria no se trata
solamente del sembrador y la semilla, tiene que ver mucho con el lugar donde
caiga la simiente. Si la palabra, la simiente del Señor, cae dentro de mi
corazón es para nacer a una vida nueva, no puedo tener la palabra dentro de mí
y seguir llevando una vida dentro del pecado, esto implica una renuncia hacer
mi voluntad y acogerme a la voluntad del Señor*
*El
que desea y quiere amar, con el corazón según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El Señor
nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAS LAUDES Y LAS VISPERAS DEL SÁBADO 18. SAN JUAN MACIAS
*LAS LAUDES Y LAS VISPERAS*
Abre,
Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de todos los
pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y enciende mi
sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar este Oficio, y
merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por Cristo nuestro
Señor. Amén
*San Juan Macías*
18 de Setiembre
SABADO SEMANA IV
LAUDES
(Oración de la mañana)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza
INVITATORIO
Ant. Escuchemos la voz del Señor y entremos en su descanso.
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Himno: DADOR DE LUZ ESPLÉNDIDO
Dador de luz espléndido,
A cuya luz serena,
Pasada ya la noche,
El día se despliega.
Mensajero de luz
que de luz centellea,
no es del alba el lucero:
eres tú, Luz de veras,
más brillante que el sol,
todo luz y pureza;
enciende nuestro pecho,
alumbra el alma nuestra.
Ven, Autor de la vida,
prez de la luz paterna,
sin cuya gracia el cuerpo
se sobresalta y tiembla.
A Cristo, rey piadoso,
y al Padre gloria eterna,
y por todos los siglos
al Espíritu sea. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Es bueno tocar para tu nombre, oh altísimo, y proclamar por la
mañana tu misericordia.
Salmo 91 - ALABANZA A DIOS QUE CON SABIDURÍA Y JUSTICIA DIRIGE LA
VIDA DE LOS HOMBRES.
Es bueno dar gracias al Señor
y tocar para tu nombre, oh Altísimo,
proclamar por la mañana tu misericordia
y de noche tu fidelidad,
con arpas de diez cuerdas y laúdes
sobre arpegios de cítaras.
Tus acciones, Señor, son mi alegría,
y mi júbilo, las obras de tus manos.
¡Qué magníficas son tus obras, Señor,
qué profundos tus designios!
El ignorante no los entiende
ni el necio se da cuenta.
Aunque germinen como hierba los malvados
y florezcan los malhechores,
serán destruidos para siempre.
Tú, en cambio, Señor,
eres excelso por los siglos.
Porque tus enemigos, Señor, perecerán,
los malhechores serán dispersados;
pero a mí me das la fuerza de un búfalo
y me unges con aceite nuevo.
Mis ojos no temerán a mis enemigos,
mis oídos escucharán su derrota.
El justo crecerá como una palmera
y se alzará como un cedro del Líbano:
plantado en la casa del Señor,
crecerá en los atrios de nuestro Dios;
en la vejez seguirá dando fruto
y estará lozano y frondoso,
para proclamar que el Señor es justo,
que en mi Roca no existe la maldad.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Es bueno tocar para tu nombre, oh altísimo, y proclamar por la
mañana tu misericordia.
Ant 2. Os daré un corazón nuevo y os infundiré un espíritu nuevo.
Cántico: DIOS RENOVARÁ A SU PUEBLO - Ez 36, 24-28
Os recogeré de entre las naciones,
os reuniré de todos los países,
y os llevaré a vuestra tierra.
Derramaré sobre vosotros un agua pura
que os purificará:
de todas vuestras inmundicias e idolatrías
os he de purificar;
y os daré un corazón nuevo,
y os infundiré un espíritu nuevo;
arrancaré de vuestra carne el corazón de piedra,
y os daré un corazón de carne.
Os infundiré mi espíritu,
y haré que caminéis según mis preceptos,
y que guardéis y cumpláis mis mandatos.
Y habitaréis en la tierra que di a vuestros padres.
Vosotros seréis mi pueblo
y yo seré vuestro Dios.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Os daré un corazón nuevo y os infundiré un espíritu nuevo.
Ant 3. De la boca de los niños de pecho, Señor, has sacado una alabanza.
Salmo 8 MAJESTAD DEL SEÑOR Y DIGNIDAD DEL HOMBRE.
Señor, dueño nuestro,
¡que admirable es tu nombre
en toda la tierra!
Ensalzaste tu majestad sobre los cielos.
De la boca de los niños de pecho
has sacado una alabanza contra tus enemigos,
para reprimir al adversario y al rebelde.
Cuando contemplo el cielo, obra de tus manos;
la luna y las estrellas que has creado,
¿qué es el hombre, para que te acuerdes de él;
el ser humano, para darle poder?
Lo hiciste poco inferior a los ángeles,
lo coronaste de gloria y dignidad,
le diste el mando sobre las obras de tus manos,
todo lo sometiste bajo sus pies:
rebaños de ovejas y toros,
y hasta las bestias del campo,
las aves del cielo, los peces del mar,
que trazan sendas por las aguas.
Señor, dueño nuestro,
¡que admirable es tu nombre
en toda la tierra!
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. De la boca de los niños de pecho, Señor, has sacado una alabanza.
LECTURA BREVE 2 Pe 3, 13-15a
Nosotros conforme a la promesa del Señor esperamos cielos nuevos y tierra
nueva, en los que tiene su morada la santidad. Por eso, carísimos, mientras
esperáis estos acontecimientos, procurad con toda diligencia que él os
encuentre en paz, sin mancha e irreprensibles. Considerad esta paciente espera
de nuestro Señor como una oportunidad para alcanzar la salud.
RESPONSORIO BREVE
V. Te aclamarán mis labios, Señor, cuando salmodie para ti.
R. Te aclamarán mis labios, Señor, cuando salmodie para ti.
V. Mi lengua recitará tu auxilio.
R. Cuando salmodie para ti.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Te aclamarán mis labios, Señor, cuando salmodie para ti.
Primera Lectura
Del segundo libro de los Reyes 15, 1-5. 32-35; 16, 1-8
REINADOS DE AZARÍAS, YOTÁN Y AJAZ EN JUDÁ
Azarías, hijo de Amasías, subió al trono de Judá el año
veintisiete del reinado de Jeroboam de Israel. Cuando subió al trono tenía
dieciséis años, y reinó en Jerusalén cincuenta y dos años. Su madre se llamaba
Yecolía, natural de Jerusalén. Hizo lo que el Señor aprueba, igual que su
padre, Amasías. Pero no desaparecieron las ermitas de los altozanos: allí
seguía la gente sacrificando y quemando incienso. El Señor le envió una enfermedad
de la piel hasta su muerte, así que vivió recluido en casa. Su hijo Yotán estaba
al frente del palacio y gobernaba la nación.
Yotán, hijo de Azarías, subió al trono de Judá el año segundo del reinado de
Pecaj de Israel, hijo de Romelía. Cuando subió al trono, tenía veinticinco
años, y reinó en Jerusalén dieciséis años. Su madre se llamaba Yerusá, hija de
Sadoc. Hizo lo que el Señor aprueba, igual que su padre, Azarías. Pero no
desaparecieron las ermitas de los altozanos: allí seguía la gente sacrificando
y quemando incienso. Yotán construyó la puerta superior del templo. Ajaz, hijo
de Yotán, subió al trono de Judá el año diecisiete del reinado de Pecaj, hijo
de Romelía. Cuando subió al trono tenía veinte años, y reinó en Jerusalén
dieciséis años. No hizo, como su antepasado David, lo que el Señor aprueba.
Imitó a los reyes de Israel.
Incluso sacrificó a su hijo en la hoguera, según las costumbres aborrecibles de
las naciones que el Señor había expulsado ante los israelitas. Sacrificaba y
quemaba incienso en los altozanos, en las colinas y bajo los árboles frondosos.
Por entonces, Rasín de Damasco y Pecaj de Israel, hijo de Romelía, subieron
para atacar a Jerusalén; la cercaron, pero no pudieron conquistarla. También
por entonces, el rey de Edom reconquistó Eilat y expulsó de allí a los judíos;
los de Edom fueron a Eilat y se establecieron allí hasta el día de hoy.
Ajaz mandó una embajada a Tiglat Piléser, rey de Asiria, con este mensaje: «Soy
hijo y vasallo tuyo. Ven a librarme del poder del rey de Siria y del rey de
Israel, que se han levantado en armas contra mí.» Ajaz cogió la plata y el oro
que había en el templo y en el tesoro del palacio y se lo envió al rey de
Asiria como regalo.
Responsorio Cf. 2R 16, 5; cf. Is 7,
4
R. Rasín de Damasco y Pecaj de Israel, hijo de Romelía, subieron
para atacar a Jerusalén. * Lucharon contra Ajaz, pero no pudieron vencerlo.
V. El Señor dijo a Ajaz: «No temas, no te acobardes ante esos
dos cabos de tizones humeantes.»
R. Lucharon contra Ajaz, pero no pudieron vencerlo.
Segunda Lectura
Del sermón de san Agustín, obispo, sobre los pastores
(Sermón 46,11-12: CCL. 41, 538-539)
OFRECE EL ALIVIO DE LA CONSOLACIÓN
El Señor, dice la Escritura, castiga a sus hijos preferidos. Y tú
te atreves a decir: "Quizás seré una excepción." Si eres una
excepción en el castigo, quedarás igualmente exceptuado del número de los
hijos. "¿Es cierto —preguntarás— que castiga a cualquier hijo?"
Cierto que castiga a cualquier hijo, y del mismo modo que a su Hijo único.
Aquel Hijo, que había nacido de la misma substancia del Padre, que era igual al
Padre por su condición divina, que era la Palabra por la que había creado todas
las cosas, por su misma naturaleza no era susceptible de castigo. Y,
precisamente, para no quedarse sin castigo, se vistió de la carne de la especie
humana. ¿Con qué va a dejar sin castigo al hijo adoptado y pecador, el mismo
que no dejó sin castigo a su único Hijo inocente? El Apóstol dice que nosotros fuimos
llamados a la adopción. Y recibimos la adopción de hijos para ser herederos
junto con el Hijo único, para ser incluso su misma herencia: Pídemelo: te daré
en herencia las naciones. En sus sufrimientos, nos dio ejemplo a todos
nosotros.
Pero, para que el débil no se vea vencido por las futuras tentaciones, no se le
debe engañar con falsas esperanzas, ni tampoco desmoralizarlo a fuerza de
exagerar los logros.
Dile: Prepárate para las pruebas, y quizá comience a retroceder, a estremecerse
de miedo, a no querer dar un paso hacia adelante. Tienes aquella otra frase:
Fiel es Dios, y no permitirá él que la prueba supere vuestras fuerzas. Pues
bien, prometer y anunciar las tribulaciones futuras es, efectivamente,
fortalecer al débil. Y, si al que experimenta un temor excesivo, hasta el punto
de sentirse aterrorizado, le prometes la misericordia de Dios, y no porque le
vayan a faltar las tribulaciones, sino porque Dios no permitirá que la prueba
supere sus fuerzas, eso es, efectivamente, vendar las heridas.
Los hay, en efecto, que, cuando oyen hablar de las tribulaciones venideras, se fortalecen
más, y es como si se sintieran sedientos de la que ha de ser su bebida. Piensan
que es poca cosa para ellos la medicina de los fieles y anhelan la gloria de
los mártires.
Mientras que otros, cuando oyen hablar de las tentaciones que necesariamente
habrán de sobrevenirles, aquellas que no pueden menos de sobrevenirle al
cristiano, aquellas que sólo quien desea ser verdaderamente cristiano puede
experimentar, se sienten quebrantados y claudican ante la inminencia de
semejantes situaciones.
Ofréceles el alivio de la consolación, trata de vendar sus heridas. Di:
"No temas, que no va a abandonarte en la prueba aquel en quien has creído.
Fiel es Dios, y no permitirá él que la prueba supere sus fuerzas." No son
palabras mías, sino del Apóstol, que nos dice: Tendréis la prueba que buscáis
de que Cristo habla por mí. Cuando oyes estas cosas, estás oyendo al mismo
Cristo, estás oyendo al mismo pastor que apacienta a Israel. Pues a él le fue
dicho: Nos diste a beber lágrimas, pero con medida. De modo que el salmista, al
decir con medida, viene a decir lo mismo que el Apóstol: No permitirá él que la
prueba supere vuestras fuerzas. Sólo que tú no has de rechazar al que te
corrige y te exhorta, te atemoriza y te consuela hiere y te sana.
Responsorio Sal 43, 23; Rm 8, 37;
Sal 43, 12
R. Por tu causa, Señor, estamos siendo asesinados continuamente,
nos tratan como a ovejas de matanza. * Pero en todo esto
vencemos fácilmente por aquel que nos ha amado.
V. Nos entregas como ovejas al matadero y nos has dispersado
por las naciones.
R. Pero en todo esto vencemos fácilmente por aquel que nos ha
amado.
*Lecturas del Sábado de la 24ª semana del Tiempo Ordinario*
Sábado, 18 de septiembre de 2021
Evangelio
*Lectura
del santo evangelio según san Lucas (8,4-15)*
En aquel tiempo, se le juntaba a Jesús mucha gente y, al pasar por los pueblos,
otros se iban añadiendo. Entonces les dijo esta parábola: «Salió el sembrador a
sembrar su semilla. Al sembrarla, algo cayó al borde del camino, lo pisaron, y
los pájaros se lo comieron. Otro poco cayó en terreno pedregoso y, al crecer, se
secó por falta de humedad. Otro poco cayó entre zarzas, y las zarzas, creciendo
al mismo tiempo, lo ahogaron. El resto cayó en tierra buena y, al crecer, dio
fruto al ciento por uno.»
Dicho esto, exclamó: «El que tenga oídos para oír, que oiga.»
Entonces le preguntaron los discípulos: «¿Qué significa esa parábola?»
Él les respondió: «A vosotros se os ha concedido conocer los secretos del reino
de Dios; a los demás, sólo en parábolas, para que viendo no vean y oyendo no
entiendan. El sentido de la parábola es éste: La semilla es la palabra de Dios.
Los del borde del camino son los que escuchan, pero luego viene el diablo y se
lleva la palabra de sus corazones, para que no crean y se salven. Los del
terreno pedregoso son los que, al escucharla, reciben la palabra con alegría,
pero no tienen raíz; son los que por algún tiempo creen, pero en el momento de
la prueba fallan. Lo que cayó entre zarzas son los que escuchan, pero, con los
afanes y riquezas y placeres de la vida, se van ahogando y no maduran. Los de la
tierra buena son los que con un corazón noble y generoso escuchan la palabra,
la guardan y dan fruto perseverando.»
Palabra del Señor
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Guía nuestros pasos, Dios de Israel, por el camino de la paz.
Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR
Lc 1, 68-79
+Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Guía nuestros pasos, Dios de Israel, por el camino de la paz.
PRECES
Adoremos a Dios, que por su Hijo ha dado vida y esperanza al
mundo, y supliquémosle diciendo:
Escúchanos, Señor.
Señor, Padre de todos, tú que nos has hecho llegar al comienzo de este día,
haz que toda nuestra vida unida a la de Cristo sea alabanza de tu gloria.
Que vivamos siempre arraigados en la fe, esperanza y caridad,
que tú mismo has infundido en nuestras almas.
Haz que nuestros ojos estén siempre levantados hacia ti,
para que respondamos con presteza a tus llamadas.
Defiéndenos de los engaños y seducciones del mal,
y presérvanos de todo pecado.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Contentos por sabernos hijos de Dios, digamos a nuestro padre:
Padre nuestro...
ORACION
Dios todopoderoso y eterno, luz esplendente y día sin ocaso, al
volver a comenzar un nuevo día te pedimos que nos visites con el esplendor de
tu luz y disipes así las tinieblas de nuestros pecados. Por nuestro Señor
Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y
es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
*San Juan Macías*
Nació en Rivera de Fresno, en
Extremadura, España, el 2 de marzo de 1585. Era muy niño cuando sus padres
murieron, quedando él bajo el cuidado de un tío suyo que lo hizo trabajar como
pastor. Después de un tiempo conoció a un comerciante con el cual comenzó a
trabajar, en 1616 el mercader viajó a América y Juan junto con él.
Llegó primero a Cartagena y de ahí decidió dirigirse al interior
del Reino de Nueva Granada, visitó Pasto y Quito, para llegar finalmente al
Perú donde se instalaría por el resto de su vida. Recién llegado obtuvo trabajo
en una hacienda ganadera en las afueras de la capital y en estas circunstancias
descubrió su vocación a la vida religiosa. Después de dos años ahorró un poco
de dinero y se instaló definitivamente en Lima.
Repartió todo lo que tenía entre los pobres y se preparó para
entrar a la Orden de Predicadores como hermano lego en el convento de dominicos
de Santa María Magdalena donde había sido admitido. El 23 de enero de 1622 tomó
los hábitos.
Su vida en el convento estuvo marcada por la profunda oración, la
penitencia y la caridad. Por las austeridades a las que se sometía sufrió una
grave enfermedad por la cual tuvo que ser intervenido en una peligrosa
operación. Ocupó el cargo de portero y este fue el lugar de su santificación.
El portón del monasterio era el centro de reunión de los mendigos, los enfermos
y los desamparados de toda Lima que acudían buscando consuelo. El propio Virrey
y la nobleza de Lima acudían a él en busca de consejos.
Andaba por la ciudad en busca de limosna para repartir entre los
pobres. No se limitaba a saciar el hambre de pan, sino que completaba su ayuda
con buenos consejos y exhortaciones en favor de la vida cristiana y el amor a
Dios.
Murió el 16 de setiembre de 1645 y fue canonizado el 28 de
setiembre de 1975 por Pablo VI.
I VÍSPERAS
(Oración de la tarde)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al
Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
Himno: LOS PUEBLOS QUE MARCHAN Y LUCHAN
Los pueblos que marchan y luchan
con firme tesón
aclamen al Dios de la vida.
Cantemos hosanna que viene el Señor.
Agiten laureles y olivos,
es Pascua de Dios,
mayores y niños repitan:
«Cantemos hosanna que viene el Señor.»
Jesús victorioso y presente
ofrece su don
a todos los justos del mundo.
Cantemos hosanna que viene el Señor.
Resuenen en todo camino
de paz y de amor
alegres canciones que digan:
«Cantemos hosanna que viene el Señor.»
Que Dios, Padre nuestro amoroso,
el Hijo y su Don
a todos protejan y acojan.
Cantemos hosanna que viene el Señor. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Suba mi oración, Señor, como incienso en tu presencia.
Salmo 140, 1-9 - ORACIÓN ANTE EL PELIGRO
Señor, te estoy llamando, ven de prisa,
escucha mi voz cuando te llamo.
Suba mi oración como incienso en tu presencia,
el alzar de mis manos como ofrenda de la tarde.
Coloca, Señor, una guardia en mi boca,
un centinela a la puerta de mis labios;
no dejes inclinarse mi corazón a la maldad,
a cometer crímenes y delitos;
ni que con los hombres malvados
participe en banquetes.
Que el justo me golpee, que el bueno me reprenda,
pero que el ungüento del impío no perfume mi cabeza;
yo opondré mi oración a su malicia.
Sus jefes cayeron despeñados,
aunque escucharon mis palabras amables;
como una piedra de molino, rota por tierra,
están esparcidos nuestros huesos a la boca de la tumba.
Señor, mis ojos están vueltos a ti,
en ti me refugio, no me dejes indefenso;
guárdame del lazo que me han tendido,
de la trampa de los malhechores.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Suba mi oración, Señor, como incienso en tu presencia.
Ant 2. Tú eres mi refugio y mi heredad, Señor, en el país de la vida.
Salmo 141 - ORACIÓN DEL HOMBRE ABANDONADO: TU ERES MI REFUGIO
A voz en grito clamo al Señor,
a voz en grito suplico al Señor;
desahogo ante él mis afanes,
expongo ante él mi angustia,
mientras me va faltando el aliento.
Pero tú conoces mis senderos,
y que en el camino por donde avanzo
me han escondido una trampa.
Me vuelvo a la derecha y miro:
nadie me hace caso;
no tengo adónde huir,
nadie mira por mi vida.
A ti grito, Señor;
te digo: «Tú eres mi refugio
y mi heredad en el país de la vida.»
Atiende a mis clamores,
que estoy agotado;
líbrame de mis perseguidores,
que son más fuertes que yo.
Sácame de la prisión,
y daré gracias a tu nombre:
me rodearán los justos
cuando me devuelvas tu favor.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Tú eres mi refugio y mi heredad, Señor, en el país de la vida.
Ant 3. El Señor Jesús se rebajó; por eso Dios lo levantó sobre todo, por
los siglos de los siglos.
Cántico: CRISTO, SIERVO DE DIOS, EN SU MISTERIO PASCUAL - Flp 2,
6-11
Cristo, a pesar de su condición divina,
no hizo alarde de su categoría de Dios,
al contrario, se anonadó a sí mismo,
y tomó la condición de esclavo,
pasando por uno de tantos.
Y así, actuando como un hombre cualquiera,
se rebajó hasta someterse incluso a la muerte
y una muerte de cruz.
Por eso Dios lo levantó sobre todo
y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre»;
de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble
en el cielo, en la tierra, en el abismo
y toda lengua proclame:
Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El Señor Jesús se rebajó; por eso Dios lo levantó sobre todo, por
los siglos de los siglos.
LECTURA BREVE Rm 11, 33-36
¡Qué abismo de riqueza es la sabiduría y ciencia de Dios! ¡Qué insondables son
sus juicios y qué irrastreables sus caminos! ¿Quién ha conocido jamás la mente
del Señor? ¿Quién ha sido su consejero? ¿Quién le ha dado primero, para que él
le devuelva? Él es origen, camino y término de todo. A él la gloria por los
siglos. Amén.
RESPONSORIO BREVE
V. Cuántas son tus obras, Señor.
R. Cuántas son tus obras, Señor.
V. Y todas las hiciste con sabiduría.
R. Tus obras, Señor.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Cuántas son tus obras, Señor.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. «Como el cielo es más alto que la tierra, mis caminos son más
altos que los vuestros», dice el Señor.
Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. «Como el cielo es más alto que la tierra, mis caminos son más
altos que los vuestros», dice el Señor.
PRECES
Glorifiquemos a Dios, Padre, Hijo, y Espíritu Santo, y
supliquémosle diciendo:
Escucha a tu pueblo, Señor.
Padre todopoderoso, haz que abunde en la tierra la justicia
y que tu pueblo se alegre en la paz.
Que todos los pueblos entren a formar parte de tu reino
y que el pueblo judío sea salvado.
Que los esposos cumplan tu voluntad, vivan en concordia
y que sean siempre fieles a su mutuo amor.
Recompensa, Señor, a nuestros bienhechores
y concédeles la vida eterna.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Acoge con amor a los que han muerto víctimas del odio, de la violencia o de la
guerra
y dales el descanso eterno.
Movidos por el Espíritu Santo, dirijamos al Padre la oración que Cristo nos
enseñó:
Padre nuestro...
ORACION
Oh Dios, has hecho del amor a ti y a los hermanos la plenitud de
la ley; concédenos cumplir tus mandamientos y llegar así a la vida eterna. Por
nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del
Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
LAS LECTURAS DEL SÁBADO 18 DE SEPTIEMBRE 2021
*Lecturas del Sábado de la 24ª semana del Tiempo Ordinario*
Sábado, 18 de septiembre de 2021
Primera
lectura
Lectura de
la primera carta del apóstol san Pablo a Timoteo (6,13-16):
En presencia de Dios, que da la vida al universo, y de Cristo Jesús, que dio
testimonio ante Poncio Pilato con tan noble profesión: te insisto en que
guardes el mandamiento sin mancha ni reproche, hasta la manifestación de
nuestro Señor Jesucristo, que en tiempo oportuno mostrará el bienaventurado y
único Soberano, Rey de los reyes y Señor de los señores, el único poseedor de
la inmortalidad, que habita en una luz inaccesible, a quien ningún hombre ha
visto ni puede ver. A él honor e imperio eterno. Amén.
Palabra de Dios
Salmo
Sal 99
R/. Entrad en la
presencia del Señor con vítores
Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en su presencia con vítores. R/.
Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño. R/.
Entrad por sus puertas con acción de gracias,
por sus atrios con himnos,
dándole gracias y bendiciendo su nombre. R/.
«El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades.» R/.
*Lecturas del Sábado de la 24ª semana del Tiempo Ordinario*
Sábado, 18 de septiembre de 2021
Evangelio
*Lectura
del santo evangelio según san Lucas (8,4-15)*
En aquel tiempo, se le juntaba a Jesús mucha gente y, al pasar por los pueblos,
otros se iban añadiendo. Entonces les dijo esta parábola: «Salió el sembrador a
sembrar su semilla. Al sembrarla, algo cayó al borde del camino, lo pisaron, y los
pájaros se lo comieron. Otro poco cayó en terreno pedregoso y, al crecer, se
secó por falta de humedad. Otro poco cayó entre zarzas, y las zarzas, creciendo
al mismo tiempo, lo ahogaron. El resto cayó en tierra buena y, al crecer, dio
fruto al ciento por uno.»
Dicho esto, exclamó: «El que tenga oídos para oír, que oiga.»
Entonces le preguntaron los discípulos: «¿Qué significa esa parábola?»
Él les respondió: «A vosotros se os ha concedido conocer los secretos del reino
de Dios; a los demás, sólo en parábolas, para que viendo no vean y oyendo no
entiendan. El sentido de la parábola es éste: La semilla es la palabra de Dios.
Los del borde del camino son los que escuchan, pero luego viene el diablo y se
lleva la palabra de sus corazones, para que no crean y se salven. Los del
terreno pedregoso son los que, al escucharla, reciben la palabra con alegría,
pero no tienen raíz; son los que por algún tiempo creen, pero en el momento de
la prueba fallan. Lo que cayó entre zarzas son los que escuchan, pero, con los afanes
y riquezas y placeres de la vida, se van ahogando y no maduran. Los de la
tierra buena son los que con un corazón noble y generoso escuchan la palabra,
la guardan y dan fruto perseverando.»
Palabra del Señor
(La simiente es la Palabra de Dios)
*La simiente es Jesucristo, Jesucristo es el Verbo
hecho carne, quien al morir en la cruz, ha dado muchos frutos. El Señor a
través de esta palabra me invita a que deje que la simiente incorrupta de su
palabra penetre dentro de mi vida. Esta es una palabra muy seria no se trata
solamente del sembrador y la semilla, tiene que ver mucho con el lugar donde
caiga la simiente. Si la palabra, la simiente del Señor, cae dentro de mi
corazón es para nacer a una vida nueva, no puedo tener la palabra dentro de mí
y seguir llevando una vida dentro del pecado, esto implica una renuncia hacer
mi voluntad y acogerme a la voluntad del Señor*
*El
que desea y quiere amar, con el corazón según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El Señor
nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
jueves, 16 de septiembre de 2021
EVANGELIO DE LUCAS 8,1-3 CICLO B
*Lecturas del Viernes de la 24ª semana del Tiempo Ordinario*
Viernes, 17 de septiembre de 2021
Evangelio
*Lectura
del santo evangelio según san Lucas (8,1-3)*
En aquel tiempo, Jesús iba caminando de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo,
predicando el Evangelio del reino de Dios; lo acompañaban los Doce y algunas
mujeres que él había curado de malos espíritus y enfermedades: María la
Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa,
intendente de Herodes; Susana y otras muchas que le ayudaban con sus bienes.
Palabra del Señor
(«Algunas mujeres
acompañaban a Jesús y le ayudaban con sus bienes.»).
*Que hermosa esta palabra, (Las mujeres acompañaban
y le ayudaban) Las mujeres son más cercanas al corazón del Señor, desde la
época de Jesús hasta el día de hoy. Las mujeres son fieles colaboradoras con la
misión de la evangelización, y son más desprendidas con sus bienes y con su
tiempo, el corazón de las mujeres es más firme en la decisión de entregarse y
de amar al Señor. No viven poniendo escusas como yo. Mi iglesia siempre luce
hermosa, porque está llena de mujeres llena de fe. El Señor es bueno conmigo y
de algo estoy seguro que existen mujeres que piden al Señor día y noche por mí,
Señor por amor a esas mujeres santas, regálame el don de la humildad y la
oportunidad de hacer tu voluntad*.
*El que desea y
quiere amar, con el corazón según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El Señor
nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAS LAUDES Y LAS VISPERAS DEL VIERNES 17. SANTA HILDEGARDA DE BINGEN
*LAS LAUDES Y LAS VISPERAS*
Abre,
Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de todos los
pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y enciende mi
sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar este Oficio, y
merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por Cristo nuestro
Señor. Amén
*Santa Hildegarda de Bingen*
VIERNES SEMANA IV
LAUDES
(Oración de la mañana)
INVITATORIO
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza
Ant. El Señor es bueno, bendecid su nombre.
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El Señor es bueno, bendecid su nombre.
Himno: POR EL DOLOR CREYENTE QUE BROTA DEL PECADO.
Por el dolor creyente que brota del pecado,
por no haberte querido de todo corazón,
por haberte, Dios mío, tantas veces negado,
con súplicas te pido, de rodillas, perdón.
Por haberte perdido, por no haberte encontrado,
porque es como un desierto nevado mi oración;
porque es como una hiedra sobre el árbol cortado
el recuerdo que brota cargado de ilusión,
Porque es como la hiedra, déjame que te abrace,
primero amargamente, lleno de flor después,
y que a ti, viejo tronco, poco a poco me enlace,
y que mi vieja sombra se derrame a tus pies. Amén
SALMODIA
Ant 1. Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con
Espíritu firme.
Salmo 50 - CONFESIÓN DEL PECADOR ARREPENTIDO
Misericordia, Dios mío, por tu bondad;
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado.
Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti solo pequé,
cometí la maldad que aborreces.
En la sentencia tendrás razón,
en el juicio brillará tu rectitud.
Mira, que en la culpa nací,
pecador me concibió mi madre.
Te gusta un corazón sincero,
y en mi interior me inculcas sabiduría.
Rocíame con el hisopo: quedaré limpio;
lávame: quedaré más blanco que la nieve.
Hazme oír el gozo y la alegría,
que se alegren los huesos quebrantados.
Aparta de mi pecado tu vista,
borra en mí toda culpa.
¡Oh Dios!, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu.
Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso:
enseñaré a los malvados tus caminos,
los pecadores volverán a ti.
Líbrame de la sangre, ¡oh Dios,
Dios, Salvador mío!,
y cantará mi lengua tu justicia.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza.
Los sacrificios no te satisfacen;
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado:
un corazón quebrantado y humillado
tú no lo desprecias.
Señor, por tu bondad, favorece a Sión,
reconstruye las murallas de Jerusalén:
entonces aceptarás los sacrificios rituales,
ofrendas y holocaustos,
sobre tu altar se inmolarán novillos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con
Espíritu firme.
Ant 2. Alégrate, Jerusalén, porque en ti serán congregados todos los
pueblos.
Cántico: ACCIÓN DE GRACIAS POR LA LIBERACIÓN DEL PUEBLO - Tb 13,
10-15. 17-19
Anuncien todos los pueblos sus maravillas
y alábenle sus elegidos en Jerusalén,
la ciudad del Santo;
por las obras de tus hijos te azotará,
pero de nuevo se compadecerá
de los hijos de los justos.
Confiesa dignamente al Señor
y bendice al Rey de los siglos,
para que de nuevo sea en ti
edificado su tabernáculo con alegría,
para que alegre en ti a los cautivos
y muestre en ti su amor hacia los desdichados,
por todas las generaciones y generaciones.
Brillarás cual luz de lámpara
y todos los confines de la tierra vendrán a ti.
Pueblos numerosos vendrán de lejos
al nombre del Señor, nuestro Dios,
trayendo ofrendas en sus manos,
ofrendas para el rey del cielo.
Las generaciones de las generaciones
exultarán en ti.
Y benditos para siempre todos los que te aman.
Alégrate y salta de gozo por los hijos de los justos,
que serán congregados,
y al Señor de los justos bendecirán.
Dichosos los que te aman;
en tu paz se alegrarán.
Dichosos cuantos se entristecieron por tus azotes,
pues en ti se alegrarán
contemplando toda tu gloria,
y se regocijarán para siempre.
Bendice, alma mía, a Dios, rey grande,
porque Jerusalén con zafiros y esmeraldas
será reedificada,
con piedras preciosas sus muros
y con oro puro sus torres y sus almenas.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Alégrate, Jerusalén, porque en ti serán congregados todos los
pueblos.
Ant 3. Sión, alaba a tu Dios, que envía su mensaje a la tierra.
Salmo 147 - RESTAURACIÓN DE JERUSALÉN.
Glorifica al Señor, Jerusalén;
alaba a tu Dios, Sión:
que ha reforzado los cerrojos de tus puertas
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti;
ha puesto paz en tus fronteras,
te sacia con flor de harina.
Él envía su mensaje a la tierra,
y su palabra corre veloz;
manda la nieve como lana,
esparce la escarcha como ceniza;
hace caer el hielo como migajas
y con el frío congela las aguas;
envía una orden, y se derriten;
sopla su aliento, y corren.
Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así,
ni les dio a conocer sus mandatos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Sión, alaba a tu Dios, que envía su mensaje a la tierra.
LECTURA BREVE Ga 2, 19b-20
Estoy crucificado con Cristo; vivo yo, pero no soy yo, es Cristo quien vive en mí.
Y, mientras vivo en esta carne, vivo de la fe en el Hijo de Dios, que me amó
hasta entregarse por mí.
RESPONSORIO BREVE
V. Invoco al Dios Altísimo, al Dios que hace tanto por mí.
R. Invoco al Dios Altísimo, al Dios que hace tanto por mí.
V. Desde el cielo me enviará la salvación.
R. El Dios que hace tanto por mí.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo
R. Invoco al Dios Altísimo, al Dios que hace tanto por mí.
Primera Lectura
Del libro del profeta Oseas 14, 2-10
LLAMAMIENTO A LA CONVERSIÓN, PROMESA DE SALUD
Esto dice el Señor: «Israel, conviértete al Señor tu Dios, pues
por tu pecado has sucumbido. Preparad vuestro discurso, volved al Señor y
decidle: "Perdona del todo la iniquidad, recibe benévolo el sacrificio de
nuestros labios. No nos salvará Asiria, no montaremos ya a caballo, no
volveremos a llamar Dios a la obra de nuestras manos. En ti encuentra piedad el
huérfano."
Yo curaré sus extravíos, los amaré con largueza, mi cólera se apartará de
ellos. Seré para Israel como rocío, florecerá como azucena, arraigará sus
raíces como el Líbano.
Brotarán sus vástagos, será su esplendor como un olivo, su aroma como el
Líbano.
Volverán a descansar a mi sombra, harán brotar el trigo, florecerán como la
viña; será su fama como la del vino del Líbano. Efraín, ¿qué te importan ya los
ídolos? Yo lo atiendo y lo miro: yo soy como un ciprés siempre verde, de mí
proceden tus frutos.
¿Quién es el sabio que lo comprenda, el prudente que lo entienda? Rectos son
los caminos del Señor: los justos andan por ellos, más los pecadores en ellos
tropiezan.»
Responsorio Os 14, 5; J1 3, 21
R. Yo curaré sus extravíos, los amaré con largueza, * y
mi cólera se apartará de ellos.
V. Yo vengaré su sangre, no quedará impune; el Señor
establecerá su morada en Sión.
R. Y mi cólera se apartará de ellos.
Segunda Lectura
Del sermón de san Agustín, obispo, sobre los pastores
(Sermón 46,10-I 1: CCL. 41, 536-538)
PREPÁRATE PARA LAS PRUEBAS
Ya habéis oído lo que los malos pastores aman. Ved ahora lo que
descuidan. No fortalecéis a las débiles, ni curáis a las enfermas, ni vendáis a
las heridas, es decir, a las que sufren; no recogéis a las descarriadas, ni
buscáis a las perdidas; y maltratáis brutalmente a las fuertes, destrozándolas
y llevándolas a la muerte. Decir que una oveja ha enfermado quiere significar
que su corazón es débil de tal manera que puede ceder ante las tentaciones en
cuanto sobrevengan y la sorprendan desprevenida.
El pastor negligente, cuando recibe en la fe a alguna de estas ovejas débiles,
no le dice: Hijo mío, cuando te acerques al temor de Dios, prepárate para las
pruebas; mantén el corazón firme, sé valiente. Porque quien dice tales cosas, ya
está confortando al débil, ya está fortaleciéndole, de forma que, al abrazar la
fe, dejará de esperar en las prosperidades de este siglo. Ya que, si se le
induce a esperar en la prosperidad, esta misma prosperidad será la que le
corrompa; y, cuando sobrevengan las adversidades, lo derribarán y hasta acabarán
con él.
Así, pues, el que de esa manera lo edifica, no lo edifica sobre piedra, sino
sobre arena.
Y la roca era Cristo. Los cristianos tienen que imitar los sufrimientos de
Cristo, y no tratar de alcanzar los placeres. Se conforta a un pusilánime cuando
se le dice: "Aguarda las tentaciones de este siglo, que de todas ellas te
librará el Señor, si tu corazón no se aparta lejos de él. Porque precisamente
para fortalecer tú corazón vino él a sufrir, vino él a morir, a ser escupido y
coronado de espinas, a escuchar oprobios, a ser, por último, clavado en una
cruz. Todo esto lo hizo él por ti, mientras que tú no has sido capaz de hacer
nada, no ya por él, sino por ti mismo."
¿Y cómo definir a los que, por temor de escandalizar a aquellos a los que se dirigen,
no sólo no los preparan para las tentaciones inminentes, sino que incluso les
prometen la felicidad en este mundo, siendo así que Dios mismo no la prometió?
Dios predice al mismo mundo que vendrán sobre él trabajos y más trabajos hasta
el final, ¿y quieres tú que el cristiano se vea libre de ellos? Precisamente
por ser cristiano tendrá que pasar más trabajos en este mundo.
Lo dice el Apóstol: Todo el que se proponga vivir piadosamente en Cristo será perseguido.
Y tú, pastor que tratas de buscar tu interés en vez del de Cristo, por más que aquél
diga: Todo el que se proponga vivir piadosamente en Cristo será perseguido, tú insistes
en decir: "Si vives piadosamente en Cristo, abundarás en toda clase de
bienes. Y, si no tienes hijos, los engendrarás y sacarás adelante a todos, y
ninguno se te morirá." ¿Es ésta tu manera de edificar? Mira lo que haces,
y dónde construyes. Aquel a quien tú levantas está sobre arena. Cuando vengan
las lluvias y los aguaceros, cuando sople el viento harán fuerza sobre su casa,
se derrumbará, y su ruina será total.
Sácalo de la arena, ponlo sobre la roca; aquel que tú deseas que sea cristiano,
que se apoye en Cristo. Que piense en los inmerecidos tormentos de Cristo, que
piense en Cristo, pagando sin pecado lo que otros cometieron, que escuche la
Escritura que le dice: El Señor castiga a sus hijos preferidos. Que se prepare
a ser castigado, o que renuncie a ser hijo preferido.
Responsorio 1 Ts 2, 4. 3
R. Así como hemos sido juzgados aptos por Dios para confiarnos
el Evangelio, así lo predicamos.* No buscamos agradar
a los hombres, sino a Dios.
V. Nuestra exhortación no procede del error, ni de la impureza,
ni con engaño.
R. No buscamos agradar a los hombres, sino a Dios.
*Lecturas del Viernes de la 24ª semana del
Tiempo Ordinario*
Viernes, 17 de septiembre de 2021
Evangelio
*Lectura
del santo evangelio según san Lucas (8,1-3)*
En aquel tiempo, Jesús iba caminando de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo,
predicando el Evangelio del reino de Dios; lo acompañaban los Doce y algunas
mujeres que él había curado de malos espíritus y enfermedades: María la
Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa,
intendente de Herodes; Susana y otras muchas que le ayudaban con sus bienes.
Palabra del Señor
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el
sol que nace de lo alto.
Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR
Lc 1, 68-79
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el
sol que nace de lo alto.
PRECES
Confiados en Dios, que cuida con solicitud de todos los que ha
creado y redimido con la sangre de su Hijo, invoquémosle diciendo:
Escucha, Señor, y ten piedad.
Dios misericordioso, asegura nuestros pasos en el camino de la verdadera
santidad,
y haz que busquemos siempre cuanto hay de verdadero, noble y justo.
No nos abandones para siempre, por amor de tu nombre
no olvides tu alianza con nosotros.
Con alma contrita y espíritu humillado te seamos aceptos,
porque no hay confusión para los que en ti confían.
Tú que has querido que participáramos en la misión profética de Cristo,
haz que proclamemos ante el mundo tus maravillas.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Dirijámonos al Padre, con las mismas palabras que Cristo nos enseñó:
Padre nuestro...
ORACION
Te pedimos, Señor, tu gracia abundante, para que nos ayude a
seguir el camino de tus mandatos, y así gocemos de tu consuelo en esta vida y
alcancemos la felicidad eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive
y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de
los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
*Santa Hildegarda de Bingen*
Hildegarda nació en Bermersheim, en el valle del Rin (actualmente
Renania-Palatinado, en Alemania), durante el verano del año 1098, en el seno de
una familia noble alemana acomodada.8 Fue la menor de los diez hijos de
Hildeberto de Bermersheim, caballero al servicio de Meginhard, conde de
Spanheim, y de su esposa, Matilde de Merxheim-Nahet, y por eso fue considerada
como el diezmo para Dios, entregada como oblata y consagrada desde su
nacimiento a la actividad religiosa, según la mentalidad medieval.10De esta
manera, fue dedicada por sus padres a la vida religiosa y entregada para su
educación a la condesa Judith de Spanheim (Jutta), hija del conde Esteban II de
Spanheim y, por tanto, noble como ella, quien la instruyó en el rezo del salterio,
en la lectura del latín —aunque no le enseñó a escribirlo o, cuando menos, no
con pericia—, en la lectura de la Sagrada Escritura y en el canto gregoriano.
Durante algunos años maestra y discípula vivieron en el castillo
de Spanheim. Cuando Hildegarda cumplió catorce años, ambas se enclaustraron en
el monasterio de Disibodenberg. Este monasterio era masculino, pero acogió a un
pequeño grupo de enclaustradas en una celda anexa, bajo la dirección de Judith.
La ceremonia de clausura solemne fue celebrada el 1 de noviembre de 1112 y en
ella participaron Hildegarda, Judith y otra enclaustrada más, también infante.
En 1114, la celda se transformó en un pequeño monasterio, a fin de poder
albergar el creciente número de vocaciones. En ese mismo año, Hildegarda emitió
la profesión religiosa bajo la regla benedictina, recibiendo el velo de manos
del obispo Otón de Bamberg. De esta manera continuó su educación monástica
rudimentaria dirigida por Judith.
Judith murió en 1136, con fama de santidad tras haber llevado una
vida de mucha austeridad y ascesis, que incluyó largos ayunos y penitencias
corporales. Hildegarda, a pesar de su juventud, fue elegida como abadesa
(magistra) de manera unánime por la comunidad de monjas.
Desde niña, Hildegarda tuvo débil constitución física, sufría de
constantes enfermedades y experimentaba visiones. En una hagiografía posterior
escrita por el monje Teoderico de Echternach se consignó el testimonio de la
propia Hildegarda, donde dejó constancia que desde los tres años tuvo la visión
de «una luz tal que mi alma tembló». Estos hechos continuaron aún durante los
años en que estuvo bajo la instrucción de Judith quien, al parecer, tuvo
conocimiento de ellos. Vivía estos episodios conscientemente, es decir, sin
perder los sentidos ni sufrir éxtasis. Ella los describió como una gran luz en
la que se presentaban imágenes, formas y colores; además iban acompañados de
una voz que le explicaba lo que veía y, en algunos casos, de música.
En 1141, a la edad de cuarenta y dos años, sobrevino un episodio
de visiones más fuerte, durante el cual recibió la orden sobrenatural de
escribir las visiones que en adelante tuviese. A partir de entonces, Hildegarda
escribió sus experiencias, que dieron como resultado el primer libro, llamado
Scivias (Conoce los caminos), que no concluyó hasta 1151. Para tal fin, tomó
como secretario y amanuense a uno de los monjes de Disibodenberg llamado Volmar
y, como colaboradora, a una de sus monjas, llamada Ricardis de Stade.
No obstante, siguió teniendo reticencias para hacer públicas sus
revelaciones y los textos resultantes de ellos, por lo que para disipar sus
dudas recurrió a uno de los hombres más prominentes y con mayor reputación
espiritual de su tiempo: Bernardo de Claraval, a quien dirigió una sentida
carta pidiéndole consejo sobre la naturaleza de sus visiones y la pertinencia
de hacerlas de conocimiento general. En dicha misiva, enviada hacia 1146,
confesaba al ilustre monje cisterciense que lo había visto en una visión «como
un hombre que veía directo al sol audaz y sin miedo», y al mismo tiempo que se
atribuía a sí misma «debilidad» solicitaba su consejo:
Padre, estoy profundamente perturbada por una visión que se me ha
aparecido por medio de una revelación divina y que no he visto con mis ojos
carnales, sino solamente en mi espíritu. Desdichada, y aún más desdichada en mi
condición mujeril, desde mi infancia he visto grandes maravillas que mi lengua
no puede expresar, pero que el Espíritu de Dios me ha enseñado que debo creer.
[...]
Por medio de esta visión, que tocó mi corazón y mi alma como una
llama quemante, me fueron mostradas cosas profundísimas. Sin embargo, no recibí
estas enseñanzas en alemán, en el cual nunca he tenido instrucción. Sé leer en
el nivel más elemental, pero no comprenderlo plenamente. Por favor, dame tu
opinión sobre estas cosas, porque soy ignorante y sin experiencia en las cosas
materiales y solamente se me ha instruido interiormente en mí espíritu. De ahí
mi habla vacilante. [...]
La respuesta de Bernardo no fue ni muy extensa ni tan elocuente
como la carta enviada por Hildegarda, pero en ella la invitaba a «reconocer
este don como una gracia y a responder a él ansiosamente con humildad y
devoción [...]». Además, parece que el abad de Claraval posteriormente
intervino ante el papa Eugenio III en favor de Hildegarda, ya que tenía trato
personal con el obispo de Roma porque éste era también cisterciense y antiguo
discípulo suyo.
Precisamente, el arzobispo Enrique de Maguncia bajo cuya
jurisdicción se encontraba el monasterio de Disibodenberg, y que estaba
enterado de las visiones y profecías de Hildegarda, mandó una comisión al papa
Eugenio para informarse de lo sucedido y lograr que se declarara sobre la
naturaleza de tales dones. El papa se encontraba por aquellos días en Tréveris
para presidir el sínodo que se celebró en aquella ciudad entre 1147 y 1148.
En 1148, un comité de teólogos, encabezado por Albero de
Chiny-Namur, obispo de Verdún, a petición del papa, estudió y aprobó parte del
Scivias. El mismo papa leyó públicamente algunos textos durante el sínodo de
Tréveris y declaró que tales visiones eran fruto de la intervención del
Espíritu Santo. Tras la aprobación, envió una carta a Hildegarda, pidiéndole
que continuase escribiendo sus visiones. Con ello dio comienzo no solo la
actividad literaria aprobada canónicamente, sino también la relación epistolar
con múltiples personalidades de la época, tanto políticas como eclesiásticas,
tales como el ya mencionado Bernardo de Claraval, Federico I Barbarroja,
Enrique II de Inglaterra o Leonor de Aquitania, que pedían sus consejos y
orientaciones. Tal fue su reconocimiento, que llegó a ser conocida como la
Sibila del Rin.
También en 1148 y sin haber concluido la redacción del Scivias,
una visión la hizo concebir la idea de partir de Disibodenberg y marchar a un
lugar «donde no había agua y donde nada era placentero» inspirándola así para
la fundación de un monasterio en la colina de san Ruperto (Rupertsberg), cerca
de Bingen al oeste del río Rin en la desembocadura del Nahe, para trasladar a
la crecida comunidad y emanciparla de los monjes de Disibodenberg.
Sin embargo, Kuno, entonces abad de Disibodenberg, se opuso a su
salida, lo que contrarió a la monja en gran medida, al punto de ocasionarle
trastornos físicos, que fueron atribuidos a causas divinas:
Decían que había sido engañada por la vanidad. Cuando lo oí, mi
corazón se afligió, mi carne y mis venas se secaron, y durante muchos días yací
en cama.
Ante esta situación intervino la marquesa Ricardis de Stade
(Richardis von Stade),29 madre de la monja que servía de secretaria a
Hildegarda, quien logró convencer a Enrique I, arzobispo de Maguncia
(1142—1153), de que diera la autorización para la salida de las religiosas y la
fundación del nuevo monasterio. Hacia 1150, se trasladó a Rupertsberg con cerca
de veinte de sus monjas, obtuvo el permiso del conde Bernardo de Hildesheim,
propietario del terreno elegido y fundó el monasterio de Rupertsberg, del cual
se convirtió en abadesa.
Por esa época, su asistente y secretaria Ricardis la abandonó para
convertirse en abadesa del convento de Bassum en Sajonia. Ello causó la
tristeza y oposición de Hildegarda, que luego reflejaría en serias cartas de
protesta al arzobispo Hartwig de Bremen, hermano de Ricardis, quien había
influido para conseguir el cargo abacial; llegó a apelar hasta al papa, sin
conseguir que la monja volviera. Ricardis murió al año de la separación.
Un año después del traslado concluyó el Scivias y de esa misma
época datan sus dos libros de contenidos sobre ciencias naturales (Physica) y
medicina (Cause et cure), en los cuales expuso gran cantidad de conocimientos
sobre el funcionamiento del cuerpo humano, de herbología y otros tratamientos
médicos de su época basados en las propiedades de piedras y animales. Asimismo,
comenzó la colección de cantos que tituló Symphonia armonie celestium
revelationum, que compuso para atender a las necesidades litúrgicas de su
comunidad. Según algunas cronologías, también de 1150 dataría el inicio del
Liber vite meritorum.
Hacia 1163, como fruto de sus constantes visiones, comenzó la
escritura del Liber divinorum operum, la tercera de sus tres obras más
importantes y que tardaría alrededor de diez años en concluir. Sin embargo, la
abadesa alternó la vida contemplativa y de escritora con la de predicación y
fundación, ya que en 1165 fundó un segundo monasterio en Eibingen, que visitaba
regularmente dos veces a la semana.
La fama de santa y profetisa que llegó a tener la abadesa fue tal
que, en 1150, el propio emperador Federico I Barbarroja la invitó a entrevistarse
con él en su palacio en Ingelheim. El aprecio mutuo que generó esta entrevista
manifestado en las subsecuentes cartas llegó a tal grado que, trece años más
tarde, el soberano otorgó un edicto de protección imperial a perpetuidad al
monasterio de Rupertsberg.
La labor de escritora de Hildegarda se vio interrumpida muchas
veces por los viajes de predicación. Si bien la clausura en sus tiempos no era
tan rígida como lo sería a partir de Bonifacio VIII, no dejó de sorprender y
admirar a sus contemporáneos que una abadesa abandonara su monasterio para
predicar.
El contenido de su predicación giró en torno a la redención, la
conversión y la reforma del clero, criticando duramente la corrupción
eclesiástica, además de oponerse firmemente a los cátaros; al condenar las
doctrinas de estos, proponiendo el combate de sus errores mediante la
predicación y la edificación del clero.
En total fueron cuatro los viajes de predicación que realizó: el
primero entre 1158 y 1159, en el que viajó a Maguncia y a Wurzburgo. En 1160
realizó el segundo a Tréveris y a Metz. En su tercera predicación, entre 1161 y
1163, viajó por el Rin hasta Colonia. En el último de sus viajes, comprendido
entre 1170 y 1171, predicó en la región de Suabia.
Además de estos viajes de predicación, Hildegarda usó las cartas
para hacer sentir su opinión ante personajes notables. Con motivo del cisma
provocado por la elección del antipapa Víctor IV con el apoyo del emperador
Barbarroja, frente al papa romano Alejandro III, alargado a la muerte de Víctor
IV con la elección de los también antipapas Pascual III y Calixto III,
Hildegarda hizo graves amonestaciones proféticas al primero de estos, así como
al emperador mismo.
En el año 1173, poco antes de concluir el Liber divinorum operum,
murió el monje Volmar, su más cercano colaborador y secretario, lo que la
orilló a ayudarse de los monjes de la abadía de san Eucharius de Tréveris para
terminar dicha obra. Durante algún tiempo el monje Godofredo de Disibodenberg
le sirvió como amanuense, a la vez que comenzó la redacción de una biografía de
la profetisa, pero también él murió poco tiempo después, en 1176. El último de
sus secretarios lo encontró en Guiberto de Gembloux, un monje flamenco, con el
que había sostenido conversación epistolar iniciada por el interés de éste
sobre la manera en que Hildegarda tenía sus visiones.
La última situación crítica a la que tuvo que enfrentarse
Hildegarda aconteció en 1178, cuando su comunidad dio sepultura en el
cementerio conventual a un noble supuestamente excomulgado. Por la imposición
de esta pena eclesiástica, el derecho canónico prohibía su entierro en suelo
sagrado. Se pidió a Hildegarda que exhumara el cadáver. Ella se negó e incluso
hizo desaparecer cualquier rastro del enterramiento para que nadie pudiera buscarlo.
Sostuvo que había sido reconciliado con la Iglesia antes de morir. Los prelados
de Maguncia, en ausencia del arzobispo Christian, que estaba en Roma, pusieron
en entredicho al monasterio. Por él se prohibió el uso de las campanas, los
instrumentos y los cantos en la vida y liturgia de Rupertsberg. Hildegarda se
defendió escribiendo una carta de rico contenido doctrinal, donde recogía el
significado teológico de la música. Cuando regresó el arzobispo en marzo de
1179, se presentaron testigos que apoyaban la versión de Hildegarda y fue
levantado el entredicho.
A los pocos meses de ser levantado el entredicho, el 17 de
septiembre de 1179, a los 81 años de edad murió Hildegarda. Las crónicas
hagiográficas cuentan que a la hora de su muerte aparecieron dos arcos muy
brillantes y de diferentes colores que formaban una cruz en el cielo.
Entre 1180 y 1190 el monje Teoderico de Echternach escribió la
Vita (Vida) de Hildegarda, recogiendo pasajes autobiográficos que la monja
había dejado y contado. Gregorio IX abrió el proceso de canonización en 1227,
aunque no se concluyó. Fue reabierto por Inocencio IV en 1244, sin que tampoco
en esta ocasión se llegase a concluir. Sin embargo, debido a la difusión de su
culto se la inscribió en el Martirologio romano, incluyéndose además su nombre
en algunas letanías; se extrajeron reliquias de su sepulcro; se celebró su
fiesta litúrgica; se le atribuyeron milagros y sus representaciones pictóricas
y escultóricas comenzaron a ser objeto de veneración.
Sus reliquias fueron conservadas en el convento de Rupertsberg
hasta la destrucción de éste en 1632, durante la Guerra de los Treinta Años.
Entonces fueron llevadas a Colonia y después a Ebingen donde se depositaron en
la iglesia parroquial donde aún reposan.
En 1940 se aprobó oficialmente su celebración para las iglesias
locales. Con motivo del 800 aniversario de su muerte, Juan Pablo II se refirió
a ella como profetisa y santa. De la misma manera, en 2006, el papa Benedicto
XVI también se refirió a Hildegarda como santa y la encomió como una de las
grandes mujeres de la cristiandad junto con Catalina de Siena, Teresa de Ávila
y la madre Teresa de Calcuta.
En el año 2010 el papa Benedicto XVI dedicó a Hildegarda las
Audiencias Generales del 1 y 8 de septiembre, dentro del marco de una serie de
catequesis sobre escritores cristianos, siendo la primera mujer presentada en
estas catequesis; recordó, entre otras cosas, que los contemporáneos de
Hildegarda la consideraron con el título de "profetisa teutónica" y
puntualizó el valor teológico de sus escritos y enseñanzas.
En diciembre de 2011, el papa Benedicto XVI anunció su decisión de
otorgar a santa Hildegarda el título de "Doctora de la Iglesia". El
10 de mayo de 2012 procedió a inscribirla en el catálogo de los santos y
extender su culto litúrgico a la Iglesia universal, en una "canonización
equivalente". El 27 de mayo de 2012 durante el rezo del Regina Caeli del
día de Pentecostés, el papa determinó la fecha para la proclamación como
Doctora. El 7 de octubre de 2012, durante la misa de apertura del Sínodo de los
obispos en la Basílica de San Pedro en Roma, se realizó la proclamación oficial
por el cual se le concedió el título de Doctora para la Iglesia Universal junto
con san Juan de Ávila por el papa Benedicto XVI.
Hildegarda también es venerada por algunas de las Iglesias que
conforman la Comunión anglicana, entre ellas la Iglesia de Inglaterra y la
Iglesia episcopal escocesa. Tanto en la Iglesia católica como en la Comunión
anglicana se la celebra el 17 de septiembre.
La iconografía religiosa de Hildegarda es escasa, probablemente
porque su culto fue local por bastante tiempo. Se la retrata con los atributos
propios de una abadesa de la orden de san Benito: báculo abacial y hábito
benedictino con velo negro y blanco; sus representaciones más antiguas
reproducen la manera en que aparece en las miniaturas de sus escritos: sentada
con un estilo en la mano en actitud de escribir sobre un par de tablillas o
dictando a un monje, con cinco flamas alrededor de la cabeza representando la
visión divina. Más tarde se cambia el estilo por una pluma de ave, con algún
pergamino o libro en la mano — comúnmente el Scivias — y algún instrumento
musical.
VÍSPERAS
(Oración de la tarde)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al
Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
Himno: ERES LA LUZ Y SIEMBRAS CLARIDADES.
Eres la luz y siembras claridades,
eres amor y siembras armonía
desde tu eternidad de eternidades.
Por tu roja frescura de alegría,
la tierra se estremece de rocío,
Hijo eterno del Padre y de María.
En el cielo del hombre, oscuro y frío,
eres la luz total, fuego del fuego,
que aplaca las pasiones y el hastío.
Entro en tus esplendores, Cristo, ciego;
mientras corre la vida paso a paso,
pongo mis horas grises en tu brazo,
y a ti, Señor, mi corazón entrego. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Día tras día te bendeciré, Señor, y explicaré tus proezas.
Salmo 144 I - HIMNO A LA GRANDEZA DE DIOS.
Te ensalzaré, Dios mío, mi rey;
bendeciré tu nombre por siempre jamás.
Día tras día te bendeciré
y alabaré tu nombre por siempre jamás.
Grande es el Señor, merece toda alabanza,
es incalculable su grandeza;
una generación pondera tus obras a la otra,
y le cuenta tus hazañas.
Alaban ellos la gloria de tu majestad,
y yo repito tus maravillas;
encarecen ellos tus temibles proezas,
y yo narro tus grandes acciones;
difunden la memoria de tu inmensa bondad,
y aclaman tus victorias.
El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus creaturas.
Que todas tus creaturas te den gracias, Señor,
que te bendigan tus fieles;
que proclamen la gloria de tu reinado,
que hablen de tus hazañas;
explicando tus proezas a los hombres,
la gloria y majestad de tu reinado.
Tu reinado es un reinado perpetuo,
tu gobierno va de edad en edad.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Día tras día te bendeciré, Señor, y explicaré tus proezas.
Ant 2. Los ojos de todos te están aguardando, Señor, tú estás cerca de
los que te invocan.
Salmo 144 II
El Señor es fiel a sus palabras,
bondadoso en todas sus acciones.
El Señor sostiene a los que van a caer,
endereza a los que ya se doblan.
Los ojos de todos te están aguardando,
tú les das la comida a su tiempo;
abres tú la mano,
y sacias de favores a todo viviente.
El Señor es justo en todos sus caminos,
es bondadoso en todas sus acciones;
cerca está el Señor de los que lo invocan,
de los que lo invocan sinceramente.
Satisface los deseos de sus fieles,
escucha sus gritos, y los salva.
El Señor guarda a los que lo aman,
pero destruye a los malvados.
Pronuncie mi boca la alabanza del Señor,
todo viviente bendiga su santo nombre
por siempre jamás.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Los ojos de todos te están aguardando, Señor, tú estás cerca de
los que te invocan.
Ant 3. Justos y verdaderos son tus caminos, ¡oh Rey de los siglos!
Cántico: CANTO DE LOS VENCEDORES Ap 15, 3-4
Grandes y maravillosas son tus obras,
Señor, Dios omnipotente,
justos y verdaderos tus caminos,
¡oh Rey de los siglos!
¿Quién no temerá, Señor,
y glorificará tu nombre?
Porque tú solo eres santo,
porque vendrán todas las naciones
y se postrarán en tu acatamiento,
porque tus juicios se hicieron manifiestos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Justos y verdaderos son tus caminos, ¡oh Rey de los siglos!
LECTURA BREVE Rm 8, 1-2
No hay ya condenación alguna para los que están en Cristo Jesús, porque la ley
del espíritu de vida en Cristo Jesús me libró de la ley del pecado y de la
muerte.
RESPONSORIO BREVE
V. Cristo murió por nuestros pecados, para llevarnos a Dios.
R. Cristo murió por nuestros pecados, para llevarnos a Dios.
V. Muerto en la carne, pero vivificado en el espíritu.
R. Para llevarnos a Dios.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Cristo murió por nuestros pecados, para llevarnos a Dios.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Acuérdate, Señor, de tu misericordia como lo habías prometido a
nuestros padres.
Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Acuérdate, Señor, de tu misericordia como lo habías prometido a
nuestros padres.
PRECES
Invoquemos a Cristo, en quien confían los que conocen su nombre,
diciendo:
Confirma, Señor, lo que has realizado en nosotros.
Señor Jesucristo, consuelo de los humildes,
dígnate sostener con tu gracia nuestra fragilidad, siempre inclinada al pecado.
Que los que por nuestra debilidad estamos inclinados al mal,
por tu misericordia obtengamos el perdón.
Señor, a quien ofende el pecado y aplaca la penitencia,
aparta de nosotros el castigo merecido por nuestros pecados.
Tú que perdonaste a la mujer arrepentida y cargaste sobre los hombros la oveja
descarriada,
no apartes de nosotros tu misericordia.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Tú que por nosotros aceptaste el suplicio de la cruz,
abre las puertas del cielo a todos los difuntos que en ti confiaron.
Siguiendo las enseñanzas de Jesucristo, digamos al Padre celestial:
Padre nuestro...
ORACION
Dios todopoderoso y eterno, que quisiste que tu Hijo sufriese por
la salvación de todos, haz que, inflamados en tu amor, sepamos ofrecernos a ti
como víctima viva. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina
contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los
siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.






