Musica Para el Alma
lunes, 29 de septiembre de 2025
LUCAS 9,51-56 CICLO C
*San
Jerónimo*
Lecturas
del Martes de la XXVI Semana del Tiempo Ordinario
30 Sep 2025
Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Lucas (9,51-56):
Cuando se iba cumpliendo el tiempo de ser llevado
al cielo, Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén.
Y envió mensajeros por delante. De camino, entraron en una aldea de Samaria
para prepararle alojamiento. Pero no lo recibieron, porque se dirigía a
Jerusalén.
Al ver esto, Santiago y Juan, discípulos suyos, le preguntaron: «Señor,
¿quieres que mandemos bajar fuego del cielo que acabe con ellos?»
Él se volvió y les regañó y dijo: «No sabéis de que espíritu sois. Porque el
Hijo del Hombre no ha venido a perder a los hombres, sino a salvarlos.»
Y se marcharon a otra aldea.
Palabra del Señor
*Que la
Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*
(Tomó la decisión de
ir a Jerusalén).
*En esta lectura de
hoy Jesús me da una lección. Jesús puede notar lo débil que estoy todavía en
las cosas de Dios. También siento rechazo en contra de las personas que se
niegan a recibir al Señor en sus vidas. La suerte es que Jesús no pierde tiempo
para corregirme porque él me necesita para la misión. Jesús me esta enviando
delante de él, para prepararle un lugar, un espacio a donde él piensa ir. El estar
en la misión no me da ningún derecho de aplastar, ni de hacer juicio a las
personas; en ocasiones me he encontrado con personas de otras denominaciones
religiosas y me han dicho que si no cambio de iglesia me iré al infierno. Jesús
como mi gran maestro, me dice algo muy importante y me da mucha fuerza para
seguir en la misión: El Hijo del Hombre no ha venido a perder a los hombres, sino a
salvarlos y se marcharon a otra aldea. La misión no se
para nunca, la misión es buscar la salvación de las almas y la conversión de
los pecadores*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAUDES Y VISPERAS DEL MARTES 30
*LAS LAUDES Y
LAS VISPERAS*
Abre, Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de
todos los pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y
enciende mi sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar
este Oficio, y merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por
Cristo nuestro Señor. Amén
TIEMPO ORDINARIO
MARTES DE LA SEMANA XXVI
Del Común de santos varones: para los santos que se distinguieron por el
ejercicio de las obras de misericordia. Salterio II
30 de septiembre
*SAN JERÓNIMO, presbítero y doctor de la iglesia (MEMORIA)*
Nació en Estridón (Dalmacia) hacia el año 340; estudió en Roma y allí fue
bautizado. Abrazó la vida ascética, marchó al Oriente y fue ordenado
presbítero. Volvió a Roma y fue secretario del papa Dámaso. Fue en esta época
cuando empezó su traducción latina de la Biblia. También promovió la vida
monástica. Más tarde se estableció en Belén, donde trabajó mucho por el bien de
la Iglesia. Escribió gran cantidad de obras, principalmente comentarios de la
sagrada Escritura. Murió en Belén el año 420.
LAUDES
(Oración de la mañana)
INVITATORIO
(Si Laudes no es la primera oración del día
se sigue el esquema del Invitatorio explicado en el Oficio de Lectura)
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza
Ant. Aclamemos al Señor, en esta fiesta
de san jerónimo.
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Aclamemos al Señor, en esta fiesta
de san jerónimo.
Himno: VOSOTROS SOIS LUZ DEL MUNDO.
Vosotros sois luz del mundo
y ardiente sal de la tierra,
ciudad esbelta en el monte,
fermento en la masa nueva.
Vosotros sois los sarmientos,
y yo la Vid verdadera;
si el Padre poda las ramas,
más fruto llevan las cepas.
Vosotros sois la abundancia
del reino que ya está cerca,
los doce mil señalados
que no caerán en la siega.
Dichosos, porque sois limpios
y ricos en la pobreza,
y es vuestro el reino que sólo
se gana con la violencia. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Envíame, Señor, tu luz y tu verdad.
Salmo 42 - DESEO DEL TEMPLO
Hazme justicia, ¡oh Dios!, defiende mi causa
contra gente sin piedad,
sálvame del hombre traidor y malvado.
Tú eres mi Dios y protector,
¿por qué me rechazas?
¿Por qué voy andando sombrío,
hostigado por mi enemigo?
Envía tu luz y tu verdad:
que ellas me guíen
y me conduzcan hasta tu monte santo,
hasta tu morada.
Que yo me acerque al altar de Dios,
al Dios de mi alegría;
que te dé gracias al son de la cítara,
Señor, Dios mío.
¿Por qué te acongojas, alma mía,
por qué te me turbas?
Espera en Dios, que volverás a alabarlo:
«Salud de mi rostro, Dios mío.»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Envíame, Señor, tu luz y tu verdad.
Ant 2. Protégenos, Señor, todos los días
de nuestra vida.
Cántico: ANGUSTIA DE UN MORIBUNDO Y ALEGRÍA DE LA CURACIÓN Is 38,
10-14. 17-20
Yo pensé: «En medio de mis días
tengo que marchar hacia las puertas del abismo;
me privan del resto de mis años.»
Yo pensé: «Ya no veré más al Señor
en la tierra de los vivos,
ya no miraré a los hombres
entre los habitantes del mundo.
Levantan y enrollan mi vida
como una tienda de pastores.
Como un tejedor devanaba yo mi vida,
y me cortan la trama.»
Día y noche me estás acabando,
sollozo hasta el amanecer.
Me quiebras los huesos como un león,
día y noche me estas acabando.
Estoy piando como una golondrina,
gimo como una paloma.
Mis ojos mirando al cielo se consumen:
¡Señor, que me oprimen, sal fiador por mí!
Me has curado, me has hecho revivir,
la amargura se me volvió paz
cuando detuviste mi alma ante la tumba vacía
y volviste la espalda a todos mis pecados.
El abismo no te da gracias,
ni la muerte te alaba,
ni esperan en tu fidelidad
los que bajan a la fosa.
Los vivos, los vivos son quienes te alaban:
como yo ahora.
El Padre enseña a sus hijos tu fidelidad.
Sálvame, Señor, y tocaremos nuestras arpas
todos nuestros días en la casa del Señor.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Protégenos, Señor, todos los días
de nuestra vida.
Ant 3. ¡Oh Dios!, tu mereces un himno en
Sión.
Salmo 64 - SOLEMNE ACCIÓN DE GRACIAS.
¡Oh Dios!, tú mereces un himno en Sión,
y a ti se te cumplen los votos,
porque tú escuchas las súplicas.
A ti acude todo mortal
a causa de sus culpas;
nuestros delitos nos abruman,
pero tú los perdonas.
Dichoso el que tú eliges y acercas
para que viva en tus atrios:
que nos saciemos de los bienes de tu casa,
de los dones sagrados de tu templo.
Con portentos de justicia nos respondes,
Dios, salvador nuestro;
tú, esperanza del confín de la tierra
y del océano remoto;
Tú que afianzas los montes con tu fuerza,
ceñido de poder;
tú que reprimes el estruendo del mar,
el estruendo de las olas
y el tumulto de los pueblos.
Los habitantes del extremo del orbe
se sobrecogen ante tus signos,
y a las puertas de la aurora y del ocaso
las llenas de júbilo.
Tú cuidas de la tierra, la riegas
y la enriqueces sin medida;
la acequia de Dios va llena de agua,
preparas los trigales;
riegas los surcos, igualas los terrones,
tu llovizna los deja mullidos,
bendices sus brotes;
coronas el año con tus bienes,
las rodadas de tu carro rezuman abundancia;
rezuman los pastos del páramo,
y las colinas se orlan de alegría;
las praderas se cubren de rebaños,
y los valles se visten de mieses,
que aclaman y cantan.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. ¡Oh Dios!, tu mereces un himno en
Sión.
LECTURA BREVE Rm 12, 1-2
Os exhorto, por la misericordia de Dios, a presentar vuestros cuerpos como
hostia viva, santa, agradable a Dios; éste es vuestro culto razonable. Y no os
ajustéis a este mundo, sino transformaos por la renovación de la mente, para
que sepáis discernir lo que es la voluntad de Dios, lo bueno, lo que agrada, lo
perfecto.
RESPONSORIO BREVE
V. Lleva en el corazón la ley de su Dios.
R. Lleva en el corazón la ley de su Dios.
V. Y sus pasos no vacilan.
R. Lleva en el corazón la ley de su Dios.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
R. Lleva en el corazón la ley de su Dios.
V. Enséñame
Señor, a gustar y a comprender.
R. Porque me fío de tus mandatos.
PRIMERA
LECTURA
Del segundo
libro de los Reyes 17, 1-18
FIN DEL REINO
DE ISRAEL
Oseas,
hijo de Elá, subió al trono de Israel en Samaría el año doce del reinado de
Ajaz de Judá. Reinó nueve años. Hizo lo que el Señor reprueba, aunque no tanto
como los reyes de Israel predecesores suyos. Salmanasar, rey de Asiria, lo
atacó, y Oseas se le sometió pagándole tributo. Pero el rey de Asiria descubrió
que Oseas lo traicionaba: había enviado emisarios a Sais, al rey de Egipto, y
no pagó el tributo como hacía otros años. Entonces, el rey de Asiria lo apresó
y lo encerró en la cárcel.
El rey de
Asiria invadió el país y asedió a Samaría durante tres años. El año noveno de
Oséas, el rey de Asiria conquistó Samaría, deportó a los israelitas a Asiria y
los instaló en Jalaj, junto al Jabor, río de Gozán, y en las poblaciones de
Media. Eso sucedió porque, sirviendo a otros dioses, los israelitas habían
pecado contra el Señor, su Dios, que los había sacado de Egipto, del poder del
Faraón, rey de Egipto; procedieron según las costumbres de las naciones que el
Señor había expulsado ante ellos y que introdujeron los reyes nombrados por
ellos mismos. Los israelitas blasfemaron contra el Señor, su Dios; en todo
lugar habitado, desde las torres de vigilancia hasta las plazas fuertes, se
erigieron lugares de culto; erigieron cipos y estelas en las colinas altas y
bajo los árboles frondosos; allí quemaban incienso, como hacían las naciones
que el Señor había desterrado ante ellos. Obraron mal, irritando al Señor.
Dieron culto a los ídolos, cosa que el Señor les había prohibido.
El Señor
había advertido a Israel y Judá por medio de los profetas y videntes: «Volveos
de vuestro mal camino, guardad mis mandatos y preceptos, siguiendo la ley que
di a vuestros padres, que les comuniqué por medio de mis siervos los profetas.»
Pero no hicieron caso, sino que se pusieron tercos, como sus padres, que no
confiaron en el Señor, su Dios. Rechazaron sus mandatos y el pacto que había
hecho el Señor con sus padres y las advertencias que les hizo; se fueron tras
los ídolos vanos y se desvanecieron, imitando a las naciones vecinas, cosa que
el Señor les había prohibido.
Abandonaron
los preceptos del Señor, su Dios, se hicieron ídolos de fundición (los dos
becerros) y una estela; se postraron ante el ejército del cielo y dieron culto
a Baal. Sacrificaron en la hoguera a sus hijos e hijas, practicaron la
adivinación y la magia, y se vendieron para hacer lo que el Señor reprueba,
irritándolo. El Señor se irritó tanto contra Israel, que los arrojó de su
presencia. Sólo quedó la tribu de Judá.
RESPONSORIO
Cf. Sir 48, 16. 18
R. El
pueblo no se convirtió ni dejó de pecar, hasta que fueron arrojados de su país
* y fueron dispersados por toda la tierra; Judá quedó diezmada.
V.
Algunos reyes obraron rectamente, otros hicieron males monstruosos.
R. Y
fueron dispersados por toda la tierra; Judá quedó diezmada.
SEGUNDA
LECTURA
Del prólogo al comentario de san Jerónimo, presbítero, sobre el
libro del profeta Isaías.
(Núms. 1. 2: CCL 73, 1-3)
IGNORAR LAS ESCRITURAS ES IGNORAR A CRISTO
Cumplo con mi deber, obedeciendo los preceptos de Cristo, que dice: Ocupaos en
examinar las Escrituras, y también: Buscad y hallaréis, para que no tenga que
decirme, como a los judíos: Estáis en un error; no entendéis las Escrituras ni
el poder de Dios. Pues si, como dice el apóstol Pablo, Cristo es el poder de
Dios y la sabiduría de Dios, y el que no conoce las Escrituras no conoce el
poder de Dios ni su sabiduría, de ahí se sigue que ignorar las Escrituras es
ignorar a Cristo.
Por esto quiero imitar al amo de casa, que de su provisión saca lo nuevo y lo
antiguo, y a la esposa que dice en el Cantar de los cantares: He guardado para
ti, mi amado, lo nuevo y lo antiguo; y, así, expondré el libro de Isaías,
haciendo ver en él no sólo al profeta, sino también al evangelista y apóstol.
Él, en efecto, refiriéndose a sí mismo y a los demás evangelistas, dice: ¡Qué
hermosos son los pies de los que anuncian el bien, de los que anuncian la paz!
Y Dios le habla como a un apóstol, cuando dice: ¿A quién mandaré? ¿Quién irá a
ese pueblo? Y él responde: Aquí estoy, mándame.
Nadie piense que yo quiero resumir en pocas palabras el contenido de este
libro, ya que él abarca todos los misterios del Señor: predice, en efecto, al
Emmanuel que nacerá de la Virgen, que realizará obras y signos admirables, que
morirá, será sepultado y resucitará del país de los muertos, y será el Salvador
de todos los hombres.
¿Para qué voy a hablar de física, de ética, de lógica? Este libro es como un
compendio de todas las Escrituras y encierra en sí cuanto es capaz de
pronunciar la lengua humana y sentir el hombre mortal. El mismo libro contiene
unas palabras que atestiguan su carácter misterioso y profundo: Cualquier
visión se os volverá —dice— como el texto de un libro sellado: se lo dan a uno
que sabe leer, diciéndole: «Por favor, lee esto». Y él responde: «No puedo, porque
está sellado». Y se lo dan a uno que no sabe leer, diciéndole: «Por favor, lee
esto». Y el responde: «No sé leer».
Y si a alguno le parece débil esta argumentación, que oiga lo que dice el
Apóstol: Cuanto a los dotados del carisma de profecía, que hablen dos o tres, y
que los demás den su dictamen; y, si algún otro que está sentado recibiera una
revelación, que calle el que está hablando. ¿Qué razón tienen los profetas para
silenciar su boca, para callar o hablar, si el Espíritu es quien habla por boca
de ellos? Por consiguiente, si recibían del Espíritu lo que decían, las cosas
que comunicaban estaban llenas de sabiduría y de sentido. Lo que llegaba a
oídos de los profetas no era el sonido de una voz material, sino que era Dios
quien hablaba en su interior, como dice uno de ellos: El ángel que hablaba en
mí, y también: Que clama en nuestros corazones: «¡Padre!», y asimismo: Voy a
escuchar lo que dice el Señor.
RESPONSORIO 2Tm 3, 16-17; Pr 28, 7
R. Todas las partes de la Escritura están
inspiradas por Dios y son útiles para instruir y para educar en la buena
conducta, * así, el siervo de Dios se
hará perfecto y estará preparado para toda buena obra.
V. El que guarda la ley es hijo prudente.
R. Así, el siervo de Dios se hará perfecto y
estará preparado para toda buena obra.
*San Jerónimo*
Lecturas del Martes de la XXVI
Semana del Tiempo Ordinario
30
Sep 2025
Evangelio
de hoy
Lectura
del santo evangelio según san Lucas (9,51-56):
Cuando
se iba cumpliendo el tiempo de ser llevado al cielo, Jesús
tomó la decisión de ir a Jerusalén. Y envió mensajeros por delante. De
camino, entraron en una aldea de Samaria para prepararle alojamiento. Pero no
lo recibieron, porque se dirigía a Jerusalén.
Al ver esto, Santiago y Juan, discípulos suyos, le preguntaron: «Señor,
¿quieres que mandemos bajar fuego del cielo que acabe con ellos?»
Él se volvió y les regañó y dijo: «No sabéis de que espíritu sois. Porque el
Hijo del Hombre no ha venido a perder a los hombres, sino a salvarlos.»
Y se marcharon a otra aldea.
Palabra del Señor
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Ant. Fue san jerónimo consuelo de los que sufrían, defensor de los
huérfanos y apoyo de las viudas.
Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR
Lc 1, 68-79
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Fue san Vicente consuelo de los que
sufrían, defensor de los huérfanos y apoyo de las viudas.
PRECES
Adoremos, hermanos, a Cristo, el Dios santo, y, pidiéndole que nos
enseñe a servirle con santidad y justicia en su presencia todos nuestros días,
aclamémosle diciendo:
Tú solo eres santo, Señor.
Señor Jesús, probado en todo exactamente como nosotros, menos en el pecado,
compadécete de nuestras debilidades.
Señor Jesús, que a todos nos llamas a la perfección del amor,
danos el progresar por caminos de santidad.
Señor Jesús, que nos quieres sal de la tierra y luz del mundo,
ilumina nuestras vidas con tu propia luz.
Señor Jesús, que viniste al mundo no para que te sirvieran, sino para servir,
haz que sepamos servir con humildad a ti y a nuestros hermanos.
Señor Jesús, reflejo de la gloria del Padre e impronta de su ser,
haz que un día podamos contemplar la claridad de tu gloria.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Oremos ahora al Padre, como nos enseñó el mismo Jesús:
Padre nuestro...
ORACION
Oh Dios, que concediste a san
Jerónimo saber gustar de la sagrada Escritura y vivirla intensamente, haz que
tu pueblo se alimente cada vez más en tu palabra y encuentre en ella la fuente
de la vida. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en
la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
VÍSPERAS
(Oración de la tarde)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al
Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
Himno: CUANDO, SEÑOR, EL DÍA YA DECLINA
Cuando, Señor, el día ya declina,
quedaos con el hombre, que, en la noche
del tiempo y de la lucha en que camina,
turba su corazón con su reproche.
Disipad nuestras dudas, hombres santos,
que en el alto glorioso del camino
ya dejasteis atrás temores tantos
de perder vuestra fe en el Don divino.
Perdonad nuestros miedos, seguidores
del camino en la fe que os fue ofrecido,
hacednos con vosotros confesores
de la fe y del amor que habéis vivido.
Que tu amor, Padre santo, haga fuerte
nuestro amor, nuestra fe en tu Hijo amado;
que la hora suprema de la muerte
sea encuentro en la luz, don consumado. Amén.
SALMODIA
Ant 1. No podéis servir a Dios y al dinero.
Salmo 48 I - VANIDAD DE LAS RIQUEZAS
Oíd esto, todas las naciones,
escuchadlo, habitantes del orbe:
plebeyos y nobles, ricos y pobres;
mi boca hablará sabiamente,
y serán muy sensatas mis reflexiones;
prestaré oído al proverbio
y propondré mi problema al son de la cítara.
¿Por qué habré de temer los días aciagos,
cuando me cerquen y me acechen los malvados,
que confían en su opulencia
y se jactan de sus inmensas riquezas,
si nadie puede salvarse
ni dar a Dios un rescate?
Es tan caro el rescate de la vida,
que nunca les bastará
para vivir perpetuamente
sin bajar a la fosa.
Mirad: los sabios mueren,
lo mismo que perecen los ignorantes y necios,
y legan sus riquezas a extraños.
El sepulcro es su morada perpetua
y su casa de edad en edad,
aunque hayan dado nombre a países.
El hombre no perdura en la opulencia,
sino que perece como los animales.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. No podéis servir a Dios y al
dinero.
Ant 2. «Atesorad tesoros en el cielo»,
dice el Señor.
Salmo 48 II
Éste es el camino de los confiados,
el destino de los hombres satisfechos:
son un rebaño para el abismo,
la muerte es su pastor,
y bajan derechos a la tumba;
se desvanece su figura
y el abismo es su casa.
Pero a mí, Dios me salva,
me saca de las garras del abismo
y me lleva consigo.
No te preocupes si se enriquece un hombre
y aumenta el fasto de su casa:
cuando muera, no se llevará nada,
su fasto no bajará con él.
Aunque en vida se felicitaba:
«Ponderan lo bien que lo pasas»,
irá a reunirse con sus antepasados,
que no verán nunca la luz.
El hombre rico e inconsciente
es como un animal que perece.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. «Atesorad tesoros en el cielo»,
dice el Señor.
Ant 3. Digno es el Cordero degollado de
recibir el honor y la gloria.
Cántico: HIMNO A DIOS CREADOR Ap 4, 11; 5, 9-10. 12
Eres digno, Señor Dios nuestro, de recibir la gloria,
el honor y el poder,
porque tú has creado el universo;
porque por tu voluntad lo que no existía fue creado.
Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos,
porque fuiste degollado
y por tu sangre compraste para Dios
hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;
y has hecho de ellos para nuestro Dios
un reino de sacerdotes
y reinan sobre la tierra.
Digno es el Cordero degollado
de recibir el poder, la riqueza y la sabiduría,
la fuerza y el honor, la gloria y la alabanza.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Digno es el Cordero degollado de
recibir el honor y la gloria.
LECTURA BREVE Rm 8, 28-30
Sabemos que a los que aman a Dios todo les sirve para el bien: a los que ha
llamado conforme a su designio. A los que había escogido, Dios los predestinó a
ser imagen de su Hijo, para que él fuera el primogénito de muchos hermanos. A
los que predestinó, los llamó; a los que llamó, los justificó; a los que
justificó, los glorificó.
RESPONSORIO BREVE
V. El Señor es justo y ama la justicia.
R. El Señor es justo y ama la justicia.
V. Los buenos verán su rostro.
R. El Señor es justo y ama la justicia.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
R. El Señor es justo y ama la justicia.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. «Lo que hicisteis con uno de mis humildes hermanos, conmigo lo
hicísteis», dice el Señor.
Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. «Lo que hicisteis con uno de mis
humildes hermanos, conmigo lo hicísteis», dice el Señor.
PRECES
Pidamos a Dios Padre, fuente de toda santidad, que con la
intercesión y el ejemplo de los santos nos ayude, y digamos:
Haz que seamos santos, porque tú, Señor, eres santo.
Padre santo, que has querido que nos llamemos y seamos hijos tuyos,
haz que la Iglesia santa, extendida por los confines de la tierra, cante tus
grandezas.
Padre santo, que deseas que vivamos de una manera digna, buscando siempre tu
beneplácito,
ayúdanos a dar fruto de buenas obras.
Padre santo, que nos reconciliaste contigo por medio de Cristo,
guárdanos en tu nombre para que todos seamos uno.
Padre santo, que nos convocas al banquete de tu reino,
haz que comiendo el pan que ha bajado del cielo alcancemos la perfección del
amor.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Padre santo, perdona a los pecadores sus delitos
y admite a los difuntos en tu reino para que puedan contemplar tu rostro.
Porque nos llamamos y somos hijos de Dios, nos atrevemos a decir:
Padre nuestro...
ORACION
Oh Dios, que concediste a san Jerónimo saber gustar de la sagrada
Escritura y vivirla intensamente, haz que tu pueblo se alimente cada vez más en
tu palabra y encuentre en ella la fuente de la vida. Por nuestro Señor
Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y
es Dios, por los siglos de los siglos. Amén
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
LAS LECTURAS DEL MARTES 30 DE SEPTIEMBRE 2025
*San
Jerónimo*
Lecturas
del Martes de la XXVI Semana del Tiempo Ordinario
30 Sep 2025
Primera Lectura
Lectura de la profecía de Zacarías (8,20-23):
Así dice el Señor de los Ejércitos: Todavía
vendrán pueblos y habitantes de grandes ciudades, y los de una ciudad irán a
otra diciendo: «Vayamos a implorar al Señor, a consultar al Señor de los
Ejércitos. – Yo también voy contigo.» Y vendrán pueblos incontables y numerosas
naciones a consultar al Señor de los Ejércitos en Jerusalén y a implorar su
protección. Así dice el Señor de los Ejércitos: Aquel día diez hombres de cada
lengua extranjera agarrarán a un judío por la orla del manto, diciendo: «Queremos
ir con vosotros, pues hemos oído que Dios está con vosotros.»
Palabra de Dios
Salmo
Sal 86,1-3.4-5.6-7
R/. Dios está con nosotros
Él la ha cimentado sobre el monte santo;
y el Señor prefiere las puertas de Sión
a todas las moradas de Jacob.
¡Qué pregón tan glorioso para ti, ciudad de Dios! R/.
«Contaré a Egipto y a Babilonia entre mis
fieles;
filisteos, tirios y etiópes han nacido allí.»
Se dirá de Sión: «Uno, por uno todos han nacido en ella;
el Altísimo en persona la ha fundado.» R/.
El Señor escribirá en el registro de los
pueblos:
«Éste ha nacido allí.»
Y cantarán mientras danzan:
«Todas mis fuentes están en ti.» R/.
*San
Jerónimo*
Lecturas
del Martes de la XXVI Semana del Tiempo Ordinario
30 Sep 2025
Evangelio de hoy
Lectura del santo evangelio según san Lucas (9,51-56):
Cuando se iba cumpliendo el tiempo de ser llevado
al cielo, Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén.
Y envió mensajeros por delante. De camino, entraron en una aldea de Samaria
para prepararle alojamiento. Pero no lo recibieron, porque se dirigía a
Jerusalén.
Al ver esto, Santiago y Juan, discípulos suyos, le preguntaron: «Señor,
¿quieres que mandemos bajar fuego del cielo que acabe con ellos?»
Él se volvió y les regañó y dijo: «No sabéis de que espíritu sois. Porque el
Hijo del Hombre no ha venido a perder a los hombres, sino a salvarlos.»
Y se marcharon a otra aldea.
Palabra del Señor
*Que la
Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*
(Tomó la decisión de
ir a Jerusalén).
*En esta lectura de
hoy Jesús me da una lección. Jesús puede notar lo débil que estoy todavía en
las cosas de Dios. También siento rechazo en contra de las personas que se
niegan a recibir al Señor en sus vidas. La suerte es que Jesús no pierde tiempo
para corregirme porque él me necesita para la misión. Jesús me esta enviando
delante de él, para prepararle un lugar, un espacio a donde él piensa ir. El estar
en la misión no me da ningún derecho de aplastar, ni de hacer juicio a las
personas; en ocasiones me he encontrado con personas de otras denominaciones
religiosas y me han dicho que si no cambio de iglesia me iré al infierno. Jesús
como mi gran maestro, me dice algo muy importante y me da mucha fuerza para
seguir en la misión: El Hijo del Hombre no ha venido a perder a los hombres, sino a
salvarlos y se marcharon a otra aldea. La misión no se
para nunca, la misión es buscar la salvación de las almas y la conversión de
los pecadores*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
domingo, 28 de septiembre de 2025
JUAN 1,47-51 CICLO C
*Lecturas
de los Santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael*
29 Sep 2025
Evangelio
*Lectura del santo evangelio
según san Juan (1,47-51)*
En aquel tiempo, vio Jesús que se acercaba
Natanael y dijo de él: «Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay
engaño.»
Natanael le contesta: «¿De qué me conoces?»
Jesús le responde: «Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la
higuera, te vi.»
Natanael respondió: «Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel.»
Jesús le contestó: «¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees?
Has de ver cosas mayores.» Y le añadió: «Yo os aseguro: veréis el cielo abierto
y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre.»
Palabra del Señor
*Que la
Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*
(Veréis
el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar)
*San Miguel: Este nombre
significa: "¿Quién como Dios?" o también: "Nadie es como
Dios". La Iglesia Católica ha tenido siempre una gran devoción al Arcángel
San Miguel, especialmente para pedirle, que nos libre de los ataques del
demonio y de los espíritus infernales; él, es el jefe del ejército celestial. San Gabriel: Su nombre significa: "Dios es
mi protector". Al Arcángel San Gabriel se le confió la misión más alta que
jamás se le haya confiado a criatura alguna: anunciar la encarnación del Hijo
de Dios. Por eso se le venera desde la antigüedad. San Gabriel es el patrono de
los comunicadores, porque trajo al mundo la más bella noticia: que el Hijo de
Dios se hacía hombre. San Rafael: Su nombre significa:
"Medicina de Dios". Fue el Arcángel enviado por Dios para quitarle la
ceguera a Tobías y acompañar al hijo de éste en un larguísimo y peligroso viaje
y conseguirle una santa esposa. San Rafael es muy invocado para alejar
enfermedades y lograr terminar felizmente los viajes*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAUDES Y VISPERAS DEL LUNES 29
*LAS LAUDES Y
LAS VISPERAS*
Abre, Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de
todos los pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y
enciende mi sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar
este Oficio, y merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por
Cristo nuestro Señor. Amén
LUNES SEMANA
II
LAUDES
(Oración de la mañana)
Del
Propio de la fiesta.
*SANTOS
ARCÁNGELES MIGUEL GABRIEL Y RAFAEL (FIESTA)*.
LAUDES
(Oración de
la mañana)
V.
Señor abre mis labios
R. Y mi boca
proclamará tu alabanza
Ant. Venid,
adoremos al Señor, delante de los ángeles.
Salmo 94
INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid,
aclamemos al Señor,
demos
vítores a la Roca que nos salva;
entremos
a su presencia dándole gracias,
aclamándolo
con cantos.
Porque el
Señor es un Dios grande,
soberano
de todos los dioses:
tiene en
su mano las simas de la tierra,
son suyas
las cumbres de los montes;
suyo es
el mar, porque él lo hizo,
la tierra
firme que modelaron sus manos.
Venid,
postrémonos por tierra,
bendiciendo
al Señor, creador nuestro.
Porque él
es nuestro Dios,
y
nosotros su pueblo,
el rebaño
que él guía.
Ojalá
escuchéis hoy su voz:
«No
endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el
día de Masá en el desierto;
cuando
vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron
de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante
cuarenta años
aquella
generación me repugnó, y dije:
Es un
pueblo de corazón extraviado,
que no
reconoce mi camino;
por eso
he jurado en mi cólera
que no
entrarán en mi descanso»
Gloria al
Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era
en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Venid,
adoremos al Señor, delante de los ángeles.
Himno: EN LA
HORA EN QUE CRISTO RESUCITA.
En la
hora en que Cristo resucita,
clama
Miguel, el poderoso príncipe:
«¿Quién
como tú, mi Dios, Jesús humilde?
Al pecado
de los hombres descendiste
y hoy el
Padre te signa y te bendice.»
En la
hora en que Cristo resucita,
Dice
Gabriel, el que anunció a María:
«¡Exulta,
Iglesia, virgen afligida,
el santo
vencedor es tu Mesías!
Nadie
podrá dar muerte a tu alegría.»
En la
hora en que Cristo resucita,
Proclama
Rafael, el peregrino:
«¡Glorificad
conmigo a aquel que dijo:
Yo soy la
luz del mundo y el camino!
¡Bendecidle,
que el viaje está cumplido!»
En la
hora en que Cristo resucita,
se ha
tendido la escala misteriosa
y el coro
de los ángeles le adora:
«¡Somos,
Señor, los siervos de tu gloria,
cielo y
tierra cantemos tu victoria!» Amén.
SALMODIA
Ant 1.
Alabemos al Señor, a quien alaban también los ángeles, a quien los querubines y
serafines aclaman, diciendo: «Santo, santo, santo.»
SALMO 62, 2-9
- EL ALMA SEDIENTA DE DIOS
¡Oh
Dios!, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma
está sedienta de ti;
mi carne
tiene ansia de ti,
como
tierra reseca, agostada, sin agua.
¡Cómo te
contemplaba en el santuario
viendo tu
fuerza y tu gloria!
Tu gracia
vale más que la vida,
te
alabarán mis labios.
Toda mi
vida te bendeciré
y alzaré
las manos invocándote.
Me
saciaré de manjares exquisitos,
y mis
labios te alabarán jubilosos.
En el
lecho me acuerdo de ti
y velando
medito en ti,
porque
fuiste mi auxilio,
y a la
sombra de tus alas canto con júbilo;
mi alma
está unida a ti,
y tu
diestra me sostiene.
Gloria al
Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era
en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Alabemos
al Señor, a quien alaban también los ángeles, a quien los querubines y
serafines aclaman, diciendo: «Santo, santo, santo.»
Ant 2.
Ángeles del Señor, bendecid al Señor eternamente.
Cántico: TODA
LA CREACIÓN ALABE AL SEÑOR - Dn 3, 57-88. 56
Creaturas
todas del Señor, bendecid al Señor,
ensalzadlo
con himnos por los siglos.
Ángeles
del Señor, bendecid al Señor;
cielos,
bendecid al Señor.
Aguas del
espacio, bendecid al Señor;
ejércitos
del Señor, bendecid al Señor.
Sol y
luna, bendecid al Señor;
astros
del cielo, bendecid al Señor.
Lluvia y
rocío, bendecid al Señor;
vientos
todos, bendecid al Señor.
Fuego y
calor, bendecid al Señor;
fríos y
heladas, bendecid al Señor.
Rocíos y
nevadas, bendecid al Señor;
témpanos
y hielos, bendecid al Señor.
Escarchas
y nieves, bendecid al Señor;
noche y
día, bendecid al Señor.
Luz y
tinieblas, bendecid al Señor;
rayos y
nubes, bendecid al Señor.
Bendiga
la tierra al Señor,
ensálcelo
con himnos por los siglos.
Montes y
cumbres, bendecid al Señor;
cuanto
germina en la tierra, bendiga al Señor.
Manantiales,
bendecid al Señor;
mares y
ríos, bendecid al Señor.
Cetáceos
y peces, bendecid al Señor;
aves del
cielo, bendecid al Señor.
Fieras y
ganados, bendecid al Señor,
ensalzadlo
con himnos por los siglos.
Hijos de
los hombres, bendecid al Señor;
bendiga
Israel al Señor.
Sacerdotes
del Señor, bendecid al Señor;
siervos
del Señor, bendecid al Señor.
Almas y
espíritus justos, bendecid al Señor;
santos y
humildes de corazón, bendecid al Señor.
Ananías,
Azarías y Misael, bendecid al Señor,
ensalzadlo
con himnos por los siglos.
Bendigamos
al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo,
ensalcémoslo
con himnos por los siglos.
Bendito
el Señor en la bóveda del cielo,
alabado y
glorioso y ensalzado por los siglos.
No se
dice Gloria al Padre.
Ant. Ángeles
del Señor, bendecid al Señor eternamente.
Ant 3. En el
cielo, Señor, todos los ángeles te proclaman santo, y dicen a una voz: «Oh
Dios, tú mereces alabanza.»
Salmo 149 -
ALEGRÍA DE LOS SANTOS
Cantad al
Señor un cántico nuevo,
resuene
su alabanza en la asamblea de los fieles;
que se
alegre Israel por su Creador,
los hijos
de Sión por su Rey.
Alabad su
nombre con danzas,
cantadle
con tambores y cítaras;
porque el
Señor ama a su pueblo
y adorna
con la victoria a los humildes.
Que los
fieles festejen su gloria
y canten
jubilosos en filas:
con
vítores a Dios en la boca
y espadas
de dos filos en las manos:
para
tomar venganza de los pueblos
y aplicar
el castigo a las naciones,
sujetando
a los reyes con argollas,
a los
nobles con esposas de hierro.
Ejecutar
la sentencia dictada
es un
honor para todos sus fieles.
Gloria al
Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era
en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. En el
cielo, Señor, todos los ángeles te proclaman santo, y dicen a una voz: «Oh
Dios, tú mereces alabanza.»
LECTURA BREVE
Gn 28, 12-13a
Vio Jacob
en sueños una escalinata apoyada en la tierra y cuya cima tocaba el cielo.
Ángeles de Dios subían y bajaban por ella. Y vio al Señor que estaba de pie
sobre ella y le decía: «Yo soy el Señor, el Dios de tu padre Abraham y el Dios
de Isaac.»
RESPONSORIO
BREVE
V. El
ángel se puso en pie junto al altar.
R. El
ángel se puso en pie junto al altar.
V. Con un
incensario de oro en sus manos.
R. Junto
al altar.
V. Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. El
ángel se puso en pie junto al altar.
V.
Bendecid al Señor, ángeles suyos.
R.
Poderosos ejecutores de sus órdenes.
PRIMERA
LECTURA
Del libro del
Apocalipsis 12, 1-17
COMBATE DE
MIGUEL CON EL DRAGÓN
Una gran
señal apareció en el cielo: una Mujer, vestida del sol, con la luna bajo sus
pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza; está encinta, y grita con
los dolores del parto y con el tormento de dar a luz. Apareció otra señal en el
cielo: una gran Serpiente roja, con siete cabezas y diez cuernos, y sobre sus
cabezas siete diademas. Su cola arrastra la tercera parte de las estrellas del
cielo y las precipitó sobre la tierra. La Serpiente se detuvo delante de la
Mujer que iba a dar a luz, para devorar a su Hijo en cuanto lo diera a luz.
La Mujer
dio a luz un Hijo varón, el que ha de regir a todas las naciones con cetro de
hierro, y su Hijo fue arrebatado hasta Dios y hasta su trono. la Mujer huyó al
desierto, donde tiene un lugar preparado por Dios para ser allí alimentada mil
doscientos sesenta días.
Entonces
se entabló una batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles combatieron con la
Serpiente. También la Serpiente y sus ángeles combatieron, pero no
prevalecieron y no hubo ya en el cielo lugar para ellos. Fue arrojada la gran
Serpiente, la Serpiente antigua, el llamado Diablo y Satanás, el seductor del
mundo entero; fue arrojada a la tierra y sus ángeles fueron arrojados con ella.
Oí
entonces una fuerte voz que decía en el cielo:
«Ahora se
estableció la salud y el poderío, y el reinado de nuestro Dios, y la potestad
de su Cristo; porque fue precipitado el acusador de nuestros hermanos, el que
los acusaba ante nuestro Dios día y noche. Ellos lo vencieron en virtud de la
sangre del Cordero y por la palabra del testimonio que dieron, y no amaron
tanto su vida que temieran la muerte. Por esto, estad alegres, cielos, y los
que moráis en sus tiendas. ¡Ay de la tierra y del mar!, porque el Diablo ha
bajado donde vosotros con gran furor, sabiendo que le queda poco tiempo.»
Cuando la
Serpiente vio que había sido arrojada a la tierra, persiguió a la Mujer que
había dado a luz al Hijo varón. Pero se le dieron a la Mujer las dos alas del
águila grande para volar al desierto, a su lugar, lejos de la Serpiente, donde
tiene que ser alimentada un tiempo, algunos tiempos y medio tiempo.
Entonces
la Serpiente vomitó de su boca detrás de la Mujer como un río de agua, para
arrastrarla con su corriente. Pero la tierra vino en auxilio de la Mujer; abrió
la tierra su boca y tragó al río vomitado de la boca de la Serpiente. Entonces,
despechada la Serpiente contra la Mujer, se fue a hacer la guerra al resto de
sus hijos, los que guardan los mandamientos de Dios y mantienen el testimonio
de Jesús.
RESPONSORIO
Ap 8, 1; cf. 12, 7. 10
R. Se
hizo un silencio en el cielo, mientras combatía el arcángel Miguel con la
Serpiente, y se oyó una voz que decía: * «¡Victoria, honor y poder al Dios
omnipotente!»
V. Ahora
se estableció la salud y el poderío, y el reinado de nuestro Dios, y la
potestad de su Cristo.
R.
¡Victoria, honor y poder al Dios omnipotente!
SEGUNDA
LECTURA
De las
Homilías de san Gregorio Magno, papa, sobre los Evangelios
(Homilía 34,
8-9: PL 76, 1250-1251)
El NOMBRE DE
«ÁNGEL» DESIGNA LA FUNCIÓN, NO EL SER
Hay que
saber que el nombre de «ángel» designa la función, no el ser, del que lo lleva.
En efecto, aquellos santos espíritus de la patria celestial son siempre
espíritus, pero no siempre pueden ser llamados ángeles, ya que solamente lo son
cuando ejercen su oficio de mensajeros. Los que transmiten mensajes de menor
importancia se llaman ángeles, los que anuncian cosas de gran trascendencia se
llaman arcángeles.
Por esto
a la Virgen María no le fue enviado un ángel cualquiera, sino el arcángel
Gabriel, ya que un mensaje de tal trascendencia requería que fuese transmitido
por un ángel de la máxima categoría.
Por la
misma razón se les atribuyen también nombres personales, que designan cuál es
su actuación propia. Porque en aquella ciudad santa, allí donde la visión del
Dios omnipotente da un conocimiento perfecto de todo, no son necesarios estos
nombres propios para conocer a las personas, pero sí lo son para nosotros, ya
que a través de estos nombres conocemos cuál es la misión específica para la
cual nos son enviados. Y, así, «Miguel» significa: «¿Quién como Dios?»,
«Gabriel» significa: «Fortaleza de Dios» y «Rafael» significa: «Medicina de
Dios».
Por esto,
cuando se trata de alguna misión que requiera un poder especial, es enviado
Miguel, dando a entender por su actuación y por su nombre que nadie puede hacer
lo que sólo Dios puede hacer. De ahí que aquel antiguo enemigo, que por su
soberbia pretendió igualarse a Dios, diciendo: Escalaré los cielos, por encima
de los astros divinos levantaré mi trono, me igualaré al Altísimo, nos es
mostrado luchando contra el arcángel Miguel, cuando al fin del mundo será
desposeído de su poder y destinado al extremo suplicio, como nos lo presenta
Juan: Se entabló una batalla con el arcángel Miguel.
A María
le fue enviado Gabriel, cuyo nombre significa: «Fortaleza de Dios», porque
venía a anunciar a aquel que, a pesar de su apariencia humilde, había de
reducir a los Principados y Potestades. Era, pues, natural que aquel que es la
fortaleza de Dios anunciara la venida del que es el Señor de los ejércitos y
héroe en las batallas.
«Rafael»
significa, como dijimos: «Medicina de Dios»; este nombre le viene del hecho de
haber curado a Tobías, cuando, tocándole los ojos con sus manos, lo libró de
las tinieblas de su ceguera. Si, pues, había sido enviado a curar, con razón es
llamado «Medicina de Dios».
RESPONSORIO
Ap 8, 3. 4; Dn 7, 10
R. El
ángel se puso en pie junto al altar, con un incensario de oro. Y se le dio gran
cantidad de incienso; * Y el humo del incienso subió a la presencia de Dios, de
mano del ángel.
V. Miles
de millares le servían, miríadas de miríadas estaban en pie delante de él.
R. y el
humo del incienso subió a la presencia de Dios, de mano del ángel.
*Lecturas de los Santos
Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael*
29
Sep 2025
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san Juan (1,47-51)*
En
aquel tiempo, vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: «Ahí tenéis a un
israelita de verdad, en quien no hay engaño.»
Natanael le contesta: «¿De qué me conoces?»
Jesús le responde: «Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la
higuera, te vi.»
Natanael respondió: «Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel.»
Jesús le contestó: «¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees?
Has de ver cosas mayores.» Y le añadió: «Yo os aseguro: veréis el cielo abierto
y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre.»
Palabra
del Señor
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Ant. Os lo
digo con toda verdad: «Habéis de ver el cielo abierto y a los ángeles de Dios,
subiendo y bajando en servicio del Hijo del hombre.»
Cántico de
Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR Lc 1, 68-79
Bendito
sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha
visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos
una fuerza de salvación
en la
casa de David, su siervo,
según lo
había predicho desde antiguo
por boca
de sus santos profetas:
Es la
salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la
mano de todos los que nos odian;
ha
realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando
su santa alianza
y el
juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para
concedernos que, libres de temor,
arrancados
de la mano de los enemigos,
le
sirvamos con santidad y justicia,
en su
presencia, todos nuestros días.
Y a ti,
niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque
irás delante del Señor
a
preparar sus caminos,
anunciando
a su pueblo la salvación,
el perdón
de sus pecados.
Por la
entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos
visitará el sol que nace de lo alto,
para
iluminar a los que viven en tiniebla
y en
sombra de muerte,
para
guiar nuestros pasos
por el
camino de la paz.
Gloria al
Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era
en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Os
lo digo con toda verdad: «Habéis de ver el cielo abierto y a los ángeles de
Dios, subiendo y bajando en servicio del Hijo del hombre.»
PRECES
Adoremos,
hermanos, al Señor, a quien proclaman los ángeles a una voz, y digámosle con
gozo:
Bendecid al
Señor, todos sus ángeles.
Tú,
Señor, que has dado órdenes a tus ángeles para que nos guarden en nuestros
caminos,
condúcenos
hoy por tus sendas y no permitas que caigamos en el pecado.
Haz que
te busquemos a ti en todo lo que hagamos
y seamos
así semejantes a los ángeles que están viendo siempre tu rostro.
Concédenos,
Señor, la pureza del alma y la castidad del cuerpo,
para que
seamos como tus ángeles en el cielo.
Manda,
Señor, en ayuda de tu pueblo al gran arcángel Miguel,
para que
nos sintamos protegidos en nuestras luchas contra Satanás y sus ángeles.
Se pueden
añadir algunas intenciones libres
Terminemos
nuestra oración con las palabras del Señor:
Padre
nuestro...
ORACION
Señor
Dios todopoderoso, que, con una providencia admirable, llamas a los ángeles y a
los hombres para que cooperen a tu plan de salvación, haz que, durante nuestro
peregrinar en la tierra, nos sintamos siempre protegidos por los ángeles, que
en el cielo están en tu presencia para servirte y gozan ya contemplando tu
rostro. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la
unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén
CONCLUSIÓN
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
VÍSPERAS
(Oración de
la tarde)
INVOCACIÓN
INICIAL
V. Dios
mío, ven en mi auxilio
R. Señor,
date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era
en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.
Himno:
ENVÍA CRISTO A TU VALIENTE JEFE.
Envía
Cristo a tu valiente jefe,
al ángel
de la paz, a san Miguel,
y crecerá
tu pueblo, con su ayuda,
próspero
y fiel.
Visite
siempre nuestro sacro templo
el ángel
fuerte, el singular Gabriel,
y arroje
fuera al enemigo antiguo,
falso
luzbel.
Envía al
ángel que a tu pueblo sana;
manda, oh
Cristo, del cielo a Rafael,
que
acompañe a tu pueblo peregrino,
nuevo
Israel.
Nos
asistan tus ángeles gloriosos,
Cristo,
gloria del coro angelical,
y con
ellos cantemos al Dios trino
himno
triunfal. Amén.
SALMODIA
Ant 1.
Ensalzaste tu majestad sobre los cielos, oh Rey de los ángeles.
Salmo 8
MAJESTAD DEL SEÑOR Y DIGNIDAD DEL HOMBRE.
Señor,
dueño nuestro,
¡que
admirable es tu nombre
en toda
la tierra!
Ensalzaste
tu majestad sobre los cielos.
De la
boca de los niños de pecho
has
sacado una alabanza contra tus enemigos,
para
reprimir al adversario y al rebelde.
Cuando
contemplo el cielo, obra de tus manos;
la luna y
las estrellas que has creado,
¿qué es
el hombre, para que te acuerdes de él;
el ser
humano, para darle poder?
Lo
hiciste poco inferior a los ángeles,
lo
coronaste de gloria y dignidad,
le diste
el mando sobre las obras de tus manos,
todo lo
sometiste bajo sus pies:
rebaños
de ovejas y toros,
y hasta
las bestias del campo,
las aves
del cielo, los peces del mar,
que
trazan sendas por las aguas.
Señor,
dueño nuestro,
¡que
admirable es tu nombre
en toda
la tierra!
Gloria al
Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era
en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Ensalzaste tu majestad sobre los cielos, oh Rey de los ángeles.
Ant 2.
Delante de los ángeles tañeré para ti, Dios mío.
Salmo 137
- HIMNO DE ACCIÓN DE GRACIAS DE UN REY
Te doy
gracias, Señor, de todo corazón;
delante
de los ángeles tañeré para ti,
me
postraré hacia tu santuario,
daré
gracias a tu nombre;
por tu
misericordia y tu lealtad,
porque tu
promesa supera a tu fama;
cuando te
invoqué, me escuchaste,
acreciste
el valor en mi alma.
Que te
den gracias, Señor, los reyes de la tierra
al
escuchar el oráculo de tu boca;
canten
los caminos del Señor,
porque la
gloria del Señor es grande.
El Señor
es sublime, se fija en el humilde,
y de
lejos conoce al soberbio.
Cuando
camino entre peligros,
me
conservas la vida;
extiendes
tu izquierda contra la ira de mi enemigo,
y tu
derecha me salva.
El Señor
completará sus favores conmigo:
Señor, tu
misericordia es eterna,
no
abandones la obra de tus manos.
Gloria al
Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era
en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant.
Delante de los ángeles tañeré para ti, Dios mío.
Ant 3. Vi
en medio, donde estaba el trono, un Cordero en pie y como degollado; y oí un
coro de muchos ángeles alrededor del trono.
Cántico:
HIMNO A CRISTO, PRIMOGÉNITO DE TODA CREATURA Y PRIMER RESUCITADO DE ENTRE LOS
MUERTOS. Cf. Col 1, 12-20
Damos
gracias a Dios Padre,
que nos
ha hecho capaces de compartir
la
herencia del pueblo santo en la luz.
Él nos ha
sacado del dominio de las tinieblas,
y nos ha
trasladado al reino de su Hijo querido,
por cuya
sangre hemos recibido la redención,
el perdón
de los pecados.
Él es
imagen de Dios invisible,
primogénito
de toda creatura;
pues por
medio de él fueron creadas todas las cosas:
celestes
y terrestres, visibles e invisibles,
Tronos,
Dominaciones, Principados, Potestades;
todo fue
creado por él y para él.
Él es
anterior a todo, y todo se mantiene en él.
Él es
también la cabeza del cuerpo de la Iglesia.
Él es el
principio, el primogénito de entre los muertos,
y así es
el primero en todo.
Porque en
él quiso Dios que residiera toda plenitud.
Y por él
quiso reconciliar consigo todas las cosas:
haciendo
la paz por la sangre de su cruz
con todos
los seres, así del cielo como de la tierra.
Gloria al
Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era
en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Vi
en medio, donde estaba el trono, un Cordero en pie y como degollado; y oí un
coro de muchos ángeles alrededor del trono.
LECTURA
BREVE Ap 1, 4b-5
Gracia y
paz a vosotros de parte de aquel que es, que era y que será; de parte de los
siete espíritus que están ante su trono; y de parte de Jesucristo, el testigo
veraz, el primogénito de entre los muertos, el príncipe de los reyes de la
tierra, aquel que nos ama y que nos ha lavado de nuestros pecados con su sangre.
RESPONSORIO
BREVE
V. El
humo del incienso subió a la presencia de Dios.
R. El
humo del incienso subió a la presencia de Dios.
V. De
mano del ángel.
R. A la
presencia de Dios.
V. Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. El
humo del incienso subió a la presencia de Dios.
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Ant. El
ángel Gabriel dijo a María: «Concebirás y darás a luz un hijo, a quien llamarás
Jesús.»
Cántico
de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
Proclama
mi alma la grandeza del Señor,
se alegra
mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha
mirado la humillación de su esclava.
Desde
ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el
Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre
es santo,
y su
misericordia llega a sus fieles
de
generación en generación.
El hace
proezas con su brazo:
dispersa
a los soberbios de corazón,
derriba
del trono a los poderosos
y
enaltece a los humildes,
a los
hambrientos los colma de bienes
y a los
ricos los despide vacíos.
Auxilia a
Israel, su siervo,
acordándose
de su misericordia
-como lo
había prometido a nuestros padres-
en favor
de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al
Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era
en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El
ángel Gabriel dijo a María: «Concebirás y darás a luz un hijo, a quien llamarás
Jesús.»
PRECES
Oremos al
Señor, pidiéndole que nos haga siempre prontos a la voz de su palabra, como los
ángeles, y supliquémosle, diciendo:
Escúchanos,
Señor.
Para que,
por mano de los ángeles, suban nuestras oraciones hasta ti como aroma de
perfume.
Para que,
por mano de los ángeles, sean llevadas nuestras ofrendas a tu presencia hasta
el altar del cielo.
Para que,
con el ejército celestial de los ángeles, demos gloria a Dios en el cielo y
anunciemos en la tierra la paz a los hombres.
Para que,
al fin de nuestra vida, nos reciban los ángeles y nos lleven a la patria del
paraíso.
Se pueden
añadir algunas intenciones libres
Para que
el arcángel san Miguel conduzca a todos los difuntos al lugar de la luz y de la
paz.
Terminemos
nuestra oración con las palabras del Señor:
Padre
nuestro...
ORACION
Señor
Dios todopoderoso, que, con una providencia admirable, llamas a los ángeles y a
los hombres para que cooperen a tu plan de salvación, haz que, durante nuestro
peregrinar en la tierra, nos sintamos siempre protegidos por los ángeles, que
en el cielo están en tu presencia para servirte y gozan ya contemplando tu
rostro. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la
unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén
CONCLUSIÓN
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.






