Musica Para el Alma

martes, 29 de septiembre de 2026

LUCAS 9,57-62 CICLO A


 

*30 de septiembre SAN JERÓNIMO, presbítero y doctor de la iglesia*

Miércoles 30 Sep 2026 de la XXVI Semana del Tiempo Ordinario

Evangelio

*Lectura del santo evangelio según san Lucas (9,57-62)*

 

En aquel tiempo, mientras iban de camino Jesús y sus discípulos, le dijo uno: «Te seguiré adonde vayas.»
Jesús le respondió: «Las zorras tienen madriguera, y los pájaros nido, pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza.»
A otro le dijo: «Sígueme.»
Él respondió: «Déjame primero ir a enterrar a mi padre.»
Le contestó: «Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el reino de Dios.»
Otro le dijo: «Te seguiré, Señor. Pero déjame primero despedirme de mi familia.»
Jesús le contestó: «El que echa mano al arado y sigue mirando atrás no vale para el reino de Dios.»

 

Palabra del Señor

 

*Que la Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*

 

(«Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás es apto para el Reino de Dios.»)

*Puedo notar cuánto tiempo llevo mirando atrás. Mi corazón desea y anhela seguir las huellas del Señor, pero siempre encuentro una distracción para volver la vista atrás. Paso por momentos en los que siento que tengo más fuerza que Sansón cuando tenía su cabellera; sin embargo, tengo una Dalila a la cual le he contado mis secretos, donde residía toda mi fuerza, y ella me ha cortado el cabello. Muchas veces paso por momentos llenos de angustia y tribulaciones (una crisis) en los que no tengo fuerzas ni para ir a la iglesia. Lleno de rabia, he cuestionado a Dios, preguntándole si para ser cristiano hay que pasar por tanta lucha. Mis ojos se enfocan en el que no es cristiano y siento que a él le va muy bien. Señor, muchas veces pienso que no valgo nada para el reino de Dios porque estoy lleno de miedo y de inseguridad; soy muy apegado a todo. Toda mi vida he dicho: «Te seguiré, Señor», pero se han terminado mis fuerzas y estoy cansado. Ahora, tú, Señor, abre mis oídos a tus palabras y líbrame del fuego de las pasiones para cuando pronuncies sobre mí la palabra: «Sígueme»*.

 

*El que desea y quiere amar, con el corazón según el Señor: llegará a ser, Santo*

 

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.


R. Amén.