Musica Para el Alma
jueves, 1 de diciembre de 2022
MATEO 9,27-31 CICLO A
*Lecturas del Viernes de la
1ª semana de Adviento*
Viernes, 2
de diciembre de 2022
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san Mateo
(9,27-31)*
En aquel tiempo, dos ciegos seguían a Jesús, gritando:
«Ten compasión de nosotros, hijo de David».
Al llegar a la casa se le acercaron los ciegos, y Jesús les dijo:
«¿Creéis que puedo hacerlo?».
Contestaron:
«Sí, Señor».
Entonces les tocó los ojos, diciendo:
«Que os suceda conforme a vuestra fe».
Y se les abrieron los ojos. Jesús les ordenó severamente:
«¡Cuidado con que lo sepa alguien!».
Pero ellos, al salir, hablaron de él por toda la comarca.
Palabra del Señor
*Que la Paz del Señor llegue primero
a vuestros corazones antes que mis palabras*
(¿Creéis
que puedo hacerlo?).
*Es una pregunta que tengo que enfrentar si de
verdad quiero vivir una vida sana. El Señor me hace una invitación a tener una
fe, para seguirlo en medio de mis dificultades y problema, seguirlo hasta el
lugar a donde él, esté. Él, está en un lugar específico esperando por mí, para
ver si es cierto que estoy siguiendo sus pasos con intención y deseo de
recuperar algo que no tengo, o que he perdido. Si el Señor me pregunta
¿crees que puedo hacerlo? No puedo decir que sí, porque estoy rodeado de
temores, de dudas, y si digo que sí, el Señor lo único que hará es tocarme, lo
demás correrá por mi propia cuenta, si en mi corazón hay odio, malos deseo,
resentimiento, tengo que tener claro que no habrá sanación para
mí*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAS LAUDES Y LAS VISPERAS DEL VIERNES 2
*LAS LAUDES Y
LAS VISPERAS*
Abre, Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de
todos los pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y
enciende mi sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar este
Oficio, y merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por
Cristo nuestro Señor. Amén
TIEMPO DE ADVIENTO
VIERNES
DE LA SEMANA I
Del propio del Tiempo. Salterio I
LAUDES
(Oración de la mañana)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza
INVITATORIO
Ant. Al Rey que viene, al Señor que se
acerca, venid, adorémosle.
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Himno: UNA CLARA VOZ RESUENA.
Una clara voz resuena
que las tinieblas repudia,
el sueño pesado ahuyéntase,
Cristo en el cielo fulgura.
Despierte el alma adormida
y sus torpezas sacuda,
que para borrar los males
un astro nuevo relumbra.
De arriba llega el Cordero
que ha de lavar nuestras culpas;
con lágrimas imploremos
el perdón que nos depura,
porque en su nueva venida
que aterroriza y conturba,
no tenga que castigarnos,
más con piedad nos acuda.
Al Padre eterno la gloria,
loor al Hijo en la altura,
y al Espíritu Paráclito
por siempre alabanza suma. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Aceptarás los sacrificios, ofrendas y
holocaustos, sobre tu altar, Señor.
Salmo 50 - CONFESIÓN DEL PECADOR
ARREPENTIDO
Misericordia, Dios mío, por tu bondad;
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado.
Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti solo pequé,
cometí la maldad que aborreces.
En la sentencia tendrás razón,
en el juicio brillará tu rectitud.
Mira, que en la culpa nací,
pecador me concibió mi madre.
Te gusta un corazón sincero,
y en mi interior me inculcas sabiduría.
Rocíame con el hisopo: quedaré limpio;
lávame: quedaré más blanco que la nieve.
Hazme oír el gozo y la alegría,
que se alegren los huesos quebrantados.
Aparta de mi pecado tu vista,
borra en mí toda culpa.
¡Oh Dios!, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu.
Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso:
enseñaré a los malvados tus caminos,
los pecadores volverán a ti.
Líbrame de la sangre, ¡oh Dios,
Dios, Salvador mío!,
y cantará mi lengua tu justicia.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza.
Los sacrificios no te satisfacen;
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado:
un corazón quebrantado y humillado
tú no lo desprecias.
Señor, por tu bondad, favorece a Sión,
reconstruye las murallas de Jerusalén:
entonces aceptarás los sacrificios rituales,
ofrendas y holocaustos,
sobre tu altar se inmolarán novillos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Aceptarás los sacrificios, ofrendas y holocaustos, sobre tu altar, Señor.
Ant 2. Con el Señor triunfará y se gloriará la estirpe de Israel.
Cántico: QUE LOS PUEBLOS TODOS SE
CONVIERTAN AL SEÑOR. Is 45, 15-25
Es verdad: tú eres un Dios escondido,
el Dios de Israel, el Salvador.
Se avergüenzan y se sonrojan todos por igual,
se van avergonzados los fabricantes de ídolos;
mientras el Señor salva a Israel
con una salvación perpetua,
para que no se avergüencen ni se sonrojen
nunca jamás.
Así dice el Señor, creador del cielo
—él es Dios;—,
él modeló la tierra,
la fabricó y la afianzó;
no la creó vacía,
sino que la formó habitable:
«Yo soy el Señor y no hay otro.»
No te hablé a escondidas,
en un país tenebroso,
no dije a la estirpe de Jacob:
«Buscadme en el vacío.»
Yo soy el Señor que pronuncia sentencia
y declara lo que es justo.
Reuníos, venid, acercaos juntos,
supervivientes de las naciones.
No discurren los que llevan su ídolo de madera,
y rezan a un dios que no puede salvar.
Declarad, aducid pruebas,
que deliberen juntos:
¿Quién anunció esto desde antiguo,
quién lo predijo desde entonces?
¿No fui yo, el Señor?
—No hay otro Dios fuera de mí—.
Yo soy un Dios justo y salvador,
y no hay ninguno más.
Volveos hacia mí para salvaros,
confines de la tierra,
pues yo soy Dios y no hay otro.
Yo juro por mi nombre,
de mi boca sale una sentencia,
una palabra irrevocable:
«Ante mí se doblará toda rodilla,
por mí jurará toda lengua»,
dirán: «Sólo el Señor
tiene la justicia y el poder.»
A él vendrán avergonzados
los que se enardecían contra él,
con el Señor triunfará y se gloriará
la estirpe de Israel.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Con el Señor triunfará y se gloriará la estirpe de Israel.
Ant 3. Entrad en la presencia del Señor con aclamaciones.
Salmo 99 - ALEGRÍA DE LOS QUE ENTRAN EN EL
TEMPLO.
Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en su presencia con aclamaciones.
Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño.
Entrad por sus puertas con acción de gracias,
por sus atrios con himnos,
dándole gracias y bendiciendo su nombre:
«El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades.»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Entrad en la presencia del Señor con aclamaciones.
LECTURA BREVE Jr 30,
21-22
Esto dice el Señor: «Saldrá de Jacob un príncipe, su señor saldrá de en medio
de él; me lo acercaré y se llegará a mí. Vosotros seréis mi pueblo y yo seré
vuestro Dios.»
RESPONSORIO BREVE
V. Sobre ti, Jerusalén, amanecerá el Señor.
R. Sobre ti, Jerusalén, amanecerá el Señor.
V. Su gloria aparecerá sobre ti.
R. Amanecerá el Señor.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Sobre ti, Jerusalén, amanecerá el Señor.
V.
Derrama, Señor, tu misericordia sobre nosotros.
R. Danos tu salvación, según
tu promesa.
PRIMERA LECTURA
Del libro del profeta Isaías 11, 10-16
RETORNO DEL RESTO DEL PUEBLO DE DIOS
Aquel día, la raíz de Jesé
se erguirá como bandera de los pueblos: la buscarán los gentiles, y será
gloriosa su morada. Aquel día, el Señor tenderá otra vez su mano para rescatar
el resto de su pueblo: los que queden en Asiria y en Egipto, en Patros y en Cus
y en Elam, en Senaar y en Jamat y en las islas. Izará una enseña para las
naciones, para reunir a los dispersos de Israel, y congregará a los
desperdigados de Judá de los cuatro extremos del orbe. Cesará la envidia de
Efraím y se acabarán los rencores de Judá: Efraím no envidiará a Judá, ni Judá
tendrá rencor contra Efraím. Hombro con hombro marcharan contra Filistea a
occidente, y unidos despojarán a los habitantes de oriente: Edom y Moab caerán
en sus manos, y los hijos de Ammón se les someterán.
El Señor secará el golfo del
mar de Egipto, y alzará la mano contra el Río; con su soplo potente herirá sus
siete canales, que se pasarán en sandalias. Y habrá una calzada para el resto
de su pueblo que quede en Asiria, como la tuvo Israel cuando subió de Egipto.
RESPONSORIO Is 5, 26; 56, 8; 55, 13
R. El Señor izará una enseña
para un pueblo remoto, * y reunirá a los dispersos de Israel.
V. Será esto para gloria del
Señor, para señal eterna que jamás se borrará.
R. Y reunirá a los dispersos
de Israel.
SEGUNDA LECTURA
Del libro Proslógion de san Anselmo, obispo
(Cap. 1: Opera omnia, edición Schmitt, Seckau 1938, 1, 97-100)
DESEO DE CONTEMPLAR A DIOS
Deja un momento tus
ocupaciones habituales, hombre insignificante, entra un instante en tí mismo,
apartándote del tumulto de tus pensamientos. Arroja lejos de ti las
preocupaciones agobiantes y aparta de ti las inquietudes que te oprimen. Reposa
en Dios un momento, descansa siquiera un momento en él.
Entra en lo más profundo de
tu alma, aparta de ti todo, exepto Dios y lo que puede ayudarte a alcanzarlo;
cierra la puerta de tu habitación y búscalo en el silencio. Di con todas tus
fuerzas, di al Señor: «Busco tu rostro; tu rostro busco, Señor.»
Y ahora, Señor y Dios mío,
enséñame dónde y cómo tengo que buscarte, dónde y cómo te encontraré.
Si no estás en mí, Señor, si
estás ausente, ¿dónde te buscaré? Si estás en todas partes, ¿por qué no te veo
aquí presente? Es cierto que tú habitas en una luz inaccesible, ¿pero dónde
está esa luz inaccesible?, ¿cómo me aproximaré a ella?, ¿quién me guiará y me
introducirá en esa luz para que en ella te contemple? ¿Bajo qué signos, bajo
qué aspecto te buscaré? Nunca te he visto, Señor y Dios mío, no conozco tu
rostro.
Dios altísimo, ¿qué hará
este desterrado, lejos de ti?, ¿qué hará este servidor tuyo, sediento de tu
amor, que se encuentra alejado de ti? Desea verte y tu rostro está muy lejos de
él. Anhela acercarse a ti y tu morada es inaccesible. Arde en deseos de
encontrarte e ignora dónde vives. No suspira más que por ti y jamás ha visto tu
rostro.
Señor, tú eres mi Dios, tú
eres mi Señor y nunca te he visto. Tú me creaste y me redimiste, tú me has dado
todos los bienes que poseo, y aún no te conozco. He sido creado para verte, y
todavía no he podido alcanzar él fin para el cual fui creado.
Y tú, Señor, ¿hasta cuándo
nos olvidarás, hasta cuándo dejarás de apartar tu rostro? ¿Cuándo volverás tu
mirada hacia nosotros? ¿Cuándo nos escucharás? ¿Cuándo iluminarás nuestros ojos
y nos mostrarás tu rostro? ¿Cuándo accederás a nuestros deseos?
Míranos, Señor, escúchanos,
ilumínanos, muéstrate a nosotros. Colma nuestros deseos y seremos felices; sin
ti todo es hastío y tristeza. Ten piedad de nuestros trabajos y de los
esfuerzos que hacemos por llegar hasta ti, ya que sin ti nada podemos.
Enséñame a buscarte,
muéstrame tu rostro, porque si tú no me lo enseñas no puedo buscarte. No puedo
encontrarte si tú no te haces presente. Te buscaré deseándote, te desearé
buscándote; amándote te encontraré, encontrándote te amaré.
RESPONSORIO Sal 79, 19. 20; 105, 4
R. No nos alejaremos de ti,
Señor; danos vida, para que invoquemos tu nombre: * Que brille tu rostro sobre
nosotros y nos salve.
V. Acuérdate de nosotros por
amor a tu pueblo, visítanos con tu salvación.
R. Que brille tu rostro
sobre nosotros y nos salve.
*Lecturas del Viernes de la
1ª semana de Adviento*
Viernes, 2
de diciembre de 2022
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san Mateo
(9,27-31)*
En aquel tiempo, dos ciegos seguían a Jesús, gritando:
«Ten compasión de nosotros, hijo de David».
Al llegar a la casa se le acercaron los ciegos, y Jesús les dijo:
«¿Creéis que puedo hacerlo?».
Contestaron:
«Sí, Señor».
Entonces les tocó los ojos, diciendo:
«Que os suceda conforme a vuestra fe».
Y se les abrieron los ojos. Jesús les ordenó severamente:
«¡Cuidado con que lo sepa alguien!».
Pero ellos, al salir, hablaron de él por toda la comarca.
Palabra del Señor
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Mirad: viene el Dios y hombre de la casa
de David para sentarse en el trono. Aleluya.
Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU
PRECURSOR Lc 1, 68-79
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Mirad: viene el Dios y hombre de la casa de David para sentarse en el
trono. Aleluya.
PRECES
Por medio de su Hijo, Dios ha
manifestado su gloria a los hombres; démosle gracias con gozo, diciendo:
Glorificado sea tu nombre, Señor.
Señor, haz que sepamos acogernos mutuamente,
como Cristo nos acogió a nosotros para dar gloria a Dios.
Cólmanos de alegría y paz en nuestra fe,
para que rebosemos de esperanza por la fuerza del Espíritu Santo.
Con tu bondad y tu inmensa compasión ven, Señor,
en ayuda de todos y sal al encuentro de los que te desean aun sin saberlo.
Tú que llamas y santificas a los que eliges,
llévanos a nosotros, pecadores, a tu felicidad y corónanos en tu reino.
Se pueden añadir algunas intenciones
libres
El Señor se acerca para salvarnos; por eso nos atrevemos a pedir la venida de
su reino, diciendo:
Padre nuestro...
ORACION
Muestra, Señor, tu poder y ven a
nosotros, para que por tu protección nos veamos libres de los peligros que nos
amenazan a causa de nuestros pecados. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los
siglos de los siglos. Amén
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo
mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
VÍSPERAS
(Oración de la tarde)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al
Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
Himno: JESUCRISTO, PALABRA DEL PADRE.
Jesucristo, Palabra del Padre,
luz eterna de todo creyente:
ven, Señor, porque ya se hace tarde,
ven y escucha la súplica ardiente.
Cuando el mundo dormía en tinieblas,
en tu amor, tú quisiste ayudarlo
y trajiste, viniendo a la tierra,
esa vida que puede salvarlo.
Ya madura la historia en promesas,
sólo anhela tu pronto regreso;
si el silencio madura la espera,
el amor no soporta el silencio.
Con María, la Iglesia te aguarda
con anhelos de esposa y de Madre
y reúne a sus hijos, los fieles,
para juntos poder esperarte.
Cuando vengas, Señor, en tu gloria,
que podamos salir a tu encuentro
y a tu lado vivamos por siempre,
dando gracias al Padre en el reino. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Sáname, Señor, porque he pecado contra
ti.
Salmo 40 - ORACIÓN DE UN ENFERMO
Dichoso el que cuida del pobre y desvalido;
en el día aciago lo pondrá a salvo el Señor.
El Señor lo guarda y lo conserva en vida,
para que sea dichoso en la tierra,
y no lo entrega a la saña de sus enemigos.
El Señor lo sostendrá en el lecho del dolor,
calmará los dolores de su enfermedad.
Yo dije: «Señor, ten misericordia,
sáname, porque he pecado contra ti.»
Mis enemigos me desean lo peor;
«A ver si se muere y se acaba su apellido.»
El que viene a verme habla con fingimiento,
disimula su mala intención,
y cuando sale afuera, la dice.
Mis adversarios se reúnen a murmurar contra mí,
hacen cálculos siniestros:
«Padece un mal sin remedio,
se acostó para no levantarse.»
Incluso mi amigo, de quien yo me fiaba,
que compartía mi pan,
es el primero en traicionarme.
Pero tú, Señor, apiádate de mí,
haz que pueda levantarme,
para que yo les dé su merecido.
En esto conozco que me amas:
en que mi enemigo no triunfa de mí.
A mí, en cambio, me conservas la salud,
me mantienes siempre en tu presencia.
Bendito el Señor, Dios de Israel,
ahora y por siempre. Amén, amén.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Sáname, Señor, porque he pecado contra ti.
Ant 2. El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro alcázar es el Dios
de Jacob.
Salmo 45 - DIOS, REFUGIO Y FORTALEZA DE SU
PUEBLO
Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza,
poderoso defensor en el peligro.
Por eso no tememos aunque tiemble la tierra
y los montes se desplomen en el mar.
Que hiervan y bramen sus olas,
que sacudan a los montes con su furia:
El Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.
El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios,
el Altísimo consagra su morada.
Teniendo a Dios en medio, no vacila;
Dios la socorre al despuntar la aurora.
Los pueblos se amotinan, los reyes se rebelan;
pero él lanza su trueno y se tambalea la tierra.
El Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.
Venid a ver las obras del Señor,
las maravillas que hace en la tierra:
Pone fin a la guerra hasta el extremo del orbe,
rompe los arcos, quiebra las lanzas,
prende fuego a los escudos.
«Rendíos, reconoced que yo soy Dios:
más alto que los pueblos, más alto que la tierra.»
El Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro alcázar es el Dios
de Jacob.
Ant 3. Vendrán todas las naciones y se postrarán en tu acatamiento, Señor.
Cántico: CANTO DE LOS VENCEDORES Ap 15,
3-4
Grandes y maravillosas son tus obras,
Señor, Dios omnipotente,
justos y verdaderos tus caminos,
¡oh Rey de los siglos!
¿Quién no temerá, Señor,
y glorificará tu nombre?
Porque tú solo eres santo,
porque vendrán todas las naciones
y se postrarán en tu acatamiento,
porque tus juicios se hicieron manifiestos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Vendrán todas las naciones y se postrarán en tu acatamiento, Señor.
LECTURA BREVE 2Pe 3,8b-9
Para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día. No es tardo el
Señor en el cumplimiento de sus promesas, como algunos piensan. Lo que hace es
aguardarnos pacientemente, porque no quiere que nadie perezca, sino que todos
vengáis a arrepentiros.
RESPONSORIO BREVE
V. Ven a salvarnos, Señor Dios de los
ejércitos.
R. Ven a salvarnos, Señor Dios de los ejércitos.
V. Que brille tu rostro y nos salve.
R. Señor Dios de los ejércitos.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Ven a salvarnos, Señor Dios de los ejércitos.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Yo desde Egipto llamé a mi Hijo: vendrá
y salvará a su pueblo.
Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL
SEÑOR Lc 1, 46-55
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Yo desde Egipto llamé a mi Hijo: vendrá y salvará a su pueblo.
PRECES
Invoquemos confiados a Cristo, pastor y
guardián de nuestras vidas, y digámosle:
Favorécenos, Señor, por tu bondad.
Buen Pastor del rebaño de Dios,
ven a reunir a todos los hombres en tu Iglesia.
Ayuda, Señor, a los pastores de tu pueblo peregrino,
para que apacienten sin desfallecer a tu grey hasta que vuelvas.
Escoge de entre nosotros pregoneros de tu palabra,
para que anuncien tu Evangelio hasta los confines del mundo.
Ten compasión de los que en su trabajo desfallecen a mitad del camino;
haz que encuentren un amigo que los levante.
Se pueden añadir algunas intenciones
libres
Muestra tu gloria en el gozo de tu reino
a los que en este destierro escucharon tu voz.
Digamos con Jesús a nuestro Padre del cielo la oración de los hijos de Dios:
Padre nuestro...
ORACION
Muestra, Señor, tu poder y ven a
nosotros, para que por tu protección nos veamos libres de los peligros que nos
amenazan a causa de nuestros pecados. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los
siglos de los siglos. Amén
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo
mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAS LECTURAS DEL VIERNES 2 DE DICIEMBRE 2022
*Lecturas del Viernes de la
1ª semana de Adviento*
Viernes, 2 de diciembre de 2022
Primera lectura
Lectura del libro de Isaías (29,17-24):
Esto dice el Señor:
«Pronto, muy pronto,
el Líbano se convertirá en vergel,
y el vergel parecerá un bosque.
Aquel día, oirán los sordos las palabras del libro;
sin tinieblas ni oscuridad verán los ojos de los ciegos.
Los oprimidos volverán a alegrarse en el Señor,
y los pobres se llenarán de júbilo en el Santo de Israel;
porque habrá desaparecido el violento, no quedará rastro del cínico;
y serán aniquilados los que traman para hacer el mal:
los que condenan a un hombre con su palabra,
ponen trampas al juez en el tribunal,
y por una nadería violan el derecho del inocente.
Por eso, el Señor, que rescató a Abrahán,
dice a la casa de Jacob:
“Ya no se avergonzará Jacob,
ya no palidecerá su rostro,
pues, cuando vean sus hijos mis acciones en medio de ellos,
santificarán mi nombre,
santificarán al Santo de Jacob
y temerán al Dios de Israel”.
Los insensatos encontrarán la inteligencia
y los que murmuraban aprenderán la enseñanza».
Palabra de Dios
Salmo
Sal 26,1.4.13-14
R/. El
Señor es mi luz y mi salvación.
V/. El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién temeré?
El Señor es la defensa de mi vida,
¿quién me hará temblar? R/.
V/. Una cosa pido al Señor,
eso buscaré:
habitar en la casa del Señor
por los días de mi vida;
gozar de la dulzura del Señor,
contemplando su templo. R/.
V/. Espero gozar de la dicha del Señor
en el país de la vida.
Espera en el Señor, sé valiente,
ten ánimo, espera en el Señor. R/.
*Lecturas del Viernes de la
1ª semana de Adviento*
Viernes, 2
de diciembre de 2022
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san Mateo
(9,27-31)*
En aquel tiempo, dos ciegos seguían a Jesús, gritando:
«Ten compasión de nosotros, hijo de David».
Al llegar a la casa se le acercaron los ciegos, y Jesús les dijo:
«¿Creéis que puedo hacerlo?».
Contestaron:
«Sí, Señor».
Entonces les tocó los ojos, diciendo:
«Que os suceda conforme a vuestra fe».
Y se les abrieron los ojos. Jesús les ordenó severamente:
«¡Cuidado con que lo sepa alguien!».
Pero ellos, al salir, hablaron de él por toda la comarca.
Palabra del Señor
*Que la Paz del Señor llegue primero
a vuestros corazones antes que mis palabras*
(¿Creéis
que puedo hacerlo?).
*Es una pregunta que tengo que enfrentar si de
verdad quiero vivir una vida sana. El Señor me hace una invitación a tener una
fe, para seguirlo en medio de mis dificultades y problema, seguirlo hasta el
lugar a donde él, esté. Él, está en un lugar específico esperando por mí, para
ver si es cierto que estoy siguiendo sus pasos con intención y deseo de
recuperar algo que no tengo, o que he perdido. Si el Señor me pregunta
¿crees que puedo hacerlo? No puedo decir que sí, porque estoy rodeado de
temores, de dudas, y si digo que sí, el Señor lo único que hará es tocarme, lo
demás correrá por mi propia cuenta, si en mi corazón hay odio, malos deseo,
resentimiento, tengo que tener claro que no habrá sanación para
mí*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
miércoles, 30 de noviembre de 2022
MATEO 7,21.24-27 CICLO A
*Lecturas del Jueves de la
1ª semana de Adviento*
Jueves, 1
de diciembre de 2022
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san Mateo
(7,21.24-27)*
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus
discípulos:
«No todo el que me dice “Señor, Señor” entrará en el reino de los cielos, sino
el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.
El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel
hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se desbordaron
los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió,
porque estaba cimentada sobre roca.
El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel
hombre necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se desbordaron
los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se derrumbó. Y su
ruina fue grande».
Palabra del Señor
*Que la Paz del Señor llegue primero
a vuestros corazones antes que mis palabras*
(El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se
parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca).
*El Señor me dice hago muy fuerte,
me invita a que me decida, dónde quiero construir, sobre la Roca o sobre Arena.
Para mi es más fácil sobre arena, porque no me gusta fatigarme, ni me gustan
las cosas que me den brega. La diferencia es que el me habla, pero a mí me
cuesta escucharlo, él me dice donde debo construir, cual es el mejor terreno,
que construya sobre la roca firme, que es la voluntad de su Padre, para que
cuando lleguen, las dificultades, los problemas, mi corazón no se hunda en la
angustia, la tristeza, la pena, el llanto, sino que mi corazón esté firme en la
esperanza de que tengo un Padre, que en los momentos difícil está ahí*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAS LAUDES Y LAS VISPERAS DEL JUEVES 1
*LAS LAUDES Y
LAS VISPERAS*
Abre, Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de
todos los pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y
enciende mi sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar este
Oficio, y merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por
Cristo nuestro Señor. Amén
TIEMPO DE ADVIENTO
JUEVES
DE LA SEMANA I
Del propio del Tiempo. Salterio I
LAUDES
(Oración de la mañana)
INVITATORIO
(Si Laudes no es la primera oración del día
se sigue el esquema del Invitatorio explicado en el Oficio de Lectura)
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza
Ant. Al Rey que viene, al Señor que se
acerca, venid, adorémosle.
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Al Rey que viene, al Señor que se
acerca, venid, adorémosle.
Himno: UNA CLARA VOZ RESUENA.
Una clara voz resuena
que las tinieblas repudia,
el sueño pesado ahuyéntase,
Cristo en el cielo fulgura.
Despierte el alma adormida
y sus torpezas sacuda,
que para borrar los males
un astro nuevo relumbra.
De arriba llega el Cordero
que ha de lavar nuestras culpas;
con lágrimas imploremos
el perdón que nos depura,
porque en su nueva venida
que aterroriza y conturba,
no tenga que castigarnos,
mas con piedad nos acuda.
Al Padre eterno la gloria,
loor al Hijo en la altura,
y al Espíritu Paráclito
por siempre alabanza suma. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Despertad, cítara y arpa; despertaré a la aurora.
Salmo 56 - ORACIÓN MATUTINA DE UN AFLIGIDO.
Misericordia, Dios mío, misericordia,
que mi alma se refugia en ti;
me refugio a la sombra de tus alas
mientras pasa la calamidad.
Invoco al Dios Altísimo,
al Dios que hace tanto por mí:
desde el cielo me enviará la salvación,
confundirá a los que ansían matarme,
enviará su gracia y su lealtad.
Estoy echado entre leones
devoradores de hombres;
sus dientes son lanzas y flechas,
su lengua es una espada afilada.
Elévate sobre el cielo, Dios mío,
y llene la tierra tu gloria.
Han tendido una red a mis pasos
para que sucumbiera;
me han cavado delante una fosa,
pero han caído en ella.
Mi corazón está firme, Dios mío,
mi corazón está firme.
Voy a cantar y a tocar:
despierta, gloria mía;
despertad, cítara y arpa;
despertaré a la aurora.
Te daré gracias ante los pueblos, Señor;
tocaré para ti ante las naciones:
por tu bondad, que es más grande que los cielos;
por tu fidelidad, que alcanza a las nubes.
Elévate sobre el cielo, Dios mío,
y llene la tierra tu gloria.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Despertad, cítara y arpa;
despertaré a la aurora.
Ant 2. «Mi pueblo se saciará de mis
bienes», dice el Señor.
Cántico: FELICIDAD DEL PUEBLO REDIMIDO Jr 31, 10-14
Escuchad, pueblos, la palabra del Señor,
anunciadla en las islas remotas:
«El que dispersó a Israel lo reunirá,
lo guardará como un pastor a su rebaño;
porque el Señor redimió a Jacob,
lo rescató de una mano más fuerte.»
Vendrán con aclamaciones a la altura de Sión,
afluirán hacia los bienes del Señor:
hacia el trigo y el vino y el aceite,
y los rebaños de ovejas y de vacas;
su alma será como un huerto regado,
y no volverán a desfallecer.
Entonces se alegrará la doncella en la danza,
gozarán los jóvenes y los viejos;
convertiré su tristeza en gozo,
los alegraré y aliviaré sus penas;
alimentaré a los sacerdotes con manjares sustanciosos,
y mi pueblo se saciará de mis bienes.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. «Mi pueblo se saciará de mis
bienes», dice el Señor.
Ant 3. Grande es el Señor y muy digno de
alabanza en la ciudad de nuestro Dios.
Salmo 47 - HIMNO A LA GLORIA DE JERUSALÉN
Grande es el Señor y muy digno de alabanza
en la ciudad de nuestro Dios,
su monte santo, altura hermosa,
alegría de toda la tierra:
el monte Sión, vértice del cielo,
ciudad del gran rey;
entre sus palacios,
Dios descuella como un alcázar.
Mirad: los reyes se aliaron
para atacarla juntos;
pero, al verla, quedaron aterrados
y huyeron despavoridos;
allí los agarró un temblor
y dolores como de parto;
como un viento del desierto,
que destroza las naves de Tarsis.
Lo que habíamos oído lo hemos visto
en la ciudad del Señor de los ejércitos,
en la ciudad de nuestro Dios:
que Dios la ha fundado para siempre.
¡Oh Dios!, meditamos tu misericordia
en medio de tu templo:
como tu renombre, ¡oh Dios!, tu alabanza
llega al confín de la tierra;
tu diestra está llena de justicia:
el monte Sión se alegra,
las ciudades de Judá se gozan
con tus sentencias.
Dad la vuelta en torno a Sión,
contando sus torreones;
fijaos en sus baluartes,
observad sus palacios,
para poder decirle a la próxima generación:
«Este es el Señor, nuestro Dios.»
Él nos guiará por siempre jamás.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Grande es el Señor y muy digno de
alabanza en la ciudad de nuestro Dios.
LECTURA BREVE Is 45, 8
Cielos, destilad el rocío; nubes, derramad al Justo; ábrase la tierra y brote
la salvación, y con ella germine la justicia.
RESPONSORIO BREVE
V. Sobre ti, Jerusalén, amanecerá el Señor.
R. Sobre ti, Jerusalén, amanecerá el Señor.
V. Su gloria aparecerá sobre ti.
R. Amanecerá el Señor.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
R. Sobre ti, Jerusalén, amanecerá el Señor.
V. Escuchad,
naciones, la palabra del Señor.
R. Y proclamadla en todos los confines de la
tierra.
V. Escuchad, naciones, la
palabra del Señor.
R. Y proclamadla en todos
los confines de la tierra.
PRIMERA LECTURA
Del libro del profeta Isaías 10, 5-21
EL DÍA DEL SEÑOR
¡Ay Asur, vara de mi ira,
bastón de mi furor! Contra una nación impía lo envié, lo mandé contra el pueblo
de mi cólera, para entrado a saco y despojarlo, para hollarlo como barro de las
calles. Pero él no pensaba así, no eran éstos los planes de su corazón; su
propósito era aniquilar, exterminar naciones numerosas. Decía:
«¿No son mis ministros
reyes? ¿No fue Calno como Cárquemis? ¿No fue Amat como Arpad? ¿No fue Samaría
como Damasco? Como mi mano alcanzó aquellos reinos, de ídolos e imágenes
mayores que los de Jerusalén y Samaría. Lo que hice con Samaría y sus imágenes,
¿no lo voy a hacer con Jerusalén y sus ídolos?»
Cuando termine el Señor toda
su obra en el Monte Sión y en Jerusalén, castigará el corazón orgulloso del rey
de Asiria, la arrogancia altanera de sus ojos. Él decía:
«Con la fuerza de mi mano lo
he hecho, con mi saber, porque soy inteligente. Cambié las fronteras de las naciones,
saqueé sus tesoros y derribé, como un héroe, a sus jefes. Mi mano cogió, como
un nido, las riquezas de los pueblos; como quien recoge huevos abandonados,
cogí toda su tierra; y no hubo quien batiese las alas, quien abriese el pico
para piar.»
¿Se envanece el hacha contra
quien la blande? ¿Se gloría la sierra contra quien la maneja? Como si el bastón
manejase a quien lo levanta, como si la vara alzase a quien no es leño.
Por eso, el Señor de los
ejércitos meterá enfermedad en su gordura; y debajo del hígado le encenderá una
fiebre, como incendio de fuego. La luz de Israel se convertirá en fuego, su
Santo será llama: arderá y consumirá sus zarzas y sus cardos en un solo día. El
esplendor de su bosque y de su huerto lo consumirá Dios de médula a corteza, un
consumirse de carcoma. Árboles contados quedarán de su bosque, un niño los
podrá numerar.
Aquel día, el resto de
Israel, los supervivientes de Jacob, no volverán a apoyarse en su agresor, sino
que se apoyarán sinceramente en el Señor, el Santo de Israel. Un resto volverá,
un resto de Jacob, al Dios guerrero.
RESPONSORIO Jl 2, 1. 2; 2Pe 3, 10
R. Tiemblen los habitantes
del país: que viene, ya está cerca el día del Señor. * Día de oscuridad y
tinieblas, día de nube y nubarrón.
V. Vendrá el día del Señor
como un ladrón: entonces desaparecerán los cielos con estruendo, los elementos
abrasados se disolverán y la tierra con todas sus obras dejará de existir.
R. Día de oscuridad y
tinieblas, día de nube y nubarrón.
SEGUNDA LECTURA
Del Comentario de san Efrén, diácono, sobre el Diatéssaron
(Cap. 18, 15-17: SC 121, 325-328)
ESTAD PREPARADOS, CRISTO VENDRÁ NUEVAMENTE
Para que los discípulos no
le preguntaran sobre el tiempo de su venida, Cristo les dijo: Por lo que se
refiere a aquella hora, nadie sabe nada; ni los ángeles del cielo ni siquiera
el Hijo. No toca a vosotros conocer el tiempo y la ocasión. Lo ocultó para que
estemos prevenidos y para que cada uno de nosotros piense que ello puede tener
lugar en su propio tiempo. Pues si Cristo hubiera revelado el día de su venida,
ésta se hubiera tornado un acontecimiento indiferente y ya no sería un objeto
de esperanza para los hombres de los distintos siglos. Dijo que vendría, pero
no dijo cuándo, y por eso todas las generaciones y épocas lo esperan
ansiosamente.
Aunque el Señor estableció
las señales de su venida, sin embargo, en modo alguno conocemos con exactitud
su término; pues estas señales aparecen de muy distintas maneras y pasan, y
algunas de ellas todavía perduran. Con la última venida pasará algo semejante a
lo que pasó con la primera.
Así como los justos y los
profetas esperaron al Mesías pensando que se había de manifestar en su tiempo,
también hoy cada uno de los cristianos desea que llegue en sus propios días.
Cristo no reveló el día de su venida, principalmente por esta razón: para que
todos comprendieran que aquel a cuyo poder y dominio están sometidos los
números y los tiempos no está sujeto al destino ni a la hora. Pero el que desde
toda la eternidad había determinado este día y describió detalladamente las
señales que lo precederían ¿cómo podía ignorarlo? Por eso con aquellas palabras
invitó a considerar sus señales, para que, desde entonces y para siempre, las
generaciones de todos los siglos pensaran que su venida podría acontecer en su
tiempo.
Estad en vela, porque cuando
el cuerpo duerme es nuestra naturaleza la que domina y obramos no guiados por
nuestra voluntad, sino por los impulsos de nuestra naturaleza. Y cuando un
pesado sopor, por ejemplo, la pusilanimidad o la tristeza, domina al alma, ésta
es dominada por el enemigo y, bajo los efectos de ese sopor, hace lo que no
quiere. Los impulsos dominan a la naturaleza y el enemigo al alma.
Por lo tanto, el Señor
recomendó al hombre la vigilancia de todo su ser: del cuerpo, para que evitara
la somnolencia; del alma, para que evitara la indolencia y la pusilanimidad,
como dice la Escritura: Despertaos, como conviene; y: Me levanté y estoy
contigo; y también: No desfallezcáis. Por eso, investidos de este ministerio, no
sentimos desfallecimiento.
RESPONSORIO Is 55, 3-4; Hch 28, 28
R. Sellaré con vosotros
alianza perpetua, la promesa que aseguré a David: * lo he puesto como testigo
mío ante los pueblos, caudillo y soberano de naciones.
V. Esta salvación de Dios ha
sido enviada a los gentiles, y ciertamente que lo escucharán.
R. Lo he puesto como testigo
mío ante los pueblos, caudillo y soberano de naciones.
*Lecturas del Jueves de la
1ª semana de Adviento*
Jueves, 1
de diciembre de 2022
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san Mateo
(7,21.24-27)*
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus
discípulos:
«No todo el que me dice “Señor, Señor” entrará en el reino de los cielos, sino
el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.
El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel
hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se desbordaron
los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió,
porque estaba cimentada sobre roca.
El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel
hombre necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se desbordaron
los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se derrumbó. Y su
ruina fue grande».
Palabra del Señor
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Aguardaré al Señor, mi salvador, y esperaré en él mientras se
acerca. Aleluya.
Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR
Lc 1, 68-79
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Aguardaré al Señor, mi salvador, y
esperaré en él mientras se acerca. Aleluya.
PRECES
Invoquemos confiados a Cristo, fuerza y sabiduría de Dios, cuyo
gozo es estar con los hijos de los hombres, y digámosle:
Quédate junto a nosotros, Señor.
Señor Jesucristo, que nos has llamado al reino de tu luz,
haz que nuestra vida sea agradable a Dios Padre.
Tú que, desconocido por el mundo, has acampado entre nosotros,
manifiesta tu rostro a todos los hombres.
Tú que estás más cerca de nosotros que nosotros mismos,
fortalece nuestros corazones con la esperanza de la salvación.
Tú que eres la fuente de toda santidad,
consérvanos santos y sin mancha hasta el día de tu venida.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Digamos a nuestro Padre con toda confianza:
Padre nuestro...
ORACION
Muestra, Señor, tu poder y ven a socorrernos, para que la
abundancia de tu misericordia nos alcance los bienes que nuestros pecados han
retardado. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en
la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
VÍSPERAS
(Oración de la tarde)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al
Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
Himno: JESUCRISTO, PALABRA DEL PADRE.
Jesucristo, Palabra del Padre,
luz eterna de todo creyente:
ven, Señor, porque ya se hace tarde,
ven y escucha la súplica ardiente.
Cuando el mundo dormía en tinieblas,
en tu amor, tú quisiste ayudarlo
y trajiste, viniendo a la tierra,
esa vida que puede salvarlo.
Ya madura la historia en promesas,
sólo anhela tu pronto regreso;
si el silencio madura la espera,
el amor no soporta el silencio.
Con María, la Iglesia te aguarda
con anhelos de esposa y de Madre
y reúne a sus hijos, los fieles,
para juntos poder esperarte.
Cuando vengas, Señor, en tu gloria,
que podamos salir a tu encuentro
y a tu lado vivamos por siempre,
dando gracias al Padre en el reino. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Señor, Dios mío, a ti grité, y tú me sanaste; te daré gracias por
siempre.
Salmo 29 - ACCIÓN DE GRACIAS POR LA CURACIÓN DE UN ENFERMO EN
PELIGRO DE MUERTE
Te ensalzaré, Señor, porque me has librado
y no has dejado que mis enemigos se rían de mí.
Señor, Dios mío, a ti grité,
y tú me sanaste.
Señor, sacaste mi vida del abismo,
me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa.
Tañed para el Señor, fieles suyos,
dad gracias a su nombre santo;
su cólera dura un instante;
su bondad, de por vida;
al atardecer nos visita el llanto,
por la mañana, el júbilo.
Yo pensaba muy seguro:
«No vacilaré jamás.»
Tu bondad, Señor, me aseguraba
el honor y la fuerza;
pero escondiste tu rostro,
y quedé desconcertado.
A ti, Señor, llamé,
supliqué a mi Dios:
«¿Qué ganas con mi muerte,
con que yo baje a la fosa?
¿Te va a dar gracias el polvo,
o va a proclamar tu lealtad?
Escucha, Señor, y ten piedad de mí;
Señor, socórreme.»
Cambiaste mi luto en danzas,
me desataste el sayal y me has vestido de fiesta;
te cantará mi alma sin callarse.
Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Señor, Dios mío, a ti grité, y tú
me sanaste; te daré gracias por siempre.
Ant 2. Dichoso el hombre a quien el Señor
no le apunta el delito.
Salmo 31 - ACCIÓN DE GRACIAS DE UN PECADOR PERDONADO
Dichoso el que está absuelto de su culpa,
a quien le han sepultado su pecado;
dichoso el hombre a quien el Señor
no le apunta el delito.
Mientras callé se consumían mis huesos,
rugiendo todo el día,
porque día y noche tu mano
pesaba sobre mí;
mi savia se me había vuelto
un fruto seco.
Había pecado, lo reconocí,
no te encubrí mi delito;
propuse: «Confesaré al Señor mi culpa»,
y tú perdonaste mi culpa y mi pecado.
Por eso, que todo fiel te suplique
en el momento de la desgracia:
la crecida de las aguas caudalosas
no lo alcanzará.
Tú eres mi refugio, me libras del peligro,
me rodeas de cantos de liberación.
Te instruiré y te enseñaré el camino que has de seguir,
fijaré en ti mis ojos.
No seáis irracionales como caballos y mulos,
cuyo brío hay que domar con freno y brida;
si no, no puedes acercarte.
Los malvados sufren muchas penas;
al que confía en el Señor,
la misericordia lo rodea.
Alegraos, justos, y gozad con el Señor,
aclamadlo, los de corazón sincero.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Dichoso el hombre a quien el Señor
no le apunta el delito.
Ant 3. El Señor le dio el poder, el honor
y el reino, y todos los pueblos le servirán.
Cántico: EL JUICIO DE DIOS Ap 11, 17-18; 12, 10b-12a
Gracias te damos, Señor Dios omnipotente,
el que eres y el que eras,
porque has asumido el gran poder
y comenzaste a reinar.
Se encolerizaron las naciones,
llegó tu cólera,
y el tiempo de que sean juzgados los muertos,
y de dar el galardón a tus siervos los profetas,
y a los santos y a los que temen tu nombre,
y a los pequeños y a los grandes,
y de arruinar a los que arruinaron la tierra.
Ahora se estableció la salud y el poderío,
y el reinado de nuestro Dios,
y la potestad de su Cristo;
porque fue precipitado
el acusador de nuestros hermanos,
el que los acusaba ante nuestro Dios día y noche.
Ellos le vencieron en virtud de la sangre del Cordero
y por la palabra del testimonio que dieron,
y no amaron tanto su vida que temieran la muerte.
Por esto, estad alegres, cielos,
y los que moráis en sus tiendas.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El Señor le dio el poder, el honor
y el reino, y todos los pueblos le servirán.
LECTURA BREVE St 5, 7-8. 9b
Aguardad con paciencia, hermanos, hasta la manifestación del Señor. Ved cómo el
labrador espera el precioso fruto de la tierra. Lo va aguardando pacientemente,
hasta que la tierra reciba las lluvias tempranas y las tardías. Aguardad
también vosotros con toda paciencia, fortaleced vuestros corazones, porque la
manifestación del Señor está ya cerca. Mirad que el juez está a las puertas.
RESPONSORIO BREVE
V. Ven a salvarnos, Señor Dios de los ejércitos.
R. Ven a salvarnos, Señor Dios de los ejércitos.
V. Que brille tu rostro y nos salve.
R. Señor Dios de los ejércitos.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
R. Ven a salvarnos, Señor Dios de los ejércitos.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre.
Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Bendita tú entre las mujeres y
bendito el fruto de tu vientre.
PRECES
Imploremos a Cristo, luz resplandeciente que brilla para los que
habitan en tierras de sombra, como anunciaron los profetas, y digámosle:
Ven, Señor Jesús.
Cristo, Palabra de Dios, que en el principio creaste todas las cosas y en la
etapa final del mundo tomaste nuestra naturaleza humana,
ven y arráncanos de la muerte.
Luz verdadera que alumbra a todo hombre,
ven y disipa las tinieblas de nuestra ignorancia.
Hijo único que estás en el seno del Padre,
ven y danos a conocer el amor de Dios.
Cristo Jesús, que viniste a nosotros como Hijo del hombre,
concede a cuantos te reciben el poder de ser hijos de Dios.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Tú que abres las puertas de todas las cárceles,
admite en el festín de tus bodas a cuantos aguardan a su entrada.
Siguiendo la enseñanza del Salvador, oremos a Dios, diciendo:
Padre nuestro..
ORACION
Muestra, Señor, tu poder y ven a socorrernos, para que la
abundancia de tu misericordia nos alcance los bienes que nuestros pecados han
retardado. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en
la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.






