Musica Para el Alma
viernes, 8 de noviembre de 2024
JUAN 2,13-22 CICLO B
*Lecturas del Dedicación de la Basílica de Letrán*
Sábado, 9 de noviembre de 2024
Evangelio
*Lectura
del santo evangelio según san Juan (2,13-22)*
Se acercaba la Pascua de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén.
Y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los
cambistas sentados; y, haciendo un azote de cordeles, los echó a todos del
templo, ovejas y bueyes; y a los cambistas les esparció las monedas y les volcó
las mesas; y a los que vendían palomas les dijo: «Quitad esto de aquí; no
convirtáis en un mercado la casa de mi Padre.»
Sus discípulos se acordaron de lo que está escrito: «El celo de tu casa me
devora.»
Entonces intervinieron los judíos y le preguntaron: «¿Qué signos nos muestras
para obrar así?»
Jesús contestó: «Destruid este templo, y en tres días lo levantaré.»
Los judíos replicaron: «Cuarenta y seis años ha costado construir este templo,
¿y tú lo vas a levantar en tres días?»
Pero él hablaba del templo de su cuerpo. Y, cuando resucitó de entre los
muertos, los discípulos se acordaron de que lo había dicho, y dieron fe a la
Escritura y a la palabra que había dicho Jesús.
Palabra del Señor
*Que la
Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*
(Pero él hablaba del templo de su cuerpo).
*Las palabras del Señor me están
ayudado, me estuvo bien el sufrir, porque así estoy aprendiendo a obedecer, he
podido experimentar victorias frente a esos enemigos de mi cuerpo, que buscan
mi muerte. No siento vergüenza de decir cómo era mi vida antes de encontrarme
con el Señor, porque su amor esta sobre mí. El Señor me quiere ayudar a
entender que mi cuerpo está diseñado para que: El amor y el Espíritu Santo
pueda habitar dentro mí*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAS LAUDES Y LAS VISPERAS DEL SABADO 9
*LAS LAUDES Y
LAS VISPERAS*
Abre, Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de
todos los pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y
enciende mi sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar este
Oficio, y merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por
Cristo nuestro Señor. Amén
*LA DEDICACIÓN DE LA BASÍLICA DE SAN JUAN DE LETRÁN. (FIESTA)*
Según una tradición que arranca del siglo XII, se celebra el día de hoy el
aniversario de la dedicación de la basílica construida por el emperador
Constantino en el Laterano. Esta celebración fue primero una fiesta de la
ciudad de Roma; más tarde se extendió a toda la Iglesia de rito romano, con el
fin de honrar aquella basílica, que es llamada «madre y cabeza de todas las
iglesias de la Urbe y del Orbe», en señal de amor y de unidad para con la
cátedra de Pedro que, como escribió san Ignacio de Antioquía, «preside a todos
los congregados en la caridad.»
LAUDES
(Oración de la mañana)
INVITATORIO
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza
Ant. Venid, adoremos a Cristo, que amó a la Iglesia y se entregó por ella.
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Venid, adoremos a Cristo, que amó a la Iglesia y se entregó por ella.
Himno: EL CIELO Y LA TIERRA.
El cielo y la tierra
celebren, aplaudan
a la Iglesia, esposa
sin arruga y mancha.
Descienda a nosotros
la ciudad sagrada,
en que todo es nuevo
y de rica gala.
En piedras preciosas
está cimentada,
y bien construida
en brillos de gracia.
Las piedras preciosas
que están a su entrada
muestran la hermosura
de esta casa santa.
Descienda a nosotros
esta santa casa,
que hizo el Rey eterno
para su morada. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Mi casa se llama casa de oración.
SALMO 62, 2-9 - EL ALMA SEDIENTA DE DIOS
¡Oh Dios!, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua.
¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios.
Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré de manjares exquisitos,
y mis labios te alabarán jubilosos.
En el lecho me acuerdo de ti
y velando medito en ti,
porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Mi casa se llama casa de oración.
Ant 2. Bendito eres, Señor, en el templo de tu santa gloria.
Cántico: TODA LA CREACIÓN ALABE AL SEÑOR -
Dn 3, 57-88. 56
Creaturas todas del Señor, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.
Ángeles del Señor, bendecid al Señor;
cielos, bendecid al Señor.
Aguas del espacio, bendecid al Señor;
ejércitos del Señor, bendecid al Señor.
Sol y luna, bendecid al Señor;
astros del cielo, bendecid al Señor.
Lluvia y rocío, bendecid al Señor;
vientos todos, bendecid al Señor.
Fuego y calor, bendecid al Señor;
fríos y heladas, bendecid al Señor.
Rocíos y nevadas, bendecid al Señor;
témpanos y hielos, bendecid al Señor.
Escarchas y nieves, bendecid al Señor;
noche y día, bendecid al Señor.
Luz y tinieblas, bendecid al Señor;
rayos y nubes, bendecid al Señor.
Bendiga la tierra al Señor,
ensálcelo con himnos por los siglos.
Montes y cumbres, bendecid al Señor;
cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.
Manantiales, bendecid al Señor;
mares y ríos, bendecid al Señor.
Cetáceos y peces, bendecid al Señor;
aves del cielo, bendecid al Señor.
Fieras y ganados, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.
Hijos de los hombres, bendecid al Señor;
bendiga Israel al Señor.
Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;
siervos del Señor, bendecid al Señor.
Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;
santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.
Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.
Bendigamos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo,
ensalcémoslo con himnos por los siglos.
Bendito el Señor en la bóveda del cielo,
alabado y glorioso y ensalzado por los siglos.
No se dice Gloria al Padre.
Ant. Bendito eres, Señor, en el templo de tu santa gloria.
Ant 3. Cantad al Señor en la asamblea de los fieles.
Salmo 149 - ALEGRÍA DE LOS SANTOS
Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sión por su Rey.
Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes.
Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca
y espadas de dos filos en las manos:
para tomar venganza de los pueblos
y aplicar el castigo a las naciones,
sujetando a los reyes con argollas,
a los nobles con esposas de hierro.
Ejecutar la sentencia dictada
es un honor para todos sus fieles.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Cantad al Señor en la asamblea de los fieles.
LECTURA BREVE Is 56, 7
Los traeré a mi monte santo, los alegraré en mi casa de oración; aceptaré sobre
mi altar sus holocaustos y sacrificios; porque mi casa es casa de oración y así
la llamarán todos los pueblos.
RESPONSORIO BREVE
V. Grande es el Señor y muy digno de
alabanza.
R. Grande es el Señor y muy digno de alabanza.
V. En la ciudad de nuestro Dios, en su monte santo.
R. Muy digno de alabanza.
V. Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo
R. Grande es el Señor y muy digno de alabanza.
V. Me postraré hacia tu santuario.
R. Daré gracias a tu nombre, Señor.
PRIMERA LECTURA
De la primera carta del apóstol san
Pedro 2, 1-17
COMO PIEDRAS VIVAS, ENTRÁIS EN LA
CONSTRUCCIÓN DEL TEMPLO DEL ESPÍRITU
Hermanos: Después de haberos despojado de toda maldad y de toda falsedad, de
las hipocresías y envidias, y de toda clase de murmuración, apeteced, como
niños recién nacidos, la leche pura espiritual. Con ella podréis crecer hasta
alcanzar la salvación, si es que realmente habéis saboreado lo bueno que es el
Señor.
Acercándoos al Señor, la piedra viva, rechazada por los hombres, pero escogida y
apreciada por Dios, también vosotros, como piedras vivas, entráis en la
construcción del templo del Espíritu, formando un sacerdocio sagrado, para
ofrecer sacrificios espirituales que Dios acepta por Jesucristo. Por eso se lee
en la Escritura: «Ved que pongo en Sión una piedra angular escogida y preciosa.
y quien tenga fe en ella no será defraudado.»
Por consiguiente, a vosotros, que tenéis fe, os corresponde el honor; mas, para
los que no tienen fe, «la piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra
angular, y ha venido a ser piedra de tropiezo y roca de escándalo», y tropiezan
en ella porque no tienen fe en la palabra de Cristo, para la cual estaban
destinados.
Vosotros, en cambio, sois «linaje escogido, sacerdocio regio, nación santa,
pueblo adquirido por Dios, para proclamar las hazañas del que os llamó a salir
de la tiniebla y a entrar en su luz maravillosa». Vosotros, que en otro tiempo
«no erais pueblo», sois ahora «pueblo de Dios»; vosotros, que estabais
«excluidos de la misericordia», sois ahora «objeto de la misericordia de Dios».
Hermanos, os exhorto a que, como forasteros y peregrinos que sois, os
abstengáis de las pasiones terrenas que hacen guerra al alma. Observad entre
los gentiles una conducta ejemplar. Así, por aquello mismo en que os calumnian
como a malhechores, darán gloria a Dios, cuando vean y consideren vuestras
buenas obras, el día en que él venga a «visitarlos» con su gracia.
Sed sumisos a toda humana autoridad a causa del Señor: ya sea al soberano, en
cuanto que tiene el mando; o bien a los gobernadores, como delegados suyos que
son para castigar a los malhechores y para alabanza de los hombres de bien.
Porque ésta es la voluntad de Dios: que, obrando el bien, hagáis callar a la
ignorancia de los hombres insensatos. Portaos en esto como hombres libres, no
como quienes se sirven de la libertad sólo para ocultar su maldad, sino como
conviene a los que son siervos de Dios. Sed deferentes con todos, amad a
vuestros hermanos, temed a Dios y honrad al soberano;
RESPONSORIO Cf. Ap 21,
19; Tb 13, 21
R. Las murallas de Jerusalén serán adornadas con piedras preciosas. * Y
sus torres serán batidas con oro.
V. Las puertas de Jerusalén serán rehechas con zafiros y esmeraldas, y con
piedras preciosas sus murallas.
R. Y sus torres serán batidas con oro.
SEGUNDA LECTURA
De los Sermones de san Cesáreo de Arlés,
obispo.
(Sermón 229, 1-3: CCL 104, 905-908)
TODOS, POR EL BAUTISMO, HEMOS SIDO HECHOS
TEMPLOS DE DIOS.
Hoy, hermanos muy amados, celebramos con gozo y alegría, por la benignidad de
Cristo, la dedicación de este templo; pero nosotros debemos ser el templo vivo
y verdadero de Dios. Con razón, sin embargo, celebran los pueblos cristianos la
solemnidad de la Iglesia madre, ya que son conscientes de que por ella han
renacido espiritualmente. En efecto, nosotros, que por nuestro primer
nacimiento fuimos objeto de la ira de Dios, por el segundo hemos llegado a ser
objeto de su misericordia. El primer nacimiento fue para muerte; el segundo nos
restituyó a la vida.
Todos nosotros, amadísimos, antes del bautismo fuimos lugar en donde habitaba
el demonio; después del bautismo nos convertimos en templos de Cristo. Y, si
pensamos con atención en lo que atañe a la salvación de nuestras almas, tomamos
conciencia de nuestra condición de templos verdaderos y vivos de Dios. Dios
habita no sólo en templos levantados por los hombres ni en casas hechas de
piedra y de madera, sino principalmente en el alma hecha a imagen de Dios y
construida por él mismo, que es su arquitecto. Por esto dice el apóstol Pablo:
El templo de Dios es santo: ese templo sois vosotros.
Y, ya que Cristo, con su venida, arrojó de nuestros corazones al demonio para
prepararse un templo en nosotros, esforcémonos al máximo, con su ayuda, para
que Cristo no sea deshonrado en nosotros por nuestras malas obras. Porque todo
el que obra mal deshonra a Cristo. Como antes he dicho, antes de que Cristo nos
redimiera éramos casa del demonio; después hemos llegado a ser casa de Dios, ya
que Dios se ha dignado hacer de nosotros una casa para sí.
Por esto, nosotros, carísimos, si queremos celebrar con alegría la dedicación
del templo, no debemos destruir en nosotros, con nuestras malas obras, el
templo vivo de Dios. Lo diré de una manera inteligible para todos: debemos
disponer nuestras almas del mismo modo como deseamos encontrar dispuesta la
iglesia cuando venimos a ella.
¿Deseas encontrar limpia la basílica? Pues no ensucies tu alma con el pecado.
Si deseas que la basílica esté bien iluminada, Dios desea también que tu alma
no esté en tinieblas, sino que sea verdad lo que dice el Señor: que brille en
nosotros la luz de las buenas obras y sea glorificado aquel que está en los
cielos. Del mismo modo que tú entras en esta iglesia, así quiere Dios entrar en
tu alma, como tiene prometido: Habitaré en medio de ellos y andaré entre ellos.
RESPONSORIO Cf. Ez 47,
1. 9
R. Vi que debajo del umbral del templo salía agua, la cual se deslizaba
hacia el lado derecho, aleluya; y todos aquellos a quienes llegó esta
agua * tuvieron
vida abundante y cantaban: «Aleluya, aleluya.»
V. En la dedicación del templo el pueblo entonaba alabanzas, y resonaba en
su boca un bello canto.
R. Tuvieron vida abundante y cantaban: «Aleluya, aleluya.»
Lecturas
del Dedicación de la Basílica de Letrán
Evangelio
Lectura del
santo evangelio según san Juan (2,13-22):
13 Se acercaba la Pascua de los judíos y Jesús subió a
Jerusalén.
14
Y encontró en el Templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los
cambistas en sus puestos.
15
Haciendo un látigo con cuerdas, echó a todos fuera del Templo, con las ovejas y
los bueyes; desparramó el dinero de los cambistas y les volcó las mesas;
16
y dijo a los que vendían palomas: «Quitad esto de aquí. No hagáis de la Casa de
mi Padre una casa de mercado.»
17
Sus discípulos se acordaron de que estaba escrito: = El celo por tu Casa me
devorará. =
18
Los judíos entonces le replicaron diciéndole: «Qué señal nos muestras para
obrar así?»
19
Jesús les respondió: «Destruid este Santuario y en tres días lo levantaré.»
20
Los judíos le contestaron: «Cuarenta y seis años se han tardado en construir
este Santuario, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?»
21 Pero él hablaba del Santuario de su cuerpo.
22
Cuando resucitó, pues, de entre los muertos, se acordaron sus discípulos de que
había dicho eso, y creyeron en la Escritura y en las palabras que había dicho
Jesús.
Palabra del Señor
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. «Zaqueo, baja en seguida, porque hoy
tengo que alojarme en tu casa.» Él bajó en seguida, y lo recibió muy contento.
«Hoy Dios ha dado la salvación a esta casa.» Aleluya.
Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU
PRECURSOR Lc 1, 68-79
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. «Zaqueo, baja en seguida, porque hoy tengo que alojarme en tu casa.» Él
bajó en seguida, y lo recibió muy contento. «Hoy Dios ha dado la salvación a
esta casa.» Aleluya.
PRECES
Como piedras vivas, edificadas sobre
Cristo, la piedra escogida, oremos al Padre todopoderoso por su Iglesia amada,
y confesemos nuestra fe en ella diciendo:
Ésta es la casa de Dios y la puerta del cielo.
Padre del cielo, tú que eres el labrador de la vid, guarda, purifica y
acrecienta tu viña,
haciendo que sus sarmientos llenen toda la tierra.
Pastor eterno, protege y acrecienta tu rebaño,
y haz que todas las ovejas se reúnan en un solo redil bajo el cayado del único
pastor, Jesucristo, tu Hijo.
Sembrador todopoderoso, siembra la Palabra en tu campo,
y haz que dé frutos del ciento por uno para la vida eterna.
Arquitecto prudente, santifica tu familia, que es la Iglesia,
y haz que aparezca ante el mundo como ciudad celestial, esposa sin tacha y
Jerusalén del cielo.
Se pueden añadir algunas intenciones
libres
Terminemos nuestra oración con las palabras que Cristo nos enseñó:
Padre nuestro...
ORACION
Señor, tú que con piedras vivas y
elegidas edificas el templo eterno de tu gloria: acrecienta los dones que el
Espíritu ha dado a la Iglesia para que tu pueblo fiel, creciendo como cuerpo de
Cristo, llegue a ser la nueva y definitiva Jerusalén. Por nuestro Señor
Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y
es Dios, por los siglos de los siglos. Amén
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo
mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
VÍSPERAS
(Oración de la tarde)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al
Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
Himno: ALTA CIUDAD DE PIEDRAS VIVAS.
Alta ciudad de piedras vivas,
Jerusalén;
visión de paz y cielos nuevos,
ciudad del Rey.
Tus puertas se abren jubilosas,
visión de paz,
y penetran los ríos de tus santos
hasta el altar.
Baluartes y murallas de oro,
Jerusalén;
tus calles, gemas y zafiros,
ciudad del Rey.
Jerusalén, Iglesia viva
de eternidad;
hacia ti caminan los hombres,
sin descansar.
Alta ciudad del Cristo vivo,
que es nuestro hogar,
al que volveremos, ya cansados
de caminar.
Cielos nuevos y tierra nueva,
Jerusalén;
morada de Dios Trino y Uno.
Amén, amén.
SALMODIA
Ant 1. El Altísimo consagra su morada; teniendo
a Dios en medio, no vacila.
Salmo 45 - DIOS, REFUGIO Y FORTALEZA DE SU
PUEBLO
Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza,
poderoso defensor en el peligro.
Por eso no tememos aunque tiemble la tierra
y los montes se desplomen en el mar.
Que hiervan y bramen sus olas,
que sacudan a los montes con su furia:
El Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.
El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios,
el Altísimo consagra su morada.
Teniendo a Dios en medio, no vacila;
Dios la socorre al despuntar la aurora.
Los pueblos se amotinan, los reyes se rebelan;
pero él lanza su trueno y se tambalea la tierra.
El Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.
Venid a ver las obras del Señor,
las maravillas que hace en la tierra:
Pone fin a la guerra hasta el extremo del orbe,
rompe los arcos, quiebra las lanzas,
prende fuego a los escudos.
«Rendíos, reconoced que yo soy Dios:
más alto que los pueblos, más alto que la tierra.»
El Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El Altísimo consagra su morada; teniendo a Dios en medio, no vacila.
Ant 2. Vamos alegres a la casa del Señor.
Salmo 121 LA CIUDAD SANTA DE JERUSALÉN
¡Qué alegría cuando me dijeron:
«Vamos a la casa del Señor»!
Ya están pisando nuestros pies
tus umbrales, Jerusalén.
Jerusalén está fundada
como ciudad bien compacta.
Allá suben las tribus,
las tribus del Señor,
según la costumbre de Israel,
a celebrar el nombre del Señor;
en ella están los tribunales de justicia
en el palacio de David.
Desead la paz a Jerusalén:
«Vivan seguros los que te aman,
haya paz dentro de tus muros,
seguridad en tus palacios.»
Por mis hermanos y compañeros,
voy a decir: «La paz contigo.»
Por la casa del Señor, nuestro Dios,
te deseo todo bien.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Vamos alegres a la casa del Señor.
Ant 3. Alabad al Señor, nuestro Dios, todos sus santos.
Cántico: LAS BODAS DEL CORDERO - Cf. Ap
19,1-2, 5-7
El cántico siguiente se dice con todos
los Aleluya intercalados cuando el oficio es cantado. Cuando el Oficio se dice
sin canto es suficiente decir el Aleluya sólo al principio y al final de cada estrofa.
Aleluya.
La salvación y la gloria y el poder son de nuestro Dios
(R. Aleluya)
porque sus juicios son verdaderos y justos.
R. Aleluya, (aleluya).
Aleluya.
Alabad al Señor sus siervos todos.
(R. Aleluya)
Los que le teméis, pequeños y grandes.
R. Aleluya, (aleluya).
Aleluya.
Porque reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo.
(R. Aleluya)
Alegrémonos y gocemos y démosle gracias.
R. Aleluya, (aleluya).
Aleluya.
Llegó la boda del cordero.
(R. Aleluya)
Su esposa se ha embellecido.
R. Aleluya, (aleluya).
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Alabad al Señor, nuestro Dios, todos sus santos.
LECTURA BREVE Ap 21, 2-3.
22. 27
Vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo, enviada por
Dios, arreglada como una novia que se adorna para su esposo. Y escuché una voz
potente que decía desde el trono: «Ésta es la morada de Dios con los hombres, y
acampará entre ellos. Ellos serán su pueblo y Dios estará con ellos.» Pero no
vi santuario alguno en ella; porque el Señor, Dios todopoderoso, y el Cordero,
es su santuario. Nada profano entrará en ella, ni los que cometen abominación y
mentira, sino solamente los inscritos en el libro de la vida del Cordero.
RESPONSORIO BREVE
V. Dichosos, Señor, los que habitan en tu
casa.
R. Dichosos, Señor, los que habitan en tu casa.
V. Alabándote siempre.
R. En tu casa.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Dichosos, Señor, los que habitan en tu casa.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Santificó el Señor su tabernáculo,
porque ésta es la casa de Dios, donde se invoca su nombre, del cual está
escrito: «Mi nombre habitará allí», dice el Señor.
Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL
SEÑOR Lc 1, 46-55
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Santificó el Señor su tabernáculo, porque ésta es la casa de Dios, donde
se invoca su nombre, del cual está escrito: «Mi nombre habitará allí», dice el
Señor.
PRECES
Oremos, hermanos, a nuestro Salvador,
que dio su vida para reunir a los hijos de Dios dispersos, y digámosle:
Acuérdate, Señor, de tu Iglesia.
Señor Jesús, que cimentaste tu casa en la roca,
confirma y robustece la fe y la esperanza de tu Iglesia.
Señor Jesús, de cuyo costado salió sangre y agua,
renueva la Iglesia con los sacramentos de la nueva y eterna alianza.
Señor Jesús, que estás en medio de los que se reúnen en tu nombre,
atiende la oración unánime de tu Iglesia congregada.
Señor Jesús, que con el Padre haces morada en los que te aman,
perfecciona a tu Iglesia por la caridad.
Se pueden añadir algunas intenciones
libres
Señor Jesús, que no echas fuera a ninguno de los que vienen a ti,
acoge a todos los difuntos en la mansión del Padre.
Terminemos nuestra oración con las palabras que Cristo nos enseñó:
Padre nuestro...
ORACION
Señor, tú que con piedras vivas y
elegidas edificas el templo eterno de tu gloria: acrecienta los dones que el
Espíritu ha dado a la Iglesia para que tu pueblo fiel, creciendo como cuerpo de
Cristo, llegue a ser la nueva y definitiva Jerusalén. Por nuestro Señor
Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y
es Dios, por los siglos de los siglos. Amén
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo
mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAS LECTURAS DEL SABADO 9 DE NOVIEMBRE 2024
*Lecturas del Dedicación de la Basílica de Letrán*
Sábado, 9 de noviembre de 2024
Primera
lectura
Lectura
de la profecía de Ezequiel (47,1-2.8-9.12):
En aquellos días, el ángel me hizo volver a la entrada del templo. Del zaguán
del templo manaba agua hacia levante –el templo miraba a levante–. El agua iba
bajando por el lado derecho del templo, al mediodía del altar. Me sacó por la
puerta septentrional y me llevó a la puerta exterior que mira a levante. El
agua iba corriendo por el lado derecho.
Me dijo: «Estas aguas fluyen hacia la comarca levantina, bajarán hasta la
estepa, desembocarán en el mar de las aguas salobres, y lo sanearán. Todos los
seres vivos que bullan allí donde desemboque la corriente, tendrán vida; y
habrá peces en abundancia. Al desembocar allí estas aguas, quedará saneado el
mar y habrá vida dondequiera que llegue la corriente. A la vera del río, en sus
dos riberas, crecerán toda clase de frutales; no se marchitarán sus hojas ni
sus frutos se acabarán; darán cosecha nueva cada luna, porque los riegan aguas
que manan del santuario; su fruto será comestible y sus hojas medicinales.»
Palabra de Dios
Salmo
Sal
45,2-3.5-6.8-9
R/. El
correr de las acequias alegra la ciudad de Dios,
el Altísimo consagra su morada
Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza,
poderoso defensor en el peligro.
Por eso no tememos aunque tiemble la tierra,
y los montes se desplomen en el mar. R/.
El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios,
el Altísimo consagra su morada.
Teniendo a Dios en medio, no vacila;
Dios la socorre al despuntar la aurora. R/.
El Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.
Venid a ver las obras del Señor,
las maravillas que hace en la tierra:
pone fin a la guerra hasta el extremo del orbe. R/.
Segunda
lectura
Lectura
de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (3,9c-11.16-17):
Sois edificio de Dios. Conforme al don que Dios me ha dado, yo, como hábil
arquitecto, coloqué el cimiento, otro levanta el edificio. Mire cada uno cómo
construye. Nadie puede poner otro cimiento fuera del ya puesto, que es
Jesucristo. ¿No sabéis que sois templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita
en vosotros? Si alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él;
porque el templo de Dios es santo: ese templo sois vosotros.
Palabra de Dios
*Lecturas del Dedicación de la Basílica de Letrán*
Sábado, 9 de noviembre de 2024
Evangelio
*Lectura
del santo evangelio según san Juan (2,13-22)*
Se acercaba la Pascua de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén.
Y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los
cambistas sentados; y, haciendo un azote de cordeles, los echó a todos del
templo, ovejas y bueyes; y a los cambistas les esparció las monedas y les volcó
las mesas; y a los que vendían palomas les dijo: «Quitad esto de aquí; no
convirtáis en un mercado la casa de mi Padre.»
Sus discípulos se acordaron de lo que está escrito: «El celo de tu casa me
devora.»
Entonces intervinieron los judíos y le preguntaron: «¿Qué signos nos muestras
para obrar así?»
Jesús contestó: «Destruid este templo, y en tres días lo levantaré.»
Los judíos replicaron: «Cuarenta y seis años ha costado construir este templo,
¿y tú lo vas a levantar en tres días?»
Pero él hablaba del templo de su cuerpo. Y, cuando resucitó de entre los
muertos, los discípulos se acordaron de que lo había dicho, y dieron fe a la
Escritura y a la palabra que había dicho Jesús.
Palabra del Señor
*Que la
Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*
(Pero él hablaba del templo de su cuerpo).
*Las palabras del Señor me están
ayudado, me estuvo bien el sufrir, porque así estoy aprendiendo a obedecer, he
podido experimentar victorias frente a esos enemigos de mi cuerpo, que buscan
mi muerte. No siento vergüenza de decir cómo era mi vida antes de encontrarme
con el Señor, porque su amor esta sobre mí. El Señor me quiere ayudar a
entender que mi cuerpo está diseñado para que: El amor y el Espíritu Santo
pueda habitar dentro mí*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
jueves, 7 de noviembre de 2024
LUCAS 16,1-8 CICLO B
*Lecturas del Viernes de la 31ª semana del Tiempo
Ordinario*
Viernes, 8 de noviembre de 2024
Evangelio
*Lectura
del santo evangelio según san Lucas (16,1-8)*
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Un hombre rico tenía un
administrador y le llegó la denuncia de que derrochaba sus bienes. Entonces lo
llamó y le dijo: "¿Qué es eso que me cuentan de ti? Entrégame el balance
de tu gestión, porque quedas despedido." El administrador se puso a echar
sus cálculos: "¿Qué voy a hacer ahora que mi amo me quita el empleo? Para
cavar no tengo fuerzas; mendigar me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer para
que, cuando me echen de la administración, encuentre quien me reciba en su
casa." Fue llamando uno a uno a los deudores de su amo y dijo al primero:
"¿Cuánto debes a mi amo?" Éste respondió: "Cien barriles de
aceite." Él le dijo: "Aquí está tu recibo; aprisa, siéntate y escribe
cincuenta." Luego dijo a otro: "Y tú, ¿cuánto debes?" Él
contestó: "Cien fanegas de trigo." Le dijo: "Aquí está tu
recibo, escribe ochenta." Y el amo felicitó al administrador injusto, por
la astucia con que había procedido. Ciertamente, los hijos de este mundo son
más astutos con su gente que los hijos de la luz.»
Palabra del Señor
*Que la
Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*
(«Los que pertenecen a este mundo son más hábiles en sus
negocios que los que pertenecen a la luz»).
*Cuando utilizamos la astucia mal intencionada,
siempre lleva como amigo al maligno que busca como fingir, mentir, engañar,
para logran nuestro beneficio personal. Es muy distinto cuando usamos la astucia
para vivir como hijos de la luz. Como hijos de la luz que somos, iluminados por
la palabra de Dios, motivado por su Hijo Jesucristo, guiados por la gracia del Espíritu
Santo. Tenemos un llamado especial de vivir en el amor, la caridad y la
justicia entre las personas, especialmente con los pobres, los enfermos, los
ancianos, y todos aquellos que a través de nosotros le debe llegar la palabra
de Dios. Somos hijos de la luz significa que todos los días tenemos que rechazar
el poder de nuestro enemigo el diablo, y elegir seguir nuestra vida, bajo la
luz de nuestro hermano y amado Cristo Jesús, para sigua que siga brillando la
luz del evangelio*
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAS LAUDES Y LAS VISPERAS DEL VIERNES 8
*LAS LAUDES Y
LAS VISPERAS*
Abre, Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de
todos los pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y
enciende mi sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar este
Oficio, y merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por
Cristo nuestro Señor. Amén
VIERNES SEMANA III
LAUDES
(Oración de la mañana)
INVITATORIO
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza
Ant. Dad gracias al Señor, porque es eterna su misericordia.
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Dad gracias al Señor, porque es eterna su misericordia.
Himno: CREADOR SEMPITERNO DE LAS COSAS.
Creador sempiterno de las cosas,
que gobiernas las noches y los días,
y, alternando la luz y las tinieblas,
alivias el cansancio de la vida.
Pon tus ojos, Señor, en quien vacila,
que a todos corrija tu mirada:
con ella sostendrás a quien tropieza
y harás que pague su delito en lágrimas.
Alumbra con tu luz nuestros sentidos,
desvanece el sopor de nuestras mentes,
y sé el primero a quien, agradecidas,
se eleven nuestras voces cuando suenen.
Glorificado sea el Padre eterno,
así como su Hijo Jesucristo,
y así como el Espíritu Paráclito,
ahora y por los siglos de los siglos. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Contra ti, contra ti solo pequé, Señor;
ten misericordia de mí.
Salmo 50 - CONFESIÓN DEL PECADOR
ARREPENTIDO
Misericordia, Dios mío, por tu bondad;
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado.
Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti solo pequé,
cometí la maldad que aborreces.
En la sentencia tendrás razón,
en el juicio brillará tu rectitud.
Mira, que en la culpa nací,
pecador me concibió mi madre.
Te gusta un corazón sincero,
y en mi interior me inculcas sabiduría.
Rocíame con el hisopo: quedaré limpio;
lávame: quedaré más blanco que la nieve.
Hazme oír el gozo y la alegría,
que se alegren los huesos quebrantados.
Aparta de mi pecado tu vista,
borra en mí toda culpa.
¡Oh Dios!, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu.
Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso:
enseñaré a los malvados tus caminos,
los pecadores volverán a ti.
Líbrame de la sangre, ¡oh Dios,
Dios, Salvador mío!,
y cantará mi lengua tu justicia.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza.
Los sacrificios no te satisfacen;
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado:
un corazón quebrantado y humillado
tú no lo desprecias.
Señor, por tu bondad, favorece a Sión,
reconstruye las murallas de Jerusalén:
entonces aceptarás los sacrificios rituales,
ofrendas y holocaustos,
sobre tu altar se inmolarán novillos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Contra ti, contra ti solo pequé, Señor; ten misericordia de mí.
Ant 2. Reconocemos, Señor, nuestra impiedad; hemos pecado contra ti.
Cántico: LAMENTACIÓN DEL PUEBLO EN TIEMPO
DE HAMBRE Y DE GUERRA - Jr 14,17-21
Mis ojos se deshacen en lágrimas,
día y noche no cesan:
por la terrible desgracia de la doncella de mi pueblo,
una herida de fuertes dolores.
Salgo al campo: muertos a espada;
entro en la ciudad: desfallecidos de hambre;
tanto el profeta como el sacerdote
vagan sin sentido por el país.
¿Por qué has rechazado del todo a Judá?
¿tiene asco tu garganta de Sión?
¿Por que nos has herido sin remedio?
Se espera la paz, y no hay bienestar,
al tiempo de la cura sucede la turbación.
Señor, reconocemos nuestra impiedad,
la culpa de nuestros padres,
porque pecamos contra ti.
No nos rechaces, por tu nombre,
no desprestigies tu trono glorioso;
recuerda y no rompas tu alianza con nosotros.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Reconocemos, Señor, nuestra impiedad; hemos pecado contra ti.
Ant 3. El Señor es Dios y nosotros somos su pueblo y ovejas de su rebaño.
Salmo 99 - ALEGRÍA DE LOS QUE ENTRAN EN EL
TEMPLO.
Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en su presencia con aclamaciones.
Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño.
Entrad por sus puertas con acción de gracias,
por sus atrios con himnos,
dándole gracias y bendiciendo su nombre:
«El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades.»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El Señor es Dios y nosotros somos su pueblo y ovejas de su rebaño.
LECTURA BREVE 2Co 12,
9b-10
Muy a gusto presumo de mis debilidades, porque así residirá en mí la fuerza de
Cristo. Por eso vivo contento en medio de mis debilidades, de los insultos, las
privaciones, las persecuciones y las dificultades sufridas por Cristo. Porque
cuando soy débil, entonces soy fuerte.
RESPONSORIO BREVE
V. En la mañana hazme escuchar tu gracia.
R. En la mañana hazme escuchar tu gracia.
V. Indícame el camino que he de seguir.
R. Hazme escuchar tu gracia.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. En la mañana hazme escuchar tu gracia.
V. El Señor nos instruirá en sus caminos.
R. Y marcharemos por sus sendas.
PRIMERA LECTURA
Del libro
de la Sabiduría 16, 2b-13. 20-26
BENEFICIOS
QUE DIOS HACE A SU PUEBLO
Favoreciste
a tu pueblo y, para satisfacer su apetito, les proporcionaste codornices,
manjar desusado; así, mientras los egipcios, hambrientos, perdían el apetito
natural, asqueados por los bichos que les habías enviado, tus hijos, después de
pasar un poco de necesidad, se repartían un manjar desusado. Pues era justo que
a los opresores les sobreviniera una necesidad sin salida, y a aquéllos se les
mostrara sólo cómo eran torturados sus enemigos.
Pues cuando les sobrevino la terrible furia de las fieras y perecían mordidos
por serpientes tortuosas, tu ira no duró hasta el final; para que
escarmentaran, se les asustó un poco, pero tenían un emblema de salud como
recordatorio del mandato de tu ley; en efecto, el que se volvía hacia él sanaba
no en virtud de lo que veía, sino gracias a ti, Salvador de todos. Así
convenciste a nuestros enemigos de que eres tú quien libra de todo mal; a ellos
los mataron a picaduras alacranes y moscas, sin que hubiera remedio para sus
vidas, porque tenían merecido este castigo; a tus hijos, en cambio, ni los
dientes de culebras venenosas les pudieron, pues acudió a curarlos tu
misericordia.
Los aguijonazos les recordaban tus oráculos -y en seguida sanaban-, para que no
cayeran en profundo olvido y se quedaran sin experimentar tu acción benéfica.
Porque no los curó hierba ni emplasto, sino tu palabra, Señor, que lo sana
todo. Porque tú tienes poder sobre la vida y la muerte, llevas a las puertas
del infierno y haces regresar.
Alimentaste a tu pueblo con manjar de ángeles, les enviaste desde el cielo un
pan ya preparado, que podía brindar todas las delicias y satisfacer todos los
gustos; este sustento tuyo demostraba a tus hijos tu dulzura, pues servía al
deseo de quien lo tomaba y se convertía en lo que uno quería. Nieve y hielo
aguantaban el fuego sin derretirse, para que se supiera que el fuego -ardiendo
en medio de la granizada y centelleando entre los chubascos- aniquilaba los
frutos de los enemigos; pero el mismo, en otra ocasión, se olvidó de su propia
virtud, para que los justos se alimentaran.
Porque la creación, sirviéndote a ti, su hacedor, se tensa para castigar a los
malvados y se distiende para beneficiar a los que confían en ti. Por eso,
también entonces, tomando todas las formas, estaba al servicio de tu
generosidad, que da alimento a todos, a voluntad de los necesitados, para que
aprendieran tus hijos queridos, Señor, que no alimenta al hombre la variedad de
frutos, sino que es tu palabra quien mantiene a los que creen en ti.
RESPONSORIO
Sb 16, 20; Jn 6, 59
R. Alimentaste a tu pueblo con manjar de ángeles, les enviaste desde el
cielo un pan ya preparado, * pan que podía brindar todas las delicias y
satisfacer todos los gustos.
V. Este es el pan que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá
para siempre.
R. Pan que podía brindar todas las delicias y satisfacer todos los gustos.
SEGUNDA
LECTURA
De las
Disertaciones de san Gregorio de Nacianzo, obispo
(Disertación 7, en honor de su hermano Cesáreo, 23-24: PG 35, 786-787)
SANTA Y PIADOSA
ES LA IDEA DE ORAR EN FAVOR DE LOS DIFUNTOS
¿Qué es
el hombre, para que te acuerdes de él? Un gran misterio me envuelve y me
penetra. Pequeño soy y, al mismo tiempo, grande, exiguo y sublime, mortal e
inmortal, terreno y celeste. Con Cristo soy sepultado y con Cristo debo
resucitar; estoy llamado a ser coheredero de Cristo e hijo de Dios; llegaré
incluso a ser Dios mismo.
Esto es lo que significa nuestro gran misterio; esto lo que Dios nos ha
concedido, y para que nosotros lo alcancemos quiso hacerse hombre; quiso ser
pobre, para levantar así la carne postrada y dar la incolumidad al hombre que
él mismo había creado a su imagen; así todos nosotros lleguamos a ser uno en
Cristo, pues él ha querido que todos nosotros lleguemos a ser aquello mismo que
él es con toda perfección; así entre nosotros ya no hay judío ni gentil, no hay
esclavo ni libre, no hay varón ni mujer, es decir, no queda ya ningún residuo
ni discriminación de la carne, sino que brilla sólo en nosotros la imagen de
Dios, por quien y para quien hemos sido creados y a cuya semejanza estamos
plasmados y hechos, para que nos reconozcamos siempre como hechura suya.
¡Ojalá alcancemos un día aquello que esperamos de la gran munificencia y
benignidad de nuestro Dios! Él pide cosas insignificantes y promete en cambio
grandes dones, tanto en este mundo como en el futuro, a quienes lo aman
sinceramente. Sufrámoslo, pues, todo por él y aguantémoslo todo esperando en
él; démosle gracias por todo (él sabe ciertamente que con frecuencia nuestros
sufrimientos son un instrumento de salvación); encomendémosle nuestras vidas y
las de aquellos que, habiendo vivido en otro tiempo con nosotros, nos han
precedido ya en la morada eterna.
¡Señor y hacedor de todo y especialmente del ser humano! ¡Dios, Padre y guía de
los hombres que creaste! ¡Árbitro de la vida y de la muerte! ¡Guardián y
bienhechor de nuestras almas! ¡Tú que lo realizas todo en su momento oportuno
y, por tu Verbo, vas llevando a su fin todas las cosas según la sublimidad de
aquella sabiduría tuya que todo lo sabe y todo lo penetra! Te pedimos que
recibas ahora en tu reino a Cesáreo, que como primicia de nuestra comunidad ha
ido ya hacia ti.
Dígnate también, Señor, velar por nuestra vida, mientras moramos en este mundo,
y, cuando nos llegue el momento de dejarlo, haz que lleguemos a ti preparados
por el temor que tuvimos de ofenderte, aunque no ciertamente poseídos de
terror. No permitas, Señor, que en la hora de nuestra muerte, desesperados y
sin acordarnos de ti, nos sintamos como arrancados y expulsados de este mundo,
como suele acontecer con los hombres que viven entregados a los placeres de
esta vida, sino que, por el contrario, alegres y bien dispuestos, lleguemos a
la vida eterna y feliz, en Cristo Jesús Señor nuestro, a quien sea la gloria por
los siglos de los siglos. Amén.
RESPONSORIO
R. Te
rogamos, Señor Dios nuestro, que acojas benignamente a nuestros hermanos
difuntos, por quienes derramaste tu sangre; * recuerda que somos polvo, y que el
hombre es como el heno y como la flor del campo.
V. ¡Señor misericordioso, clemente y benigno!
R. Recuerda que somos polvo, y que el hombre es como el heno y como la flor
del campo.
Evangelio
Lectura del santo evangelio según san
Lucas (16,1-8):
1 Decía también a sus discípulos: «Era un hombre rico que
tenía un administrador a quien acusaron ante él de malbaratar su hacienda;
2 le llamó y le
dijo: "¿Qué oigo decir de ti? Dame cuenta de tu administración, porque ya
no podrás seguir administrando."
3 Se dijo a sí mismo
el administrador: "¿Qué haré, pues mi señor me quita la administración?
Cavar, no puedo; mendigar, me da vergüenza.
4 Ya sé lo que voy a
hacer, para que cuando sea removido de la administración me reciban en sus
casas."
5 «Y convocando uno
por uno a los deudores de su señor, dijo al primero: "¿Cuánto debes a mi
señor?"
6 Respondió:
"Cien medidas de aceite." El le dijo: "Toma tu recibo, siéntate
en seguida y escribe cincuenta."
7 Después dijo a
otro: "Tú, ¿cuánto debes?" Contestó: "Cien cargas de
trigo." Dícele: "Toma tu recibo y escribe ochenta."
8 «El señor alabó al
administrador injusto porque había obrado astutamente, pues los hijos de este
mundo son más astutos con los de su generación que los hijos de la luz.
Palabra del Señor
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. El Señor ha visitado y redimido a su
pueblo.
Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU
PRECURSOR Lc 1, 68-79
+Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El Señor ha visitado y redimido a su pueblo.
PRECES
Invoquemos a Cristo, que nació, murió y
resucitó por su pueblo, diciendo:
Salva, Señor, al pueblo que redimiste con tu sangre.
Te bendecimos, Señor, a ti que por nosotros aceptaste el suplicio de la cruz:
mira con bondad a tu familia santa, redimida con tu sangre.
Tú que prometiste a los que en ti creyeran que manarían de su interior
torrentes de agua viva,
derrama tu Espíritu sobre todos los hombres.
Tú que enviaste a los discípulos a predicar el Evangelio,
haz que los cristianos anuncien tu palabra con fidelidad.
A los enfermos y a todos los que has asociado a los sufrimientos de tu pasión,
concédeles fortaleza y paciencia.
Se pueden añadir algunas intenciones
libres
Llenos del Espíritu de Jesucristo, acudamos a nuestro Padre común, diciendo:
Padre nuestro...
ORACION
Ilumina, Señor, nuestros corazones y
fortalece nuestras voluntades, para que sigamos siempre el camino de tus
mandatos, reconociéndote como nuestro guía y maestro. Por nuestro Señor Jesucristo,
tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios,
por los siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo
mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
VÍSPERAS
(Oración de la tarde)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al
Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
Himno: YO HE SENTIDO, SEÑOR, TU VOZ AMANTE
Yo he sentido, Señor, tu voz amante,
en el misterio de las noches bellas,
y en el suave temblor de las estrellas
la armonía gocé de tu semblante.
No me llegó tu acento amenazante
entre el fragor de trueno y de centellas;
al ánima llamaron tus querellas
como el tenue vagido de un infante.
¿Por qué no obedecí cuando te oía?
¿Quién me hizo abandonar tu franca vía
y hundirme en las tinieblas del vacío?
Haz, mi dulce Señor, que en la serena
noche vuelva a escuchar tu cantilena;
¡ya no seré cobarde, Padre mío! Amén.
SALMODIA
Ant 1. El Señor es grande, nuestro dueño más
que todos los dioses.
Salmo 134 I - HIMNO A DIOS POR SUS
MARAVILLAS
Alabad el nombre del Señor,
alabadlo, siervos del Señor,
que estáis en la casa del Señor,
en los atrios de la casa de nuestro Dios.
Alabad al Señor porque es bueno,
tañed para su nombre, que es amable.
Porque él se escogió a Jacob,
a Israel en posesión suya.
Yo sé que el Señor es grande,
nuestro dueño más que todos los dioses.
El Señor todo lo que quiere lo hace:
en el cielo y en la tierra,
en los mares y en los océanos.
Hace subir las nubes desde el horizonte,
con los relámpagos desata la lluvia,
suelta a los vientos de sus silos.
Él hirió a los primogénitos de Egipto,
desde los hombres hasta los animales.
Envió signos y prodigios
-en medio de ti, Egipto-
contra el Faraón y sus ministros.
Hirió de muerte a pueblos numerosos,
mató a reyes poderosos:
a Sijón, rey de los amorreos;
a Hog, rey de Basán,
y a todos los reyes de Canaán.
Y dio su tierra en heredad,
en heredad a Israel, su pueblo.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El Señor es grande, nuestro dueño más que todos los dioses.
Ant 2. Casa de Israel, bendice al Señor; tañed para su nombre, que es amable.
Salmo 134 II.
Señor, tu nombre es eterno;
Señor, tu recuerdo de edad en edad.
Porque el Señor gobierna a su pueblo
y se compadece de sus siervos.
Los ídolos de los gentiles son oro y plata,
hechura de manos humanas:
tienen boca y no hablan,
tienen ojos y no ven,
tienen orejas y no oyen,
no hay aliento en sus bocas.
Sean lo mismo los que los hacen,
cuantos confían en ellos.
Casa de Israel, bendice al Señor;
casa de Aarón, bendice al Señor;
casa de Leví, bendice al Señor;
fieles del Señor, bendecid al Señor.
Bendito en Sión el Señor,
que habita en Jerusalén.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Casa de Israel, bendice al Señor; tañed para su nombre, que es amable.
Ant 3. Vendrán todas las naciones y se postrarán en tu acatamiento, Señor.
Cántico: CANTO DE LOS VENCEDORES Ap 15,
3-4
Grandes y maravillosas son tus obras,
Señor, Dios omnipotente,
justos y verdaderos tus caminos,
¡oh Rey de los siglos!
¿Quién no temerá, Señor,
y glorificará tu nombre?
Porque tú solo eres santo,
porque vendrán todas las naciones
y se postrarán en tu acatamiento,
porque tus juicios se hicieron manifiestos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Vendrán todas las naciones y se postrarán en tu acatamiento, Señor.
LECTURA BREVE St 1, 2-4
Hermanos míos, si estáis sometidos a tentaciones diversas, consideradlo como
una alegría, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce constancia. Pero
haced que la constancia dé un resultado perfecto, para que seáis perfectos e
íntegros, sin defectos en nada.
RESPONSORIO BREVE
V. Cristo nos ama y nos ha absuelto por la
virtud de su sangre.
R. Cristo nos ama y nos ha absuelto por la virtud de su sangre.
V. Y ha hecho de nosotros reino y sacerdotes para el Dios y Padre suyo.
R. Por la virtud de su sangre.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Cristo nos ama y nos ha absuelto por la virtud de su sangre.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. El Señor nos auxilia a nosotros, sus
siervos, acordándose de su misericordia.
Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL
SEÑOR Lc 1, 46-55
+Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El Señor nos auxilia a nosotros, sus siervos, acordándose de su
misericordia.
PRECES
Invoquemos al Hijo de Dios, a quien el
Padre entregó por nuestras faltas y lo resucitó para nuestra justificación,
diciendo:
Señor, ten piedad.
Escucha, Señor, nuestras súplicas, perdona los pecados de los que se confiesen
culpables
y en tu bondad otórganos el perdón y la paz.
Tú que, por medio del Apóstol nos has enseñado que donde se multiplicó el
pecado sobreabundó mucho más la gracia,
perdona con largueza nuestros muchos pecados.
Hemos pecado mucho, Señor, pero confiamos en tu misericordia infinita;
vuélvete a nosotros para que podamos convertirnos a ti.
Salva a tu pueblo de sus pecados, Señor,
y sé benévolo con nosotros.
Se pueden añadir algunas intenciones
libres
Tú que abriste las puertas del paraíso al buen ladrón,
ábrelas también para nuestros hermanos difuntos.
Reconociendo que nuestra fuerza para no caer en la tentación se halla en Dios,
digamos confiadamente:
Padre nuestro...
ORACION
Señor, Padre santo, que quisiste que tu
Hijo fuese el precio de nuestro rescate, haz que vivamos de tal manera que,
tomando parte en los padecimientos de Cristo, nos gocemos también en la
revelación de su gloria. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y
reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los
siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo
mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.






