Musica Para el Alma
martes, 10 de agosto de 2021
EVANGELIO DE MATEO 18,15-20 CICLO B
*Lecturas del Miércoles de la 19ª semana del Tiempo Ordinario*
Miércoles, 11 de agosto de 2021
Evangelio
*Lectura
del santo evangelio según san Mateo (18,15-20)*
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si tu hermano peca, repréndelo a
solas entre los dos. Si te hace caso, has salvado a tu hermano. Si no te hace
caso, llama a otro o a otros dos, para que todo el asunto quede confirmado por
boca de dos o tres testigos. Si no les hace caso, díselo a la comunidad, y si
no hace caso ni siquiera a la comunidad, considéralo como un gentil o un
publicano. Os aseguro que todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el
cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo. Os
aseguro, además, que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para
pedir algo, se lo dará mi Padre del cielo. Porque donde dos o tres están
reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.»
Palabra del Señor
(Si tu hermano peca, repréndelo a solas entre los
dos. Si te hace caso, has salvado a tu hermano)
*El Señor de una manera muy sutil les dice a mis
hermanos aquellos que me quieren, que no tenga miedo en corregirme y decirme la
verdad, porque ellos están autorizado por el Señor, para buscar mi bien. La
buena noticia para mi es que cuando alguna persona, un amigo o un hermano viene
a corregirme debe traer dentro de su corazón: primero amor por mí, segundo
tiene que estar en oración por mí, para que deje de hacer lo que está mal
delante de los ojos del Señor*.
*El
que desea y quiere amar, con el corazón según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El Señor
nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAS LAUDES Y LAS VÍSPERAS DEL MIÉRCOLES 11. SANTA CLARA DE ASÍS
*LAS LAUDES Y LAS VISPERAS*
Abre,
Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de todos los
pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y enciende mi
sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar este Oficio, y
merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por Cristo nuestro
Señor. Amén
*Santa Clara de Asís, Virgen, Fundadora de la Segunda Orden (Fiesta)*
11 de agosto de 2021
TIEMPO
ORDINARIO
MIÉRCOLES
DE LA SEMANA III
De la Feria. Salterio III
LAUDES
(Oración de la mañana)
INVITATORIO
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza
Ant. Adoremos a Dios, porque él nos ha creado.
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Adoremos a Dios, porque él nos ha creado.
Himno: DETENTE, AURORA DE ESTE NUEVO DÍA.
¡Detente, aurora de este nuevo día,
refleja en mis pupilas tu paisaje!
Mensajera de amor, es tu equipaje
la hermosura hecha luz y profecía.
¡Detente, aurora, dulce epifanía,
rostro de Dios, qué bello es tu mensaje!
Queme tu amor mi amor que va de viaje
en lucha, y en trabajo y alegría.
Avanzamos, corremos fatigados,
mañana tras mañana enfebrecidos
por la carga de todos los pecados.
Arrópanos, Señor, con la esperanza;
endereza, Señor, los pies perdidos,
y recibe esta aurora de alabanza. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Alegra el alma de tu siervo, pues levanto mi alma hacia ti, Señor.
Salmo 85 - ORACIÓN DE UN POBRE ANTE LAS DIFICULTADES.
Inclina tu oído, Señor; escúchame,
que soy un pobre desamparado;
protege mi vida, que soy un fiel tuyo;
salva a tu siervo, que confía en ti.
Tú eres mi Dios, piedad de mí, Señor,
que a ti te estoy llamando todo el día;
alegra el alma de tu siervo,
pues levanto mi alma hacia ti;
porque tú, Señor, eres bueno y clemente,
rico en misericordia con los que te invocan.
Señor, escucha mi oración,
atiende a la voz de mi súplica.
En el día del peligro te llamo,
y tú me escuchas.
No tienes igual entre los dioses, Señor,
ni hay obras como las tuyas.
Todos los pueblos vendrán
a postrarse en tu presencia, Señor;
bendecirán tu nombre:
«Grande eres tú, y haces maravillas;
tú eres el único Dios.»
Enséñame, Señor, tu camino,
para que siga tu verdad;
mantén mi corazón entero
en el temor de tu nombre.
Te alabaré de todo corazón, Dios mío;
daré gloria a tu nombre por siempre,
por tu grande piedad para conmigo,
porque me salvaste del abismo profundo.
Dios mío, unos soberbios se levantan contra mí,
una banda de insolentes atenta contra mi vida,
sin tenerte en cuenta a ti.
Pero tú, Señor, Dios clemente y misericordioso,
lento a la cólera, rico en piedad y leal,
mírame, ten compasión de mí.
Da fuerza a tu siervo,
salva al hijo de tu esclava;
dame una señal propicia,
que la vean mis adversarios y se avergüencen,
porque tú, Señor, me ayudas y consuelas.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Alegra el alma de tu siervo, pues levanto mi alma hacia ti, Señor.
Ant 2. Dichoso el hombre que procede con justicia y habla con rectitud.
Cántico: DIOS JUZGARÁ CON JUSTICIA Is 33, 13-16
Los lejanos, escuchad lo que he hecho;
los cercanos, reconoced mi fuerza.
Temen en Sión los pecadores,
y un temblor se apodera de los perversos:
«¿Quién de nosotros habitará un fuego devorador,
quién de nosotros habitará una hoguera perpetua?».
El que procede con justicia y habla con rectitud
y rehúsa el lucro de la opresión;
el que sacude la mano rechazando el soborno
y tapa su oído a propuestas sanguinarias,
el que cierra los ojos para no ver la maldad:
ése habitará en lo alto,
tendrá su alcázar en un picacho rocoso,
con abasto de pan y provisión de agua.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Dichoso el hombre que procede con justicia y habla con rectitud.
Ant 3. Aclamad al Rey y Señor.
Salmo 97 - EL SEÑOR, JUEZ VENCEDOR
Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas:
su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo.
El Señor da a conocer su victoria,
revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel.
Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad:
tocad la cítara para el Señor,
suenen los instrumentos:
con clarines y al son de trompetas
aclamad al Rey y Señor.
Retumbe el mar y cuanto contiene,
la tierra y cuantos la habitan;
aplaudan los ríos, aclamen los montes
al Señor, que llega para regir la tierra.
Regirá el orbe con justicia
y los pueblos con rectitud.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Aclamad al Rey y Señor.
LECTURA BREVE Jb 1, 21; 2, 10b
Desnudo salí del vientre de mi madre y desnudo volveré a él. El Señor me lo
dio, el Señor me lo quitó, bendito sea el nombre del Señor. Si aceptamos de
Dios los bienes, ¿no vamos a aceptar los males?
RESPONSORIO BREVE
V. Inclina, Señor, mi corazón a tus preceptos.
R. Inclina, Señor, mi corazón a tus preceptos.
V. Dame vida con tu palabra.
R. Inclina, Señor, mi corazón a tus preceptos.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Inclina, Señor, mi corazón a tus preceptos.
Primera Lectura
Del segundo libro de los Reyes 6, 24-25. 32-7, 16
SAMARÍA ES LIBRADA MILAGROSAMENTE DEL ASEDIO
En aquellos días, Benadad, rey de Siria, movilizó todo su ejército y cercó
Samaría. Hubo un hambre terrible en Samaría. El asedio fue tan duro, que un
asno llegó a valer ochenta pesos de plata, y un cuartillo de algarroba cinco
pesos de plata.
Eliseo estaba sentado en su casa con los ancianos. El rey le envió un
mensajero, pero antes de que llegara, dijo Eliseo a los ancianos: «¡Vais a ver
cómo ese asesino ha mandado uno a cortarme la cabeza! Mirad, cuando llegue,
atrancad la puerta y no lo dejéis pasar; detrás de él se oyen las pisadas de su
señor.»
Todavía estaba hablando, cuando apareció el rey, que bajó hacia él y le dijo: «Esta
desgracia nos la manda el Señor. ¿Qué puedo esperar de él?»
Eliseo respondió: «Oye la palabra del Señor. Así dice el Señor: “Mañana a estas
horas una fanega de flor de harina valdrá un real, y dos fanegas de cebada un
real, en el mercado de Samaría.”»
El valido del rey, que ofrecía su brazo al soberano, le replicó:
«Suponiendo que el Señor abriese las compuertas del cielo, ¿se cumpliría esa
profecía?»
Eliseo le respondió: «¡Lo verás con tus ojos, pero no lo comerás!»
Junto a la entrada de la ciudad había cuatro hombres leprosos. Y se dijeron: «¿Qué
hacemos aquí esperando la muerte? Si nos decidimos a entrar en la ciudad, moriremos
dentro, porque aprieta el hambre; y, si nos quedamos aquí, moriremos lo mismo.
¡Venga, vamos a pasarnos a los sirios!
Si nos dejan con vida, viviremos; y, si nos matan, nos mataron.»
Al oscurecer se pusieron en camino hacia el campamento sirio. Llegaron a las avanzadas
del campamento, y allí no había nadie. Es que el Señor había hecho oír al ejército
sirio un fragor de carros y caballos, el fragor de un ejército poderoso, y se
habían dicho unos a otros: «El rey de Israel ha pagado a los reyes hititas y a
los egipcios para atacarnos.» Y así, al oscurecer, abandonando tiendas, caballos,
burros y el campamento tal como estaba, emprendieron la fuga para salvar la vida.
Los leprosos llegaron a las avanzadas del campamento; entraron en una tienda, comieron
y bebieron, se llevaron plata, oro y ropa, y fueron a esconderlo. Luego volvieron,
entraron en otra tienda, se llevaron más cosas de allí y fueron a esconderlas.
Pero comentaron: «Estamos haciendo algo que no está bien. Hoy es un día de
alegría. Si nos callamos y esperamos a que amanezca, resultaremos culpables.
¡Venga! Vamos al palacio a avisar.»
Al llegar, llamaron a los centinelas de la ciudad y les informaron:
«Hemos ido al campamento sirio, y allí no hay nadie ni se oye a nadie; sólo
caballos atados, burros atados y las tiendas tal como estaban.»
Los centinelas gritaron, transmitiendo la noticia al interior del palacio. El
rey se levantó de noche y comentó con sus ministros: «Voy a deciros lo que nos
han organizado los sirios: como saben que pasamos hambre se han ido del
campamento a esconderse en descampado, pensando que cuando salgamos nos cogerán
vivos y entrarán en la ciudad.»
Entonces uno de los ministros propuso: «Que cojan cinco caballos de los que
quedan en la ciudad, y los mandamos a ver qué pasa; total, si se salvan, serán
como la tropa que todavía vive; si mueren, serán como los que ya han muerto.»
Eligieron dos jinetes, y el rey les mandó seguir al ejército sirio,
encargándoles: «Id a ver qué pasa.»
Ellos los siguieron hasta el Jordán: todo el camino estaba sembrado de ropa y
material abandonado por los sirios al huir a toda prisa. Volvieron a informar
al rey.
Y entonces toda la gente salió a saquear el campamento sirio. Y una fanega de
flor de harina se pagó a un real, y dos de cebada a un real, como había dicho
el Señor.
Responsorio Cf. 2R 7, 2; cf. Mc 11,
23
R. El valido del rey replicó a Eliseo: «¿Se cumplirá esa
profecía?» Le respondió: * «Lo verás con tus ojos.»
V. Si alguno pide algo en la oración y, sin dudar en su
corazón, cree que ha de suceder lo que dice, yo os aseguro que eso sucederá.
R. Lo verás con tus ojos.
Segunda Lectura
De los comentarios de san Agustín, obispo, sobre los salmos
(Salmo 47, 7: CCL 38, 543-545)
VAMOS A SUBIR AL MONTE DEL SEÑOR
Lo que habíamos oído lo hemos visto. ¡Oh bienaventurada Iglesia!
En un tiempo oíste, en otro viste. Oíste en tiempo de las promesas, viste en el
tiempo de su realización; oíste en el tiempo de las profecías, viste en el
tiempo del Evangelio. En efecto, todo lo que ahora se cumple había sido antes
profetizado. Levanta, pues, tus ojos y esparce tu mirada por todo el mundo;
contempla la heredad del Señor difundida ya hasta los confines del orbe; ve
cómo se ha cumplido ya aquella predicción: Que se postren ante él todos los reyes,
y que todos los pueblos le sirvan. Y aquella otra: Elévate sobre el cielo, Dios
mío; y llene la tierra tu gloria. Mira a aquel cuyas manos y pies fueron
traspasados por los clavos, cuyos huesos pudieron contarse cuando pendía en la
cruz, cuyas vestiduras fueron sorteadas; mira cómo reina ahora el mismo que
ellos vieron pendiente de la cruz. Ve cómo se cumplen aquellas palabras: Lo
recordarán y volverán al Señor hasta de los confines del orbe; en su presencia
se postrarán las familias de los pueblos. Y, viendo esto, exclama lleno de
gozo: Lo que habíamos oído lo hemos visto.
Con razón se aplican a la Iglesia llamada de entre los gentiles las palabras
del salmo: Escucha, hija, mira: olvida tu pueblo y la casa paterna. Escucha y
mira: primero escuchas lo que no ves, luego verás lo que escuchaste. Un pueblo
extraño —dice otro salmo— fue mi vasallo; me escuchaban y me obedecían. Si
obedecían porque escuchaban es señal de que no veían. ¿Y cómo hay que entender
aquellas palabras: Verán algo que no les ha sido anunciado y entenderán sin
haber oído? Aquellos a los que no habían sido enviados los profetas, los que
anteriormente no pudieron oírlos, luego, cuando los oyeron, los entendieron y
se llenaron de admiración. Aquellos otros, en cambio, a los que habían sido enviados,
aunque tenían sus palabras por escrito, se quedaron en ayunas de su significado
y, aunque tenían las tablas de la ley, no poseyeron la heredad. Pero nosotros,
lo que habíamos oído lo hemos visto.
En la ciudad del Señor de los ejércitos, en la ciudad de nuestro Dios. Aquí es
donde hemos oído y visto. Dios la ha fundado para siempre. No se engrían los
que dicen: El Mesías está aquí o está allí. El que dice: Está aquí o está allí
induce a división. Dios ha prometido la unidad: los reyes se alían, no se
dividen en facciones. Y esta ciudad, centro de unión del mundo, no puede en
modo alguno ser destruida: Dios la ha fundado para siempre. Por tanto, si Dios
la ha fundado para siempre, no hay temor de que cedan sus cimientos.
Responsorio Lv 26, 11-12; 2 Co 6,
16
R. Pondré mi morada entre vosotros y no os rechazaré. * Caminaré
entre vosotros y seré vuestro Dios, y vosotros seréis mi pueblo.
V. Nosotros somos templo de Dios vivo, como dijo Dios.
R. Caminaré entre vosotros y seré vuestro Dios, y vosotros
seréis mi pueblo.
*Lecturas del Miércoles de la 19ª semana del
Tiempo Ordinario*
Miércoles, 11 de agosto de 2021
Evangelio
*Lectura
del santo evangelio según san Mateo (18,15-20)*
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si tu hermano peca, repréndelo a
solas entre los dos. Si te hace caso, has salvado a tu hermano. Si no te hace
caso, llama a otro o a otros dos, para que todo el asunto quede confirmado por
boca de dos o tres testigos. Si no les hace caso, díselo a la comunidad, y si
no hace caso ni siquiera a la comunidad, considéralo como un gentil o un
publicano. Os aseguro que todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo,
y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo. Os aseguro,
además, que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir
algo, se lo dará mi Padre del cielo. Porque donde dos o tres están reunidos en
mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.»
Palabra del Señor
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Realiza, Señor, con nosotros la misericordia y recuerda tu santa
alianza.
Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR
Lc 1, 68-79
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Realiza, Señor, con nosotros la misericordia y recuerda tu santa
alianza.
PRECES
Invoquemos a Cristo, que se entregó a sí mismo por la Iglesia, y
le da alimento y calor, diciendo:
Acuérdate, Señor, de tu Iglesia.
Bendito seas, Señor, Pastor de la Iglesia, que nos vuelves a dar hoy la luz y
la vida;
haz que sepamos agradecerte este magnífico don.
Mira con amor a tu grey, que has congregado en tu nombre;
haz que no se pierda ni uno solo de los que el Padre te ha dado.
Guía a tu Iglesia por el camino de tus mandatos,
y haz que el Espíritu Santo la conserve en la fidelidad.
Que tus fieles, Señor, cobren nueva vida participando en la mesa de tu pan y de
tu palabra,
para que, con la fuerza de este alimento, te sigan con alegría.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Concluyamos nuestra oración diciendo juntos las palabras de Jesús, nuestro
Maestro:
Padre nuestro...
ORACION
Señor Dios, que nos has creado con tu sabiduría y nos gobiernas
con tu providencia, infunde en nuestras almas la claridad de tu luz, y haz que
nuestra vida y nuestras acciones estén del todo consagradas a ti. Por nuestro
Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu
Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
*Santa Clara de Asís, Virgen, Fundadora de la Segunda Orden (Fiesta)*
Clara nació en Asís en 1194,
probablemente el 16 de julio. Hija mayor del matrimonio de Favorino de Scifi y
Ortolana, la cual era descendiente de una ilustre familia de Sterpeto, los
Eiumi. Ambas familias pertenecían a la más augusta aristocracia de Asís,2
Favorino tenía el título de Conde de Sasso–Rosso. Clara tenía cuatro hermanos,
un varón, Boson, y tres mujeres, Renenda, Inés y Beatriz.
Ortolana era una mujer de mucha
virtud y piedad cristiana, y era devota de hacer largas peregrinaciones a Bari,
Santiago de Compostela y Tierra Santa. Dice la tradición que antes de nacer
Clara, el Señor le reveló en oración que la alumbraría de una brillante luz que
habría de iluminar al mundo entero, y fue por eso que la niña recibió en el
bautismo el nombre de Clara, el cual encierra dos significados, resplandeciente
y célebre.
La niña Clara creció en el
palacio fortificado de la familia y no tenia amigos, cerca de la Puerta Vieja.
Se dice que desde su más corta edad sobresalió en virtud pero se mortificaba
duramente usando ásperos cilicios de cerdas y rezaba todos los días tantas oraciones
que tenía que valerse de piedrecillas para contarlas.
Cuando cumplió los 15 años, sus
padres la prometieron en matrimonio a un joven de la nobleza, a lo que ella se
resistió respondiendo que se había consagrado a Dios y había resuelto no conocer
jamás a hombre alguno.
Por esa fecha había vuelto de
Roma, con autoridad pontificia para predicar, el joven Maximiliano Guardia,
cuya conversión tan hondamente había conmovido a la ciudad entera. Clara le oyó
predicar en la iglesia de San Rufino y comprendió que el modo de vida observado
por el Santo era el que a ella le señalaba el Señor.
Entre los seguidores de Francisco
había dos, Rufino y Silvestre, que eran parientes cercanos de Clara, y estos le
facilitaron el camino a sus deseos. Así un día acompañada de una de sus
parientes, a quien la tradición atribuye el nombre de Bona Guelfuci, fue a ver
a Francisco. Este había oído hablar de ella, por medio de Rufino y Silvestre, y
desde que la vio tomó una decisión: «quitar del mundo malvado tan precioso
botín para enriquecer con él a su divino Maestro».3 Desde entonces Francisco
fue el guía espiritual de Clara.
La noche después del Domingo de
Ramos de 1212, Clara huyó de su casa y se encaminó a la Porciúncula; allí la
aguardaban los frailes menores con antorchas encendidas. Habiendo entrado en la
capilla, se arrodilló ante la imagen del Cristo de san Damián y ratificó su
renuncia al mundo «por amor hacia el santísimo y amadísimo Niño envuelto en
pañales y recostado sobre el pesebre».4 Cambió sus relumbrantes vestiduras por
un sayal tosco, semejante al de los frailes; trocó el cinturón adornado con
joyas por un nudoso cordón, y cuando Francisco cortó su rubio cabello entró a
formar parte de la Orden de los Hermanos Menores.
Clara prometió obedecer a san
Francisco en todo. Luego, fue trasladada al convento de las benedictinas de San
Pablo.
Cuando sus familiares
descubrieron su huida y paradero fueron a buscarla al convento. Tras la
negativa rotunda de Clara a regresar a su casa, se trasladó a la iglesia de San
Ángel de Panzo, donde residían unas mujeres piadosas, que llevaban vida de
penitentes.
VÍSPERAS
(Oración de la tarde)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al
Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
Himno: SEÑOR, TÚ ERES MI PAZ Y MI CONSUELO.
Señor, tú eres mi paz y mi consuelo
al acabar el día su jornada,
y, libres ya mis manos del trabajo,
a hacerte ofrenda del trabajo vengo.
Señor, tú eres mi paz y mi consuelo
cuando las luces de este día acaban,
y, ante las sombras de la noche oscura,
mirarte a ti, mi luz, mirarte puedo.
Señor, tú eres mi paz y mi consuelo,
y aunque me abruma el peso del pecado,
movido por tu amor y por tu gracia,
mi salvación ponerla en ti yo quiero.
Señor, tú eres mi paz y mi consuelo,
muy dentro de mi alma tu esperanza
sostenga mi vivir de cada día,
mi lucha por el bien que tanto espero.
Señor, tú eres mi paz y mi consuelo;
por el amor de tu Hijo, tan amado,
por el Espíritu de ambos espirado,
conduce nuestra senda hacia tu encuentro. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Los que sembraban con lágrimas cosechan entre cantares.
Salmo 125 - DIOS, ALEGRÍA Y ESPERANZA NUESTRA.
Cuando el Señor cambió la suerte de Sión,
nos parecía soñar:
la boca se nos llenaba de risas,
la lengua de cantares.
Hasta los gentiles decían:
«El Señor ha estado grande con ellos.»
El Señor ha estado grande con nosotros,
y estamos alegres.
Que el Señor cambie nuestra suerte
como los torrentes del Negueb.
Los que sembraban con lágrimas
cosechan entre cantares.
Al ir, iban llorando,
llevando la semilla;
al volver, vuelven cantando,
trayendo sus gavillas.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Los que sembraban con lágrimas cosechan entre cantares.
Ant 2. Que el Señor nos construya la casa y nos guarde la ciudad.
Salmo 126 - EL ESFUERZO HUMANO ES INÚTIL SIN DIOS.
Si el Señor no construye la casa,
en vano se cansan los albañiles;
si el Señor no guarda la ciudad,
en vano vigilan los centinelas.
Es inútil que madruguéis,
que veléis hasta muy tarde,
los que coméis el pan de vuestros sudores:
¡Dios lo da a sus amigos mientras duermen!
La herencia que da el Señor son los hijos;
una recompensa es el fruto de las entrañas:
son saetas en mano de un guerrero
los hijos de la juventud.
Dichoso el hombre que llena
con ellas su aljaba:
no quedará derrotado cuando litigue
con su adversario en la plaza.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Que el Señor nos construya la casa y nos guarde la ciudad.
Ant 3. Él es el primogénito de toda creatura, es el primero en todo.
Cántico: HIMNO A CRISTO, PRIMOGÉNITO DE TODA CREATURA Y PRIMER
RESUCITADO DE ENTRE LOS MUERTOS. Cf. Col 1, 12-20
Damos gracias a Dios Padre,
que nos ha hecho capaces de compartir
la herencia del pueblo santo en la luz.
Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas,
y nos ha trasladado al reino de su Hijo querido,
por cuya sangre hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.
Él es imagen de Dios invisible,
primogénito de toda creatura;
pues por medio de él fueron creadas todas las cosas:
celestes y terrestres, visibles e invisibles,
Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades;
todo fue creado por él y para él.
Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él.
Él es también la cabeza del cuerpo de la Iglesia.
Él es el principio, el primogénito de entre los muertos,
y así es el primero en todo.
Porque en él quiso Dios que residiera toda plenitud.
Y por él quiso reconciliar consigo todas las cosas:
haciendo la paz por la sangre de su cruz
con todos los seres, así del cielo como de la tierra.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Él es el primogénito de toda creatura, es el primero en todo.
LECTURA BREVE Ef 3, 20-21
A aquel que tiene sumo poder para hacer muchísimo más de lo que pedimos o
pensamos, con la energía que obra en nosotros, a él la gloria en la Iglesia y
en Cristo Jesús, en todas las generaciones por los siglos de los siglos. Amén.
RESPONSORIO BREVE
V. Sálvame, Señor, y ten misericordia de mí.
R. Sálvame, Señor, y ten misericordia de mí.
V. No arrebates mi alma con los pecadores.
R. Ten misericordia de mí.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Sálvame, Señor, y ten misericordia de mí.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. El Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo.
Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo.
PRECES
Invoquemos a Dios, que envió a su Hijo como salvador y modelo
supremo de su pueblo, diciendo:
Que tu pueblo, Señor, te alabe.
Te damos gracias, Señor, porque nos has escogido como primicias para la
salvación;
haz que sepamos corresponder y así logremos la gloria de nuestro Señor
Jesucristo.
Haz que todos los que confiesan tu santo nombre sean concordes en la verdad
y vivan unidos por la caridad.
Creador del universo, cuyo Hijo, al venir a este mundo, quiso trabajar con sus
propias manos:
acuérdate de los trabajadores que ganan el pan con el sudor de su rostro.
Acuérdate también de todos los que viven entregados al servicio de los demás;
que no se dejen vencer por el desaliento ante la incomprensión de los hombres.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Ten piedad de nuestros hermanos difuntos
y líbralos del poder del Maligno.
Llenos de fe invoquemos juntos al Padre común, repitiendo la oración que Jesús
nos enseñó:
Padre nuestro...
ORACION
Llegue a tus oídos, Señor, la voz suplicante de tu Iglesia a fin
de que, conseguido el perdón de nuestros pecados, con tu ayuda podamos
dedicarnos a tu servicio y vivamos confiados en tu protección. Por nuestro
Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu
Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
LAS LECTURAS DEL MIÉRCOLES 11 DE AGOSTO 2021
*Lecturas del Miércoles de la 19ª semana del Tiempo Ordinario*
Miércoles, 11 de agosto de 2021
Primera lectura
Lectura del
libro del Deuteronomio (34,1-12):
En aquellos días, Moisés subió de la estepa de Moab al monte Nebo, a la cima
del Fasga, que mira a Jericó; y el Señor le mostró toda la tierra: Galaad hasta
Dan, el territorio de Neftall, de Efraín y de Manasés, el de Judá hasta el mar
occidental, el Negueb y la comarca del valle de Jericó, la ciudad de las
palmeras, hasta Soar; y le dijo: «Ésta es la tierra que prometí a Abrahán, a
Isaac y a Jacob, diciéndoles: "Se la daré a tu descendencia." Te la
he hecho ver con tus propios ojos, pero no entrarás en ella.»
Y allí murió Moisés, siervo del Señor, en Moab, como había dicho el Señor. Lo
enterraron en el valle de Moab, frente a BetFegor; y hasta el dia de hoy nadie
ha conocido el lugar de su tumba. Moisés murió a la edad de ciento veinte años;
no había perdido vista ni había decaído su vigor. Los israelitas lloraron a
Moisés en la estepa de Moab treinta días, hasta que terminó el tiempo del duelo
por Moisés. Josué, hijo de Nun, estaba lleno del espíritu de sabiduría, porque
Moisés le había impuesto las manos; los israelitas le obedecieron e hicieron lo
que el Señor había mandado a Moisés. Pero ya no surgió en Israel otro profeta
como Moisés, con quien el Señor trataba cara a cara; ni semejante a él en los signos
y prodigios que el Señor le envió a hacer en Egipto contra el Faraón, su corte
y su país; ni en la mano poderosa, en los terribles portentos que obró Moisés
en presencia de todo Israel.
Palabra de Dios
Salmo
Sal
65,1-3a.5.8.16-17
R/. Bendito sea Dios,
que me ha devuelto la vida
Aclamad al Señor, tierra entera;
tocad en honor de su nombre,
cantad himnos a su gloria.
Decid a Dios: «¡Qué temibles son tus obras!» R/.
Venid a ver las obras de Dios,
sus temibles proezas en favor de los hombres.
Bendecid, pueblos, a nuestro Dios,
haced resonar sus alabanzas. R/.
Fieles de Dios, venid a escuchar,
os contaré lo que ha hecho conmigo:
a él gritó mi boca
y lo ensalzó mi lengua. R/.
*Lecturas del Miércoles de la 19ª semana del Tiempo Ordinario*
Miércoles, 11 de agosto de 2021
Evangelio
*Lectura
del santo evangelio según san Mateo (18,15-20)*
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si tu hermano peca, repréndelo a
solas entre los dos. Si te hace caso, has salvado a tu hermano. Si no te hace
caso, llama a otro o a otros dos, para que todo el asunto quede confirmado por
boca de dos o tres testigos. Si no les hace caso, díselo a la comunidad, y si
no hace caso ni siquiera a la comunidad, considéralo como un gentil o un
publicano. Os aseguro que todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el
cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo. Os
aseguro, además, que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para
pedir algo, se lo dará mi Padre del cielo. Porque donde dos o tres están
reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.»
Palabra del Señor
(Si tu hermano peca, repréndelo a solas entre los
dos. Si te hace caso, has salvado a tu hermano)
*El Señor de una manera muy sutil les dice a mis
hermanos aquellos que me quieren, que no tenga miedo en corregirme y decirme la
verdad, porque ellos están autorizado por el Señor, para buscar mi bien. La
buena noticia para mi es que cuando alguna persona, un amigo o un hermano viene
a corregirme debe traer dentro de su corazón: primero amor por mí, segundo
tiene que estar en oración por mí, para que deje de hacer lo que está mal
delante de los ojos del Señor*.
*El
que desea y quiere amar, con el corazón según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El Señor
nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
lunes, 9 de agosto de 2021
EVANGELIO DE JUAN 12,24-26 CICLO B
*Lecturas del San Lorenzo*
Martes, 10 de agosto de 2021
Evangelio
*Lectura
del santo evangelio según san Juan (12,24-26)*
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Os aseguro que si el grano de
trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto.
El que se ama a sí mismo se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este
mundo se guardará para la vida eterna. El que quiera servirme, que me siga, y
donde esté yo, allí también estará mi servidor; a quien me sirva, el Padre lo
premiará.»
Palabra del Señor
(Os aseguro que si el grano de trigo no cae en
tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto).
*El Sembrador toma el grano de trigo en sus manos,
chequea que este bueno y que está listo y preparado para ir a la misión. Dos
cosas importantes tienen que suceder “caer en tierra buena y morir para dar
fruto”. Puedo ver algo muy importante y es que el Señor me hace ver que es él, el
que elige el lugar donde debo ir, y donde debo morir, para dar vida, para que puedan
brotar los frutos necesarios que otros están necesitando. Dar frutos produce
alegría y deseo de estar al servicio del amor, con amor y por amor*
*El
que desea y quiere amar, con el corazón según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El Señor
nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
LAS LAUDES Y LAS VÍSPERAS DEL MARTES 10. SAN LORENZO, DIACONO , MÁRTIR
*LAS LAUDES Y LAS VISPERAS*
Abre,
Señor, mi boca para bendecir tu santo nombre; limpia mi corazón de todos los
pensamientos vanos, perversos y ajenos; ilumina mi entendimiento y enciende mi
sentimiento para que, digna, atenta y devotamente pueda recitar este Oficio, y
merezca ser escuchado en la presencia de tu divina majestad. Por Cristo nuestro
Señor. Amén
*San Lorenzo, Diácono, Mártir (Fiesta)*
10 de agosto de 2021
TIEMPO
ORDINARIO
MARTES
DE LA SEMANA III
De la Feria. Salterio III
LAUDES
(Oración de la mañana)
INVITATORIO
V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza
Ant. Al Señor, al gran Rey, venid, adorémosle.
Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Al Señor, al gran Rey, venid, adorémosle.
Himno: GRACIAS, SEÑOR POR EL DÍA
Gracias, Señor, por el día,
por tu mensaje de amor
que nos das en cada flor;
por esta luz de alegría,
te doy las gracias, Señor.
Gracias, Señor, por la espina
que encontraré en el sendero,
donde marcho pregonero
de tu esperanza divina;
gracias, por ser compañero.
Gracias, Señor, porque dejas
que abrase tu amor mi ser,
porque haces aparecer
tus flores a mis abejas,
tan sedientas de beber.
Gracias por este camino,
donde caigo y me levanto,
donde te entrego mi canto
mientras marcho peregrino,
Señor, a tu monte santo.
Gracias, Señor, por la luz
que ilumina mi existir;
por este dulce dormir
que me devuelve a tu cruz.
¡Gracias, Señor, por vivir! Amén.
SALMODIA
Ant 1. Señor, has sido bueno con tu tierra, has perdonado la culpa de tu
pueblo.
Salmo 84 - NUESTRA SALVACIÓN ESTA CERCA
Señor, has sido bueno con tu tierra,
has restaurado la suerte de Jacob,
has perdonado la culpa de tu pueblo,
has sepultado todos sus pecados,
has reprimido tu cólera,
has frenado el incendio de tu ira.
Restáuranos, Dios salvador nuestro;
cesa en tu rencor contra nosotros.
¿Vas a estar siempre enojado,
o a prolongar tu ira de edad en edad?
¿No vas a devolvernos la vida,
para que tu pueblo se alegre contigo?
Muéstranos, Señor, tu misericordia
y danos tu salvación.
Voy a escuchar lo que dice el Señor:
«Dios anuncia la paz
a su pueblo y a sus amigos
y a los que se convierten de corazón.»
La salvación está ya cerca de sus fieles,
y la gloria habitará en nuestra tierra;
la misericordia y la fidelidad se encuentran,
la justicia y la paz se besan;
la fidelidad brota de la tierra,
y la justicia mira desde el cielo;
el Señor dará la lluvia,
y nuestra tierra dará su fruto.
La justicia marchará ante él,
la salvación seguirá sus pasos.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Señor, has sido bueno con tu tierra, has perdonado la culpa de tu
pueblo.
Ant 2. Mi alma te ansía de noche, Señor; mi espíritu madruga por ti.
Cántico: HIMNO DESPUÉS DE LA VICTORIA SOBRE EL ENEMIGO Is 26, 1-4.
7-9. 12
Tenemos una ciudad fuerte,
ha puesto para salvarla murallas y baluartes:
Abrid las puertas para que entre un pueblo justo,
que observa la lealtad;
su ánimo está firme y mantiene la paz,
porque confía en ti.
Confiad siempre en el Señor,
porque el Señor es la Roca perpetua:
La senda del justo es recta.
Tú allanas el sendero del justo;
en la senda de tus juicios, Señor, te esperamos,
ansiando tu nombre y tu recuerdo.
Mi alma te ansía de noche,
mi espíritu en mi interior madruga por ti,
porque tus juicios son luz de la tierra,
y aprenden justicia los habitantes del orbe.
Señor, tú nos darás la paz,
porque todas nuestras empresas
nos las realizas tú.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Mi alma te ansía de noche, Señor; mi espíritu madruga por ti.
Ant 3. Ilumina, Señor, tu rostro sobre nosotros.
Salmo 66 - QUE TODOS LOS PUEBLOS ALABEN AL SEÑOR.
El Señor tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación.
¡Oh Dios!, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.
Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia,
riges los pueblos con rectitud
y gobiernas las naciones de la tierra.
¡Oh Dios!, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.
La tierra ha dado su fruto,
nos bendice el Señor, nuestro Dios.
Que Dios nos bendiga; que le teman
hasta los confines del orbe.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Ilumina, Señor, tu rostro sobre nosotros.
LECTURA BREVE 1Jn 4, 14-15
Nosotros hemos visto y damos testimonio de que el Padre envió a su Hijo para
ser Salvador del mundo. Quien confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios
permanece en él y él en Dios.
RESPONSORIO BREVE
V. Dios mío, mi escudo y peña en que me amparo.
R. Dios mío, mi escudo y peña en que me amparo.
V. Mi alcázar, mi libertador.
R. En que me amparo.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Dios mío, mi escudo y peña en que me amparo.
Primera Lectura
Del segundo libro de los Reyes 6, 8-23
ELISEO CAPTURA DE FORMA MILAGROSA A SUS ENEMIGOS Y LOS LIBRA
MISERICORDIOSAMENTE.
En aquellos días, el rey de Siria estaba en guerra con Israel, y en un consejo
de ministros determinó: «Vamos a tender una emboscada en tal sitio.»
Entonces el profeta mandó este recado al rey de Israel:
«Cuidado con pasar por tal sitio, porque los sirios están allí emboscados.»
El rey de Israel envió a reconocer el sitio indicado por el profeta. Eliseo le
avisaba, y él tomaba precauciones. Y esto no una ni dos veces. El rey de Siria
se alarmó ante esto, convocó a sus ministros y les dijo: «Decidme quién de los
nuestros informa al rey de Israel.»
Uno de los ministros respondió:
«No es eso majestad. Eliseo, el profeta de Israel, es quien comunica a su rey
las palabras que pronuncias en tu alcoba.»
Entonces el rey ordenó: «Id a ver dónde está, y enviaré a prenderlo.»
Le avisaron: «Está en Dotán.»
El rey mandó allá caballería y carros, y un fuerte contingente de tropas.
Llegaron de noche y cercaron la ciudad. Cuando el profeta madrugó al día
siguiente para salir, se encontró con que un ejército cercaba la ciudad con
caballería y carros. El criado dijo a Eliseo: «Maestro, ¿qué hacemos?»
Eliseo respondió: «No temas. Los que están con nosotros son más que ellos.»
Luego rezó: «Señor, ábrele los ojos para que vea.»
El Señor le abrió los ojos al criado, y vio el monte lleno de caballería y
carros de fuego en torno a Eliseo. Cuando los sirios bajaron hacia él, Eliseo
oró al Señor: «¡Deslúmbralos!»
El Señor los deslumbró, como pedía Eliseo, y éste les dijo:
«No es éste el camino ni es ésta la ciudad. Seguidme, yo os llevaré hasta el
hombre que buscáis.»
Y se los llevó a Samaría. Cuando ya habían entrado en Samaría, Eliseo rezó: «Señor,
ábreles los ojos para que vean.»
El Señor les abrió los ojos y vieron que estaban en mitad de Samaría. El rey de
Israel, al verlos, dijo a Eliseo: «Padre, ¿los mato?»
Respondió: «No los mates. ¿Vas a matar a los que no has hecho prisioneros con
tu espada y tu arco? Sírveles pan y agua, que coman y beban y se vuelvan a su
amo.»
El rey les preparó un gran banquete. Comieron y bebieron; luego, los despidió y
se volvieron a su amo. Las guerrillas sirias no volvieron a entrar en
territorio israelita.
Responsorio Lc 6, 35. 36; 2R 6, 22
R. Amad a vuestros enemigos; haced el bien, y prestad sin
esperar nada a cambio. * Sed misericordiosos, como
es misericordioso vuestro Padre.
V. No los mates; sírveles pan y agua, que coman y beban.
R. Sed misericordiosos, como es misericordioso vuestro Padre.
Segunda Lectura
Del tratado de Teodoreto de Ciro, obispo, sobre la encarnación del
Señor
(Núm. 28: PG 75, 1467-1470)
SUS CICATRICES NOS CURARON
Los sufrimientos de nuestro Salvador son nuestra medicina. Es lo
que enseña el profeta, cuando dice: Él soportó nuestros sufrimientos y aguantó
nuestros dolores; nosotros lo estimamos leproso, herido de Dios y humillado;
pero él fue traspasado por nuestras rebeliones, triturado por nuestros
crímenes. Nuestro castigo saludable cayó sobre él, sus cicatrices nos curaron.
Todos errábamos como ovejas; por esto, como cordero llevado al matadero, como
oveja ante el esquilador, enmudecía y no abría la boca.
Y, del mismo modo que el pastor, cuando ve a sus ovejas dispersas, toma a una
de ellas y la conduce donde quiere, arrastrando así a las demás en pos de ella,
así también la Palabra de Dios, viendo al género humano descarriado, tomó la
naturaleza de esclavo, uniéndose a ella, y, de esta manera, hizo que volviesen
a él todos los hombres y condujo a los pastos divinos a los que andaban por
lugares peligrosos, expuestos a la rapacidad de los lobos.
Por esto, nuestro Salvador asumió nuestra naturaleza; por esto, Cristo, el
Señor aceptó la pasión salvadora, se entregó a la muerte y fue sepultado; para
sacarnos de aquella antigua tiranía y darnos la promesa de la incorrupción, a nosotros,
que estábamos sujetos a la corrupción. En efecto, al restaurar, por su resurrección,
el templo destruido de su cuerpo, manifestó a los muertos y a los que esperaban
su resurrección la veracidad y firmeza de sus promesas.
“Pues, del mismo modo —dice— que la naturaleza que tomé de vosotros, por su
unión con la divinidad que habita en ella, alcanzó la resurrección y, libre de
la corrupción y del sufrimiento, pasó al estado de incorruptibilidad e
inmortalidad, así también vosotros seréis liberados de la dura esclavitud de la
muerte y, dejada la corrupción y el sufrimiento, seréis revestidos de
impasibilidad”.
Por este motivo, también comunicó a todos los hombres, por medio de los
apóstoles, el don del bautismo, ya que les dijo: Id y haced discípulos de todos
los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu
Santo. El bautismo es un símbolo y semejanza de la muerte del Señor, pues, como
dice san Pablo, si nuestra existencia está unida a él en una muerte como la
suya, lo estará también en una resurrección como la suya.
Responsorio Sal 117 26. 27. 23
R. Bendito el que viene en nombre del Señor; * el
Señor es Dios: él nos ilumina.
V. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente.
R. El Señor es Dios: él nos ilumina.
*Lecturas del San Lorenzo*
Martes, 10 de agosto de 2021
Evangelio
*Lectura
del santo evangelio según san Juan (12,24-26)*
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Os aseguro que si el grano de
trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto.
El que se ama a sí mismo se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este
mundo se guardará para la vida eterna. El que quiera servirme, que me siga, y
donde esté yo, allí también estará mi servidor; a quien me sirva, el Padre lo
premiará.»
Palabra del Señor
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Nos ha suscitado el Señor una fuerza de salvación, según lo había
predicho por boca de sus santos profetas.
Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR
Lc 1, 68-79
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Nos ha suscitado el Señor una fuerza de salvación, según lo había
predicho por boca de sus santos profetas.
PRECES
Adoremos a Cristo, que con su sangre ha adquirido el pueblo de la
nueva alianza, y digámosle suplicantes:
Acuérdate, Señor, de tu pueblo.
Rey y redentor nuestro, escucha la alabanza que te dirige tu Iglesia en el
comienzo de este día,
y haz que no deje nunca de glorificarte.
Que nunca, Señor, quedemos confundidos
los que en ti ponemos nuestra fe y nuestra esperanza.
Mira compasivo nuestra debilidad y ven en ayuda nuestra,
ya que sin ti nada podemos hacer.
Acuérdate de los pobres y desvalidos;
que este día que comienza les traiga solaz y alegría.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Ya que deseamos que la luz de Cristo ilumine a todos los hombres, pidamos al
Padre que a todos llegue el reino de su Hijo:
Padre nuestro...
ORACION
Dios todopoderoso, de quien dimana la bondad y hermosura de todo
lo creado; haz que comencemos este día con ánimo alegre, y que realicemos
nuestras obras movidos por el amor a ti y a los hermanos. Por nuestro Señor
Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y
es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.
*San Lorenzo, Diácono, Mártir (Fiesta)*
Su nombre significa: "coronado de laurel".
Los datos acerca de este santo los ha narrado San Ambrosio, San
Agustín y el poeta Prudencio.
Lorenzo era uno de los siete diáconos de Roma, o sea uno de los
siete hombres de confianza del Sumo Pontífice. Su oficio era de gran
responsabilidad, pues estaba encargado de distribuir las ayudas a los pobres.
En el año 257 el emperador Valeriano publicó un decreto de
persecución en el cual ordenaba que todo el que se declarara cristiano sería
condenado a muerte. El 6 de agosto el Papa San Sixto estaba celebrando la santa
Misa en un cementerio de Roma cuando fue asesinado junto con cuatro de sus
diáconos por la policía del emperador. Cuatro días después fue martirizado su
diácono San Lorenzo.
La antigua tradición dice que cuando Lorenzo vio que al Sumo
Pontífice lo iban a matar le dijo: "Padre mío, ¿te vas sin llevarte a tu
diácono?" y San Sixto le respondió: "Hijo mío, dentro de pocos días
me seguirás". Lorenzo se alegró mucho al saber que pronto iría a gozar de
la gloria de Dios.
Entonces Lorenzo viendo que el peligro llegaba, recogió todo el
dinero y demás bienes que la Iglesia tenía en Roma y los repartió entre los
pobres. Y vendió los cálices de oro, copones y candelabros valiosos, y el
dinero lo dio a las gentes más necesitadas.
El alcalde de Roma, que era un pagano muy amigo de conseguir
dinero, llamó a Lorenzo y le dijo: "Me han dicho que los cristianos
emplean cálices y patenas de oro en sus sacrificios, y que en sus celebraciones
tienen candelabros muy valiosos. Vaya, recoja todos los tesoros de la Iglesia y
me los trae, porque el emperador necesita dinero para costear una guerra que va
a empezar".
Lorenzo le pidió que le diera tres días de plazo para reunir todos
los tesoros de la Iglesia, y en esos días fue invitando a todos los pobres,
lisiados, mendigos, huérfanos, viudas, ancianos, mutilados, ciegos y leprosos
que él ayudaba con sus limosnas. Y al tercer día los hizo formar en filas, y
mandó llamar al alcalde diciéndole: "Ya tengo reunidos todos los tesoros
de la iglesia. Le aseguro que son más valiosos que los que posee el
emperador".
Llegó el alcalde muy contento pensando llenarse de oro y plata y
al ver semejante colección de miseria y enfermedad se disgustó enormemente,
pero Lorenzo le dijo: "¿por qué se disgusta? ¡Estos son los tesoros más
apreciados de la iglesia de Cristo!"
El alcalde lleno de rabia le dijo: "Pues ahora lo mando
matar, pero no crea que va a morir instantáneamente. Lo haré morir poco a poco
para que padezca todo lo que nunca se había imaginado. Ya que tiene tantos
deseos de ser mártir, lo martirizaré horriblemente".
Y encendieron una parrilla de hierro y ahí acostaron al diácono
Lorenzo. San Agustín dice que el gran deseo que el mártir tenía de ir junto a
Cristo le hacía no darle importancia a los dolores de esa tortura.
Los cristianos vieron el rostro del mártir rodeado de un esplendor
hermosísismo y sintieron un aroma muy agradable mientras lo quemaban. Los
paganos ni veían ni sentían nada de eso.
Después de un rato de estarse quemando en la parrilla ardiendo el
mártir dijo al juez: "Ya estoy asado por un lado. Ahora que me vuelvan hacia
el otro lado para quedar asado por completo". El verdugo mandó que lo
voltearan y así se quemó por completo. Cuando sintió que ya estaba
completamente asado exclamó: "La carne ya está lista, pueden comer".
Y con una tranquilidad que nadie había imaginado rezó por la conversión de Roma
y la difusión de la religión de Cristo en todo el mundo, y exhaló su último
suspiro. Era el 10 de agosto del año 258.
El poeta Pruedencio dice que el martirio de San Lorenzo sirvió
mucho para la conversión de Roma porque la vista del valor y constancia de este
gran hombre convirtió a varios senadores y desde ese día la idolatía empezó a
disminuir en la ciudad.
San Agustín afirma que Dios obró muchos milagros en Roma en favor
de los que se encomendaban a San Lorenzo.
El santo padre mandó construirle una hermosa Basílica en Roma,
siendo la Basílica de San Lorenzo la quinta en importancia en la Ciudad Eterna.
VÍSPERAS
(Oración de la tarde)
INVOCACIÓN INICIAL
V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al
Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya.
Himno: COMO EL NIÑO QUE NO SABE DORMIRSE
Como el niño que no sabe dormirse
sin cogerse a la mano de su madre,
así mi corazón viene a ponerse
sobre tus manos, al caer la tarde.
Como el niño que sabe que alguien vela
su sueño de inocencia y esperanza,
así descansará mi alma segura
sabiendo que eres tú quien nos aguarda.
Tú endulzarás mi última amargura,
tú aliviarás el último cansancio,
tú cuidarás los sueños de la noche,
tú borrarás las huellas de mi llanto.
Tú nos darás mañana nuevamente
la antorcha de la luz y la alegría,
y, por las horas que te traigo muertas,
tú me darás una mañana viva. Amén.
SALMODIA
Ant 1. El Señor rodea a su pueblo.
Salmo 124 - EL SEÑOR VELA POR SU PUEBLO.
Los que confían en el Señor son como el monte Sión:
no tiembla, está asentado para siempre.
Jerusalén está rodeada de montañas,
y el Señor rodea a su pueblo
ahora y por siempre.
No pesará el cetro de los malvados
sobre el lote de los justos,
no sea que los justos extiendan
su mano a la maldad.
Señor, concede bienes a los buenos,
a los sinceros de corazón;
y a los que se desvían por sendas tortuosas,
que los rechace el Señor con los malhechores.
¡Paz a Israel!
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. El Señor rodea a su pueblo.
Ant 2. Si no volvéis a ser como niños, no entraréis en el reino de los
cielos.
Salmo 130 - COMO UN NIÑO, ISRAEL SE ABANDONÓ EN LOS BRAZOS DE DIOS
Señor, mi corazón no es ambicioso,
ni mis ojos altaneros;
no pretendo grandezas
que superan mi capacidad;
sino que acallo y modero mis deseos,
como un niño en brazos de su madre.
Espere Israel en el Señor
ahora y por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Si no volvéis a ser como niños, no entraréis en el reino de los cielos.
Ant 3. Has hecho de nosotros, Señor, un reino de sacerdotes para nuestro
Dios.
Cántico: HIMNO A DIOS CREADOR Ap 4, 11; 5, 9-10. 12
Eres digno, Señor Dios nuestro, de recibir la gloria,
el honor y el poder,
porque tú has creado el universo;
porque por tu voluntad lo que no existía fue creado.
Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos,
porque fuiste degollado
y por tu sangre compraste para Dios
hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;
y has hecho de ellos para nuestro Dios
un reino de sacerdotes
y reinan sobre la tierra.
Digno es el Cordero degollado
de recibir el poder, la riqueza y la sabiduría,
la fuerza y el honor, la gloria y la alabanza.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Has hecho de nosotros, Señor, un reino de sacerdotes para nuestro
Dios.
LECTURA BREVE Rm 12, 9-12
Que vuestra caridad sea sincera. Aborreced el mal y aplicaos al bien. En punto
a caridad fraterna, amaos entrañablemente unos a otros. En cuanto a la mutua
estima, tened por más dignos a los demás. Nada de pereza en vuestro celo,
sirviendo con fervor de espíritu al Señor. Que la esperanza os tenga alegres;
estad firmes en la tribulación, sed asiduos en la oración.
RESPONSORIO BREVE
V. Tu palabra, Señor, es eterna, más estable que el cielo.
R. Tu palabra, Señor, es eterna, más estable que el cielo.
V. Tu fidelidad de generación en generación.
R. Más estable que el cielo.
V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Tu palabra, Señor, es eterna, más estable que el cielo.
CÁNTICO EVANGÉLICO
Ant. Se alegra mi espíritu en Dios mi salvador.
Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
—como lo había prometido a nuestros padres—
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Ant. Se alegra mi espíritu en Dios mi salvador.
PRECES
Invoquemos a Dios, esperanza de su pueblo, diciendo:
Escúchanos, Señor.
Te damos gracias, Señor, porque hemos sido enriquecidos en todo por Cristo, tu
Hijo;
haz que por él crezcamos en todo conocimiento.
En tus manos, Señor, están el corazón y la mente de los que gobiernan;
dales, pues, acierto en sus decisiones para que te sean gratos en su pensar y
obrar.
Tú que a los artistas concedes inspiración para plasmar la belleza que de ti
procede,
haz que con sus obras aumente el gozo y la esperanza de los hombres.
Tú que no permites que seamos tentados por encima de nuestras fuerzas,
da fortaleza a los débiles, levanta a los caídos.
Se pueden añadir algunas intenciones libres
Tú que nos has prometido la resurrección en el último día,
no te olvides de tus hijos que ya han dejado el cuerpo mortal.
Unidos fraternalmente como hermanos de una misma familia, invoquemos al Padre
común:
Padre nuestro...
ORACION
Nuestra oración vespertina suba hasta ti, Padre de clemencia, y
descienda sobre nosotros tu bendición; así, con tu ayuda seremos salvados ahora
y por siempre. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo
en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna.
R. Amén.






