Musica Para el Alma
jueves, 8 de junio de 2023
MARCOS 12,35-37 CICLO A
*Lecturas del Viernes de la
9ª semana del Tiempo Ordinario*
Viernes, 9
de junio de 2023
Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Marcos
(12,35-37):
En aquel tiempo, mientras enseñaba en el templo, Jesús preguntó: «¿Cómo dicen
los escribas que el Mesías es hijo de David? El mismo David, inspirado por el
Espíritu Santo, dice: "Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha, y
haré de tus enemigos estrado de tus pies." Si el mismo David lo llama
Señor, ¿cómo puede ser hijo suyo?»
La gente, que era mucha, disfrutaba escuchándolo.
Palabra del Señor
*Que la Paz del Señor llegue primero
a vuestros corazones antes que mis palabras*
(Siéntate
a mi derecha, y haré de tus enemigos estrado de tus pies)
*En ocasiones podemos encontrar que la palabra del
Señor se convierte en un motivo de polémica, y cuando escuchamos atentamente,
podemos darnos cuenta que detrás se esconde en nosotros una incapacidad enorme
de entender la palabra y sobre de entender el anuncio de la buena noticia. Muchas
beses perdemos mucho tiempo tratando de aplicar la palabra del Señor, a otras
personas. Es incomodo aplicarme a mí mismo, porque en el fondo me siento ser
una buena persona. Es muy impresionante en la forma que el Señor me quiere
ayudar ¿y a mí que me toca hacer? Dejar que las palabras del Señor penetren
dentro de mí, las que me gustan y también aquellas que no me gustan, porque la
que no me gustan me producen cierta incomodidad, porque me alumbran ciertos
lugares ocurso que llevamos dentro*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAS LAUDES Y LAS VISPERAS DEL VIERNES 9
*LAS LAUDES Y
LAS VISPERAS*
Abre, Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de
todos los pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y
enciende mi sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar este
Oficio, y merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por
Cristo nuestro Señor. Amén
*VIERNES
SEMANA I*
LAUDES
(Oración de la mañana)
INVITATORIO
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza
Ant. Dad gracias al Señor, porque es eterna su misericordia.
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Dad gracias al Señor, porque es eterna su misericordia.
Himno: EDIFICASTE UNA TORRE
Edificaste una torre
para tu huerta florida;
un lagar para tu vino
y, para el vino, una viña.
Y la viña no dio uvas,
ni el lagar buena bebida:
sólo racimos amargos
y zumos de amarga tinta.
Edificaste una torre,
Señor, para tu guarida;
un huerto de dulces frutos,
una noria de aguas limpias,
un blanco silencio de horas
y un verde beso de brisas.
Y esta casa que es tu torre,
este mi cuerpo de arcilla,
esta sangre que es tu sangre
y esta herida que es tu herida
te dieron frutos amargos,
amargas uvas y espinas.
¡Rompe, Señor, tu silencio,
rompe tu silencio y grita!
Que mi lagar enrojezca
cuando tu planta lo pise,
y que tu mesa se endulce
con el vino de tu viña. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Aceptarás los sacrificios, ofrendas y
holocaustos, sobre tu altar, Señor.
Salmo 50 - CONFESIÓN DEL PECADOR
ARREPENTIDO
Misericordia, Dios mío, por tu bondad;
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado.
Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti solo pequé,
cometí la maldad que aborreces.
En la sentencia tendrás razón,
en el juicio brillará tu rectitud.
Mira, que en la culpa nací,
pecador me concibió mi madre.
Te gusta un corazón sincero,
y en mi interior me inculcas sabiduría.
Rocíame con el hisopo: quedaré limpio;
lávame: quedaré más blanco que la nieve.
Hazme oír el gozo y la alegría,
que se alegren los huesos quebrantados.
Aparta de mi pecado tu vista,
borra en mí toda culpa.
¡Oh Dios!, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu.
Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso:
enseñaré a los malvados tus caminos,
los pecadores volverán a ti.
Líbrame de la sangre, ¡oh Dios,
Dios, Salvador mío!,
y cantará mi lengua tu justicia.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza.
Los sacrificios no te satisfacen;
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado:
un corazón quebrantado y humillado
tú no lo desprecias.
Señor, por tu bondad, favorece a Sión,
reconstruye las murallas de Jerusalén:
entonces aceptarás los sacrificios rituales,
ofrendas y holocaustos,
sobre tu altar se inmolarán novillos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Aceptarás los sacrificios, ofrendas y holocaustos, sobre tu altar, Señor.
Ant 2. Con el Señor triunfará y se gloriará la estirpe de Israel.
Cántico: QUE LOS PUEBLOS TODOS SE
CONVIERTAN AL SEÑOR. Is 45, 15-25
Es verdad: tú eres un Dios escondido,
el Dios de Israel, el Salvador.
Se avergüenzan y se sonrojan todos por igual,
se van avergonzados los fabricantes de ídolos;
mientras el Señor salva a Israel
con una salvación perpetua,
para que no se avergüencen ni se sonrojen
nunca jamás.
Así dice el Señor, creador del cielo
- él es Dios -,
él modeló la tierra,
la fabricó y la afianzó;
no la creó vacía,
sino que la formó habitable:
«Yo soy el Señor y no hay otro.»
No te hablé a escondidas,
en un país tenebroso,
no dije a la estirpe de Jacob:
«Buscadme en el vacío.»
Yo soy el Señor que pronuncia sentencia
y declara lo que es justo.
Reuníos, venid, acercaos juntos,
supervivientes de las naciones.
No discurren los que llevan su ídolo de madera,
y rezan a un dios que no puede salvar.
Declarad, aducid pruebas,
que deliberen juntos:
¿Quién anunció esto desde antiguo,
quién lo predijo desde entonces?
¿No fui yo, el Señor?
- No hay otro Dios fuera de mí -.
Yo soy un Dios justo y salvador,
y no hay ninguno más.
Volveos hacia mí para salvaros,
confines de la tierra,
pues yo soy Dios y no hay otro.
Yo juro por mi nombre,
de mi boca sale una sentencia,
una palabra irrevocable:
«Ante mí se doblará toda rodilla,
por mí jurará toda lengua»,
dirán: «Sólo el Señor
tiene la justicia y el poder.»
A él vendrán avergonzados
los que se enardecían contra él,
con el Señor triunfará y se gloriará
la estirpe de Israel.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Con el Señor triunfará y se gloriará la estirpe de Israel.
Ant 3. Entrad en la presencia del Señor con aclamaciones.
Salmo 99 - ALEGRÍA DE LOS QUE ENTRAN EN EL
TEMPLO.
Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en su presencia con aclamaciones.
Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño.
Entrad por sus puertas con acción de gracias,
por sus atrios con himnos,
dándole gracias y bendiciendo su nombre:
«El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades.»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Entrad en la presencia del Señor con aclamaciones.
LECTURA BREVE Ef 4, 29-32
No salga de vuestra boca palabra desedificante, sino la que sirva para la
necesaria edificación, comunicando la gracia a los oyentes. Y no provoquéis más
al santo Espíritu de Dios, con el cual fuisteis marcados para el día de la
redención. Desterrad de entre vosotros todo exacerbamiento, animosidad, ira,
pendencia, insulto y toda clase de maldad. Sed, por el contrario, bondadosos y
compasivos unos con otros, y perdonaos mutuamente como también Dios os ha
perdonado en Cristo.
RESPONSORIO BREVE
V. En la mañana hazme escuchar tu gracia.
R. En la mañana hazme escuchar tu gracia.
V. Indícame el camino que he de seguir.
R. Hazme escuchar tu gracia.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. En la mañana hazme escuchar tu gracia.
V. Hijo
mío, conserva mis palabras.
R. Conserva mis mandatos y vivirás.
PRIMERA LECTURA
De la carta del apóstol Santiago 4, 13b-5, 11
AGUARDAD CON PACIENCIA HASTA LA MANIFESTACIÓN DEL SEÑOR
Queridos hermanos: Escuchad, ahora, vosotros, los que decís: «Hoy o mañana
iremos a tal ciudad y pasaremos allí el año; nos dedicaremos al negocio y
lograremos pingües ganancias.» ¡Pero si no sabéis siquiera qué os va a suceder
mañana! ¿Qué es vuestra vida? Sois un poco de vapor que aparece un momento y al
punto se disipa. En vez de eso debíais decir: «Si el Señor quiere, viviremos y
haremos esto o aquello.» Ahora os jactáis de vuestras insolentes palabras. Toda
jactancia de esa clase es mala. En conclusión, quien sabe hacer el bien y no lo
hace comete un pecado.
Escuchad, ahora, vosotros, los ricos; y romped a llorar a gritos por las
calamidades que os van a venir. Vuestras riquezas están podridas, y vuestros
vestidos consumidos por la polilla. Vuestro oro y vuestra plata están comidos
de la herrumbre. Su herrumbre será una acusación contra vosotros, y como fuego
consumirá vuestras carnes. Habéis acumulado tesoros para los últimos días.
Mirad que clama el jornal retenido de los obreros que han segado vuestros
campos; y los clamores de los segadores han llegado hasta los oídos del Señor
de los ejércitos. Habéis llevado una vida de delicias sobre la tierra: os
habéis entregado al placer y habéis cebado vuestros cuerpos para el día de la
matanza. Habéis condenado al justo y le habéis dado muerte, pues él no os opone
resistencia.
Aguardad, pues, con paciencia, hermanos, hasta la manifestación del Señor. Ved
cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra. Lo va aguardando
pacientemente, hasta que la tierra reciba las lluvias tempranas y las tardías.
Aguardad también vosotros con toda paciencia, fortaleced vuestros corazones,
porque la manifestación del Señor está ya cerca. No os quejéis, hermanos, unos
de otros, para no ser condenados. Mirad que el Juez está a las puertas. Tomad,
hermanos, como dechados de sufrimiento y de constante espera a los profetas que
hablaron en el nombre del Señor.
Ved cómo ahora proclamamos bienaventurados a los que perseveraron en el sufrir.
Habéis oído ponderar la paciencia de Job, y habéis visto el fin que le otorgó
el Señor; porque el Señor es compasivo y misericordioso en extremo.
RESPONSORIO St 5, 10. 9b; Mt 24, 44
R. Tomad, hermanos, como dechados de sufrimiento y
de constante espera a los profetas que hablaron en el nombre del Señor. * Mirad
que el Juez está a las puertas.
V. Estad preparados, porque, a la hora que menos
penséis, vendrá el Hijo del hombre.
R. Mirad que el Juez está a las puertas.
SEGUNDA LECTURA
De los Tratados de Balduino de Cantorbery, obispo.
(Tratado 6: PL 204, 466-467)
EL SEÑOR DISCIERNE LOS PENSAMIENTOS Y SENTIMIENTOS DEL CORAZÓN
El Señor conoce, sin duda alguna, todos los pensamientos y sentimientos de
nuestro corazón; en cuanto a nosotros, sólo podemos discernirlos en la medida
en que el Señor nos lo concede. En efecto, el espíritu que está dentro del
hombre no conoce todo lo que hay en el hombre, y en cuanto a sus pensamientos,
voluntarios o no, no siempre juzga rectamente. Y, aunque los tiene ante los
ojos de su mente, tiene la vista interior demasiado nublada para poder
discernirlos con precisión.
Sucede, en efecto, muchas veces, que nuestro propio criterio u otra persona o
el tentador nos hacen ver como bueno lo que Dios no juzga como tal. Hay algunas
cosas que tienen una falsa apariencia de virtud, o también de vicio, que
engañan a los ojos del corazón y vienen a ser como una impostura que embota la
agudeza de la mente, hasta hacerle ver lo malo como bueno y viceversa; ello
forma parte de nuestra miseria e ignorancia, muy lamentable y muy temible.
Está escrito: Cree uno que su camino es recto, y va a parar a la muerte. Para
evitar este peligro nos advierte san Juan: Examinad los espíritus si provienen
de Dios. Pero ¿quién será capaz de examinar si los espíritus provienen de Dios,
si Dios no le da el discernimiento de espíritus, con el que pueda examinar con
agudeza y rectitud sus pensamientos, afectos e intenciones? Este discernimiento
es la madre de todas las virtudes, y a todos es necesario, ya sea para la
dirección espiritual de los demás, ya sea para corregir y ordenar la propia
vida.
La decisión en el obrar es recta cuando se rige por el beneplácito divino, la
intención es buena cuando tiende a Dios sin doblez. De este modo, todo el
cuerpo de nuestra vida y de cada una de nuestras acciones será luminoso, si
nuestro ojo está sano. Y el ojo sano es ojo y está sano cuando ve con claridad
lo que hay que hacer y cuando, con recta intención, hace con sencillez lo que
no hay que hacer con doblez. La recta decisión es incompatible con el error; la
buena intención excluye la ficción. En esto consiste el verdadero
discernimiento: en la unión de la recta decisión y de la buena intención.
Todo, por consiguiente, debemos hacerlo guiados por la luz del discernimiento,
pensando que obramos en Dios y ante su presencia.
RESPONSORIO Mi 6, 8; Sal 36, 3
R. Se te ha dado a conocer, oh hombre, lo que es
bueno, lo que Dios desea de ti: * simplemente
que practiques la justicia, que ames la misericordia, y que camines
humildemente con tu Dios.
V. Confía en el Señor y haz el bien, y habitarás
tu tierra si eres fiel a lo que él desea de ti.
R. Simplemente que practiques la justicia, que
ames la misericordia, y que camines humildemente con tu Dios.
*Lecturas del Viernes de la
9ª semana del Tiempo Ordinario*
Viernes, 9
de junio de 2023
Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Marcos (12,35-37):
En aquel tiempo, mientras enseñaba en el templo, Jesús preguntó: «¿Cómo dicen
los escribas que el Mesías es hijo de David? El mismo David, inspirado por el
Espíritu Santo, dice: "Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha, y
haré de tus enemigos estrado de tus pies." Si el mismo David lo llama
Señor, ¿cómo puede ser hijo suyo?»
La gente, que era mucha, disfrutaba escuchándolo.
Palabra del Señor
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Ant. El Señor ha visitado y redimido a su
pueblo.
Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU
PRECURSOR Lc 1, 68-79
+Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El Señor ha visitado y redimido a su pueblo.
PRECES
Adoremos a Cristo, que salvó al mundo
con su cruz, y supliquémosle diciendo:
Señor, ten misericordia de nosotros.
Señor Jesucristo, cuya claridad es nuestro sol y nuestro día,
haz que, desde el amanecer, desaparezca de nosotros todo sentimiento malo.
Vela, Señor, sobre nuestros pensamientos, palabras y obras,
a fin de que nuestro día sea agradable ante tus ojos.
Aparta de nuestros pecados tu vista,
y borra en nosotros toda culpa.
Por tu cruz y tu resurrección,
llénanos del gozo del Espíritu Santo.
Se pueden añadir algunas intenciones
libres
Ya que somos hijos de Dios, oremos a nuestro Padre como Cristo nos enseñó:
Padre nuestro...
ORACION
Dios misericordioso, que has iluminado
las tinieblas de nuestra ignorancia con la luz de tu palabra: acrecienta en
nosotros la fe que tú mismo nos has dado; que ninguna tentación pueda nunca
destruir el ardor de la fe y de la caridad que tu gracia ha encendido en
nuestro Espíritu. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina
contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los
siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo
mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
VÍSPERAS
(Oración de la tarde)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi
auxilioR. Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
Himno: CALOR DE DIOS EN
SANGRE REDENTORA.
Calor de Dios en sangre redentora,
y un río de piedad en tu costado;
bajo tu cruz quédeme arrodillado,
con ansia y gratitud siempre deudora.
Conózcate, oh Cristo, en esta hora
de tu perdón; mi beso apasionado,
de ardientes labios en tu pie clavado,
sea flecha de amor y paz de aurora.
Conózcame en tu vía dolorosa
y conozca, Señor, en los fulgores
de tus siete palabras, mi caída;
que en esta cruz pujante y misteriosa
pongo, sobre el amor de mis amores,
el amor entrañable de mi vida. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Sáname, Señor, porque
he pecado contra ti.
Salmo 40 - ORACIÓN DE UN
ENFERMO.
Dichoso el que cuida del pobre y desvalido;
en el día aciago lo pondrá a salvo el Señor.
El Señor lo guarda y lo conserva en vida,
para que sea dichoso en la tierra,
y no lo entrega a la saña de sus enemigos.
El Señor lo sostendrá en el lecho del dolor,
calmará los dolores de su enfermedad.
Yo dije: «Señor, ten misericordia,
sáname, porque he pecado contra ti.»
Mis enemigos me desean lo peor;
«A ver si se muere y se acaba su apellido.»
El que viene a verme habla con fingimiento,
disimula su mala intención,
y cuando sale afuera, la dice.
Mis adversarios se reúnen a murmurar contra mí,
hacen cálculos siniestros:
«Padece un mal sin remedio,
se acostó para no levantarse.»
Incluso mi amigo, de quien yo me fiaba,
que compartía mi pan,
es el primero en traicionarme.
Pero tú, Señor, apiádate de mí,
haz que pueda levantarme,
para que yo les dé su merecido.
En esto conozco que me amas:
en que mi enemigo no triunfa de mí.
A mí, en cambio, me conservas la salud,
me mantienes siempre en tu presencia.
Bendito el Señor, Dios de Israel,
ahora y por siempre. Amén, amén.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Sáname, Señor, porque he pecado
contra ti.
Ant 2. El Señor de los ejércitos está con
nosotros, nuestro alcázar es el Dios de Jacob.
Salmo 45 - DIOS, REFUGIO
Y FORTALEZA DE SU PUEBLO
Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza,
poderoso defensor en el peligro.
Por eso no tememos aunque tiemble la tierra
y los montes se desplomen en el mar.
Que hiervan y bramen sus olas,
que sacudan a los montes con su furia:
El Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.
El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios,
el Altísimo consagra su morada.
Teniendo a Dios en medio, no vacila;
Dios la socorre al despuntar la aurora.
Los pueblos se amotinan, los reyes se rebelan;
pero él lanza su trueno y se tambalea la tierra.
El Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.
Venid a ver las obras del Señor,
las maravillas que hace en la tierra:
Pone fin a la guerra hasta el extremo del orbe,
rompe los arcos, quiebra las lanzas,
prende fuego a los escudos.
«Rendíos, reconoced que yo soy Dios:
más alto que los pueblos, más alto que la tierra.»
El Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El Señor de los ejércitos está con
nosotros, nuestro alcázar es el Dios de Jacob.
Ant 3. Vendrán todas las naciones y se
postrarán en tu acatamiento, Señor.
Cántico: CANTO DE LOS
VENCEDORES Ap 15, 3-4
Grandes y maravillosas son tus obras,
Señor, Dios omnipotente,
justos y verdaderos tus caminos,
¡oh Rey de los siglos!
¿Quién no temerá, Señor,
y glorificará tu nombre?
Porque tú solo eres santo,
porque vendrán todas las naciones
y se postrarán en tu acatamiento,
porque tus juicios se hicieron manifiestos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Vendrán todas las naciones y se
postrarán en tu acatamiento, Señor.
LECTURA BREVE Rm 15, 1-3
Los fuertes debemos sobrellevar las flaquezas de los débiles, sin complacernos
a nosotros mismos. Cada uno cuide de complacer al prójimo para su bien, para su
edificación; que Cristo no buscó su propia complacencia, según está escrito:
«sobre mí cayeron los ultrajes de quienes te ultrajaron».
RESPONSORIO BREVE
V. Cristo nos ama y nos ha
absuelto por la virtud de su sangre.R. Cristo nos ama y nos ha
absuelto por la virtud de su sangre.
V. Y ha hecho de nosotros reino y
sacerdotes para el Dios y Padre suyo.R. Por la virtud de su
sangre.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al
Espíritu Santo.R. Cristo nos ama y nos ha absuelto
por la virtud de su sangre.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. El Señor nos auxilia a
nosotros, sus siervos, acordándose de su misericordia.
Cántico de María. ALEGRÍA
DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El Señor nos auxilia a nosotros,
sus siervos, acordándose de su misericordia.
PRECES
Bendigamos a Dios que
escucha con amor la oración de los humildes y a los hambrientos los colma de
bienes; digámosle confiados:
Muéstranos, Señor, tu misericordia.
Señor, Padre lleno de amor, te pedimos por todos los miembros de la iglesia que
sufren:
acuérdate que por ellos, Cristo, cabeza de la iglesia, ofreció en la cruz el
verdadero sacrificio vespertino.
Libra a los encarcelados, ilumina a los que viven en tinieblas, sé la ayuda de
las viudas y de los huérfanos,
y haz que todos nos preocupemos de los que sufren.
Concede a tus hijos la fuerza necesaria
para resistir las tentaciones del Maligno.
Acude en nuestro auxilio, Señor, cuando llegue la hora de nuestra muerte:
que seamos fieles hasta el fin y dejemos este mundo en tu paz.
Se pueden añadir algunas
intenciones libres
Conduce a los difuntos a la luz donde tu habitas
para que puedan contemplarte eternamente.
Fieles a la recomendación del Salvador, nos atrevemos a decir:
Padre nuestro...
ORACION
Te pedimos, Señor, que
los que hemos sido aleccionados con los ejemplos de la pasión de tu Hijo
estemos siempre dispuestos a cargar con su yugo llevadero y con su carga
ligera. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la
unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga,
nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.R. Amén.
LAS LECTURAS DEL VIERNES 9 DE JUNIO 2023
*Lecturas del Viernes de la
9ª semana del Tiempo Ordinario*
Viernes, 9 de junio de 2023
Primera lectura
Lectura del libro de Tobías (11,5-17):
En aquellos días, Ana estaba sentada, oteando el camino por donde tenía que
llegar su hijo.
Tuvo el presentimiento de que llegaba, y dijo al padre: «Mira, viene tu hijo
con su compañero.»
Rafael dijo a Tobías, antes de llegar a casa: «Estoy seguro de que tu padre
recuperará la vista. Úntale los ojos con la hiel del pez; el remedio hará que
las nubes de los ojos se contraigan y se le desprendan. Tu padre recobrará la
vista y verá la luz.»
Ana fue corriendo a arrojarse al cuello de su hijo, diciéndole: «Te veo, hijo,
ya puedo morirme.»
Y se echó a llorar. Tobit se puso en pie y, tropezando, salió por la puerta del
patio.
Tobías fue hacia él con la hiel del pez en la mano; le sopló en los ojos, le
agarró la mano y le dijo: «Ánimo, padre.»
Le echó el remedio, se lo aplicó y luego con las dos manos le quitó como una
piel de los lagrimales.
Tobit se le arrojó al cuello, llorando, mientras decía: «Te veo, hijo, luz de
mis ojos.»
Luego añadió: «Bendito sea Dios, bendito su gran nombre, benditos todos sus
santos ángeles. Que su nombre glorioso nos proteja, porque si antes me castigó,
ahora veo a mi hijo Tobías.»
Tobías entró en casa contento y bendiciendo a Dios a voz en cuello.
Luego le contó a su padre lo bien que les había salido el viaje: traía el
dinero y se había casado con Sara, la hija de Ragüel: «Está ya cerca, a las
puertas de Nínive.»
Tobit salió al encuentro de su nuera, hacia las puertas de Nínive. Iba contento
y bendiciendo a Dios, y los ninivitas, al verlo caminar con paso firme y sin
ningún lazarillo, se sorprendían. Tobit les confesaba abiertamente que Dios
había tenido misericordia y le había devuelto la vista.
Cuando llegó cerca de Sara, mujer de su hijo Tobías, le echó esta bendición:
«¡Bien venida, hija! Bendito sea tu Dios, que te ha traído aquí. Bendito sea tu
padre, bendito mi hijo Tobías, y bendita tú, hija. ¡Bien venida a ésta tu casa!
Que goces de alegría y bienestar. Entra, hija.»
Todos los judíos de Nínive celebraron aquel día una gran fiesta.
Palabra de Dios
Salmo
Sal 145, 1-2. 6b-7. 8-9a. 9bc-10
R/. Alaba, alma mía, al Señor
Alaba, alma mía, al Señor:
alabaré al Señor mientras viva,
tañeré para mi Dios mientras exista. R/.
Que mantiene su fidelidad perpetuamente,
que hace justicia a los oprimidos,
que da pan a los hambrientos.
El Señor liberta a los cautivos. R/.
El Señor abre los ojos al ciego,
el Señor endereza a los que ya se doblan,
el Señor ama a los justos.
El Señor guarda a los peregrinos. R/.
Sustenta al huérfano y a la viuda
y trastorna el camino de los malvados.
El Señor reina eternamente,
tu Dios, Sión, de edad en edad. R/.
*Lecturas del Viernes de la
9ª semana del Tiempo Ordinario*
Viernes, 9
de junio de 2023
Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Marcos
(12,35-37):
En aquel tiempo, mientras enseñaba en el templo, Jesús preguntó: «¿Cómo dicen
los escribas que el Mesías es hijo de David? El mismo David, inspirado por el
Espíritu Santo, dice: "Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha, y
haré de tus enemigos estrado de tus pies." Si el mismo David lo llama
Señor, ¿cómo puede ser hijo suyo?»
La gente, que era mucha, disfrutaba escuchándolo.
Palabra del Señor
*Que la Paz del Señor llegue primero
a vuestros corazones antes que mis palabras*
(Siéntate
a mi derecha, y haré de tus enemigos estrado de tus pies)
*En ocasiones podemos encontrar que la palabra del
Señor se convierte en un motivo de polémica, y cuando escuchamos atentamente,
podemos darnos cuenta que detrás se esconde en nosotros una incapacidad enorme
de entender la palabra y sobre de entender el anuncio de la buena noticia. Muchas
beses perdemos mucho tiempo tratando de aplicar la palabra del Señor, a otras
personas. Es incomodo aplicarme a mí mismo, porque en el fondo me siento ser
una buena persona. Es muy impresionante en la forma que el Señor me quiere
ayudar ¿y a mí que me toca hacer? Dejar que las palabras del Señor penetren
dentro de mí, las que me gustan y también aquellas que no me gustan, porque la
que no me gustan me producen cierta incomodidad, porque me alumbran ciertos
lugares ocurso que llevamos dentro*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
miércoles, 7 de junio de 2023
JUAN 6,51-58 CICLO A
*Lecturas del Santísimo
Cuerpo y Sangre de Cristo - Ciclo A*
Jueves, 8
de junio de 2023
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san Juan
(6,51-58)*
En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: «Yo soy el pan vivo que ha bajado del
cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi
carne para la vida del mundo.»
Disputaban los judíos entre sí: «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?»
Entonces Jesús les dijo: «Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del
hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne
y bebe mi sangre tiene vida eterna y yo lo resucitaré en el último día. Mi
carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne
y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. El Padre que vive me ha enviado, y yo
vivo por el Padre; del mismo modo, el que me come vivirá por mí. Éste es el pan
que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y
murieron; el que come este pan vivirá para siempre.»
Palabra del Señor
*Que la Paz del Señor llegue primero
a vuestros corazones antes que mis palabras*
*(El
que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él)*
*El Señor, quiere entrar dentro de ti, dentro
de tu cuerpo y para purificarte. (Hay un tiempo donde la culebra tiene que
mudar la piel, para poder seguir viviendo y cuando le llega ese tiempo busca un
lugar muy estrecho para forzar su cuerpo a penetrar por ese lugar muy angosto y
es un proceso muy doloroso donde se va arrancando toda la piel). A ese lugar te
invita el Señor, a que pueda entrar en ese lugar que esta entre su carne y su
sangre, que es un lugar sumamente muy estrecho, donde no caben dos sino uno
solo, el proceso es muy doloroso porque eso significa que tienes que
desprenderte de tu propia vida, para que pueda aparecer en ti, la carne y la
sangre del Señor*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAS LAUDES Y LAS VISPERAS DEL JUEVES 8
*LAS LAUDES Y
LAS VISPERAS*
Abre, Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de
todos los pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y
enciende mi sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar este
Oficio, y merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por
Cristo nuestro Señor. Amén
*El Santísimo
Cuerpo y Sangre de Cristo, solemnidad*
Laudes
Inicio
(Se hace la
señal de la cruz sobre los labios mientras se dice:)
V/. -Señor,
Ábreme los labios.
R/. -Y mi boca proclamará tu alabanza.
(En Laudes
puede omitirse el Salmo con su antífona)
Salmo 94:
Invitación a la alabanza divina
En el
rezo privado, puede decirse la antífona sólo al inicio y al fin
Ant: Venid,
adoremos a Cristo, el Señor, que es el pan de la vida.
Animaos los
unos a los otros, día tras día, mientras dure este «hoy» (Hb 3,13)
Venid,
aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
-se repite la
antífona
Porque el
Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
-se repite la antífona
Entrad, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
-se repite la antífona
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y me tentaron, aunque habían visto mis obras.
-se repite la antífona
Durante cuarenta años
aquella generación me asqueó, y dije:
"Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso."»
-se repite la antífona
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant: Venid,
adoremos a Cristo, el Señor, que es el pan de la vida.
Himno
Altar de
Dios: el centro de la vida
con el Señor en medio de su pueblo,
mesa del pan que a todos nos convida
a reunirnos en un mundo nuevo.
Altar de
Dios: la fuente de aguas vivas
para saciar la sed del universo:
"Que todos sean uno" en Jesucristo,
la oración del Señor, su testamento.
Pueblo de
Dios, escucha su palabra,
que está el Señor presente entre los hombres;
pueblo de Dios, camino de la patria,
convoca a la unidad a las naciones.
Venid a la
asamblea, de Dios es la llamada,
que nadie quede fuera, de todos es la casa.
Miembros de Cristo fieles, y de su amor testigos,
pueblo de Dios, de paz sediento y peregrino.
Pueblo de Dios, escucha su palabra,
que está el Señor presente entre los hombres;
pueblo de Dios, camino de la patria,
convoca a la unidad a las naciones.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Amén.
Primer
Salmo
Salmo
62,2-9: El alma sedienta de Dios
Ant: Con
manjar de ángeles alimentaste a tu pueblo, proporcionándole pan desde el cielo.
Aleluya.
Madruga por
Dios todo el que rechaza las obras de las tinieblas
Oh Dios, tú
eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua.
¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios.
Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré como de enjundia y de manteca,
y mis labios te alabarán jubilosos.
En el lecho me acuerdo de ti
y velando medito en ti,
porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant: Con
manjar de ángeles alimentaste a tu pueblo, proporcionándole pan desde el cielo.
Aleluya.
Cántico
AT
Daniel
3,57-88.56: Toda la creación alabe al Señor
Ant: Sacerdotes
consagrados ofrecen a Dios incienso y pan. Aleluya.
Alabad al
Señor, sus siervos todos (Ap 19,5)
Criaturas
todas del Señor, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.
Ángeles del
Señor, bendecid al Señor;
cielos, bendecid al Señor.
Aguas del espacio, bendecid al Señor;
ejércitos del Señor, bendecid al Señor.
Sol y luna, bendecid al Señor;
astros del cielo, bendecid al Señor.
Lluvia y rocío, bendecid al Señor;
vientos todos, bendecid al Señor.
Fuego y calor, bendecid al Señor;
fríos y heladas, bendecid al Señor.
Rocíos y nevadas, bendecid al Señor;
témpanos y hielos, bendecid al Señor.
Escarchas y nieves, bendecid al Señor;
noche y día, bendecid al Señor.
Luz y tinieblas, bendecid al Señor;
rayos y nubes, bendecid al Señor.
Bendiga la tierra al Señor,
ensálcelo con himnos por los siglos.
Montes y cumbres, bendecid al Señor;
cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.
Manantiales, bendecid al Señor;
mares y ríos, bendecid al Señor.
Cetáceos y peces, bendecid al Señor;
aves del cielo, bendecid al Señor.
Fieras y ganados, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.
Hijos de los hombres, bendecid al Señor
bendiga Israel al Señor.
Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;
siervos del Señor, bendecid al Señor.
Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;
santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.
Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.
Bendigamos al Padre y al Hijo con el Espíritu Santo,
ensalcémoslo con himnos por los siglos.
Bendito el Señor en la bóveda del cielo,
alabado y glorioso y ensalzado por los siglos.
Ant: Sacerdotes
consagrados ofrecen a Dios incienso y pan. Aleluya.
Segundo
Salmo
Salmo
149: Alegría de los santos
Ant: Al
que salga vencedor le daré maná escondido y un nombre nuevo. Aleluya.
Los hijos
de la Iglesia, nuevo pueblo de Dios, se alegran por su Rey, Cristo, el Señor
(Hesiquio)
Cantad al
Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sión por su Rey.
Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes.
Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca
y espadas de dos filos en las manos:
para tomar venganza de los pueblos
y aplicar el castigo a las naciones,
sujetando a los reyes con argollas,
a los nobles con esposas de hierro.
Ejecutar la sentencia dictada
es un honor para todos sus fieles.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant: Al
que salga vencedor le daré maná escondido y un nombre nuevo. Aleluya.
Lectura
Bíblica
Ml 1,11
Del oriente
al poniente es grande entre las naciones mi nombre; en todo lugar ofrecerán
incienso y sacrificio a mi nombre, una ofrenda pura, porque es grande mi nombre
entre las naciones -dice el Señor de los ejércitos
V/. Sacas
pan de los campos. Aleluya, aleluya.
R/. Sacas
pan de los campos. Aleluya, aleluya.
V/. Y
vino que alegra el corazón del hombre.
R/. Aleluya,
aleluya.
V/. Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R/. Sacas
pan de los campos. Aleluya, aleluya.
Lectura
Bíblica
V/. La
sabiduría se ha construido su casa. Aleluya.
R/. Ha
mezclado el vino y puesto la mesa. Aleluya.
Vieron a Dios
y comieron y bebieron
Ex 24,1-11
En aquellos
días, el Señor dijo a Moisés:
«Sube a mí
con Aarón, Nadab y Abihú y los setenta ancianos de Israel, y prosternaos a
distancia. Después se acercará Moisés solo, no ellos; y el pueblo que no suba.»
Moisés bajó
y contó al pueblo todo lo que había dicho el Señor y todos sus mandatos; y el
pueblo contestó a una:
«Haremos
todo lo que dice el Señor.»
Moisés puso
por escrito todas las palabras del Señor. Se levantó temprano y edificó un
altar en la falda del monte, y doce estelas, por las doce tribus de Israel. Y
mandó a algunos jóvenes israelitas ofrecer al Señor holocaustos, y vacas como
sacrificio de comunión. Tomó la mitad de la sangre, y la puso en vasijas, y la
otra mitad la derramó sobre el altar. Después, tomó el documento de alianza y
se lo leyó en alta voz al pueblo, el cual respondió:
«Haremos
todo lo que manda el Señor y lo obedeceremos.»
Tomó Moisés
la sangre y roció al pueblo, diciendo:«Ésta es la sangre de la alianza que hace
el Señor con vosotros, sobre todos estos mandatos.»
Subieron
Moisés, Aarón, Nadab, Abihú y los setenta ancianos de Israel, y vieron al Dios
de Israel: bajo los pies tenía una especie de pavimento, brillante como el
mismo cielo. Dios no extendió la mano contra los notables de Israel, que
pudieron contemplar a Dios, y después comieron y bebieron.
R/. Yo
soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron en el desierto del maná y
murieron: Éste es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no
muera.
V/. Yo
soy el pan vivo que ha bajado del cielo: el que coma de este pan vivirá para siempre.
R/. Éste
es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera.
Lectura
Patrística
¡Oh banquete
precioso y admirable!
Santo
Tomás de Aquino, presbítero
Opúsculo
57, en la fiesta del Cuerpo de Cristo 1-4
El Hijo
único de Dios, queriendo hacernos partícipe de su divinidad, tomó nuestra
naturaleza, a fin de que hecho hombre, divinizase a los hombres.
Además,
entregó por nuestra salvación todo cuan tomó de nosotros. Porque, por nuestra
reconciliación ofreció, sobre el altar de la cruz, su cuerpo como víctima a
Dios, su Padre, y derramó su sangre como precio de nuestra libertad y como baño
sagrado que nos lava, para que fuésemos liberados de una miserable esclavitud y
purificados de todos nuestros pecados.
Pero, a fin
de que guardásemos por siempre jamás en nosotros la memoria de tan gran
beneficio, dejó a los fieles, bajo la apariencia de pan y de vino, su cuerpo,
para que fuese nuestro alimento, y su sangre, para que fuese nuestra bebida.
¡Oh
banquete precioso y admirable, banquete saludable y lleno de toda suavidad!
¿Qué puede haber, en efecto, más precioso que este banquete en el cual no se
nos ofrece, para comer, la carne de becerros o de machos cabríos, como se hacía
antiguamente, bajo la ley, sino al mismo Cristo, verdadero Dios?
No hay
ningún sacramento más saludable que éste, pues por él se borran los pecados, se
aumentan las virtudes y se nutre el alma con la abundancia de todos los dones
espirituales.
Se ofrece,
en la Iglesia, por los vivos y por los difuntos para que a todos aproveche, ya
que ha sido establecido para la salvación de todos.
Finalmente,
nadie es capaz de expresar la suavidad de este sacramento, en el cual gustamos
la suavidad espiritual en su misma fuente y celebramos la memoria del inmenso y
sublime amor que Cristo mostró en su pasión.
Por eso,
para que la inmensidad de este amor se imprimiese más profundamente en el
corazón de los fieles, en la última cena, cuando, después de celebrar la Pascua
con sus discípulos, iba a pasar de este mundo al Padre, Cristo instituyó este
sacramento como el memorial perenne de su pasión, como el cumplimiento de las
antiguas figuras y la más maravillosa de sus obras; y lo dejó a los suyos como
singular consuelo en las tristezas de su ausencia.
R/. Reconoced
en el pan lo que estuvo colgado en la cruz; en el cáliz, lo que manó del
costado. Tomad, pues, y comed el cuerpo de Cristo; tomad y bebed la sangre de
Cristo. Ya estáis hechos, vosotros, miembros de Cristo.
V/. Para
que no viváis separados, comed al que es vínculo de vuestra unión; para que no
os estiméis en poco, bebed vuestro precio.
R/. Ya
estáis hechos, vosotros, miembros de Cristo.
*Lecturas del Santísimo
Cuerpo y Sangre de Cristo - Ciclo A*
Jueves, 8
de junio de 2023
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san Juan
(6,51-58)*
En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: «Yo soy el pan vivo que ha bajado del
cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi
carne para la vida del mundo.»
Disputaban los judíos entre sí: «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?»
Entonces Jesús les dijo: «Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del
hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne
y bebe mi sangre tiene vida eterna y yo lo resucitaré en el último día. Mi
carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne
y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. El Padre que vive me ha enviado, y yo
vivo por el Padre; del mismo modo, el que me come vivirá por mí. Éste es el pan
que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y
murieron; el que come este pan vivirá para siempre.»
Palabra del Señor
Cántico
Evangélico
Ant: Yo
soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para
siempre. Aleluya.
(Se hace la
señal de la cruz mientras se comienza a recitar)
Bendito sea
el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo,
por boca de sus santos profetas.
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
realizando la misericordia
que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant: Yo
soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para
siempre. Aleluya.
Imploremos,
hermanos, a Jesucristo, que es el pan de la vida, diciéndole jubilosos:
*Dichoso el
que coma en el banquete de tu reino, Señor*.
Cristo,
sacerdote de la alianza nueva y eterna, que en el ara de la cruz ofreciste al
Padre el sacrificio perfecto,
enséñanos a ofrecerlo junto contigo.
Cristo,
altísimo rey de paz y de justicia, que consagraste el pan y el vino como signo
de tu propia oblación,
haz que sepamos ofrecernos junto contigo.
Cristo,
verdadero adorador del Padre, cuya ofrenda pura ofrece la Iglesia del oriente
al poniente,
junta en la unidad de tu cuerpo a los que alimentas con un mismo pan.
Cristo,
maná bajado del cielo, que nutres a la Iglesia con tu cuerpo y sangre,
haz que caminemos con la fuerza de este alimento.
Cristo,
huésped invisible de nuestro convite, que estás a la puerta llamando,
ven a nosotros para que podamos comer juntos
Se pueden
añadir algunas intenciones libres.
Por Jesús
nos llamamos y somos hijos de Dios; por ello, nos atrevemos a decir:
Padre nuestro que
estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase
tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona
nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos
dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.
Final
Oh Dios,
que en este sacramento admirable nos dejaste el memorial de tu pasión, te
pedimos nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de tu cuerpo y
de tu sangre, que experimentemos constantemente en nosotros el fruto de tu
redención. Tú que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo y
eres Dios por los siglos de los siglos.
Amén.
Si el que
preside no es un ministro ordenado, o en el rezo individual:
†
(Se hace la señal
de la cruz mientras se dice:)
V/. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.
*El Santísimo
Cuerpo y Sangre de Cristo, solemnidad*
Vísperas
Inicio
†
(Se hace la
señal de la cruz mientras se dice:)
V/. -Dios
mío, ven en mi auxilio.
R/. -Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al
Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya
Himno
Cantemos al
Amor de los amores,
cantemos al Señor.
¡Dios está aquí! Venid, adoradores;
adoremos a Cristo Redentor.
¡Gloria a Cristo Jesús! Cielos y tierra,
bendecid al Señor.
¡Honor y gloria a ti, Rey de la gloria;
amor por siempre a ti, Dios del amor!
¡Oh Luz de nuestras almas!
¡Oh Rey de las victorias!
¡Oh Vida de la vida
y Amor de todo amor!
¡A ti, Señor cantamos,
oh Dios de nuestras glorias;
tu nombre bendecimos,
oh Cristo Redentor!
¿Quién como tú, Dios nuestro?
Tú reinas y tú imperas;
aquí te siente el alma;
la fe te adora aquí.
¡Señor de los ejércitos,
bendice tus banderas!
¡Amor de los que triunfan,
condúcelos a ti! Amén.
Primer
Salmo
Salmo
109,1-5.7: El Mesías, Rey y Sacerdote
Ant: Cristo,
el Señor, sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec, ofreció pan y vino.
Cristo
tiene que reinar hasta que Dios haga de sus enemigos estrado de sus pies (1Co
15,25)
Oráculo del
Señor a mi Señor:
«Siéntate a mi derecha,
y haré de tus enemigos
estrado de tus pies».
Desde Sión extenderá el Señor
el poder de tu cetro:
somete en la batalla a tus enemigos.
«Eres
príncipe desde el día de tu nacimiento,
entre esplendores sagrados;
yo mismo te engendré, como rocío,
antes de la aurora».
El Señor lo
ha jurado y no se arrepiente:
«Tú eres sacerdote eterno,
según el rito de Melquisedec».
El Señor a tu derecha, el día de su ira,
quebrantará a los reyes.
En su camino beberá del torrente,
por eso, levantará la cabeza.
Gloria al
Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant: Cristo,
el Señor, sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec, ofreció pan y vino.
Segundo
Salmo
Salmo
115: Acción de gracias en el templo
Ant: Alzaré
la copa de la salvación y ofreceré un sacrificio de alabanza.
Por medio
de Jesús ofrezcamos continuamente a Dios un sacrificio de alabanza (Hb 13,15)
Tenía fe,
aun cuando dije:
«¡Qué desgraciado soy!»
Yo decía en mi apuro:
«Los
hombres son unos mentirosos.»
¿Cómo
pagaré al Señor
todo el bien que me ha hecho?
Alzaré la copa de la salvación,
invocando su nombre.
Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo.
Mucho le cuesta al Señor
la muerte de sus fieles.
Señor, yo soy tu siervo,
siervo tuyo, hijo de tu esclava:
rompiste mis cadenas.
Te ofreceré un sacrificio de alabanza,
invocando tu nombre, Señor.
Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo,
en el atrio de la casa del Señor,
en medio de ti, Jerusalén.
Gloria al
Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant: Alzaré
la copa de la salvación y ofreceré un sacrificio de alabanza.
Cántico
NT
Apocalipsis
19,1-7: Las bodas del Cordero
Ant: Señor,
tú eres el camino, la verdad y la vida del mundo.
Aleluya.
La salvación y la gloria y el poder son de nuestro Dios,
porque sus juicios son verdaderos y justos.
Aleluya.
Aleluya.
Alabad al Señor, sus siervos todos,
los que le teméis, pequeños y grandes.
Aleluya.
Aleluya.
Porque reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo,
alegrémonos y gocemos y démosle gracias.
Aleluya.
Aleluya.
Llegó la boda del Cordero,
su esposa se ha embellecido.
Aleluya.
Gloria al
Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant: Señor,
tú eres el camino, la verdad y la vida del mundo.
Lectura
Bíblica
1Co 11,23-25
Yo he
recibido una tradición, que procede del Señor y que a mi vez os he transmitido:
que el Señor Jesús, en la noche en que iban a entregarlo, tomó pan y,
pronunciando la acción de gracias, lo partió y dijo: «Esto es mi cuerpo, que se
entrega por vosotros. Haced esto en memoria mía.» Lo mismo hizo con el cáliz,
después de cenar, diciendo: «Este cáliz es la nueva alianza sellada con mi
sangre; haced esto cada vez que lo bebáis, en memoria mía.»
V/. Les
dio pan del cielo. Aleluya, aleluya.
R/. Les
dio pan del cielo. Aleluya, aleluya.
V/. El
hombre comió pan de ángeles.
R/. Aleluya,
aleluya.
V/. Gloria
al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R/. Les
dio pan del cielo. Aleluya, aleluya.
Cántico Evangélico
Ant: ¡Oh
sagrado banquete, en que Cristo es nuestra comida, se celebra el memorial de su
pasión, el alma se llena de gracia y se nos da la prenda de la gloria futura!
Aleluya.
†
(se hace la
señal de la cruz mientras se comienza a recitar)
Proclama mi
alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.
Gloria al
Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Ant: ¡Oh
sagrado banquete, en que Cristo es nuestra comida, se celebra el memorial de su
pasión, el alma se llena de gracia y se nos da la prenda de la gloria futura!
Aleluya.
Preces
Cristo nos
invita a todos a su cena, en la cual entrega su cuerpo y su sangre para la vida
del mundo. Digámosle:
Cristo, pan
celestial, danos la vida eterna.
Cristo,
Hijo de Dios vivo, que mandaste celebrar la cena eucarística en memoria tuya,
enriquece a tu Iglesia con la constante celebración de tus misterios.
Cristo,
sacerdote único del Altísimo, que encomendaste a los sacerdotes ofrecer tu
sacramento,
haz que su vida sea fiel reflejo de lo que celebran sacramentalmente.
Cristo,
maná del cielo, que haces que formemos un solo cuerpo todos los que comemos del
mismo pan,
refuerza la paz y la armonía de todos los que creemos en ti.
Cristo,
médico celestial, que por medio de tu pan nos das un remedio de inmortalidad y
una prenda de resurrección,
devuelve la salud a los enfermos y la esperanza viva a los pecadores.
Cristo, rey
venidero, que mandaste celebrar tus misterios para proclamar tu muerte hasta
que vuelvas,
haz que participen de tu resurrección todos los que han muerto en ti.
Se pueden
añadir algunas intenciones libres.
Terminemos
nuestras preces con la oración que nos enseñó el Señor:
Padre
nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros
tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro
pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a
los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.
Final
Oh Dios,
que en este sacramento admirable nos dejaste el memorial de tu pasión, te
pedimos nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de tu cuerpo y
de tu sangre, que experimentemos constantemente en nosotros el fruto de tu
redención. Tú que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo y
eres Dios por los siglos de los siglos.
Amén.
Si el que preside
no es un ministro ordenado, o en el rezo individual:
†
(Se hace la
señal de la cruz mientras se dice:)
V/. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R/. Amén.






