Musica Para el Alma
miércoles, 18 de agosto de 2021
EVANGELIO DE MATEO 22,1-14 CICLO B
*Lecturas del Jueves de la 20ª semana del Tiempo Ordinario*
Jueves, 19
de agosto de 2021
Evangelio
*Lectura
del santo evangelio según san Mateo (22,1-14)*
En aquel tiempo, de nuevo tomó Jesús la palabra y habló en parábolas a los
sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «El reino de los cielos se parece
a un rey que celebraba la boda de su hijo. Mandó criados para que avisaran a
los convidados a la boda, pero no quisieron ir. Volvió a mandar criados,
encargándoles que les dijeran: "Tengo preparado el banquete, he matado
terneros y reses cebadas, y todo está a punto. Venid a la boda." Los
convidados no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios;
los demás les echaron mano a los criados y los maltrataron hasta matarlos. El
rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y
prendieron fuego a la ciudad. Luego dijo a sus criados: "La boda está
preparada, pero los convidados no se la merecían. Id ahora a los cruces de los
caminos, y a todos los que encontréis, convidadlos a la boda." Los criados
salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos.
La sala del banquete se llenó de comensales. Cuando el rey entró a saludar a
los comensales, reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo: "Amigo,
¿cómo has entrado aquí sin vestirte de fiesta?" El otro no abrió la boca.
Entonces el rey dijo a los camareros: "Atadlo de pies y manos y arrojadlo
fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes."
Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos.»
Palabra del Señor
*("Amigo,
¿cómo has entrado aquí sin traje de boda?")*
*Una boda es signo de fiesta, de alegría, donde el
protagonista de todo es el amor. El rey que es la autoridad más alta de ese
lugar y fue a saludad a todo sus invitado uno por uno. El rey se fijó que este
hombre que está en un banquete, en una fiesta, no era feliz, tenía puesto un
traje de amargura, de tristeza. El rey mando echarlo fuera. El rey con su
autoridad da a demostrar que está prohibido que, cuándo él está presente, nadie
absolutamente nadie, puede sentirse un infeliz. Porque su invitación fue para
todos. Al rey le interesa que todos cuando están en su presencia gocen de
felicidad. El rey con esa autoridad que tiene da una orden a mi corazón, que
agarre las preocupaciones cuando venga a visitarme que "Las ate de pies y manos y las arroje fuera, a
las tinieblas*.
*El que desea y
quiere amar, con el corazón según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El Señor
nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAS LAUDES Y LAS VISPERAS DEL JUEVES 19. SAN JUAN EUDES Y SAN EZEQUIEL MORENO
*LAS LAUDES Y LAS VISPERAS*
Abre,
Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de todos los
pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y enciende mi
sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar este Oficio, y
merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por Cristo nuestro
Señor. Amén
*San Juan Eudes*
19 de Agosto
*San Ezequiel Moreno*
JUEVES SEMANA IV
LAUDES
(Oración de la mañana)
INVITATORIO
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza
Ant. Entrad en la presencia del Señor con aclamaciones.
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Entrad en la presencia del Señor con aclamaciones.
Himno: OH DIOS, AUTOR DE LA LUZ.
Oh Dios, autor de la luz,
de los cielos la lumbrera,
que el universo sostienes
abriendo tu mano diestra.
La aurora, con mar de grana,
cubriendo está las estrellas,
bautizando humedecida
con el rocío la tierra.
Auséntanse ya las sombras,
al orbe la noche deja,
y al nuevo día el lucero,
de Cristo imagen, despierta.
Tú, día de día, oh Dios,
y Luz de Luz, de potencia
soberana, oh Trinidad,
doquier poderoso reinas.
Oh Salvador, ante ti
inclinamos la cabeza,
y ante el Padre y el Espíritu,
dándote gloria perpetua. Amén.
SALMODIA
Ant 1. En la mañana, Señor, hazme escuchar tu gracia.
Salmo 142, 1-11 - LAMENTACIÓN Y SÚPLICA ANTE LA ANGUSTIA
Señor, escucha mi oración;
tú que eres fiel, atiende a mi súplica;
tú que eres justo, escúchame.
No llames a juicio a tu siervo,
pues ningún hombre vivo es inocente frente a ti.
El enemigo me persigue a muerte,
empuja mi vida al sepulcro,
me confina a las tinieblas
como a los muertos ya olvidados.
mi aliento desfallece,
mi corazón dentro de mí está yerto.
Recuerdo los tiempos antiguos,
medito todas tus acciones,
considero las obras de tus manos
y extiendo mis brazos hacia ti:
tengo sed de ti como tierra reseca.
Escúchame en seguida, Señor,
que me falta el aliento.
No me escondas tu rostro,
igual que a los que bajan a la fosa.
En la mañana hazme escuchar tu gracia,
ya que confío en ti;
indícame el camino que he de seguir,
pues levanto mi alma a ti.
Líbrame del enemigo, Señor,
que me refugio en ti.
Enséñame a cumplir tu voluntad,
ya que tú eres mi Dios.
Tu espíritu, que es bueno,
me guíe por tierra llana.
Por tu nombre, Señor, consérvame vivo;
por tu clemencia, sácame de la angustia.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. En la mañana, Señor, hazme escuchar tu gracia.
Ant 2. El Señor hará derivar hacia Jerusalén como un río la paz.
Cántico: CONSUELO Y GOZO PARA LA CIUDAD SANTA. Is 66, 10-14a
Festejad a Jerusalén, gozad con ella,
todos los que la amáis,
alegraos de su alegría,
los que por ella llevasteis luto;
a su pecho seréis alimentados
y os saciaréis de sus consuelos
y apuraréis las delicias
de sus pechos abundantes.
Porque así dice el Señor:
«Yo haré derivar hacia ella
como un río la paz,
como un torrente en crecida,
las riquezas de las naciones.
Llevarán en brazos a sus criaturas
y sobre las rodillas las acariciarán;
como a un niño a quien su madre consuela,
así os consolaré yo
y en Jerusalén seréis consolados.
Al verlo se alegrará vuestro corazón
y vuestros huesos florecerán como un prado.»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El Señor hará derivar hacia Jerusalén como un río la paz.
Ant 3. Nuestro Dios merece una alabanza armoniosa.
Salmo 146 - PODER Y BONDAD DEL SEÑOR
Alabad al Señor, que la música es buena;
nuestro Dios merece una alabanza armoniosa.
El Señor reconstruye Jerusalén,
reúne a los deportados de Israel;
él sana los corazones destrozados,
venda sus heridas.
Cuenta el número de las estrellas,
a cada una la llama por su nombre.
Nuestro Señor es grande y poderoso,
su sabiduría no tiene medida.
El Señor sostiene a los humildes,
humilla hasta el polvo a los malvados.
Entonad la acción de gracias al Señor,
tocad la cítara para nuestro Dios,
que cubre el cielo de nubes,
preparando la lluvia para la tierra;
que hace brotar hierba en los montes,
para los que sirven al hombre;
que da su alimento al ganado,
y a las crías de cuervo que graznan.
No aprecia el vigor de los caballos,
no estima los músculos del hombre:
el Señor aprecia a sus fieles,
que confían en su misericordia.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Nuestro Dios merece una alabanza armoniosa.
LECTURA BREVE Rm 8, 18-21
Los padecimientos de esta vida presente tengo por cierto que no son nada en
comparación con la gloria futura que se ha de revelar en nosotros. La creación
entera está en expectación, suspirando por esa manifestación gloriosa de los
hijos de Dios; porque las creaturas todas quedaron sometidas al desorden, no
porque a ello tendiesen de suyo, sino por culpa del hombre que las sometió. Y
abrigan la esperanza de quedar ellas, a su vez, libres de la esclavitud de la
corrupción, para tomar parte en la libertad gloriosa que han de recibir los
hijos de Dios.
RESPONSORIO BREVE
V. Velando medito en ti, Señor.
R. Velando medito en ti, Señor.
V. Porque fuiste mí auxilio.
R. Medito en ti, Señor.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Velando medito en ti, Señor.
Primera Lectura
De la carta a los Efesios 3, 1-13
PABLO, MINISTRO DEL MINISTERIO DE CRISTO
Hermanos: Yo, Pablo, el prisionero de Cristo Jesús por vosotros,
los gentiles... Ya habréis oído hablar del cómo Dios me ha encomendado la dispensación
de la gracia divina en favor vuestro, es decir, de cómo, por revelación, me dio
a conocer el misterio, que acabo de describiros en pocas palabras. Por su
lectura, podréis conocer mi penetración del misterio de Cristo. Este misterio
no fue dado a conocer a los hombres en las pasadas generaciones, tal como ha
sido revelado ahora por el Espíritu a sus santos apóstoles y profetas, esto es,
que los gentiles, incorporados a Cristo Jesús y por medio del Evangelio, son
coherederos con los judíos, miembros del mismo cuerpo y copartícipes de las promesas
divinas. De este Evangelio he sido yo constituido ministro, al darme Dios su gracia
con toda la eficacia de su poder.
A mí, el más insignificante de todos los consagrados me concedieron este don:
anunciar a los gentiles la inimaginable riqueza de Cristo y aclararles a todos
cómo se va realizando el secreto escondido desde siempre en Dios, creador del
universo. Así, por medio de la Iglesia, las soberanías y autoridades de lo alto
conocen las múltiples formas de la sabiduría de Dios, contenidas en el proyecto
secular que llevó a efecto con Cristo Jesús, Señor nuestro, pues, gracias a
Cristo y por la fe en él, tenemos libertad para acercarnos confiados.
Por eso os pido que no os desaniméis por las tribulaciones que sufro por
vosotros, pues ellas son vuestra gloria.
Responsorio Ef 3, 8. 12; Rm 1, 5
R. A mí, el más insignificante de todos los consagrados, me
concedieron este don: anunciar a los gentiles la inimaginable riqueza de
Cristo. * Por la fe en él, tenemos libertad para acercarnos confiados.
V. Hemos recibido la gracia y el apostolado, para predicar la
sumisión de la fe a todos los gentiles.
R. Por la fe en él, tenemos libertad para acercarnos confiados.
Segunda Lectura
De los tratados de Balduino de Cantorbery, obispo
(Tratado 7, Sobre la salutación angélica: PL 204, 477-478)
FLOR QUE SUBE DE LA RAÍZ DE JESÉ
A las palabras del ángel, que repetimos cada día para saludar a la
santísima Virgen con filial devoción, añadimos: Y bendito el fruto de tu
vientre. Expresión que añadió Isabel, al ser saludada por la Virgen, a las
últimas palabras que había dicho el ángel a María en su saludo. Y así dijo
Isabel: Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre. De este
fruto habla Isaías cuando dice: Aquel día, el vástago del Señor será joya y gloria,
fruto del país. ¿Cuál puede ser este fruto, sino el Santo de Israel, que a la
vez es semilla de Abrahán, vástago del Señor, y flor que sube de la raíz de
Jesé, fruto de vida del que hemos participado?
Bendito, realmente, en la semilla, bendito en el vástago, bendito en la flor,
bendito en el don; por último, bendito en la acción de gracias y la plena
glorificación. Cristo, descendiente de Abrahán, ha nacido según la carne de la
estirpe de David.
Es el único entre los hombres que ha llegado al ápice de la bondad. Ha recibido
el Espíritu sin medida. Sólo él puede realizar toda justicia. Pues su justicia
responde de la de todos. Así, dice Isaías: Como el suelo echa sus brotes, como
un jardín hace brotar sus semillas, así el Señor hará brotar la justicia y los
Himnos ante todos los pueblos. Porque éste es el vástago de la justicia,
bendecido y embellecido con la flor de la gloria. ¿De qué gloria? De la mayor
que cabe imaginar; más aún, es de tal naturaleza que no hay posibilidad
siquiera de imaginársela. Porque es una flor que sube de la raíz de Jesé.
¿Hasta dónde sube? Hasta lo más elevado, porque Jesucristo es Señor, para
gloria de Dios Padre. Se alza su majestad por encima de los cielos, para que el
vástago del Señor sea joya y gloria y fruto maravilloso del país.
Ahora bien, ¿qué fruto nos brinda este fruto? ¿De este bendito fruto podremos
lograr alguno que no sea verdadera bendición? En efecto, de esta semilla, de
este vástago, de esta flor, obtendremos frutos de bendición. Y penetrarán en
nuestro interior; primeramente se depositará la semilla: la gracia que nos trae
el perdón; después brotará el vástago: la gracia que se va desarrollando; por
último, una espléndida floración: la esperanza y el disfrute de la gloria.
Realmente es fruto bendito por Dios y en Dios así en él Dios es glorificado de
verdad. Es también bendito para nosotros, de manera que, bendecidos por él,
logremos la gloria en él, ya que Dios le otorgó la bendición de todos los hombres,
según la promesa que hizo a Abrahán.
Responsorio Rm 15, 12; Sal 71, 17.
7
R. Pondrán los pueblos su esperanza en el renuevo de Jesé, que
surgirá para juzgar a las naciones. * Y su nombre será
bendito por los siglos.
V. En sus días florecerá la justicia y abundará la paz.
R. Y su nombre será bendito por los siglos.
*Lecturas del Jueves de la 20ª semana del Tiempo Ordinario*
Jueves, 19
de agosto de 2021
Evangelio
*Lectura
del santo evangelio según san Mateo (22,1-14)*
En aquel tiempo, de nuevo tomó Jesús la palabra y habló en parábolas a los
sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «El reino de los cielos se parece
a un rey que celebraba la boda de su hijo. Mandó criados para que avisaran a
los convidados a la boda, pero no quisieron ir. Volvió a mandar criados,
encargándoles que les dijeran: "Tengo preparado el banquete, he matado
terneros y reses cebadas, y todo está a punto. Venid a la boda." Los
convidados no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios;
los demás les echaron mano a los criados y los maltrataron hasta matarlos. El
rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y
prendieron fuego a la ciudad. Luego dijo a sus criados: "La boda está
preparada, pero los convidados no se la merecían. Id ahora a los cruces de los
caminos, y a todos los que encontréis, convidadlos a la boda." Los criados
salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos.
La sala del banquete se llenó de comensales. Cuando el rey entró a saludar a
los comensales, reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo:
"Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin vestirte de fiesta?" El otro no
abrió la boca. Entonces el rey dijo a los camareros: "Atadlo de pies y
manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de
dientes." Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos.»
Palabra del Señor
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Anuncia, Señor, la salvación a tu pueblo y perdónanos nuestros
pecados.
Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR
Lc 1, 68-79
+Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Anuncia, Señor, la salvación a tu pueblo y perdónanos nuestros
pecados.
PRECES
Invoquemos a Dios, de quien viene la salvación para su pueblo,
diciendo:
Tú, que eres nuestra vida, escúchanos, Señor.
Bendito seas, Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, porque en tu gran
misericordia nos has hecho nacer de nuevo para una esperanza viva,
por la resurrección de Jesucristo de entre los muertos.
Tú que, en Cristo, renovaste al hombre, creado a imagen tuya,
haz que reproduzcamos la imagen de tu Hijo.
Derrama en nuestros corazones, lastimados por el odio y la envidia,
tu Espíritu de amor.
Concede hoy trabajo a quienes lo buscan, pan a los hambrientos, alegría a los
tristes,
a todos la gracia y la salvación.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Por Jesús hemos sido hechos hijos de Dios; por esto nos atrevemos a decir:
Padre nuestro...
ORACION
Concédenos, Señor, acoger siempre el anuncio de la salvación para
que, libres de temor, arrancados de la mano de los enemigos te sirvamos, con
santidad y justicia, todos nuestros días. Por nuestro Señor Jesucristo, tu
Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por
los siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
*San
Ezequiel Moreno*
Desde muy niño descubrió su
vocación a la vida religiosa y el 21 de septiembre de 1884 ingresó como
religioso en el convento español de los agustinos recoletos en Montegudo,
Navarra. Al año siguiente hizo su profesión religiosa en el teologado de
Marcilla. En 1870 viajó a Manila, Filipinas, donde se desempeñó como misionero.
Al año siguiente fue ordenado sacerdote y destinado a Mindoro donde continuó
sus actividades misioneras. Poco tiempo después se enfermó de paludismo y
regresó a Manila.
Más tarde fue nombrado superior
del convento de Monteagudo y vuelve a España para dedicarse a la formación de
los futuros religiosos misioneros.
En 1888 viajó a Colombia al mando
de un grupo de misioneros agustinos recoletos emprende. En este país empezó a
reactivar las misiones y en 1893 fue nombrado obispo titular de Pinara y
vicario apostólico de Casanare, en 1895 fue nombrado Obispo de Pasto. San
Ezequiel desempeñó su nueva misión con la eficacia y generosidad que lo
caracterizaban pero tuvo que superar numerosos obstáculos.
En 1905 se le diagnosticó cáncer
y ante las reiteradas súplicas de los fieles y de los religiosos de su Orden,
al año siguiente volvió a España para operarse. La operación no tuvo éxito y
San Ezequiel, firme en su fe, se retiró al convento de Monteagudo, España,
donde murió el 19 de agosto de 1906.
Su fama de santidad creció
rápidamente, sobre todo en Colombia. Fue beatificado por el Papa Pablo VI en
1975 y el 11 de octubre de 1992 fue canonizado por el Papa Juan Pablo II. San
Ezequiel Moreno es considerado como el especial intercesor ante Dios por los
enfermos del cáncer y uno de los más grandes apóstoles de la Evangelización de
América.
*San Juan Eudes*
En la segunda mitad del siglo XVI, vivía en Ri, Normandía
(Francia), un granjero llamado Isaac Eudes, casado con Marta Corbin. Como no
tuviesen hijos al cabo de dos años de matrimonio, ambos esposos fueron en
peregrinación a un santuario de Nuestra Señora. Nueve meses después tuvieron un
hijo, al que siguieron otros cinco. El mayor recibió el nombre de Juan y, desde
niño, dio muestras de gran inclinación al amor de Dios. Se cuenta que, cuando
tenía nueve años, un compañero de juegos le abofeteó; en vez de responder en la
misma forma, Juan siguió el consejo evangélico y le presentó la otra mejilla.
A los catorce años, Juan ingresó en el colegio de los jesuitas de
Caén. Sus padres deseaban que se casara y siguiera trabajando la granja de la
familia. Pero Juan, que había hecho voto de virginidad, recibió las órdenes
menores en 1621 y estudió la teología en Caén con la intención de consagrarse a
los ministerios parroquiales. Sin embargo, poco después determinó ingresar en
la congregación del oratorio, que había sido fundada en 1611 por el futuro
cardenal Pedro de Bérulle. Tras de recabar con gran dificultad el permiso
paterno, fue recibido en París por el superior general en 1623. Juan había sido
hasta entonces un joven ejemplar: su conducta en la congregación no lo fue
menos, de suerte que el P. Bérulle le dio permiso de predicar, aunque sólo había
recibido las órdenes menores. Al cabo de un año en París, Juan fue enviado a
Aubervilliers a estudiar bajo la dirección del P. Carlos de Condren, el cual,
según la expresión de Santa Juana Francisca de Chantal, "estaba hecho para
educar ángeles". El fin de la congregación del oratorio consistía en
promover la perfección sacerdotal y Juan Eudes tuvo la suerte de ser
introducido en ella por dos hombres de la talla de Condren y Bérulle.
Al servicio de los enfermos
Dos años más tarde, se desató en Normandía una violenta epidemia
de peste, y Juan se ofreció para asistir a sus compatriotas. Bérulle le envió
al obispo de Séez con una carta de presentación, en la que decía: "La
caridad exige que emplee sus grandes dones al servicio de la provincia en la
que recibió la vida, la gracia y las órdenes sagradas, y que su diócesis sea la
primera en gozar de los frutos que se pueden esperar de su habilidad, bondad,
prudencia, energía y vida". El P. Eudes pasó dos meses en la asistencia a
los enfermos en lo espiritual y en lo material. Después fue enviado al oratorio
de Caén, donde permaneció hasta que una nueva epidemia se desató en esa ciudad,
en 1631. Para evitar el peligro de contagiar a sus hermanos, Juan se apartó de
ellos y vivió en el campo, donde recibía la comida del convento.
Predicador ungido
Pasó los diez años siguientes en la prédica de misiones al pueblo,
preparándose así para la tarea a la que Dios le tenía destinado. En aquella
época empezaron a organizarse las misiones populares en su forma actual. San
Juan Eudes se distinguió entre todos los misioneros. En cuanto acababa de
predicar, se sentaba a oír confesiones, ya que, según él, "el predicador
agita las ramas, pero el confesor es el que caza los pájaros". Mons. Le
Camus, amigo de San Francisco de Sales, dijo refiriéndose al P. Eudes: "Yo
he oído a los mejores predicadores de Italia y Francia y os aseguro que ninguno
de ellos mueve tanto a las gentes como este buen padre". San Juan Eudes
predicó en su vida unas ciento diez misiones.
Una de las experiencias que adquirió durante sus años de
misionero, fue que las mujeres de mala vida que intentaban convertirse, se
encontraban en una situación particularmente difícil. Durante algún tiempo,
trató de resolver la dificultad alojándolas provisionalmente en las casas de
las familias piadosas, pero cayó en la cuenta de que el remedio no era del todo
adecuado. Magdalena Lamy, una mujer de humilde origen, que había dado albergue
a varias convertidas, dijo un día al santo: "Ahora os vais tranquilamente
a una iglesia a rezar con devoción ante las imágenes y con ello creéis cumplir
con vuestro deber. No os engañéis, vuestro deber es alojar decentemente a estas
pobres mujeres que se pierden porque nadie les tiende la mano".
Estas palabras produjeron profunda impresión en San Juan Eudes,
quien alquiló en 1671, una casa para las mujeres arrepentidas; en la que podían
albergarse en tanto que encontraban un empleo decente. Viendo que la obra
necesitaba la atención de religiosas, el santo la ofreció a las visitandinas,
quienes se apresuraron a aceptarla.
Después de mucho orar, reflexionar y consultar, San Juan Eudes
abandonó la congregación del oratorio en 1643. La experiencia le enseñó que el
clero necesitaba reformarse antes que los fieles y que la congregación sólo
podría conseguir su fin mediante la fundación de seminarios. El P. Condren, que
había sido nombrado superior general, estaba de acuerdo con el santo; pero su
sucesor, el P. Bourgoing, se negó a aprobar el proyecto de la fundación de un
seminario en Caén.
Entonces el P. Eudes decidió formar una asociación de sacerdotes
diocesanos, cuyo fin principal sería la creación de seminarios con miras a la
formación de un clero parroquial celoso. La nueva asociación quedó fundada el
día de la Anunciación de 1643, en Caén, con el nombre de "Congregación de
Jesús y María". Sus miembros, como los del oratorio, eran sacerdotes
diocesanos y no estaban obligados por ningún voto. San Juan Eudes y sus cinco
primeros compañeros se consagraron a "la Santísima Trinidad, que es el
primer principio y el último fin de la santidad del sacerdocio". El
distintivo de la congregación era el Corazón de Jesús, en el que estaba
incluido místicamente el de María; como símbolo del amor eterno de Jesús por los
hombres.
La congregación encontró gran oposición, sobre todo por parte de
los jansenistas y de los padres del oratorio. En 1646, el P. Eudes envió a Roma
al P. Manoury para que recabase la aprobación pontificia para la congregación,
pero la oposición era tan fuerte, que la empresa fracasó.
En 1650, el obispo de Coutances pidió a San Juan que fundase un
seminario en dicha ciudad. El año siguiente, M. Oliver, que consideraba al
santo como "la maravilla de su época", Ie invitó a predicar una
misión de diez semanas en la iglesia de, San Sulpicio de París. Mientras se
hallaba en esa misión, el P. Eudes recibió la noticia de que el obispo de
Bayeux acababa de aprobar la congregación de las Hermanas de Nuestra Señora de
la Caridad del Refugio, formada por las religiosas que atendían a las mujeres
arrepentidas de Caén. En 1653, San Juan fundó en Lisieux un seminario, al que
siguió otro en Rouen en 1659. ¡En seguida, el santo se dirigió a Roma a tratar
de conseguir la aprobación pontificia para su congregación; pero los santos no
siempre tienen éxito, y San Juan Eudes fracasó en Roma.
Un año después, una bula de Alejandro VII aprobó la Congregación
de las Hermanas de Nuestra Señora de la Caridad del Refugio. Ese fue el
coronamiento de la obra que el P. Eudes y Magdalena Larny habían emprendido
treinta años antes en favor de las pecadoras arrepentidas. San Juan siguió
predicando misiones con gran éxito; en 1666, fundó un seminario en Evreux y, en
1670, otro en Rennes.
Al año siguiente, publicó un libro titulado "La Devoción al
Adorable Corazón de Jesús". Ya antes, el santo había instituido en su
congregación una fiesta del Santísimo Corazón de María. En su libro incluyó el
propio de una misa y un oficio del Sagrado Corazón de Jesús. El 31 de agosto de
1670, se celebró por primera vez dicha fiesta en la capilla del seminario de
Rennes y pronto se extendió a otras diócesis. Así pues, aunque San Juan Eudes
no haya sido el primer apóstol de la devoción al Sagrado Corazón en su forma
actual, fue sin embargo él "quien introdujo el culto del Sagrado Corazón
de Jesús y del Santo Corazón de María"', como lo dijo León XIII en 1903.
El decreto de beatificación añadía: "El fue el primero que, por divina
inspiración les tributó un culto litúrgico."
Clemente X publicó seis breves por los que concedía indulgencias a
las cofradías de los Sagrados Corazones de Jesús y María, instituidas en los
seminarios de San Juan Eudes.
Durante los últimos años de su vida, el santo escribió su tratado
sobre "el Admirable Corazón de la Santísima Madre de Dios"; trabajó
en la obra mucho tiempo y la terminó un mes antes de morir. Su última misión
fue la que predicó en Sain-Lö, en 1675, en plena plaza pública, con un frío
glacial. La misión duró nueve semanas. El esfuerzo enorme acabó con su salud y
a partir de entonces se retiró prácticamente de la vida activa.
Su muerte ocurrió el 19 de agosto de 1680.
Fue canonizado en 1925 y su fiesta fue incluida en el calendario
de la Iglesia de occidente en 1928.
*VÍSPERAS*
(Oración de la tarde)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al
Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
Himno: PORQUE ES TARDE, DIOS MÍO.
Porque es tarde, Dios mío,
porque anochece ya
y se nubla el camino,
porque temo perder
las huellas que he seguido,
no me dejes tan solo
y quédate conmigo.
Porque he sido rebelde
y he buscado el peligro,
y escudriñé curioso
las cumbres y el abismo,
perdóname, Señor,
y quédate conmigo.
Porque ardo en sed de ti
y en hambre de tu trigo,
ven, siéntate a mi mesa,
dígnate ser mi amigo.
¡Qué aprisa cae la tarde...!
¡quédate conmigo! Amén.
SALMODIA
Ant 1. Tú eres, Señor, mi bienhechor, y mi refugio donde me pongo a
salvo.
Salmo 143 I - ORACIÓN POR LA VICTORIA Y POR LA PAZ
Bendito el Señor, mi Roca,
que adiestra mis manos para el combate,
mis dedos para la pelea;
mi bienhechor, mi alcázar,
baluarte donde me pongo a salvo,
mi escudo y mi refugio,
que me somete los pueblos.
Señor, ¿qué es el hombre para que te fijes en él?
¿Qué los hijos de Adán para que pienses en ellos?
El hombre es igual que un soplo;
sus días, una sombra que pasa.
Señor, inclina tu cielo y desciende,
toca los montes, y echarán humo,
fulmina el rayo y dispérsalos,
dispara tus saetas y desbarátalos.
Extiende la mano desde arriba:
defiéndeme, líbrame de las aguas caudalosas,
de la mano de los extranjeros,
cuya boca dice falsedades,
cuya diestra jura en falso.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Tú eres, Señor, mi bienhechor, y mi refugio donde me pongo a
salvo.
Ant 2. Dichoso el pueblo cuyo Dios es el Señor.
Salmo 143 II
Dios mío, te cantaré un cántico nuevo,
tocaré para ti el arpa de diez cuerdas:
para ti que das la victoria a los reyes,
y salvas a David, tu siervo.
Defiéndeme de la espada cruel,
sálvame de las manos de extranjeros,
cuya boca dice falsedades,
cuya diestra jura en falso.
Sean nuestros hijos un plantío,
crecidos desde su adolescencia;
nuestras hijas sean columnas talladas,
estructura de un templo.
Que nuestros silos estén repletos
de frutos de toda especie;
que nuestros rebaños a millares
se multipliquen en las praderas,
y nuestros bueyes vengan cargados;
que no haya brechas ni aberturas,
ni alarma en nuestras plazas.
Dichoso el pueblo que esto tiene,
dichoso el pueblo cuyo Dios es el Señor.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Dichoso el pueblo cuyo Dios es el Señor.
Ant 3. Ahora se estableció la salud y el reinado de nuestro Dios.
Cántico: EL JUICIO DE DIOS Ap 11, 17-18; 12, 10b-12a
Gracias te damos, Señor Dios omnipotente,
el que eres y el que eras,
porque has asumido el gran poder
y comenzaste a reinar.
Se encolerizaron las naciones,
llegó tu cólera,
y el tiempo de que sean juzgados los muertos,
y de dar el galardón a tus siervos los profetas,
y a los santos y a los que temen tu nombre,
y a los pequeños y a los grandes,
y de arruinar a los que arruinaron la tierra.
Ahora se estableció la salud y el poderío,
y el reinado de nuestro Dios,
y la potestad de su Cristo;
porque fue precipitado
el acusador de nuestros hermanos,
el que los acusaba ante nuestro Dios día y noche.
Ellos le vencieron en virtud de la sangre del Cordero
y por la palabra del testimonio que dieron,
y no amaron tanto su vida que temieran la muerte.
Por esto, estad alegres, cielos,
y los que moráis en sus tiendas.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Ahora se estableció la salud y el reinado de nuestro Dios.
LECTURA BREVE Col 1, 23
Perseverad firmemente fundados e inconmovibles en la fe y no os apartéis de la
esperanza del Evangelio que habéis oído, que ha sido predicado a toda creatura
bajo los cielos.
RESPONSORIO BREVE
V. El Señor es mi pastor, nada me falta.
R. El Señor es mi pastor, nada me falta.
V. En verdes praderas me hace recostar.
R. Nada me falta.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. El Señor es mi pastor, nada me falta.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. A los que tienen hambre de ser justos el Señor los colma de
bienes.
Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. A los que tienen hambre de ser justos el Señor los colma de
bienes.
PRECES
Invoquemos a Cristo, luz del mundo y alegría de todo ser viviente,
y digámosle confiados:
Señor, danos tu luz, la salvación y la paz.
Luz indeficiente y palabra eterna del Padre, tú que has venido a salvar a los
hombres,
ilumina a los catecúmenos de la Iglesia con la luz de tu verdad.
No lleves cuenta de nuestros delitos, Señor,
pues de ti procede el perdón.
Señor, tú que has querido que la inteligencia del hombre investigara los
secretos de la naturaleza,
haz que la ciencia y las artes contribuyan a tu gloria y al bienestar de todos
los hombres.
Protege, Señor, a los que se han consagrado en el mundo al servicio de sus
hermanos;
que con libertad de espíritu y sin desánimo puedan realizar su ideal.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Señor, tú que abres y nadie puede cerrar, ilumina a nuestros difuntos que yacen
en tiniebla y en sombra de muerte,
y ábreles las puertas de tu reino.
Porque todos nos sabemos hermanos, hijos de un mismo Dios, confiadamente nos
atrevemos a decir:
Padre nuestro...
ORACION
Acoge benigno, Señor, nuestra súplica vespertina y haz que,
siguiendo las huellas de tu Hijo, fructifiquemos con perseverancia en buenas
obras. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la
unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
LAS LECTURAS DEL JUEVES 19 2021
*Lecturas del Jueves de la 20ª semana del Tiempo Ordinario*
Jueves, 19 de agosto de 2021
Primera
lectura
Lectura del
libro de los Jueces (11,29-39a):
En aquellos días, el espíritu del Señor vino sobre Jefté, que atravesó Galaad y
Manasés, pasó a Atalaya de Galaad, de allí marchó contra los amonitas, e hizo
un voto al Señor: «Si entregas a los amonitas en mi poder, el primero que salga
a recibirme a la puerta de mi casa, cuando vuelva victorioso de la campaña
contra los amonitas, será para el Señor, y lo ofreceré en holocausto.»
Luego marchó a la guerra contra los amonitas. El Señor se los entregó; los
derrotó desde Aroer hasta la entrada de Minit (veinte pueblos) y hasta
Pradoviñas. Fue una gran derrota, y los amonitas quedaron sujetos a Israel.
Jefté volvió a su casa de Atalaya. Y fue precisamente su hija quien salió a
recibirlo, con panderos y danzas; su hija única, pues Jefté no tenía más hijos
o hijas.
En cuanto la vio, se rasgó la túnica, gritando: «¡Ay, hija mía, qué desdichado
soy! Tú eres mi desdicha, porque hice una promesa al Señor y no puedo volverme
atrás.»
Ella le dijo: «Padre, si hiciste una promesa al Señor, cumple lo que prometiste,
ya que el Señor te ha permitido vengarte de tus enemigos.»
Y le pidió a su padre: «Dame este permiso: déjame andar dos meses por los
montes, llorando con mis amigas, porque quedaré virgen.»
Su padre le dijo: «Vete.»
Y la dejó marchar dos meses, y anduvo con sus amigas por los montes, llorando
porque iba a quedar virgen. Acabado el plazo de los dos meses, volvió a casa, y
su padre cumplió con ella el voto que había hecho.
Palabra de Dios
Salmo
Sal
39,5.7-8a.8b-9.10
R/. Aquí estoy, Señor,
para hacer tu voluntad
Dichoso el hombre que ha puesto
su confianza en el Señor,
y no acude a los idólatras,
que se extravían con engaños. R/.
Tú no quieres sacrificios ni ofrendas,
y, en cambio, me abriste el oído;
no pides sacrificio expiatorio,
entonces yo digo: «Aquí estoy.» R/.
–Como está escrito en mi libro–
«para hacer tu voluntad».
Dios mío, lo quiero,
y llevo tu ley en las entrañas. R/.
He proclamado tu salvación
ante la gran asamblea;
no he cerrado los labios:
Señor, tú lo sabes. R/.
*Lecturas del Jueves de la 20ª semana del Tiempo Ordinario*
Jueves, 19
de agosto de 2021
Evangelio
*Lectura
del santo evangelio según san Mateo (22,1-14)*
En aquel tiempo, de nuevo tomó Jesús la palabra y habló en parábolas a los
sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «El reino de los cielos se parece
a un rey que celebraba la boda de su hijo. Mandó criados para que avisaran a
los convidados a la boda, pero no quisieron ir. Volvió a mandar criados,
encargándoles que les dijeran: "Tengo preparado el banquete, he matado
terneros y reses cebadas, y todo está a punto. Venid a la boda." Los
convidados no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios;
los demás les echaron mano a los criados y los maltrataron hasta matarlos. El
rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y
prendieron fuego a la ciudad. Luego dijo a sus criados: "La boda está
preparada, pero los convidados no se la merecían. Id ahora a los cruces de los
caminos, y a todos los que encontréis, convidadlos a la boda." Los criados
salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos.
La sala del banquete se llenó de comensales. Cuando el rey entró a saludar a
los comensales, reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo: "Amigo,
¿cómo has entrado aquí sin vestirte de fiesta?" El otro no abrió la boca.
Entonces el rey dijo a los camareros: "Atadlo de pies y manos y arrojadlo
fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes."
Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos.»
Palabra del Señor
*("Amigo,
¿cómo has entrado aquí sin traje de boda?")*
*Una boda es signo de fiesta, de alegría, donde el
protagonista de todo es el amor. El rey que es la autoridad más alta de ese
lugar y fue a saludad a todo sus invitado uno por uno. El rey se fijó que este
hombre que está en un banquete, en una fiesta, no era feliz, tenía puesto un
traje de amargura, de tristeza. El rey mando echarlo fuera. El rey con su
autoridad da a demostrar que está prohibido que, cuándo él está presente, nadie
absolutamente nadie, puede sentirse un infeliz. Porque su invitación fue para
todos. Al rey le interesa que todos cuando están en su presencia gocen de
felicidad. El rey con esa autoridad que tiene da una orden a mi corazón, que
agarre las preocupaciones cuando venga a visitarme que "Las ate de pies y manos y las arroje fuera, a
las tinieblas*.
*El que desea y
quiere amar, con el corazón según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El Señor
nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
martes, 17 de agosto de 2021
EVANGELIO DE MATEO 20,1-16a CICLO B
*Lecturas del Miércoles de la 20ª semana del Tiempo Ordinario*
Miércoles, 18 de agosto de 2021
Evangelio
*Lectura
del santo evangelio según san Mateo (20,1-16a)*
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «El
reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a
contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario
por jornada, los mandó a la viña. Salió otra vez a media mañana, vio a otros
que estaban en la plaza sin trabajo, y les dijo: "Id también vosotros a mi
viña, y os pagaré lo debido." Ellos fueron. Salió de nuevo hacia mediodía
y a media tarde e hizo lo mismo. Salió al caer la tarde y encontró a otros,
parados, y les dijo: "¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin
trabajar?" Le respondieron: "Nadie nos ha contratado." Él les
dijo: "Id también vosotros a mi viña." Cuando oscureció, el dueño de
la viña dijo al capataz: "Llama a los jornaleros y págales el jornal,
empezando por los últimos y acabando por los primeros." Vinieron los del
atardecer y recibieron un denario cada uno. Cuando llegaron los primeros,
pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno.
Entonces se pusieron a protestar contra el amo: "Estos últimos han
trabajado sólo una hora, y los has tratado igual que a nosotros, que hemos
aguantado el peso del día y el bochorno. Él replicó a uno de ellos:
"Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario?
Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no
tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú
envidia porque yo soy bueno?" Así, los últimos serán los primeros y los
primeros los últimos.»
Palabra del Señor
(« ¿Vas a tener tú envidia porque
yo soy bueno? »).
*El Señor y yo nos ajustamos en que
el me daría una sola vida, y que tengo que vivir mi vida según los trabajos de
su viña, en ningún momento me dijo que tenía que recibir más que los demás, y
mucho menos estoy autorizado a adueñarme de la vida de los demás. He cometido
un gran error en pesar que esta vida es mía y puedo hacer con ella lo que
quiera, todo lo quiero para mí. El Señor me invita a reconocer que él es el
dueño y él se despoja de su propia vida para darme a comer a mí para que yo me
alimente de él y no perezca.*
*El que desea y
quiere amar, con el corazón según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El Señor
nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAS LAUDES Y LAS VÍSPERAS DEL MIÉRCOLES 18. SANTA ELENA
*LAS LAUDES Y LAS VISPERAS*
Abre,
Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de todos los
pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y enciende mi
sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar este Oficio, y
merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por Cristo nuestro
Señor. Amén
*Santa Elena*
MIERCOLES SEMANA IV
LAUDES
(Oración de la mañana)
INVITATORIO
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza
Ant. Aclama al Señor, tierra entera, servid al Señor con alegría.
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Aclama al Señor, tierra entera, servid al Señor con alegría.
Himno: AL RETORNAR ESTE DÍA.
Al retornar este día,
con voz alegre y canora,
celebrando al Redentor,
cantemos de Dios la gloria.
Por Cristo, el Creador inmenso
hizo la noche y la aurora,
con inmóvil ley fijando
la sucesión de las horas.
La luz eterna eres tú,
la antigua ley perfeccionas,
y no conoces crepúsculo,
y no te apagan las sombras.
Concédenos, Padre eterno,
que vivamos hoy con loa,
con que agrademos a Cristo,
si tu Espíritu nos colma. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Mi corazón está firme, Dios mío, mi corazón está firme.
Salmo 107 - ALABANZA AL SEÑOR Y PETICIÓN DE AUXILIO.
Dios mío, mi corazón está firme,
para tí cantaré y tocaré, gloria mía.
Despertad, cítara y arpa,
despertaré a la aurora.
Te daré gracias ante los pueblos, Señor,
tocaré para ti ante las naciones:
por tu bondad, que es más grande que los cielos;
por tu fidelidad, que alcanza a las nubes.
Elévate sobre el cielo, Dios mío,
y llene la tierra tu gloria;
para que se salven tus predilectos,
que tu mano salvadora nos responda.
Dios habló en su santuario:
«Triunfante ocuparé Siquén,
parcelaré el valle de Sucot;
mío es Galaad, mío Manasés,
Efraín es yelmo de mi cabeza,
Judá es mi cetro;
Moab, una jofaina para lavarme,
sobre Edom echo mi sandalia,
sobre Filistea canto victoria.»
Pero ¿quién me guiará a la plaza fuerte,
quién me conducirá a Edom,
si tú, ¡oh Dios!, nos has rechazado
y no sales ya con nuestras tropas?
Auxílianos contra el enemigo,
que la ayuda del hombre es inútil;
con Dios haremos proezas,
El pisoteará a nuestros enemigos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Mi corazón está firme, Dios mío, mi corazón está firme.
Ant 2. El Señor me ha revestido de justicia y santidad.
Cántico: ALEGRIA DEL PROFETA ANTE LA NUEVA JERUSALÉN Is 61, 10—62, 5
Desbordo de gozo en el Señor,
y me alegro con mi Dios:
porque me ha vestido un traje de gala
y me ha envuelto en un manto de triunfo,
como a un novio que se pone la corona,
o a una novia que se adorna con sus joyas.
Como el suelo echa sus brotes,
como un jardín hace brotar sus semillas,
así el Señor hará brotar la justicia
y los himnos, ante todos los pueblos.
Por amor de Sión no callaré,
por amor de Jerusalén no descansaré,
hasta que despunte la aurora de su justicia
y su salvación llamee como antorcha.
Los pueblos verán tu justicia,
y los reyes, tu gloria;
te pondrán un nombre nuevo
pronunciado por la boca del Señor.
Serás corona fúlgida en la mano del Señor
y diadema real en la palma de tu Dios.
Ya no te llamarán «Abandonada»;
ni a tu tierra, «Devastada»;
a ti te llamarán «Mi favorita»,
y a tu tierra, «Desposada»,
porque el Señor te prefiere a ti,
y tu tierra tendrá marido.
Como un joven se casa con su novia,
así te desposa el que te construyó;
la alegría que encuentra el marido con su esposa,
la encontrará tu Dios contigo.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El Señor me ha revestido de justicia y santidad.
Ant 3. Alabaré al Señor mientras viva.
Salmo 145 - FELICIDAD DE LOS QUE ESPERAN EN DIOS.
Alaba, alma mía, al Señor:
alabaré al Señor mientras viva,
tañeré para mi Dios mientras exista.
No confiéis en los príncipes,
seres de polvo que no pueden salvar;
exhalan el espíritu y vuelven al polvo,
ese día perecen sus planes.
Dichoso a quien auxilia el Dios de Jacob,
el que espera en el Señor, su Dios,
que hizo el cielo y la tierra,
el mar y cuanto hay en él;
que mantiene su fidelidad perpetuamente,
que hace justicia a los oprimidos,
que da pan a los hambrientos.
El Señor liberta a los cautivos,
el Señor abre los ojos al ciego,
el Señor endereza a los que ya se doblan,
el Señor ama a los justos.
El Señor guarda a los peregrinos;
sustenta al huérfano y a la viuda
y trastorna el camino de los malvados.
El Señor reina eternamente,
tu Dios, Sión, de edad en edad.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Alabaré al Señor mientras viva.
LECTURA BREVE Dt 4, 39-40a
Has de reconocer hoy y recordar que el Señor es Dios, en lo alto del cielo y
abajo en la tierra, y que no hay otro. Guarda los mandatos y preceptos que te
voy a dar hoy.
RESPONSORIO BREVE
V. Bendigo al Señor en todo momento.
R. Bendigo al Señor en todo momento.
V. Su alabanza está siempre en mi boca.
R. En todo momento.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Bendigo al Señor en todo momento.
Primera Lectura
De la carta a los Efesios 2, 11-22
LOS GENTILES RECONCILIADOS CON LOS JUDÍOS Y CON DIOS
Hermanos: Acordaos de que, en otro tiempo, vosotros, gentiles por
vuestra carne sin circuncidar, tratados de incircuncisos por quienes a sí mismos
se decían circuncisos debido a una operación practicada en la carne, estabais
entonces lejos de Cristo, excluidos de la ciudadanía de Israel y ajenos a las
alianzas de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo.
Ahora, en cambio, estáis en Cristo Jesús. Ahora, por la sangre de Cristo,
estáis cerca los que antes estabais lejos. Él es nuestra paz. Él ha hecho de
los dos pueblos, judíos y gentiles, una sola cosa, derribando con su cuerpo el
muro que los separaba: el odio. Él ha abolido la ley con sus mandamientos y
reglas, haciendo las paces, para crear en él un solo hombre nuevo. Reconcilió
con Dios a los dos pueblos, uniéndolos en un solo cuerpo mediante la cruz,
dando muerte en él al odio.
Y, cuando vino, anunció la buena nueva de la paz a los que estabais lejos y a
los que estábamos cerca, porque por medio de él tenemos unos y otros acceso al
Padre en un solo Espíritu.
Por tanto, ya no sois extranjeros ni forasteros, sino que sois ciudadanos del
pueblo de Dios y miembros de la familia de Dios. Estáis edificados sobre el cimiento
de los apóstoles y profetas, y el mismo Cristo Jesús es la piedra angular. Por
él todo el edificio queda ensamblado y se va levantando hasta formar un templo
consagrado al Señor. Por él también vosotros os vais integrando en la
construcción, para ser morada de Dios por el Espíritu.
Responsorio Ef 2, 14. 16. 18. 13
R. Cristo es nuestra paz; él ha hecho de los dos pueblos una
sola cosa, derribando con su cuerpo el muro que los separaba: el odio. Él
anunció la buena nueva de la paz a los que estabais lejos y a los que estábamos
cerca, *porque por medio de él tenemos unos y otros acceso al Padre en un
solo Espíritu.
V. Ahora, por la sangre de Cristo, estáis cerca los que antes
estabais lejos.
R. Porque por medio de él tenemos unos y otros acceso al Padre
en un solo Espíritu.
Segunda Lectura
De los sermones de san Agustín, obispo
(Sermón Caillau-Sant-Yves 2, 92: PLS 2, 441-552)
EL QUE PERSEVERE HASTA EL FINAL SE SALVARÁ
Todas las aflicciones y tribulaciones que nos sobrevienen pueden
servirnos de advertencia y corrección a la vez. Pues nuestras mismas sagradas
Escrituras no nos garantizan la paz, la seguridad y el descanso. Al contrario,
el Evangelio nos habla de tribulaciones, apuros y escándalos; pero el que
persevere hasta el final se salvará. Pues, ¿qué bienes ha tenido esta nuestra
vida, ya desde el primer hombre, que nos mereció la muerte y la maldición, de
la que sólo Cristo, nuestro Señor, pudo librarnos?
No protestéis, pues, queridos hermanos, como protestaron algunos de ellos —son palabras
del Apóstol—, y perecieron víctimas de las serpientes. ¿O es que ahora tenemos que
sufrir desgracias tan extraordinarias que no las han sufrido, ni parecidas,
nuestros antepasados? ¿O no nos damos cuenta, al sufrirlas, de que se
diferencian muy poco de las suyas? Es verdad que encuentras hombres que
protestan de los tiempos actuales y dicen que fueron mejores los de nuestros
antepasados; pero esos mismos, si se les pudiera situar en los tiempos que
añoran, también entonces protestarían. En realidad juzgas que esos tiempos
pasados son buenos, porque no son los tuyos.
Una vez que has sido rescatado de la maldición, y has creído en Cristo, y estás
empapado en las sagradas Escrituras, o por lo menos tienes algún conocimiento
de ellas, creo que no tienes motivo para decir que fueron buenos los tiempos de
Adán. También tus padres tuvieron que sufrir las consecuencias de Adán. Porque
Adán es aquel a quien se dijo: Con sudor de tu frente comerás el pan, y
labrarás la tierra, de donde te sacaron; brotará para ti cardos y espinas. Éste
es el merecido castigo que el justo juicio de Dios le fulminó. ¿Por qué, pues,
has de pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor que los actuales? Desde el
primer Adán hasta el Adán de hoy, ésta es la perspectiva humana: trabajo y
sudor, espinas y cardos. ¿Se ha desencadenado sobre nosotros algún diluvio?
¿Hemos tenido aquellos difíciles tiempos de hambre y de guerras? Precisamente
nos los refiere la historia para que nos abstengamos de protestar contra Dios
en los tiempos actuales.
¡Qué tiempos tan terribles fueron aquéllos! ¿No nos hace temblar el solo hecho
de escucharlos o leerlos? Así es que tenemos más motivos para alegrarnos de
vivir en este tiempo que para quejarnos de él.
Responsorio Cf. Sir 23, 4-6. 1. 3
R. Señor, padre y dueño de mi vida, no permitas que mis ojos
sean altaneros, aparta de mí los malos deseos, * que
la sensualidad y la lascivia no se apoderen de mí.
V. No me abandones, Señor, para que no aumenten mis ignorancias
ni se multipliquen mis pecados.
R. Que la sensualidad y la lascivia no se apoderen de mí.
*Lecturas del Miércoles de la 20ª semana del Tiempo Ordinario*
Miércoles, 18 de agosto de 2021
Evangelio
*Lectura
del santo evangelio según san Mateo (20,1-16a)*
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «El
reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a
contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario
por jornada, los mandó a la viña. Salió otra vez a media mañana, vio a otros
que estaban en la plaza sin trabajo, y les dijo: "Id también vosotros a mi
viña, y os pagaré lo debido." Ellos fueron. Salió de nuevo hacia mediodía
y a media tarde e hizo lo mismo. Salió al caer la tarde y encontró a otros,
parados, y les dijo: "¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin
trabajar?" Le respondieron: "Nadie nos ha contratado." Él les
dijo: "Id también vosotros a mi viña." Cuando oscureció, el dueño de
la viña dijo al capataz: "Llama a los jornaleros y págales el jornal,
empezando por los últimos y acabando por los primeros." Vinieron los del
atardecer y recibieron un denario cada uno. Cuando llegaron los primeros,
pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno.
Entonces se pusieron a protestar contra el amo: "Estos últimos han
trabajado sólo una hora, y los has tratado igual que a nosotros, que hemos
aguantado el peso del día y el bochorno. Él replicó a uno de ellos:
"Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario?
Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no
tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú
envidia porque yo soy bueno?" Así, los últimos serán los primeros y los
primeros los últimos.»
Palabra del Señor
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Sirvamos al Señor con santidad todos nuestros días.
Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR
Lc 1, 68-79
+Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Sirvamos al Señor con santidad todos nuestros días.
PRECES
Cristo, reflejo de la gloria del Padre, nos ilumina con su
palabra; acudamos pues a él diciendo:
Rey de la gloria, escúchanos.
Te bendecimos, Señor, autor y consumador de nuestra fe,
porque de las tinieblas nos has trasladado a tu luz admirable.
Tú que abriste los ojos de los ciegos y diste oído a los sordos,
aumenta nuestra fe.
Haz, Señor, que permanezcamos siempre en tu amor,
y que este amor nos guarde fraternalmente unidos.
Ayúdanos para que resistamos a la tentación, aguantemos en la tribulación
y te demos gracias en la prosperidad.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Dejemos que el espíritu de Dios, que ha sido derramado en nuestros corazones,
se una a nuestro espíritu, para clamar:
Padre nuestro...
ORACION
Recuerda, Señor, tu santa alianza consagrada con el nuevo
sacramento de la sangre del Cordero, para que tu pueblo obtenga el perdón de
sus pecados, y un aumento constante de salvación. Por nuestro Señor Jesucristo,
tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios,
por los siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
*Santa Elena*
Elena significa: "antorcha
resplandeciente".
Esta gran santa se ha hecho
famosa por haber sido la madre del emperador que les concedió la libertad a los
cristianos, después de tres siglos de persecución, y por haber logrado
encontrar la Santa Cruz de Cristo en Jerusalén.
Nació ella en el año 270 en
Bitinia (hacia el sur de Rusia, junto al Mar Negro). Era hija de un hotelero, y
especialmente hermosa.
Y sucedió que llegó por esas
tierras un general muy famoso del ejército romano, llamado Constancio Cloro y
se enamoró de Elena y se casó con ella. De su matrimonio nació un niño llamado
Constantino que se iba a hacer célebre en la historia por ser el que concedió
la libertad a los cristianos.
Cuando ya llevaban un buen tiempo
de matrimonio sucedió que el emperador de Roma, Maximiliano, ofreció a
Constancio Cloro nombrarlo su más cercano colaborador, pero con la condición de
que repudiara a su esposa Elena y se casara con la hija de Maximiliano. Constancio,
con tal de obtener tan alto puesto repudió a Elena. Y así ella tuvo que estar
durante 14 años abandonada y echada a un lado. Pero esto mismo la llevó a
practicar una vida de santidad.
Pero al morir Constancio Cloro,
fue proclamado emperador por el ejército el hijo de Elena, Constantino, y
después de una fulgurante victoria obtenida contra los enemigos en el puente
Milvio en Roma (antes de la cual se cuenta que Constantino vio en sueños que
Cristo le mostraba una cruz y le decía: "Con este signo vencerás"),
el nuevo emperador decretó que la religión católica tendría en adelante plena
libertad (año 313) y con este decreto terminaron tres siglos de crueles y
sangrientas persecuciones que los emperadores romanos habían hecho contra la
Iglesia de Cristo.
Constantino amaba inmensamente a
su madre Elena y la nombró Augusta o emperatriz, y mandó hacer monedas con la
figura de ella, y le dio plenos poderes para que empleara el dinero del
gobierno en las obras buenas que ella quisiera.
Elena, que se había convertido al
cristianismo, se fue a Jerusalén, y allá, con los obreros, que su hijo, el
emperador, le proporcionó, se dedicó a excavar en el sitio donde había estado
el monte Calvario y allá encontró la cruz en la cual habían crucificado a
Jesucristo (por eso la pintan con una cruz en la mano).
Dice San Ambrosio que Santa Elena
aunque era la madre del emperador, vestía siempre con mucha sencillez y se
mezclaba con la gente pobre y aprovechaba de todo el dinero que su hijo le daba
para hacer limosnas entre los necesitados. Que era supremamente piadosa y
pasaba muchas horas en el templo rezando.
En Tierra Santa hizo construir
tres templos: uno en el Calvario, otro en el monte de los Olivos y el tercero
en Belén.
Gastó su vida en hacer obras
buenas por la religión y los pobres, y ahora reina en el cielo y ruega por
nosotros que todavía sufrimos en la tierra.
VÍSPERAS
(Oración de la tarde)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al
Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
Himno: TE BENDECIMOS, CRISTO, EN ESTA NOCHE.
Te bendecimos, Cristo, en esta noche:
Verbo de Dios y Luz de Luz eterna,
emisor del Espíritu Paráclito;
te bendecimos porque nos revelas
la triple luz de una indivisa gloria
y libras nuestras almas de tinieblas.
A la noche y al día has ordenado
que se releven siempre en paz fraterna;
la noche compasiva pone término
a nuestras aflicciones y tareas,
y, para comenzar el nuevo surco,
el día alegremente nos despierta.
Da un sueño muy ligero a nuestros párpados,
para que nuestra voz no permanezca
muda por mucho tiempo en tu alabanza;
mientras dormimos se mantenga en vela
toda tu creación, cantando salmos
en compañía de la turba angélica.
Y, mientras duerme nuestro humilde cuerpo,
nuestro espíritu cante a su manera:
«Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu,
en el día sin noche donde reinan;
al Uno y Trino, honor, poder, victoria,
por edades y edades sempiternas.» Amén.
SALMODIA
Ant 1. Señor, tu saber me sobrepasa.
Salmo 138, 1-18. 23-24 - I TODO ESTÁ PRESENTE A LOS OJOS DE DIOS.
Señor, tú me sondeas y me conoces;
me conoces cuando me siento o me levanto,
de lejos penetras mis pensamientos;
distingues mi camino y mi descanso,
todas mis sendas te son familiares.
No ha llegado la palabra a mi lengua,
y ya, Señor, te la sabes toda.
Me envuelves por doquier,
me cubres con tu mano.
Tanto saber me sobrepasa,
es sublime, y no lo abarco.
¿Adónde iré lejos de tu aliento,
adónde escaparé de tu mirada?
Si escalo el cielo, allí estás tú;
si me acuesto en el abismo, allí te encuentro;
si vuelo hasta el margen de la aurora,
si emigro hasta el confín del mar,
allí me alcanzará tu izquierda,
tu diestra llegará hasta mí.
Si digo: «Que al menos la tiniebla me encubra,
que la luz se haga noche en torno a mí»,
ni la tiniebla es oscura para ti,
la noche es clara como el día.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Señor, tu saber me sobrepasa.
Ant 2. Yo, el Señor, penetro el corazón, sondeo las entrañas, para dar al
hombre según su conducta.
Salmo 138 II
Tú has creado mis entrañas,
me has tejido en el seno materno.
Te doy gracias,
porque me has formado portentosamente,
porque son admirables tus obras;
conocías hasta el fondo de mi alma,
no desconocías mis huesos.
Cuando, en lo oculto, me iba formando,
y entretejiendo en lo profundo de la tierra,
tus ojos veían mis acciones,
se escribían todas en tu libro,
calculados estaban mis días
antes que llegase el primero.
¡Qué incomparables encuentro tus designios,
Dios mío, qué inmenso es su conjunto!
Si me pongo a contarlos, son más que arena;
si los doy por terminados, aún me quedas tú.
Señor, sondéame y conoce mi corazón,
ponme a prueba y conoce mis sentimientos,
mira si mi camino se desvía,
guíame por el camino eterno.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Yo, el Señor, penetro el corazón, sondeo las entrañas, para dar al
hombre según su conducta.
Ant 3. Todo fue creado por él y para él.
Cántico: HIMNO A CRISTO, PRIMOGÉNITO DE TODA CREATURA Y PRIMER
RESUCITADO DE ENTRE LOS MUERTOS. Cf. Col 1, 12-20
Damos gracias a Dios Padre,
que nos ha hecho capaces de compartir
la herencia del pueblo santo en la luz.
Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas,
y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido,
por cuya sangre hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.
Él es imagen de Dios invisible,
primogénito de toda creatura;
pues por medio de él fueron creadas todas las cosas:
celestes y terrestres, visibles e invisibles,
Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades;
todo fue creado por él y para él.
Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él.
Él es también la cabeza del cuerpo de la Iglesia.
Él es el principio, el primogénito de entre los muertos,
y así es el primero en todo.
Porque en él quiso Dios que residiera toda plenitud.
Y por él quiso reconciliar consigo todas las cosas:
haciendo la paz por la sangre de su cruz
con todos los seres, así del cielo como de la tierra.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Todo fue creado por él y para él.
LECTURA BREVE 1Jn 2, 3-6
Sabemos que hemos llegado a conocer a Cristo si guardamos sus mandamientos.
Quien dice: «Yo lo conozco», y no guarda sus mandamientos, miente; y la verdad
no está en él. Pero quien guarda su palabra posee el perfecto amor de Dios. En
esto conocemos que estamos en él. Quien dice que está siempre en él debe andar
de continuo como él anduvo.
RESPONSORIO BREVE
V. Guárdanos, Señor, como a las niñas de tus ojos.
R. Guárdanos, Señor, como a las niñas de tus ojos.
V. A las sombras de tus alas escóndenos.
R. Como a las niñas de tus ojos.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Guárdanos, Señor, como a las niñas de tus ojos.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Haz, Señor, proezas con tu brazo, dispersa a los soberbios y
enaltece a los humildes.
Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
+Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Haz, Señor, proezas con tu brazo, dispersa a los soberbios y
enaltece a los humildes.
PRECES
Invoquemos a Dios, cuya bondad para con su pueblo es más grande
que los cielos, y digámosle:
Que se alegren los que se acogen a ti, Señor.
Acuérdate, Señor, que enviaste a tu Hijo al mundo, no para condenarlo, sino
para salvarlo;
haz que su muerte gloriosa nos traiga la salvación.
Tú que constituiste a tus sacerdotes servidores de Cristo y administradores de
tus misterios,
concédeles un corazón fiel, ciencia abundante y caridad intensa.
Tú que desde el principio creaste hombre y mujer,
guarda a todas las familias unidas en el verdadero amor.
Haz que los que has llamado a la castidad perfecta por el reino de los cielos,
sigan con fidelidad a tu Hijo.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Tú que enviaste a Jesucristo al mundo para salvar a los pecadores,
Concede a todos los difuntos el perdón de sus faltas.
Movidos por el Espíritu Santo y llenos de su amor, dirijamos al Padre nuestra
oración:
Padre nuestro...
ORACION
Acuérdate, Señor, de tu misericordia, y, ya que a los hambrientos
los colmas de bienes, socorre nuestra indigencia con la abundancia de tus
riquezas. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la
unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.






