Evangelio del Viernes de la XXVII Semana del Tiempo Ordinario
09 Oct 2026
*Lectura del santo evangelio según san Lucas (11,15-26)*
En aquel tiempo, habiendo echado Jesús un
demonio, algunos de entre la multitud dijeron: «Si echa los demonios es por
arte de Belzebú, el príncipe de los demonios.» Otros, para ponerlo a prueba, le
pedían un signo en el cielo.
Él, leyendo sus pensamientos, les dijo: «Todo reino en guerra civil va a la
ruina y se derrumba casa tras casa. Si también Satanás está en guerra civil,
¿cómo mantendrá su reino? Vosotros decís que yo echo los demonios con el poder
de Belzebú; y, si yo echo los demonios con el poder de Belzebú, vuestros hijos,
¿por arte de quién los echan? Por eso, ellos mismos serán vuestros jueces.
Pero, si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el reino de
Dios ha llegado a vosotros. Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su
palacio, sus bienes están seguros. Pero, si otro más fuerte lo asalta y lo
vence, le quita las armas de que se fiaba y reparte el botín. El que no está
conmigo está contra mí; el que no recoge conmigo desparrama. Cuando un espíritu
inmundo sale de un hombre, da vueltas por el desierto, buscando un sitio para
descansar; pero, como no lo encuentra, dice: “Volveré a la casa de donde salí.”
Al volver, se la encuentra barrida y arreglada. Entonces va a coger otros siete
espíritus peores que él, y se mete a vivir allí. Y el final de aquel hombre
resulta peor que el principio.»
Palabra del Señor
*Que la
Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*
(Si
yo echo los demonios con el dedo de Dios)
*Es
confortante saber que un solo dedo de mi Señor tiene mayor poder que todas las
tinieblas del dueño del mal. El Señor me pide que haga mío un viejo refrán que
dice: Quien a buen árbol se arrima buena sombra le cobija. Con sus palabras me
está mostrando que, si hay en mí un hombre fuerte que está sujetando mi alma y
llenándola de tristeza, angustia, malos pensamientos, malos deseos, ira y
miedo, no debo temer. Porque vendrá otro mucho más fuerte que él; viene vestido
y ceñido de majestad, con la fuerza de un búfalo, y trae la gracia y el poder
de cambiar mi tristeza en danza, mi luto en alegría, mi ira en paz, mis miedos
en seguridad y mi angustia en esperanza. Con su palabra, me invita a no
defenderme de ella; que deje que sus palabras llenen toda mi vida, pues su
palabra siempre cuidará de mi casa*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
