Musica Para el Alma
sábado, 25 de mayo de 2024
MATEO 28,16-20 CICLO B
*Santísima Trinidad*
*Domingo, 26 de
mayo de 2024*
Evangelio
*Evangelio:
Mt 28,16-20*
En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a
Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Al verlo, ellos se postraron,
pero algunos vacilaban. Acercándose a ellos, Jesús les dijo: «Se me ha dado pleno
poder en el cielo y en la tierra. Id y haced discípulos de todos los pueblos,
bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; y
enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con
vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.»
Palabra
del Señor
*Que la
Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*
(Id
y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y
del Hijo y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo lo que os he
mandado.):
*El Señor en esta palabra
nos invita a que podamos recordar que tenemos un encuentro, y es un encuentro
donde tenemos que salir de nosotros e ir a su encuentro, para hacernos discípulos,
nos recuerda el bautismo, donde como bautizados pertenecemos a él, a su pueblo.
El Señor es un gran maestro y entiende que lo que hemos aprendido de él,
tenemos que utilizarlo para ganar corazones para él. Tenemos que recordar que
somos la carta de presentación del Señor en esta tierra, para mostrar y enseñar
que el amor es posible, que en esta vida podemos ser con capacidad de amar y logran
que otros crean en una vida basada en el amor a Dios y a los demás. No debemos
tener miedo porque el Señor, estará con nosotros todos los días, hasta el fin
del mundo*
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAS LAUDES DE LA SANTISIMA TRINIDAD
*LAS LAUDES Y
LAS VISPERAS*
Abre, Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de
todos los pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y
enciende mi sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar
este Oficio, y merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por
Cristo nuestro Señor. Amén
TIEMPO ORDINARIO
*DOMINGO DE LA SANTÍSIMA
TRINIDAD*
De la Solemnidad.
*LA SANTÍSIMA TRINIDAD. (SOLEMNIDAD)*
LAUDES
(Oración de la mañana)
INVITATORIO
(Si Laudes no es la primera oración del día
se sigue el esquema del Invitatorio explicado en el Oficio de Lectura)
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza
Ant. Al Dios verdadero, que es uno solo en tres personas, venid, adorémosle.
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Al Dios verdadero, que es uno solo en tres personas, venid, adorémosle.
Himno: OH TÚ, SANTA UNIDAD EN TRINIDAD
Oh tú, santa Unidad en Trinidad,
que riges con poder el universo,
recibe las canciones de alabanza
que, en vela matinal, cantan tus siervos.
El lucero del alba ya refulge,
caminando ante el sol cual mensajero;
al caer las tinieblas de la noche,
nos alumbra tu santa luz de nuevo.
Demos gloria a Dios Padre, autor de todo,
y al Señor Jesucristo, su unigénito,
y al Santo Defensor de nuestras almas,
ahora y por los siglos sempiternos. Amén.
SALMODIA
Ant 1. A ti el honor y el imperio, a ti la
gloria y el poder, a ti la alabanza y las aclamaciones por todos los siglos, oh
excelsa Trinidad.
SALMO 62, 2-9 - EL ALMA SEDIENTA DE DIOS
¡Oh Dios!, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua.
¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios.
Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré de manjares exquisitos,
y mis labios te alabarán jubilosos.
En el lecho me acuerdo de ti
y velando medito en ti,
porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. A ti el honor y el imperio, a ti la gloria y el poder, a ti la alabanza y
las aclamaciones por todos los siglos, oh excelsa Trinidad.
Ant 2. A ti con justicia te alaban, te adoran y glorifican todas las creaturas,
oh bienaventurada Trinidad.
Cántico: TODA LA CREACIÓN ALABE AL SEÑOR -
Dn 3, 57-88. 56
Creaturas todas del Señor, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.
Ángeles del Señor, bendecid al Señor;
cielos, bendecid al Señor.
Aguas del espacio, bendecid al Señor;
ejércitos del Señor, bendecid al Señor.
Sol y luna, bendecid al Señor;
astros del cielo, bendecid al Señor.
Lluvia y rocío, bendecid al Señor;
vientos todos, bendecid al Señor.
Fuego y calor, bendecid al Señor;
fríos y heladas, bendecid al Señor.
Rocíos y nevadas, bendecid al Señor;
témpanos y hielos, bendecid al Señor.
Escarchas y nieves, bendecid al Señor;
noche y día, bendecid al Señor.
Luz y tinieblas, bendecid al Señor;
rayos y nubes, bendecid al Señor.
Bendiga la tierra al Señor,
ensálcelo con himnos por los siglos.
Montes y cumbres, bendecid al Señor;
cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.
Manantiales, bendecid al Señor;
mares y ríos, bendecid al Señor.
Cetáceos y peces, bendecid al Señor;
aves del cielo, bendecid al Señor.
Fieras y ganados, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.
Hijos de los hombres, bendecid al Señor;
bendiga Israel al Señor.
Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;
siervos del Señor, bendecid al Señor.
Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;
santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.
Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.
Bendigamos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo,
ensalcémoslo con himnos por los siglos.
Bendito el Señor en la bóveda del cielo,
alabado y glorioso y ensalzado por los siglos.
No se dice Gloria al Padre.
Ant. A ti con justicia te alaban, te adoran y glorifican todas las creaturas,
oh bienaventurada Trinidad.
Ant 3. De él, por él y para él son todas las cosas. ¡Gloria a él por todos los
siglos!
Salmo 149 - ALEGRÍA DE LOS SANTOS
Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sión por su Rey.
Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes.
Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca
y espadas de dos filos en las manos:
para tomar venganza de los pueblos
y aplicar el castigo a las naciones,
sujetando a los reyes con argollas,
a los nobles con esposas de hierro.
Ejecutar la sentencia dictada
es un honor para todos sus fieles.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. De él, por él y para él son todas las cosas. ¡Gloria a él por todos los
siglos!
LECTURA BREVE 1Co 12, 4-6
Hay diversidad de dones, pero un mismo Espíritu; hay diversidad de servicios,
pero un mismo Señor; y hay diversidad de funciones, pero un mismo Dios que obra
todo en todos.
RESPONSORIO BREVE
V. Para ti la alabanza y la gloria, oh
excelsa Trinidad.
R. Para ti la alabanza y la gloria, oh excelsa Trinidad.
V. Para ti continua acción de gracias por todos los siglos.
R. Oh excelsa Trinidad.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Para ti la alabanza y la gloria, oh excelsa Trinidad.
V. La Palabra del Señor hizo el cielo.
R. y el Aliento de su boca, sus ejércitos.
PRIMERA LECTURA
De la primera carta del apóstol san
Pablo a los Corintios 2, 1-16
EL GRAN MISTERIO DEL DESIGNIO DE DIOS
Cuando vine a vosotros, hermanos, a anunciaros el testimonio de Dios, no lo
hice con sublime elocuencia ni sabiduría, pues nunca entre vosotros me precié
de saber cosa alguna, sino a Jesucristo, y éste crucificado. Me presenté a
vosotros débil y temeroso; mi palabra y mi predicación no fue con persuasiva
sabiduría humana, sino en la manifestación y el poder del Espíritu, para que
vuestra fe no se apoye en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de
Dios.
Sin embargo, hablamos, entre los perfectos, una sabiduría que no es de este
mundo, ni de los príncipes de este siglo, que quedan desvanecidos, sino que
enseñamos una sabiduría divina, misteriosa, escondida, predestinada por Dios
antes de los siglos para nuestra gloria, que no conoció ninguno de los
príncipes de este siglo; pues si la hubieran conocido, nunca hubieran
crucificado al Señor de la gloria. Pero, según está escrito: «Ni el ojo vio, ni
el oído oyó, ni vino a la mente del hombre lo que Dios ha preparado para los
que le aman.»
Pero a nosotros nos lo ha revelado por su Espíritu: y el Espíritu todo lo
penetra, hasta la profundidad de Dios. En efecto, ¿qué hombre conoce lo íntimo
del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Del mismo modo, nadie
conoce lo íntimo de Dios, sino el Espíritu de Dios. Y nosotros no hemos
recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que viene de Dios, para
conocer las gracias que Dios nos ha otorgado, de las cuales también hablamos,
no con palabras aprendidas de la sabiduría humana, sino aprendidas del
Espíritu, expresando realidades espirituales en términos espirituales.
El hombre naturalmente no capta las cosas del Espíritu de Dios; son necedad
para él. Y no las puede entender, pues sólo el Espíritu puede juzgarlas. En
cambio, el hombre espiritual lo juzga todo; y a él nadie puede juzgarlo. Porque
¿quién conoció el pensamiento del Señor para instruirle? Pero nosotros poseemos
el pensamiento de Cristo.
RESPONSORIO Cf. Ef 1,
17. 18; 1Co 2, 12
R. El Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, quiera
concedernos el don de sabiduría y de revelación, para que lleguemos al pleno
conocimiento de él e, iluminados así los ojos de nuestra mente, * conozcamos
cuál es la esperanza a que nos ha llamado y cuáles las riquezas de gloria
otorgadas por él como herencia a su pueblo santo.
V. y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que
viene de Dios.
R. Para que conozcamos cuál es la esperanza a que nos ha llamado y cuáles
las riquezas de gloria otorgadas por él como herencia a su pueblo santo.
SEGUNDA LECTURA
De las Cartas de san Atanasio, obispo
(Carta 1 a Serapión, 28-30: PG 26, 594-595. 599)
LUZ, RESPLANDOR Y GRACIA EN LA TRINIDAD Y
POR LA TRINIDAD
Siempre resultará provechoso esforzarse en profundizar el contenido de la
antigua tradición, de la doctrina y la fe de la Iglesia católica, tal como el
Señor nos la entregó, tal como la predicaron los apóstoles y la conservaron los
santos Padres. En ella, efectivamente, está fundamentada la Iglesia, de manera
que todo aquel que se aparta de esta fe deja de ser cristiano y ya no merece el
nombre de tal.
Existe, pues, una Trinidad, santa y perfecta, de la cual se afirma que es Dios
en el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, que no tiene mezclado ningún elemento
extraño o externo, que no se compone de uno que crea y de otro que es creado,
sino que toda ella es creadora, es consistente por naturaleza y su actividad es
única. El Padre hace todas las cosas a través del que es su Palabra, en el
Espíritu Santo. De esta manera queda a salvo la unidad de la santa Trinidad.
Así, en la Iglesia se predica un solo Dios, que lo trasciende todo, y lo
penetra todo, y lo invade todo. Lo trasciende todo, en cuanto Padre, principio
y fuente; lo penetra todo, por su Palabra; lo invade todo, en el Espíritu
Santo.
San Pablo, hablando a los corintios acerca de los dones del Espíritu, lo reduce
todo al único Dios Padre, como al origen de todo, con estas palabras: Hay
diversidad de dones, pero un mismo Espíritu; hay diversidad de servicios, pero
un mismo Señor; y hay diversidad de funciones, pero un mismo Dios que obra todo
en todos.
El Padre es quien da, por mediación de aquel que es su Palabra, lo que el
Espíritu distribuye a cada uno. Porque todo lo que es del Padre es también del
Hijo; por esto, todo lo que da el Hijo en el Espíritu es realmente don del
Padre. De manera semejante, cuando el Espíritu está en nosotros, lo está
también la Palabra, de quien recibimos el Espíritu, y en la Palabra está
también el Padre, realizándose así aquellas palabras: El Padre y yo vendremos a
fijar en él nuestra morada. Porque donde está la luz, allí está también el
resplandor; y donde está el resplandor, allí está también su eficiencia y su
gracia esplendorosa.
Es lo que nos enseña el mismo Pablo en su segunda carta a los Corintios, cuando
dice: La gracia de Jesucristo el Señor, el amor de Dios y la participación del
Espíritu Santo estén con todos vosotros. Porque toda gracia o don que se nos da
en la Trinidad se nos da por el Padre, a través del Hijo, en el Espíritu Santo.
Pues así como la gracia se nos da por el Padre, a través del Hijo, así también
no podemos recibir ningún don si no es en el Espíritu Santo, ya que hechos
partícipes del mismo poseemos el amor del Padre, la gracia del Hijo y la
participación de este Espíritu.
RESPONSORIO
R. Bendigamos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. * Ensalcémoslo
con himnos por los siglos.
V. Bendito sea el Señor en la bóveda del cielo, alabado y glorioso por los
siglos.
R. Ensalcémoslo con himnos por los siglos.
*Santísima Trinidad*
*Domingo, 26
de mayo de 2024*
Evangelio
*Evangelio:
Mt 28,16-20*
En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a
Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Al verlo, ellos se postraron,
pero algunos vacilaban. Acercándose a ellos, Jesús les dijo: «Se me ha dado
pleno poder en el cielo y en la tierra. Id y haced discípulos de todos los
pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo;
y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con
vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.»
Palabra
del Señor
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Ant. Bendita sea la santísima e indivisible
Trinidad, que ha creado el universo y lo gobierna, bendita sea ahora y siempre
y por todos los siglos.
Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU
PRECURSOR Lc 1, 68-79
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Bendita sea la santísima e indivisible Trinidad, que ha creado el
universo y lo gobierna, bendita sea ahora y siempre y por todos los siglos.
PRECES
Alabemos con júbilo al Dios
todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, y glorifiquémoslo, diciendo:
¡Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo!
Padre santo, ya que nosotros no sabemos pedir lo que nos conviene, danos tu
Espíritu para que venga en ayuda de nuestra debilidad,
y que él mismo interceda por nosotros.
Hijo único de Dios, que pediste al Padre para tu Iglesia el Espíritu de la
verdad,
haz que este Defensor esté siempre con nosotros.
Ven, Espíritu Santo, que procedes del Padre y del Hijo, y derrama en nosotros
tus frutos: caridad, gozo espiritual, paz, paciencia, benignidad, bondad,
longanimidad, mansedumbre, fe, modestia, continencia y castidad.
Padre todopoderoso, tú que enviaste a nuestros corazones el Espíritu de tu Hijo
que clama: «¡Padre!»,
haz que nos dejemos llevar por ese Espíritu y lleguemos a ser herederos tuyos y
coherederos de Cristo.
Señor Jesús, que nos enviaste desde el Padre al Paráclito para que diera
testimonio de ti,
haz que también nosotros demos testimonio de ti ante los hombres.
Se pueden añadir algunas intenciones
libres
Digamos ahora al Padre, movidos por el Espíritu Santo que ora en nosotros, la
plegaria que Cristo nos enseñó:
Padre nuestro...
ORACION
Dios Padre, que has enviado al mundo la
Palabra de verdad y el Espíritu de santificación para revelar a los hombres tu
misterio admirable, concédenos que, al profesar la fe verdadera, reconozcamos
la gloria de la eterna Trinidad y adoremos la Unidad de tu majestad
omnipotente. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en
la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo
mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
II VÍSPERAS
(Oración de la tarde)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al
Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
Himno: CANTAD Y ALABAD AL SEÑOR.
Cantad y alabad al Señor,
él nos ha dicho su nombre:
Padre y Señor para el hombre.
Vida, esperanza y amor.
Cantad y alabad al Señor,
Hijo del Padre, hecho hombre:
Cristo Señor es su nombre.
Vida, esperanza y amor.
Cantad y alabad al Señor,
divino don para el hombre:
Santo Espíritu es su nombre.
Vida, esperanza y amor.
Cantad y alabad al Señor,
él es fiel y nos llama,
él nos espera y nos ama.
Vida, esperanza y amor. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Oh verdadera, excelsa y eterna Trinidad,
Padre, Hijo y Espíritu Santo!
Salmo 109, 1-5. 7 - EL MESÍAS, REY Y SACERDOTE.
Oráculo del Señor a mi Señor:
«Siéntate a mi derecha,
y haré de tus enemigos
estrado de tus pies.»
Desde Sión extenderá el Señor
el poder de tu cetro:
somete en la batalla a tus enemigos.
«Eres príncipe desde el día de tu nacimiento,
entre esplendores sagrados;
yo mismo te engendré, como rocío,
antes de la aurora.»
El Señor lo ha jurado y no se arrepiente:
«Tú eres sacerdote eterno
según el rito de Melquisedec.»
El Señor a tu derecha, el día de su ira,
quebrantará a los reyes.
En su camino beberá del torrente,
por eso levantará la cabeza.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Oh verdadera, excelsa y eterna Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo!
Ant 2. Líbranos, sálvanos, danos vida eterna, oh Trinidad santísima.
Salmo 113 A - ISRAEL LIBRADO DE EGIPTO;
LAS MARAVILLAS DEL ÉXODO.
Cuando Israel salió de Egipto,
los hijos de Jacob de un pueblo balbuciente,
Judá fue su santuario,
Israel fue su dominio.
El mar, al verlos, huyó,
el Jordán se echó atrás;
los montes saltaron como carneros;
las colinas, como corderos.
¿Qué te pasa, mar, que huyes,
y a ti, Jordán, que te echas atrás?
¿Y a vosotros, montes, que saltáis como carneros;
colinas, que saltáis como corderos?
En presencia del Señor se estremece la tierra,
en presencia del Dios de Jacob;
que transforma las peñas en estanques,
el pedernal en manantiales de agua.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Líbranos, sálvanos, danos vida eterna, oh Trinidad santísima.
Ant 3. Santo, santo, santo es el Señor Dios todopoderoso, el que era, el que es,
el que será.
Cántico: LAS BODAS DEL CORDERO - Cf. Ap
19,1-2, 5-7
El cántico siguiente se dice con todos
los Aleluya intercalados cuando el oficio es cantado. Cuando el Oficio se dice
sin canto es suficiente decir el Aleluya sólo al principio y al final de cada estrofa.
Aleluya.
La salvación y la gloria y el poder son de nuestro Dios
(R. Aleluya)
porque sus juicios son verdaderos y justos.
R. Aleluya, (aleluya).
Aleluya.
Alabad al Señor sus siervos todos.
(R. Aleluya)
Los que le teméis, pequeños y grandes.
R. Aleluya, (aleluya).
Aleluya.
Porque reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo.
(R. Aleluya)
Alegrémonos y gocemos y démosle gracias.
R. Aleluya, (aleluya).
Aleluya.
Llegó la boda del cordero.
(R. Aleluya)
Su esposa se ha embellecido.
R. Aleluya, (aleluya).
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Santo, santo, santo es el Señor Dios todopoderoso, el que era, el que es,
el que será.
LECTURA BREVE Ef 4, 3-6
Esforzaos por mantener la unidad del Espíritu, con el vínculo de la paz. Un
solo cuerpo y un solo Espíritu, como una sola es la meta de la esperanza en la
vocación a la que habéis sido convocados. Un Señor, una fe, un bautismo. Un
Dios, Padre de todo, que lo trasciende todo, y lo penetra todo, y lo invade
todo.
RESPONSORIO BREVE
V. Bendigamos al Padre, al Hijo y al
Espíritu Santo, ensalcémoslo con himnos por los siglos.
R. Bendigamos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, ensalcémoslo con himnos
por los siglos.
V. Honor y gloria al único Dios.
R. Ensalcémoslo con himnos por los siglos.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Bendigamos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, ensalcémoslo con himnos
por los siglos.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. A ti, Dios Padre no engendrado, a ti,
Hijo único del Padre, a ti, Espíritu Santo paráclito, santa e indivisa
Trinidad, te confesamos con todo el corazón y con los labios, te alabamos y te
bendecimos. ¡Para ti la gloria por los siglos!
Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL
SEÑOR Lc 1, 46-55
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. A ti, Dios Padre no engendrado, a ti, Hijo único del Padre, a ti,
Espíritu Santo paráclito, santa e indivisa Trinidad, te confesamos con todo el
corazón y con los labios, te alabamos y te bendecimos. ¡Para ti la gloria por
los siglos!
PRECES
Glorifiquemos a Dios Padre que, por el
Espíritu Santo, vivificó el cuerpo de su Hijo, para que su carne resucitada
fuera fuente de vida para los hombres, y aclamemos al Dios uno y trino,
diciendo:
¡Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo!
Padre todopoderoso y eterno, envía tu Espíritu consolador en nombre de tu Hijo
sobre la Iglesia,
para que la conserve en la unidad de la caridad y de la verdad perfectas.
Manda, Señor, trabajadores a tu mies, para que hagan discípulos de entre todos
los pueblos
y, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, los
confirmen en la fe verdadera.
Ayuda, Señor, a los perseguidos por causa de tu Hijo,
que el Espíritu Santo hable por ellos, como Jesucristo nos prometió.
Que todos los hombres, Señor, te confiesen como único Dios en tres personas,
y que vivan en la fe, en la esperanza y en el amor.
Se pueden añadir algunas intenciones
libres
Padre de todos los vivientes, tú que vives y reinas con el Hijo y el Espíritu
Santo,
recibe a nuestros hermanos difuntos en tu reino.
Digamos ahora al Padre, movidos por el Espíritu Santo que ora en nosotros, la
plegaria que Cristo nos enseñó:
Padre nuestro...
ORACION
Dios Padre, que has enviado al mundo la
Palabra de verdad y el Espíritu de santificación para revelar a los hombres tu
misterio admirable, concédenos que, al profesar la fe verdadera, reconozcamos
la gloria de la eterna Trinidad y adoremos la Unidad de tu majestad
omnipotente. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en
la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo
mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAS LECTURAS DEL DOMINGO 26 DE MAYO 2024
*Santísima
Trinidad*
*Domingo, 26
de mayo de 2024*
Primera
lectura
Primera
lectura: Dt 4,32-34.39-40
Moisés habló al pueblo, diciendo: «Pregunta, pregunta a los tiempos antiguos,
que te han precedido, desde el día en que Dios creó al hombre sobre la tierra:
¿hubo jamás, desde un extremo al otro del cielo, palabra tan grande como ésta?;
¿se oyó cosa semejante?; ¿hay algún pueblo que haya oído, como tú has oído, la
voz del Dios vivo, hablando desde el fuego, y haya sobrevivido?; ¿algún Dios
intentó jamás venir a buscarse una nación entre las otras por medio de pruebas,
signos, prodigios y guerra, con mano fuerte y brazo poderoso, por grandes
terrores, como todo lo que el Señor, vuestro Dios, hizo con vosotros en Egipto,
ante vuestros ojos? Reconoce, pues, hoy y medita en tu corazón, que el Señor es
el único Dios, allá arriba en el cielo, y aquí abajo en la tierra; no hay otro.
Guarda los preceptos y mandamientos que yo te prescribo hoy, para que seas
feliz, tú y tus hijos después de ti, y prolongues tus días en el suelo que el
Señor, tu Dios, te da para siempre.
Palabra de Dios
Salmo
Salmo
responsorial: 32
Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad.
La palabra del Señor es sincera,
y todas sus acciones son leales;
él ama la justicia y el derecho,
y su misericordia llena la tierra.
La palabra del Señor hizo el cielo;
el aliento de su boca, sus ejércitos,
porque él lo dijo, y existió,
él lo mandó, y surgió.
Los ojos del Señor están puestos en sus fieles,
en los que esperan en su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte
y reanimarlos en tiempo de hambre.
Nosotros aguardamos al Señor:
él es nuestro auxilio y escudo;
que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti.
Segunda
lectura
Segunda
lectura: Rm 8,14-17
Hermanos: Los que se dejan llevar por el Espíritu de Dios, ésos son hijos de
Dios. Habéis recibido, no un espíritu de esclavitud, para recaer en el temor,
sino un espíritu de hijos adoptivos, que nos hace gritar: «¡Abba!» (Padre). Ese
Espíritu y nuestro espíritu dan un testimonio concorde: que somos hijos de
Dios; y, si somos hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con
Cristo, ya que sufrimos con él para ser también con él glorificados.
Palabra
de Dios
*Santísima Trinidad*
*Domingo, 26 de
mayo de 2024*
Evangelio
*Evangelio:
Mt 28,16-20*
En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a
Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Al verlo, ellos se postraron,
pero algunos vacilaban. Acercándose a ellos, Jesús les dijo: «Se me ha dado pleno
poder en el cielo y en la tierra. Id y haced discípulos de todos los pueblos,
bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; y
enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con
vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.»
Palabra
del Señor
*Que la
Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*
(Id
y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y
del Hijo y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo lo que os he
mandado.):
*El Señor en esta palabra
nos invita a que podamos recordar que tenemos un encuentro, y es un encuentro
donde tenemos que salir de nosotros e ir a su encuentro, para hacernos discípulos,
nos recuerda el bautismo, donde como bautizados pertenecemos a él, a su pueblo.
El Señor es un gran maestro y entiende que lo que hemos aprendido de él,
tenemos que utilizarlo para ganar corazones para él. Tenemos que recordar que
somos la carta de presentación del Señor en esta tierra, para mostrar y enseñar
que el amor es posible, que en esta vida podemos ser con capacidad de amar y logran
que otros crean en una vida basada en el amor a Dios y a los demás. No debemos
tener miedo porque el Señor, estará con nosotros todos los días, hasta el fin
del mundo*
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
viernes, 24 de mayo de 2024
MARCOS 10,13-16 CICLO B
*Sábado, 25 de
mayo de 2024*
Evangelio
*Lectura
del santo evangelio según san Marcos 10,13-16*
En aquel tiempo, le acercaban a Jesús niños para que los tocara, pero los
discípulos les regañaban.
Al verlo, Jesús se enfadó y les dijo: «Dejad que los niños se acerquen a mí: no
se lo impidáis; de los que son como ellos es el reino de Dios. Os aseguro que
el que no acepte el reino de Dios como un niño, no entrará en él.»
Y los abrazaba y los bendecía imponiéndoles las manos.
Palabra del Señor
*Que la
Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*
*Siempre han existido personas con el deseo de que
sus hijos estén cerca de Jesús. Es importante acercar a los niños a Jesús, para
que desde pequeño los niños tengan el deseo de parecerse a Jesús. Los
discípulos no entendían de qué trataría la clase de ese nuevo día. Jesús como
gran maestro aprovecho ese momento para formar a sus discípulos y también a
nosotros, de la importancia que tienen los niños para él. Nos muestra lo
importante de no privar a los niños de sentir y recibir los abrazos y las
caricias de Jesús, y también la bendición que reciben los niños cuando están
cerca de Jesús. Las palabras que tocaban aprender eran: Dejar acercar y No
impedir. Jesús como siempre va más allá de todos nuestros pensamientos y dice: Les aseguro que los que no acepten el Reino de Dios como
un niño, no entrarán. Los abrazaba y las bendecía son muy importante para todo
ser humano. También Jesús a nosotros nos quiere abrazar, bendecir e imponer sus
manos, Jesús desea y quiere estar muy cerca de nosotros. Un niño bien formado
en el amor a Jesús, es garantía visible del Reino de Dios, por eso Jesús nos
invita hacer como niños, para garantizar el reino de Dios, a todo el que desea
y quiere estar cerda de él*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAS LAUDES Y LAS VISPERAS DEL SABADO 25
*LAS LAUDES Y
LAS VISPERAS*
Abre, Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de
todos los pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y
enciende mi sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar este
Oficio, y merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por
Cristo nuestro Señor. Amén
*SABADO
SEMANA III*
LAUDES
(Oración de la mañana)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza
INVITATORIO
Ant. Del Señor es la tierra y cuanto la llena; venid, adorémosle.
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Himno: CANTEMOS AL SEÑOR CON INDECIBLE GOZO.
Cantemos al Señor con indecible gozo,
él guarde la esperanza de nuestro corazón,
dejemos la inquietud posar entre sus manos,
abramos nuestro espíritu a su infinito amor.
Dichoso será aquel que siempre en él confía
en horas angustiosas de lucha y de aflicción,
confiad en el Señor si andáis atribulados,
abramos nuestro espíritu a su infinito amor.
Los justos saben bien que Dios siempre nos ama,
en penas y alegrías su paz fue su bastión,
la fuerza del Señor fue gloria en sus batallas,
abramos nuestro espíritu a su infinito amor.
Envíanos, Señor, tu luz esplendorosa
si el alma se acongoja en noche y turbación,
qué luz, qué dulce paz en Dios el hombre encuentra;
abramos nuestro espíritu a su infinito amor.
Recibe, Padre santo, el ruego y la alabanza,
que a ti, por Jesucristo y por el Consolador,
dirige en comunión tu amada y santa Iglesia;
abramos nuestro espíritu a su infinito amor. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Tú, Señor, estás cerca, y todos tus mandatos son estables.
Salmo 118, 145-152 TE INVOCO DE TODO CORAZÓN
Te invoco de todo corazón;
respóndeme, Señor, y guardaré tus leyes;
a ti grito: sálvame,
y cumpliré tus decretos;
me adelanto a la aurora pidiendo auxilio,
esperando tus palabras.
Mis ojos se adelantan a las vigilias de la noche,
meditando tu promesa;
escucha mi voz por tu misericordia,
con tus mandamientos dame vida;
ya se acercan mis inicuos perseguidores,
están lejos de tu voluntad.
Tú, Señor, estás cerca,
y todos tus mandatos son estables;
hace tiempo comprendí que tus preceptos
los fundaste para siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Tú, Señor, estás cerca, y todos tus
mandatos son estables.
Ant 2. Mándame tu sabiduría, Señor, para
que me asista en mis trabajos.
Cántico: DAME SEÑOR, LA SABIDURÍA Sb 9, 1-6. 9-11
Dios de los padres y Señor de la misericordia,
que con tu palabra hiciste todas las cosas,
y en tu sabiduría formaste al hombre,
para que dominase sobre tus creaturas,
y para que rigiese el mundo con santidad y justicia
y lo gobernase con rectitud de corazón.
Dame la sabiduría asistente de tu trono
y no me excluyas del número de tus siervos,
porque siervo tuyo soy, hijo de tu sierva,
hombre débil y de pocos años,
demasiado pequeño para conocer el juicio y las leyes.
Pues aunque uno sea perfecto
entre los hijos de los hombres,
sin la sabiduría, que procede de ti,
será estimado en nada.
Contigo está la sabiduría conocedora de tus obras,
que te asistió cuando hacías el mundo,
y que sabe lo que es grato a tus ojos
y lo que es recto según tus preceptos.
Mándala de tus santos cielos
y de tu trono de gloria envíala
para que me asista en mis trabajos
y venga yo a saber lo que te es grato.
Porque ella conoce y entiende todas las cosas,
y me guiará prudentemente en mis obras,
y me guardará en su esplendor.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Mándame tu sabiduría, Señor, para
que me asista en mis trabajos.
Ant 3. La fidelidad del Señor dura por
siempre.
Salmo 116 - INVITACIÓN UNIVERSAL A LA ALABANZA DIVINA.
Alabad al Señor, todas las naciones,
aclamadlo, todos los pueblos:
Firme es su misericordia con nosotros,
su fidelidad dura por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. La fidelidad del Señor dura por
siempre.
LECTURA BREVE Flp 2, 14-15
Hacedlo todo sin murmuraciones ni discusiones, a fin de que seáis
irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha, en medio de esta
generación mala y perversa, entre la cual aparecéis como antorchas en el mundo.
RESPONSORIO BREVE
V. A ti grito, Señor, tú eres mi refugio.
R. A ti grito, Señor, tú eres mi refugio.
V. Mi heredad en el país de la vida.
R. Tú eres mi refugio.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
R. A ti grito, Señor, tú eres mi refugio.
PRIMERA LECTURA
De la segunda carta a los Corintios 6, 1-7, 1
TRIBULACIONES DE PABLO Y EXHORTACIÓN A LA SANTIDAD
Hermanos: Continuando ahora nuestra colaboración con Dios, os exhortamos a que
deis pruebas de no haber recibido en vano su gracia, pues dice él en la
Escritura: «En el tiempo propicio te escuché, y te ayudé en el día de
salvación.» Ahora es el tiempo propicio, ahora es el día de salvación.
A nadie queremos dar nunca motivo de escándalo, a fin de no hacer caer en
descrédito nuestro ministerio, antes al contrario, queremos acreditarnos
siempre en todo como verdaderos servidores de Dios: por nuestra mucha
constancia en las tribulaciones, necesidades y angustias; en los azotes,
prisiones y tumultos; en las fatigas, desvelos y ayunos; con pureza de alma,
sabiduría y paciencia; con bondad en el Espíritu Santo y caridad sincera; con
la palabra de verdad y con el poder de Dios; con las armas ofensivas y
defensivas de la justificación; en medio de honores o de deshonras; con buena o
mala reputación; ya sea que nos tengan por impostores, siendo veraces; o por
gente desconocida, siendo como somos de sobra conocidos; o como hombres a punto
de morir, y he aquí que estamos bien vivos; o como indeseables condenados al
castigo, cuando es verdad que escapamos a la muerte; o como gente triste,
aunque estamos siempre alegres; por mendigos, aun cuando enriquecemos a muchos;
o por gente que nada tiene, cuando en realidad todo lo poseemos.
¡Corintios!, os hablamos con toda sinceridad. Nuestro corazón está abierto de
par en par y se dilata de amor por vosotros. Hay mucho sitio en él para
vosotros, mientras en el vuestro no hay lugar para nosotros. ¡Pagadnos con la
misma moneda —como a hijos que sois os hablo—, dilatad también vuestro corazón!
No viváis uncidos en yunta desigual con los infieles. ¿Qué tiene que ver la
justificación con la impiedad? ¿Qué hay de común entre la luz y las tinieblas?
¿Qué armonía entre Cristo y Belial? ¿Qué parte tiene el fiel con el infiel?
¿Cómo podríais asociar a los ídolos con el templo de Dios? Y mirad, nosotros
somos templo de Dios vivo, como dijo Dios: «Habitaré en medio de ellos y andaré
entre ellos; yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. Por lo mismo, salid de
entre ellos y apartaos. No toquéis cosa inmunda y yo os acogeré, y seré vuestro
Padre y vosotros seréis mis hijos e hijas. Lo dice el Señor omnipotente.»
Así pues, hermanos, estando en posesión de estas promesas, purifiquémonos de
toda mancha de cuerpo y espíritu, y vayamos realizando el ideal de la santidad
en el temor de Dios.
RESPONSORIO 2Co 6, 14. 16; 1Co 3, 16
R. ¿Qué tiene que ver la justificación con la
impiedad? ¿Cómo podríais asociar a los ídolos con el templo de Dios? * Nosotros
somos templo de Dios vivo.
V. ¿No sabéis que sois templo de Dios y que el
Espíritu de Dios habita en vosotros?
R. Nosotros somos templo de Dios vivo.
SEGUNDA LECTURA
De las Homilías de san Juan Crisóstomo, obispo, sobre la segunda
carta a los Corintios
(Homilía 13, 1-2: PG 61, 491-492)
NUESTRO CORAZÓN SE DILATA
Nuestro corazón se dilata. Del mismo modo que el calor dilata los cuerpos, así
también la caridad tiene un poder dilatador, pues se trata de una virtud cálida
y ardiente. Esta caridad es la que abría la boca de Pablo y dilataba su
corazón. «No os amo sólo de palabra —es como si dijera—, sino que mi corazón
está de acuerdo con mi boca; por eso os hablo confiadamente, con el corazón en
la mano.» Nada encontraríamos más dilatado que el corazón de Pablo, el cual,
como un enamorado, estrechaba a todos los creyentes con el fuerte abrazo de su
amor, sin que por ello se dividiera o debilitara su amor, sino que se mantenía
íntegro en cada uno de ellos. Y ello no debe admirarnos, ya que este
sentimiento de amor no sólo abarca a los creyentes, sino que en su corazón
tenían también cabida los infieles de todo el mundo.
Por esto, no dice simplemente: «Os amo», sino que emplea esta expresión más
enfática: «Nuestro corazón está abierto de par en par y se dilata; os llevamos
a todos dentro de nosotros, y no de cualquier manera, sino con gran amplitud.»
Porque aquel que es amado se mueve con gran libertad dentro del corazón del que
lo ama; por esto dice también: Hay mucho sitio en nuestro corazón para
vosotros, mientras en el vuestro no hay lugar para nosotros. Date cuenta, pues,
de cómo atempera su reprensión con una gran indulgencia, lo cual es muy propio
del que ama. No les dice: «No me amáis», sino: «No me amáis como yo», porque no
quiere censurarles con mayor aspereza.
Y si vamos recorriendo todas sus cartas, descubrimos a cada paso una prueba de
este amor casi increíble que tiene para con los fieles. Escribiendo a los
romanos, dice: Tengo deseo de veros; y también: Me he propuesto muchas veces ir
a visitaros; como también: Pido a Dios que por fin alguna vez me allane el
camino para que pueda ir a visitaros. A los gálatas les dice: Hijos míos, por
quienes sufro de nuevo dolores de parto; y a los efesios: Por todo ello doblo
mis rodillas por vosotros; a los tesalonicenses: ¿Cuál es nuestra esperanza,
nuestro gozo, la corona de la que nos sentiremos orgullosos, sino vosotros?
Añadiendo, además, que los lleva consigo en su corazón y en sus cadenas.
Asimismo escribe a los colosenses: No quiero que desconozcáis la dura lucha que
estoy librando por vosotros y por cuantos no me han visto personalmente; y
deseo infundir aliento en vuestros corazones; y a los tesalonicenses: Como una
madre que cuida con cariño de sus hijos, de esta manera, amándoos a vosotros,
queríamos daros no sólo el Evangelio de Dios, sino incluso nuestro propio ser.
Hay mucho sitio en nuestro corazón para vosotros, dice. Y no les dice solamente
que los ama, sino también que es amado por ellos, con la intención de levantar
sus ánimos. Y da la prueba de ello, diciendo: Tito nos refirió los grandes
deseos que teníais de verme, vuestro disgusto por lo que había pasado y vuestro
amor por mí.
RESPONSORIO 1Co 13, 4. 6; Pr 10, 12
R. El amor es comprensivo, el amor es servicial y
no tiene envidia; el amor no presume; * no
se alegra de la injusticia, sino que goza con la verdad.
V. El odio provoca discusiones, pero el amor cubre
todas las faltas.
R. No se alegra de la injusticia, sino que goza
con la verdad.
*Sábado, 25 de mayo de 2024*
Evangelio
*Lectura
del santo evangelio según san Marcos 10,13-16*
En aquel tiempo, le acercaban a Jesús niños para que los tocara, pero los
discípulos les regañaban.
Al verlo, Jesús se enfadó y les dijo: «Dejad que los niños se acerquen a mí: no
se lo impidáis; de los que son como ellos es el reino de Dios. Os aseguro que
el que no acepte el reino de Dios como un niño, no entrará en él.»
Y los abrazaba y los bendecía imponiéndoles las manos.
Palabra del Señor
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Ant. Ilumina, Señor, a los que viven en tiniebla y en sombra de muerte.
Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR
Lc 1, 68-79
+Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Ilumina, Señor, a los que viven en
tiniebla y en sombra de muerte.
PRECES
Invoquemos a Dios por intercesión de María, a quien el Señor
colocó por encima de todas las creaturas celestiales y terrenas, diciendo:
Contempla, Señor, a la Madre de tu Hijo y escúchanos.
Padre de misericordia, te damos gracias porque nos has dado a María como madre
y ejemplo;
santifícanos por su intercesión.
Tú que hiciste que María meditara tus palabras, guardándolas en su corazón, y
fuera siempre fidelísima hija tuya,
por su intercesión haz que también nosotros seamos de verdad hijos tuyos y
discípulos de tu Hijo.
Tú que quisiste que María concibiera por obra del Espíritu Santo,
por intercesión de María otórganos los frutos de este mismo Espíritu.
Tú que diste fuerza a María para permanecer junto a la cruz y la llenaste de
alegría con la resurrección de tu Hijo,
por intercesión de María confórtanos en la tribulación y reanima nuestra
esperanza.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Concluyamos nuestras súplicas con la oración que el mismo Cristo nos enseñó:
Padre nuestro...
ORACION
Dios misericordioso, fuente y origen de nuestra salvación, haz
que, mientras dure nuestra vida aquí en la tierra, te alabemos constantemente y
podamos así participar un día en la alabanza eterna del cielo. Por nuestro
Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu
Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
I VÍSPERAS
(Oración de la tarde)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al
Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
Himno: HOY ROMPE LA CLAUSURA
Hoy rompe la clausura
del surco empedernido
el grano en él hundido
por nuestra mano dura;
y hoy da su flor primera
la rama sin pecado
del árbol mutilado
por nuestra mano fiera.
Hoy triunfa el buen Cordero
que, en esta tierra impía,
se dio con alegría
por el rebaño entero;
y hoy junta su extraviada
majada y la conduce
al sitio en que reluce
la luz resucitada.
Hoy surge, viva y fuerte,
segura y vencedora,
la Vida que hasta ahora
yacía en honda muerte;
y hoy alza del olvido
sin fondo y de la nada
al alma rescatada
y al mundo redimido. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Desead la paz a Jerusalén.
Salmo 121 LA CIUDAD SANTA DE JERUSALÉN
¡Qué alegría cuando me dijeron:
«Vamos a la casa del Señor»!
Ya están pisando nuestros pies
tus umbrales, Jerusalén.
Jerusalén está fundada
como ciudad bien compacta.
Allá suben las tribus,
las tribus del Señor,
según la costumbre de Israel,
a celebrar el nombre del Señor;
en ella están los tribunales de justicia
en el palacio de David.
Desead la paz a Jerusalén:
«Vivan seguros los que te aman,
haya paz dentro de tus muros,
seguridad en tus palacios.»
Por mis hermanos y compañeros,
voy a decir: «La paz contigo.»
Por la casa del Señor, nuestro Dios,
te deseo todo bien.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Desead la paz a Jerusalén.
Ant 2. Desde la aurora hasta la noche mi
alma aguarda al Señor.
Salmo 129 - DESDE LO HONDO A TI GRITO, SEÑOR.
Desde lo hondo a ti grito, Señor;
Señor, escucha mi voz;
estén tus oídos atentos
a la voz de mi súplica.
Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?
Pero de ti procede el perdón,
y así infundes respeto.
Mi alma espera en el Señor,
espera en su palabra;
mi alma aguarda al Señor,
más que el centinela la aurora.
Aguarde Israel al Señor,
como el centinela la aurora;
porque del Señor viene la misericordia,
la redención copiosa;
y él redimirá a Israel
de todos sus delitos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Desde la aurora hasta la noche mi
alma aguarda al Señor.
Ant 3. Al nombre de Jesús toda rodilla se
doble en el cielo y en la tierra. Aleluya.
Cántico: CRISTO, SIERVO DE DIOS, EN SU MISTERIO PASCUAL - Flp 2,
6-11
Cristo, a pesar de su condición divina,
no hizo alarde de su categoría de Dios,
al contrario, se anonadó a sí mismo,
y tomó la condición de esclavo,
pasando por uno de tantos.
Y así, actuando como un hombre cualquiera,
se rebajó hasta someterse incluso a la muerte
y una muerte de cruz.
Por eso Dios lo levantó sobre todo
y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre»;
de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble
en el cielo, en la tierra, en el abismo
y toda lengua proclame:
Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Al nombre de Jesús toda rodilla se
doble en el cielo y en la tierra. Aleluya.
LECTURA BREVE 2Pe 1, 19-21
Tenemos confirmada la palabra profética, a la que hacéis bien en prestar
atención, como a lámpara que brilla en lugar oscuro, hasta que despunte el día
y salga el lucero de la mañana en vuestro corazón. Ante todo habéis de saber
que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada; pues nunca
fue proferida alguna por voluntad humana, sino que, llevados del Espíritu
Santo, hablaron los hombres de parte de Dios.
RESPONSORIO BREVE
V. De la salida del sol hasta su ocaso, alabado sea el nombre del
Señor.
R. De la salida del sol hasta su ocaso, alabado
sea el nombre del Señor.
V. Su gloria se eleva sobre los cielos.
R. Alabado sea el nombre del Señor.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo
R. De la salida del sol hasta su ocaso, alabado
sea el nombre del Señor.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Abriré mis labios para hablar en parábolas; declararé cosas que
han estado ocultas desde la creación del mundo.
Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Abriré mis labios para hablar en
parábolas; declararé cosas que han estado ocultas desde la creación del mundo.
PRECES
Invoquemos a Cristo, alegría de cuantos se refugian en él, y
digámosle:
Míranos y escúchanos, Señor.
Testigo fiel y primogénito de entre los muertos, tú que nos purificaste con tu
sangre
no permitas que olvidemos nunca tus beneficios.
Haz que aquellos a quienes elegiste como ministros de tu Evangelio
sean siempre fieles y celosos dispensadores de los misterios del reino.
Rey de la paz, concede abundantemente tu Espíritu a los que gobiernan las
naciones
para que cuiden con interés de los pobres y postergados.
Sé ayuda para cuantos son víctimas de cualquier segregación por causa de su
raza, color, condición social, lengua o religión
y haz que todos reconozcan su dignidad y respeten sus derechos.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
A los que han muerto en tu amor dales también parte en tu felicidad
con María y con todos tus santos.
Porque Jesús ha resucitado, todos somos hijos de Dios; por eso nos atrevemos a
decir:
Padre nuestro...
ORACION
Mira con misericordia a estos tus hijos, Señor, y multiplica tu
gracia sobre nosotros, para que, fervorosos en la fe, la esperanza y el amor,
perseveremos en el fiel cumplimiento de tus mandamientos. Por nuestro Señor
Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y
es Dios, por los siglos de los siglos. Amén
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.






