Evangelio del Sábado de la XX Semana del Tiempo Ordinario
22 Ago 2026
*Lectura del santo evangelio según san Mateo (23,1-12)*
En aquel tiempo, Jesús habló a la gente y a sus
discípulos, diciendo: «En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y
los fariseos: haced y cumplid lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos
hacen, porque ellos no hacen lo que dicen. Ellos lían fardos pesados e
insoportables y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están
dispuestos a mover un dedo para empujar. Todo lo que hacen es para que los vea
la gente: alargan las filacterias y ensanchan las franjas del manto; les gustan
los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas;
que les hagan reverencias por la calle y que la gente los llame maestros.
Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar maestro, porque uno solo es vuestro
maestro, y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis padre vuestro a nadie en
la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo. No os dejéis llamar
consejeros, porque uno solo es vuestro consejero, Cristo. El primero entre
vosotros será vuestro servidor. El que se enaltece será humillado, y el que se
humilla será enaltecido.»
Palabra del Señor
*Que la
Paz del Señor llegue primero a vuestros corazones antes que mis palabras*
(Haced y cumplid lo
que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen)
*Puedo ver parte del corazón de Jesús; como de él brota toda bondad
y un amor especial para que yo no caiga en la tentación de estos dos
acontecimientos: hacer lo malo y desear lo malo. El Señor me invita a escuchar
cuidadosamente todos los buenos consejos y me esfuerce por ver lo bueno. En la
profundidad de esta palabra, puedo ver que en mí existe la miseria. A mí nunca
se me hubiese ocurrido que de un alcohólico, de un drogodependiente, de una
mujer que se prostituye, pudieran venir
palabras que me ayudaran
en la fe. Yo he visto casos de padres alcohólicos que les dicen a sus hijos,
con lágrimas en los ojos, que no beban; madres que viven una vida de
prostitución y, en medio de sus sufrimientos, hacen todo lo posible para que
sus hijas no lleguen a esa vida. También he visto madres divorciadas que les
dicen a sus hijos que amen a su padre, aunque ellas lo odien profundamente. Por
eso el Señor me regala esta palabra que hoy viene en mi ayuda: "Haced y
cumplid lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen"*
*El que desea y quiere amar, con el corazón
según el Señor: llegará a ser, Santo*
V. El
Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.
