Musica Para el Alma
jueves, 15 de febrero de 2024
MATEO 9,14-15 CICLO B
*Lecturas del Viernes después de Ceniza*
Viernes, 16 de febrero de 2024
Evangelio
*Lectura
del santo evangelio según san Mateo (9,14-15)*
En aquel tiempo, los discípulos de Juan se le acercan a Jesús,
preguntándole:
«¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus
discípulos no ayunan?».
Jesús les dijo:
«¿Es que pueden guardar luto los amigos del esposo, mientras el esposo está con
ellos? Llegarán días en que les arrebatarán al esposo, y entonces ayunarán».
Palabra del Señor
*Que la Paz del Señor llegue primero a
vuestros corazones antes que mis palabras*
«Por qué yo
ayuno a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan?»
*Son
muchas las ocasiones que asumo esa postura, Señor ¿por qué a él sí y a mí no?
El Señor me dice que no ayune por cualquier tontería, por cualquier cosa, que
si estoy con él, mi ayuno solo debe de ser, cuando sienta que una situación me
esté arrebatando su amor, su gracia, y la esperanza. Siento alegría y esperanza,
porque me siento acogido por el Señor, cuida de mí, y en ningún momento me
rechaza. Ahora de mí debe salir: el querer, el desear, sentarme a la mesa con
él, a disfrutar de su gracia, de su amor y de su misericordia*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAS LAUDES Y LAS VISPERAS DEL VIERNES 16
*LAS LAUDES Y
LAS VISPERAS*
Abre, Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de
todos los pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y
enciende mi sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar este
Oficio, y merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por
Cristo nuestro Señor. Amén
*TIEMPO DE CUARESMA*
*VIERNES
DESPUÉS DE CENIZA*
Propio del Tiempo. Salterio IV
LAUDES
(Oración de la mañana)
INVITATORIO
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza
Ant. Ojalá escuchéis hoy la voz del
Señor: «No endurezcáis vuestro corazón.»
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Ojalá escuchéis hoy la voz del
Señor: «No endurezcáis vuestro corazón.»
Himno: DELANTE DE LA CRUZ LOS OJOS MÍOS
Delante de la cruz los ojos míos
quédenseme, Señor, así mirando,
y sin ellos quererlo estén llorando,
porque pecaron mucho y están fríos.
Y estos labios que dicen mis desvíos,
quédenseme, Señor, así cantando,
y sin ellos quererlo estén rezando,
porque pecaron mucho y son impíos.
Y así con la mirada en vos prendida,
y así con la palabra prisionera,
como la carne a vuestra cruz asida,
quédeseme, Señor, el alma entera;
y así clavada en vuestra cruz mi vida,
Señor, así, cuando queráis me muera. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con
Espíritu firme.
Salmo 50 - CONFESIÓN DEL PECADOR ARREPENTIDO
Misericordia, Dios mío, por tu bondad;
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado.
Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti solo pequé,
cometí la maldad que aborreces.
En la sentencia tendrás razón,
en el juicio brillará tu rectitud.
Mira, que en la culpa nací,
pecador me concibió mi madre.
Te gusta un corazón sincero,
y en mi interior me inculcas sabiduría.
Rocíame con el hisopo: quedaré limpio;
lávame: quedaré más blanco que la nieve.
Hazme oír el gozo y la alegría,
que se alegren los huesos quebrantados.
Aparta de mi pecado tu vista,
borra en mí toda culpa.
¡Oh Dios!, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu.
Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso:
enseñaré a los malvados tus caminos,
los pecadores volverán a ti.
Líbrame de la sangre, ¡oh Dios,
Dios, Salvador mío!,
y cantará mi lengua tu justicia.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza.
Los sacrificios no te satisfacen;
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado:
un corazón quebrantado y humillado
tú no lo desprecias.
Señor, por tu bondad, favorece a Sión,
reconstruye las murallas de Jerusalén:
entonces aceptarás los sacrificios rituales,
ofrendas y holocaustos,
sobre tu altar se inmolarán novillos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Oh Dios, crea en mí un corazón
puro, renuévame por dentro con Espíritu firme.
Ant 2. Alégrate, Jerusalén, porque en ti
serán congregados todos los pueblos.
Cántico: ACCIÓN DE GRACIAS POR LA LIBERACIÓN DEL PUEBLO - Tb 13,
10-15. 17-19
Anuncien todos los pueblos sus maravillas
y alábenle sus elegidos en Jerusalén,
la ciudad del Santo;
por las obras de tus hijos te azotará,
pero de nuevo se compadecerá
de los hijos de los justos.
Confiesa dignamente al Señor
y bendice al Rey de los siglos,
para que de nuevo sea en ti
edificado su tabernáculo con alegría,
para que alegre en ti a los cautivos
y muestre en ti su amor hacia los desdichados,
por todas las generaciones y generaciones.
Brillarás cual luz de lámpara
y todos los confines de la tierra vendrán a ti.
Pueblos numerosos vendrán de lejos
al nombre del Señor, nuestro Dios,
trayendo ofrendas en sus manos,
ofrendas para el rey del cielo.
Las generaciones de las generaciones
exultarán en ti.
Y benditos para siempre todos los que te aman.
Alégrate y salta de gozo por los hijos de los justos,
que serán congregados,
y al Señor de los justos bendecirán.
Dichosos los que te aman;
en tu paz se alegrarán.
Dichosos cuantos se entristecieron por tus azotes,
pues en ti se alegrarán
contemplando toda tu gloria,
y se regocijarán para siempre.
Bendice, alma mía, a Dios, rey grande,
porque Jerusalén con zafiros y esmeraldas
será reedificada,
con piedras preciosas sus muros
y con oro puro sus torres y sus almenas.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Alégrate, Jerusalén, porque en ti
serán congregados todos los pueblos.
Ant 3. Sión, alaba a tu Dios, que envía su
mensaje a la tierra.
Salmo 147 - RESTAURACIÓN DE JERUSALÉN.
Glorifica al Señor, Jerusalén;
alaba a tu Dios, Sión:
que ha reforzado los cerrojos de tus puertas
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti;
ha puesto paz en tus fronteras,
te sacia con flor de harina.
Él envía su mensaje a la tierra,
y su palabra corre veloz;
manda la nieve como lana,
esparce la escarcha como ceniza;
hace caer el hielo como migajas
y con el frío congela las aguas;
envía una orden, y se derriten;
sopla su aliento, y corren.
Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así,
ni les dio a conocer sus mandatos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Sión, alaba a tu Dios, que envía su
mensaje a la tierra.
LECTURA BREVE Is 53, 11b-12
Mi siervo justificará a muchos, porque cargó sobre sí los crímenes de ellos. Le
daré una multitud como parte, y tendrá como despojo una muchedumbre, porque se
entregó a sí mismo a la muerte y fue contado entre los malhechores; él tomó
sobre sí el pecado de las multitudes e intercedió por los pecadores.
RESPONSORIO BREVE
V. Él me librará de la red del cazador.
R. Él me librará de la red del cazador.
V. Me cubrirá con su plumaje.
R. Él me librará de la red del cazador.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
R. Él me librará de la red del cazador.
V. Convertíos
al Señor, vuestro Dios.
R. Porque es compasivo y misericordioso.
*PRIMERA LECTURA AÑO II*
Del libro del Éxodo 2,
1-22
NACIMIENTO y HUIDA DE
MOISÉS
En aquellos días, un hombre de la tribu de Leví se casó con una mujer de la
misma tribu; ella concibió y dio a luz un niño. Viendo que era muy hermoso, lo
tuvo escondido tres meses. Mas, no pudiendo tenerlo escondido por más tiempo,
tomó una cesta de mimbre, la embadurnó de barro y pez, colocó en ella a la
criatura y la depositó entre los juncos, junto a la orilla del Nilo. Una
hermana del niño observaba a distancia, para ver en qué paraba aquello.
La hija del Faraón bajó a bañarse en el Nilo, mientras sus criadas la seguían
por la orilla. Al descubrir la cesta entre los juncos, mandó a una criada a
recogerla. La abrió, miró dentro y encontró un niño llorando. Conmovida,
comentó:
«Es un niño de los hebreos.»
Entonces la hermana del niño dijo a la hija del Faraón:
«¿Quieres que vaya a buscarle una nodriza hebrea que críe al niño?» Respondió
la hija del Faraón:
«Sí, anda.»
La muchacha fue y llamó a la madre del niño. La hija del Faraón le dijo:
«Llévate al niño y críamelo, y yo te pagaré.»
La mujer tomó al niño y lo crió. Cuando creció el muchacho, se lo llevó a la
hija del Faraón, que lo adoptó como hijo y lo llamó Moisés, diciendo: «Lo he
sacado del agua.»
Pasaron los años, Moisés creció, fue adonde estaban sus hermanos y los encontró
transportando cargas. y vio cómo un egipcio maltrataba a un hebreo, uno de sus
hermanos. Miró a un lado y a otro y, viendo que no había nadie, mató al egipcio
y lo enterró en la arena. Al día siguiente salió y encontró a dos hebreos
riñendo y dijo al culpable:
«¿Por qué golpeas a tu compañero?
Él le contestó:
«¿Quién te ha nombrado jefe y juez nuestro? ¿Es que pretendes matarme como
mataste al egipcio?» Moisés se asustó, pensando: «La cosa se ha sabido.» Cuando
el Faraón se enteró del hecho, buscó a Moisés para darle muerte; pero Moisés
huyó del Faraón y se refugió en el país de Madián. Allí se sentó junto a un
pozo. El sacerdote de Madián tenía siete hijas, que salían a sacar agua y a
llenar los abrevaderos para abrevar el rebaño de su padre. Llegaron unos
pastores e intentaron echarlas. Entonces Moisés se levantó, defendió a las
muchachas y abrevó su rebaño. Ellas volvieron a casa de Reuel, su padre, y él
les preguntó:
«¿Cómo es que venís hoy tan pronto de vuelta?» Contestaron:
«Un egipcio nos ha librado de los pastores, nos ha sacado agua y ha abrevado el
rebaño.»
Replicó el padre:
«¿Dónde está? ¿Cómo es que lo habéis dejado marchar? LIamadlo para que venga a
comer.»
Moisés accedió a vivir con él y éste le dio a su hija Séfora por esposa. Ella
dio a luz un niño y Moisés lo llamó Guersón, diciendo: «Soy forastero en tierra
extranjera.»
RESPONSORIO
Hb 11, 24-27a
R. Por la fe Moisés, siendo ya adulto,
rehusó ser llamado hijo de una hija del Faraón, y prefirió sufrir males con el
pueblo de Dios a disfrutar de las ventajas pasajeras del pecado; * pues tenía la mirada puesta en la
recompensa.
V. Tuvo por mayor riqueza el oprobio
de Cristo que los tesoros de Egipto, y así, por la fe, abandonó Egipto.
R. Pues tenía la mirada puesta en la
recompensa.
SEGUNDA LECTURA
De las Homilías del Pseudo-Crisóstomo
(Suplemento, Homilía 6, Sobre la oración: PG 64, 462-466)
LA ORACIÓN ES LUZ DEL ALMA
Nada hay mejor que la oración y coloquio con Dios, ya que por ella nos ponemos
en contacto inmediato con él; y, del mismo modo que nuestros ojos corporales
son iluminados al recibir la luz, así también nuestro espíritu, al fijar su
atención en Dios, es iluminado con su luz inefable. Me refiero, claro está, a
aquella oración que no se hace por rutina, sino de corazón; que no queda
circunscrita a unos determinados momentos, sino que se prolonga sin cesar día y
noche.
Conviene, en efecto, que la atención de nuestra mente no se limite a
concentrarse en Dios de modo repentino, en el momento en que nos decidimos a
orar, sino que hay que procurar también que cuando está ocupada en otros
menesteres, como el cuidado de los pobres o las obras útiles de beneficencia u
otros cuidados cualesquiera, no prescinda del deseo y el recuerdo de Dios, de
modo que nuestras obras, como condimentadas con la sal del amor de Dios, se
conviertan en un manjar suavísimo para el Señor de todas las cosas. Y también
nosotros podremos gozar, en todo momento de nuestra vida, de las ventajas que
de ahí resultan, si dedicamos mucho tiempo al Señor.
La oración es luz del alma, verdadero conocimiento de Dios, mediadora entre
Dios y los hombres. Por ella nuestro espíritu, elevado hasta el cielo, abraza a
Dios con abrazos inefables, deseando la leche divina, como un niño que,
llorando, llama a su madre; por ella nuestro espíritu espera el cumplimiento de
sus propios anhelos y recibe unos bienes que superan todo lo natural y visible.
La oración viene a ser una venerable mensajera nuestra ante Dios, alegra
nuestro espíritu, aquieta nuestro ánimo. Me refiero, en efecto, a aquella
oración que no consiste en palabras, sino más bien en el deseo de Dios, en una
piedad inefable, que no procede de los hombres, sino de la gracia divina,
acerca de la cual dice el Apóstol: Nosotros no sabemos pedir como conviene,
pero el Espíritu mismo aboga por nosotros con gemidos que no pueden ser
expresados en palabras.
Semejante oración, si nos la concede Dios, es de gran valor y no ha de ser
despreciada; es un manjar celestial que satisface al alma; el que lo ha
gustado, se inflama en el deseo eterno de Dios, como en un fuego ardentísimo que
inflama su espíritu.
Para que alcance en ti su perfección, pinta tu casa interior con la moderación
y la humildad, hazla resplandeciente con la luz de la justicia, adórnala con
buenas obras, como con excelentes láminas de metal, y decórala con la fe y la
grandeza de ánimo, a manera de paredes y mosaicos; por encima de todo coloca la
oración, como el techo que corona y pone fin al edificio, para disponer así una
mansión acabada para el Señor y poderlo recibir como en una casa regia y
espléndida, poseyéndolo por la gracia como una imagen colocada en el templo del
alma.
RESPONSORIO Lm 5, 20-21a; Mt 8, 25
R. ¿Por qué has de olvidarnos para siempre? ¿Por
qué toda la vida abandonarnos? * Haz
que volvamos a ti, Señor, y volveremos.
V. ¡Señor, sálvanos, que perecemos!
R. Haz que volvamos a ti, Señor, y volveremos.
*Lecturas del Viernes después de Ceniza*
Viernes, 16 de febrero de 2024
Evangelio
*Lectura
del santo evangelio según san Mateo (9,14-15)*
En aquel tiempo, los discípulos de Juan se le acercan a Jesús,
preguntándole:
«¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus
discípulos no ayunan?».
Jesús les dijo:
«¿Es que pueden guardar luto los amigos del esposo, mientras el esposo está con
ellos? Llegarán días en que les arrebatarán al esposo, y entonces ayunarán».
Palabra del Señor
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Ant. Cuando veas a alguien desnudo, cúbrelo, y no desprecies a tu
semejante; entonces brillará tu luz como la aurora, y tu justicia te abrirá
camino.
Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR
Lc 1, 68-79
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Cuando veas a alguien desnudo,
cúbrelo, y no desprecies a tu semejante; entonces brillará tu luz como la
aurora, y tu justicia te abrirá camino.
PRECES
Acudamos a Cristo, nuestro Salvador, que nos redimió con su muerte
y resurrección, y supliquémosle, diciendo:
Señor, ten piedad de nosotros.
Tú que subiste a Jerusalén para sufrir la pasión y entrar así en la gloria,
conduce a tu Iglesia a la Pascua eterna.
Tú que, exaltado en la cruz, quisiste ser atravesado por la lanza del soldado,
sana nuestras heridas.
Tú que convertiste el madero de la cruz en árbol de vida,
haz que los renacidos en el bautismo gocen de la abundancia de los frutos de
este árbol.
Tú que, clavado en la cruz, perdonaste al ladrón arrepentido,
perdónanos también a nosotros, pecadores.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Como Cristo nos enseñó, pidamos al Padre que perdone nuestros pecados,
diciendo:
Padre nuestro...
ORACION
Te pedimos, Señor, que nos ayudes a continuar animosos estos días
de penitencia que acabamos de empezar y que nuestras prácticas externas de
penitencia estén siempre acompañadas por la sinceridad de un corazón que desea
convertirse. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en
la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
VÍSPERAS
(Oración de la tarde)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al
Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Himno: MUERE LA VIDA Y VIVO YO SIN VIDA.
Muere la vida y vivo yo sin vida
ofendiendo la vida de mi muerte;
sangre divina de las venas vierte
y mi diamante su dureza olvida.
Está la majestad de Dios tendida
en una dura cruz, y yo de suerte
que soy de sus dolores el más fuerte
y de su cuerpo la mayor herida.
¡Oh duro corazón de mármol frío!
¿Tiene tu Dios abierto el lado izquierdo
y no te vuelves un copioso río?
Morir por él será divino acuerdo,
mas eres tú mi vida, Cristo mío,
y, como no la tengo, no la pierdo. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Día tras día te bendeciré, Señor, y explicaré tus proezas.
Salmo 144 I - HIMNO A LA GRANDEZA DE DIOS.
Te ensalzaré, Dios mío, mi rey;
bendeciré tu nombre por siempre jamás.
Día tras día te bendeciré
y alabaré tu nombre por siempre jamás.
Grande es el Señor, merece toda alabanza,
es incalculable su grandeza;
una generación pondera tus obras a la otra,
y le cuenta tus hazañas.
Alaban ellos la gloria de tu majestad,
y yo repito tus maravillas;
encarecen ellos tus temibles proezas,
y yo narro tus grandes acciones;
difunden la memoria de tu inmensa bondad,
y aclaman tus victorias.
El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus creaturas.
Que todas tus creaturas te den gracias, Señor,
que te bendigan tus fieles;
que proclamen la gloria de tu reinado,
que hablen de tus hazañas;
explicando tus proezas a los hombres,
la gloria y majestad de tu reinado.
Tu reinado es un reinado perpetuo,
tu gobierno va de edad en edad.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Día tras día te bendeciré, Señor, y
explicaré tus proezas.
Ant 2. Los ojos de todos te están
aguardando, Señor, tú estás cerca de los que te invocan.
Salmo 144 II
El Señor es fiel a sus palabras,
bondadoso en todas sus acciones.
El Señor sostiene a los que van a caer,
endereza a los que ya se doblan.
Los ojos de todos te están aguardando,
tú les das la comida a su tiempo;
abres tú la mano,
y sacias de favores a todo viviente.
El Señor es justo en todos sus caminos,
es bondadoso en todas sus acciones;
cerca está el Señor de los que lo invocan,
de los que lo invocan sinceramente.
Satisface los deseos de sus fieles,
escucha sus gritos, y los salva.
El Señor guarda a los que lo aman,
pero destruye a los malvados.
Pronuncie mi boca la alabanza del Señor,
todo viviente bendiga su santo nombre
por siempre jamás.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Los ojos de todos te están
aguardando, Señor, tú estás cerca de los que te invocan.
Ant 3. Justos y verdaderos son tus
caminos, ¡oh Rey de los siglos!
Cántico: CANTO DE LOS VENCEDORES Ap 15, 3-4
Grandes y maravillosas son tus obras,
Señor, Dios omnipotente,
justos y verdaderos tus caminos,
¡oh Rey de los siglos!
¿Quién no temerá, Señor,
y glorificará tu nombre?
Porque tú solo eres santo,
porque vendrán todas las naciones
y se postrarán en tu acatamiento,
porque tus juicios se hicieron manifiestos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Justos y verdaderos son tus
caminos, ¡oh Rey de los siglos!
LECTURA BREVE St 5, 16. 19-20
Confesaos mutuamente vuestros pecados y rogad unos por otros, para alcanzar
vuestra curación, pues la oración ferviente del justo tiene gran eficacia.
Hermanos, si alguno de entre vosotros se desvía de la verdad y otro logra
convertirlo, sepa que quien convierte a un pecador de su camino equivocado
salvará su alma de la muerte y cubrirá la multitud de sus pecados.
RESPONSORIO BREVE
V. Yo dije: «Señor, ten misericordia.»
R. Yo dije: «Señor, ten misericordia.»
V. Sáname, porque he pecado contra ti.
R. Señor, ten misericordia.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
R. Yo dije: «Señor, ten misericordia.»
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Vendrán días en que se les quitará el esposo y entonces los
invitados a las bodas ayunarán.
Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Vendrán días en que se les quitará
el esposo y entonces los invitados a las bodas ayunarán.
PRECES
Adoremos al Salvador de los hombres, que muriendo destruyó la
muerte y resucitando restauró la vida, y digámosle humildemente:
Santifica, Señor, al pueblo que redimiste con tu sangre.
Redentor nuestro, concédenos que, por la penitencia, nos unamos más plenamente
a tu pasión,
para que consigamos la gloria de la resurrección.
Concédenos que imitemos a tu Madre, consuelo de los afligidos,
para que podamos consolar a los tristes, mediante el consuelo con que nosotros
somos por ti consolados.
Concede a tus fieles participar en tu pasión por medio de sus sufrimientos,
para que tu salvación se manifieste también en ellos.
Tú que te humillaste, haciéndote obediente hasta la muerte y una muerte de
cruz,
enséñanos a ser obedientes y a tener paciencia.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Dígnate transfigurar a los difuntos a semejanza de tu cuerpo glorioso
y concédenos a nosotros ser un día partícipes de la gloria de ellos.
Ya que por Jesucristo somos hijos de Dios, oremos confiados a nuestro Padre:
Padre nuestro...
ORACION
Te pedimos, Señor, que nos ayudes a continuar animosos estos días
de penitencia que acabamos de empezar y que nuestras prácticas externas de
penitencia estén siempre acompañadas por la sinceridad de un corazón que desea
convertirse. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en
la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
LAS LECTURAS DEL VIERNES 16 DE FEBRERO 2024
*Lecturas del Viernes después de Ceniza*
Viernes, 16 de febrero de 2024
Primera
lectura
Lectura
del libro de lsaías (58,1-9a):
Esto dice el Señor Dios:
«Grita a pleno pulmón, no te contengas;
alza la voz como una trompeta,
denuncia a mi pueblo sus delitos,
a la casa de Jacob sus pecados.
Consultan mi oráculo a diario,
desean conocer mi voluntad.
Como si fuera un pueblo que practica la justicia
y no descuida el mandato de su Dios,
me piden sentencias justas,
quieren acercarse a Dios.
“¿Para qué ayunar, si no haces caso;
mortificarnos, si no te enteras?”
En realidad, el día de ayuno hacéis vuestros negocios
y apremiáis a vuestros servidores;
ayunáis para querellas y litigios,
y herís con furibundos puñetazos.
No ayunéis de este modo,
si queréis que se oiga vuestra voz en el cielo.
¿Es ese el ayuno que deseo en el día de la penitencia:
inclinar la cabeza como un junco,
acostarse sobre saco y ceniza?
¿A eso llamáis ayuno,
día agradable al Señor?
Este es el ayuno que yo quiero:
soltar las cadenas injustas,
desatar las correas del yugo,
liberar a los oprimidos,
quebrar todos los yugos,
partir tu pan con el hambriento,
hospedar a los pobres sin techo,
cubrir a quien ves desnudo
y no desentenderte de los tuyos.
Entonces surgirá tu luz como la aurora,
enseguida se curarán tus heridas,
ante ti marchará la justicia,
detrás de ti la gloria del Señor.
Entonces clamarás al Señor y te responderá;
pedirás ayuda y te dirá: “Aquí estoy”».
Palabra de Dios
Salmo
Sal
50,3-4.5-6a.18-19
R/. Un
corazón quebrantado y humillado,
tú, Dios mío, no lo desprecias
V/. Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado. R/.
V/. Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado.
Contra ti, contra ti sólo pequé,
cometí la maldad en tu presencia. R/.
V/. Los sacrificios no te satisfacen:
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
El sacrificio agradable a Dios
es un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y humillado,
tú, oh, Dios, tú no lo desprecias. R/.
*Lecturas del Viernes después de Ceniza*
Viernes, 16 de febrero de 2024
Evangelio
*Lectura
del santo evangelio según san Mateo (9,14-15)*
En aquel tiempo, los discípulos de Juan se le acercan a Jesús,
preguntándole:
«¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus
discípulos no ayunan?».
Jesús les dijo:
«¿Es que pueden guardar luto los amigos del esposo, mientras el esposo está con
ellos? Llegarán días en que les arrebatarán al esposo, y entonces ayunarán».
Palabra del Señor
*Que la Paz del Señor llegue primero a
vuestros corazones antes que mis palabras*
«Por qué yo
ayuno a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan?»
*Son
muchas las ocasiones que asumo esa postura, Señor ¿por qué a él sí y a mí no?
El Señor me dice que no ayune por cualquier tontería, por cualquier cosa, que
si estoy con él, mi ayuno solo debe de ser, cuando sienta que una situación me
esté arrebatando su amor, su gracia, y la esperanza. Siento alegría y esperanza,
porque me siento acogido por el Señor, cuida de mí, y en ningún momento me
rechaza. Ahora de mí debe salir: el querer, el desear, sentarme a la mesa con
él, a disfrutar de su gracia, de su amor y de su misericordia*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
miércoles, 14 de febrero de 2024
LUCAS 9,22-25 CICLO B
*Lecturas del Jueves después de Ceniza*
Jueves, 15 de febrero de 2024
Evangelio
*Lectura
del santo evangelio según san Lucas (9,22-25)*
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos,
sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día».
Entonces decía a todos:
«Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz
cada día y me siga. Pues el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que
pierda su vida por mi causa la salvará. ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo
entero si se pierde o se arruina a sí mismo?».
Palabra del Señor
*Que la
Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*
(¿De
qué me sirve ganar el mundo entero si pierdo o arruino mi propia vida?)
*El Señor me invita a perder para poder ganar. Lo
primero es negarme a mí mismo, y tomar mi cruz (Mi Cruz es aquello que está
dentro de mí y que me hace sufrir, y hace sufrir a otros, porque son cosas que
tengo dentro, y me faltan muchas veces el valor para enfrentarlas y aunque no
quiera o me resista me dominan interiormente, porque son superiores a mis
fuerzas). El Señor, me hace una invitación a renunciar, a romper con todo
aquello que limita mi relación con él, y con los demás. De que me sirve el
rencor, si no me permite pedir perdón, en que me ayuda la soberbia, si solo me
ayuda a hacer sentir mal a los demás, la soberbia, el rencor y la ira, lo único
que me producen son enfermedades como: tensión arterial alta, diabetes, problema
de ansiedad y depresión, esas cosas poco a poco van envenenado mi cuerpo. El
Señor, no quiere que esas cosas arruinen mi vida, por eso me invita a confiar
en él, y que permita que en mi nazca en mí el deseo de amar y de hacer su
voluntad*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAS LAUDES Y LAS VISPERAS DEL JUEVES 15
*LAS LAUDES Y
LAS VISPERAS*
Abre, Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de
todos los pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y
enciende mi sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar este
Oficio, y merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por
Cristo nuestro Señor. Amén
*TIEMPO DE CUARESMA*
*JUEVES
DESPUÉS DE CENIZA*
Del propio. Salterio IV
LAUDES
(Oración de la mañana)
INVITATORIO
(Si Laudes no es la primera oración del día
se sigue el esquema del Invitatorio explicado en el Oficio de Lectura)
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza
Ant. A Cristo, el Señor, que por
nosotros fue tentado y por nosotros murió, venid, adorémosle.
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. A Cristo, el Señor, que por
nosotros fue tentado y por nosotros murió, venid, adorémosle.
Himno: PASTOR QUE CON TUS SILBOS AMOROSOS.
Pastor que con tus silbos amorosos
me despertaste del profundo sueño:
tú, que hiciste cayado de ese leño
en que tiendes los brazos poderosos,
vuelve los ojos a mi fe piadosos,
pues te confieso por mi amor y dueño
y la palabra de seguir te empeño
tus dulces silbos y tus pies hermosos.
Oye, Pastor, pues por amores mueres,
no te espante el rigor de mis pecados,
pues tan amigo de rendidos eres.
Espera, pues, y escucha mis cuidados.
Pero ¿cómo te digo que me esperes,
si estás, para esperar, los pies clavados? Amén.
SALMODIA
Ant 1. En la mañana, Señor, hazme escuchar tu gracia.
Salmo 142, 1-11 - LAMENTACIÓN Y SÚPLICA ANTE LA ANGUSTIA
Señor, escucha mi oración;
tú que eres fiel, atiende a mi súplica;
tú que eres justo, escúchame.
No llames a juicio a tu siervo,
pues ningún hombre vivo es inocente frente a ti.
El enemigo me persigue a muerte,
empuja mi vida al sepulcro,
me confina a las tinieblas
como a los muertos ya olvidados.
mi aliento desfallece,
mi corazón dentro de mí está yerto.
Recuerdo los tiempos antiguos,
medito todas tus acciones,
considero las obras de tus manos
y extiendo mis brazos hacia ti:
tengo sed de ti como tierra reseca.
Escúchame en seguida, Señor,
que me falta el aliento.
No me escondas tu rostro,
igual que a los que bajan a la fosa.
En la mañana hazme escuchar tu gracia,
ya que confío en ti;
indícame el camino que he de seguir,
pues levanto mi alma a ti.
Líbrame del enemigo, Señor,
que me refugio en ti.
Enséñame a cumplir tu voluntad,
ya que tú eres mi Dios.
Tu espíritu, que es bueno,
me guíe por tierra llana.
Por tu nombre, Señor, consérvame vivo;
por tu clemencia, sácame de la angustia.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. En la mañana, Señor, hazme escuchar
tu gracia.
Ant 2. El Señor hará derivar hacia
Jerusalén como un río la paz.
Cántico: CONSUELO Y GOZO PARA LA CIUDAD SANTA. Is 66, 10-14a
Festejad a Jerusalén, gozad con ella,
todos los que la amáis,
alegraos de su alegría,
los que por ella llevasteis luto;
a su pecho seréis alimentados
y os saciaréis de sus consuelos
y apuraréis las delicias
de sus pechos abundantes.
Porque así dice el Señor:
«Yo haré derivar hacia ella
como un río la paz,
como un torrente en crecida,
las riquezas de las naciones.
Llevarán en brazos a sus criaturas
y sobre las rodillas las acariciarán;
como a un niño a quien su madre consuela,
así os consolaré yo
y en Jerusalén seréis consolados.
Al verlo se alegrará vuestro corazón
y vuestros huesos florecerán como un prado.»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El Señor hará derivar hacia
Jerusalén como un río la paz.
Ant 3. Nuestro Dios merece una alabanza
armoniosa.
Salmo 146 - PODER Y BONDAD DEL SEÑOR
Alabad al Señor, que la música es buena;
nuestro Dios merece una alabanza armoniosa.
El Señor reconstruye Jerusalén,
reúne a los deportados de Israel;
él sana los corazones destrozados,
venda sus heridas.
Cuenta el número de las estrellas,
a cada una la llama por su nombre.
Nuestro Señor es grande y poderoso,
su sabiduría no tiene medida.
El Señor sostiene a los humildes,
humilla hasta el polvo a los malvados.
Entonad la acción de gracias al Señor,
tocad la cítara para nuestro Dios,
que cubre el cielo de nubes,
preparando la lluvia para la tierra;
que hace brotar hierba en los montes,
para los que sirven al hombre;
que da su alimento al ganado,
y a las crías de cuervo que graznan.
No aprecia el vigor de los caballos,
no estima los músculos del hombre:
el Señor aprecia a sus fieles,
que confían en su misericordia.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Nuestro Dios merece una alabanza
armoniosa.
LECTURA BREVE Cf. 1R 8, 51a. 52-53a
Nosotros, Señor, somos tu pueblo y tu heredad; que tus ojos estén abiertos a
las súplicas de tu siervo y a la súplica de tu pueblo Israel, para escuchar
todos sus clamores hacia ti. Porque tú nos separaste para ti como herencia tuya
de entre todos los pueblos de la tierra.
RESPONSORIO BREVE
V. Él me librará de la red del cazador.
R. Él me librará de la red del cazador.
V. Me cubrirá con su plumaje.
R. Él me librará de la red del cazador.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
R. Él me librará de la red del cazador.
V. El
que medita la ley del Señor.
R. Da fruto a su tiempo.
*PRIMERA LECTURA AÑO I*
Comienza el libro del Deuteronomio 1, 1. 6-18
ÚLTIMAS PALABRAS DE MOISÉS EN MOAB
Éstas son las palabras que dijo Moisés a todo Israel al otro lado del Jordán,
en el desierto, en la Arabá, frente a Sof, entre Farán y Tofel, Haserot y
Dizahab:
«El Señor, nuestro Dios, nos dijo en el monte Horeb:
"Basta ya de vivir en este monte, poneos en camino, id a las montañas de
los amorreos, a las poblaciones vecinas de la estepa de la Arabá, de la
montaña, de la tierra baja, del Negueb y de la costa; a Canaán y al Líbano,
hasta el gran río, el Éufrates. Mirad: os he puesto delante la tierra que yo,
el Señor, prometí dar a vuestros padres, a Abraham, Isaac y Jacob."
Entonces yo os dije:
"Yo solo no puedo con vosotros. El Señor, vuestro Dios, os ha multiplicado
y sois tan numerosos como las estrellas del cielo. Que el Señor, Dios de
vuestros padres, continúe y os haga mil veces más numerosos, y os siga
bendiciendo, como dijo. Pero ¿cómo voy a poder yo solo con todas vuestras
cargas, vuestro peso y vuestros litigios? Proponed a algunos de cada tribu, a
hombres sabios y de experiencia, y yo los nombraré jefes vuestros."
Y me contestasteis:
"Está bien lo que nos propones."
Yo elegí como jefes de vuestras tribus a hombres sabios y de experiencia, y los
nombré jefes vuestros: jefes de mil, de cincuenta y de diez, y magistrados para
cada tribu. Entonces di a vuestros jefes estas normas:
"Vosotros escucharéis los pleitos de vuestros hermanos y juzgaréis con
justicia las causas que surjan entre un hombre con su hermano o un extranjero.
No seáis parciales en la sentencia, oíd por igual al pequeño y al grande; no os
dejéis amedrentar por nadie, que la sentencia es de Dios; y la causa que os
resulte demasiado difícil pasádmela, y yo entenderé en ella."
Entonces os mandé todo lo que debíais cumplir.»
RESPONSORIO Dt 10, 17; 1, 17
R. El Señor, vuestro Dios, es Dios de dioses, Dios
grande, fuerte y terrible, * él no
es parcial ni acepta soborno.
V. Oíd por igual al pequeño y al grande; no os
dejéis amedrentar por nadie, que la sentencia es de Dios.
R. Él no es parcial ni acepta soborno.
*PRIMERA LECTURA AÑO
II*
Comienza el libro del
Éxodo 1, 1-22
OPRESIÓN DE ISRAEL
Lista de los israelitas que fueron a Egipto con Jacob, cada uno con su familia:
Rubén, Simeón, Leví, Judá, Isacar, Zabulón, Benjamín, Dan, Neftalí, Gad, Aser;
descendientes directos de Jacob: setenta personas. José estaba ya en Egipto.
Muerto José y sus hermanos y toda aquella generación, los israelitas crecían y
se propagaban, se multiplicaban y se hacían fuertes en extremo y llenaban todo
el país. Subió luego al trono de Egipto un Faraón nuevo que no había conocido a
José, y dijo a su pueblo:
«Mirad, el pueblo de Israel se está haciendo más numeroso y fuerte que
nosotros; vamos a vencerlo con astucia, pues si no, cuando se declare la
guerra, se aliará con el enemigo, nos atacará y después se marchará de nuestra
tierra.»
Así pues, nombraron capataces que los oprimieran con cargas, en la construcción
de las ciudades-granero, Pitom y Ramsés. Pero cuanto más los oprimían, más
ellos crecían y se propagaban, de modo que los egipcios llegaron a temer a los
hijos de Israel. Entonces les impusieron trabajos crueles y les amargaron la
vida con dura esclavitud: el trabajo del barro y de los ladrillos, y toda clase
de trabajos del campo.
El rey de Egipto ordenó a las parteras hebreas:
«Cuando asistáis a las hebreas y les llegue el momento, si es niño lo matáis,
si es niña la dejáis con vida.» Pero las parteras temían a Dios y no hicieron
lo que les mandaba el rey de Egipto, sino que dejaban con vida a los recién
nacidos. El rey de Egipto llamó a las parteras y las interrogó:
«¿Por qué hacéis eso y dejáis con vida a las criaturas?» Contestaron al Faraón:
«Es que las mujeres hebreas no son como las egipcias, sino que son robustas y
dan a luz antes de que lleguemos a ellas.» Dios premió a las parteras: el
pueblo crecía y se hacía fuerte, y a ellas también les dio familia, porque
temían a Dios. Entonces ordenó el Faraón a toda su gente:
«Cuando nazca un niño echadlo al Nilo, pero si es niña dejadla con vida.»
RESPONSORIO
Gn 15, 13-14; Is 49,26
R. Dijo Dios a Abraham: «Has de saber
que tu descendencia vivirá como forastera en tierra ajena, y tendrá que servir
y sufrir opresión durante cuatrocientos años. * Y yo juzgaré al pueblo a quien han de servir.»
V. Yo soy el Señor, tu salvador y
redentor.
R. Y yo juzgaré al pueblo a quien han
de servir.
SEGUNDA LECTURA
De los Sermones de san León Magno, papa
(Sermón 6 Sobre la Cuaresma, 1-2: PL 54, 285-287)
LA PURIFICACIÓN ESPIRITUAL POR EL AYUNO Y LA MISERICORDIA
En todo tiempo, amados hermanos, la misericordia del Señor llena la tierra, y
todo fiel halla en la misma naturaleza motivo de adoración a Dios, ya que el
cielo y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos nos hablan de la bondad y
omnipotencia del que los ha creado, y la admirable belleza de los elementos
puestos a nuestro servicio exige de la creatura racional el justo tributo de la
acción de gracias.
Pero al volver de nuevo estos días, marcados de manera especial por los
misterios de nuestra redención, y que preceden inmediatamente a la celebración
de la Pascua, se nos intima una mayor diligencia en prepararnos con la
purificación de nuestro espíritu.
En efecto, es propio de la fiesta de Pascua que toda la Iglesia se regocije por
el perdón de sus pecados, y ello no sólo en los que renacerán por el sagrado
bautismo, sino también en los que han sido ya anteriormente agregados a la
porción de los hijos adoptivos.
Pues, si bien lo que nos hace hombres nuevos es principalmente el baño de
regeneración, sin embargo, como nos es también necesaria a todos la cotidiana
renovación contra la herrumbre de nuestra condición mortal, y nadie hay que no
tenga el deber de afanarse continuamente por una mayor perfección, es necesario
un esfuerzo por parte de todos para que el día de nuestra redención nos halle a
todos renovados.
Por tanto, amados hermanos, lo que cada cristiano ha de hacer en todo tiempo
ahora debemos hacerlo con más intensidad y entrega, para que así la institución
apostólica de esta cuarentena de días logre su objetivo mediante nuestro ayuno,
el cual ha de consistir mucho más en la privación de nuestros vicios que en la
de los alimentos.
Junto al razonable y santo ayuno, nada más provechoso que la limosna,
denominación que incluye una extensa gama de obras de misericordia, de modo que
todos los fieles son capaces de practicarla, por diversas que sean sus posibilidades.
En efecto, con relación al amor que debemos a Dios y a los hombres, siempre
está en nuestras manos la buena voluntad, que ningún obstáculo puede impedir.
Los ángeles dijeron: Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los
hombres de buena voluntad; con ello nos enseñaron que todo aquel que por amor
se compadece de cualquier miseria ajena se enriquece, no sólo con la virtud de
su buena voluntad, sino también con el don de la paz.
Las obras de misericordia son variadísimas, y así todos los cristianos que lo
son de verdad, tanto si son ricos como si son pobres, tienen ocasión de
practicarlas a la medida de sus posibilidades; y aunque no todos puedan ser
iguales en la cantidad de lo que dan, todos pueden serlo en su buena
disposición.
RESPONSORIO Cf. 2Co 6, 4
R. El tiempo del ayuno nos ha abierto las puertas
del paraíso, recibámoslo con buena voluntad y seamos constantes en la
oración, * para que en el día de la resurrección nos gloriemos con el
Señor.
V. Acreditémonos siempre en todo como verdaderos
servidores de Dios.
R. Para que en el día de la resurrección nos
gloriemos con el Señor.
*Lecturas del Jueves después de Ceniza*
Evangelio
*Lectura
del santo evangelio según san Lucas (9,22-25)*
22 Dijo: «El Hijo del hombre debe
sufrir mucho, y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los
escribas, ser matado y resucitar al tercer día.»
23 Decía a todos: «Si alguno quiere venir en
pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame.
24 Porque quien quiera salvar su vida, la
perderá; pero quien pierda su vida por mí, ése la salvará.
25 Pues, ¿de qué le sirve al hombre haber
ganado el mundo entero, si él mismo se pierde o se arruina?
Palabra del Señor
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Ant. «Si alguno quiere venir en pos de mi —dice el Señor—, renúnciese a
sí mismo, tome cada día su cruz y sígame.»
Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR
Lc 1, 68-79
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. «Si alguno quiere venir en pos de
mi —dice el Señor—, renúnciese a sí mismo, tome cada día su cruz y sígame.»
PRECES
Celebremos la bondad de Dios, que por Cristo se reveló como Padre
nuestro, y digámosle de todo corazón:
Acuérdate, Señor, de que somos hijos tuyos.
Concédenos vivir con toda plenitud el misterio de la Iglesia,
a fin de que nosotros y todos los hombres encontremos en ella un sacramento
eficaz de salvación.
Padre, que amas a todos los hombres, haz que cooperemos al progreso de la comunidad
humana
y que en todo busquemos tu reino con nuestros esfuerzos.
Haz que tengamos hambre y sed de justicia
y acudamos a nuestra fuente, que es Cristo, el cual entregó su vida para que
fuéramos saciados.
Perdona, Señor, todos nuestros pecados
y dirige nuestra vida por el camino de la sencillez y de la santidad.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Porque sabemos que somos hijos de Dios, llenos de confianza nos atrevemos a
decir:
Padre nuestro...
ORACION
Tu gracia, Señor, inspire nuestras acciones, las sostenga y
acompañe, para que todo nuestro trabajo cuaresmal brote de ti, como una fuente,
y a ti tienda, como a su fin. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y
reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los
siglos. Amén
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
VÍSPERAS
(Oración de la tarde)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre,
y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Himno: SEÑOR, LA LUZ DEL DÍA YA SE APAGA.
Señor, la luz del día ya se apaga,
la noche va extendiendo sus tinieblas;
alumbra lo más hondo de las almas
en este santo tiempo de Cuaresma.
Conoces nuestra vida y nuestra historia
y sabes que también hemos pecado,
por eso hacia ti nos dirigimos
confiando que seremos perdonados.
Unidos con la Iglesia recorremos
la senda que nos lleva hasta el Calvario,
llevando en nuestro cuerpo tus dolores,
sufriendo lo que aún no has completado.
Escucha nuestra voz, amado Padre,
que, junto con tu Hijo Jesucristo,
enviaste tu Espíritu a los hombres,
sellando con tu gracia sus destinos. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Tú eres, Señor, mi bienhechor, y mi refugio donde me pongo a
salvo.
Salmo 143 I - ORACIÓN POR LA VICTORIA Y POR LA PAZ
Bendito el Señor, mi Roca,
que adiestra mis manos para el combate,
mis dedos para la pelea;
mi bienhechor, mi alcázar,
baluarte donde me pongo a salvo,
mi escudo y mi refugio,
que me somete los pueblos.
Señor, ¿qué es el hombre para que te fijes en él?
¿Qué los hijos de Adán para que pienses en ellos?
El hombre es igual que un soplo;
sus días, una sombra que pasa.
Señor, inclina tu cielo y desciende,
toca los montes, y echarán humo,
fulmina el rayo y dispérsalos,
dispara tus saetas y desbarátalos.
Extiende la mano desde arriba:
defiéndeme, líbrame de las aguas caudalosas,
de la mano de los extranjeros,
cuya boca dice falsedades,
cuya diestra jura en falso.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Tú eres, Señor, mi bienhechor, y mi
refugio donde me pongo a salvo.
Ant 2. Dichoso el pueblo cuyo Dios es el
Señor.
Salmo 143 II
Dios mío, te cantaré un cántico nuevo,
tocaré para ti el arpa de diez cuerdas:
para ti que das la victoria a los reyes,
y salvas a David, tu siervo.
Defiéndeme de la espada cruel,
sálvame de las manos de extranjeros,
cuya boca dice falsedades,
cuya diestra jura en falso.
Sean nuestros hijos un plantío,
crecidos desde su adolescencia;
nuestras hijas sean columnas talladas,
estructura de un templo.
Que nuestros silos estén repletos
de frutos de toda especie;
que nuestros rebaños a millares
se multipliquen en las praderas,
y nuestros bueyes vengan cargados;
que no haya brechas ni aberturas,
ni alarma en nuestras plazas.
Dichoso el pueblo que esto tiene,
dichoso el pueblo cuyo Dios es el Señor.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Dichoso el pueblo cuyo Dios es el
Señor.
Ant 3. Ahora se estableció la salud y el
reinado de nuestro Dios.
Cántico: EL JUICIO DE DIOS Ap 11, 17-18; 12, 10b-12a
Gracias te damos, Señor Dios omnipotente,
el que eres y el que eras,
porque has asumido el gran poder
y comenzaste a reinar.
Se encolerizaron las naciones,
llegó tu cólera,
y el tiempo de que sean juzgados los muertos,
y de dar el galardón a tus siervos los profetas,
y a los santos y a los que temen tu nombre,
y a los pequeños y a los grandes,
y de arruinar a los que arruinaron la tierra.
Ahora se estableció la salud y el poderío,
y el reinado de nuestro Dios,
y la potestad de su Cristo;
porque fue precipitado
el acusador de nuestros hermanos,
el que los acusaba ante nuestro Dios día y noche.
Ellos le vencieron en virtud de la sangre del Cordero
y por la palabra del testimonio que dieron,
y no amaron tanto su vida que temieran la muerte.
Por esto, estad alegres, cielos,
y los que moráis en sus tiendas.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Ahora se estableció la salud y el
reinado de nuestro Dios.
LECTURA BREVE St 4, 7-8. 10
Vivid sometidos a Dios. Resistid al diablo y huirá de vosotros. Acercaos a Dios
y él se acercará a vosotros. Pecadores, lavaos las manos; purificad vuestros
corazones, gente que obráis con doblez. Humillaos en la presencia del Señor y
él os ensalzará.
RESPONSORIO BREVE
V. Yo dije: «Señor, ten misericordia.»
R. Yo dije: «Señor, ten misericordia.»
V. Sáname, porque he pecado contra ti.
R. Señor, ten misericordia.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
R. Yo dije: «Señor, ten misericordia.»
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. «Quien pierda su vida por amor a mí la salvará para siempre», dice
el Señor.
Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. «Quien pierda su vida por amor a mí
la salvará para siempre», dice el Señor.
PRECES
Celebremos la misericordia de Dios, que nos ilumina con la gracia
del Espíritu Santo para que nuestra vida resplandezca con obras de fe y
santidad, y supliquémosle, diciendo:
Renueva, Señor, al pueblo redimido por Cristo.
Señor, fuente y autor de toda santidad, haz que los obispos, sacerdotes y
diáconos, al participar de la mesa eucarística, se unan más plenamente a
Cristo,
para que vean renovada la gracia que les fue conferida por la imposición de
manos.
Impulsa a tus fieles para que, con santidad de vida, participen activamente de
la mesa de la palabra y del cuerpo de Cristo
y vivan lo que han recibido por la fe y los sacramentos.
Concédenos, Señor, que reconozcamos la dignidad de todo hombre redimido con la
sangre de tu Hijo
y que respetemos su libertad y su conciencia
Haz que todos los hombres sepan moderar sus deseos de bienes temporales
y que atiendan a las necesidades de los demás.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Acuérdate, Señor, de todos los que has llamado hoy a la eternidad
y concédeles el don de la eterna bienaventuranza.
Invoquemos a Dios Padre con la oración que nos enseñó Jesús:
Padre nuestro...
ORACION
Tu gracia, Señor, inspire nuestras acciones, las sostenga y
acompañe, para que todo nuestro trabajo cuaresmal brote de ti, como una fuente,
y a ti tienda, como a su fin. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y
reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los
siglos. Amén
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.






