Musica Para el Alma
miércoles, 20 de agosto de 2025
MATEO 22,1-14 CICLO C
Lecturas
del Jueves de la XX Semana del Tiempo Ordinario
21 Ago 2025
Evangelio
*Lectura del santo evangelio
según san Mateo (22,1-14)*
Palabra del Señor
*Que la
Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*
*("Amigo,
¿cómo has entrado aquí sin traje de boda?")*
*Jesús con su gran pedagogía para enseñar, utiliza
una parábola: Un rey que celebraba
la boda de su hijo. Mandó criados para que avisaran a todos los invitados, que
todo está preparado, y todos sus invitados se justificaron con distintas cosas para
no asistir, el rey se sintió mal, porque las personas que él quería, ellos a él
no le querían. Entonces dijo el rey, ellos no se merecen este banquete y tomo
otra decisión, dijo a sus criados: Id ahora a los cruces de los caminos, y a
todos los que encuentren, invítenlo a la boda; y los criados invitaron a todos,
malos y buenos. Así es el amor de Dios, es un lugar donde cabemos todos malos y
buenos. Pero luego vendrá el amor de Dios a visitarnos, y si somos agradecido
disfrutaremos de él, pero si no somos agradecido, es porque no tenemos el traje
de fiesta, y todo aquel que no tengan traje de fiesta le van a preguntar:
«Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin vestirte de fiesta? Entonces el rey dirá: Atenlo
de pies y manos y arrójenlo fuera, a las tinieblas. Es triste que si vamos a
una fiesta nos saquen por no disfrutar. Nosotros somos
los criados del rey y nuestro trabajo es amar y servir; disfrutemos de nuestro
trabajo*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAUDES Y VISPERAS DEL JUEVES 21
*LAS LAUDES Y
LAS VISPERAS*
Abre, Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de
todos los pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y
enciende mi sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar
este Oficio, y merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por
Cristo nuestro Señor. Amén
TIEMPO ORDINARIO
JUEVES DE LA SEMANA XX
Del común de los pastores: para un santo papa. Salterio IV
21 de agosto
*SAN PIO X, papa. (MEMORIA)*
Nació en la aldea de Riese, situada en la región véneta, el año 1835. Primero
ejerció santamente como presbítero; más tarde fue obispo de Mantua y luego
patriarca de Venecia. El Año 1903 fue elegido papa. Adoptó como lema de su
pontificado: «Instaurare omnia in Christo», consigna por la que trabajó
intensamente con sencillez de espíritu, pobreza y fortaleza, dando así un nuevo
incremento a la vida de la Iglesia. Tuvo que luchar también contra los errores
doctrinales que en ella se infiltraban. Murió el día 20 de agosto del año 1914.
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza
Ant. Entrad en la presencia del Señor
con aclamaciones.
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Entrad en la presencia del Señor
con aclamaciones.
Himno: OH DIOS, AUTOR DE LA LUZ.
Oh Dios, autor de la luz,
de los cielos la lumbrera,
que el universo sostienes
abriendo tu mano diestra.
La aurora, con mar de grana,
cubriendo está las estrellas,
bautizando humedecida
con el rocío la tierra.
Auséntanse ya las sombras,
al orbe la noche deja,
y al nuevo día el lucero,
de Cristo imagen, despierta.
Tú, día de día, oh Dios,
y Luz de Luz, de potencia
soberana, oh Trinidad,
doquier poderoso reinas.
Oh Salvador, ante ti
inclinamos la cabeza,
y ante el Padre y el Espíritu,
dándote gloria perpetua. Amén.
SALMODIA
Ant 1. En la mañana, Señor, hazme escuchar tu gracia.
Salmo 142, 1-11 - LAMENTACIÓN Y SÚPLICA ANTE LA ANGUSTIA
Señor, escucha mi oración;
tú que eres fiel, atiende a mi súplica;
tú que eres justo, escúchame.
No llames a juicio a tu siervo,
pues ningún hombre vivo es inocente frente a ti.
El enemigo me persigue a muerte,
empuja mi vida al sepulcro,
me confina a las tinieblas
como a los muertos ya olvidados.
mi aliento desfallece,
mi corazón dentro de mí está yerto.
Recuerdo los tiempos antiguos,
medito todas tus acciones,
considero las obras de tus manos
y extiendo mis brazos hacia ti:
tengo sed de ti como tierra reseca.
Escúchame en seguida, Señor,
que me falta el aliento.
No me escondas tu rostro,
igual que a los que bajan a la fosa.
En la mañana hazme escuchar tu gracia,
ya que confío en ti;
indícame el camino que he de seguir,
pues levanto mi alma a ti.
Líbrame del enemigo, Señor,
que me refugio en ti.
Enséñame a cumplir tu voluntad,
ya que tú eres mi Dios.
Tu espíritu, que es bueno,
me guíe por tierra llana.
Por tu nombre, Señor, consérvame vivo;
por tu clemencia, sácame de la angustia.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. En la mañana, Señor, hazme escuchar
tu gracia.
Ant 2. El Señor hará derivar hacia Jerusalén
como un río la paz.
Cántico: CONSUELO Y GOZO PARA LA CIUDAD SANTA. Is 66, 10-14a
Festejad a Jerusalén, gozad con ella,
todos los que la amáis,
alegraos de su alegría,
los que por ella llevasteis luto;
a su pecho seréis alimentados
y os saciaréis de sus consuelos
y apuraréis las delicias
de sus pechos abundantes.
Porque así dice el Señor:
«Yo haré derivar hacia ella
como un río la paz,
como un torrente en crecida,
las riquezas de las naciones.
Llevarán en brazos a sus criaturas
y sobre las rodillas las acariciarán;
como a un niño a quien su madre consuela,
así os consolaré yo
y en Jerusalén seréis consolados.
Al verlo se alegrará vuestro corazón
y vuestros huesos florecerán como un prado.»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El Señor hará derivar hacia
Jerusalén como un río la paz.
Ant 3. Nuestro Dios merece una alabanza
armoniosa.
Salmo 146 - PODER Y BONDAD DEL SEÑOR
Alabad al Señor, que la música es buena;
nuestro Dios merece una alabanza armoniosa.
El Señor reconstruye Jerusalén,
reúne a los deportados de Israel;
él sana los corazones destrozados,
venda sus heridas.
Cuenta el número de las estrellas,
a cada una la llama por su nombre.
Nuestro Señor es grande y poderoso,
su sabiduría no tiene medida.
El Señor sostiene a los humildes,
humilla hasta el polvo a los malvados.
Entonad la acción de gracias al Señor,
tocad la cítara para nuestro Dios,
que cubre el cielo de nubes,
preparando la lluvia para la tierra;
que hace brotar hierba en los montes,
para los que sirven al hombre;
que da su alimento al ganado,
y a las crías de cuervo que graznan.
No aprecia el vigor de los caballos,
no estima los músculos del hombre:
el Señor aprecia a sus fieles,
que confían en su misericordia.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Nuestro Dios merece una alabanza
armoniosa.
LECTURA BREVE Rm 8, 18-21
Los padecimientos de esta vida presente tengo por cierto que no son nada en
comparación con la gloria futura que se ha de revelar en nosotros. La creación
entera está en expectación, suspirando por esa manifestación gloriosa de los
hijos de Dios; porque las creaturas todas quedaron sometidas al desorden, no
porque a ello tendiesen de suyo, sino por culpa del hombre que las sometió. Y
abrigan la esperanza de quedar ellas, a su vez, libres de la esclavitud de la
corrupción, para tomar parte en la libertad gloriosa que han de recibir los
hijos de Dios.
RESPONSORIO BREVE
V. Velando medito en ti, Señor.
R. Velando medito en ti, Señor.
V. Porque fuiste mí auxilio.
R. Medito en ti, Señor.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
R. Velando medito en ti, Señor.
V. Haz
brillar tu rostro, Señor, sobre tu siervo.
R. Enséñame tus leyes.
PRIMERA
LECTURA
De la carta a
los Efesios 3, 1-13
PABLO,
MINISTRO DEL MISTERIO DE CRISTO
Hermanos:
Yo, Pablo, el prisionero de Cristo Jesús por vosotros, los gentiles... Ya
habréis oído hablar de como Dios me ha encomendado la dispensación de la gracia
divina en favor vuestro, es decir, de cómo, por revelación, me dio a conocer el
misterio, que acabo de describiros en pocas palabras. Por su lectura, podréis
conocer mi penetración del misterio de Cristo.
Este
misterio no fue dado a conocer a los hombres en las pasadas generaciones, tal
como ha sido revelado ahora por el Espíritu a sus santos apóstoles y profetas:
esto es, que los gentiles, incorporados a Cristo Jesús y por medio del
Evangelio, son coherederos con los judíos, miembros del mismo cuerpo y
copartícipes de las promesas divinas. De este Evangelio he sido yo constituido
ministro, al darme Dios su gracia con toda la eficacia de su poder.
A mí, el
más insignificante de todos los consagrados, me concedieron este don: anunciar
a los gentiles la inimaginable riqueza de Cristo y aclararles a todos cómo se
va realizando el secreto escondido desde siempre en Dios, creador del universo.
Así, por medio de la Iglesia, las soberanías y autoridades de lo alto conocen
las múltiples formas de la sabiduría de Dios, contenidas en el proyecto secular
que llevó a efecto con Cristo Jesús, Señor nuestro, pues, gracias a Cristo y
por la fe en él, tenemos libertad para acercarnos confiados.
Por eso
os pido que no os desaniméis por las tribulaciones que sufro por vosotros, pues
ellas son vuestra gloria.
RESPONSORIO
Ef 3, 8. 12; Rm 1, 5
R. A mí,
el más insignificante de todos los consagrados, me concedieron este don:
anunciar a los gentiles la inimaginable riqueza de Cristo. * Por la fe en él,
tenemos libertad para acercarnos confiados.
V. Hemos
recibido la gracia y el apostolado, para predicar la sumisión de la fe a todos
los gentiles.
R. Por la
fe en él, tenemos libertad para acercarnos confiados.
SEGUNDA
LECTURA
De la Constitución apostólica Divino afflátu del
papa san Pío décimo
(AAS 3 [1911], 633-635)
LA VOZ DE LA IGLESIA QUE RESUENA DULCEMENTE
Es un hecho demostrado que los salmos, compuestos
por inspiración divina, cuya colección forma parte de las Sagradas Escrituras,
ya desde los orígenes de la Iglesia sirvieron admirablemente para fomentar la
piedad de los fieles, que ofrecían continuamente a Dios un sacrificio de
alabanza, es decir, el tributo de los labios que van bendiciendo su nombre, y
que además, por una costumbre heredada del antiguo Testamento, alcanzaron un
lugar importante en la sagrada liturgia y en el Oficio divino. De ahí nació lo
que san Basilio llama «la voz de la Iglesia», y la salmodia, calificada por
nuestro antecesor Urbano octavo como «hija de la himnodia que se canta
asiduamente ante el trono de Dios y del Cordero», y que, según el dicho de san
Atanasio, enseña, sobre todo a las personas dedicadas al culto divino, «cómo
hay que alabar a Dios y cuáles son las palabras más adecuadas» para ensalzarlo.
Con relación a este tema, dice bellamente san Agustín: «Para que el hombre
alabara dignamente a Dios, Dios se alabó a sí mismo; y, porque se dignó
alabarse, por esto el hombre halló el modo de alabarlo.»
Los salmos tienen, además, una eficacia especial para suscitar en las almas el
deseo de todas las virtudes. En efecto, «si bien es verdad que todas las partes
de la Escritura, tanto del antiguo como del nuevo Testamento, están inspiradas
por Dios y son útiles para instruir, según está escrito, sin embargo, el libro
de los salmos, como el paraíso en el que se hallan (los frutos) de todos los
demás (libros sagrados), prorrumpe en cánticos y, al salmodiar, pone de
manifiesto sus propios frutos junto con aquellos otros.» Estas palabras son
también de san Atanasio, quien añade asimismo: «A mi modo de ver, los salmos
vienen a ser como un espejo, en el que quienes salmodian se contemplan a sí
mismos y sus diversos sentimientos, y con esta sensación los recitan.» San
Agustín dice en el libro de sus Confesiones: «¡Cuánto lloré con tus himnos y
cánticos, conmovido intensamente por las voces de tu Iglesia que resonaba
dulcemente! A medida que aquellas voces se infiltraban en mis oídos, la verdad
se iba haciendo más clara en mi interior y me sentía inflamado en sentimientos
de piedad, y corrían las lágrimas, que me hacían mucho bien.»
En efecto, ¿quién dejará de conmoverse ante aquellas frecuentes expresiones de
los salmos en las que se ensalza de un modo tan elevado la inmensa majestad de
Dios, su omnipotencia, su inefable justicia, su bondad o clemencia y todos sus
demás infinitos atributos, dignos de alabanza? ¿En quién no encontrarán eco aquellos
sentimientos de acción de gracias por los beneficios recibidos de Dios, o
aquellas humildes y confiadas súplicas por los que se espera recibir, o
aquellos lamentos del alma que llora sus pecados? ¿Quién no se sentirá
inflamado de amor al descubrir la imagen esbozada de Cristo redentor, de quien
san Agustín «oía la voz en todos los salmos, ora salmodiando, ora gimiendo, ora
alegre por la esperanza, ora suspirando por la realidad»?
RESPONSORIO 1Ts 2, 4. 3
R. Así como
hemos sido juzgados aptos por Dios para confiarnos el Evangelio, así lo
predicamos. * No buscamos agradar a los
hombres, sino a Dios.
V. Nuestra exhortación no procede del error, ni de
la impureza, ni con engaño.
R. No buscamos agradar a los hombres, sino a Dios.
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san Mateo
(22,1-14)*
En aquel tiempo, de nuevo tomó Jesús la palabra y habló en parábolas a los
sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «El reino de los cielos se parece
a un rey que celebraba la boda de su hijo. Mandó criados para que avisaran a
los convidados a la boda, pero no quisieron ir. Volvió a mandar criados,
encargándoles que les dijeran: "Tengo preparado el banquete, he matado
terneros y reses cebadas, y todo está a punto. Venid a la boda." Los
convidados no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios;
los demás les echaron mano a los criados y los maltrataron hasta matarlos. El
rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y
prendieron fuego a la ciudad. Luego dijo a sus criados: "La boda está
preparada, pero los convidados no se la merecían. Id ahora a los cruces de los
caminos, y a todos los que encontréis, convidadlos a la boda." Los criados
salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos.
La sala del banquete se llenó de comensales. Cuando el rey entró a saludar a
los comensales, reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo:
"Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin vestirte de fiesta?" El otro no
abrió la boca. Entonces el rey dijo a los camareros: "Atadlo de pies y
manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de
dientes." Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos.»
Palabra del Señor
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Ant. Anuncia, Señor, la salvación a tu pueblo y perdónanos nuestros
pecados.
Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR
Lc 1, 68-79
+Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Anuncia, Señor, la salvación a tu
pueblo y perdónanos nuestros pecados.
PRECES
Invoquemos a Dios, de quien viene la salvación para su pueblo,
diciendo:
Tú, que eres nuestra vida, escúchanos, Señor.
Bendito seas, Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, porque en tu gran
misericordia nos has hecho nacer de nuevo para una esperanza viva,
por la resurrección de Jesucristo de entre los muertos.
Tú que, en Cristo, renovaste al hombre, creado a imagen tuya,
haz que reproduzcamos la imagen de tu Hijo.
Derrama en nuestros corazones, lastimados por el odio y la envidia,
tu Espíritu de amor.
Concede hoy trabajo a quienes lo buscan, pan a los hambrientos, alegría a los
tristes,
a todos la gracia y la salvación.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Por Jesús hemos sido hechos hijos de Dios; por esto nos atrevemos a decir:
Padre nuestro...
ORACION
Concédenos, Señor, acoger siempre el anuncio de la salvación para
que, libres de temor, arrancados de la mano de los enemigos te sirvamos, con
santidad y justicia, todos nuestros días. Por nuestro Señor Jesucristo, tu
Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por
los siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
VÍSPERAS
(Oración de la tarde)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al
Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
Himno: PORQUE ES TARDE, DIOS MÍO.
Porque es tarde, Dios mío,
porque anochece ya
y se nubla el camino,
porque temo perder
las huellas que he seguido,
no me dejes tan solo
y quédate conmigo.
Porque he sido rebelde
y he buscado el peligro,
y escudriñé curioso
las cumbres y el abismo,
perdóname, Señor,
y quédate conmigo.
Porque ardo en sed de ti
y en hambre de tu trigo,
ven, siéntate a mi mesa,
dígnate ser mi amigo.
¡Qué aprisa cae la tarde...!
¡quédate conmigo! Amén.
SALMODIA
Ant 1. Tú eres, Señor, mi bienhechor, y mi refugio donde me pongo a
salvo.
Salmo 143 I - ORACIÓN POR LA VICTORIA Y POR LA PAZ
Bendito el Señor, mi Roca,
que adiestra mis manos para el combate,
mis dedos para la pelea;
mi bienhechor, mi alcázar,
baluarte donde me pongo a salvo,
mi escudo y mi refugio,
que me somete los pueblos.
Señor, ¿qué es el hombre para que te fijes en él?
¿Qué los hijos de Adán para que pienses en ellos?
El hombre es igual que un soplo;
sus días, una sombra que pasa.
Señor, inclina tu cielo y desciende,
toca los montes, y echarán humo,
fulmina el rayo y dispérsalos,
dispara tus saetas y desbarátalos.
Extiende la mano desde arriba:
defiéndeme, líbrame de las aguas caudalosas,
de la mano de los extranjeros,
cuya boca dice falsedades,
cuya diestra jura en falso.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Tú eres, Señor, mi bienhechor, y mi
refugio donde me pongo a salvo.
Ant 2. Dichoso el pueblo cuyo Dios es el
Señor.
Salmo 143 II
Dios mío, te cantaré un cántico nuevo,
tocaré para ti el arpa de diez cuerdas:
para ti que das la victoria a los reyes,
y salvas a David, tu siervo.
Defiéndeme de la espada cruel,
sálvame de las manos de extranjeros,
cuya boca dice falsedades,
cuya diestra jura en falso.
Sean nuestros hijos un plantío,
crecidos desde su adolescencia;
nuestras hijas sean columnas talladas,
estructura de un templo.
Que nuestros silos estén repletos
de frutos de toda especie;
que nuestros rebaños a millares
se multipliquen en las praderas,
y nuestros bueyes vengan cargados;
que no haya brechas ni aberturas,
ni alarma en nuestras plazas.
Dichoso el pueblo que esto tiene,
dichoso el pueblo cuyo Dios es el Señor.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Dichoso el pueblo cuyo Dios es el
Señor.
Ant 3. Ahora se estableció la salud y el
reinado de nuestro Dios.
Cántico: EL JUICIO DE DIOS Ap 11, 17-18; 12, 10b-12a
Gracias te damos, Señor Dios omnipotente,
el que eres y el que eras,
porque has asumido el gran poder
y comenzaste a reinar.
Se encolerizaron las naciones,
llegó tu cólera,
y el tiempo de que sean juzgados los muertos,
y de dar el galardón a tus siervos los profetas,
y a los santos y a los que temen tu nombre,
y a los pequeños y a los grandes,
y de arruinar a los que arruinaron la tierra.
Ahora se estableció la salud y el poderío,
y el reinado de nuestro Dios,
y la potestad de su Cristo;
porque fue precipitado
el acusador de nuestros hermanos,
el que los acusaba ante nuestro Dios día y noche.
Ellos le vencieron en virtud de la sangre del Cordero
y por la palabra del testimonio que dieron,
y no amaron tanto su vida que temieran la muerte.
Por esto, estad alegres, cielos,
y los que moráis en sus tiendas.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Ahora se estableció la salud y el
reinado de nuestro Dios.
LECTURA BREVE Col 1, 23
Perseverad firmemente fundados e inconmovibles en la fe y no os apartéis de la
esperanza del Evangelio que habéis oído, que ha sido predicado a toda creatura
bajo los cielos.
RESPONSORIO BREVE
V. El Señor es mi pastor, nada me falta.
R. El Señor es mi pastor, nada me falta.
V. En verdes praderas me hace recostar.
R. Nada me falta.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
R. El Señor es mi pastor, nada me falta.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. A los que tienen hambre de ser justos el Señor los colma de
bienes.
Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. A los que tienen hambre de ser
justos el Señor los colma de bienes.
PRECES
Invoquemos a Cristo, luz del mundo y alegría de todo ser viviente,
y digámosle confiados:
Señor, danos tu luz, la salvación y la paz.
Luz indeficiente y palabra eterna del Padre, tú que has venido a salvar a los
hombres,
ilumina a los catecúmenos de la Iglesia con la luz de tu verdad.
No lleves cuenta de nuestros delitos, Señor,
pues de ti procede el perdón.
Señor, tú que has querido que la inteligencia del hombre investigara los
secretos de la naturaleza,
haz que la ciencia y las artes contribuyan a tu gloria y al bienestar de todos
los hombres.
Protege, Señor, a los que se han consagrado en el mundo al servicio de sus
hermanos;
que con libertad de espíritu y sin desánimo puedan realizar su ideal.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Señor, tú que abres y nadie puede cerrar, ilumina a nuestros difuntos que yacen
en tiniebla y en sombra de muerte,
y ábreles las puertas de tu reino.
Porque todos nos sabemos hermanos, hijos de un mismo Dios, confiadamente nos
atrevemos a decir:
Padre nuestro...
ORACION
Acoge benigno, Señor, nuestra súplica vespertina y haz que,
siguiendo las huellas de tu Hijo, fructifiquemos con perseverancia en buenas
obras. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la
unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
LAS LECTURAS DEL JUEVES 21 DE AGOSTO 2025
Lecturas
del Jueves de la XX Semana del Tiempo Ordinario
21 Ago 2025
Primera Lectura
Lectura del libro de los Jueces (11,29-39a):
En aquellos días, el espíritu del Señor vino
sobre Jefté, que atravesó Galaad y Manasés, pasó a Atalaya de Galaad, de allí
marchó contra los amonitas, e hizo un voto al Señor: «Si entregas a los
amonitas en mi poder, el primero que salga a recibirme a la puerta de mi casa,
cuando vuelva victorioso de la campaña contra los amonitas, será para el Señor,
y lo ofreceré en holocausto.»
Luego marchó a la guerra contra los amonitas. El Señor se los entregó; los
derrotó desde Aroer hasta la entrada de Minit (veinte pueblos) y hasta
Pradoviñas. Fue una gran derrota, y los amonitas quedaron sujetos a Israel.
Jefté volvió a su casa de Atalaya. Y fue precisamente su hija quien salió a
recibirlo, con panderos y danzas; su hija única, pues Jefté no tenía más hijos
o hijas.
En cuanto la vio, se rasgó la túnica, gritando: «¡Ay, hija mía, qué desdichado
soy! Tú eres mi desdicha, porque hice una promesa al Señor y no puedo volverme
atrás.»
Ella le dijo: «Padre, si hiciste una promesa al Señor, cumple lo que
prometiste, ya que el Señor te ha permitido vengarte de tus enemigos.»
Y le pidió a su padre: «Dame este permiso: déjame andar dos meses por los
montes, llorando con mis amigas, porque quedaré virgen.»
Su padre le dijo: «Vete.»
Y la dejó marchar dos meses, y anduvo con sus amigas por los montes, llorando
porque iba a quedar virgen. Acabado el plazo de los dos meses, volvió a casa, y
su padre cumplió con ella el voto que había hecho.
Palabra de Dios
Salmo
Sal 39,5.7-8a.8b-9.10
R/. Aquí estoy, Señor, para hacer
tu voluntad
Dichoso el hombre que ha puesto
su confianza en el Señor,
y no acude a los idólatras,
que se extravían con engaños. R/.
Tú no quieres sacrificios ni ofrendas,
y, en cambio, me abriste el oído;
no pides sacrificio expiatorio,
entonces yo digo: «Aquí estoy.» R/.
–Como está escrito en mi libro–
«para hacer tu voluntad».
Dios mío, lo quiero,
y llevo tu ley en las entrañas. R/.
He proclamado tu salvación
ante la gran asamblea;
no he cerrado los labios:
Señor, tú lo sabes. R/.
Lecturas
del Jueves de la XX Semana del Tiempo Ordinario
21 Ago 2025
Evangelio
*Lectura del santo evangelio
según san Mateo (22,1-14)*
Palabra del Señor
*Que la
Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*
*("Amigo,
¿cómo has entrado aquí sin traje de boda?")*
*Jesús con su gran pedagogía para enseñar, utiliza
una parábola: Un rey que celebraba
la boda de su hijo. Mandó criados para que avisaran a todos los invitados, que
todo está preparado, y todos sus invitados se justificaron con distintas cosas para
no asistir, el rey se sintió mal, porque las personas que él quería, ellos a él
no le querían. Entonces dijo el rey, ellos no se merecen este banquete y tomo
otra decisión, dijo a sus criados: Id ahora a los cruces de los caminos, y a
todos los que encuentren, invítenlo a la boda; y los criados invitaron a todos,
malos y buenos. Así es el amor de Dios, es un lugar donde cabemos todos malos y
buenos. Pero luego vendrá el amor de Dios a visitarnos, y si somos agradecido
disfrutaremos de él, pero si no somos agradecido, es porque no tenemos el traje
de fiesta, y todo aquel que no tengan traje de fiesta le van a preguntar:
«Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin vestirte de fiesta? Entonces el rey dirá: Atenlo
de pies y manos y arrójenlo fuera, a las tinieblas. Es triste que si vamos a
una fiesta nos saquen por no disfrutar. Nosotros somos
los criados del rey y nuestro trabajo es amar y servir; disfrutemos de nuestro
trabajo*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
martes, 19 de agosto de 2025
MATEO 20,1-16 CICLO C
Lecturas
del Miércoles de la XX Semana del Tiempo Ordinario
20 Ago 2025
Evangelio
*Lectura del santo evangelio
según san Mateo (20,1-16a)*
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos
esta parábola: «El reino de los cielos se parece a un propietario que al
amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con
ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña. Salió otra vez a media
mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo, y les dijo: «Id
también vosotros a mi viña, y os pagaré lo debido.» Ellos fueron. Salió de
nuevo hacia mediodía y a media tarde e hizo lo mismo. Salió al caer la tarde y
encontró a otros, parados, y les dijo: «¿Cómo es que estáis aquí el día entero
sin trabajar?» Le respondieron: «Nadie nos ha contratado.» Él les dijo: «Id
también vosotros a mi viña.» Cuando oscureció, el dueño de la viña dijo al
capataz: «Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos
y acabando por los primeros.» Vinieron los del atardecer y recibieron un
denario cada uno. Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más,
pero ellos también recibieron un denario cada uno. Entonces se pusieron a
protestar contra el amo: «Estos últimos han trabajado sólo una hora, y los has
tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el
bochorno. Él replicó a uno de ellos: «Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No
nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último
igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis
asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?» Así, los últimos serán
los primeros y los primeros los últimos.»
Palabra del Señor
*Que la
Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*
(«Id también vosotros a mi viña, y os pagaré lo debido.»).
*La viña es un lugar donde todos
cabemos, donde hay espacios suficientes para todos, es un lugar donde no hay
fronteras, ni discriminación, donde el pago es igual para todos. Donde están los
inconvenientes dentro de la viña, están dentro de nuestra cabeza, dentro de
nuestros pensamientos, si nuestros pensamientos son buenos, estaremos bien,
pero si nuestros pensamientos son malos, llenos de envidias y avaricias, la
viña será un lugar de trabajo aburrido, duro y pesado. Lo mismo nos sucede con nuestra
vida, si vivimos con amor, paz y deseando hacer la voluntad de Dios, nuestra
vida tendrá sentido, nuestra vida tendrá razón de ser; pero si vivimos de
espalda a Dios, nuestra vida estará marcada por los resentimientos, las
incomodidades, la envidia y no tendremos paz interior. El Señor, dueño de la viña,
nos invita a trabajar y nuestro pago será la vida, pero vida eterna. Utilicemos esta vida que tenemos para hacer el bien, para
llevar paz, para hacer visible el amor, tenemos un lugar común para vivir,
hagamos de esta tierra un buen lugar, y vio Dios que todo estaba bien y lo
bendijo*
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAS LAUDES Y LAS VISPERAS DEL MIERCOLES 20
*LAS LAUDES Y
LAS VISPERAS*
Abre, Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de
todos los pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y
enciende mi sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar
este Oficio, y merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por
Cristo nuestro Señor. Amén
*Laudes - SAN BERNARDO, ABAD Y DOCTOR DE LA IGLESIA 2025*
Memoria
Nació el año 1090 cerca de Dijon (Francia). Recibió una piadosa
educación, y el año 1111 se unió a los monjes del Císter; poco después, fue
elegido abad del monasterio de Claraval, cargo que desempeñó con gran provecho
para sus monjes. A causa de las divisiones que aquejaban por entonces a la
Iglesia se vio obligado a viajar por Europa, con el objeto de restablecer la
paz y la unidad. Escribió mucho sobre teología y ascética. Murió el año 1153.
El siguiente es el formulario que corresponde a
laudes de la liturgia de las horas para SAN BERNARDO, ABAD Y DOCTOR DE LA
IGLESIA el día, miércoles, 20 de agosto de 2025. Otras celebraciones del
día: MIÉRCOLES XX SEMANA DEL
TIEMPO ORDINARIO .
Invitatorio
- .
V. Señor,
ábreme los labios.
R. Y mi boca proclamará tu alabanza.
Antifona: Venid, adoremos al Señor, fuente de la sabiduría.
- Salmo 94
Invitación a la alabanza divina
Animaos los unos a los otros, día tras día,
mientras dure este «hoy». (Hb 3,13)
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
(Se repite la antífona)
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
(Se repite la antífona)
Entrad, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
(Se repite la antífona)
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y me tentaron, aunque habían visto mis obras.
(Se repite la antífona)
Durante cuarenta años
aquella generación me asqueó, y dije:
“Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso.”»
(Se repite la antífona)
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
(Se repite la antífona)
- Himno 1
Omnipotente, altísimo, bondadoso Señor,
tuyas son la alabanza, la gloria y el honor;
tan sólo tú eres digno de toda bendición,
y nunca es digno el hombre de hacer de ti mención.
Loado seas por toda criatura, mi Señor,
y en especial loado por el hermano sol,
que alumbra, y abre el día, y es bello en su esplendor
y lleva por los cielos noticia de su autor.
Y por la hermana luna, de blanca luz menor,
y las estrellas claras, que tu poder creó,
tan limpias, tan hermosas, tan vivas como son,
y brillan en los cielos: ¡loado, mi Señor!
Y por la hermana agua, preciosa en su candor,
que es útil, casta, humilde: ¡loado, mi Señor!
Por el hermano fuego, que alumbra al irse el sol,
y es fuerte, hermoso, alegre: ¡loado, mi Señor!
Y por la hermana tierra, que es toda bendición,
la hermana madre tierra, que da en toda ocasión
las hierbas y los frutos y flores de color,
y nos sustenta y rige: ¡loado, mi Señor!
Y por los que perdonan y aguantan por tu amor
los males corporales y la tribulación:
¡felices los que sufren en paz con el dolor,
porque les llega el tiempo de la consolación!
Y por la hermana muerte: ¡loado, mi Señor!
Ningún viviente escapa de su persecución;
¡ay si en pecado grave sorprende al pecador!
¡Dichosos los que cumplen la voluntad de Dios!
¡No probarán la muerte de la condenación!
Servidle con ternura y humilde corazón.
Agradeced sus dones, cantad su creación.
Las criaturas todas, load a
mi Señor. Amén.
Salmodia
Antífona 1: Dios mío, mi corazón está firme.
Salmo 107
Alabanza al Señor y petición de auxilio
Porque Cristo se ha elevado sobre el cielo, su gloria se anuncia sobre
toda la tierra. (Arnobio)
Dios mío, mi corazón está firme,
para ti cantaré y tocaré, gloria mía.
Despertad, cítara y arpa
despertaré a la aurora.
Te daré gracias ante los pueblos, Señor;
tocaré para ti ante las naciones:
por tu bondad, que es más grande que los cielos;
por tu fidelidad, que alcanza a las nubes.
Elévate sobre el cielo, Dios mío,
y llene la tierra tu gloria;
para que se salven tus predilectos,
que tu mano salvadora nos responda.
Dios habló en su santuario:
«Triunfante, ocuparé Siquén,
parcelaré el valle de Sucot;
mío es Galaad, mío Manasés,
Efraín es yelmo de mi cabeza,
Judá es mi cetro;
Moab, una jofaina para lavarme;
sobre Edom echo mi sandalia,
sobre Filistea canto victoria.»
Pero, ¿quién me guiará a la plaza fuerte,
quién me conducirá a Edom,
si tú, oh Dios, nos has rechazado
y no sales ya con nuestras tropas?
Auxílianos contra el enemigo,
que la ayuda del hombre es inútil.
Con Dios haremos proezas,
él pisoteará a nuestros enemigos.
Antífona 2: El Señor me ha vestido un traje de gala y de triunfo.
Is 61,10-62,5
Alegría del profeta ante la nueva
Jerusalén
Vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén…, arreglada como una novia que se
adorna para su esposo. (Ap 21,2)
Desbordo de gozo con el Señor,
y me alegro con mi Dios:
porque me ha vestido un traje de gala
y me ha envuelto en un manto de triunfo,
como novio que se pone la corona,
o novia que se adorna con sus joyas.
Como el suelo echa sus brotes,
como un jardín hace brotar sus semillas,
así el Señor hará brotar la justicia
y los himnos ante todos los pueblos.
Por amor de Sión no callaré,
por amor de Jerusalén no descansaré,
hasta que rompa la aurora de su justicia,
y su salvación llamee como antorcha.
Los pueblos verán tu justicia,
y los reyes tu gloria;
te pondrán un nombre nuevo,
pronunciado por la boca del Señor.
Serás corona fúlgida en la mano del Señor
y diadema real en la palma de tu Dios.
Ya no te llamarán «Abandonada»,
ni a tu tierra «Devastada»;
a ti te llamarán «Mi favorita»,
y a tu tierra «Desposada»,
porque el Señor te prefiere a ti,
y tu tierra tendrá marido.
Como un joven se casa con su novia,
así te desposa el que te construyó;
la alegría que encuentra el marido con su esposa,
la encontrará tu Dios contigo.
Antífona 3: Alabaré al Señor mientras viva.
Salmo 145
Felicidad de los que esperan en Dios
Alabemos al Señor mientras vivimos, es decir, con nuestras obras.
(Arnobio)
Alaba, alma mía, al Señor:
alabaré al Señor mientras viva,
tañeré para mi Dios mientras exista.
No confiéis en los príncipes,
seres de polvo que no pueden salvar;
exhalan el espíritu y vuelven al polvo,
ese día perecen sus planes.
Dichoso a quien auxilia el Dios de Jacob,
el que espera en el Señor, su Dios,
que hizo el cielo y la tierra,
el mar y cuanto hay en él;
que mantiene su fidelidad perpetuamente,
que hace justicia a los oprimidos,
que da pan a los hambrientos.
El Señor liberta a los cautivos,
el Señor abre los ojos al ciego,
el Señor endereza a los que ya se doblan,
el Señor ama a los justos.
El Señor guarda a los peregrinos,
sustenta al huérfano y a la viuda
y trastorna el camino de los malvados.
El Señor reina eternamente,
tu Dios, Sión, de edad en edad.
Lectura Breve
Sb 7, 13-14
Aprendí sin malicia, reparto sin envidia, y no me
guardo sus riquezas. Porque es un tesoro inagotable para los hombres: los que
lo adquieren se atraen la amistad de Dios, porque el don de su enseñanza los
recomienda.
Responsorio Breve
V. El
pueblo cuenta su sabiduría.
R. El pueblo cuenta su sabiduría.
V. La asamblea pregona su alabanza.
R. Cuenta su sabiduría.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. El pueblo cuenta su sabiduría.
Primera
Lectura
De la carta a los Efesios 2, 11-22
LOS GENTILES RECONCILIADOS CON LOS JUDÍOS
Y CON DIOS
Hermanos: Acordaos de que, en otro
tiempo, vosotros, gentiles por vuestra carne sin
circuncidar, tratados de incircuncisos por quienes a sí mismos se decían
circuncisos debido
a una operación practicada en la carne, estabais entonces lejos de Cristo,
excluidos de la
ciudadanía de Israel y ajenos a las alianzas de la promesa, sin esperanza y sin
Dios en el
mundo.
Ahora, en cambio, estáis en Cristo Jesús. Ahora, por la sangre de Cristo,
estáis cerca los
que antes estabais lejos. Él es nuestra paz. Él ha hecho de los dos pueblos,
judíos ygentiles, una sola cosa, derribando con su cuerpo el muro que los
separaba: el odio. Él ha
abolido la ley con sus mandamientos y reglas, haciendo las paces, para crear en
él un solo
hombre nuevo. Reconcilió con Dios a los dos pueblos, uniéndolos en un solo
cuerpo
mediante la cruz, dando muerte en él al odio.
Y, cuando vino, anunció la buena nueva de la paz a los que estabais lejos y a
los que
estábamos cerca, porque por medio de él tenemos unos y otros acceso al Padre en
un
solo Espíritu.
Por tanto, ya no sois extranjeros ni forasteros, sino que sois ciudadanos del
pueblo de
Dios y miembros de la familia de Dios. Estáis edificados sobre el cimiento de
los apóstoles
y profetas, y el mismo Cristo Jesús es la piedra angular. Por él todo el
edificio queda
ensamblado y se va levantando hasta formar un templo consagrado al Señor. Por
él
también vosotros os vais integrando en la construcción, para ser morada de Dios
por el
Espíritu.
Responsorio
Ef 2, 14. 16. 18. 13
R. Cristo es nuestra paz; él ha hecho de los dos pueblos una sola
cosa, derribando con sucuerpo el muro que los separaba: el odio. Él anunció la
buena nueva de la paz a los que
estabais lejos y a los que estábamos cerca, *porque por medio de él tenemos unos y
otros
acceso al Padre en un solo Espíritu.
V. Ahora, por la sangre de Cristo, estáis cerca los que antes
estabais lejos.
R. Porque por medio de él tenemos unos y otros acceso al Padre en un
solo Espíritu.
Segunda
Lectura
De los sermones de san Agustín, obispo
(Sermón Caillau-Sant-Yves 2, 92: PLS 2, 441-552)
EL QUE PERSEVERE HASTA EL FINAL SE
SALVARÁ
Todas las aflicciones y tribulaciones
que nos sobrevienen pueden servirnos de advertencia y corrección a la vez. Pues
nuestras mismas sagradas Escrituras no nos garantizan la paz, la seguridad y el
descanso. Al contrario, el Evangelio nos habla de tribulaciones, apuros y
escándalos; pero el que persevere hasta el final se salvará. Pues, ¿qué bienes
ha tenido esta nuestra vida, ya desde el primer hombre, que nos mereció la muerte
y la maldición, de la que sólo Cristo, nuestro Señor, pudo librarnos?
No protestéis, pues, queridos hermanos,
como protestaron algunos de ellos —son palabras del Apóstol—, y perecieron
víctimas de las serpientes. ¿O es que ahora tenemos que sufrir desgracias tan
extraordinarias que no las han sufrido, ni parecidas, nuestros
antepasados? ¿O no nos damos cuenta, al sufrirlas, de que se diferencian muy
poco de las suyas? Es verdad que encuentras hombres que protestan de los
tiempos actuales y dicen
que fueron mejores los de nuestros antepasados; pero esos mismos, si se les
pudiera situar en los tiempos que añoran, también entonces protestarían. En
realidad juzgas que esos tiempos pasados son buenos, porque no son los tuyos.
Una vez que has sido rescatado de la
maldición, y has creído en Cristo, y estás empapado en las sagradas Escrituras,
o por lo menos tienes algún conocimiento de ellas, creo que no tienes motivo
para decir que fueron buenos los tiempos de Adán. También tus padres tuvieron
que sufrir las consecuencias de Adán. Porque Adán es aquel a quien se dijo: Con
sudor de tu frente comerás el pan, y labrarás la tierra, de donde te sacaron; brotará
para ti cardos y espinas. Éste es el merecido castigo que el justo juicio de
Dios le
fulminó. ¿Por qué, pues, has de pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor
que los actuales? Desde el primer Adán hasta el Adán de hoy, ésta es la
perspectiva humana: trabajo y sudor, espinas y cardos. ¿Se ha desencadenado
sobre nosotros algún diluvio? ¿Hemos tenido aquellos difíciles tiempos de
hambre y de guerras? Precisamente nos los refiere la historia para que nos
abstengamos de protestar contra Dios en los tiempos
actuales.
¡Qué tiempos tan terribles fueron
aquéllos! ¿No nos hace temblar el solo hecho de escucharlos o leerlos? Así es
que tenemos más motivos para alegrarnos de vivir en este tiempo que para
quejarnos de él.
Responsorio
Cf. Sir 23, 4-6. 1. 3
R. Señor, padre y dueño de mi vida, no permitas que mis ojos sean
altaneros, aparta de mí los malos deseos, * que la sensualidad y la lascivia
no se apoderen de mí.
V. No me abandones, Señor, para que no aumenten mis ignorancias ni se
multipliquen mis pecados.
R. Que la sensualidad y la lascivia no se apoderen de mí.
Lecturas del Miércoles de la XX
Semana del Tiempo Ordinario
20
Ago 2025
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san Mateo (20,1-16a)*
En
aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «El reino de los
cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros
para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los
mandó a la viña. Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la
plaza sin trabajo, y les dijo: «Id también vosotros a mi viña, y os pagaré lo
debido.» Ellos fueron. Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde e hizo lo
mismo. Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo: «¿Cómo
es que estáis aquí el día entero sin trabajar?» Le respondieron: «Nadie nos ha
contratado.» Él les dijo: «Id también vosotros a mi viña.» Cuando oscureció, el
dueño de la viña dijo al capataz: «Llama a los jornaleros y págales el jornal,
empezando por los últimos y acabando por los primeros.» Vinieron los del
atardecer y recibieron un denario cada uno. Cuando llegaron los primeros,
pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno.
Entonces se pusieron a protestar contra el amo: «Estos últimos han trabajado
sólo una hora, y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el
peso del día y el bochorno. Él replicó a uno de ellos: «Amigo, no te hago
ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete.
Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer
lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?»
Así, los últimos serán los primeros y los primeros los últimos.»
Palabra
del Señor
Canto Evangélico
Antifona: El
bienaventurado Bernardo, cuyo espíritu fue admirablemente iluminado por el
resplandor del Verbo eterno, iluminó a su vez con su fe y enseñanzas a toda la
Iglesia.
Benedictus Lc 1, 68-79
El Mesías y su precursor
+ Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo,
por boca de sus santos profetas.
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Preces
Demos gracias a Cristo, el buen pastor que entregó
la vida por sus ovejas, y
supliquémosle diciendo:
Apacienta a tu pueblo, Señor.
Señor Jesucristo, tú que en los santos pastores has revelado tu misericordia y
tu amor,
— haz que, por ellos, continúe llegando a nosotros tu acción misericordiosa.
Señor Jesucristo, tú que a través de los santos pastores sigues siendo el único
pastor de tu pueblo,
— no dejes de guiarnos siempre por medio de ellos.
Señor Jesucristo, tú que por medio de los santos pastores eres el médico de
los cuerpos y de las almas,
— haz que nunca falten en tu Iglesia los ministros que nos guíen por las
sendas de una vida santa.
Señor Jesucristo, tú que has adoctrinado a la Iglesia con la prudencia y el
amor
de los santos,
— haz que, guiados por nuestros pastores, progresemos en la santidad.
Aquí se pueden añadir algunas intenciones
libres.
Oremos confiadamente al Padre, como Cristo nos enseñó: Padre nuestro.
Padre Nuestro
Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu nombre,
venga tu reino,
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día,
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en tentación,
y líbranos del mal.
Oración
Oremos:
Señor, Dios nuestro, tú hiciste del abad san
Bernardo, inflamado en el celo de tu casa, una lámpara ardiente y luminosa en
medio de tu Iglesia; concédenos, por su intercesión, participar de su ferviente
espíritu y caminar siempre como hijos de la luz. Por nuestro Señor Jesucristo,
tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios,
por los siglos de los siglos.
Amén.
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
Vísperas - MIÉRCOLES XX SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO 2025
El siguiente es el formulario que corresponde a
vísperas de la liturgia de las horas para el día, miércoles, 20 de agosto de
2025. Otras celebraciones del día: SAN BERNARDO, ABAD Y
DOCTOR DE LA IGLESIA .
Invitatorio
Vísperas
Invocación
V. Dios
mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio,
ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.
Himno
- Himno 1
Todo en estado de oración parece.
La santidad, que empapa todo el aire,
rebosa de los cielos como de ánfora,
y se filtra en las venas del deseo.
Todo sube en afán contemplativo,
como a través de transparencia angélica,
y lo más puro que hay en mí despierta,
sorbido por vorágine de altura.
Tiene alas la tarde, unción y llama.
Todo yo en la plegaria he naufragado;
se levantan mis manos como lámparas;
por el silencio, el corazón respira.
Se ha encendido el crepúsculo en mi frente
y la lumbre de Dios transe mi carne.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu,
por los siglos de los siglos. Amén.
Salmodia
Antífona 1: Señor, tu saber me sobrepasa.
Salmo 138,1-12
Dios está en todas partes y lo ve todo
¿Quién conoció la mente del Señor? ¿Quién fue su consejero? (Rm 11,34)
Señor, tú me sondeas y me conoces;
me conoces cuando me siento o me levanto,
de lejos penetras mis pensamientos;
distingues mi camino y mi descanso,
todas mis sendas te son familiares.
No ha llegado la palabra a mi lengua,
y ya, Señor, te la sabes toda.
Me estrechas detrás y delante,
me cubres con tu palma.
Tanto saber me sobrepasa,
es sublime, y no lo abarco.
¿Adónde iré lejos de tu aliento,
adónde escaparé de tu mirada?
Si escalo el cielo, allí estás tú;
si me acuesto en el abismo, allí te encuentro;
si vuelo hasta el margen de la aurora,
si emigro hasta el confín del mar,
allí me alcanzará tu izquierda,
me agarrará tu derecha.
Si digo: «Que al menos la tiniebla me encubra,
que la luz se haga noche en torno a mí»,
ni la tiniebla es oscura para ti,
la noche es clara como el día.
Antífona 2: Yo, el Señor, penetro el corazón, sondeo las entrañas, para dar al
hombre según su conducta.
Salmo 138,13-18.23-24
Tú has creado mis entrañas,
me has tejido en el seno materno.
Te doy gracias,
porque me has escogido portentosamente,
porque son admirables tus obras;
conocías hasta el fondo de mi alma,
no desconocías mis huesos.
Cuando, en lo oculto, me iba formando,
y entretejiendo en lo profundo de la tierra,
tus ojos veían mis acciones,
se escribían todas en tu libro;
calculados estaban mis días
antes que llegase el primero.
¡Qué incomparables encuentro tus designios,
Dios mío, qué inmenso es su conjunto!
Si me pongo a contarlos, son más que arena;
si los doy por terminados, aún me quedas tú.
Señor, sondéame y conoce mi corazón,
ponme a prueba y conoce mis sentimientos,
mira si mi camino se desvía,
guíame por el camino eterno.
Antífona 3: Por medio de él fueron creadas todas las cosas, y todo se mantiene en
él.
Col 1,12-20
Himno a Cristo, primogénito de toda
criatura y primer resucitado de entre los muertos
Damos gracias a Dios Padre,
que nos ha hecho capaces de compartir
la herencia del pueblo santo en la luz.
Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas,
y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido,
por cuya sangre hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.
Él es imagen de Dios invisible,
primogénito de toda criatura;
porque por medio de él
fueron creadas todas las cosas:
celestes y terrestres, visibles e invisibles,
Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades;
todo fue creado por él y para él.
Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él.
Él es también la cabeza del cuerpo: de la Iglesia.
Él es el principio, el primogénito de entre los muertos,
y así es el primero en todo.
Porque en él quiso Dios que residiera toda la plenitud.
Y por él quiso reconciliar consigo todos los seres:
los del cielo y los de la tierra,
haciendo la paz por la sangre de su cruz.
Lectura Breve
1Jn 2,3-6
En esto sabemos que conocemos a Cristo: en que
guardamos sus mandamientos. Quien dice: “Yo lo conozco”, y no guarda sus
mandamientos, es un mentiroso, y la verdad no está en él. Pero quien guarda su
palabra, ciertamente el amor de Dios ha llegado en él a su plenitud. En esto
conocemos que estamos en él. Quien dice que permanece en él debe vivir como
vivió él.
Responsorio Breve
R. Guárdanos,
Señor, * Como a las niñas de tus ojos. Guárdanos.
V. A la sombra de tus alas escóndenos. * Como a las niñas de tus
ojos. Gloria al Padre. Guárdanos.
Canto Evangélico
Antifona: Haz,
Señor, proezas con tu brazo: dispersa a los soberbios y enaltece a los
humildes.
Magnificat Lc 1, 46-55
Alegría del alma en el Señor
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Preces
Aclamemos, alegres, al Padre, cuya bondad para con
su pueblo es más grande que los cielos, y digámosle:
'Alégrense todos los que esperan en ti, Señor'.
Acuérdate, Señor, que enviaste tu Hijo al mundo, no para condenarlo, sino para
salvarlo;
—haz que su muerte gloriosa nos traiga la salvación.
Tú que hiciste a tus sacerdotes ministros de Cristo y dispensadores de tus
misterios,
—concédeles un corazón leal, ciencia y caridad.
Haz que los que has llamado a la castidad perfecta por el reino de los cielos
—sigan con fidelidad a tu Hijo.
Tú que, en el principio, creaste hombre y mujer,
—guarda a todas las familias unidas en el verdadero amor.
Tú que enviaste a Jesucristo al mundo para salvar a los pecadores,
—concede a todos los difuntos el perdón de sus faltas.
Movidos por el Espíritu Santo y llenos de su amor, dirijamos al Padre nuestra
oración: Padre nuestro.
Padre Nuestro
Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu nombre,
venga tu reino,
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día,
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en tentación,
y líbranos del mal.
Oración
Acuérdate, Señor, de tu misericordia y, ya que a
los hambrientos los colmas de bienes celestiales, socorre nuestra indigencia
con la abundancia de tus riquezas. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que
vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos
de los siglos.
Amén.
Conclusión
Si preside el obispo, es conveniente que éste bendiga al pueblo con la
bendición solemne:
V. El
Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.
V. Que la paz de Dios, que sobrepasa todo anhelo y esfuerzo humano,
custodie vuestro corazón y vuestra inteligencia en el amor y conocimiento de
Dios y de su Hijo Jesucristo, nuestro Señor.
R. Amén.
V. La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo + y Espíritu Santo,
descienda sobre vosotros.
R. Amén.
Si preside un presbítero o un diácono, bendice al pueblo como el obispo,
o bien con la bendición común:
V. El
Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.
V. La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo + y Espíritu Santo,
descienda sobre vosotros.
R. Amén.
Si se despide a la comunidad, se añade la invitación:
V. Podéis
ir en paz.
R. Demos gracias a Dios.
En el rezo individual o en una celebración comunitaria presidida por un
ministro no ordenado, se dice:
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.






