Evangelio del Martes de la XXXI Semana del Tiempo Ordinario
03 Nov 2026
*Lectura del santo evangelio según san Lucas (14,15-24)*
En aquel tiempo, uno de los comensales dijo a
Jesús: «¡Dichoso el que coma en el banquete del reino de Dios!»
Jesús le contestó: «Un hombre daba un gran banquete y convidó a mucha gente; a
la hora del banquete mandó un criado a avisar a los convidados: «Venid, que ya
está preparado.» Pero ellos se excusaron uno tras otro. El primero le dijo: «He
comprado un campo y tengo que ir a verlo. Dispénsame, por favor.» Otro dijo:
«He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlas. Dispénsame, por favor.»
Otro dijo: «Me acabo de casar y, naturalmente, no puedo ir.» El criado volvió a
contárselo al amo. Entonces el dueño de casa, indignado, le dijo al criado:
«Sal corriendo a las plazas y calles de la ciudad y tráete a los pobres, a los
lisiados, a los ciegos y a los cojos.» El criado dijo: «Señor, se ha hecho lo
que mandaste, y todavía queda sitio.» Entonces el amo le dijo: «Sal por los
caminos y senderos e insísteles hasta que entren y se me llene la casa.» Y os
digo que ninguno de aquellos convidados probará mi banquete.»
Palabra del Señor
*Que la Paz del Señor llegue primero a
vuestros corazones antes que mis palabras*
(Entonces
el dueño de casa, indignado, le dijo al criado: "Sal corriendo a las
plazas y calles de la ciudad y tráete a los pobres, a los lisiados, a los
ciegos y a los cojos).
*El dueño del banquete se siente muy triste y
rechazado, en especial por las personas cercanas a él. Bendito sea Dios porque, gracias al
rechazo de esas personas, se iniciaron las invitaciones y se abrieron las
puertas de un banquete donde las discapacidades no son un problema ni un
obstáculo. Así, podemos entrar y disfrutar con espacio
suficiente todos los que estamos total o parcialmente distanciados del Señor;
ya que, al alejarnos de su amor, adquirimos ciertas discapacidades. Aun así, el
Señor no pone excusas para amarnos y regalarnos lo mejor: estar con Él es
disfrutar siempre de su gran banquete*
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
