Evangelio del Miércoles de la XXI
Semana del Tiempo Ordinario
26 Ago 2026
*Lectura del santo evangelio según san Mateo (23,27-32)*
En aquel tiempo, habló Jesús diciendo: «¡Ay de vosotros, escribas
y fariseos hipócritas, que os parecéis a los sepulcros encalados! Por fuera
tienen buena apariencia, pero por dentro están llenos de huesos y podredumbre;
lo mismo vosotros: por fuera parecéis justos, pero por dentro estáis repletos
de hipocresía y crímenes. ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que
edificáis sepulcros a los profetas y ornamentáis los mausoleos de los justos,
diciendo: «Si hubiéramos vivido en tiempo de nuestros padres, no habríamos sido
cómplices suyos en el asesinato de los profetas»! Con esto atestiguáis en
contra vuestra, que sois hijos de los que asesinaron a los profetas. ¡Colmad
también vosotros la medida de vuestros padres!»
Palabra del Señor
*Que la
Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*
(Por
fuera parecéis justos, pero por dentro estáis repletos de hipocresía y
crímenes)
*Hay momentos en los que creo ser una
buena persona, que estoy bien delante de Dios, no me siento pecador y no siento
la necesidad de confesarme. Es por eso que el Señor tiene que utilizar un
lenguaje duro y fuerte conmigo. Hasta ahora, me he estado mirando en un espejo
por fuera; aparento ser alguien con deseos de ayudar y con buenos sentimientos,
que es lo que yo puedo ver de mí mismo. Pero el Señor, que mira más allá, me
hace una invitación para que pueda descubrir una serie de cosas dentro de mí
que, al final, me están haciendo mucho daño. La buena noticia es que el Señor,
al que quiere, lo corrige para que no se pierda, y me invita a que coloque su
palabra dentro de mí. Cuando lo hago, resulta que no soy tan santo, que no soy
tan bueno, que estoy enfermo y que soy un desastre. Su mensaje me invita a
descubrir mis pecados, mis fallas, mis errores y mis defectos, los cuales todos
conocen, menos yo. Las correcciones que me hace el Señor son dolorosas para mí,
pero tienen la finalidad de llevar mi vida a la verdadera santidad*
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
