Lecturas
del Jueves de la XXXI Semana del Tiempo Ordinario
05 Nov 2026
Primera Lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Fílipenses
(3,3-8a):
Los circuncisos somos nosotros, que damos culto
con el Espíritu de Dios, y que ponemos nuestra gloria en Cristo Jesús, sin
confiar en la carne. Aunque, lo que es yo, ciertamente tendría motivos para
confiar en la carne, y si algún otro piensa que puede hacerlo, yo mucho más,
circuncidado a los ocho días de nacer, israelita de nación, de la tribu de
Benjamín, hebreo por los cuatro costados y, por lo que toca a la ley, fariseo;
si se trata de intransigencia, fui perseguidor de la Iglesia, si de ser justo por
la ley, era irreprochable. Sin embargo, todo eso que para mí era ganancia lo
consideré pérdida comparado con Cristo; más aún, todo lo estimo pérdida
comparado con la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor. Por él
lo perdí todo, y todo lo estimo basura con tal de ganar a Cristo.
Palabra de Dios
Salmo
Sal 104,2-3.4-5.6-7
R/. Que se alegren los que buscan
al Señor
Cantadle al son de instrumentos,
hablad de sus maravillas;
gloriaos de su nombre santo,
que se alegren los que buscan al Señor. R/.
Recurrid al Señor y a su poder,
buscad continuamente su rostro.
Recordad las maravillas que hizo,
sus prodigios, las sentencias de su boca. R/.
¡Estirpe de Abrahán, su siervo;
hijos de Jacob, su elegido!
El Señor es nuestro Dios,
él gobierna toda la tierra. R/.
Evangelio del Jueves de la XXXI Semana del Tiempo Ordinario
05 Nov 2026
*Lectura del santo evangelio según san Lucas (15,1-10)*
En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús todos
los publicanos y los pecadores a escucharle.
Y los fariseos y los escribas murmuraban entre ellos: «Ése acoge a los
pecadores y come con ellos.»
Jesús les dijo esta parábola: «Si uno de vosotros tiene cien ovejas y se le
pierde una, ¿no deja las noventa y nueve en el campo y va tras la descarriada,
hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros,
muy contento; y, al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos para
decirles: «¡Felicitadme!, he encontrado la oveja que se me había perdido.» Os
digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se
convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse. Y si una
mujer tiene diez monedas y se le pierde una, ¿no enciende una lámpara y barre
la casa y busca con cuidado, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra,
reúne a las amigas y a las vecinas para decirles: «¡Felicitadme!, he encontrado
la moneda que se me había perdido.» Os digo que la misma alegría habrá entre
los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta.»
Palabra del Señor
*Que la
Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*
(«Habrá más
alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta»).
*Esta lectura me viene a regalar una alegría especial. El Señor me
hace una invitación a la sinceridad, y ser sincero es reconocer que hago cosas
que no le agradan a Él y que les hacen daño a otras personas. La buena noticia
para mi es que el Señor me regala la luz que me hace falta para descubrir eso,
para que pueda entrar en esa alegría que hasta los ángeles pueden disfrutar.
Siento algo así como una gran esperanza de que un día mi corazón se dejará
encontrar por Su amor y le pondré entregar mi alma. Ese día pondré sentir la
misma alegría que sienten los ángeles en el cielo por un pecador que se
convierte*
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
