Musica Para el Alma
miércoles, 9 de noviembre de 2022
LUCAS 17,20-25 CICLO C
*Lecturas del Jueves de la
32ª semana del Tiempo Ordinario*
Jueves, 10 de noviembre de 2022
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san Lucas
(17,20-25)*
En aquel tiempo, a unos fariseos que le preguntaban cuándo iba a llegar el
reino de Dios Jesús les contestó: «El reino de Dios no vendrá
espectacularmente, ni anunciarán que está aquí o está allí; porque mirad, el
reino de Dios está dentro de vosotros.»
Dijo a sus discípulos: «Llegará un tiempo en que desearéis vivir un día con el
Hijo del hombre, y no podréis. Si os dicen que está aquí o está allí no os
vayáis detrás. Como el fulgor del relámpago brilla de un horizonte a otro, así
será el Hijo del hombre en su día. Pero antes tiene que padecer mucho y ser
reprobado por esta generación.»
Palabra del Señor
*Que la Paz del Señor llegue primero
a vuestros corazones antes que mis palabras*
(El reino de Dios está dentro de
vosotros).
*¿Por qué me cuesta tanto creer que
el reino de Dios está dentro de mí? La repuesta es muy sencilla, porque me
cuesta amar. El Reino de Dios está totalmente elaborado y diseñado para el
amor. Es algo que brota desde dentro. Cuando un recién nacido lleva mucho rato
durmiendo, llega un momento que de los pechos de su madre comienza a brotar
leche, y eso que corre por sus pechos es el alimente de ese niño, pero está
dormido, que hace la madre, que con mucha suavidad lo va despertando para darle
la vida. Cuando el amor de Dios fluya dentro de mí, como una fuente inagotable
y se convierta en torrente, en ríos que arrastran con todo a su paso hasta
llegar aquel lugar donde los hombres necesiten de tu paz, donde falte la
esperanza, donde falte la alegría, simplemente por no saber de ti Señor. Si
siento eso dentro de mí: Es porque el Reino de Dios está dentro de mí*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAS LAUDES Y LAS VISPERAS DEL JUEVES 10
*LAS LAUDES Y
LAS VISPERAS*
Abre, Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de
todos los pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y
enciende mi sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar este
Oficio, y merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por
Cristo nuestro Señor. Amén
JUEVES SEMANA
IV
LAUDES
(Oración de la mañana)
INVITATORIO
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza
Ant. Entrad en la presencia del Señor
con aclamaciones.
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Entrad en la presencia del Señor
con aclamaciones.
Himno: OH DIOS, AUTOR DE LA LUZ.
Oh Dios, autor de la luz,
de los cielos la lumbrera,
que el universo sostienes
abriendo tu mano diestra.
La aurora, con mar de grana,
cubriendo está las estrellas,
bautizando humedecida
con el rocío la tierra.
Auséntanse ya las sombras,
al orbe la noche deja,
y al nuevo día el lucero,
de Cristo imagen, despierta.
Tú, día de día, oh Dios,
y Luz de Luz, de potencia
soberana, oh Trinidad,
doquier poderoso reinas.
Oh Salvador, ante ti
inclinamos la cabeza,
y ante el Padre y el Espíritu,
dándote gloria perpetua. Amén.
SALMODIA
Ant 1. En la mañana, Señor, hazme escuchar tu gracia.
Salmo 142, 1-11 - LAMENTACIÓN Y SÚPLICA ANTE LA ANGUSTIA
Señor, escucha mi oración;
tú que eres fiel, atiende a mi súplica;
tú que eres justo, escúchame.
No llames a juicio a tu siervo,
pues ningún hombre vivo es inocente frente a ti.
El enemigo me persigue a muerte,
empuja mi vida al sepulcro,
me confina a las tinieblas
como a los muertos ya olvidados.
mi aliento desfallece,
mi corazón dentro de mí está yerto.
Recuerdo los tiempos antiguos,
medito todas tus acciones,
considero las obras de tus manos
y extiendo mis brazos hacia ti:
tengo sed de ti como tierra reseca.
Escúchame en seguida, Señor,
que me falta el aliento.
No me escondas tu rostro,
igual que a los que bajan a la fosa.
En la mañana hazme escuchar tu gracia,
ya que confío en ti;
indícame el camino que he de seguir,
pues levanto mi alma a ti.
Líbrame del enemigo, Señor,
que me refugio en ti.
Enséñame a cumplir tu voluntad,
ya que tú eres mi Dios.
Tu espíritu, que es bueno,
me guíe por tierra llana.
Por tu nombre, Señor, consérvame vivo;
por tu clemencia, sácame de la angustia.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. En la mañana, Señor, hazme escuchar
tu gracia.
Ant 2. El Señor hará derivar hacia
Jerusalén como un río la paz.
Cántico: CONSUELO Y GOZO PARA LA CIUDAD SANTA. Is 66, 10-14a
Festejad a Jerusalén, gozad con ella,
todos los que la amáis,
alegraos de su alegría,
los que por ella llevasteis luto;
a su pecho seréis alimentados
y os saciaréis de sus consuelos
y apuraréis las delicias
de sus pechos abundantes.
Porque así dice el Señor:
«Yo haré derivar hacia ella
como un río la paz,
como un torrente en crecida,
las riquezas de las naciones.
Llevarán en brazos a sus criaturas
y sobre las rodillas las acariciarán;
como a un niño a quien su madre consuela,
así os consolaré yo
y en Jerusalén seréis consolados.
Al verlo se alegrará vuestro corazón
y vuestros huesos florecerán como un prado.»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El Señor hará derivar hacia
Jerusalén como un río la paz.
Ant 3. Nuestro Dios merece una alabanza
armoniosa.
Salmo 146 - PODER Y BONDAD DEL SEÑOR
Alabad al Señor, que la música es buena;
nuestro Dios merece una alabanza armoniosa.
El Señor reconstruye Jerusalén,
reúne a los deportados de Israel;
él sana los corazones destrozados,
venda sus heridas.
Cuenta el número de las estrellas,
a cada una la llama por su nombre.
Nuestro Señor es grande y poderoso,
su sabiduría no tiene medida.
El Señor sostiene a los humildes,
humilla hasta el polvo a los malvados.
Entonad la acción de gracias al Señor,
tocad la cítara para nuestro Dios,
que cubre el cielo de nubes,
preparando la lluvia para la tierra;
que hace brotar hierba en los montes,
para los que sirven al hombre;
que da su alimento al ganado,
y a las crías de cuervo que graznan.
No aprecia el vigor de los caballos,
no estima los músculos del hombre:
el Señor aprecia a sus fieles,
que confían en su misericordia.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Nuestro Dios merece una alabanza
armoniosa.
LECTURA BREVE Rm 8, 18-21
Los padecimientos de esta vida presente tengo por cierto que no son nada en
comparación con la gloria futura que se ha de revelar en nosotros. La creación
entera está en expectación, suspirando por esa manifestación gloriosa de los
hijos de Dios; porque las creaturas todas quedaron sometidas al desorden, no
porque a ello tendiesen de suyo, sino por culpa del hombre que las sometió. Y
abrigan la esperanza de quedar ellas, a su vez, libres de la esclavitud de la
corrupción, para tomar parte en la libertad gloriosa que han de recibir los hijos
de Dios.
RESPONSORIO BREVE
V. Velando medito en ti, Señor.
R. Velando medito en ti, Señor.
V. Porque fuiste mi auxilio.
R. Medito en ti, Señor.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
R. Velando medito en ti, Señor.
V. Haz brillar tu rostro,
Señor, sobre tu siervo.
R. Enséñame tus leyes.
PRIMERA LECTURA
Del segundo libro de los Macabeos 7, 20-41
MARTIRIO DE LOS SIETE HERMANOS, LA MADRE Y EL HIJO MAS PEQUEÑO
Admirable y digna de
glorioso recuerdo fue la madre, que, viendo morir a sus siete hijos en el
espacio de un día, lo soportó con entereza, esperando en el Señor. Con noble
actitud, uniendo un temple viril a la ternura femenina, fue animando a cada
uno, y les decía en su lengua:
«Yo no sé cómo aparecisteis
en mi seno; yo no os di el aliento ni la vida, ni ordené los elementos de
vuestro organismo. Fue el Creador del universo, el que modela la raza humana y
determina el origen de todo. El, con su misericordia, os devolverá el aliento y
la vida, si ahora os sacrificáis por su ley.»
Antíoco creyó que la mujer
lo despreciaba, y sospechó que lo estaba insultando. Todavía quedaba el más
pequeño, y el rey intentaba persuadirlo no sólo con palabras, sino que le
juraba que, si renegaba de sus tradiciones, lo haría rico y feliz, lo tendría
por amigo y le daría algún cargo. Pero como el muchacho no hacía el menor caso,
el rey llamó a la madre y le rogaba que aconsejase al chiquillo para su bien.
Tanto le insistió, que la madre accedió a persuadir al hijo; se inclinó hacia
él y, riéndose del cruel tirano, habló así en su idioma:
«Hijo mío, ten piedad de mí,
que te llevé nueve meses en el seno, te amamanté y crié tres años y te he
alimentado hasta que te has hecho un joven. Hijo mío, te lo suplico, mira el
cielo y la tierra, fíjate en todo lo que contienen y verás que Dios lo creó
todo de la nada, y el mismo origen tiene el hombre. No temas a ese verdugo, no
desmerezcas de tus hermanos y acepta la muerte. Así, por la misericordia de
Dios, te recobraré junto con ellos.»
Estaba todavía hablando
cuando el muchacho dijo:
«¿Qué esperáis? No me someto
al decreto real. Yo obedezco los decretos de la ley dada a nuestros antepasados
por medio de Moisés. Pero tú, que has tramado toda clase de crímenes contra los
hebreos, no escaparás de las manos de Dios. Pues nosotros sufrimos por nuestros
pecados. Y si nuestro Dios y Señor se ha irritado momentáneamente contra
nosotros para castigarnos y corregirnos, él se reconciliará de nuevo con sus
siervos. Pero tú, impío, el hombre más criminal de todos, no te ensoberbezcas
neciamente con vanas esperanzas, mientras alzas la mano contra los siervos de
Dios; que todavía no has escapado de la sentencia de Dios, vigilante
todopoderoso. Mis hermanos, después de haber soportado una corta pena, beben de
la vida perenne bajo la alianza de Dios; en cambio, tú, por sentencia de Dios,
pagarás la pena que merece tu soberbia. Yo, lo mismo que mis hermanos, entrego
mi cuerpo y mi vida por las leyes de mis padres, suplicando a Dios que se
apiade pronto de mi raza, que tú tengas que confesarlo, entre tormentos y
azotes, como único Dios, y que la ira del Todopoderoso, que se ha abatido
justamente sobre todo mi pueblo, se detenga en mí y en mis hermanos.»
El rey, exasperado y no
aguantando aquel sarcasmo, se ensañó contra éste muchísimo más que contra los
otros, y aquel muchacho murió sin mancha, con total confianza en el Señor. La
madre murió la última, después de sus hijos.
RESPONSORIO
Cf. 2M 7, 11. 30. 37
R. De Dios recibí estos
miembros, y por sus leyes los despreció. * Espero recobrarlos del mismo Dios.
V. Yo obedezco los decretos
de la ley y, lo mismo que mis hermanos, entrego mi cuerpo y mi vida, suplicando
a Dios.
R. Espero recobrarlos del
mismo Dios.
SEGUNDA LECTURA
De la Homilía de un autor del siglo segundo
(Cap. 13, 2--14, 5: Funk 1, 159-161)
LA IGLESIA VIVA ES EL CUERPO DE CRISTO
Dice el Señor: Todo el día,
sin cesar, ultrajan mi nombre en medio de las naciones; y también en otro
lugar: ¡Ay de aquel por cuya causa ultrajan mi nombre! ¿Por qué razón ultrajan
el nombre de Dios? Porque nuestra conducta no concuerda con lo que nuestros
labios proclaman. Los paganos, en efecto, cuando escuchan de nuestros labios la
palabra de Dios, quedan admirados de su belleza y sublimidad; pero luego, al
contemplar nuestras obras y ver que no concuerdan con nuestras palabras,
empiezan a blasfemar, diciendo que todo es fábula y mentira.
Cuando nos oyen decir que
Dios afirma: Si amáis a los que os aman no es grande vuestro mérito, pero
grande es vuestra virtud si amáis a vuestros enemigos y a quienes os odian, se
llenan de admiración ante la sublimidad de estas palabras; pero luego, al
contemplar cómo no amamos a los que nos odian y que ni siquiera sabemos amar a
los que nos aman, se ríen de nosotros y con ello el nombre de Dios es
blasfemado.
Así pues, hermanos, si
cumplimos la voluntad de Dios, perteneceremos a la Iglesia primera, es decir, a
la Iglesia espiritual, que fue creada antes que el sol y la luna; pero, si no
cumplimos la voluntad del Señor, seremos de aquellos de quienes afirma la
Escritura: Habéis convertido mi templo en una cueva de bandidos. Por tanto,
procuremos pertenecer a la Iglesia de la vida, para alcanzar así la salvación.
Creo que no ignoráis que la
Iglesia viva es el cuerpo de Cristo. Dice, en efecto, la Escritura: Creó Dios
al hombre, hombre y mujer los creó; el hombre es Cristo, la mujer es la
Iglesia; ahora bien, los escritos de los profetas y de los apóstoles nos
enseñan también que la Iglesia no es de este tiempo, sino que existe desde el
principio; en efecto, la Iglesia era espiritual como espiritual era el Señor
Jesús, pero se manifestó visiblemente en los últimos tiempos para llevarnos a
la salvación.
Esta Iglesia que era
espiritual se ha hecho visible en la carne de Cristo, mostrándonos con ello
que, si nosotros conservamos intacta esta Iglesia por medio de nuestra carne,
la recibiremos en el Espíritu Santo, pues nuestra carne es como la imagen del Espíritu
y nadie puede gozar del modelo si ha destruido su imagen. Todo esto quiere
decir, hermanos, lo siguiente: Conservad con respeto vuestra carne, para que
así tengáis parte en el Espíritu. Y, si afirmamos que la carne es la Iglesia y
el Espíritu es Cristo, ello significa que quien deshonra la carne deshonra la
Iglesia, y este tal no será tampoco partícipe de aquel Espíritu, que es el
mismo Cristo. Con la ayuda del Espíritu Santo, esta carne puede, por tanto,
llegar á gozar de aquella incorruptibilidad y de aquella vida que es tan
sublime, que nadie puede explicar ni describir, pero que Dios ha preparado para
sus elegidos.
RESPONSORIO Jr 7, 3; St 4, 8
R. Así dice el Señor de los
ejércitos, Dios de Israel: «Enmendad vuestra conducta y vuestras acciones, * y
habitaré con vosotros en este lugar.»
V. Acercaos a Dios y él se
acercará a vosotros; purificad, pecadores, vuestras manos; lavad vuestros
corazones.
R. Y habitaré con vosotros
en este lugar.
*Lecturas del Jueves de la
32ª semana del Tiempo Ordinario*
Jueves, 10 de noviembre de 2022
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san Lucas
(17,20-25)*
En aquel tiempo, a unos fariseos que le preguntaban cuándo iba a llegar el
reino de Dios Jesús les contestó: «El reino de Dios no vendrá espectacularmente,
ni anunciarán que está aquí o está allí; porque mirad, el reino de Dios está
dentro de vosotros.»
Dijo a sus discípulos: «Llegará un tiempo en que desearéis vivir un día con el
Hijo del hombre, y no podréis. Si os dicen que está aquí o está allí no os
vayáis detrás. Como el fulgor del relámpago brilla de un horizonte a otro, así
será el Hijo del hombre en su día. Pero antes tiene que padecer mucho y ser
reprobado por esta generación.»
Palabra del Señor
CÁNTICO
EVANGÉLICO
Ant. Anuncia, Señor, la salvación a tu pueblo y perdónanos nuestros
pecados.
Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR
Lc 1, 68-79
+Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Anuncia, Señor, la salvación a tu
pueblo y perdónanos nuestros pecados.
PRECES
Invoquemos a Dios, de quien viene la salvación para su pueblo,
diciendo:
Tú, que eres nuestra vida, escúchanos, Señor.
Bendito seas, Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, porque en tu gran
misericordia nos has hecho nacer de nuevo para una esperanza viva,
por la resurrección de Jesucristo de entre los muertos.
Tú que, en Cristo, renovaste al hombre, creado a imagen tuya,
haz que reproduzcamos la imagen de tu Hijo.
Derrama en nuestros corazones, lastimados por el odio y la envidia,
tu Espíritu de amor.
Concede hoy trabajo a quienes lo buscan, pan a los hambrientos, alegría a los
tristes,
a todos la gracia y la salvación.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Por Jesús hemos sido hechos hijos de Dios; por esto nos atrevemos a decir:
Padre nuestro...
ORACION
Concédenos, Señor, acoger siempre el anuncio de la salvación para
que, libres de temor, arrancados de la mano de los enemigos te sirvamos, con
santidad y justicia, todos nuestros días. Por nuestro Señor Jesucristo, tu
Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por
los siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
VÍSPERAS
(Oración de la tarde)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al
Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
Himno: PORQUE ES TARDE, DIOS MÍO.
Porque es tarde, Dios mío,
porque anochece ya
y se nubla el camino,
porque temo perder
las huellas que he seguido,
no me dejes tan solo
y quédate conmigo.
Porque he sido rebelde
y he buscado el peligro,
y escudriñé curioso
las cumbres y el abismo,
perdóname, Señor,
y quédate conmigo.
Porque ardo en sed de ti
y en hambre de tu trigo,
ven, siéntate a mi mesa,
dígnate ser mi amigo.
¡Qué aprisa cae la tarde...!
¡quédate conmigo! Amén.
SALMODIA
Ant 1. Tú eres, Señor, mi bienhechor, y mi refugio donde me pongo a
salvo.
Salmo 143 I - ORACIÓN POR LA VICTORIA Y POR LA PAZ
Bendito el Señor, mi Roca,
que adiestra mis manos para el combate,
mis dedos para la pelea;
mi bienhechor, mi alcázar,
baluarte donde me pongo a salvo,
mi escudo y mi refugio,
que me somete los pueblos.
Señor, ¿qué es el hombre para que te fijes en él?
¿Qué los hijos de Adán para que pienses en ellos?
El hombre es igual que un soplo;
sus días, una sombra que pasa.
Señor, inclina tu cielo y desciende,
toca los montes, y echarán humo,
fulmina el rayo y dispérsalos,
dispara tus saetas y desbarátalos.
Extiende la mano desde arriba:
defiéndeme, líbrame de las aguas caudalosas,
de la mano de los extranjeros,
cuya boca dice falsedades,
cuya diestra jura en falso.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Tú eres, Señor, mi bienhechor, y mi
refugio donde me pongo a salvo.
Ant 2. Dichoso el pueblo cuyo Dios es el
Señor.
Salmo 143 II
Dios mío, te cantaré un cántico nuevo,
tocaré para ti el arpa de diez cuerdas:
para ti que das la victoria a los reyes,
y salvas a David, tu siervo.
Defiéndeme de la espada cruel,
sálvame de las manos de extranjeros,
cuya boca dice falsedades,
cuya diestra jura en falso.
Sean nuestros hijos un plantío,
crecidos desde su adolescencia;
nuestras hijas sean columnas talladas,
estructura de un templo.
Que nuestros silos estén repletos
de frutos de toda especie;
que nuestros rebaños a millares
se multipliquen en las praderas,
y nuestros bueyes vengan cargados;
que no haya brechas ni aberturas,
ni alarma en nuestras plazas.
Dichoso el pueblo que esto tiene,
dichoso el pueblo cuyo Dios es el Señor.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Dichoso el pueblo cuyo Dios es el
Señor.
Ant 3. Ahora se estableció la salud y el
reinado de nuestro Dios.
Cántico: EL JUICIO DE DIOS Ap 11, 17-18; 12, 10b-12a
Gracias te damos, Señor Dios omnipotente,
el que eres y el que eras,
porque has asumido el gran poder
y comenzaste a reinar.
Se encolerizaron las naciones,
llegó tu cólera,
y el tiempo de que sean juzgados los muertos,
y de dar el galardón a tus siervos los profetas,
y a los santos y a los que temen tu nombre,
y a los pequeños y a los grandes,
y de arruinar a los que arruinaron la tierra.
Ahora se estableció la salud y el poderío,
y el reinado de nuestro Dios,
y la potestad de su Cristo;
porque fue precipitado
el acusador de nuestros hermanos,
el que los acusaba ante nuestro Dios día y noche.
Ellos le vencieron en virtud de la sangre del Cordero
y por la palabra del testimonio que dieron,
y no amaron tanto su vida que temieran la muerte.
Por esto, estad alegres, cielos,
y los que moráis en sus tiendas.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Ahora se estableció la salud y el
reinado de nuestro Dios.
LECTURA BREVE Col 1, 23
Perseverad firmemente fundados e inconmovibles en la fe y no os apartéis de la
esperanza del Evangelio que habéis oído, que ha sido predicado a toda creatura
bajo los cielos.
RESPONSORIO BREVE
V. El Señor es mi pastor, nada me falta.
R. El Señor es mi pastor, nada me falta.
V. En verdes praderas me hace recostar.
R. Nada me falta.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu
Santo.
R. El Señor es mi pastor, nada me falta.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. A los que tienen hambre de ser justos el Señor los colma de
bienes.
Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. A los que tienen hambre de ser
justos el Señor los colma de bienes.
PRECES
Invoquemos a Cristo, luz del mundo y alegría de todo ser viviente,
y digámosle confiados:
Señor, danos tu luz, la salvación y la paz.
Luz indeficiente y palabra eterna del Padre, tú que has venido a salvar a los
hombres,
ilumina a los catecúmenos de la Iglesia con la luz de tu verdad.
No lleves cuenta de nuestros delitos, Señor,
pues de ti procede el perdón.
Señor, tú que has querido que la inteligencia del hombre investigara los
secretos de la naturaleza,
haz que la ciencia y las artes contribuyan a tu gloria y al bienestar de todos
los hombres.
Protege, Señor, a los que se han consagrado en el mundo al servicio de sus
hermanos;
que con libertad de espíritu y sin desánimo puedan realizar su ideal.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Señor, tú que abres y nadie puede cerrar, ilumina a nuestros difuntos que yacen
en tiniebla y en sombra de muerte,
y ábreles las puertas de tu reino.
Porque todos nos sabemos hermanos, hijos de un mismo Dios, confiadamente nos
atrevemos a decir:
Padre nuestro...
ORACION
Acoge benigno, Señor, nuestra súplica vespertina y haz que,
siguiendo las huellas de tu Hijo, fructifiquemos con perseverancia en buenas
obras. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la
unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
LAS LECTURAS DEL JUEVES 10 DE NOVIEMBRE 2022
*Lecturas del Jueves de la
32ª semana del Tiempo Ordinario*
Jueves, 10 de noviembre de 2022
Primera lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a Filemón
(7-20):
Me alegró y animó mucho tu caridad, hermano, porque tú has aliviado los
sufrimientos de los santos. Por eso, aunque tengo plena libertad en Cristo para
mandarte lo que conviene hacer, prefiero rogártelo apelando a tu caridad, yo,
Pablo, anciano y prisionero por Cristo Jesús. Te recomiendo a Onésimo, mi hijo,
a quien he engendrado en la prisión, que antes era tan inútil para ti, y ahora,
en cambio, es tan útil para ti y para mí; te lo envío como algo de mis
entrañas. Me hubiera gustado retenerlo junto a mí, para que me sirviera en tu
lugar, en esta prisión que sufro por el Evangelio; pero no he querido retenerlo
sin contar contigo; así me harás este favor, no a la fuerza, sino con libertad.
Quizá se apartó de ti para que lo recobres ahora para siempre; y no como
esclavo, sino mucho mejor: como hermano querido. Si yo lo quiero tanto, cuánto
más lo has de querer tú, como hombre y como cristiano. Si me consideras
compañero tuyo, recíbelo a él como a mí mismo. Si en algo te ha perjudicado y
te debe algo, ponlo en mi cuenta; yo, Pablo, te firmo el pagaré de mi puño y
letra, para no hablar de que tú me debes tu propia persona. Por Dios, hermano,
a ver si me das esta satisfacción en el Señor; alivia mi ansiedad, por amor a
Cristo.
Palabra de Dios
Salmo
Sal 145,7.8-9a.9bc-10
R/. Dichoso a quien auxilia el Dios de Jacob
Que mantiene su fidelidad perpetuamente,
que hace justicia a los oprimidos,
que da pan a los hambrientos.
El Señor liberta a los cautivos. R/.
El Señor abre los ojos al ciego,
el Señor endereza a los que ya se doblan,
el Señor ama a los justos.
El Señor guarda a los peregrinos. R/.
Sustenta al huérfano y a la viuda
y trastorna el camino de los malvados.
El Señor reina eternamente,
tu Dios, Sión, de edad en edad. R/.
*Lecturas del Jueves de la
32ª semana del Tiempo Ordinario*
Jueves, 10 de noviembre de 2022
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san Lucas
(17,20-25)*
En aquel tiempo, a unos fariseos que le preguntaban cuándo iba a llegar el
reino de Dios Jesús les contestó: «El reino de Dios no vendrá
espectacularmente, ni anunciarán que está aquí o está allí; porque mirad, el
reino de Dios está dentro de vosotros.»
Dijo a sus discípulos: «Llegará un tiempo en que desearéis vivir un día con el
Hijo del hombre, y no podréis. Si os dicen que está aquí o está allí no os
vayáis detrás. Como el fulgor del relámpago brilla de un horizonte a otro, así
será el Hijo del hombre en su día. Pero antes tiene que padecer mucho y ser
reprobado por esta generación.»
Palabra del Señor
*Que la Paz del Señor llegue primero
a vuestros corazones antes que mis palabras*
(El reino de Dios está dentro de
vosotros).
*¿Por qué me cuesta tanto creer que
el reino de Dios está dentro de mí? La repuesta es muy sencilla, porque me
cuesta amar. El Reino de Dios está totalmente elaborado y diseñado para el
amor. Es algo que brota desde dentro. Cuando un recién nacido lleva mucho rato
durmiendo, llega un momento que de los pechos de su madre comienza a brotar
leche, y eso que corre por sus pechos es el alimente de ese niño, pero está
dormido, que hace la madre, que con mucha suavidad lo va despertando para darle
la vida. Cuando el amor de Dios fluya dentro de mí, como una fuente inagotable
y se convierta en torrente, en ríos que arrastran con todo a su paso hasta
llegar aquel lugar donde los hombres necesiten de tu paz, donde falte la
esperanza, donde falte la alegría, simplemente por no saber de ti Señor. Si
siento eso dentro de mí: Es porque el Reino de Dios está dentro de mí*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
martes, 8 de noviembre de 2022
JUAN 2,13-22 CICLO C
*Lecturas del Dedicación de
la Basílica de Letrán*
Miércoles, 9 de noviembre de 2022
Evangelio
*Lectura del santo evangelio según san Juan
(2,13-22)*
Se acercaba la Pascua de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén.
Y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los
cambistas sentados; y, haciendo un azote de cordeles, los echó a todos del
templo, ovejas y bueyes; y a los cambistas les esparció las monedas y les volcó
las mesas; y a los que vendían palomas les dijo: «Quitad esto de aquí; no
convirtáis en un mercado la casa de mi Padre.»
Sus discípulos se acordaron de lo que está escrito: «El celo de tu casa me
devora.»
Entonces intervinieron los judíos y le preguntaron: «¿Qué signos nos muestras
para obrar así?»
Jesús contestó: «Destruid este templo, y en tres días lo levantaré.»
Los judíos replicaron: «Cuarenta y seis años ha costado construir este templo,
¿y tú lo vas a levantar en tres días?»
Pero él hablaba del templo de su cuerpo. Y, cuando resucitó de entre los
muertos, los discípulos se acordaron de que lo había dicho, y dieron fe a la
Escritura y a la palabra que había dicho Jesús.
Palabra del Señor
*Que la Paz del Señor llegue primero
a vuestros corazones antes que mis palabras*
(Pero él hablaba del templo de su cuerpo).
*Las palabras del Señor a me están
ayudado, me estuvo bien el sufrir, porque así estoy aprendiendo a obedecer, he
podido experimentar victorias frente a esos enemigo de mi cuerpo, que buscan mi
muerte. No siento vergüenza de decir cómo era mi vida antes de encontrarme con
el Señor, porque su amor esta sobre mí. El Señor me quiere ayudar a entender
que mi cuerpo está diseñado para que: El amor y el Espíritu Santo pueda habitar
dentro mí*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAS LAUDES Y LAS VISPERAS DEL MIERCOLES 9
*LAS LAUDES Y
LAS VISPERAS*
Abre, Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de
todos los pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y
enciende mi sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar este
Oficio, y merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por
Cristo nuestro Señor. Amén
*LA DEDICACIÓN DE LA BASÍLICA DE SAN JUAN DE
LETRÁN. (FIESTA)*
Según una tradición que arranca del siglo XII, se celebra el día de hoy el
aniversario de la dedicación de la basílica construida por el emperador
Constantino en el Laterano. Esta celebración fue primero una fiesta de la
ciudad de Roma; más tarde se extendió a toda la Iglesia de rito romano, con el
fin de honrar aquella basílica, que es llamada «madre y cabeza de todas las
iglesias de la Urbe y del Orbe», en señal de amor y de unidad para con la
cátedra de Pedro que, como escribió san Ignacio de Antioquía, «preside a todos
los congregados en la caridad.»
LAUDES
(Oración de la mañana)
INVITATORIO
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza
Ant. Venid, adoremos a Cristo, que amó a la Iglesia y se entregó por ella.
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Venid, adoremos a Cristo, que amó a la Iglesia y se entregó por ella.
Himno: EL CIELO Y LA TIERRA.
El cielo y la tierra
celebren, aplaudan
a la Iglesia, esposa
sin arruga y mancha.
Descienda a nosotros
la ciudad sagrada,
en que todo es nuevo
y de rica gala.
En piedras preciosas
está cimentada,
y bien construida
en brillos de gracia.
Las piedras preciosas
que están a su entrada
muestran la hermosura
de esta casa santa.
Descienda a nosotros
esta santa casa,
que hizo el Rey eterno
para su morada. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Mi casa se llama casa de oración.
SALMO 62, 2-9 - EL ALMA SEDIENTA DE DIOS
¡Oh Dios!, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua.
¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios.
Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré de manjares exquisitos,
y mis labios te alabarán jubilosos.
En el lecho me acuerdo de ti
y velando medito en ti,
porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Mi casa se llama casa de oración.
Ant 2. Bendito eres, Señor, en el templo de tu santa gloria.
Cántico: TODA LA CREACIÓN ALABE AL SEÑOR -
Dn 3, 57-88. 56
Creaturas todas del Señor, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.
Ángeles del Señor, bendecid al Señor;
cielos, bendecid al Señor.
Aguas del espacio, bendecid al Señor;
ejércitos del Señor, bendecid al Señor.
Sol y luna, bendecid al Señor;
astros del cielo, bendecid al Señor.
Lluvia y rocío, bendecid al Señor;
vientos todos, bendecid al Señor.
Fuego y calor, bendecid al Señor;
fríos y heladas, bendecid al Señor.
Rocíos y nevadas, bendecid al Señor;
témpanos y hielos, bendecid al Señor.
Escarchas y nieves, bendecid al Señor;
noche y día, bendecid al Señor.
Luz y tinieblas, bendecid al Señor;
rayos y nubes, bendecid al Señor.
Bendiga la tierra al Señor,
ensálcelo con himnos por los siglos.
Montes y cumbres, bendecid al Señor;
cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.
Manantiales, bendecid al Señor;
mares y ríos, bendecid al Señor.
Cetáceos y peces, bendecid al Señor;
aves del cielo, bendecid al Señor.
Fieras y ganados, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.
Hijos de los hombres, bendecid al Señor;
bendiga Israel al Señor.
Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;
siervos del Señor, bendecid al Señor.
Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;
santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.
Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.
Bendigamos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo,
ensalcémoslo con himnos por los siglos.
Bendito el Señor en la bóveda del cielo,
alabado y glorioso y ensalzado por los siglos.
No se dice Gloria al Padre.
Ant. Bendito eres, Señor, en el templo de tu santa gloria.
Ant 3. Cantad al Señor en la asamblea de los fieles.
Salmo 149 - ALEGRÍA DE LOS SANTOS
Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sión por su Rey.
Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes.
Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca
y espadas de dos filos en las manos:
para tomar venganza de los pueblos
y aplicar el castigo a las naciones,
sujetando a los reyes con argollas,
a los nobles con esposas de hierro.
Ejecutar la sentencia dictada
es un honor para todos sus fieles.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Cantad al Señor en la asamblea de los fieles.
LECTURA BREVE Is 56, 7
Los traeré a mi monte santo, los alegraré en mi casa de oración; aceptaré sobre
mi altar sus holocaustos y sacrificios; porque mi casa es casa de oración y así
la llamarán todos los pueblos.
RESPONSORIO BREVE
V. Grande es el Señor y muy digno de
alabanza.
R. Grande es el Señor y muy digno de alabanza.
V. En la ciudad de nuestro Dios, en su monte santo.
R. Muy digno de alabanza.
V. Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo
R. Grande es el Señor y muy digno de alabanza.
V. Me postraré hacia tu santuario.
R. Daré gracias a tu nombre, Señor.
PRIMERA LECTURA
De la primera carta del apóstol san
Pedro 2, 1-17
COMO PIEDRAS VIVAS, ENTRÁIS EN LA CONSTRUCCIÓN
DEL TEMPLO DEL ESPÍRITU
Hermanos: Después de haberos despojado de toda maldad y de toda falsedad, de
las hipocresías y envidias, y de toda clase de murmuración, apeteced, como
niños recién nacidos, la leche pura espiritual. Con ella podréis crecer hasta
alcanzar la salvación, si es que realmente habéis saboreado lo bueno que es el
Señor.
Acercándoos al Señor, la piedra viva, rechazada por los hombres, pero escogida
y apreciada por Dios, también vosotros, como piedras vivas, entráis en la construcción
del templo del Espíritu, formando un sacerdocio sagrado, para ofrecer
sacrificios espirituales que Dios acepta por Jesucristo. Por eso se lee en la
Escritura: «Ved que pongo en Sión una piedra angular escogida y preciosa. y
quien tenga fe en ella no será defraudado.»
Por consiguiente, a vosotros, que tenéis fe, os corresponde el honor; mas, para
los que no tienen fe, «la piedra que desecharon los arquitectos es ahora la
piedra angular, y ha venido a ser piedra de tropiezo y roca de escándalo», y tropiezan
en ella porque no tienen fe en la palabra de Cristo, para la cual estaban
destinados.
Vosotros, en cambio, sois «linaje escogido, sacerdocio regio, nación santa,
pueblo adquirido por Dios, para proclamar las hazañas del que os llamó a salir
de la tiniebla y a entrar en su luz maravillosa». Vosotros, que en otro tiempo
«no erais pueblo», sois ahora «pueblo de Dios»; vosotros, que estabais
«excluidos de la misericordia», sois ahora «objeto de la misericordia de Dios».
Hermanos, os exhorto a que, como forasteros y peregrinos que sois, os
abstengáis de las pasiones terrenas que hacen guerra al alma. Observad entre
los gentiles una conducta ejemplar. Así, por aquello mismo en que os calumnian
como a malhechores, darán gloria a Dios, cuando vean y consideren vuestras
buenas obras, el día en que él venga a «visitarlos» con su gracia.
Sed sumisos a toda humana autoridad a causa del Señor: ya sea al soberano, en
cuanto que tiene el mando; o bien a los gobernadores, como delegados suyos que
son para castigar a los malhechores y para alabanza de los hombres de bien.
Porque ésta es la voluntad de Dios: que, obrando el bien, hagáis callar a la
ignorancia de los hombres insensatos. Portaos en esto como hombres libres, no
como quienes se sirven de la libertad sólo para ocultar su maldad, sino como
conviene a los que son siervos de Dios. Sed deferentes con todos, amad a
vuestros hermanos, temed a Dios y honrad al soberano;
RESPONSORIO Cf. Ap 21,
19; Tb 13, 21
R. Las murallas de Jerusalén serán adornadas con piedras preciosas. * Y
sus torres serán batidas con oro.
V. Las puertas de Jerusalén serán rehechas con zafiros y esmeraldas, y con
piedras preciosas sus murallas.
R. Y sus torres serán batidas con oro.
SEGUNDA LECTURA
De los Sermones de san Cesáreo de Arlés,
obispo.
(Sermón 229, 1-3: CCL 104, 905-908)
TODOS, POR EL BAUTISMO, HEMOS SIDO HECHOS
TEMPLOS DE DIOS.
Hoy, hermanos muy amados, celebramos con gozo y alegría, por la benignidad de
Cristo, la dedicación de este templo; pero nosotros debemos ser el templo vivo
y verdadero de Dios. Con razón, sin embargo, celebran los pueblos cristianos la
solemnidad de la Iglesia madre, ya que son conscientes de que por ella han
renacido espiritualmente. En efecto, nosotros, que por nuestro primer
nacimiento fuimos objeto de la ira de Dios, por el segundo hemos llegado a ser
objeto de su misericordia. El primer nacimiento fue para muerte; el segundo nos
restituyó a la vida.
Todos nosotros, amadísimos, antes del bautismo fuimos lugar en donde habitaba
el demonio; después del bautismo nos convertimos en templos de Cristo. Y, si
pensamos con atención en lo que atañe a la salvación de nuestras almas, tomamos
conciencia de nuestra condición de templos verdaderos y vivos de Dios. Dios
habita no sólo en templos levantados por los hombres ni en casas hechas de
piedra y de madera, sino principalmente en el alma hecha a imagen de Dios y
construida por él mismo, que es su arquitecto. Por esto dice el apóstol Pablo:
El templo de Dios es santo: ese templo sois vosotros.
Y, ya que Cristo, con su venida, arrojó de nuestros corazones al demonio para
prepararse un templo en nosotros, esforcémonos al máximo, con su ayuda, para
que Cristo no sea deshonrado en nosotros por nuestras malas obras. Porque todo
el que obra mal deshonra a Cristo. Como antes he dicho, antes de que Cristo nos
redimiera éramos casa del demonio; después hemos llegado a ser casa de Dios, ya
que Dios se ha dignado hacer de nosotros una casa para sí.
Por esto, nosotros, carísimos, si queremos celebrar con alegría la dedicación
del templo, no debemos destruir en nosotros, con nuestras malas obras, el
templo vivo de Dios. Lo diré de una manera inteligible para todos: debemos
disponer nuestras almas del mismo modo como deseamos encontrar dispuesta la
iglesia cuando venimos a ella.
¿Deseas encontrar limpia la basílica? Pues no ensucies tu alma con el pecado.
Si deseas que la basílica esté bien iluminada, Dios desea también que tu alma
no esté en tinieblas, sino que sea verdad lo que dice el Señor: que brille en
nosotros la luz de las buenas obras y sea glorificado aquel que está en los
cielos. Del mismo modo que tú entras en esta iglesia, así quiere Dios entrar en
tu alma, como tiene prometido: Habitaré en medio de ellos y andaré entre ellos.
RESPONSORIO Cf. Ez 47,
1. 9
R. Vi que debajo del umbral del templo salía agua, la cual se deslizaba
hacia el lado derecho, aleluya; y todos aquellos a quienes llegó esta
agua * tuvieron
vida abundante y cantaban: «Aleluya, aleluya.»
V. En la dedicación del templo el pueblo entonaba alabanzas, y resonaba en
su boca un bello canto.
R. Tuvieron vida abundante y cantaban: «Aleluya, aleluya.»
Lecturas
del Dedicación de la Basílica de Letrán
Evangelio
Lectura del
santo evangelio según san Juan (2,13-22):
13 Se acercaba la Pascua de los judíos y Jesús subió a
Jerusalén.
14
Y encontró en el Templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los
cambistas en sus puestos.
15
Haciendo un látigo con cuerdas, echó a todos fuera del Templo, con las ovejas y
los bueyes; desparramó el dinero de los cambistas y les volcó las mesas;
16
y dijo a los que vendían palomas: «Quitad esto de aquí. No hagáis de la Casa de
mi Padre una casa de mercado.»
17
Sus discípulos se acordaron de que estaba escrito: = El celo por tu Casa me
devorará. =
18
Los judíos entonces le replicaron diciéndole: «Qué señal nos muestras para
obrar así?»
19
Jesús les respondió: «Destruid este Santuario y en tres días lo levantaré.»
20
Los judíos le contestaron: «Cuarenta y seis años se han tardado en construir
este Santuario, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?»
21
Pero él hablaba del Santuario de su cuerpo.
22
Cuando resucitó, pues, de entre los muertos, se acordaron sus discípulos de que
había dicho eso, y creyeron en la Escritura y en las palabras que había dicho
Jesús.
Palabra del Señor
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. «Zaqueo, baja en seguida, porque hoy
tengo que alojarme en tu casa.» Él bajó en seguida, y lo recibió muy contento.
«Hoy Dios ha dado la salvación a esta casa.» Aleluya.
Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU
PRECURSOR Lc 1, 68-79
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. «Zaqueo, baja en seguida, porque hoy tengo que alojarme en tu casa.» Él
bajó en seguida, y lo recibió muy contento. «Hoy Dios ha dado la salvación a
esta casa.» Aleluya.
PRECES
Como piedras vivas, edificadas sobre
Cristo, la piedra escogida, oremos al Padre todopoderoso por su Iglesia amada,
y confesemos nuestra fe en ella diciendo:
Ésta es la casa de Dios y la puerta del cielo.
Padre del cielo, tú que eres el labrador de la vid, guarda, purifica y
acrecienta tu viña,
haciendo que sus sarmientos llenen toda la tierra.
Pastor eterno, protege y acrecienta tu rebaño,
y haz que todas las ovejas se reúnan en un solo redil bajo el cayado del único
pastor, Jesucristo, tu Hijo.
Sembrador todopoderoso, siembra la Palabra en tu campo,
y haz que dé frutos del ciento por uno para la vida eterna.
Arquitecto prudente, santifica tu familia, que es la Iglesia,
y haz que aparezca ante el mundo como ciudad celestial, esposa sin tacha y
Jerusalén del cielo.
Se pueden añadir algunas intenciones
libres
Terminemos nuestra oración con las palabras que Cristo nos enseñó:
Padre nuestro...
ORACION
Señor, tú que con piedras vivas y
elegidas edificas el templo eterno de tu gloria: acrecienta los dones que el
Espíritu ha dado a la Iglesia para que tu pueblo fiel, creciendo como cuerpo de
Cristo, llegue a ser la nueva y definitiva Jerusalén. Por nuestro Señor
Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y
es Dios, por los siglos de los siglos. Amén
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo
mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
VÍSPERAS
(Oración de la tarde)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al
Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
Himno: ALTA CIUDAD DE PIEDRAS VIVAS.
Alta ciudad de piedras vivas,
Jerusalén;
visión de paz y cielos nuevos,
ciudad del Rey.
Tus puertas se abren jubilosas,
visión de paz,
y penetran los ríos de tus santos
hasta el altar.
Baluartes y murallas de oro,
Jerusalén;
tus calles, gemas y zafiros,
ciudad del Rey.
Jerusalén, Iglesia viva
de eternidad;
hacia ti caminan los hombres,
sin descansar.
Alta ciudad del Cristo vivo,
que es nuestro hogar,
al que volveremos, ya cansados
de caminar.
Cielos nuevos y tierra nueva,
Jerusalén;
morada de Dios Trino y Uno.
Amén, amén.
SALMODIA
Ant 1. El Altísimo consagra su morada; teniendo
a Dios en medio, no vacila.
Salmo 45 - DIOS, REFUGIO Y FORTALEZA DE SU
PUEBLO
Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza,
poderoso defensor en el peligro.
Por eso no tememos aunque tiemble la tierra
y los montes se desplomen en el mar.
Que hiervan y bramen sus olas,
que sacudan a los montes con su furia:
El Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.
El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios,
el Altísimo consagra su morada.
Teniendo a Dios en medio, no vacila;
Dios la socorre al despuntar la aurora.
Los pueblos se amotinan, los reyes se rebelan;
pero él lanza su trueno y se tambalea la tierra.
El Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.
Venid a ver las obras del Señor,
las maravillas que hace en la tierra:
Pone fin a la guerra hasta el extremo del orbe,
rompe los arcos, quiebra las lanzas,
prende fuego a los escudos.
«Rendíos, reconoced que yo soy Dios:
más alto que los pueblos, más alto que la tierra.»
El Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El Altísimo consagra su morada; teniendo a Dios en medio, no vacila.
Ant 2. Vamos alegres a la casa del Señor.
Salmo 121 LA CIUDAD SANTA DE JERUSALÉN
¡Qué alegría cuando me dijeron:
«Vamos a la casa del Señor»!
Ya están pisando nuestros pies
tus umbrales, Jerusalén.
Jerusalén está fundada
como ciudad bien compacta.
Allá suben las tribus,
las tribus del Señor,
según la costumbre de Israel,
a celebrar el nombre del Señor;
en ella están los tribunales de justicia
en el palacio de David.
Desead la paz a Jerusalén:
«Vivan seguros los que te aman,
haya paz dentro de tus muros,
seguridad en tus palacios.»
Por mis hermanos y compañeros,
voy a decir: «La paz contigo.»
Por la casa del Señor, nuestro Dios,
te deseo todo bien.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Vamos alegres a la casa del Señor.
Ant 3. Alabad al Señor, nuestro Dios, todos sus santos.
Cántico: LAS BODAS DEL CORDERO - Cf. Ap 19,1-2,
5-7
El cántico siguiente se dice con todos
los Aleluya intercalados cuando el oficio es cantado. Cuando el Oficio se dice
sin canto es suficiente decir el Aleluya sólo al principio y al final de cada estrofa.
Aleluya.
La salvación y la gloria y el poder son de nuestro Dios
(R. Aleluya)
porque sus juicios son verdaderos y justos.
R. Aleluya, (aleluya).
Aleluya.
Alabad al Señor sus siervos todos.
(R. Aleluya)
Los que le teméis, pequeños y grandes.
R. Aleluya, (aleluya).
Aleluya.
Porque reina el Señor, nuestro Dios, dueño de todo.
(R. Aleluya)
Alegrémonos y gocemos y démosle gracias.
R. Aleluya, (aleluya).
Aleluya.
Llegó la boda del cordero.
(R. Aleluya)
Su esposa se ha embellecido.
R. Aleluya, (aleluya).
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Alabad al Señor, nuestro Dios, todos sus santos.
LECTURA BREVE Ap 21, 2-3.
22. 27
Vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo, enviada por Dios,
arreglada como una novia que se adorna para su esposo. Y escuché una voz
potente que decía desde el trono: «Ésta es la morada de Dios con los hombres, y
acampará entre ellos. Ellos serán su pueblo y Dios estará con ellos.» Pero no
vi santuario alguno en ella; porque el Señor, Dios todopoderoso, y el Cordero,
es su santuario. Nada profano entrará en ella, ni los que cometen abominación y
mentira, sino solamente los inscritos en el libro de la vida del Cordero.
RESPONSORIO BREVE
V. Dichosos, Señor, los que habitan en tu
casa.
R. Dichosos, Señor, los que habitan en tu casa.
V. Alabándote siempre.
R. En tu casa.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Dichosos, Señor, los que habitan en tu casa.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Santificó el Señor su tabernáculo,
porque ésta es la casa de Dios, donde se invoca su nombre, del cual está
escrito: «Mi nombre habitará allí», dice el Señor.
Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL
SEÑOR Lc 1, 46-55
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Santificó el Señor su tabernáculo, porque ésta es la casa de Dios, donde
se invoca su nombre, del cual está escrito: «Mi nombre habitará allí», dice el
Señor.
PRECES
Oremos, hermanos, a nuestro Salvador,
que dio su vida para reunir a los hijos de Dios dispersos, y digámosle:
Acuérdate, Señor, de tu Iglesia.
Señor Jesús, que cimentaste tu casa en la roca,
confirma y robustece la fe y la esperanza de tu Iglesia.
Señor Jesús, de cuyo costado salió sangre y agua,
renueva la Iglesia con los sacramentos de la nueva y eterna alianza.
Señor Jesús, que estás en medio de los que se reúnen en tu nombre,
atiende la oración unánime de tu Iglesia congregada.
Señor Jesús, que con el Padre haces morada en los que te aman,
perfecciona a tu Iglesia por la caridad.
Se pueden añadir algunas intenciones
libres
Señor Jesús, que no echas fuera a ninguno de los que vienen a ti,
acoge a todos los difuntos en la mansión del Padre.
Terminemos nuestra oración con las palabras que Cristo nos enseñó:
Padre nuestro...
ORACION
Señor, tú que con piedras vivas y
elegidas edificas el templo eterno de tu gloria: acrecienta los dones que el
Espíritu ha dado a la Iglesia para que tu pueblo fiel, creciendo como cuerpo de
Cristo, llegue a ser la nueva y definitiva Jerusalén. Por nuestro Señor Jesucristo,
tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios,
por los siglos de los siglos. Amén
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo
mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.






