Lecturas
del Miércoles de la XVIII Semana del Tiempo Ordinario
05 Ago 2026
Primera Lectura
Lectura del libro del profeta Jeremías (31,1-7):
En aquel tiempo –oráculo del Señor–, seré el
Dios de todas las tribus de Israel, y ellas serán mi pueblo. Así dice el Señor:
Halló gracia en el desierto el pueblo escapado de la espada; camina Israel a su
descanso, el Señor se le apareció de lejos. Con amor eterno te amé, por eso
prolongue mi misericordia. Todavía te construiré y serás reconstruida, Doncella
de Israel; todavía te adornarás y saldrás con panderos a bailar en corros;
todavía plantarás viñas en los montes de Samaría, y los que plantan cosecharán.
«Es de día» gritarán los centinelas en la montaña de Efraín: «Levantaos y
marchemos a Sión, al Señor nuestro Dios.» Porque así dice el Señor: «Gritad de
alegría por Jacob, regocijaos por el amor de los pueblos; proclamad, alabad y
decid: «El Señor ha salvado a su pueblo, al resto de Israel.»»
Palabra de Dios
Salmo
Jr 31,10-13
R/. El Señor nos guardará como
pastor a su rebaño
Escuchen, pueblos, la palabra del Señor,
anunciadla en las islas remotas:
«El que dispersó a Israel lo reunirá,
lo guardará como pastor a su rebaño.» R/.
Porque el Señor redimió a Jacob,
lo rescató de una mano más fuerte.
Vendrán con aclamaciones a la altura de Sión,
afluirán hacia los bienes del Señor. R/.
Entonces se alegrará la doncella en la danza,
gozarán los jóvenes y los viejos;
convertiré su tristeza en gozo,
los alegraré y aliviaré sus penas. R/.
Evangelio del Miércoles de la XVIII Semana del Tiempo Ordinario
05 Ago 2026
Lectura del santo Evangelio según san Mateo (15,21-28):
En aquel tiempo, Jesús se marchó y se retiró al
país de Tiro y Sidón. Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos
lugares, se puso a gritarle: «Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David. Mi
hija tiene un demonio muy malo.»
Él no le respondió nada. Entonces los discípulos se le acercaron a decirle:
«Atiéndela, que viene detrás gritando.»
Él les contestó: «Sólo me han enviado a las ovejas descarriadas de Israel.»
Ella los alcanzó y se postró ante él, y le pidió: «Señor, socórreme.»
Él le contestó: «No está bien echar a los perros el pan de los hijos.»
Pero ella repuso: «Tienes razón, Señor; pero también los perros se comen las
migajas que caen de la mesa de los amos.»
Jesús le respondió: «Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas.» En
aquel momento quedó curada su hija.
Palabra del Señor
*Que la
Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*
(Mujer,
grande es tu fe; que te suceda como deseas)
*El amor de
una madre por un hijo es para mí el amor más grande que pueda existir aquí en
esta tierra. Esta mujer me da un signo, y es que la mejor forma de pedir algo
al Señor es poniéndome en su presencia y postrándome a sus pies; y en su
presencia, sin tratar de aparentar nada ni de justificarme en nada, tan solo
mostrándole mi corazón desnudo, lastimado, sufrido, lleno de heridas y de
miedos. Porque el Señor sabe que, cuando la fuerza del pecado me atrapa, no me
porto como un hijo de Dios. Y esta mujer me da fuerza y me invita a levantarme,
porque las migajas que caen de las manos y del corazón de Jesús son migajas
enteras de amor y de misericordia para mí*
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
