Evangelio del Jueves de la XXVIII
Semana del Tiempo Ordinario
15 Oct 2026
*Lectura del santo evangelio según san Lucas (11,47-54)*
En aquel tiempo, dijo el Señor: «¡Ay de vosotros, que edificáis
mausoleos a los profetas, después que vuestros padres los mataron! Así sois
testigos de lo que hicieron vuestros padres, y lo aprobáis; porque ellos los
mataron, y vosotros les edificáis sepulcros. Por algo dijo la sabiduría de
Dios: «Les enviaré profetas y apóstoles; a algunos los perseguirán y matarán»;
y así, a esta generación se le pedirá cuenta de la sangre de los profetas
derramada desde la creación del mundo; desde la sangre de Abel hasta la de
Zacarías, que pereció entre el altar y el santuario. Sí, os lo repito: se le
pedirá cuenta a esta generación. ¡Ay de vosotros,
maestros de la Ley, que os habéis quedado con la llave del saber; vosotros,
que no habéis entrado y habéis cerrado el paso a los que intentaban entrar!»
Al salir de allí, los escribas y fariseos empezaron a acosarlo y a tirarle de
la lengua con muchas preguntas capciosas, para cogerlo con sus propias
palabras.
Palabra del Señor
*Que la
Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*
(Sí, os aseguro que se pedirán
cuentas a esta generación).
*Esta palabra me golpea
porque, al hablar de esta generación, me incluye también a mí. Yo tengo
discernimiento: sé lo que es bueno y no lo pongo en práctica; también sé lo que
es malo y no lo evito. Sé que el camino que conduce a la vida eterna se llama
"la cruz", y reniego de entrar en ella porque me digo a mí mismo que
para ser cristiano no hay que sufrir tanto. Sé que, cuando uno está firme en la
palabra, el amor a la cruz produce alegría, esperanza, fuerza y sanación. ¿De
qué le sirve un buen micrófono a una persona que es muda? ¿De qué le sirven
unos audífonos a una persona que es sorda? ¿En qué me ayuda preocuparme por el
día de mañana si aún no ha llegado? La llave del secreto y del saber es el
"hoy". Si hoy escucho la voz del Señor, que no endurezca mi corazón*
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
