Evangelio del Sábado de la XXIV Semana del Tiempo Ordinario
19 Sep 2026
*Lectura del santo evangelio según san Lucas (8,4-15)*
En aquel tiempo, se le juntaba a Jesús mucha
gente y, al pasar por los pueblos, otros se iban añadiendo.
Entonces les dijo esta parábola: «Salió el sembrador a sembrar su semilla. Al
sembrarla, algo cayó al borde del camino, lo pisaron, y los pájaros se lo
comieron. Otro poco cayó en terreno pedregoso y, al crecer, se secó por falta
de humedad. Otro poco cayó entre zarzas, y las zarzas, creciendo al mismo
tiempo, lo ahogaron. El resto cayó en tierra buena y, al crecer, dio fruto al
ciento por uno.»
Dicho esto, exclamó: «El que tenga oídos para oír, que oiga.»
Entonces le preguntaron los discípulos: «¿Qué significa esa parábola?»
Él les respondió: «A vosotros se os ha concedido conocer los secretos del reino
de Dios; a los demás, sólo en parábolas, para que viendo no vean y oyendo no
entiendan. El sentido de la parábola es éste: La semilla es la palabra de Dios.
Los del borde del camino son los que escuchan, pero luego viene el diablo y se
lleva la palabra de sus corazones, para que no crean y se salven. Los del
terreno pedregoso son los que, al escucharla, reciben la palabra con alegría,
pero no tienen raíz; son los que por algún tiempo creen, pero en el momento de
la prueba fallan. Lo que cayó entre zarzas son los que escuchan, pero, con los
afanes y riquezas y placeres de la vida, se van ahogando y no maduran. Los de
la tierra buena son los que con un corazón noble y generoso escuchan la
palabra, la guardan y dan fruto perseverando.»
Palabra del Señor
*Que la
Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*
(La semilla es la Palabra de Dios)
*La
semilla es Jesucristo, el Verbo hecho carne que, al morir en la cruz, dio
muchos frutos. A través de este mensaje, el Señor me invita a permitir que la
semilla incorrupta de su palabra penetre en mi vida. Es una exhortación muy
seria, ya que no se trata solo del sembrador y la semilla, sino del terreno
donde esta cae. Si la semilla del Señor cae en mi corazón, es para hacerme
nacer a una vida nueva. No es posible guardar su palabra dentro de mí y seguir
llevando una vida de pecado; acoger la verdad de Dios implica renunciar a mi
propia voluntad para abrazar la suya*.
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
