Musica Para el Alma
viernes, 5 de noviembre de 2021
EVANGELIO DE LUCAS 16,9-15 CICLO B
*Lecturas del Sábado de la 31ª semana del Tiempo Ordinario*
Sábado, 6
de noviembre de 2021
Evangelio
*Lectura
del santo Evangelio según san Lucas (16,9-15)*
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Ganaos amigos con el dinero
injusto, para que cuando os falte, os reciban en las moradas eternas. El que es
de fiar en lo menudo, también en lo importante es de fiar; el que no es honrado
en lo menudo, tampoco en lo importante es honrado. Si no fuisteis de fiar en el
vil dinero, ¿quién os confiará lo que vale de veras? Si no fuisteis de fiar en
lo ajeno, ¿lo vuestro quién os lo dará? Ningún siervo puede servir a dos amos:
porque o bien aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se dedicará al primero y
no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero».
Oyeron esto unos fariseos, amigos del dinero, y se burlaban de él.
Jesús les dijo: «Vosotros presumís de observantes delante de la gente, pero
Dios os conoce por dentro. La arrogancia con los hombres, Dios la detesta.»
*Palabra del Señor*
(Haceos amigos con el Dinero injusto, para que, cuando llegue a faltar, os
reciban en las eternas moradas).
*Donde comienza el problema, cuando
quiero tu dinero, dándote un mal servicio o te pongo a trabajar, y no te pago
lo que es justo y comienzo acumular el dinero. Cuando hago esto me voy haciendo
amigo de un grupo de persona que tienen la misma mentalidad que de vivir bien y
cómodo, con dinero ganado a fuerza de injusticia. Y si administro mi vida
injustamente, como puedo pensar que el Señor, me dará su amor, para que lo
administre. La buena noticia para mi está en que el Señor, quiere es que todo
lo que él, ha puesto a mí disposición, lo ponga al servicio de los demás sin
esperar nada a cambio*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón según el Señor: llegará a
ser, Santo*
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a
la vida eterna.
R. Amén.
LAS LAUDES Y LAS VISPERAS DEL SABADO 6
*LAS LAUDES Y LAS VISPERAS*
Abre,
Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de todos los
pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y enciende mi
sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar este Oficio, y
merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por Cristo nuestro
Señor. Amén
SABADO SEMANA III
LAUDES
(Oración de la mañana)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza
INVITATORIO
Ant. Del Señor es la tierra y cuanto la llena; venid, adorémosle.
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Himno: CANTEMOS AL SEÑOR CON INDECIBLE GOZO.
Cantemos al Señor con indecible gozo,
él guarde la esperanza de nuestro corazón,
dejemos la inquietud posar entre sus manos,
abramos nuestro espíritu a su infinito amor.
Dichoso será aquel que siempre en él confía
en horas angustiosas de lucha y de aflicción,
confiad en el Señor si andáis atribulados,
abramos nuestro espíritu a su infinito amor.
Los justos saben bien que Dios siempre nos ama,
en penas y alegrías su paz fue su bastión,
la fuerza del Señor fue gloria en sus batallas,
abramos nuestro espíritu a su infinito amor.
Envíanos, Señor, tu luz esplendorosa
si el alma se acongoja en noche y turbación,
qué luz, qué dulce paz en Dios el hombre encuentra;
abramos nuestro espíritu a su infinito amor.
Recibe, Padre santo, el ruego y la alabanza,
que a ti, por Jesucristo y por el Consolador,
dirige en comunión tu amada y santa Iglesia;
abramos nuestro espíritu a su infinito amor. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Tú, Señor, estás cerca, y todos tus mandatos son estables.
Salmo 118, 145-152 TE INVOCO DE TODO CORAZÓN
Te invoco de todo corazón;
respóndeme, Señor, y guardaré tus leyes;
a ti grito: sálvame,
y cumpliré tus decretos;
me adelanto a la aurora pidiendo auxilio,
esperando tus palabras.
Mis ojos se adelantan a las vigilias de la noche,
meditando tu promesa;
escucha mi voz por tu misericordia,
con tus mandamientos dame vida;
ya se acercan mis inicuos perseguidores,
están lejos de tu voluntad.
Tú, Señor, estás cerca,
y todos tus mandatos son estables;
hace tiempo comprendí que tus preceptos
los fundaste para siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Tú, Señor, estás cerca, y todos tus mandatos son estables.
Ant 2. Mándame tu sabiduría, Señor, para que me asista en mis trabajos.
Cántico: DAME SEÑOR, LA SABIDURÍA Sb 9, 1-6. 9-11
Dios de los padres y Señor de la misericordia,
que con tu palabra hiciste todas las cosas,
y en tu sabiduría formaste al hombre,
para que dominase sobre tus creaturas,
y para que rigiese el mundo con santidad y justicia
y lo gobernase con rectitud de corazón.
Dame la sabiduría asistente de tu trono
y no me excluyas del número de tus siervos,
porque siervo tuyo soy, hijo de tu sierva,
hombre débil y de pocos años,
demasiado pequeño para conocer el juicio y las leyes.
Pues aunque uno sea perfecto
entre los hijos de los hombres,
sin la sabiduría, que procede de ti,
será estimado en nada.
Contigo está la sabiduría conocedora de tus obras,
que te asistió cuando hacías el mundo,
y que sabe lo que es grato a tus ojos
y lo que es recto según tus preceptos.
Mándala de tus santos cielos
y de tu trono de gloria envíala
para que me asista en mis trabajos
y venga yo a saber lo que te es grato.
Porque ella conoce y entiende todas las cosas,
y me guiará prudentemente en mis obras,
y me guardará en su esplendor.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Mándame tu sabiduría, Señor, para que me asista en mis trabajos.
Ant 3. La fidelidad del Señor dura por siempre.
Salmo 116 - INVITACIÓN UNIVERSAL A LA ALABANZA DIVINA.
Alabad al Señor, todas las naciones,
aclamadlo, todos los pueblos:
Firme es su misericordia con nosotros,
su fidelidad dura por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. La fidelidad del Señor dura por siempre.
LECTURA BREVE Flp 2, 14-15
Hacedlo todo sin murmuraciones ni discusiones, a fin de que seáis
irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha, en medio de esta
generación mala y perversa, entre la cual aparecéis como antorchas en el mundo.
RESPONSORIO BREVE
V. A ti grito, Señor, tú eres mi refugio.
R. A ti grito, Señor, tú eres mi refugio.
V. Mi heredad en el país de la vida.
R. Tú eres mi refugio.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. A ti grito, Señor, tú eres mi refugio.
Primera Lectura
Comienza el libro del profeta Ezequiel 1, 3-14. 22-2, 1b
VISIÓN DE LA GLORIA DEL SEÑOR TENIDA POR EZEQUIEL EN EL DESTIERRO
En aquellos días, fue dirigida la palabra del Señor a Ezequiel,
sacerdote, hijo de Buzi, en el país de los caldeos, a orillas del río Kebar, y fue
allí arrebatado en éxtasis: Vi que venía del norte un viento huracanado, una
gran nube con resplandores en torno y zigzagueo de relámpagos, y en su centro
como el fulgor del electro. En medio aparecía la figura de cuatro seres
vivientes que tenían forma humana, pero cada uno tenía cuatro caras y cuatro
alas. Sus piernas eran rectas y sus pies como pezuñas de novillo, y relucían como
bronce bruñido. Bajo sus alas tenían brazos humanos. Las caras de los cuatro estaban
vueltas hacia las cuatro direcciones, y sus alas estaban unidas de dos en dos.
No se volvían al caminar, cada uno marchaba de frente.
En cuanto al aspecto de su semblante: una cara era de hombre, y por el lado
derecho los cuatro tenían cara de león, por el lado izquierdo la cara de los
cuatro era de toro, y tenían también los cuatro una cara de águila. Sus alas
estaban extendidas hacia arriba.
Cada uno tenía un par de alas que se tocaban entre sí, y otro par que les
cubría el cuerpo.
Los cuatro caminaban de frente, avanzaban hacia donde el espíritu los impulsaba
y no se volvían al caminar.
Entre esos seres vivientes había como ascuas encendidas, parecían como
antorchas que se agitaban entre ellos. El fuego brillaba con un vivo resplandor
y de él saltaban rayos. Y los cuatro seres iban y venían como relámpagos. Sobre
la cabeza de los seres vivientes había una especie de plataforma, refulgente
como el cristal. Bajo la plataforma estaban extendidas sus alas horizontalmente,
mientras las otras dos alas de cada uno les cubrían el cuerpo.
Y oí el rumor de sus alas cuando se movían, como el fragor de aguas caudalosas,
como el trueno del Todopoderoso, como gritería de multitudes o como el
estruendo de un ejército en batalla. Cuando se detenían plegaban sus alas.
Entonces resonó una voz sobre la plataforma que estaba sobre sus cabezas.
Encima de la plataforma había una como piedra de zafiro en forma de trono, y
sobre esta especie de trono sobresalía una figura de aspecto semejante al de un
hombre. Y vi luego un brillo, como el fulgor del electro, algo así como un
fuego que lo envolvía, desde lo que parecía ser su cintura para arriba; y,
desde lo que parecía ser su cintura para abajo, vi también algo así como un
fuego, que producía un resplandor en torno. El resplandor que lo nimbaba era
como el arco iris que aparece en las nubes cuando llueve. Tal era la apariencia
visible de la gloria del Señor. Al contemplarla, caí rostro en tierra, y oí la
voz de uno que me hablaba.
Responsorio Cf. Ez 1, 26; 3, 12; Ap
5, 13
R. Vi sobre una especie de trono una figura de aspecto
semejante al de un hombre, y escuché una voz, como el estruendo de un
terremoto, que decía: * «Bendita sea la gloria del
Señor en su morada.»
V. Al que se sienta en el trono y al Cordero la alabanza, el
honor, la gloria y el poder por los siglos de los siglos.
R. Bendita sea la gloria del Señor en su morada.
Segunda Lectura
Del tratado de san Ambrosio, obispo, sobre el bien de la muerte
(Caps. 3, 9; 4,15: CSEL 32, 710. 716-717)
EN TODA OCASIÓN, LLEVEMOS EN EL CUERPO LA MUERTE DE JESÚS
Dice el Apóstol: El mundo está crucificado para mí, y yo para el
mundo. Existe, pues, en esta vida una muerte que es buena; por ello se nos exhorta
a que en toda ocasión y por todas partes, llevemos en el cuerpo la muerte de
Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo.
Que la muerte vaya, pues, actuando en nosotros, para que también se manifieste
en nosotros la vida, es decir, para que obtengamos aquella vida buena que sigue
a la muerte, vida dichosa después de la victoria, vida feliz, terminado el
combate, vida en la que la ley de la carne no se opone ya a la ley del
espíritu, vida, finalmente, en la que ya no es necesario luchar contra el
cuerpo mortal, porque el mismo cuerpo mortal ha alcanzado ya la victoria.
Yo mismo no sabría decir si la grandeza de esta muerte es mayor incluso que la
misma vida. Pues me hace dudar la autoridad del Apóstol que afirma: Así, la
muerte está actuando en nosotros, y la vida en vosotros. En efecto, ¡cuántos
pueblos no fueron engendrados a la vida por la muerte de uno solo! Por ello,
enseña el Apóstol que los que viven en esta vida deben apetecer que la muerte
feliz de Cristo brille en sus propios cuerpos y deshaga nuestra condición
física para que nuestro hombre interior se renueve y, si se destruye este
nuestro tabernáculo terreno, tenga lugar la edificación de una casa eterna en
el cielo.
Imita, pues, la muerte del Señor quien se aparta de la vida según la carne y
aleja de sí aquellas injusticias de las que el Señor dice por Isaías: Abre las
prisiones injustas, haz saltar los cerrojos de los cepos, deja libres a los
oprimidos, rompe todos los cepos.
El Señor, pues, quiso morir y penetrar en el reino de la muerte para destruir
con ello toda culpa; pero, a fin de que la naturaleza humana no acabara
nuevamente en la muerte, se nos dio la resurrección de los muertos: así por la
muerte, fue destruida la culpa y, por la resurrección, la naturaleza humana
recobró la inmortalidad.
La muerte de Cristo es, pues, como la transformación del universo. Es
necesario, por tanto, que también tú te vayas transformando sin cesar: debes
pasar de la corrupción a la incorrupción, de la muerte a la vida, de la mortalidad
a la inmortalidad, de la turbación a la paz. No te perturbe, pues, el oír el
nombre de muerte, antes bien, deléitate en los dones que te aporta este
tránsito feliz. ¿Qué significa en realidad para ti la muerte sino la sepultura
de los vicios y la resurrección de las virtudes? Por eso, dice la Escritura:
Que mi muerte sea la de los justos, es decir, sea yo sepultado como ellos, para
que desaparezcan mis culpas y sea revestido de la santidad de los justos, es
decir, de aquellos que llevan en su cuerpo y en su alma la muerte de Cristo.
Responsorio 2 Tm 2, 11-12; Sir 1,
29
R. Verdadera es la sentencia que dice: Si hemos muerto con él,
viviremos también con él; * si tenemos constancia en el
sufrir, reinaremos también con él.
V. El hombre paciente resiste hasta el momento preciso, mas
luego brotará para él abundantemente la alegría.
R. Si tenemos constancia en el sufrir, reinaremos también con
él.
*Lecturas del Sábado de la 31ª semana del
Tiempo Ordinario*
Sábado, 6
de noviembre de 2021
Evangelio
*Lectura
del santo Evangelio según san Lucas (16,9-15)*
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Ganaos amigos con el dinero
injusto, para que cuando os falte, os reciban en las moradas eternas. El que es
de fiar en lo menudo, también en lo importante es de fiar; el que no es honrado
en lo menudo, tampoco en lo importante es honrado. Si no fuisteis de fiar en el
vil dinero, ¿quién os confiará lo que vale de veras? Si no fuisteis de fiar en
lo ajeno, ¿lo vuestro quién os lo dará? Ningún siervo puede servir a dos amos:
porque o bien aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se dedicará al primero y
no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero».
Oyeron esto unos fariseos, amigos del dinero, y se burlaban de él.
Jesús les dijo: «Vosotros presumís de observantes delante de la gente, pero
Dios os conoce por dentro. La arrogancia con los hombres, Dios la detesta.»
Palabra del Señor
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Ilumina, Señor, a los que viven en tiniebla y en sombra de muerte.
Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR
Lc 1, 68-79
+Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Ilumina, Señor, a los que viven en tiniebla y en sombra de muerte.
PRECES
Invoquemos a Dios por intercesión de María, a quien el Señor
colocó por encima de todas las creaturas celestiales y terrenas, diciendo:
Contempla, Señor, a la Madre de tu Hijo y escúchanos.
Padre de misericordia, te damos gracias porque nos has dado a María como madre
y ejemplo;
santifícanos por su intercesión.
Tú que hiciste que María meditara tus palabras, guardándolas en su corazón, y
fuera siempre fidelísima hija tuya,
por su intercesión haz que también nosotros seamos de verdad hijos tuyos y
discípulos de tu Hijo.
Tú que quisiste que María concibiera por obra del Espíritu Santo,
por intercesión de María otórganos los frutos de este mismo Espíritu.
Tú que diste fuerza a María para permanecer junto a la cruz y la llenaste de
alegría con la resurrección de tu Hijo,
por intercesión de María confórtanos en la tribulación y reanima nuestra
esperanza.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Concluyamos nuestras súplicas con la oración que el mismo Cristo nos enseñó:
Padre nuestro...
ORACION
Dios misericordioso, fuente y origen de nuestra salvación, haz
que, mientras dure nuestra vida aquí en la tierra, te alabemos constantemente y
podamos así participar un día en la alabanza eterna del cielo. Por nuestro
Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu
Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
I VÍSPERAS
(Oración de la tarde)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al
Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
Himno: HOY ROMPE LA CLAUSURA
Hoy rompe la clausura
del surco empedernido
el grano en él hundido
por nuestra mano dura;
y hoy da su flor primera
la rama sin pecado
del árbol mutilado
por nuestra mano fiera.
Hoy triunfa el buen Cordero
que, en esta tierra impía,
se dio con alegría
por el rebaño entero;
y hoy junta su extraviada
majada y la conduce
al sitio en que reluce
la luz resucitada.
Hoy surge, viva y fuerte,
segura y vencedora,
la Vida que hasta ahora
yacía en honda muerte;
y hoy alza del olvido
sin fondo y de la nada
al alma rescatada
y al mundo redimido. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Desead la paz a Jerusalén.
Salmo 121 LA CIUDAD SANTA DE JERUSALÉN
¡Qué alegría cuando me dijeron:
«Vamos a la casa del Señor»!
Ya están pisando nuestros pies
tus umbrales, Jerusalén.
Jerusalén está fundada
como ciudad bien compacta.
Allá suben las tribus,
las tribus del Señor,
según la costumbre de Israel,
a celebrar el nombre del Señor;
en ella están los tribunales de justicia
en el palacio de David.
Desead la paz a Jerusalén:
«Vivan seguros los que te aman,
haya paz dentro de tus muros,
seguridad en tus palacios.»
Por mis hermanos y compañeros,
voy a decir: «La paz contigo.»
Por la casa del Señor, nuestro Dios,
te deseo todo bien.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Desead la paz a Jerusalén.
Ant 2. Desde la aurora hasta la noche mi alma aguarda al Señor.
Salmo 129 - DESDE LO HONDO A TI GRITO, SEÑOR.
Desde lo hondo a ti grito, Señor;
Señor, escucha mi voz;
estén tus oídos atentos
a la voz de mi súplica.
Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
¿quién podrá resistir?
Pero de ti procede el perdón,
y así infundes respeto.
Mi alma espera en el Señor,
espera en su palabra;
mi alma aguarda al Señor,
más que el centinela la aurora.
Aguarde Israel al Señor,
como el centinela la aurora;
porque del Señor viene la misericordia,
la redención copiosa;
y él redimirá a Israel
de todos sus delitos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Desde la aurora hasta la noche mi alma aguarda al Señor.
Ant 3. Al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo y en la
tierra. Aleluya.
Cántico: CRISTO, SIERVO DE DIOS, EN SU MISTERIO PASCUAL - Flp 2,
6-11
Cristo, a pesar de su condición divina,
no hizo alarde de su categoría de Dios,
al contrario, se anonadó a sí mismo,
y tomó la condición de esclavo,
pasando por uno de tantos.
Y así, actuando como un hombre cualquiera,
se rebajó hasta someterse incluso a la muerte
y una muerte de cruz.
Por eso Dios lo levantó sobre todo
y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre»;
de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble
en el cielo, en la tierra, en el abismo
y toda lengua proclame:
Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo y en la
tierra. Aleluya.
LECTURA BREVE 2Pe 1, 19-21
Tenemos confirmada la palabra profética, a la que hacéis bien en prestar
atención, como a lámpara que brilla en lugar oscuro, hasta que despunte el día
y salga el lucero de la mañana en vuestro corazón. Ante todo habéis de saber
que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada; pues nunca
fue proferida alguna por voluntad humana, sino que, llevados del Espíritu
Santo, hablaron los hombres de parte de Dios.
RESPONSORIO BREVE
V. De la salida del sol hasta su ocaso, alabado sea el nombre del
Señor.
R. De la salida del sol hasta su ocaso, alabado sea el nombre del
Señor.
V. Su gloria se eleva sobre los cielos.
R. Alabado sea el nombre del Señor.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo
R. De la salida del sol hasta su ocaso, alabado sea el nombre del
Señor.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Abriré mis labios para hablar en parábolas; declararé cosas que
han estado ocultas desde la creación del mundo.
Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Abriré mis labios para hablar en parábolas; declararé cosas que
han estado ocultas desde la creación del mundo.
PRECES
Invoquemos a Cristo, alegría de cuantos se refugian en él, y
digámosle:
Míranos y escúchanos, Señor.
Testigo fiel y primogénito de entre los muertos, tú que nos purificaste con tu
sangre
no permitas que olvidemos nunca tus beneficios.
Haz que aquellos a quienes elegiste como ministros de tu Evangelio
sean siempre fieles y celosos dispensadores de los misterios del reino.
Rey de la paz, concede abundantemente tu Espíritu a los que gobiernan las
naciones
para que cuiden con interés de los pobres y postergados.
Sé ayuda para cuantos son víctimas de cualquier segregación por causa de su
raza, color, condición social, lengua o religión
y haz que todos reconozcan su dignidad y respeten sus derechos.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
A los que han muerto en tu amor dales también parte en tu felicidad
con María y con todos tus santos.
Porque Jesús ha resucitado, todos somos hijos de Dios; por eso nos atrevemos a
decir:
Padre nuestro...
ORACION
Mira con misericordia a estos tus hijos, Señor, y multiplica tu
gracia sobre nosotros, para que, fervorosos en la fe, la esperanza y el amor,
perseveremos en el fiel cumplimiento de tus mandamientos. Por nuestro Señor
Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y
es Dios, por los siglos de los siglos. Amén
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
LAS LECTURAS DEL SABADO 6 DE NOVIEMBRE 2021
*Lecturas del Sábado de la 31ª semana del Tiempo Ordinario*
Sábado, 6 de noviembre de 2021
Primera
lectura
Lectura de
la carta del apóstol san Pablo a los Romanos (16,3-9.16.22-27):
Saludos a Prisca y Aquila, colaboradores míos en la obra de Cristo Jesús; por
salvar mi vida expusieron su cabeza, y no soy yo sólo quien les está
agradecido, también todas las Iglesias del mundo pagano. Saludad a la Iglesia
que reúne en su casa. Saludos a mi querido Epéneto, el primero convertido de
Cristo en Asia. Saludos a María, que ha trabajado mucho por vosotros. Saludos a
Andrónico y Junia, mis parientes y compañeros de prisión, ilustres entre los
apóstoles, que llegaron a Cristo antes que yo. Saludos a Ampliato, mi amigo en
el Señor. Saludos a Urbano, colaborador mío en la obra de Cristo y a mi querido
Estaquis. Saludaos unos a otros con el beso santo. Todas las iglesias de Cristo
os saludan. Yo, Tercio, que escribo la carta, os mando un saludo cristiano. Os
saluda Gayo, que me hospeda, y toda esta Iglesia. Os saluda Erasto, tesorero de
la ciudad, y nuestro hermano Cuarto. Al que puede fortaleceros según el
Evangelio que yo proclamo, predicando a Cristo Jesús –revelación del misterio
mantenido en secreto durante siglos eternos y manifestado ahora en la Sagrada
Escritura, dado a conocer por decreto del Dios eterno, para traer a todas las
naciones a la obediencia de la fe–, al Dios, único Sabio, por Jesucristo, la
gloria por los siglos de los siglos. Amén.
Palabra de Dios
Salmo
Sal 144
R/. Bendeciré tu nombre
por siempre, Dios mío, mi Rey
Día tras día te bendeciré
y alabaré tu nombre por siempre jamás.
Grande es el Señor, y merece toda alabanza,
es incalculable su grandeza. R/.
Una generación pondera tus obras a la otra,
y le cuenta sus hazañas;
alaban ellos la gloria de tu majestad,
y yo repito tus maravillas. R/.
Que todas las criaturas te den gracias, Señor,
que te bendigan tus fieles;
que proclamen la gloria de tu reinado,
que hablen de tus hazañas. R/.
*Lecturas del Sábado de la 31ª semana del Tiempo Ordinario*
Sábado, 6
de noviembre de 2021
Evangelio
*Lectura
del santo Evangelio según san Lucas (16,9-15)*
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Ganaos amigos con el dinero
injusto, para que cuando os falte, os reciban en las moradas eternas. El que es
de fiar en lo menudo, también en lo importante es de fiar; el que no es honrado
en lo menudo, tampoco en lo importante es honrado. Si no fuisteis de fiar en el
vil dinero, ¿quién os confiará lo que vale de veras? Si no fuisteis de fiar en
lo ajeno, ¿lo vuestro quién os lo dará? Ningún siervo puede servir a dos amos:
porque o bien aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se dedicará al primero y
no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero».
Oyeron esto unos fariseos, amigos del dinero, y se burlaban de él.
Jesús les dijo: «Vosotros presumís de observantes delante de la gente, pero
Dios os conoce por dentro. La arrogancia con los hombres, Dios la detesta.»
*Palabra del Señor*
(Haceos amigos con el Dinero injusto, para que, cuando llegue a faltar, os
reciban en las eternas moradas).
*Donde comienza el problema, cuando
quiero tu dinero, dándote un mal servicio o te pongo a trabajar, y no te pago
lo que es justo y comienzo acumular el dinero. Cuando hago esto me voy haciendo
amigo de un grupo de persona que tienen la misma mentalidad que de vivir bien y
cómodo, con dinero ganado a fuerza de injusticia. Y si administro mi vida
injustamente, como puedo pensar que el Señor, me dará su amor, para que lo
administre. La buena noticia para mi está en que el Señor, quiere es que todo
lo que él, ha puesto a mí disposición, lo ponga al servicio de los demás sin
esperar nada a cambio*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón según el Señor: llegará a
ser, Santo*
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a
la vida eterna.
R. Amén.
jueves, 4 de noviembre de 2021
EVANGELIO DE LUCAS 16,1-8 CICLO B
*Lecturas del Viernes de la 31ª semana del
Tiempo Ordinario*
Viernes, 5 de noviembre de 2021
Evangelio
*Lectura
del santo Evangelio según san Lucas (16,1-8)*
En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: «Había una vez un
hombre rico que tenía un administrador, el cual fue acusado ante él de haberle
malgastado sus bienes. Lo llamó y le dijo: "¿Es cierto lo que me han dicho
de ti? Dame cuenta de tu trabajo, porque en adelante ya no serás
administrador." Entonces el administrador se puso a pensar: "¿Qué voy
a hacer ahora que me quitan el trabajo? No tengo fuerzas para trabajar la
tierra y me da vergüenza pedir limosna. Ya sé lo que voy a hacer, para tener a
alguien que me reciba en su casa, cuando me despidan." Entonces fue
llamando uno por uno a los deudores de su amo. Al primero le preguntó:
"¿Cuánto le debes a mi amo?" El hombre respondió: "Cien barriles
de aceite." El administrador le dijo: "Toma tu recibo, date prisa y
haz otro por cincuenta." Luego preguntó al siguiente: "Y tú, ¿cuánto
debes?" Éste respondió: "Cien sacos de trigo." El administrador
le dijo: "Toma tu recibo y haz otro por ochenta." El amo tuvo que
reconocer que su mal administrador había procedido con habilidad. Pues los que
pertenecen a este mundo son más hábiles en sus negocios que los que pertenecen
a la luz».
Palabra del Señor
(«Los que pertenecen a este mundo
son más hábiles en sus negocios que los que pertenecen a la luz»).
*Una denuncia o una querella no es
como un chisme, una denuncia implica que hay cosas que no la estoy haciendo
bien, y que algo dentro de mí, va por donde no es. Tengo que reconocer que personas
muy cercanas a mí, tienen el deseo de un abraso, de una muestra de cariño,
buscan de mí una sonrisa, buscan de mí una buena acogida y resulta que no tengo
tiempo, porque estoy muy sumergido en lo mío, en mis afanes. La buena noticia
para mi es que el Señor, que me conoce y me quiere dar la oportunidad de ser un
administrador fiel a él, y el, me dará todo lo necesario para ser un buen
administrado, lo que me pide solamente es que sea fiel*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón según el Señor: llegará a
ser, Santo*
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a
la vida eterna.
R. Amén.
LAS LAUDES Y LAS VISPERAS DEL VIERNES 5. SANTOS ZACARIAS E ISABEL
*LAS LAUDES Y LAS VISPERAS*
Abre,
Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de todos los
pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y enciende mi
sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar este Oficio, y
merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por Cristo nuestro
Señor. Amén
*Santos Zacarías e
Isabel*
5 de Noviembre
VIERNES SEMANA III
LAUDES
(Oración de la mañana)
INVITATORIO
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza
Ant. Dad gracias al Señor, porque es eterna su misericordia.
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Dad gracias al Señor, porque es eterna su misericordia.
Himno: CREADOR SEMPITERNO DE LAS COSAS.
Creador sempiterno de las cosas,
que gobiernas las noches y los días,
y, alternando la luz y las tinieblas,
alivias el cansancio de la vida.
Pon tus ojos, Señor, en quien vacila,
que a todos corrija tu mirada:
con ella sostendrás a quien tropieza
y harás que pague su delito en lágrimas.
Alumbra con tu luz nuestros sentidos,
desvanece el sopor de nuestras mentes,
y sé el primero a quien, agradecidas,
se eleven nuestras voces cuando suenen.
Glorificado sea el Padre eterno,
así como su Hijo Jesucristo,
y así como el Espíritu Paráclito,
ahora y por los siglos de los siglos. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Contra ti, contra ti solo pequé, Señor; ten misericordia de mí.
Salmo 50 - CONFESIÓN DEL PECADOR ARREPENTIDO
Misericordia, Dios mío, por tu bondad;
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado.
Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti solo pequé,
cometí la maldad que aborreces.
En la sentencia tendrás razón,
en el juicio brillará tu rectitud.
Mira, que en la culpa nací,
pecador me concibió mi madre.
Te gusta un corazón sincero,
y en mi interior me inculcas sabiduría.
Rocíame con el hisopo: quedaré limpio;
lávame: quedaré más blanco que la nieve.
Hazme oír el gozo y la alegría,
que se alegren los huesos quebrantados.
Aparta de mi pecado tu vista,
borra en mí toda culpa.
¡Oh Dios!, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu.
Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso:
enseñaré a los malvados tus caminos,
los pecadores volverán a ti.
Líbrame de la sangre, ¡oh Dios,
Dios, Salvador mío!,
y cantará mi lengua tu justicia.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza.
Los sacrificios no te satisfacen;
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado:
un corazón quebrantado y humillado
tú no lo desprecias.
Señor, por tu bondad, favorece a Sión,
reconstruye las murallas de Jerusalén:
entonces aceptarás los sacrificios rituales,
ofrendas y holocaustos,
sobre tu altar se inmolarán novillos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Contra ti, contra ti solo pequé, Señor; ten misericordia de mí.
Ant 2. Reconocemos, Señor, nuestra impiedad; hemos pecado contra ti.
Cántico: LAMENTACIÓN DEL PUEBLO EN TIEMPO DE HAMBRE Y DE GUERRA - Jr
14,17-21
Mis ojos se deshacen en lágrimas,
día y noche no cesan:
por la terrible desgracia de la doncella de mi pueblo,
una herida de fuertes dolores.
Salgo al campo: muertos a espada;
entro en la ciudad: desfallecidos de hambre;
tanto el profeta como el sacerdote
vagan sin sentido por el país.
¿Por qué has rechazado del todo a Judá?
¿tiene asco tu garganta de Sión?
¿Por que nos has herido sin remedio?
Se espera la paz, y no hay bienestar,
al tiempo de la cura sucede la turbación.
Señor, reconocemos nuestra impiedad,
la culpa de nuestros padres,
porque pecamos contra ti.
No nos rechaces, por tu nombre,
no desprestigies tu trono glorioso;
recuerda y no rompas tu alianza con nosotros.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Reconocemos, Señor, nuestra impiedad; hemos pecado contra ti.
Ant 3. El Señor es Dios y nosotros somos su pueblo y ovejas de su rebaño.
Salmo 99 - ALEGRÍA DE LOS QUE ENTRAN EN EL TEMPLO.
Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en su presencia con aclamaciones.
Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño.
Entrad por sus puertas con acción de gracias,
por sus atrios con himnos,
dándole gracias y bendiciendo su nombre:
«El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades.»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El Señor es Dios y nosotros somos su pueblo y ovejas de su rebaño.
LECTURA BREVE 2Co 12, 9b-10
Muy a gusto presumo de mis debilidades, porque así residirá en mí la fuerza de
Cristo. Por eso vivo contento en medio de mis debilidades, de los insultos, las
privaciones, las persecuciones y las dificultades sufridas por Cristo. Porque
cuando soy débil, entonces soy fuerte.
RESPONSORIO BREVE
V. En la mañana hazme escuchar tu gracia.
R. En la mañana hazme escuchar tu gracia.
V. Indícame el camino que he de seguir.
R. Hazme escuchar tu gracia.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. En la mañana hazme escuchar tu gracia.
PRIMERA
LECTURA
Del libro del profeta Jeremías 42, 1-16;
43, 4-7
SUERTE DE JEREMÍAS Y DEL PUEBLO DESPUÉS DE
LA TOMA DE JERUSALÉN
En aquellos días, los capitanes, con Juan, hijo de Qarej, y Yezanías, hijo de
Hosaías, y todo el pueblo, desde el menor hasta el mayor, acudieron al profeta
Jeremías y le dijeron:
«Acepta nuestra súplica, y ruega al Señor, tu Dios, por nosotros y por todo
este resto; porque quedamos bien pocos de la multitud, como lo pueden ver tus
ojos. Que el Señor, tu Dios, nos indique el camino que debemos seguir y lo que
debemos hacer.»
El profeta Jeremías les respondió:
«De acuerdo, yo rezaré al Señor, vuestro Dios, según me pedís, y todo lo que el
Señor, vuestro Dios, me responda os lo comunicaré, sin ocultaros nada.» Ellos
dijeron a Jeremías:
«El Señor sea testigo veraz y fiel contra nosotros, si no cumplimos todo lo que
el Señor, tu Dios, te mande decirnos: sea favorable o desfavorable,
escucharemos la voz del Señor, nuestro Dios, a quien nosotros te enviamos, para
que nos vaya bien, escuchando la voz del Señor, nuestro Dios.»
Pasados diez días vino la palabra del Señor a Jeremías. Éste llamó a Juan, hijo
de Qarej, a todos sus capitanes y a todo el pueblo, del menor al mayor, y les
dijo:
«Así dice el Señor, Dios de Israel, a quien me enviasteis para presentarle
vuestras súplicas: "Si os quedáis a vivir en esta tierra, os construiré y
no os destruiré, os plantaré y no os arrancaré; porque me pesa del mal que os
he hecho. No temáis al rey de Babilonia, a quien ahora teméis; no lo temáis
—oráculo del Señor—, porque yo estoy con vosotros para salvaros y libraros de
su mano. Le infundiré compasión para que os compadezca y os deje vivir en
vuestras tierras. Pero si decís: 'No habitaremos en esta tierra -desoyendo la
voz del Señor, vuestro Dios-, sino que iremos a Egipto, donde no conoceremos la
guerra ni oiremos el son de la trompeta ni pasaremos hambre de pan; y allí
viviremos', entonces, resto de Judá, escuchad la palabra del Señor."
Así dice el Señor de los ejércitos, Dios de Israel: "Si os empeñáis en ir
a Egipto, para residir allí, la espada que vosotros teméis os alcanzará en
Egipto, y el hambre que os asusta os irá pisando los talones en Egipto, y allí
moriréis."»
Pero ni Juan, hijo de Qarej, ni sus capitanes ni el pueblo escucharon la voz
del Señor, que les mandaba quedarse a vivir en tierra de Judá; sino que Juan,
hijo de Qarej, y sus capitanes reunieron al resto de Judá, que había vuelto de
todos los países de la dispersión para habitar en Judá: hombres, mujeres,
niños, las hijas del rey y cuantos Nabusardán, jefe de la guardia, había
encomendado a Godolías, hijo de Ajicán, hijo de Safán; y también al profeta
Jeremías y a Baruc, hijo de Nerías. Y entraron en Egipto, sin obedecer la voz
del Señor, y llegaron a Tafne.
RESPONSORIO Jr 42, 2; Lm
5, 3
R. Ruega
al Señor, tu Dios, por nosotros y por todos los que han sobrevivido, * porque hemos quedado pocos de los
muchos que éramos.
V. Hemos
quedado como huérfanos sin padre, y nuestras madres son como viudas.
R. Porque
hemos quedado pocos de los muchos que éramos.
SEGUNDA LECTURA
De las Disertaciones de san Gregorio de
Nacianzo, obispo
(Disertación 7, en honor de su hermano Cesáreo, 23-24: PG 35, 786-787)
SANTA Y PIADOSA ES LA IDEA DE ORAR EN
FAVOR DE LOS DIFUNTOS
¿Qué es el hombre, para que te acuerdes de él? Un gran misterio me envuelve y
me penetra. Pequeño soy y, al mismo tiempo, grande, exiguo y sublime, mortal e
inmortal, terreno y celeste. Con Cristo soy sepultado y con Cristo debo
resucitar; estoy llamado a ser coheredero de Cristo e hijo de Dios; llegaré
incluso a ser Dios mismo.
Esto es lo que significa nuestro gran misterio; esto lo que Dios nos ha
concedido, y para que nosotros lo alcancemos quiso hacerse hombre; quiso ser
pobre, para levantar así la carne postrada y dar la incolumidad al hombre que
él mismo había creado a su imagen; así todos nosotros lleguemos a ser uno en
Cristo, pues él ha querido que todos nosotros lleguemos a ser aquello mismo que
él es con toda perfección; así entre nosotros ya no hay judío ni gentil, no hay
esclavo ni libre, no hay varón ni mujer, es decir, no queda ya ningún residuo
ni discriminación de la carne, sino que brilla sólo en nosotros la imagen de
Dios, por quien y para quien hemos sido creados y a cuya semejanza estamos
plasmados y hechos, para que nos reconozcamos siempre como hechura suya.
¡Ojalá alcancemos un día aquello que esperamos de la gran munificencia y
benignidad de nuestro Dios! Él pide cosas insignificantes y promete en cambio
grandes dones, tanto en este mundo como en el futuro, a quienes lo aman
sinceramente. Sufrámoslo, pues, todo por él y aguantémoslo todo esperando en
él; démosle gracias por todo (él sabe ciertamente que con frecuencia nuestros
sufrimientos son un instrumento de salvación); encomendémosle nuestras vidas y
las de aquellos que, habiendo vivido en otro tiempo con nosotros, nos han
precedido ya en la morada eterna.
¡Señor y hacedor de todo y especialmente del ser humano! ¡Dios, Padre y guía de
los hombres que creaste! ¡Árbitro de la vida y de la muerte! ¡Guardián y
bienhechor de nuestras almas! ¡Tú que lo realizas todo en su momento oportuno
y, por tu Verbo, vas llevando a su fin todas las cosas según la sublimidad de
aquella sabiduría tuya que todo lo sabe y todo lo penetra! Te pedimos que
recibas ahora en tu reino a Cesáreo, que como primicia de nuestra comunidad ha
ido ya hacia ti.
Dígnate también, Señor, velar por nuestra vida, mientras moramos en este mundo,
y, cuando nos llegue el momento de dejarlo, haz que lleguemos a ti preparados
por el temor que tuvimos de ofenderte, aunque no ciertamente poseídos de
terror. No permitas, Señor, que en la hora de nuestra muerte, desesperados y
sin acordarnos de ti, nos sintamos como arrancados y expulsados de este mundo,
como suele acontecer con los hombres que viven entregados a los placeres de
esta vida, sino que, por el contrario, alegres y bien dispuestos, lleguemos a
la vida eterna y feliz, en Cristo Jesús Señor nuestro, a quien sea la gloria
por los siglos de los siglos. Amén.
RESPONSORIO
R. Te
rogamos, Señor Dios nuestro, que acojas benignamente a nuestros hermanos
difuntos, por quienes derramaste tu sangre; * recuerda que somos polvo, y que el hombre es
como el heno y como la flor del campo.
V. ¡Señor
misericordioso, clemente y benigno!
R. Recuerda
que somos polvo, y que el hombre es como el heno y como la flor del campo.
*Lecturas del
Viernes de la 31ª semana del Tiempo Ordinario*
Viernes, 5 de noviembre de 2021
Evangelio
*Lectura del santo Evangelio según san Lucas (16,1-8)*
En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: «Había una vez un
hombre rico que tenía un administrador, el cual fue acusado ante él de haberle
malgastado sus bienes. Lo llamó y le dijo: "¿Es cierto lo que me han dicho
de ti? Dame cuenta de tu trabajo, porque en adelante ya no serás
administrador." Entonces el administrador se puso a pensar: "¿Qué voy
a hacer ahora que me quitan el trabajo? No tengo fuerzas para trabajar la
tierra y me da vergüenza pedir limosna. Ya sé lo que voy a hacer, para tener a
alguien que me reciba en su casa, cuando me despidan." Entonces fue
llamando uno por uno a los deudores de su amo. Al primero le preguntó:
"¿Cuánto le debes a mi amo?" El hombre respondió: "Cien barriles
de aceite." El administrador le dijo: "Toma tu recibo, date prisa y
haz otro por cincuenta." Luego preguntó al siguiente: "Y tú, ¿cuánto
debes?" Éste respondió: "Cien sacos de trigo." El administrador
le dijo: "Toma tu recibo y haz otro por ochenta." El amo tuvo que
reconocer que su mal administrador había procedido con habilidad. Pues los que
pertenecen a este mundo son más hábiles en sus negocios que los que pertenecen
a la luz».
Palabra del Señor
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. El Señor ha visitado y redimido a su pueblo.
Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR
Lc1, 68-79
+Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El Señor ha visitado y redimido a su pueblo.
PRECES
Invoquemos a Cristo, que nació, murió y resucitó por su pueblo,
diciendo:
Salva, Señor, al pueblo que redimiste con tu sangre.
Te bendecimos, Señor, a ti que por nosotros aceptaste el suplicio de la cruz:
mira con bondad a tu familia santa, redimida con tu sangre.
Tú que prometiste a los que en ti creyeran que manarían de su interior
torrentes de agua viva,
derrama tu Espíritu sobre todos los hombres.
Tú que enviaste a los discípulos a predicar el Evangelio,
haz que los cristianos anuncien tu palabra con fidelidad.
A los enfermos y a todos los que has asociado a los sufrimientos de tu pasión,
concédeles fortaleza y paciencia.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Llenos del Espíritu de Jesucristo, acudamos a nuestro Padre común, diciendo:
Padre nuestro...
ORACION
Ilumina, Señor, nuestros corazones y fortalece nuestras
voluntades, para que sigamos siempre el camino de tus mandatos, reconociéndote
como nuestro guía y maestro. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y
reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los
siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
*Santos Zacarías e Isabel*
La fama de estos dos santos se debe a que fueron los papás de San
Juan Bautista.
El nombre de Zacarías, significa: "Dios se acordó de
mí".
Isabel quiere decir: "Consagrada a Dios".
La bella historia de estos dos santos esposos la cuenta San Lucas
en el primer capítulo de su evangelio.
"Hubo en tiempos del rey Herodes un sacerdote llamado
Zacarías, casado con Isabel, una mujer descendiente del hermano de Moisés, el
sumo sacerdote Aarón".
De estos dos esposos hace el evangelio un elogio formidable. Dice
así: "Los dos llevaban una vida santa, eran justos ante Dios, y observaban
con exactitud todos los mandamientos y preceptos del Señor". Ojalá de cada
uno de nuestros hogares se pudiera decir algo semejante. Sería maravilloso.
Dice San Lucas: "Zacarías e Isabel no tenían hijos, porque
ella era estéril. Además ya los dos eran de avanzada edad".
Y un día, cuando a Zacarías le correspondió el turno de subir al
altar (detrás del velo) a ofrecer incienso, toda la multitud estaba afuera
rezando.
Y se le apareció el Ángel del Señor, y Zacarías al verlo se llenó
de temor y un gran terror se apoderó de él. El ángel le dijo: "No tema
Zacarías, porque su petición ha sido escuchada. Isabel su mujer, dará a luz un
hijo, a quien pondrán por nombre Juan. Él será para ustedes gozo y alegría, y
muchos se alegrarán por su nacimiento, porque será grande ante el Señor; no
beberá licores; estará lleno del Espíritu Santo, y convertirá a muchos hacia
Dios, y tendrá el espíritu del profeta Elías, para preparar al Señor un pueblo
bien dispuesto".
Zacarías le dijo al ángel: "¿Cómo puedo saber que esto que me
dice sí es cierto? Porque yo soy muy viejo e Isabel mi esposa es estéril".
El ángel le dijo: "Yo soy Gabriel, uno de los que están en la presencia
del Dios, y he sido enviado para comunicarle esta buena noticia. Pero por no
haber creído a las palabras que le he dicho, se quedará mudo y no podrá hablar
hasta el día en que sucedan estas cosas, que se cumplirán todas a su
tiempo".
El pueblo estaba esperando a que saliera Zacarías y se extrañaban
que demorara tanto en aparecer. Cuando apareció no podía hablarles, y se dieron
cuenta de que había tenido alguna visión. Él les hablaba por señas y estaba
mudo.
"Después Isabel concibió un hijo y estuvo oculta durante
cinco meses (sin contar a los vecinos que iba a tener un niño)". Y decía:
"Dios ha querido quitarme mi humillación y se ha acordado de mí".
El ángel Gabriel contó a María Santísima en el día de la
anunciación, que Isabel iba a tener un hijo. Ella se fue corriendo a casa de
Isabel y allí estuvo tres meses acompañándola y ayudándole en todo, hasta que
nació el niño Juan, cuyo nacimiento fue un verdadero acontecimiento.
VÍSPERAS
(Oración de la tarde)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al
Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
Himno: YO HE SENTIDO, SEÑOR, TU VOZ AMANTE
Yo he sentido, Señor, tu voz amante,
en el misterio de las noches bellas,
y en el suave temblor de las estrellas
la armonía gocé de tu semblante.
No me llegó tu acento amenazante
entre el fragor de trueno y de centellas;
al ánima llamaron tus querellas
como el tenue vagido de un infante.
¿Por qué no obedecí cuando te oía?
¿Quién me hizo abandonar tu franca vía
y hundirme en las tinieblas del vacío?
Haz, mi dulce Señor, que en la serena
noche vuelva a escuchar tu cantilena;
¡ya no seré cobarde, Padre mío! Amén.
SALMODIA
Ant 1. El Señor es grande, nuestro dueño más que todos los dioses.
Salmo 134 I - HIMNO A DIOS POR SUS MARAVILLAS
Alabad el nombre del Señor,
alabadlo, siervos del Señor,
que estáis en la casa del Señor,
en los atrios de la casa de nuestro Dios.
Alabad al Señor porque es bueno,
tañed para su nombre, que es amable.
Porque él se escogió a Jacob,
a Israel en posesión suya.
Yo sé que el Señor es grande,
nuestro dueño más que todos los dioses.
El Señor todo lo que quiere lo hace:
en el cielo y en la tierra,
en los mares y en los océanos.
Hace subir las nubes desde el horizonte,
con los relámpagos desata la lluvia,
suelta a los vientos de sus silos.
Él hirió a los primogénitos de Egipto,
desde los hombres hasta los animales.
Envió signos y prodigios
-en medio de ti, Egipto-
contra el Faraón y sus ministros.
Hirió de muerte a pueblos numerosos,
mató a reyes poderosos:
a Sijón, rey de los amorreos;
a Hog, rey de Basán,
y a todos los reyes de Canaán.
Y dio su tierra en heredad,
en heredad a Israel, su pueblo.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El Señor es grande, nuestro dueño más que todos los dioses.
Ant 2. Casa de Israel, bendice al Señor; tañed para su nombre, que es
amable.
Salmo 134 II.
Señor, tu nombre es eterno;
Señor, tu recuerdo de edad en edad.
Porque el Señor gobierna a su pueblo
y se compadece de sus siervos.
Los ídolos de los gentiles son oro y plata,
hechura de manos humanas:
tienen boca y no hablan,
tienen ojos y no ven,
tienen orejas y no oyen,
no hay aliento en sus bocas.
Sean lo mismo los que los hacen,
cuantos confían en ellos.
Casa de Israel, bendice al Señor;
casa de Aarón, bendice al Señor;
casa de Leví, bendice al Señor;
fieles del Señor, bendecid al Señor.
Bendito en Sión el Señor,
que habita en Jerusalén.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Casa de Israel, bendice al Señor; tañed para su nombre, que es
amable.
Ant 3. Vendrán todas las naciones y se postrarán en tu acatamiento,
Señor.
Cántico: CANTO DE LOS VENCEDORES Ap 15, 3-4
Grandes y maravillosas son tus obras,
Señor, Dios omnipotente,
justos y verdaderos tus caminos,
¡oh Rey de los siglos!
¿Quién no temerá, Señor,
y glorificará tu nombre?
Porque tú solo eres santo,
porque vendrán todas las naciones
y se postrarán en tu acatamiento,
porque tus juicios se hicieron manifiestos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Vendrán todas las naciones y se postrarán en tu acatamiento,
Señor.
LECTURA BREVE St 1, 2-4
Hermanos míos, si estáis sometidos a tentaciones diversas, consideradlo como
una alegría, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce constancia. Pero
haced que la constancia dé un resultado perfecto, para que seáis perfectos e
íntegros, sin defectos en nada.
RESPONSORIO BREVE
V. Cristo nos ama y nos ha absuelto por la virtud de su sangre.
R. Cristo nos ama y nos ha absuelto por la virtud de su sangre.
V. Y ha hecho de nosotros reino y sacerdotes para el Dios y Padre
suyo.
R. Por la virtud de su sangre.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Cristo nos ama y nos ha absuelto por la virtud de su sangre.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. El Señor nos auxilia a nosotros, sus siervos, acordándose de su
misericordia.
Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
+Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El Señor nos auxilia a nosotros, sus siervos, acordándose de su
misericordia.
PRECES
Invoquemos al Hijo de Dios, a quien el Padre entregó por nuestras
faltas y lo resucitó para nuestra justificación, diciendo:
Señor, ten piedad.
Escucha, Señor, nuestras súplicas, perdona los pecados de los que se confiesen
culpables
y en tu bondad otórganos el perdón y la paz.
Tú que, por medio del Apóstol nos has enseñado que donde se multiplicó el
pecado sobreabundó mucho más la gracia,
perdona con largueza nuestros muchos pecados.
Hemos pecado mucho, Señor, pero confiamos en tu misericordia infinita;
vuélvete a nosotros para que podamos convertirnos a ti.
Salva a tu pueblo de sus pecados, Señor,
y sé benévolo con nosotros.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Tú que abriste las puertas del paraíso al buen ladrón,
ábrelas también para nuestros hermanos difuntos.
Reconociendo que nuestra fuerza para no caer en la tentación se halla en Dios,
digamos confiadamente:
Padre nuestro...
ORACION
Señor, Padre santo, que quisiste que tu Hijo fuese el precio de
nuestro rescate, haz que vivamos de tal manera que, tomando parte en los
padecimientos de Cristo, nos gocemos también en la revelación de su gloria. Por
nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del
Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.