Musica Para el Alma

jueves, 8 de febrero de 2018

EL ROSARIO

EL SANTO ROSARIO
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Misterios Dolorosos (MARTES Y VIERNES)
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Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos…
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.1º La oración del huerto. (LUCAS  22,39-46)
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.2º La Flagelación de nuestro Señor. (Jn 18,33-19,1)
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.3º La Coronación de espinas. (MARCOS 15,16-20)
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.  4º Jesús con la Cruz a cuestas. (LUCAS  23,26-32)
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.5º La Crucifixión y muerte. (MARCOS 15,22-39)
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Oremos:
Señor, tú has querido que la Madre compartiera los dolores de tu Hijo al pie de la cruz; haz que la Iglesia, asociándose con María a la pasión de Cristo, merezca participar de su resurrección. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.



《 *El que DESEA y QUIERE amar, con el corazón según EL SEÑOR: llegará a ser,  SANTO* 》

MARCOS 7, 31-37 LO QUE ME DICE EL EVANGELIO

Lo que me dice: El Santo Evangelio:

Viernes, 9 de febrero de 2018  (Marcos 7, 31-37). («Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos.»).  *El solo hecho de pensar que el Señor mete un dedo en el oído del sordo y luego toma saliva de su boca en el dedo y se la unta en la lengua al mudo, suena como algo anti higiénico, algo no ético, y muy poco profesional, algo que da asco. Pero es muy emocionante; la pedagogía que usa el Señor en este caso particular, esto tiene que ver particularmente con migo, el Señor esta escuchado la súplica de tantas persona que oran por mí, para que yo pueda, aprender primero a escuchar y luego hablar, él ha visto mi vida, de una manera distinta, ha encontrado que mi vida esta sobrecargada, de tantas voces, (es como si yo estuviera enfrente de una cantidad enorme de persona, todas hablándome y diciéndome algo al mismo tiempo, el caso es que yo los veo a todos, escucho el ruido pero no puedo oír, ni entender a nadie, y les hablo pero nadie me escucha. Esto es lo bello y lo impresionante el Señor me abrasa y me lleva a un lugar aparte porque quiere realizar en mi dos signo muy importante Uno el de abrirme el oído para que yo lo pueda escuchar su palabra y no las palabras del mundo. Segundo  que yo pueda hablar con libertad de él a todo el mundo, y me puedan entender. Lo que más  me gustó es: El abraso, la mirada al cielo, el suspiro y que pronuncie sobre mi esta palabra «Effetá» (esto es, «ábrete»)*.  



《 *El que DESEA y QUIERE amar, con el corazón según EL SEÑOR: llegará a ser, SANTO* 》

EVANGELIO

Viernes, 9 de febrero de 2018
Evangelio

Lectura del Evangelio según san Marcos (7,31-37):

En aquel tiempo, dejó Jesús el territorio de Tiro, pasó por Sidón, camino del lago de Galilea, atravesando la Decápolis. Y le presentaron un sordo que, además, apenas podía hablar; y le piden que le imponga las manos. Él, apartándolo de la gente a un lado, le metió los dedos en los oídos y con la saliva le tocó la lengua.
Y, mirando al cielo, suspiró y le dijo: «Effetá», esto es: «Ábrete.»
Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y hablaba sin dificultad. Él les mandó que no lo dijeran a nadie; pero, cuanto más se lo mandaba, con más insistencia lo proclamaban ellos.
Y en el colmo del asombro decían: «Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos.»

Palabra del Señor

SALMO

Viernes, 9 de febrero de 2018
Salmo
Sal 80,10.11ab.12-13.14-15

R/.
 Yo soy el Señor, Dios tuyo:
escucha mi voz


No tendrás un dios extraño,
no adorarás un dios extranjero;
yo soy el Señor, Dios tuyo,
que te saqué del país de Egipto. R/.

Pero mi pueblo no escuchó mi voz,
Israel no quiso obedecer:
los entregué a su corazón obstinado,
para que anduviesen según sus antojos. R/.

¡Ojalá me escuchase mi pueblo
y caminase Israel por mi camino!:
en un momento humillaría a sus enemigos
y volvería mi mano contra sus adversarios. R/.


Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.  

PRIMERA LECTURA

Viernes, 9 de febrero de 2018
Primera lectura

Lectura del primer libro de los Reyes (11,29-32;12,19):

Un día, salió Jeroboán de Jerusalén, y el profeta Ajías, de Siló, envuelto en un manto nuevo, se lo encontró en el camino; estaban los dos solos, en descampado.
Ajías agarró su manto nuevo, lo rasgó en doce trozos y dijo a Jeroboán: «Cógete diez trozos, porque así dice el Señor, Dios de Israel: "Voy a arrancarle el reino a Salomón y voy a darte a ti diez tribus; lo restante será para él, en consideración a mi siervo David y a Jerusalén, la ciudad que elegí entre todas las tribus de Israel."»
Así fue como se independizó Israel de la casa de David hasta hoy.

Palabra de Dios

LECTURAS LARGAS

PRIMERA LECTURA
Del libro del Génesis 45, 1-15. 21b--46, 7
RECONCILIACIÓN DE JOSÉ CON SUS HERMANOS
En aquellos días, José no pudo contenerse en presencia de su corte y ordenó:

«Salid todos de mi presencia.»

Y no había nadie cuando se dio a conocer a sus hermanos. Rompió a llorar fuerte, de modo que los egipcios lo oyeron y la noticia llegó a casa del Faraón. José dijo a sus hermanos:

«Yo soy José; ¿vive todavía mi padre?»

Sus hermanos se quedaron sin respuesta del espanto. José dijo a sus hermanos:

«Acercaos a mí.»

Se acercaron, y les repitió:

«Yo soy José, vuestro hermano, el que vendisteis a los egipcios. Pero ahora, no os preocupéis, ni os pese el haberme vendido aquí; para salvación me envió Dios delante de vosotros. Llevamos dos años de hambre en el país, y nos quedan cinco años sin sembrar ni segar. Dios me envió por delante para que podáis sobrevivir en este país y para salvar vuestras vidas de modo admirable. Por eso no fuisteis vosotros quienes me enviasteis acá, sino Dios; me hizo ministro del Faraón, señor de su casa y gobernador de todo Egipto. Aprisa, subid a casa de mi padre y decidle: "Dice tu hijo José: Dios me ha hecho señor de Egipto, baja a estar conmigo sin detenerte; habitarás en tierra de Gosén, estarás cerca de mí; tú, con tus hijos y nietos, con tus ovejas, vacas y todas tus posesiones. Yo te mantendré allí, porque quedan cinco años de hambre, para que no te falte nada, ni a ti ni a tu familia ni a los tuyos." Vosotros estáis viendo, y también Benjamín está viendo, que os hablo yo en persona. Contadle a mi padre todo mi poder en Egipto y todo lo que habéis visto, y traed pronto acá a mi padre.»

Y, echándose al cuello de Benjamín, rompió a llorar, y lo mismo hizo Benjamín; después besó, llorando, a todos sus hermanos. Sólo entonces le hablaron sus hermanos. José les dio carros, según las órdenes del Faraón, y provisiones para el viaje. Además, dio a cada uno una muda de ropa, y a Benjamín trescientas monedas y cinco mudas. A su padre le envió diez asnos cargados de productos de Egipto, diez borricas cargadas de grano y vituallas para el viaje. Cuando los hermanos se despidieron para marcharse, él les dijo:

«No riñáis por el camino.»

Salieron, pues, de Egipto, llegaron a tierra de Canaán, a casa de su padre Jacob, y le dieron la noticia:

«José está vivo y es gobernador de Egipto.»

Él perdió el sentido, porque no podía creerlo. Le contaron todo lo que les había dicho José, y, cuando vio los carros que José había enviado para transportarlo, recobró el aliento Jacob, su padre. Y dijo Israel:

«¡Basta!, está vivo mi hijo José; iré a verlo antes de morir.»

Israel, con todo lo suyo, se puso en camino, llegó a Berseba, y allí ofreció sacrificios al Dios de su padre, Isaac. Dios le dijo a Israel en una visión de noche:

«Jacob, Jacob.»

Respondió:

«Aquí estoy.»

Dios le dijo:

«Yo soy Dios, el Dios de tu padre; no temas bajar a Egipto, porque allí te convertiré en un pueblo numeroso. Yo bajaré contigo a Egipto, y yo te haré subir; y José te cerrará los ojos.»
Al salir Jacob de Berseba, los hijos de Israel hicieron montar a su padre, con los niños y las mujeres, en las carretas que el Faraón había enviado para transportarlos. Tomaron el ganado y las posesiones que habían adquirido en Canaán, y emigraron a Egipto Jacob con todos sus descendientes: hijos y nietos, hijas y nietas, y todos los descendientes los llevó consigo a Egipto.
RESPONSORIO    Mc 11, 25; Mt 6, 14; Lc 6, 36
R. Si tenéis alguna cosa contra alguien, perdonadlo; * porque, si vosotros perdonáis al prójimo sus faltas, también os perdonará las vuestras vuestro Padre celestial.
V. Sed misericordiosos, como es misericordioso vuestro Padre.
R. Porque, si vosotros perdonáis al prójimo sus faltas, también os perdonará las vuestras vuestro Padre celestial.
SEGUNDA LECTURA
De los Sermones de san León Magno, papa
(Sermón 7 En la Natividad del Señor, 2. 6: PL 54, 217-218. 220-221)
RECONOCE LA DIGNIDAD DE TU NATURALEZA
Al nacer nuestro Señor Jesucristo como hombre verdadero, sin dejar por un momento de ser Dios verdadero, realizó en sí mismo el comienzo de la nueva creación y, con su nuevo origen, dio al género humano un principio de vida espiritual. ¿Qué mente será capaz de comprender este misterio, qué lengua será capaz de explicar semejante don? La iniquidad es transformada en inocencia, la antigua condición humana queda renovada; los que eran enemigos y estaban alejados de Dios se convierten en hijos adoptivos y herederos suyos.

Despierta, oh hombre, y reconoce la dignidad de tu naturaleza. Recuerda que fuiste hecho a imagen de Dios; esta imagen, que fue destruida en Adán, ha sido restaurada en Cristo. Haz uso como conviene de las creaturas visibles, como usas de la tierra, del mar, del cielo, del aire, de las fuentes y de los ríos; y todo lo que hay en ellas de hermoso y digno de admiración conviértelo en motivo de alabanza y gloria del Creador.

Deja que tus sentidos corporales se impregnen de esta luz corporal y abraza, con todo el afecto de tu mente, aquella luz verdadera que viniendo a este mundo ilumina a todo hombre, y de la cual dice el salmista: Contempladlo y quedaréis radiantes, vuestro rostro no se avergonzará. Si somos templos de Dios y el Espíritu de Dios habita en nosotros, es mucho más lo que cada fiel lleva en su interior que todas las maravillas que contemplamos en el cielo.

Con estas palabras, amadísimos hermanos, no queremos induciros o persuadiros a que despreciéis las obras de Dios, o que penséis que las cosas buenas que ha hecho el Dios bueno significan un obstáculo para vuestra fe; lo que pretendemos es que uséis de un modo racional y moderado de todas las creaturas y de toda la belleza de este mundo, pues, como dice el Apóstol, lo que se ve es transitorio; lo que no se ve es eterno.

Por consiguiente, puesto que hemos nacido para las cosas presentes y renacido para las futuras, no nos entreguemos de lleno a los bienes temporales, sino tendamos, como a nuestra meta, a los eternos; y, para que podamos mirar más de cerca el objeto de nuestra esperanza, pensemos qué es lo que la gracia divina ha obrado en nosotros. Oigamos las palabras del Apóstol: Habéis muerto y vuestra vida está oculta con Cristo en Dios; cuando se manifieste Cristo, que es vuestra vida, os manifestaréis también vosotros con él, revestidos de gloria, el cual vive y reina con el Padre y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.
RESPONSORIO    Sal 143, 9; 117, 28
R. Dios mío, te cantaré un cántico nuevo, * tocaré para ti el arpa de diez cuerdas.
V. Tú eres mi Dios, te doy gracias; Dios mío, yo te ensalzo.
R. Tocaré para ti el arpa de diez cuerdas.

ORACIÓN.
OREMOS,
Señor, protege a tu pueblo con tu amor siempre fiel y, ya que sólo en ti hemos puesto nuestra esperanza, defiéndenos siempre con tu poder. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.
Amén
CONCLUSIÓN
V. Bendigamos al Señor.
R. Demos gracias a Dios.

VIERNES 9 ORACION PARA INICIAR EL DIA

VIERNES DE LA SEMANA V
De la Feria. Salterio I

9 de febrero 


LAUDES
(Oración de la mañana)

INVITATORIO
(Si Laudes no es la primera oración del día
se sigue el esquema del Invitatorio explicado en el Oficio de Lectura)

V. Señor abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza

Ant. Dad gracias al Señor, porque es eterna su misericordia. 

Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA

Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.

Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.

Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.

Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.

Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Dad gracias al Señor, porque es eterna su misericordia.
Himno: EDIFICASTE UNA TORRE
Edificaste una torre
para tu huerta florida;
un lagar para tu vino
y, para el vino, una viña.

Y la viña no dio uvas,
ni el lagar buena bebida:
sólo racimos amargos
y zumos de amarga tinta.

Edificaste una torre,
Señor, para tu guarida;
un huerto de dulces frutos,
una noria de aguas limpias,
un blanco silencio de horas
y un verde beso de brisas.

Y esta casa que es tu torre,
este mi cuerpo de arcilla,
esta sangre que es tu sangre
y esta herida que es tu herida
te dieron frutos amargos,
amargas uvas y espinas.

¡Rompe, Señor, tu silencio,
rompe tu silencio y grita!
Que mi lagar enrojezca
cuando tu planta lo pise,
y que tu mesa se endulce
con el vino de tu viña. Amén.
SALMODIA
Ant 1. Aceptarás los sacrificios, ofrendas y holocaustos, sobre tu altar, Señor.
Salmo 50 - CONFESIÓN DEL PECADOR ARREPENTIDO
Misericordia, Dios mío, por tu bondad;
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado.

Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti solo pequé,
cometí la maldad que aborreces.

En la sentencia tendrás razón,
en el juicio brillará tu rectitud.
Mira, que en la culpa nací,
pecador me concibió mi madre.

Te gusta un corazón sincero,
y en mi interior me inculcas sabiduría.
Rocíame con el hisopo: quedaré limpio;
lávame: quedaré más blanco que la nieve.

Hazme oír el gozo y la alegría,
que se alegren los huesos quebrantados.
Aparta de mi pecado tu vista,
borra en mí toda culpa.

¡Oh Dios!, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu.

Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso:
enseñaré a los malvados tus caminos,
los pecadores volverán a ti.

Líbrame de la sangre, ¡oh Dios,
Dios, Salvador mío!,
y cantará mi lengua tu justicia.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza.

Los sacrificios no te satisfacen;
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado:
un corazón quebrantado y humillado
tú no lo desprecias.

Señor, por tu bondad, favorece a Sión,
reconstruye las murallas de Jerusalén:
entonces aceptarás los sacrificios rituales,
ofrendas y holocaustos,
sobre tu altar se inmolarán novillos.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Aceptarás los sacrificios, ofrendas y holocaustos, sobre tu altar, Señor.

Ant 2. Con el Señor triunfará y se gloriará la estirpe de Israel.
Cántico: QUE LOS PUEBLOS TODOS SE CONVIERTAN AL SEÑOR. Is 45, 15-25
Es verdad: tú eres un Dios escondido,
el Dios de Israel, el Salvador.
Se avergüenzan y se sonrojan todos por igual,
se van avergonzados los fabricantes de ídolos;
mientras el Señor salva a Israel
con una salvación perpetua,
para que no se avergüencen ni se sonrojen
nunca jamás.

Así dice el Señor, creador del cielo
- él es Dios -,
él modeló la tierra,
la fabricó y la afianzó;
no la creó vacía,
sino que la formó habitable:
«Yo soy el Señor y no hay otro.»

No te hablé a escondidas,
en un país tenebroso,
no dije a la estirpe de Jacob:
«Buscadme en el vacío.»

Yo soy el Señor que pronuncia sentencia
y declara lo que es justo.
Reuníos, venid, acercaos juntos,
supervivientes de las naciones.
No discurren los que llevan su ídolo de madera,
y rezan a un dios que no puede salvar.

Declarad, aducid pruebas,
que deliberen juntos:
¿Quién anunció esto desde antiguo,
quién lo predijo desde entonces?
¿No fui yo, el Señor?
- No hay otro Dios fuera de mí -.

Yo soy un Dios justo y salvador,
y no hay ninguno más.

Volveos hacia mí para salvaros,
confines de la tierra,
pues yo soy Dios y no hay otro.

Yo juro por mi nombre,
de mi boca sale una sentencia,
una palabra irrevocable:
«Ante mí se doblará toda rodilla,
por mí jurará toda lengua»,
dirán: «Sólo el Señor
tiene la justicia y el poder.»

A él vendrán avergonzados
los que se enardecían contra él,
con el Señor triunfará y se gloriará
la estirpe de Israel.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Con el Señor triunfará y se gloriará la estirpe de Israel.

Ant 3. Entrad en la presencia del Señor con aclamaciones.
Salmo 99 - ALEGRÍA DE LOS QUE ENTRAN EN EL TEMPLO.
Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en su presencia con aclamaciones.

Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño.

Entrad por sus puertas con acción de gracias,
por sus atrios con himnos,
dándole gracias y bendiciendo su nombre:

«El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades.»

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. Entrad en la presencia del Señor con aclamaciones.
LECTURA BREVE   Ef 4, 29-32
No salga de vuestra boca palabra desedificante, sino la que sirva para la necesaria edificación, comunicando la gracia a los oyentes. Y no provoquéis más al santo Espíritu de Dios, con el cual fuisteis marcados para el día de la redención. Desterrad de entre vosotros todo exacerbamiento, animosidad, ira, pendencia, insulto y toda clase de maldad. Sed, por el contrario, bondadosos y compasivos unos con otros, y perdonaos mutuamente como también Dios os ha perdonado en Cristo.
RESPONSORIO BREVE
V. En la mañana hazme escuchar tu gracia.
R. En la mañana hazme escuchar tu gracia.

V. Indícame el camino que he de seguir.
R. Hazme escuchar tu gracia.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. En la mañana hazme escuchar tu gracia.
CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. El Señor ha visitado y redimido a su pueblo.
Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR      Lc 1, 68-79
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Ant. 
El Señor ha visitado y redimido a su pueblo.
PRECES
Adoremos a Cristo, que salvó al mundo con su cruz, y supliquémosle diciendo:

Señor, ten misericordia de nosotros.

Señor Jesucristo, cuya claridad es nuestro sol y nuestro día,
haz que, desde el amanecer, desaparezca de nosotros todo sentimiento malo.

Vela, Señor, sobre nuestros pensamientos, palabras y obras,
a fin de que nuestro día sea agradable ante tus ojos.

Aparta de nuestros pecados tu vista,
y borra en nosotros toda culpa.

Por tu cruz y tu resurrección,
llénanos del gozo del Espíritu Santo.
Se pueden añadir algunas intenciones libres

Ya que somos hijos de Dios, oremos a nuestro Padre como Cristo nos enseñó:
Padre nuestro...

ORACION
Dios misericordioso, que has iluminado las tinieblas de nuestra ignorancia con la luz de tu palabra: acrecienta en nosotros la fe que tú mismo nos has dado; que ninguna tentación pueda nunca destruir el ardor de la fe y de la caridad que tu gracia ha encendido en nuestro Espíritu. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
CONCLUSIÓN
V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.