Lecturas
del Martes de la XXVIII Semana del Tiempo Ordinario
13 Oct 2026
Primera Lectura
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas (5,1-6):
Para vivir en libertad, Cristo nos ha liberado.
Por tanto, manteneos firmes, y no os sometáis de nuevo al yugo de la
esclavitud. Mirad lo que os digo yo, Pablo: si os circuncidáis, Cristo no os
servirá de nada. Lo afirmo de nuevo: el que se circuncida tiene el deber de
observar la ley entera. Los que buscáis la justificación por la ley habéis roto
con Cristo, habéis caído fuera del ámbito de la gracia. Para nosotros, la
esperanza de la justificación que aguardamos es obra del Espíritu, por medio de
la fe, pues, en Cristo Jesús, da lo mismo estar circuncidado o no estarlo; lo
único que cuenta es una fe activa en la práctica del amor.
Palabra de Dios
Salmo
Sal 118,41.43.44.45.47.48
R/. Señor, que me alcance tu favor
Señor, que me alcance tu favor,
tu salvación según tu promesa. R/.
No quites de mi boca las palabras sinceras,
porque yo espero en tus mandamientos. R/.
Cumpliré sin cesar tu voluntad,
por siempre jamás. R/.
Andaré por un camino ancho,
buscando tus decretos. R/.
Serán mi delicia tus mandatos,
que tanto amo. R/.
Levantaré mis manos hacia ti
recitando tus mandatos. R/.
Evangelio del Martes de la XXVIII Semana del Tiempo Ordinario
13 Oct 2026
*Lectura del santo evangelio según san Lucas (11,37-41)*
En aquel tiempo, cuando Jesús terminó de hablar,
un fariseo lo invitó a comer a su casa. Él entró y se puso a la mesa.
Como el fariseo se sorprendió al ver que no se lavaba las manos antes de comer,
el Señor le dijo: «Vosotros, los fariseos, limpiáis por fuera la copa y el
plato, mientras por dentro rebosáis de robos y maldades. ¡Necios! El que hizo
lo de fuera, ¿no hizo también lo de dentro? Dad limosna de lo de dentro, y lo
tendréis limpio todo.»
Palabra del Señor
*Que la
Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*
(Dad más bien en limosna lo que
tenéis, y así todas las cosas serán puras para vosotros).
*El Señor me conoce por dentro y por fuera; por eso me invita a dar
limosna de lo de adentro, no de lo de fuera. Porque la limosna que doy hacia
afuera como dinero, ropa o alguna otra cosa no me hace cambiar, ya que siempre
doy de lo que me sobra, de lo que ya no uso o simplemente no necesito. Es por
eso que Él me invita a dar mis limosnas desde dentro. Esas son las que duelen,
porque esa limosna consiste en donarme y gastarme por los demás. El Señor me invita a un cambio real que produzca alegría
dentro de mí, y que también genere alegría y felicidad en los demás. Dar
alegría y felicidad, darse uno mismo: eso es amar*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
