Evangelio del Viernes de la XXVIII Semana del Tiempo Ordinario
16 Oct 2026
*Lectura del santo evangelio según san Lucas (12,1-7)*
En aquel tiempo, miles y miles de personas se
agolpaban hasta pisarse unos a otros. Jesús empezó a hablar, dirigiéndose
primero a sus discípulos:
«Cuidado con la levadura de los fariseos, o sea, con su hipocresía. Nada hay
cubierto que no llegue a descubrirse, nada hay escondido que no llegue a
saberse. Por eso, lo que digáis de noche se repetirá a pleno día, y lo que
digáis al oído en el sótano se pregonará desde la azotea. A vosotros os digo,
amigos míos: no tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden hacer
más. Os voy a decir a quién tenéis que temer: temed al que tiene poder para
matar y después echar al infierno. A éste tenéis que temer, os lo digo yo. ¿No
se venden cinco gorriones por dos cuartos? Pues ni de uno solo se olvida Dios.
Hasta los pelos de vuestra cabeza están contados. Por lo tanto, no tengáis
miedo: no hay comparación entre vosotros y los gorriones.»
Palabra del Señor
*Que la
Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*
(No temáis a los que matan el cuerpo,
y después de esto no pueden hacer más).
*No Tengáis miedo. Esta
palabra trae a mi vida un propósito de sanación interior. Yo siempre he vivido
con miedo: en la escuela, miedo a no pasar de curso; en la universidad, miedo a
algunos profesores; en mi matrimonio, miedo a entregarme por completo; en el
trabajo, miedo a que me despidan en medio de esta situación económica tan
difícil. Este miedo me lleva a esconderme y a vivir en la levadura de la
hipocresía, haciéndome el fuerte, como si nada me hiciera sufrir, nada me
afectara y todo estuviera muy bien. «No tengáis miedo». El Señor me quiere
sanar de ese temor y me invita a aceptarme; a que no me ponga condiciones a mí
mismo, sino que sea el primero en acogerme realmente como soy. Vivir de las
apariencias nunca me ha ayudado en nada. A lo único que debo tenerle miedo es a
no hacer la voluntad de Dios, porque no amar su voluntad es una visa con
residencia y ciudadanía incluida al infierno. Señor, enséñame a amar mi cruz,
que no me miente y me hace vivir sin miedo, porque me hace ver mi realidad: lo
que soy, sin querer aparentar*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
