Musica Para el Alma
jueves, 19 de octubre de 2023
LUCAS 12,1-7 CICLO A
*Lecturas del Viernes de la 28ª semana del Tiempo
Ordinario*
Viernes, 20 de octubre de 2023
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san Lucas (12,1-7)*
En aquel tiempo, miles y miles de personas se agolpaban hasta pisarse unos a
otros.
Jesús empezó a hablar, dirigiéndose primero a sus discípulos: «Cuidado con la
levadura de los fariseos, o sea, con su hipocresía. Nada hay cubierto que no
llegue a descubrirse, nada hay escondido que no llegue a saberse. Por eso, lo
que digáis de noche se repetirá a pleno día, y lo que digáis al oído en el
sótano se pregonará desde la azotea. A vosotros os digo, amigos míos: no
tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden hacer más. Os voy a
decir a quién tenéis que temer: temed al que tiene poder para matar y después
echar al infierno. A éste tenéis que temer, os lo digo yo. ¿No se venden cinco
gorriones por dos cuartos? Pues ni de uno solo se olvida Dios. Hasta los pelos
de vuestra cabeza están contados. Por lo tanto, no tengáis miedo: no hay comparación
entre vosotros y los gorriones.»
Palabra del Señor
*Que la Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que
mis palabras*
(No temáis a los
que matan el cuerpo, y después de esto no pueden hacer más).
*Estas palabras vienen
para traerme a mi alma sanación interior, porque siempre he vivido con miedo.
En la escuela miedo a no pasar de curso, en la universidad miedo algunos
profesores, en el trabajo miedo a los jefes y a que me cancelen, en el
matrimonio miedo, miedo a la traición de algún amigo. El Señor me quiere sanar
de ese miedo y me invita a reconocerme interiormente. Él, me acoge como soy, no
para dejarme como soy sino para hacer de mí, alguien mucho mejor. El Señor sabe
que puedo con su ayuda superar esos miedos y él ha puesto todo lo necesario en
mi vida, él confía en mí, es por eso que me invita a confiar en él, y luego
tendré las herramientas para confiar en mí. A lo único que debo tener miedo es,
a no hacer la voluntad del Señor*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
LAS LAUDES Y LAS VISPERAS DEL VIERNES 20
*LAS LAUDES Y LAS VISPERAS*
Abre,
Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de todos los
pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y enciende mi
sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar este Oficio, y
merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por Cristo nuestro
Señor. Amén
*VIERNES SEMANA IV LAUDES*
(Oración de la mañana)
INVITATORIO
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca
proclamará tu alabanza
Ant. El Señor es bueno,
bendecid su nombre.
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El Señor es
bueno, bendecid su nombre.
Himno:
POR EL DOLOR CREYENTE QUE BROTA DEL PECADO.
Por el dolor creyente que brota del pecado,
por no haberte querido de todo corazón,
por haberte, Dios mío, tantas veces negado,
con súplicas te pido, de rodillas, perdón.
Por haberte perdido, por no haberte encontrado,
porque es como un desierto nevado mi oración;
porque es como una hiedra sobre el árbol cortado
el recuerdo que brota cargado de ilusión,
Porque es como la hiedra, déjame que te abrace,
primero amargamente, lleno de flor después,
y que a ti, viejo tronco, poco a poco me enlace,
y que mi vieja sombra se derrame a tus pies. Amén
SALMODIA
Ant 1. Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con
Espíritu firme.
Salmo
50 - CONFESIÓN DEL PECADOR ARREPENTIDO
Misericordia, Dios mío, por tu bondad;
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado.
Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti solo pequé,
cometí la maldad que aborreces.
En la sentencia tendrás razón,
en el juicio brillará tu rectitud.
Mira, que en la culpa nací,
pecador me concibió mi madre.
Te gusta un corazón sincero,
y en mi interior me inculcas sabiduría.
Rocíame con el hisopo: quedaré limpio;
lávame: quedaré más blanco que la nieve.
Hazme oír el gozo y la alegría,
que se alegren los huesos quebrantados.
Aparta de mi pecado tu vista,
borra en mí toda culpa.
¡Oh Dios!, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu.
Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso:
enseñaré a los malvados tus caminos,
los pecadores volverán a ti.
Líbrame de la sangre, ¡oh Dios,
Dios, Salvador mío!,
y cantará mi lengua tu justicia.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza.
Los sacrificios no te satisfacen;
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado:
un corazón quebrantado y humillado
tú no lo desprecias.
Señor, por tu bondad, favorece a Sión,
reconstruye las murallas de Jerusalén:
entonces aceptarás los sacrificios rituales,
ofrendas y holocaustos,
sobre tu altar se inmolarán novillos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Oh Dios, crea en
mí un corazón puro, renuévame por dentro con Espíritu firme.
Ant
2. Alégrate, Jerusalén, porque en ti serán congregados todos los
pueblos.
Cántico:
ACCIÓN DE GRACIAS POR LA LIBERACIÓN DEL PUEBLO - Tb 13, 10-15. 17-19
Anuncien todos los pueblos sus maravillas
y alábenle sus elegidos en Jerusalén,
la ciudad del Santo;
por las obras de tus hijos te azotará,
pero de nuevo se compadecerá
de los hijos de los justos.
Confiesa dignamente al Señor
y bendice al Rey de los siglos,
para que de nuevo sea en ti
edificado su tabernáculo con alegría,
para que alegre en ti a los cautivos
y muestre en ti su amor hacia los desdichados,
por todas las generaciones y generaciones.
Brillarás cual luz de lámpara
y todos los confines de la tierra vendrán a ti.
Pueblos numerosos vendrán de lejos
al nombre del Señor, nuestro Dios,
trayendo ofrendas en sus manos,
ofrendas para el rey del cielo.
Las generaciones de las generaciones
exultarán en ti.
Y benditos para siempre todos los que te aman.
Alégrate y salta de gozo por los hijos de los justos,
que serán congregados,
y al Señor de los justos bendecirán.
Dichosos los que te aman;
en tu paz se alegrarán.
Dichosos cuantos se entristecieron por tus azotes,
pues en ti se alegrarán
contemplando toda tu gloria,
y se regocijarán para siempre.
Bendice, alma mía, a Dios, rey grande,
porque Jerusalén con zafiros y esmeraldas
será reedificada,
con piedras preciosas sus muros
y con oro puro sus torres y sus almenas.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Alégrate,
Jerusalén, porque en ti serán congregados todos los pueblos.
Ant
3. Sión, alaba a tu Dios, que envía su mensaje a la tierra.
Salmo
147 - RESTAURACIÓN DE JERUSALÉN.
Glorifica al Señor, Jerusalén;
alaba a tu Dios, Sión:
que ha reforzado los cerrojos de tus puertas
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti;
ha puesto paz en tus fronteras,
te sacia con flor de harina.
Él envía su mensaje a la tierra,
y su palabra corre veloz;
manda la nieve como lana,
esparce la escarcha como ceniza;
hace caer el hielo como migajas
y con el frío congela las aguas;
envía una orden, y se derriten;
sopla su aliento, y corren.
Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así,
ni les dio a conocer sus mandatos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Sión, alaba a tu
Dios, que envía su mensaje a la tierra.
LECTURA
BREVE Ga 2, 19b-20
Estoy crucificado con Cristo; vivo yo, pero no soy yo, es Cristo quien vive en
mi. Y, mientras vivo en esta carne, vivo de la fe en el Hijo de Dios, que me
amó hasta entregarse por mí.
RESPONSORIO
BREVE
V. Invoco al Dios Altísimo, al Dios que hace tanto por mí.
R. Invoco al Dios
Altísimo, al Dios que hace tanto por mí.
V. Desde el cielo me
enviará la salvación.
R. El Dios que hace
tanto por mí.
V. Gloria al Padre,
y al Hijo, y al Espíritu Santo
R. Invoco al Dios
Altísimo, al Dios que hace tanto por mí.
V. Hijo mío, haz
caso de mi sabiduría.
R. Presta oído a mi
inteligencia.
PRIMERA
LECTURA
Del libro del profeta Jeremías 7, 1-20
LA CONFIANZA EN EL TEMPLO ES VANA, SI NO HAY FIDELIDAD A DIOS
Y JUSTICIA CON EL PRÓJIMO
Palabra del Señor que recibió Jeremías:
«Ponte a la puerta del templo, y grita allí esta palabra: "¡Escucha, Judá,
la palabra del Señor, los que entráis por estas puertas para adorar al Señor!
Así dice el Señor de los ejércitos, Dios de Israel: Enmendad vuestra conducta y
vuestras acciones, y habitaré con vosotros en este lugar. No os creáis seguros
con palabras engañosas, repitiendo: 'Es el templo del Señor, el templo del
Señor, el templo del Señor.' Si enmendáis vuestra conducta y vuestras acciones,
si juzgáis rectamente entre un hombre y su prójimo, si no explotáis al
forastero, al huérfano y a la viuda, si no derramáis sangre inocente en este
lugar, si no seguís a dioses extranjeros, para vuestro mal, entonces habitaré
con vosotros en este lugar, en la tierra que di a vuestros padres, desde hace
tanto tiempo y para siempre. Mirad: Vosotros os fiáis de palabras engañosas que
no sirven de nada. Vosotros robáis, matáis, adulteráis, juráis en falso,
quemáis incienso a Baal, seguís a dioses extranjeros y desconocidos, ¡y después
entráis a presentaros ante mí en este templo, que lleva mi nombre, y os decís:
'Estamos salvos', para seguir cometiendo esas abominaciones! ¿Creéis acaso que
es una cueva de bandidos este templo que lleva mi nombre? Atención, que yo lo
he visto —oráculo del Señor—.
Id a mi templo de Silo, donde hice habitar mi nombre en otro tiempo, y mirad lo
que hice con él, por la maldad de Israel mi pueblo. Pues ahora, ya que habéis
cometido tales acciones —dice el Señor—, que os hablé sin cesar y no me
escuchasteis, que os llamé y no me respondisteis; por eso, con el templo que
lleva mi nombre, en el que confiáis, con el lugar que di a vuestros padres y a
vosotros, haré lo mismo que hice con Silo: os arrojaré de mi presencia, como
arrojé a vuestros hermanos, la estirpe de Efraím."
Y tú no intercedas por este pueblo, no alces por ellos súplicas ni clamores,
porque no te escucharé. ¿No ves lo que están haciendo en las ciudades de Judá,
en las calles de Jerusalén? Los hijos recogen leña, los padres encienden fuego,
las mujeres preparan la masa para hacer tortas en honor de la Reina del cielo;
y hacen libaciones a dioses extranjeros, para irritarme. ¿Es a mí a quien
hieren, o más bien a sí mismos, para su confusión? Por eso así dice el Señor:
Mirad, mi ira y mi cólera se derraman sobre este lugar, sobre el hombre y el
ganado, sobre el árbol del campo, sobre el fruto del suelo, ardiendo sin
cesar.»
RESPONSORIO Jr 7, 11; Is 56, 7; Jn 2, 16
R. ¿Creéis acaso que es una cueva de bandidos este templo que lleva
mi nombre? * Mi casa es casa de oración y así la llamarán todos los
pueblos.
V. No hagáis de la
casa de mi Padre un mercado.
R. Mi casa es casa
de oración y así la llamarán todos los pueblos.
SEGUNDA LECTURA
De la carta de san Agustín, obispo, a Proba
(Carta 130, 14, 27—15, 28: CSEL 44, 71-73)
EL ESPÍRITU INTERCEDE POR NOSOTROS
Quien pide al Señor aquella sola cosa que hemos
mencionado, es decir, la vida dichosa de la gloria, y esa sola cosa busca, éste
pide con seguridad y pide con certeza, y no puede temer que algo le sea
obstáculo para conseguir lo que pide, pues pide aquello sin lo cual de nada le
aprovecharía cualquiera otra cosa que hubiera pedido, orando como conviene.
Esta es la única vida verdadera, la única vida feliz: contemplar eternamente la
belleza del Señor, en la inmortalidad e incorruptibilidad del cuerpo y del
espíritu. En razón de esta sola cosa, nos son necesarias todas las demás cosas;
en razón de ella, pedimos oportunamente las demás cosas. Quien posea esta vida
poseerá todo lo que desee y allí nada podrá desear que no sea conveniente.
Allí está la fuente de la vida, cuya sed debemos avivar en la oración mientras
vivimos aún de esperanza. Pues ahora vivimos sin ver lo que esperamos, seguros
a la sombra de las alas de aquel ante cuya presencia están todas nuestras
ansias; pero tenemos la certeza de nutrirnos un día de lo sabroso de su casa y
de beber del torrente de sus delicias, porque en él está la fuente viva y su
luz nos hará ver la luz; aquel día en el cual todos nuestros deseos quedarán
saciados con sus bienes y ya nada tendremos que pedir gimiendo, pues todo lo
poseeremos gozando.
Pero como esta única cosa que pedimos consiste en aquella paz que sobrepasa
toda inteligencia, incluso cuando en la oración pedimos esta paz hemos de decir
que no sabemos pedir lo que nos conviene. Porque no podemos imaginar cómo sea
esta paz en sí misma y, por tanto, no sabemos pedir lo que nos conviene. Cuando
se nos presenta al pensamiento alguna imagen de ella, la rechazamos, la
reprobamos, reconocemos que está lejos de la realidad, aunque continuamos
ignorando lo que buscamos.
Pero hay en nosotros, para decirlo de algún modo, una docta ignorancia; docta,
sin duda, por el Espíritu de Dios, que viene en ayuda de nuestra debilidad. En
efecto, dice el Apóstol: Si esperamos lo que no vemos, lo aguardamos con anhelo
y constancia. Y añade a continuación: El Espíritu viene en ayuda de nuestra
debilidad, porque nosotros no sabemos pedir lo que nos conviene, pero el
Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables. Y aquel que
escudriña los corazones sabe cómo son los deseos del Espíritu, es decir, que su
intercesión en favor de los fieles es según el querer de Dios.
No hemos de entender estas palabras como si dijeran que el Espíritu de Dios,
que en la Trinidad divina es Dios inmutable y un solo Dios con el Padre y el
Hijo, orase a Dios como alguien distinto de Dios, intercediendo por los santos;
si el texto dice que el Espíritu intercede en favor de los fieles es para
significar que incita a los fieles a interceder, del mismo modo que también se
dice: Os tienta el Señor vuestro Dios para ver si lo amáis, es decir, para que
vosotros conozcáis si lo amáis. El Espíritu, pues, incita a los fieles a que
intercedan con gemidos inefables, inspirándoles el deseo de aquella realidad
tan sublime que aún no conocemos, pero que esperamos ya con paciencia. Pero
¿cómo se puede hablar cuando se desea lo que ignoramos? Ciertamente que si lo
ignoráramos del todo no lo desearíamos; pero, por otro lado, si ya lo viéramos
no lo desearíamos ni lo pediríamos con gemidos inefables.
RESPONSORIO Rm 8, 26; Za 12, 10
R. Nosotros no sabemos pedir lo que nos conviene, pero * el Espíritu
mismo intercede por nosotros con gemidos inefables.
V. En aquel día
—dice el Señor— derramaré sobre la casa de David y sobre los habitantes de
Jerusalén un espíritu de gracia y de oración.
R. El Espíritu mismo
intercede por nosotros con gemidos inefables.
*Lecturas del Viernes de la 28ª semana del Tiempo
Ordinario*
Viernes, 20 de octubre de 2023
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san Lucas (12,1-7)*
En aquel tiempo, miles y miles de personas se agolpaban hasta pisarse unos a
otros.
Jesús empezó a hablar, dirigiéndose primero a sus discípulos: «Cuidado con la
levadura de los fariseos, o sea, con su hipocresía. Nada hay cubierto que no
llegue a descubrirse, nada hay escondido que no llegue a saberse. Por eso, lo
que digáis de noche se repetirá a pleno día, y lo que digáis al oído en el
sótano se pregonará desde la azotea. A vosotros os digo, amigos míos: no
tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden hacer más. Os voy a
decir a quién tenéis que temer: temed al que tiene poder para matar y después
echar al infierno. A éste tenéis que temer, os lo digo yo. ¿No se venden cinco
gorriones por dos cuartos? Pues ni de uno solo se olvida Dios. Hasta los pelos
de vuestra cabeza están contados. Por lo tanto, no tengáis miedo: no hay comparación
entre vosotros y los gorriones.»
Palabra del Señor
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el
sol que nace de lo alto.
Cántico
de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR Lc 1, 68-79
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Por la entrañable
misericordia de nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto.
PRECES
Confiados
en Dios, que cuida con solicitud de todos los que ha creado y redimido con la
sangre de su Hijo, invoquémosle diciendo:
Escucha, Señor, y ten piedad.
Dios misericordioso, asegura nuestros pasos en el camino de la verdadera santidad,
y haz que busquemos siempre cuanto hay de verdadero, noble y justo.
No nos abandones para siempre, por amor de tu nombre
no olvides tu alianza con nosotros.
Con alma contrita y espíritu humillado te seamos aceptos,
porque no hay confusión para los que en ti confían.
Tú que has querido que participáramos en la misión profética de Cristo,
haz que proclamemos ante el mundo tus maravillas.
Se
pueden añadir algunas intenciones libres
Dirijámonos al Padre, con las mismas palabras que Cristo nos enseñó:
Padre
nuestro...
ORACION
Te
pedimos, Señor, tu gracia abundante, para que nos ayude a seguir el camino de
tus mandatos, y así gocemos de tu consuelo en esta vida y alcancemos la
felicidad eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina
contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los
siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
VÍSPERAS
(Oración de la tarde)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa
en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
Himno:
ERES LA LUZ Y SIEMBRAS CLARIDADES.
Eres la luz y siembras claridades,
eres amor y siembras armonía
desde tu eternidad de eternidades.
Por tu roja frescura de alegría,
la tierra se estremece de rocío,
Hijo eterno del Padre y de María.
En el cielo del hombre, oscuro y frío,
eres la luz total, fuego del fuego,
que aplaca las pasiones y el hastío.
Entro en tus esplendores, Cristo, ciego;
mientras corre la vida paso a paso,
pongo mis horas grises en tu brazo,
y a ti, Señor, mi corazón entrego. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Día tras día te bendeciré, Señor, y explicaré tus proezas.
Salmo
144 I - HIMNO A LA GRANDEZA DE DIOS.
Te ensalzaré, Dios mío, mi rey;
bendeciré tu nombre por siempre jamás.
Día tras día te bendeciré
y alabaré tu nombre por siempre jamás.
Grande es el Señor, merece toda alabanza,
es incalculable su grandeza;
una generación pondera tus obras a la otra,
y le cuenta tus hazañas.
Alaban ellos la gloria de tu majestad,
y yo repito tus maravillas;
encarecen ellos tus temibles proezas,
y yo narro tus grandes acciones;
difunden la memoria de tu inmensa bondad,
y aclaman tus victorias.
El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus creaturas.
Que todas tus creaturas te den gracias, Señor,
que te bendigan tus fieles;
que proclamen la gloria de tu reinado,
que hablen de tus hazañas;
explicando tus proezas a los hombres,
la gloria y majestad de tu reinado.
Tu reinado es un reinado perpetuo,
tu gobierno va de edad en edad.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Día tras día te
bendeciré, Señor, y explicaré tus proezas.
Ant
2. Los ojos de todos te están aguardando, Señor, tú estás cerca de
los que te invocan.
Salmo
144 II
El Señor es fiel a sus palabras,
bondadoso en todas sus acciones.
El Señor sostiene a los que van a caer,
endereza a los que ya se doblan.
Los ojos de todos te están aguardando,
tú les das la comida a su tiempo;
abres tú la mano,
y sacias de favores a todo viviente.
El Señor es justo en todos sus caminos,
es bondadoso en todas sus acciones;
cerca está el Señor de los que lo invocan,
de los que lo invocan sinceramente.
Satisface los deseos de sus fieles,
escucha sus gritos, y los salva.
El Señor guarda a los que lo aman,
pero destruye a los malvados.
Pronuncie mi boca la alabanza del Señor,
todo viviente bendiga su santo nombre
por siempre jamás.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Los ojos de todos
te están aguardando, Señor, tú estás cerca de los que te invocan.
Ant
3. Justos y verdaderos son tus caminos, ¡oh Rey de los siglos!
Cántico:
CANTO DE LOS VENCEDORES Ap 15, 3-4
Grandes y maravillosas son tus obras,
Señor, Dios omnipotente,
justos y verdaderos tus caminos,
¡oh Rey de los siglos!
¿Quién no temerá, Señor,
y glorificará tu nombre?
Porque tú solo eres santo,
porque vendrán todas las naciones
y se postrarán en tu acatamiento,
porque tus juicios se hicieron manifiestos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Justos y
verdaderos son tus caminos, ¡oh Rey de los siglos!
LECTURA
BREVE Rm 8, 1-2
No hay ya condenación alguna para los que están en Cristo Jesús, porque la ley
del espíritu de vida en Cristo Jesús me libró de la ley del pecado y de la
muerte.
RESPONSORIO
BREVE
V. Cristo murió por nuestros pecados, para llevarnos a Dios.
R. Cristo murió por
nuestros pecados, para llevarnos a Dios.
V. Muerto en la
carne, pero vivificado en el espíritu.
R. Para llevarnos a
Dios.
V. Gloria al Padre,
y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Cristo murió por
nuestros pecados, para llevarnos a Dios.
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Ant. Acuérdate, Señor, de tu misericordia como lo habías prometido a
nuestros padres.
Cántico
de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Acuérdate, Señor,
de tu misericordia como lo habías prometido a nuestros padres.
PRECES
Invoquemos
a Cristo, en quien confían los que conocen su nombre, diciendo:
Confirma, Señor, lo que has realizado en nosotros.
Señor Jesucristo, consuelo de los humildes,
dígnate sostener con tu gracia nuestra fragilidad, siempre inclinada al pecado.
Que los que por nuestra debilidad estamos inclinados al mal,
por tu misericordia obtengamos el perdón.
Señor, a quien ofende el pecado y aplaca la penitencia,
aparta de nosotros el castigo merecido por nuestros pecados.
Tú que perdonaste a la mujer arrepentida y cargaste sobre los hombros la oveja
descarriada,
no apartes de nosotros tu misericordia.
Se
pueden añadir algunas intenciones libres
Tú que por nosotros aceptaste el suplicio de la cruz,
abre las puertas del cielo a todos los difuntos que en ti confiaron.
Siguiendo las enseñanzas de Jesucristo, digamos al Padre celestial:
Padre
nuestro...
ORACION
Dios
todopoderoso y eterno, que quisiste que tu Hijo sufriese por la salvación de
todos, haz que, inflamados en tu amor, sepamos ofrecernos a ti como víctima
viva. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la
unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
LAS LECTURAS DEL VIERNES 20 DE OCTUBRE 2023
*Lecturas del Viernes de la 28ª semana del Tiempo
Ordinario*
Viernes, 20 de octubre de 2023
Primera lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (4,1-8):
Veamos el caso de Abrahán, nuestro progenitor según la carne. ¿Quedó Abrahán
justificado por sus obras? Si es así, tiene de qué estar orgulloso; pero, de
hecho, delante de Dios no tiene de qué. A ver, ¿qué dice la Escritura?:
«Abrahán creyó a Dios, y esto le valió la justificación.» Pues bien, a uno que
hace un trabajo el jornal no se le cuenta como un favor, sino como algo debido;
en cambio, a éste que no hace ningún trabajo, pero tiene fe en que Dios hace
justo al impío, esa fe se le cuenta en su haber. También David llama dichoso al
hombre a quien Dios otorga la justificación, prescindiendo de sus obras:
«Dichoso el hombre que está absuelto de su culpa, a quien le han sepultado su
pecado; dichoso el hombre a quien el Señor no le cuenta el pecado.»
Palabra de Dios
Salmo
Sal 31,1-2.5.11
R/. Tú
eres mi refugio,
me rodeas de cantos de liberación
Dichoso el que está absuelto de su culpa,
a quien le han sepultado su pecado;
dichoso el hombre a quien el Señor
no le apunta el delito. R/.
Habla pecado, lo reconocí,
no te encubrí mi delito;
propuse: «Confesaré al Señor mí culpa»,
y tú perdonaste mi culpa y mi pecado. R/.
Alegraos, justos, y gozad con el Señor;
aclamadlo, los de corazón sincero. R/.
*Lecturas del Viernes de la 28ª semana del Tiempo
Ordinario*
Viernes, 20 de octubre de 2023
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san Lucas (12,1-7)*
En aquel tiempo, miles y miles de personas se agolpaban hasta pisarse unos a
otros.
Jesús empezó a hablar, dirigiéndose primero a sus discípulos: «Cuidado con la
levadura de los fariseos, o sea, con su hipocresía. Nada hay cubierto que no
llegue a descubrirse, nada hay escondido que no llegue a saberse. Por eso, lo
que digáis de noche se repetirá a pleno día, y lo que digáis al oído en el
sótano se pregonará desde la azotea. A vosotros os digo, amigos míos: no
tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden hacer más. Os voy a
decir a quién tenéis que temer: temed al que tiene poder para matar y después
echar al infierno. A éste tenéis que temer, os lo digo yo. ¿No se venden cinco
gorriones por dos cuartos? Pues ni de uno solo se olvida Dios. Hasta los pelos
de vuestra cabeza están contados. Por lo tanto, no tengáis miedo: no hay comparación
entre vosotros y los gorriones.»
Palabra del Señor
*Que la Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que
mis palabras*
(No temáis a los
que matan el cuerpo, y después de esto no pueden hacer más).
*Estas palabras vienen
para traerme a mi alma sanación interior, porque siempre he vivido con miedo.
En la escuela miedo a no pasar de curso, en la universidad miedo algunos
profesores, en el trabajo miedo a los jefes y a que me cancelen, en el
matrimonio miedo, miedo a la traición de algún amigo. El Señor me quiere sanar
de ese miedo y me invita a reconocerme interiormente. Él, me acoge como soy, no
para dejarme como soy sino para hacer de mí, alguien mucho mejor. El Señor sabe
que puedo con su ayuda superar esos miedos y él ha puesto todo lo necesario en
mi vida, él confía en mí, es por eso que me invita a confiar en él, y luego
tendré las herramientas para confiar en mí. A lo único que debo tener miedo es,
a no hacer la voluntad del Señor*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
miércoles, 18 de octubre de 2023
LUCAS 11,47-54 CICLO A
*Lecturas del Jueves de la 28 Semana del Tiempo
Ordinario*
Jueves, 19 de octubre de 2023
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san Lucas (11,47-54)*
En aquel tiempo, dijo el Señor: «¡Ay de vosotros, que edificáis mausoleos a los
profetas, después que vuestros padres los mataron! Así sois testigos de lo que
hicieron vuestros padres, y lo aprobáis; porque ellos los mataron, y vosotros
les edificáis sepulcros. Por algo dijo la sabiduría de Dios: "Les enviaré
profetas y apóstoles; a algunos los perseguirán y matarán"; y así, a esta
generación se le pedirá cuenta de la sangre de los profetas derramada desde la
creación del mundo; desde la sangre de Abel hasta la de Zacarías, que pereció
entre el altar y el santuario. Sí, os lo repito: se le pedirá cuenta a esta
generación. ¡Ay de vosotros, maestros de la Ley, que os habéis quedado con la
llave del saber; vosotros, que no habéis entrado y habéis cerrado el paso a los
que intentaban entrar!»
Al salir de allí, los escribas y fariseos empezaron a acosarlo y a tirarle de
la lengua con muchas preguntas capciosas, para cogerlo con sus propias
palabras.
Palabra de Señor
*Que la Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que
mis palabras*
(Sí, os aseguro
que se pedirán cuentas a esta generación).
*Esta palabra me
golpea, porque al hablar de esta generación me incluye a mí; yo sé lo que es
bueno y no lo pongo en práctica, y con mi forma de comportarme, con mi forma de
hablar, con mi forma de tratar a los demás y con mi actitud no permito que
otros entren. Yo sé, que para entrar por el camino que conduce a la vida
eterna, se llama la cruz, y a cada momento reniego de entrar en la cruz, porque
mi razón me dice, que para ser Cristiano no hay que sufrir tanto. Sé, que el
amor a la cruz, produce: alegría, esperanza y sanación. De que le sirve un
micrófono a un mudo, de que le sirven unos audífonos a un sordo, en que me
ayuda preocuparme, por el día de mañana, si no ha llegado; la llave del secreto
y del saber es el hoy; Si hoy escucho la voz del Señor, que no endurezca mi
corazón*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
LAS LAUDES Y LAS VISPERAS DEL JUEVES 19
*LAS LAUDES Y LAS VISPERAS*
Abre,
Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de todos los
pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y enciende mi
sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar este Oficio, y
merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por Cristo nuestro
Señor. Amén
*JUEVES SEMANA IV LAUDES*
(Oración de la mañana)
INVITATORIO
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca
proclamará tu alabanza
Ant. Entrad en la presencia
del Señor con aclamaciones.
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Entrad en la
presencia del Señor con aclamaciones.
Himno:
OH DIOS, AUTOR DE LA LUZ.
Oh Dios, autor de la luz,
de los cielos la lumbrera,
que el universo sostienes
abriendo tu mano diestra.
La aurora, con mar de grana,
cubriendo está las estrellas,
bautizando humedecida
con el rocío la tierra.
Auséntanse ya las sombras,
al orbe la noche deja,
y al nuevo día el lucero,
de Cristo imagen, despierta.
Tú, día de día, oh Dios,
y Luz de Luz, de potencia
soberana, oh Trinidad,
doquier poderoso reinas.
Oh Salvador, ante ti
inclinamos la cabeza,
y ante el Padre y el Espíritu,
dándote gloria perpetua. Amén.
SALMODIA
Ant 1. En la mañana, Señor, hazme escuchar tu gracia.
Salmo
142, 1-11 - LAMENTACIÓN Y SÚPLICA ANTE LA ANGUSTIA
Señor, escucha mi oración;
tú que eres fiel, atiende a mi súplica;
tú que eres justo, escúchame.
No llames a juicio a tu siervo,
pues ningún hombre vivo es inocente frente a ti.
El enemigo me persigue a muerte,
empuja mi vida al sepulcro,
me confina a las tinieblas
como a los muertos ya olvidados.
mi aliento desfallece,
mi corazón dentro de mí está yerto.
Recuerdo los tiempos antiguos,
medito todas tus acciones,
considero las obras de tus manos
y extiendo mis brazos hacia ti:
tengo sed de ti como tierra reseca.
Escúchame en seguida, Señor,
que me falta el aliento.
No me escondas tu rostro,
igual que a los que bajan a la fosa.
En la mañana hazme escuchar tu gracia,
ya que confío en ti;
indícame el camino que he de seguir,
pues levanto mi alma a ti.
Líbrame del enemigo, Señor,
que me refugio en ti.
Enséñame a cumplir tu voluntad,
ya que tú eres mi Dios.
Tu espíritu, que es bueno,
me guíe por tierra llana.
Por tu nombre, Señor, consérvame vivo;
por tu clemencia, sácame de la angustia.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. En la mañana,
Señor, hazme escuchar tu gracia.
Ant
2. El Señor hará derivar hacia Jerusalén como un río la paz.
Cántico:
CONSUELO Y GOZO PARA LA CIUDAD SANTA. Is 66, 10-14a
Festejad a Jerusalén, gozad con ella,
todos los que la amáis,
alegraos de su alegría,
los que por ella llevasteis luto;
a su pecho seréis alimentados
y os saciaréis de sus consuelos
y apuraréis las delicias
de sus pechos abundantes.
Porque así dice el Señor:
«Yo haré derivar hacia ella
como un río la paz,
como un torrente en crecida,
las riquezas de las naciones.
Llevarán en brazos a sus criaturas
y sobre las rodillas las acariciarán;
como a un niño a quien su madre consuela,
así os consolaré yo
y en Jerusalén seréis consolados.
Al verlo se alegrará vuestro corazón
y vuestros huesos florecerán como un prado.»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El Señor hará
derivar hacia Jerusalén como un río la paz.
Ant
3. Nuestro Dios merece una alabanza armoniosa.
Salmo
146 - PODER Y BONDAD DEL SEÑOR
Alabad al Señor, que la música es buena;
nuestro Dios merece una alabanza armoniosa.
El Señor reconstruye Jerusalén,
reúne a los deportados de Israel;
él sana los corazones destrozados,
venda sus heridas.
Cuenta el número de las estrellas,
a cada una la llama por su nombre.
Nuestro Señor es grande y poderoso,
su sabiduría no tiene medida.
El Señor sostiene a los humildes,
humilla hasta el polvo a los malvados.
Entonad la acción de gracias al Señor,
tocad la cítara para nuestro Dios,
que cubre el cielo de nubes,
preparando la lluvia para la tierra;
que hace brotar hierba en los montes,
para los que sirven al hombre;
que da su alimento al ganado,
y a las crías de cuervo que graznan.
No aprecia el vigor de los caballos,
no estima los músculos del hombre:
el Señor aprecia a sus fieles,
que confían en su misericordia.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Nuestro Dios
merece una alabanza armoniosa.
LECTURA
BREVE Rm 8, 18-21
Los padecimientos de esta vida presente tengo por cierto que no son nada en
comparación con la gloria futura que se ha de revelar en nosotros. La creación
entera está en expectación, suspirando por esa manifestación gloriosa de los
hijos de Dios; porque las creaturas todas quedaron sometidas al desorden, no
porque a ello tendiesen de suyo, sino por culpa del hombre que las sometió. Y
abrigan la esperanza de quedar ellas, a su vez, libres de la esclavitud de la
corrupción, para tomar parte en la libertad gloriosa que han de recibir los hijos
de Dios.
RESPONSORIO
BREVE
V. Velando medito en ti, Señor.
R. Velando medito en
ti, Señor.
V. Porque fuiste mi
auxilio.
R. Medito en ti,
Señor.
V. Gloria al Padre,
y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Velando medito en
ti, Señor.
V. Haz brillar tu
rostro, Señor, sobre tu siervo.
R. Enséñame tus
leyes.
PRIMERA
LECTURA
Del libro del profeta Jeremías 4, 5-8. 13-28
EL DEVASTADOR VENDRÁ DEL NORTE
Esto dice el Señor:
«Anunciadlo en Judá, publicadlo en Jerusalén. Tocad la trompeta en el país,
gritad a plena voz: "Congregaos para marchar a la ciudad fortificada.
Avisad con la bandera hacia Sión: huid, no os paréis; que yo traigo del norte
la desgracia, una gran ruina."
Sale el león de la maleza, está en marcha el asesino de naciones, ha dejado su
cubil, para arrasar tu tierra e incendiar tus ciudades, hasta no dejar
habitantes. Por eso vestíos de saco, llorad y gemid, porque no cede el incendio
de la ira del Señor.
Miradlo subir como una nube, sus carros como un huracán, sus caballos más
veloces que águilas.»
¡Ay de nosotros que nos destrozan!
Lava tu corazón de maldades, Jerusalén, para salvarte. ¿Hasta cuándo anidarán
en tu pecho planes desatinados? Escucha, un mensajero de Dan anuncia desgracias
desde la montaña de Efraím.
«Proclamadlo en Judá, anunciadlo en Jerusalén, llegan enemigos de tierra
lejana; alzarán el grito de guerra contra las ciudades de Judá. Como guardas de
campo te rodean, porque te rebelaste contra mí —oráculo del Señor—. Tu conducta
y tus perversidades te lo han traído: ésta es tu maldad que te llega a amargar
el corazón.»
¡Ay, mis entrañas, mis entrañas! Me destrozan las paredes del pecho, tengo el
corazón turbado, no puedo callar. Porque escucho yo mismo el son de la
trompeta, el alarido de guerra. Un golpe llama a otro golpe, el país está
desolado; de repente, son desoladas las tiendas, súbitamente, los pabellones.
¿Hasta cuándo he de ver banderas y escuchar trompetas a rebato?
«Mi pueblo es insensato, no me reconoce, son hijos necios que no reflexionan;
son sabios para hacer el mal, pero ignorantes para hacer el bien.»
Miro a la tierra: es un caos; a los cielos: no tienen luz; miro a los montes:
se agitan; a los collados: danzan, están temblando; miro, y no hay hombres, los
pájaros del cielo han volado; miro: el vergel es un desierto, las ciudades
están incendiadas por el Señor, por el incendio de su ira.
Así dice el Señor:
«La tierra será una desolación, pero no la aniquilaré. Por eso se lamentará la
tierra, se oscurecerá arriba el cielo. Lo dije y no me arrepiento, lo pensé y
no me vuelvo atrás.»
RESPONSORIO Cf. Jr 4, 24-26; Sal 84, 5
R. Toda la tierra está desolada, Señor, por el incendio de tu ira;
pero tú, Señor, * ten misericordia y no nos aniquiles.
V. Restáuranos, Dios
salvador nuestro, cesa en tu ira contra nosotros.
R. Ten misericordia
y no nos aniquiles.
SEGUNDA LECTURA
De la carta de san Agustín, obispo, a Proba
(Carta 130, 14, 25-26: CSEL 44, 68-71)
NO SABEMOS PEDIR LO QUE NOS CONVIENE
Quizá me preguntes aún por qué razón dijo el
Apóstol que no sabemos pedir lo que nos conviene, siendo así que podemos pensar
que tanto el mismo Pablo como aquellos a quienes él se dirigía conocían la
oración dominical.
Porque el Apóstol experimentó seguramente su incapacidad de orar como conviene,
por eso quiso manifestarnos su ignorancia; en efecto, cuando en medio de la
sublimidad de sus revelaciones le fue dado el aguijón de su carne, el ángel de
Satanás que lo abofeteaba, desconociendo la manera conveniente de orar, Pablo
pidió tres veces al Señor que lo librara de esta aflicción. Y oyó la respuesta
de Dios y el porqué no se realizaba ni era conveniente que se realizase lo que
pedía un hombre tan santo: Te basta mi gracia, que en la debilidad se muestra
perfecto mi poder.
Ciertamente, en aquellas tribulaciones que pueden ocasionarnos provecho o daño
no sabemos cómo debemos orar; pues como dichas tribulaciones nos resultan duras
y molestas y van contra nuestra débil naturaleza, todos coincidimos
naturalmente en pedir que se alejen de nosotros. Pero, por el amor que nuestro
Dios y Señor nos tiene, no debemos pensar que si no aparta de nosotros aquellos
contratiempos es porque nos olvida; sino más bien por la paciente tolerancia de
estos males esperemos obtener bienes mayores, y así en la debilidad se muestra
perfecto su poder. Esto, en efecto, fue escrito para que nadie se enorgullezca
si, cuando pide con impaciencia, es escuchado en aquello que no le conviene, y
para que nadie decaiga ni desespere de la misericordia divina si su oración no
es escuchada en aquello que pidió y que, posiblemente, o bien le sería causa de
un mal mayor o bien ocasión de que, engreído por la prosperidad, corriera el
riesgo de perderse. En tales casos, ciertamente, no sabemos pedir lo que nos
conviene.
Por tanto, si algo acontece en contra de lo que hemos pedido, tolerémoslo con
paciencia y demos gracias a Dios por todo, sin dudar en lo más mínimo de que lo
más conveniente para nosotros es lo que acaece según la voluntad de Dios y no
según la nuestra. De ello nos dio ejemplo aquel divino mediador, el cual dijo
en su pasión: Padre, si quieres, aparta de mí este cáliz, pero, con perfecta
abnegación de la voluntad humana que recibió al hacerse hombre, añadió
inmediatamente: Pero no se haga mi voluntad, sino la tuya. Por lo cual,
entendemos perfectamente que por la obediencia de uno solo todos quedarán
constituidos justos.
RESPONSORIO Mt 7, 7. 8; Sal 144, 18
R. Pedid y se os dará, * pues todo el que pide recibe y el que busca halla y al que
llama se le abrirá.
V. Cerca está el
Señor de los que lo invocan sinceramente.
R. Pues todo el que
pide recibe y el que busca halla y al que llama se le abrirá.
*Lecturas del Jueves de la 28 Semana del Tiempo
Ordinario*
Jueves, 19 de octubre de 2023
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san Lucas (11,47-54)*
En aquel tiempo, dijo el Señor: «¡Ay de vosotros, que edificáis mausoleos a los
profetas, después que vuestros padres los mataron! Así sois testigos de lo que
hicieron vuestros padres, y lo aprobáis; porque ellos los mataron, y vosotros
les edificáis sepulcros. Por algo dijo la sabiduría de Dios: "Les enviaré
profetas y apóstoles; a algunos los perseguirán y matarán"; y así, a esta
generación se le pedirá cuenta de la sangre de los profetas derramada desde la
creación del mundo; desde la sangre de Abel hasta la de Zacarías, que pereció
entre el altar y el santuario. Sí, os lo repito: se le pedirá cuenta a esta
generación. ¡Ay de vosotros, maestros de la Ley, que os habéis quedado con la
llave del saber; vosotros, que no habéis entrado y habéis cerrado el paso a los
que intentaban entrar!»
Al salir de allí, los escribas y fariseos empezaron a acosarlo y a tirarle de
la lengua con muchas preguntas capciosas, para cogerlo con sus propias
palabras.
Palabra de Señor
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Anuncia, Señor, la salvación a tu pueblo y perdónanos nuestros
pecados.
Cántico
de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR Lc 1, 68-79
+Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Anuncia, Señor,
la salvación a tu pueblo y perdónanos nuestros pecados.
PRECES
Invoquemos
a Dios, de quien viene la salvación para su pueblo, diciendo:
Tú, que eres nuestra vida, escúchanos, Señor.
Bendito seas, Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, porque en tu gran misericordia
nos has hecho nacer de nuevo para una esperanza viva,
por la resurrección de Jesucristo de entre los muertos.
Tú que, en Cristo, renovaste al hombre, creado a imagen tuya,
haz que reproduzcamos la imagen de tu Hijo.
Derrama en nuestros corazones, lastimados por el odio y la envidia,
tu Espíritu de amor.
Concede hoy trabajo a quienes lo buscan, pan a los hambrientos, alegría a los
tristes,
a todos la gracia y la salvación.
Se
pueden añadir algunas intenciones libres
Por Jesús hemos sido hechos hijos de Dios; por esto nos atrevemos a decir:
Padre
nuestro...
ORACION
Concédenos,
Señor, acoger siempre el anuncio de la salvación para que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos te sirvamos, con santidad y justicia,
todos nuestros días. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina
contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los
siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
VÍSPERAS
(Oración de la tarde)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa
en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
Himno:
PORQUE ES TARDE, DIOS MÍO.
Porque es tarde, Dios mío,
porque anochece ya
y se nubla el camino,
porque temo perder
las huellas que he seguido,
no me dejes tan solo
y quédate conmigo.
Porque he sido rebelde
y he buscado el peligro,
y escudriñé curioso
las cumbres y el abismo,
perdóname, Señor,
y quédate conmigo.
Porque ardo en sed de ti
y en hambre de tu trigo,
ven, siéntate a mi mesa,
dígnate ser mi amigo.
¡Qué aprisa cae la tarde...!
¡quédate conmigo! Amén.
SALMODIA
Ant 1. Tú eres, Señor, mi bienhechor, y mi refugio donde me pongo a
salvo.
Salmo
143 I - ORACIÓN POR LA VICTORIA Y POR LA PAZ
Bendito el Señor, mi Roca,
que adiestra mis manos para el combate,
mis dedos para la pelea;
mi bienhechor, mi alcázar,
baluarte donde me pongo a salvo,
mi escudo y mi refugio,
que me somete los pueblos.
Señor, ¿qué es el hombre para que te fijes en él?
¿Qué los hijos de Adán para que pienses en ellos?
El hombre es igual que un soplo;
sus días, una sombra que pasa.
Señor, inclina tu cielo y desciende,
toca los montes, y echarán humo,
fulmina el rayo y dispérsalos,
dispara tus saetas y desbarátalos.
Extiende la mano desde arriba:
defiéndeme, líbrame de las aguas caudalosas,
de la mano de los extranjeros,
cuya boca dice falsedades,
cuya diestra jura en falso.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Tú eres, Señor,
mi bienhechor, y mi refugio donde me pongo a salvo.
Ant
2. Dichoso el pueblo cuyo Dios es el Señor.
Salmo
143 II
Dios mío, te cantaré un cántico nuevo,
tocaré para ti el arpa de diez cuerdas:
para ti que das la victoria a los reyes,
y salvas a David, tu siervo.
Defiéndeme de la espada cruel,
sálvame de las manos de extranjeros,
cuya boca dice falsedades,
cuya diestra jura en falso.
Sean nuestros hijos un plantío,
crecidos desde su adolescencia;
nuestras hijas sean columnas talladas,
estructura de un templo.
Que nuestros silos estén repletos
de frutos de toda especie;
que nuestros rebaños a millares
se multipliquen en las praderas,
y nuestros bueyes vengan cargados;
que no haya brechas ni aberturas,
ni alarma en nuestras plazas.
Dichoso el pueblo que esto tiene,
dichoso el pueblo cuyo Dios es el Señor.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Dichoso el pueblo
cuyo Dios es el Señor.
Ant
3. Ahora se estableció la salud y el reinado de nuestro Dios.
Cántico:
EL JUICIO DE DIOS Ap 11, 17-18; 12, 10b-12a
Gracias te damos, Señor Dios omnipotente,
el que eres y el que eras,
porque has asumido el gran poder
y comenzaste a reinar.
Se encolerizaron las naciones,
llegó tu cólera,
y el tiempo de que sean juzgados los muertos,
y de dar el galardón a tus siervos los profetas,
y a los santos y a los que temen tu nombre,
y a los pequeños y a los grandes,
y de arruinar a los que arruinaron la tierra.
Ahora se estableció la salud y el poderío,
y el reinado de nuestro Dios,
y la potestad de su Cristo;
porque fue precipitado
el acusador de nuestros hermanos,
el que los acusaba ante nuestro Dios día y noche.
Ellos le vencieron en virtud de la sangre del Cordero
y por la palabra del testimonio que dieron,
y no amaron tanto su vida que temieran la muerte.
Por esto, estad alegres, cielos,
y los que moráis en sus tiendas.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Ahora se
estableció la salud y el reinado de nuestro Dios.
LECTURA
BREVE Col 1, 23
Perseverad firmemente fundados e inconmovibles en la fe y no os apartéis de la
esperanza del Evangelio que habéis oído, que ha sido predicado a toda creatura
bajo los cielos.
RESPONSORIO
BREVE
V. El Señor es mi pastor, nada me falta.
R. El Señor es mi
pastor, nada me falta.
V. En verdes
praderas me hace recostar.
R. Nada me falta.
V. Gloria al Padre,
y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. El Señor es mi
pastor, nada me falta.
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Ant. A los que tienen hambre de ser justos el Señor los colma de
bienes.
Cántico
de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. A los que tienen
hambre de ser justos el Señor los colma de bienes.
PRECES
Invoquemos
a Cristo, luz del mundo y alegría de todo ser viviente, y digámosle confiados:
Señor, danos tu luz, la salvación y la paz.
Luz indeficiente y palabra eterna del Padre, tú que has venido a salvar a los
hombres,
ilumina a los catecúmenos de la Iglesia con la luz de tu verdad.
No lleves cuenta de nuestros delitos, Señor,
pues de ti procede el perdón.
Señor, tú que has querido que la inteligencia del hombre investigara los
secretos de la naturaleza,
haz que la ciencia y las artes contribuyan a tu gloria y al bienestar de todos
los hombres.
Protege, Señor, a los que se han consagrado en el mundo al servicio de sus
hermanos;
que con libertad de espíritu y sin desánimo puedan realizar su ideal.
Se
pueden añadir algunas intenciones libres
Señor, tú que abres y nadie puede cerrar, ilumina a nuestros difuntos que yacen
en tiniebla y en sombra de muerte,
y ábreles las puertas de tu reino.
Porque todos nos sabemos hermanos, hijos de un mismo Dios, confiadamente nos
atrevemos a decir:
Padre
nuestro...
ORACION
Acoge
benigno, Señor, nuestra súplica vespertina y haz que, siguiendo las huellas de
tu Hijo, fructifiquemos con perseverancia en buenas obras. Por nuestro Señor
Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y
es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.




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