Musica Para el Alma

domingo, 4 de octubre de 2026

LUCAS 10,25-37 CICLO A


 

Evangelio del Lunes de la XXVII Semana del Tiempo Ordinario.

05 Oct 2026

*Lectura del santo evangelio según san Lucas (10,25-37)*

 

En aquel tiempo, se presentó un maestro de la Ley y le preguntó a Jesús para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?»
Él le dijo: «¿Qué está escrito en la Ley? ¿Qué lees en ella?»
Él contestó: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas y con todo tu ser. Y al prójimo como a ti mismo.»
Él le dijo: «Bien dicho. Haz esto y tendrás la vida.»
Pero el maestro de la Ley, queriendo justificarse, preguntó a Jesús: «¿Y quién es mi prójimo?»
Jesús dijo: «Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó, cayó en manos de unos bandidos, que lo desnudaron, lo molieron a palos y se marcharon, dejándolo medio muerto. Por casualidad, un sacerdote bajaba por aquel camino y, al verlo, dio un rodeo y pasó de largo. Y lo mismo hizo un levita que llegó a aquel sitio: al verlo dio un rodeo y pasó de largo. Pero un samaritano que iba de viaje, llegó a donde estaba él y, al verlo, le dio lástima, se le acercó, le vendó las heridas, echándoles aceite y vino, y, montándolo en su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y lo cuidó. Al día siguiente, sacó dos denarios y, dándoselos al posadero, le dijo: «Cuida de él, y lo que gastes de más yo te lo pagaré a la vuelta.» ¿Cuál de estos tres te parece que se portó como prójimo del que cayó en manos de los bandidos?»
Él contestó: «El que practicó la misericordia con él.»
Díjole Jesús: «Anda, haz tú lo mismo.»

 

Palabra del Señor

 

*Que la Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*

 

«¿Y quién es mi prójimo?»

*El Señor está buscando que yo aprenda algo; Él hace todo lo posible para que lo descubra allí donde creo que no está. Me está mostrando lo que muchas veces no deseo ver. Él quiere que mis ojos se fijen con atención, sinceridad y amor en esos lugares donde pienso que no hay nada que buscar ni aprender. En ocasiones rechazo a las personas: desprecio a los jóvenes por consumir drogas, tener tatuajes, ser alcohólicos, vestir una moda que no me gusta o padecer enfermedades que avergüenzan. Sin embargo, el Señor me deja claro que siempre puedo aprender de quienes rechazo, pues yo también tengo defectos y mañas que otros podrían despreciar, y aun así me aceptan. Señor, enséñame cómo aprender a no rechazar a nadie*.

 

*El que desea y quiere amar, con el corazón según el Señor: llegará a ser, Santo*

 

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.


R. Amén.