Evangelio del Jueves de la XXIII Semana del Tiempo Ordinario
10 Sep 2026
*Lectura del santo evangelio según san Lucas (6,27-38)*
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«A los que me escucháis os digo: Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los
que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os injurian. Al
que te pegue en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite la capa,
déjale también la túnica. A quien te pide, dale; al que se lleve lo tuyo, no se
lo reclames. Tratad a los demás como queréis que ellos os traten. Pues, si
amáis sólo a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores aman a los
que los aman. Y si hacéis bien sólo a los que os hacen bien, ¿qué mérito
tenéis? También los pecadores lo hacen. Y si prestáis sólo cuando esperáis
cobrar, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a otros pecadores,
con intención de cobrárselo. ¡No! Amad a vuestros enemigos, haced el bien y
prestad sin esperar nada; tendréis un gran premio y seréis hijos del Altísimo,
que es bueno con los malvados y desagradecidos. Sed
compasivos como vuestro Padre es compasivo; no juzguéis, y no seréis juzgados;
no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se
os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante. La
medida que uséis, la usarán con vosotros.»
Palabra del Señor
*Que la
Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*
(A
los que me escucháis os digo: Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que
os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os injurian)
*El Señor, con esta lectura, no me viene a imponer
nada; comienza diciéndome: «Al que me escucha». Yo tengo dos opciones: puedo
escuchar para aprender y poner en práctica, o puedo escuchar y no prestar
atención, es decir, como decimos popularmente, "que me entre por un oído y
me salga por el otro". El Señor, de una manera muy especial, quiere
enseñarme el verdadero significado de la palabra amar: amar es «hacer el bien
sin esperar nada a cambio». Dicen las Sagradas Escrituras que el Señor pasó por
la tierra haciendo el bien; no dice que pasó por la tierra amando. Amar es
hacer el bien. La buena noticia para mí es que el Señor me hace una invitación para
que pueda hacer bien, el bien. Es como decir que el Señor quiere que yo me
parezca lo más posible a Él: que camine como Él y que piense como Él, para que
al final yo pueda decir: «No soy yo quien vive en mí, es Cristo quien vive en
mí*
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
